Providencia versus materialismo dialéctico, ética frente a derecho, Psoe frente a PP, Podemos. frente a Psoe

 

Creo que fue Max Weber el que contrapuso la ética protestante a la católica en un ensayo que se convirtió en uno de los clásicos de los ensayos sociopolíticos.

Si uno peca, que no en otra cosa consiste el vivir, y tiene por ahí a un tipo sentado en una caja oscura que lo absuelve, todo coño está permitido y no sólo esto sino que todo está muy bien en el mejor de los mundos posibles, la sombra de Voltaire y su Pangloss.

Pero si uno no tiene a nadie, joder,  que lo perdone es muchísimo más duro vivir porque uno se halla enteramente solo frente al mundo y ya no le sirve de nada la ética sino que tiene que echar mano de la jodida justicia.

O sea la coacción frente al laisser faire, laisser passeur.

Y ya nos hemos topado, otra vez, coño, con la puta libertad.

Echemos por donde lo hagamos siempre nos está esperando la gran puta, al final del camino.

Resulta que la metaética cristiana dice que Dios nos creó ni más ni menos que para salvarnos pero hay que ver lo difícil que nos lo ha puesto.

Y ¿nos ha dejado solos ante el peligro? No. Todo lo contrario, nos ha puesto bajo el amparo de la providencia pero si ésta existe realmente ¿dónde queda la jodida libertad?

Casi en el mismo sitio que si uno cree en el materialismo dialéctico.

Reconozco que éste tiene un poco o un mucho de darwinista.

Es la materia, coño, nosotros también somos, y mucho, materia, la que nos lleva de la mano a todos sitios y, allí, la muy jodida, nos está esperando ese fantasma que hemos dado en llamar libertad, pero ¿es posible la libertad en un mundo regido por la providencia o por ese tan canallesco materialismo histórico?

Weber, que era protestante, pensaba que sí. Yo, que soy cristiano muy a pesar mío, porque mis padres me hicieron así, creo que no.

Y es que ¿cómo es posible admitir la existencia de la libertad en un mundo en el que, todos los días, para echar a andar necesitas el dinero suficiente para el jodido billete del metro o del autobús?

Como diría el canallesco Rajoy respecto a la igualdad en sus famosos artículos de El Faro de Vigo, la Biblia en pasta para todos esos geniales discípulos que hacen como que le siguen, en realidad, lo único que hacen es robar en todos los sitios en donde los ponen, la libertad no sólo no existe sino que es absolutamente imposible su existencia porque para ello habría que ser, por lo menos, un espíritu puro, es decir un ente que no necesitara nada material para sobrevivir.

Entonces, sí, entonces todo hijo de vecino podría ser libre. Pero si el jodido tipo éste tiene que dormir todas las noches bajo techo, en una cama más o menos aceptable y después de haber cenado algo, lo que sea, ¿cómo coño va a ser libre si el pobre hombre tiene que trabajar por lo menos de sol a sol para tener todo esto?

Pero es que, además, hemos llegado a un punto en el que este pobre hombre que quiere tener este poco de cualquier manera, como sea, no puede y anda por el mundo como alma en pena arrastrando la más pesada de todas las cadenas.

Coño y además tiene que soportar que vengan todos esos tipos con sus camisas de cuello abierto, Zaplana, y sus chaquetas de hilo inconsútil, Rodrigo Rato, y se rìan de él en sus propias barbas porque no ha sido, no es, no será nunca capaz de ser tan listo como ellos. Toma, métete la providencia por donde te quepa, de modo y manera que sólo te queda ya la opción, si es que llega del jodido Podemos, porque Podemos dice Yes, we cant, ¿se dice así? Y lo dice porque piensa que su providencia, coño, o sea, el materialismo dialéctico nos va a sublevar a todos contra estos tíos del cuello de la camisa un poco màs abierto por abajo y la chaqueta ésa tan cómoda de hilo de lana.

Y parece que tienen razón: ha tardado mucho, una eternidad pero parece que, al fin, ha llegado ese momento glorioso en que a la gente se le han hinchado los cojones o los ovarios porque todo absolutamente todo en este mundo tiene un límite y ha gritado Basta y se han puesto a votar a Pablito como locos porque piensan que un tío con esa cara y esa coleta nos les puede salir rana de ninguna manera.

De manera que parece que el materialismo dialéctico le va a ganar por la mano a la providencia y el jodido derecho a la puñetera  ética y el temible Podemos, que no se sabe todavía muy bien qué es y qué quiere, no sólo al PP sino también al Psoe. Veremos.

 

Verdades absolutas (III)

 

Escenario: Plató de AL ROJO VIVO, Presenta y dirige Antonio García Ferreras.

García Ferreras es el hombre fuerte de La Sexta, la Tv que el Régimen, porque esto es un Régimen, le regaló a Lara, el dueño de editorial Planeta y propietario también del diario La Razón, periódico que Aznar incluyó en el mismo lote de La Sexta.

Para que los que no lo sepan se hagan una idea de qué va la cosa, este Lara que queda es el hijo tonto del Lara que creó Planeta y la hizo la editora más famosa de España, el otro hijo, el listo del Lara padre se mató en un accidente automovilistico de modo que el tonto no tuvo más remedio que hacserse cargo del negocio. 

Los negocios en España, incluso los editoriales, funcionan siempre, aunque la gente no lea nunca nada porque llevan siempre anexos una serie de prebendas y exclusivas, como en este caso que a lo del Planeta, el premio literario más famoso de España, acabó agregándosele ni más ni menos que el diario más facha del país y una de las televisiones más hipócritas que presume de progresista siendo como es esencialmente reaccionaria.

García Ferreras es el cerebro más brillante de la casa. Tanto que se ha hecho aceptar como izquierdista siendo tan profundamente reaccionario que ha llegado a ser el cerebro pensante del Real Madrid.

Llevo miles de folios escritos intentando demostrar que no se puede ser de izquierdas y del Real Madrid porque esto es un ejemplo de la famosa contradictio in terminis.

Veamos.

La izquierda, tampoco me cansaré nunca de decirlo, es amor a la verdad y servicio hasta la muerte de la justicia.

¿Ha defendico alguna vez en su historia el RM la verdad?

¿Ha evitado nunca una siquiera de los miles de injusticias que se le proponen?

García Ferreras ha sido llamado varias veces por el Ser Superior al RM porque éste lo considera un maestro en el arte de urdir las peores trampas dialécticas.

O sea que G. Ferrerass no sólo no es de izquierdas sino que ni siquiera lo parece porque no puede parecerlo, es absolutamente imposible.

En AL ROJO VIVO juega a intelectual progresista pero se le ve su trabajoso andamiaje.

Tomemos por ejemplo, el programa de hoy. El plato fuerte ha sido la transcripción tantas veces como él lo ha considerado necesario para que el mensaje calara hasta el fondo del telespectador de un pasaje de Monedero, el 2º de a bordo de Podemos, en el que éste dice algo más o menos así:

-Los etarras comenzaron a matar a traficantes de droga porque pensaron que éstos formaban parte de un plan urdido por las fuerzas de seguridad para hundir moralmente y pervertir a los jóvenes con tendencias progresistas. Como siempre, más o menos, pero éste es el sentido exacto de la frase.

Y, perfila el apunte, diciendo que esto, que promovían las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, acabó practicándose también en Cataluña, Valencia y Madrid, intentando destruir a los jóvenes más inquietos y revolucionarios, que son también los más propensos a practicar los extremos.

Esto que Monedero dice que los etarras pensaban del auge del tráfico de drogas en estos semilleros de jóvenes rebeldes no es ni más ni menos que lo que el gran ideólogo de la represión de la izquierda teórica planteara con todo el rigor que una mente capaz de asumir la canallesca tarea de la CIA puede planear.

 Lo he dicho mil veces: no creo en los científicos, que venden su alma al Diablo por un jodido plato de lentejas, no creo en los sacerdotes que drogan a los pueblos, ni a los juristas que dictan leyes que sólo tienden a su esclavitud, sería de locos hacerlo en los militares, meros asesinos vocacionales, o en los políticos, la estupidez más grande de toda la Historia.

 Sólo creo en los poetas, que buscan la verdad a través de sus corazones heridos.

 Hace ya no sé cuántos miles de años que Eugene O’Neill escribió El emperados Jones, con un Obama sangriento huyendo de la memoria de sus crímenes, al propio tiempo que Albert Camus El extranjero, La Peste, El estado de sitio y Los justos, mientras Arthur Miller creaba Las Brujas de Salem y nos mostraba la inmensa tortura del hombre moderno con La muerte de un viajante, contemplando el Panorama desde el puente, lo que llevó a Sartre a experimentar  La náusea.

 Pero, de vez en cuanto, los juristas, sin querer, aprietan la tecla adecuada y erigen como principio inderogable para averiguar la verdad el ¿”cui prodest”?, ¿a quién aprovecha?, que nada menos que Séneca utilizó en el primer acto de su Medea para establecer indubitablemente quiénes eran los autores de los crímenes: “cui prodest  scelus, is facit”, al que aprovecha el crimen es quien lo ha cometido.

  Y, ahora, invoco otro de los grandes principios jurídicos: hay que creer aquello que una de las partes en el litigio expone espontáneamente:

 Veamos lo que nos dice libremente ese elegantes “gentleman” que fue Allen Wels Dulles, el dilecto hermano del gran John Foster Dulles, el cerebro que dirigió la política del general Eisenhower cuando fue presidente de los Usa:

«Sembrando el caos en la Unión Soviética sustituiremos sus valores, sin que sea percibido, por otros falsos, y les obligaremos a creer en ellos. Encontraremos a nuestros aliados y correligionarios en la propia Rusia. Episodio tras episodio se va a representar por sus proporciones una grandiosa tragedia, la de la muerte del más irreductible pueblo en la tierra, la tragedia de la definitiva e irreversible extinción de su autoconciencia. De la literatura y el arte, por ejemplo, haremos desaparecer su carga social. Deshabituaremos a los artistas, les quitaremos las ganas de dedicarse al arte, a la investigación de los procesos que se desarrollan en el interior de la sociedad. Literatura, cine, teatro, deberán reflejar y enaltecer los más bajos sentimientos humanos. Apoyaremos y encumbraremos por todos los medios a los denominados artistas que comenzarán a sembrar e inculcar en la conciencia humana el culto del sexo, de la violencia, el sadismo, la traición. En una palabra: cualquier tipo de inmoralidad. En la dirección del Estado crearemos el caos y la confusión. De una manera imperceptible, pero activa y constante, propiciaremos el despotismo de los funcionarios, el soborno, la corrupción, la falta de principios. La honradez y la honestidad serán ridiculizadas [como] innecesarias y convertidas en un vestigio del pasado. El descaro, la insolencia, el engaño y la mentira, el alcoholismo [y] la drogadicción, el miedo irracional entre semejantes, la traición, el nacionalismo, la enemistad entre los pueblos y, ante todo, el odio al pueblo ruso; todo esto es lo que vamos a cultivar hábilmente hasta que reviente como el capullo de una flor.

Sólo unos pocos acertarán a sospechar e incluso comprender lo que realmente sucede. Pero a esa gente la situaremos en una posición de indefensión, ridiculizándolos, encontrando la manera de calumniarlos, desacreditarlos y señalarlos como desechos de la sociedad. Haremos parecer chabacanos los fundamentos de la moralidad, destruyéndolos. Nuestra principal apuesta será la juventud. La corromperemos, desmoralizaremos, pervertiremos (…)».

Allen Wels Dulles

Extracto del libro The Craft of Intelligence (El arte de la Inteligencia, 1963).

Dulles fue director de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) entre 1953 y 1961.

¿Por qué García Ferreras no ha hecho como yo, cuando la asociación de ideas se imponía necesariamente, y ha yuxtapuesto al párrafo de Monedero el mucho más completo y explícito de Dulles, cuando eso hubiera hecho que todo el mundo comprendiera forzosamente que la idea no era de Monedero sino precisamente del ideólogo original de esta táctica tan repugnante y que se cumple a rajatabla en todos los casos en los que los intereses de la ultraderecha pugnan con los de la  izquierda?

A mi me daba un poco de vergüenza ajena contemplar a toda esta leva de inteligencias tan desinteresadas arrimar el ascua de la ocasión a una sardina realmente pestilente: lo canallesco, lo inapropiado no es lo que decía Monedero, sino las instrucciones, en realidad, órdenes,  que el jefe e ideólogo mayor de la CIA impartía a sus legiones que prácticamente tienen invadido todo el universo.

Podemos (II)

 Dos profesores de universidad, uno llega y el otro se va, porque como diría la madre de Boabdil , llora como una mujer lo que no has querido defender como un hombre.

Política viene del griego “polis”, que significa ciudad y, lógicamente, hace referencia a todo lo que se relaciona intrínsecamente con ésta.

Es política, para Aristóteles, y para mi, todo lo que se basa en esa relación social que representa el hecho de convivir en una misma agrupación espaciotemporal, que implica una especie de relación interpersonal específica.

Como todo hecho social, al afectar a una pluralidad de individuos ha de regirse por una serie de normas que traten de conciliar los intereses, muchas veces opuestos, de los que en ella habitan y que hemos dado en llamar ciudadanos, derivado en este caso de la palabra “civitas”, que significa igualmente ciudad.

Desde aquella originarias agrupaciones de los neardentales y de los cromañones, éstos tuvieron que acostumbrarse a soportar ciertas limitaciones en sus conductas motivadas por la presencia junto a ellos de los demás.

Allí, así y entonces nacieron esas iniciales normas reguladoras de una convivencia absolutamente necesaria que, con el tiempo, se convirtieron en el derecho civil, el administrativo y el político.

De modo que cuando el estagirita dijo aquello de que la política es el arte de lo posible no hacía sino comprimir un hecho evidente: que los que gobernaban sólo hacían lo que, en cada momento, era posible hacer.

Y todo esto a propósito de Podemos y de su fantástico líder Pablo Iglesias.

Todos estamos pendientes de ellos. Unos, con la esperanza de que, al fin, alguien y algo sean capaces de invertir el rumbo de la historia, que el hipócrita Fukuyama afirmó falazmente que se había acabado cuando ni siquiera había empezado a comenzar.

Otros, invadidos por el miedo a perder todo lo que tienen, que es precisamente eso, todo, porque las pocas migajas que dejan caer de sus fastuosos y canallescos banquetes, llegan hasta nosotros porque no lo pueden evitar, no olvidemos ese espontáneo grito de la Fabra “que se jodan, coño, que se jodan”, expresivo de un odio a muerte a todas esas otras personas, nosotros, que nos morimos de pura miseria en el desierto de los tártaros, pero que no dejamos de ser una amenaza por si algún día despertamos.

¿Despertaremos? Quién sabe.

Pablo y su gente, la hermosa gente, están en ello.

Confieso paladinamente que, al principio, pensé que Podemos iba a ser una nueva edición del 15M y, auque el propio Iglesias dice que sí, yo digo rotundamente que no.

El dice que sí porque es lo que ahora mismo conviene a fin de no estrecharse él mismo el campo de recolección de la mies, que es mucha, muchísima.

Cuando ayer veía el vídeo de su conferencia en el Ritz, que ese ejemplo de generosidad que es futbolín me envió, le oí una frase que me encantó: “yo soy de izquierdas”, ahí está y ahí acaba, a mi modesto entender, las coincidencias entre uno y otro movimiento.

Mientras el 15M decía que ellos no querían intervenir directamente en política alineándose con uno u otro bando sino tan sólo concienciar a la gente, pero manteniendo unas neutralidad, independencia e imparcialidad absolutamente imposibles, lo 1º que hace Podemos en lanzarse “in media res”, entrar en la política tan violentamente incluso que ha levantado el entusiasmo de las víctimas y el temor de sus verdugos.

Excepto Público, Infolibre, eldiaro.es y algún otro quizá que yo no sé o del que no me acuerdo, la reacción ante su presencia es tan radical y violenta que, a mi, por lo menos, no me cabe la menor duda de que han acertado.

Aunque sólo fuera por eso, por haber hecho caer todas esas máscaras detrás de las que se escondían toda esa inmensa legión de rufianes en que se ha convertido la prensa canallesca que, en lugar de informarnos, trata por todos los medios de engañarnos, vale la pena la existencia de un movimiento así.

El espejo de la madrastra

Este gráfico es propiedad de El Mundo

Se atribuye al maestro de maestros la definición de que la política es el arte de lo posible.

Pero actualmente esta definición que, como todas las suyas, se basa en el estudio más profundo de la realidad, es acerbamente criticada por los falsos revolucionarios que hacen como que no saben que la única manera de hacer realmente algo es aceptar las limitaciones que en cada momento histórico imponen las circunstancia políticas.

Y todo esto a propósito de Pablo Iglesias y su Podemos.

Creo que no soy, en modo alguno, sospechoso de acomodaticio.

Todo lo que pienso es absolutamente revolucionario tanto que he sobrepasado por la izquierda todas las posiciones políticas españolas de los últimos años. Todas. Y no voy a exponerlas nominativamente porque no quiero recibir la visita de la policía.

Pero una cosa es eso y otra muy distinta creer que lo que yo propugno, una revolución integral que no dejara títere con cabeza, sea posible en este momento histórico.

¿Qué es lo posible hoy?

También he dicho ya muchas veces por aquí que soy un relativista radical.

El Ché Guevara, uno de los pocos hombres que admito más revolucionarios que yo, murió de mala manera intentando llevar adonde no era posible una revolución como la cubana.

Y si ésta no fue posible en las montañas bolivianas tal como él la intentó, ahora se está imponiendo a la manera chavista con el inefable Evo Morales, un tipo tan grande que duerme en un jergón en el que no nos atreveríamos a acostarnos ninguno de nosotros y que va jugar en el fútbol profesional encuadrado en un equipo de aquella nación.

O sea que sí, coño, sí, la definición de Aristóteles sigue siendo válida veintitantos siglos después de que él la formulara: dónde no fue posible una revolución clásica, con fusiles y machetes, sí que ha sido posible a través de las urnas como esa otra, también bolivariana, que llevó a cabo Chávez en esa mártir nación venezolana.

Y todo esto a propósito del nuevo Pablo Iglesias y su Podemos.

Decía mi mujer, cuando todavía podía decir cosas con sentido, que yo no era sincero sino simplemente grosero. Y seguramente tenía razón, no en balde casi siempre he sido un proscrito al que se perseguía con el ostracismo u otorgándole el premio limón todos los años en las comidas de Navidad en todos los juzgado de Cartagena.

He de confesar paladinamente que a mí, al principio, no me gustaba nada este nuevo Pablo Iglesias porque me recordaba demasiado a aquellos jesuitas que practicaban a rajatabla el proverbio “suaviter in modo, fortiter in re”, suave en la forma, duro en el fondo, pero, después de consultarlo 4 o 5 noches con la almohada no tengo más remedio que darle la razón: si quiere realmente, como él afirma continuamente, que ha creado su grupo con vocación de gobierno, llegar al poder por las urnas, tal como lo hizo su admirado, nuestro admirado, porque a mi me parece que yo lo admiro más que él, Hugo Chávez,  no tiene más remedio que seguir la jesuítica fórmula antes citada porque, si no, no tiene la más mínima probabilidad, porque el suyo va a ser mucho más duro que el trabajo de Sísifo, llegando incluso a no descartar por mi parte, que, un día de estos, alguno de esos jóvenes airados y tan consentidos de la extrema derecha vaya a por él y se lo cargue.

Ojalá me equivoque, pero no sé, tengo una corazonada, como aquélla otra que me impulsó a pronosticar el ataque suicida a las torres gemelas de Manhattan.