Pues, sí, señor, a lo mejor podemos

 Mi querido futbolín, como siempre, el sabrá cómo lo consigue, nos ha traído al blog de WordPress un video de Youtube, cuyo sonido, si es que lo tiene, yo he sido incapaz de oír, en el que se puede ver una larga secuencia de los choques entre la policía y los manifestantes.

No sé, a veces, tengo la sensación de que, a pesar de mis 85 años, puedo acabar mi vida en la cárcel porque esta gente, ya lo estamos viendo, no se para en ninguna clase de barras y, como un río de aguas turbulentas, arrasa con todo lo que se encuentra a su paso. 

El caso es que yo considero que el vídeo que nos ha traído futbolín no es ni más ni menos que la mejor respuesta al fondo de mi último post, en el que yo hacía saber mi tristeza porque en lugar de ese millón de manifestantes no habían sido 20 millones de ellos.

 En el fondo de mi queja, subyacía el deseo de que este pueblo deseche su tristeza y su cobardía y asuma su papel histórico que no es otro que como decía el cisne de Avon, tome armas contra la injusticia y enfrentándose a ella, acabe con ella.

Todo esta gentuza que nos apacienta, unos, desde los cargos públicos y otros, desde la prensa, tiene un defecto común: una incultura prodigiosa.

 Siendo profesionales, unos, de la política y otros, de la prensa, no se han tomado siquiera la molestia de acercarse a los clásicos.

 Si lo hubieran hecho, sabrían que, además de Shakespeare, hay una gran parte de los clérigos fundadores de las teorías originarias de la rebelión contra la injusticia que llegan ni más ni menos que a justificar no sólo la rebelión contra la tiranía sino también la muerte del tirano.

 Así, los padres Suárez y Vitoria, nada más y nada menos que en el siglo XVI admitieron esta posibilidad jurídica : “Si un gobierno se impone a la gente, por otra parte, el pueblo no sólo tiene el derecho a defenderse y sublevarse contra él, sino que también tiene derecho a matar al tirano”.

 Fueron ideas como ésta las que motivaron que los reyes españoles, urgidos por sus colegas extranjeros, expulsaran de España a la Compañía de Jesús y prohibieran la publicación y lectura de la obra del padre Suárez.

 Bien, pues, ahora, estos maravillosos liberales, que tratan furiosamente de ampararse bajo la resonancia arcangélica de la palabra liberal, que en política y economía, no tiene nada que ver con la originaria libertad,  puesto que la libertad de los poderosos, plutócratas y políticos no es sino el presupuesto necesario para la esclavitud de los débiles, los pobres y los súbditos, ya que éstos, para ser libres requieren de manera absolutamente imprescindible hallarse en condiciones de suficiencia económica y política, condiciones que sólo puede proporcionarles un Estado auténticamente social y de Derecho,  esos maravillosos “liberales” que la única libertad que propugnan realmente es la suya para así poder explotar mejor a los otros, se oponen con toda su fuerza.

 Pero estaba diciendo que, del vídeo aportado por futbolín, se deduce, se ve y se deduce que cuando el pueblo que es exponencialmene superior a los cipayos en número, se une y se atreve a enfrentarse a esta gentuza que se alía con el poder para machacar a sus propios hermanos, puede no sólo llegar a contener sus arremetidas sino incluso a hacerles batirse en retirada.

 La reflexión que se impone es: ¿qué pasaría si en lugar de unos miles de indignados rebeldes se opusieran a los esbirros de este poder tan sucio que soportamos, millones y millones de ciudadanos dignos de este nombre?