Tristes trópicos. Respondiendo a Andrés y a eddie.

Esto es lo que me tiene contento. Por mis blogs viene poca gente pero de una extraordinaria calidad.

Cuando terminé mi post La igualdad, creí que había cerrado definitivamente el tema y va a ser que no.

Andrés dice: “Felicidades. Excelente. Desgraciadamente es asi. Una vez que nos subimos a la barca, nuestra principal preocuapcion es que no suba nadie. ¿naturaleza humana? No creo. Viendo el comportamiento de las llamados tribus primitivas, cazadores y recolectores, en el Amazonas, en el Kalahari no creo que sea “intrinseco” es una consecuencia del desarrollo social, de la civilizacion: Eso de lo que estmaos tan orgullosos”. 19 de mayo de 2014, 20:30.

Y eddie abunda en el mismo sentido: “Este post responde a una de las cuestiones claves de la humanidad (sino la que más)que necesitaría mucho tiempo y análisis, sólo apto para mentes muy lúcidas.

Decia Ignacio Ellacuria que nadie tiene derecho a lo superfluo, cuando todos no tienen lo necesario. Pero quién se lo dice a ese sector de la población que ha adquirido algún “status” y se le ha adiccionado para ello, cómo va a desengancharse . Estamos imbuidos en un ecosistema muy tóxico, con las cartas marcadas, que no deja a la gente reflexionar sobre estas cuestiones trascendentales. La plebe tira de sus instintos animalisticos para salvarse él y olvidarse de su condición humana más racional. Me resulta difícil pensar cómo se puede bajar la velocidad de un tren en marcha desbocado y sin frenos , pero pienso que se podría lograr”.20 de mayo de 2014, 20:45.

Como antecesor vuestro no está ni más ni menos que Levi-Strauss, el más importante de los antropólogos que hasta ahora han sido.

Este autor, al que muchos consideran uno de los padres de estructuralismo, en una larga serie de publicaciones que van desde Tristes trópicos hasta La Mitológicas pasando por El pensamiento salvaje, llega a conclusiones muy parecidas a las vuestras, sólo que su tesis final es absolutamente diferente: no hay diferencias esenciales sino simplemente estructurales estre nuestra civilización y ésas que hemos dado en llamar salvajes.

Y es que este maestro de pensadores pasó por alto las ideas básicas de otros 2 gigantes del pensamiento, Karl Marx y Sigmund Freud.

Es posible que si pudiéramos encerrar al hombre en burbujas absolutamente independientes, aisladas, y los dejáramos desarrollarse allí, todo los hombres sometidos al experimento acabaran por ser absolutamente iguales, pero esto apenas si ocurre en esas tribus aisladas del Amazonas, en las que él fundamentó preferentemente sus estudios iniciales.

Pero el hombre está arrojado al mundo, y sometido a millones de influencias materiales y psicológicas, que le conforman decisivamente.

Y, para su desgracia, según mi modesta opinión, no está preservado del entorno por kilómetros y kilómetros de una selva casi impenetrable.

Y, como el hombre es él y sus malditas circunstancias, resulta que el hombre que llamamos civilizado, el hombre occidental y también ahora el oriental, está sometido a una serie enorme de influencias que lo estereotipan. 

Y, ahora, no tenemos más remedio que acudir al principio de toda la filosofía, al jodido estagirita.

Aristóteles expuso la evolución inexorable de las formas de gobierno en su Política y hasta ahora nadie ha podido dejarla sin efecto, de modo que, aún con la extraordinaria lentitud de los fenómenos históricos, el gobierno de los países pasa por una sucesión que va desde la monarquía a la tiranía pasando por casi todas las otras formas de gobierno, república, demagogia, aristocracia, oligarquía, y tiranía. Por supuesto que esta evolución no es fatal , no se da siempre, inexorablemente, en todas y cada una de sus formas, pero, a grandes rasgos, es así.

Y, entrando ya en la materia que vosotros proponéis, la solución a los problemas que impiden la implantación y subsistencia de regímenes comunistas, es que este sistema de organización estatal, requiere para imponerse la aplicación de una fuerza revolucionaria que sólo emerge en circunstancias hasta ahora muy especiales: Cuba, China, Venezuela, entre otras cosas porque su enemigo natural el capitalismo, como dueño de todos los medios de comunicación del mundo mundial, ha llevado a cabo un gigantesco lavado de cerebro a toda la humanidad, imponiendo el pensamiento de que el comunismo no es sino una invención diabólica creada por auténticos demonios.

¿Probabilidades de que el comunismo pudiera implantarse en países, como, por ejemplo, España? Ninguna.

Todo el universo, de acuerdo con el axioma de Lampedusa, está cumpliendo a rajatabla esa canallesca doctrina de “es preciso que todo cambie para que todo siga igual”.

Y lo están haciendo tan bien que a todos estos aprendices de fascistas irredentos se le llena continuamente la boca hablando de democracia olvidando el aserto de Lincoln: democracia es el gobierno  DEL PUEBLO, PARA EL PUEBLO Y POR EL PUEBLO.

Ninguno de estos 3 requisitos se da actualmente en ningún país del mundo que no sean los que antes hemos citado, Cuba, China y Venezuela.

Entonces, ¿qué podemos hacer?

Casi estoy tentado de escribir: nada.

Si en todos los países del mundo, más tarde o más temprano, estallan revoluciones ¿por qué no puede suceder aquí lo mismo?

Es un pequeño atisbo de esperanza.

 

La igualdad

En El Confidencial de hoy, he hallado un artículo de Argemino Barro, escrito desde el propio Donésk que nos dice:

“El bulevar Pushkin de Donétsk tiene una exposición al aire libre sobre cómo era la ciudad en el siglo XX. Primero fue Yúzovka (por su fundador, un industrial galés apellidado Hughes), luego se llamó Stalino (“del acero”, manera de honrar metalurgia y líder a un tiempo) y finalmente Donétsk, por su cercanía al Don. Es una arteria ordenada, recta y floreada, cubierta de árboles y fuentecillas cantarinas.

“Sólo queremos organización y disciplina”, dice un hombre cuyas manos parecen tenazas hidráulicas. Estamos sentados a un extremo del bulevar, junto al cuartel prorruso. “En la URSS todos éramos hermanos; vivíamos juntos y no había problemas, ¡ni tampoco fascistas!”. Nicolái Maksímovich Maslóv trabajó 39 años de minero, 22 de ellos en la Unión Soviética. Gana 186 euros de pensión, cuatro veces menos que su hermana, residente en Rusia. “Antes trabajábamos y luego nos íbamos de vacaciones a Crimea; todos igual. No había ni ricos ni pobres….”.

“A finales de los años ochenta, los mineros del Donbás vivían una media de 38 años y cobraban por debajo del salario medio de la República Socialista Soviética de Ucrania. En 1991, exhausto el sistema, el referéndum por la independencia ucraniana fue apoyado por más del 92% de los habitantes. “La gente no sabía lo que votaba”, explica Nicolái. “No estaba claro si seguiríamos unidos a Rusia o seríamos un país nuevo”.

“Es un desencanto habitual entre las clases humildes del Donbás, acantonadas, como el propio Nicolái, en barrios lejanos que cuelgan de pensiones ínfimas. “Antes la educación era completa y gratuita”, dice Aleksandr, veterano del Ejército Rojo de 61 años. “Estudiabas, hacías prácticas y luego conseguías un buen trabajo. Ahora los jóvenes tienen ochenta diplomas que no valen para nada. Un pedazo de papel que no te dará un empleo”.

“La nostalgia es más común entre los pensionistas”, declara Nataliya Todorova. “La gente mayor asocia la URSS con su juventud, cuando eran personas frescas y energéticas”. Nataliya, de 54 años, fue una de las primeras ucranianas en renunciar al Partido Comunista en los años ochenta. Hoy es profesora de la Universidad Nacional Técnica de Donétsk. “A mí me tocó la era Brezhnev, el inmovilismo, el estancamiento. Mis padres eran creyentes del comunismo, pero yo no. Abandoné el Partido para sorpresa de mis compañeros. Y no siento nostalgia”.

“Nicolái y Nataliya ofrecen perfiles elocuentes. Él es testimonio de una vida interrumpida, cuando desapareció el trabajo “y los precios no hacían más que subir, subir, subir”. Ella despegó con la perestroika y la independencia. Licenciada en Lengua y Literatura Inglesa, encabeza el departamento de Estudios Internacionales y de Negocios de su universidad y disfruta de una sólida red de amigos extranjeros….”.

“La situación actual, con la Ucrania rusófona desgajándose por las malas, proyecta deseos y temores en todas las clases sociales. Mientras Nicolái confía en lograr justicia y vencer de nuevo, quizás con ayuda de Moscú, a los “fascistas y genocidas” que han tomado Kiev y que nunca se han molestado en hablar con el Donbás sino es a tiros e insultos, Nataliya reconoce su preocupación. Dos ciudades bajo la misma piel”.

Ser o no ser, he aquí el problema.

Ser comunista o capitalista. Tú eliges.

O eres un tío igualitario que sólo quiere ser igual que los demás o eres un tío o una tía que quieres ser diferente. “España es diferente”, decía el jefe de todos ellos, mientras iba poniendo, uno a uno, todos los ladrillos del edificio en el que ahora estamos todos encerrados.

No era tonto el muy canalla, conocía muy bien a la humanidad porque había estudiado mucho y mal todo lo que entonces se podía estudiar.

“Le cabe todo el Estado en la cabeza”, dijo de él ese otro canalla.

Aquí se condensa y expone con la suficiente claridad lo oque venimos llamando la traición de los intelectuales:

1) de una parte tenemos al obrero cuyas manos son como herramientas y que añora los tiempos de la igualdad y

2) de la otra a esa licenciada en lengua inglesa o lo que sea.

La 2ª, hija de comunista y afiliada al partido, ha renegado de él porque ahora es la directora de un organismo que la remunera muy por encima de lo que nunca podrían llegar a ganar sus padres y ella misma en un país comunista, entonces, la muy canalla hace lo que todos nosotros estamos haciendo ahora, renegar del principio de igualdad comunista porque su vigencia la obligaría a ella a ganar lo que su propio padre o poco más. Rajoy, en sus famosos artículos en El Faro de Vigo, hablaba de la envidia igualitaria, porque él es precisamente el apóstol de la desigualdad. Si la igualdad hubiera regido en este país, si el hijo de un obrero metalúrgico hubiera tenido iguales, oportunidades que él, uno de los hijos del Presidente de la Audiencia de Pontevedra que ha tenido el riñón económico necesario para que todos sus hijos, sin excepción, se hayan hecho notarios o registradores, las 2 profesiones mejor pagadas en España, a lo mejor él, Rajoy, ahora no sería registrador de la propiedad porque otros miles de hijos de padres iguales, le hubieran ganado la plaza en las oposiciones, esa plaza de Santapola, uno de los mejores registros de España, que se le reserva cuidadosamente para cuando él deje la política en la que habrá hecho todo lo que pueda y más para que él y los de su casta sigan teniendo la exclusiva de llegar a notarios, registradores o abogados del Estado.

Esta situación es la que esa hija de comunistas ukranianos quiere que se imponga en su país, por eso rompió su carnet del partido, porque ella ya estaba un peldaño por encima de sus padres y no quería que ellos y todos sus demás conciudadanos tuvieran los mismos derechos e igualdad de oportunidades y pudieran hacerle la competencia a ella o a sus hijos.

Esto es lo que quieren todos estos desclasados que han conseguido a expensas de los demás ascender un peldaño en el escalafón social, su asquerosa, jodida, canallesca condición humana, les vuelve en contra de sus propias padres y de sus hermanos, no quieren de ninguna manera que con esa igualdad de oportunidades que supone el comunismo igualitario aumente la competencia para sí y los suyos, por eso, ahora, que, de alguna manera, son ya intelectuales, en el sentido más auténtico de la palabra, reniegan de sus iguales y se revuelven en todo momentos contra ellos: la traición de los intelectuales, que es la que nos ha llevado adonde ahora estamos.

La tía hace como que no sabe que su licenciatura se debe a que unas instituciones estatales costeadas con los impuestos de todos los obreros que son como sus padres le han permitido a ella estudiar y como ya ha terminado sus estudios y se ha colocado bien gracias a ellos, dice lo mismos que esa hetaira hija del Fabra catellonense cuando oye hablar de la paupérrima situación de los obreros: “Que se jodan, coño, que se jodan”.

Por eso yo no acabo de entender la postura de gente como Rafael Narbona y el propio Pablo Iglesias, que en el terreno intelectual, muy lejos todavía del planteamiento utilitario de derrotar como sea a las legiones fascistas que nos oprimen de esta infame manera, cuando sólo se habla o escribe en puridad de las ideas políticas se alinean de una manera más o menos clara con la ideología neoliberal totalitaria que sostiene que el comunismo ya está ampliamente sobrepasado. 

Sobrepasado ¿por quén y por qué? ¿Cómo?

A estos tíos en cuya sinceridad creo a pie juntillas, yo no les permito que vengan ahora y me digan, “chico, mira, el comunismo es una ideología no sólo falsa sino totalitaria e inhumana porque en todas sus concreciones históricas ha acabado imponiendo una realidad social que empeora a las que estuvieron vigentes con el nazifascismo”.

-Coño, no, que vosotros habéis leído los mismos libros que yo y lo que allí está escrito no tiene nada que ver con lo que unos tios canallas dijeron que era el comunismo, que unos desvergonzados hayan aplastado a sus propio pueblos, apoyándose en esa palabra, no significa que la idea no sea la más sublime que los hombres hayan creado nunca. Si no, decidme, queridos amigos que mandamiento supera en su contenido ético a éste en el que yo condenso lo que es la ideología comunista: dale a la sociedad todo lo que tengas, lo mejor de ti mismo, y sólo recibe de ella lo que necesites para la supervivencia  tuya y de los tuyos.

Sobre las manifestaciones de ayer

 

 

 Éste es un país que me entristece de una manera insuperable, quiero decir que no me puede entristecer más.

 Porque es tristísimo comprobar la certeza de mi teoría sobre el hombre que, como nunca he salido de España, es mi teoría sobre los españoles.

 Repito. Decía Hobbes que el hombre es un lobo para el hombre y Santo Tomás que es simplemente desfalleciente, que no sirve para nada porque, al final, le fallan las fuerzas.

 Mi teoría parece menor pero no lo es. El hombre es una puñetera mierda, mierda canallesca, Rajoy, mierda asquerosa, Rubalcaba, mierda canallesca, los policías de cualquier clase, mierda asquerosa los que sufrimos persecución por ella porque no merecemos el reino de los cielos, sino seguir hocicando en el fango porque eso lo hacemos muy bien. “Me llamo barro aunque miguel me llame, barro es mi vocación y mi destino, que mancha con su lengua cuanto lame”. Creo que no se puede decir mejor porque así lo ha dicho el que yo considero, de sobra, el mejor de todos nuestros poetas.

 Ayer, confluyeron en Madrid una serie de heroicas marchas iniciadas en los extremos de esta denigrante piel de toro, “la muerte, toda llena de agujeros, y cuernos de su mismo desenlace, sobre una piel de toro pisa y pace, un luminoso prado de toreros”.

 La muerte no es más que el vacío. Y el vacío es la ausencia de contenido y el contenido es lo que cada de uno de nosotros lleva dentro y ¿qué coño es lo que los españoles llevamos dentro?

 Nada. Ninguno de nosotros lleva dentro nada. Ni esos prodigiosos arquetipos que hemos creado para justificar de alguna manera nuestra existencia como seres únicos.

 La malas lenguas dicen que Jesucristo convivía maritalmente con la Magdalena y que Marx le engendró un hijo a su criada. Yo tengo ya casi 85 años e intentado meterle mano a dos de las cuidadoras de mi mujer. Con resultado negativo, por cierto, a estas mujeres debe de darles asco un viejo libidinoso como yo, y yo no sólo lo sé sino que lo comprendo. Y, sin embargo….

 “Homo sum et nihil humanum mihi alienum puto”, soy hombre y nada humano considero que me es ajeno, dijo hace cientos de años Terencio. Y ahí está la sentencia, sólo que él le daba un sentido meliorativo y yo peyorativo.

 No hay, pues, hombres perfectos pero todos debemos intentar ser mejores continuamente. Ya he contado algunas veces que yo, consciente de mi falibilidad, intenté entrar por aquí bajo el sinónimo de “hijo de puta” y que fue una de las mejores personas que he encontrado el que me lo quitó de la cabeza, pero yo, en todo lo que hago, parto de ese principio de mi miserabilidad.

 Tal vez sea por eso que yo siempre exijo mucho, quizá demasiado a la gente, por eso pienso que las manifestaciones de ayer fueron absolutamente insuficientes sea cual fuere el número total de los que asistieron, porque ayer deberíamos de habernos manifestado ni más ni menos que 20 millones de españoles, o sea, la mitad, porque cada uno de nosotros lleva a la grupa a otro hijoputa cabrón que lo parasita.

 En cambio, éstos, los hijoputas cabrones, sí que cumplieron todos con su asqueroso trabajo, los cipayos, los esbirros, esos cobardes matones, que además cobran por apalear a los suyos, si serán gentuza, coño, machacando a tipos que se les ponían delante con las manos abiertas apuntando al cielo, y los infames periodistas, la que yo no me cansaré nunca de llamar la prensa canallesca, cumpliendo a rajatabla con su infame tarea de falsificar la realidad diciendo, escribiendo, imponiendo en las tertulias la canallesca mentira de que esta pobre gente desesperada que ha venido de las provincias del Reino a su capital para que así sepa todo el mundo lo que está ocurriendo en este asqueroso país de mierda, lo hace no porque ya no puede más y le da lo mismo 8 que 80, y prefiere que uno de estos asquerosos cipayos le abra la cabeza con su porra a morirse de hambre allí, callado, quieto, escondido en su rincón, sino porque los ha movido Willy Toledo, el tío con más atributos de todos los que pisamos esta piel de toro, ese anarquista cabrón que se ha ido a vivir a sudamérica porque su estómago no le permite ya hacerlo aquí.

 

La prensa canallesca

 Si aceptamos como válida mi definición de la izquierda: la búsqueda siempre a fondo de la verdad y la defensa a muerte de la justicia, no cabe la menor duda de que Pedro J. Ramírez es todo lo contrario, y todo lo contrario es no la derecha sino la ultraderecha.

Y el test paradigmático es su actitud ante el atentado terrorista del 11M.

Desde el mismo momento de su producción, y yendo más allá incluso que Aznar y Acebes, su diario mantuvo con una ferocidad inaudita que los autores del atentado eran los de Eta y no sirvió de nada el cúmulo de pruebas que de un día para otro se amontonaron sobre su propia mesa, todo lo contrario inició, una tarea de falsificación de todas ellas, no importándole en absoluto los terribles efectos que sus mentiras provocaban en sus lectores.

 Acabo de leer comentarios laudatorios de este hombre porque dicen que era un buen periodista, es más, ¡afirman que podría haber sido el mejor periodista de España!

 Pero ¿qué concepto del periodismo tienen esta gente?

 La principal, si no única, misión del periodista es informar, lo de crear  opinión es cosa de los demás y en el momento que un periodista adoctrina a sus lectores los está traicionando a fondo, no digamos si lo que hace es adoctrinar a la gente falseando los hechos, entonces, coño, ¿dónde está la excelente calidad del periodismo que estos panegiristas le otorgan?

 Otra cosa es la enorme influencia que este nuevo De Maistre, al que Cioran puso como ejemplo del pensamiento reaccionario, ha obtenido porque supo muy bien hacer de su diario el mejor de los medios de difusión de una infame propaganda política.

 El mundo periodístico hoy está dividido entre una pequeña, ínfima parte que ejerce su profesión con honestidad, sacrificando incluso su posibilidad de lucimiento, a la honradez profesional, sirviendo incluso heroicamente a la verdad, y otra inmensa que se ha prostituido evidentemente dejándose sobornar por el becerro de oro.

 Y es que, como nos enseñó magistralmente Marx, todo es puñetera, jodida, asquerosa economía. Y este degradado animal que es el hombre se ha dicho “si se trata de producir, entendiendo esta palabra como el hecho de confeccionar bienes para el consumo de la gente, ‘si lo quiere el vulgo, es justo hablarle en necio para darle gusto’”. 

Pero yo estoy con el inefable Kapuscinski que afirmaba que lo primero que debe de ser un periodista es una buena persona, cosa que han dejado de ser la inmensa mayoría de los periodistas de hoy, algo que vio con inmensa clarividencia Julien Benda cuando hace ya tanto tiempo escribió La traición de los intelectuales.

Es por eso por lo que ahora las cosas nos van tan mal, porque el que yo no me canso de llamar primer poder está traicionado a fondo su función y se dedica a embrutecer y a engañar a las masas de mala manera.