Providencia versus materialismo dialéctico, ética frente a derecho, Psoe frente a PP, Podemos. frente a Psoe

 

Creo que fue Max Weber el que contrapuso la ética protestante a la católica en un ensayo que se convirtió en uno de los clásicos de los ensayos sociopolíticos.

Si uno peca, que no en otra cosa consiste el vivir, y tiene por ahí a un tipo sentado en una caja oscura que lo absuelve, todo coño está permitido y no sólo esto sino que todo está muy bien en el mejor de los mundos posibles, la sombra de Voltaire y su Pangloss.

Pero si uno no tiene a nadie, joder,  que lo perdone es muchísimo más duro vivir porque uno se halla enteramente solo frente al mundo y ya no le sirve de nada la ética sino que tiene que echar mano de la jodida justicia.

O sea la coacción frente al laisser faire, laisser passeur.

Y ya nos hemos topado, otra vez, coño, con la puta libertad.

Echemos por donde lo hagamos siempre nos está esperando la gran puta, al final del camino.

Resulta que la metaética cristiana dice que Dios nos creó ni más ni menos que para salvarnos pero hay que ver lo difícil que nos lo ha puesto.

Y ¿nos ha dejado solos ante el peligro? No. Todo lo contrario, nos ha puesto bajo el amparo de la providencia pero si ésta existe realmente ¿dónde queda la jodida libertad?

Casi en el mismo sitio que si uno cree en el materialismo dialéctico.

Reconozco que éste tiene un poco o un mucho de darwinista.

Es la materia, coño, nosotros también somos, y mucho, materia, la que nos lleva de la mano a todos sitios y, allí, la muy jodida, nos está esperando ese fantasma que hemos dado en llamar libertad, pero ¿es posible la libertad en un mundo regido por la providencia o por ese tan canallesco materialismo histórico?

Weber, que era protestante, pensaba que sí. Yo, que soy cristiano muy a pesar mío, porque mis padres me hicieron así, creo que no.

Y es que ¿cómo es posible admitir la existencia de la libertad en un mundo en el que, todos los días, para echar a andar necesitas el dinero suficiente para el jodido billete del metro o del autobús?

Como diría el canallesco Rajoy respecto a la igualdad en sus famosos artículos de El Faro de Vigo, la Biblia en pasta para todos esos geniales discípulos que hacen como que le siguen, en realidad, lo único que hacen es robar en todos los sitios en donde los ponen, la libertad no sólo no existe sino que es absolutamente imposible su existencia porque para ello habría que ser, por lo menos, un espíritu puro, es decir un ente que no necesitara nada material para sobrevivir.

Entonces, sí, entonces todo hijo de vecino podría ser libre. Pero si el jodido tipo éste tiene que dormir todas las noches bajo techo, en una cama más o menos aceptable y después de haber cenado algo, lo que sea, ¿cómo coño va a ser libre si el pobre hombre tiene que trabajar por lo menos de sol a sol para tener todo esto?

Pero es que, además, hemos llegado a un punto en el que este pobre hombre que quiere tener este poco de cualquier manera, como sea, no puede y anda por el mundo como alma en pena arrastrando la más pesada de todas las cadenas.

Coño y además tiene que soportar que vengan todos esos tipos con sus camisas de cuello abierto, Zaplana, y sus chaquetas de hilo inconsútil, Rodrigo Rato, y se rìan de él en sus propias barbas porque no ha sido, no es, no será nunca capaz de ser tan listo como ellos. Toma, métete la providencia por donde te quepa, de modo y manera que sólo te queda ya la opción, si es que llega del jodido Podemos, porque Podemos dice Yes, we cant, ¿se dice así? Y lo dice porque piensa que su providencia, coño, o sea, el materialismo dialéctico nos va a sublevar a todos contra estos tíos del cuello de la camisa un poco màs abierto por abajo y la chaqueta ésa tan cómoda de hilo de lana.

Y parece que tienen razón: ha tardado mucho, una eternidad pero parece que, al fin, ha llegado ese momento glorioso en que a la gente se le han hinchado los cojones o los ovarios porque todo absolutamente todo en este mundo tiene un límite y ha gritado Basta y se han puesto a votar a Pablito como locos porque piensan que un tío con esa cara y esa coleta nos les puede salir rana de ninguna manera.

De manera que parece que el materialismo dialéctico le va a ganar por la mano a la providencia y el jodido derecho a la puñetera  ética y el temible Podemos, que no se sabe todavía muy bien qué es y qué quiere, no sólo al PP sino también al Psoe. Veremos.

 

Muerte, ¿dónde está tu victoria?

No sé quién coño dijo-y, como siempre, no voy a perder ni un sólo minuto yendo al Google para averiguarlo-aquello de que el sentido común es el menos común de los sentidos. 

Y se me ha ocurrido esto pensando que todo esto que está sucediendo es, y era, ya tan evidente hace un montón de tiempo que no comprendo cómo aquella diatriba que yo escribí por aquí contra el 15M y la DRY cuando todo ello sucedía, no la pensó e incluso la escribió más que un tipo tan loco como yo.

Porque sí, muy bien, aquello lo montaron, sobre todo, unos hijos de papá que, más o menos, lo tenían todo resuelto, entendiendo por todo lo que es absolutamente imprescindible.

Yo, entonces, volví a vivir aquellos tiempos universitarios míos, tan difíciles en los que no tenía nada absolutamente que no fuera puta miseria y hambre porque era hijo de un tío al que el fiscal de un consejo de guerra le pidió ni más ni menos que pena de muerte por dirigir una adaptación de El idiota de Dostoiewski en un teatro a beneficio del Socorro Rojo Internacional, algo así como la Cruz Roja, sólo que montado por la URSS en plena guerra civil española.

Un universitario puede estar muriéndose de hambre y, sin embargo, puede también tener el alma llena de esperanza, es por eso que yo entonces todavía no era el insuperable revolucionario que ahora soy y consideraba que lo más importante del mundo era meterle mano a mi vecina Amelia.

Algo parecido les sucedía a aquella alegre muchachada de Sol y tantas otras plazas de España que consideraba mucho más importante comer y beber en las bocas de sus compañeros que pensar realmente hasta el fondo qué es lo que se estaban jugando políticamente en ese momento.

Y lo era todo, se lo estaban jugando todo y no lo sabían o hacían como que no lo sabían porque para ellos era mucho más importante meterle mano a su pareja mientras filosofaban sobre el porvenir político de su propio país que se estaba allí, ventilando, en sus propias narices.

Y así era muy difícil que estos alegres compadres de Windsor acertaran a plantearse siquiera que era en realidad lo que estaban haciendo.

Y los resultados fueron los que tenían que ser.

Se jugó una partida de “pichones” contra tahures del Missisipi según la acertadísima expresión de Alfonso Guerra, bajo la complaciente mirada de ese aprendiz de Fouché, que ahora mismo ha tenido que abandonar la política con su pelado rabo entre las piernas.

Porque una vez más, los tramposos más hábiles plantearon la jugada como auténticos maestros frente a los eternos aprendices de brujos que creyeron, en política nadie se pude permitir el lujo de ser confiado, que la realidad impondría toda su áspera fuerza en un conflicto que estaba totalmente explicitado:

-Si la izquierda confiaba en que en un país de mentecatos-mentecaptos-absolutamente descerebrados la realidad se iba a imponer por sí sola, automáticamente, haciendo ver a los electores que no se podía de ninguna manera permitir que ganaran las elecciones aquellos tíos cínicos y canallescos que habían llevado a la sociedad universal a ese callejón sin salida en el que todavía estamos, es que no merecía otra cosa que lo que le ocurrió: la mayor debacle electoral de todos los tiempos.

Con una consecuencia terrible que algunos, muy pocos, no nos cansamos de anunciar: si la ultraderecha ganaba haría lo necesario, modificaría la legislación de tal manera que fuera imposible que las izquierdas volvieran a ganar nunca en este desdichado país.

Nos desgañitamos gritandolo por todas las esquinas y por todas las plazas, pero no conseguimos interrumpir aquellas largas noches de vino y de rosas, lo único que logramos es que nuestro blog fuera visitado por 3370 lectores.

Muerte, ¿dónde está tu victoria?

 

Verdades absolutas (IV)

El sadismo como justificación de la vida.

En qué consiste el placer que proporciona el poder.

¿Cómo y por qué se disfruta del poder?

Hoy es, sin duda, el día más triste de mi vida, tanto que podría muy bien justificar mi suicidio.

Porque he descubierto, creo, qué es esto que hemos dado en llamar “vida”.

Tengo una fuerte anemia, además de mi bradicardia de siempre, estoy recientemente operado de un cáncer grado 4 y me siento fatal constantemente, desfallecido, no tengo fuerzas para nada y me he desmayado ya 6 veces.

Entonces, tengo que echarme en la cama continuamente y quedarme allí, quieto, hasta que me repongo un poco, lo suficiente para seguir viviendo de alguna manera.

Y aprovecho estos momentos para hablar con mi hija Aurora que sufre desde hace mucho una depresión maior crónica.

Decía la pobre de mi madre, que Dios la tenga en su gloria, que yo era muy docilico, seguramente quería decir que soy irremediablemente una buena persona.

El caso es que pienso muy bien de los demás y los alabo continuamente, lo que disgusta sobremanera a mi hija Aurora, Llolly,  familiarmente.

De modo que cuando yo comencé a decir que mi hermano Jesús es el mejor de todos nosotros, ella protestó airadamente diciendo “¿pero cómo puedes decir eso si la última vez que hablé con él me dijo que tú eras un canalla, que habías intentado robarle a tu otro hermano, Rafael, que murió en una asilo el pasado 10 de diciembre, lo último que al pobre le quedaba, su piso?”.

¿Por qué mi hermano Jesús, que siguió paso a paso todo el proceso por el que yo evité que le subastara el piso la caja de ahorros por su hipoteca, que me vio llorar de rabia porque me veía obligado a invertir todos los ahorros de mi vida, quedandome indefenso prácticamente, que contempló la bronca que le eché a mi hermana porque me obligó a ello contándome lo que pasaba a Rafael, era capaz de olvidar todo esto que vivió tan en 1ª persona como yo y se cebaba a mis espaldas conmigo criticándome lo más duramente que podía sólo porque me había visto obligado a invertir mis ahorros en impedir que mi otro hermano perdiera todo lo que había en su piso?

Se puede ser una buena persona como yo lo soy, en realidad un perfecto imbécil, un ingenuo, que no sólo no se esconde cuando lo buscan para que le resuelva un problema terrible a un hermano, cuando el otro hermano está en mejor situación que yo y hace como que no se entera de nada y, luego, cuando ve que el hipotecado muere y el piso acaba siendo mío contra mi voluntad, se dedica a ir por todo el pueblo diciendo que qué canalla que soy, que engañé a mi hermano pagándole a su banco el importe íntegro de la hipoteca que no es sino el importe total del piso.

O sea que el de Aquino tenía, tiene razón, que el asqueroso ser humano no es más que un canallesco animal que él, que no en balde es llamado el Doctor Angélico, llama benévolamente “desfalleciente”, pero que el otro genio filosófico no tan seráfico, Hobbes, en lugar de desfalleciente lo denomina mucho más justamente “lobo para el otro hombre” y que ese tío tan cojonudo que, cuando le dieron el jodido premio Nobel, tuvo los santos cojones de rechazarlo, Jean Paul Sartre, padre de toda la filosofía moderna, dijo ni más ni menos que todos nosotros, los canallescos hombres no somo sino el mismo y puñetero, puto infierno, para los demás, en esa maravilla que es “Huis Closs”, La alcantarilla.

Entonces, ¿qué coño es lo que pasa aquí?

Que el jodido Sartre tiene toda la razón del mundo, que le sobra, que nosotros, todos, no somos sino los demonios entripaos que le hacemos la vida imposible a todos los demás, que mi hermano Jesús, al que he dedicado toda mi vida a ensalzarlo continuamente, diciendo de él que no sólo es el más inteligente del mundo, sino la mejor persona que he conocido, mientras que él se dedica a sacarme la piel diciendo a los 4 vientos que yo le he robado su piso a mi otro hermano, algo que él, qué jodido también pudo hacer pero no hizo, porque el negocio fue, es y ha sido absolutamente calamitoso ya que he perdido no sólo mi buena fama como persona sino el dinero, o sea que sigo con mi cantinela de siempre, no somos más que una puñetera mierda seca pinchada en un palo, el jodido y puñetero fango o barro aunque nos llamemos miguel, y que el odio y la envidia a los demás es lo único que, a nuestro juicio, justifica nuestras canallescas vidas por eso vamos como locos detrás del poder que no es sino la única manera de joder pero bien a los demás a los que odiamos y envidiamos a muerte.

Porque ¿en qué consiste el placer que proporciona el poder?

En destrozar con nuestras propias manos a los otros, coño.

Es el puto sadismo lo que justifica nuestras vidas, porque el hombre carece de la capacidad positiva de gozar de nada pero sí que disfruta y cómo, negativamente de todo el dolor que inflige.

Qué otra explicación tiene si no, el formidable placer que Blatter obtiene del calvario a que ha sometido a Luis Suárez y el todavía más orgiástico que el presidente del Real Madrid ha obtenido arruinando y matando consecuentemente del disgusto a ese hombre que decía adorar, Di Stefano, según testifica la enamorada de éste.

 

Verdades absolutas (III)

 

Escenario: Plató de AL ROJO VIVO, Presenta y dirige Antonio García Ferreras.

García Ferreras es el hombre fuerte de La Sexta, la Tv que el Régimen, porque esto es un Régimen, le regaló a Lara, el dueño de editorial Planeta y propietario también del diario La Razón, periódico que Aznar incluyó en el mismo lote de La Sexta.

Para que los que no lo sepan se hagan una idea de qué va la cosa, este Lara que queda es el hijo tonto del Lara que creó Planeta y la hizo la editora más famosa de España, el otro hijo, el listo del Lara padre se mató en un accidente automovilistico de modo que el tonto no tuvo más remedio que hacserse cargo del negocio. 

Los negocios en España, incluso los editoriales, funcionan siempre, aunque la gente no lea nunca nada porque llevan siempre anexos una serie de prebendas y exclusivas, como en este caso que a lo del Planeta, el premio literario más famoso de España, acabó agregándosele ni más ni menos que el diario más facha del país y una de las televisiones más hipócritas que presume de progresista siendo como es esencialmente reaccionaria.

García Ferreras es el cerebro más brillante de la casa. Tanto que se ha hecho aceptar como izquierdista siendo tan profundamente reaccionario que ha llegado a ser el cerebro pensante del Real Madrid.

Llevo miles de folios escritos intentando demostrar que no se puede ser de izquierdas y del Real Madrid porque esto es un ejemplo de la famosa contradictio in terminis.

Veamos.

La izquierda, tampoco me cansaré nunca de decirlo, es amor a la verdad y servicio hasta la muerte de la justicia.

¿Ha defendico alguna vez en su historia el RM la verdad?

¿Ha evitado nunca una siquiera de los miles de injusticias que se le proponen?

García Ferreras ha sido llamado varias veces por el Ser Superior al RM porque éste lo considera un maestro en el arte de urdir las peores trampas dialécticas.

O sea que G. Ferrerass no sólo no es de izquierdas sino que ni siquiera lo parece porque no puede parecerlo, es absolutamente imposible.

En AL ROJO VIVO juega a intelectual progresista pero se le ve su trabajoso andamiaje.

Tomemos por ejemplo, el programa de hoy. El plato fuerte ha sido la transcripción tantas veces como él lo ha considerado necesario para que el mensaje calara hasta el fondo del telespectador de un pasaje de Monedero, el 2º de a bordo de Podemos, en el que éste dice algo más o menos así:

-Los etarras comenzaron a matar a traficantes de droga porque pensaron que éstos formaban parte de un plan urdido por las fuerzas de seguridad para hundir moralmente y pervertir a los jóvenes con tendencias progresistas. Como siempre, más o menos, pero éste es el sentido exacto de la frase.

Y, perfila el apunte, diciendo que esto, que promovían las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, acabó practicándose también en Cataluña, Valencia y Madrid, intentando destruir a los jóvenes más inquietos y revolucionarios, que son también los más propensos a practicar los extremos.

Esto que Monedero dice que los etarras pensaban del auge del tráfico de drogas en estos semilleros de jóvenes rebeldes no es ni más ni menos que lo que el gran ideólogo de la represión de la izquierda teórica planteara con todo el rigor que una mente capaz de asumir la canallesca tarea de la CIA puede planear.

 Lo he dicho mil veces: no creo en los científicos, que venden su alma al Diablo por un jodido plato de lentejas, no creo en los sacerdotes que drogan a los pueblos, ni a los juristas que dictan leyes que sólo tienden a su esclavitud, sería de locos hacerlo en los militares, meros asesinos vocacionales, o en los políticos, la estupidez más grande de toda la Historia.

 Sólo creo en los poetas, que buscan la verdad a través de sus corazones heridos.

 Hace ya no sé cuántos miles de años que Eugene O’Neill escribió El emperados Jones, con un Obama sangriento huyendo de la memoria de sus crímenes, al propio tiempo que Albert Camus El extranjero, La Peste, El estado de sitio y Los justos, mientras Arthur Miller creaba Las Brujas de Salem y nos mostraba la inmensa tortura del hombre moderno con La muerte de un viajante, contemplando el Panorama desde el puente, lo que llevó a Sartre a experimentar  La náusea.

 Pero, de vez en cuanto, los juristas, sin querer, aprietan la tecla adecuada y erigen como principio inderogable para averiguar la verdad el ¿”cui prodest”?, ¿a quién aprovecha?, que nada menos que Séneca utilizó en el primer acto de su Medea para establecer indubitablemente quiénes eran los autores de los crímenes: “cui prodest  scelus, is facit”, al que aprovecha el crimen es quien lo ha cometido.

  Y, ahora, invoco otro de los grandes principios jurídicos: hay que creer aquello que una de las partes en el litigio expone espontáneamente:

 Veamos lo que nos dice libremente ese elegantes “gentleman” que fue Allen Wels Dulles, el dilecto hermano del gran John Foster Dulles, el cerebro que dirigió la política del general Eisenhower cuando fue presidente de los Usa:

«Sembrando el caos en la Unión Soviética sustituiremos sus valores, sin que sea percibido, por otros falsos, y les obligaremos a creer en ellos. Encontraremos a nuestros aliados y correligionarios en la propia Rusia. Episodio tras episodio se va a representar por sus proporciones una grandiosa tragedia, la de la muerte del más irreductible pueblo en la tierra, la tragedia de la definitiva e irreversible extinción de su autoconciencia. De la literatura y el arte, por ejemplo, haremos desaparecer su carga social. Deshabituaremos a los artistas, les quitaremos las ganas de dedicarse al arte, a la investigación de los procesos que se desarrollan en el interior de la sociedad. Literatura, cine, teatro, deberán reflejar y enaltecer los más bajos sentimientos humanos. Apoyaremos y encumbraremos por todos los medios a los denominados artistas que comenzarán a sembrar e inculcar en la conciencia humana el culto del sexo, de la violencia, el sadismo, la traición. En una palabra: cualquier tipo de inmoralidad. En la dirección del Estado crearemos el caos y la confusión. De una manera imperceptible, pero activa y constante, propiciaremos el despotismo de los funcionarios, el soborno, la corrupción, la falta de principios. La honradez y la honestidad serán ridiculizadas [como] innecesarias y convertidas en un vestigio del pasado. El descaro, la insolencia, el engaño y la mentira, el alcoholismo [y] la drogadicción, el miedo irracional entre semejantes, la traición, el nacionalismo, la enemistad entre los pueblos y, ante todo, el odio al pueblo ruso; todo esto es lo que vamos a cultivar hábilmente hasta que reviente como el capullo de una flor.

Sólo unos pocos acertarán a sospechar e incluso comprender lo que realmente sucede. Pero a esa gente la situaremos en una posición de indefensión, ridiculizándolos, encontrando la manera de calumniarlos, desacreditarlos y señalarlos como desechos de la sociedad. Haremos parecer chabacanos los fundamentos de la moralidad, destruyéndolos. Nuestra principal apuesta será la juventud. La corromperemos, desmoralizaremos, pervertiremos (…)».

Allen Wels Dulles

Extracto del libro The Craft of Intelligence (El arte de la Inteligencia, 1963).

Dulles fue director de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) entre 1953 y 1961.

¿Por qué García Ferreras no ha hecho como yo, cuando la asociación de ideas se imponía necesariamente, y ha yuxtapuesto al párrafo de Monedero el mucho más completo y explícito de Dulles, cuando eso hubiera hecho que todo el mundo comprendiera forzosamente que la idea no era de Monedero sino precisamente del ideólogo original de esta táctica tan repugnante y que se cumple a rajatabla en todos los casos en los que los intereses de la ultraderecha pugnan con los de la  izquierda?

A mi me daba un poco de vergüenza ajena contemplar a toda esta leva de inteligencias tan desinteresadas arrimar el ascua de la ocasión a una sardina realmente pestilente: lo canallesco, lo inapropiado no es lo que decía Monedero, sino las instrucciones, en realidad, órdenes,  que el jefe e ideólogo mayor de la CIA impartía a sus legiones que prácticamente tienen invadido todo el universo.

Verdades absolutas (II)

Los artistas son otra gente, quiero decir que no piensan como nosotros, en realidad ni siquiera piensan, sólo sienten.

A no ser que, realmente, no sean artistas.

No debería de extrañarnos, pues, que una serie de artistas que sí que lo son de verdad, hayan hecho ahora con motivo de Podemos rancho  aparte y se hayan dedicado a criticar al jodido Pablo Iglesias et alteri.

Porque ellos, realmente, después de tantos años de llorar encima de los escenarios, ahora, no entienden nada, coño, pues no dice el jodido Pablo éste que va a aceptar en parte las reglas del juego y va a participar en la pantomima por muchas trampas que le estén preparando estos hijosdeputas de siempre.

Pablo Iglesias no es tonto, además creo que se ha pasado toda su puñetera vida estudiando y aunque no sea un genio que parece evidente que no lo es algunas cosas no ha tenido más remedio que aprenderlas por ejemplo, ésa de que el jodido, el muy jodido, el supercanallesco Tío Sam no les va a permitir que monten un chiringuito decididamente comunista aquí, en la misma puerta del Mediterráneo.

Ésta, por lo menos, sí que parece una de esas verdades absolutas de las que hablábamos ayer.

Pero, para que ellos mismos no incurran en lo que filosóficamente se ha llamado siempre contradictio in terminis, en ese eterno simulacro que son siempre lo que llamamos elecciones libres, que no son claro está elecciones puesto que no se elige a nadie nunca que no haya sido designado antes por el gran dedo ni mucho menos libres porque está todo tan decidido que los votantes se aburren porque saben ya previamente quiénes son los que van a ganar.

Pero para que todo no parezca ya tan amañado los tíos jodidos van e incluyen un poco de posibilidades de sorpresa.

Es por eso que Pablo Iglesias, o sea, Podemos puede incluso ganar.

Como hace tanto tiempo ya que ganaron aquellos primeros comunistas, la Comuna francesa, a los que les sonó la flauta más por sorpresa que por cualquier otra causa.

Es casi lo mismo que puede ocurrir ahora a pesar de que los directores de escena llevan ya no sé cuánto tiempo estudiando la cosa para que la historia, la puñetera, la jodida, la puta historia no vuelva a repetirse nunca más.

Pero la vida, coño, la perra vida, no puede, por mucho que se intente, petrificarse o sea que siempre cabe un margen, por muy pequeño que sea, de improvisación.

DE modo que este puñetero tío que a mí, a veces, me recuerda a aquel otro genial aventurero cristiano, puede dar el gran golpe filtrándose  por entre los dedos de los que se creen que todo lo controlan.

Porque el muy jodido no es que tenga el puñetero el suficiente glamour, es que le sobra y en unas elecciones para que no se les vyan realmente d elas manos y se conviertan aún más en una asquerosa pantomima tiene que haber un margen por muy pequeño que sea de improvisación.

O sea que cualesquiera elecciones puede ganarlas un Chávez cualquiera y de esto los jodidos de Podemos creo que saben algo, por su propia experiencia.

De modo que todos esos desgraciados seres humanos que todos los días, sin excepción, mueren o se suicidan a lo mejor no lo hacen tan inútilmente como se espera y la canallesca hija de puta y de Fabra a lo peor tiene de alguna manera que comerse su propio vómito, aquél en el que deseaba que los ofendidos y humillados del gran Dostoiewski, se jodieran, coño, se jodieran de una puñetera vez.

Y es que esto de joderse, como esa gran prostituta que es la Historia nos enseña, va por tiempos y por barrios y, si no, que se lo pregunten a la Zarina o a Maria Antonieta.

 

Verdades absolutas

Cuando se tiene una visión integral de las cosas, cuando se mira al mundo con la necesaria, suficiente perspectiva, uno descubre, por ejemplo, que Aristóteles y Marx, cuando miraban la realidad política, veían lo mismo sólo que el lenguaje lo manejaban de distinta manera.

Me fastidia extrarodinariamente tener que admitir que no hay verdades absolutas que ni siquiera es absoluta ésta verdad que afirma que ni siquiera ella es absoluta.

Porque, entonces, ¿a qué coño de juego estamos jugando?

Porque el jodido estagirita nos dejó escrito aquello tan bonito de la evolución cuasi fatal de las formas de gobierno y luego vino el más jodido aún tipo de las barbas arborescentes y nos dijo que sí, que todo aquello estaba muy bien pero de lo que realmente se trataba es de que todo lleva en sí mismo el germen de su propia evolución porque todo no es sino lo que era sólo un poco antes porque había evolucionado, acababa de evolucionar por aquello del canallesco materialismo histórico.

Y para eso se había pasado toda su puñetera vida en las jodidas bibliotecas no sólo estudiando a fondo a Hegel sino también la historia de las concreciones económicas.

De modo que no hay más huevos que partir de lo que ahora mismo tenemos porque no hay tiempo para más si no queremos pasarnos toda la puta vida probando.

Y todo esto por lo que acaban de hacer y de decir Willy Toledo y Joaquín Sabina que a mi, por lo menos, no me cabe la menor duda de que ambos son dos tíos de izquierdas.

Ambos han dicho que no  ven muy claro de qué coño va Podemos.

Y la cuestión está tan clara que da vergüenza incluso ponerse a discutir sobre ello.

Podemos va de lo que puede lo que además de una jodida tautología es también una verdad como la copa de un pino.

Si Aristóteles anduviera ahora por aquí, qué más quisiéramos, nos diría que esta jodida demagogia con la que ahora andamos es una de las formas más asquerosas de gobierno posibles.

Porque ni siquiera es ya el reinado de lo posible sino el dominio de la sinvergonzonería.

Toda esta gentuza de los populares, hay que ver el valor que tenía el cabeza cuadrada para llamar a su canallesco invento “popular”, ha visto con la mayor claridad que el cinismo no es que sea el valor de cambio de los peores sino una cualidad imprescindible no sólo en los ladrones sino también en los asesinos.

Si tú tienes el valor suficiente, el descaro, el cinismo suficiente para decir sin que se te caiga la cara de vergüenza al suelo y rebote que lo que tú buscas cuando te estás enriqueciendo vertiginosamente a expensas de la miseria y el hambre de todos los demás que este asqueroso crimen lo cometes precisamente por el bien del pueblo ya puedes llamarte popular de aquí a la eternidad, a esa eternidad a la que espiran toda esa gentuza bien vestida que llena los templos.

Precisamente por eso es por lo que no pueden venir ahora Willy y Sabina a decirnos como unos ortegas cualquiera” no, no es eso”, porque lo que desde luego no es es lo que hacen ellos.

Y es que claro, ellos son artistas, o sea, por definición gente ajena al campo de la realidad, si vivieran dentro de ella, sabrían que no es dividiendo a la gente sino uniéndola como se puede vencer a estos 11 millones de canallas que han secuestrado al país tan obscenamente que nos roban cada día más y dicen que ya se está viendo la luz al final del túnel.

O sea que no podemos consentir que al cinismo de éstos se una la soberbia de aquéllos, porque no es diciendo “qué listos y qué guapos somos nosotros que nos hemos dado cuenta de que sólo somo nosotros los que estamos en posesión de toda la verdad, de la única verdad”, porque las batallas no se ganan nunca si no se plantean y que plantar batalla es algo más que subirse a un escenario y cantar un poco, sino  hacer grupo, unir voluntades prescindiendo de lo que nos separa y buscando sobre todo lo que nos une.

 

La fila 0 del sorteo clasificatorio de la Champión

 

Florentino Pérez, presidente efectivo del Real Madrid, RM, Michel Platini, presidente de la Uefa, Unión Europea de fútbol asociación, José María Villar, presidente de la Real Ferderación Española de Fútbol, y un oscuro y abotagado individuo que dicen que es el “alter ego” de Florentino en todos los comités de la Fifa y de la Uefa en los que se concreta el poder disciplinario de ambas instituciones que manejan con una mano tan férrea este cotarro que, para hallar algo parangonable, habría que remontarse al período más oscuro de nuestra historia y hallarnos frente a aquel maravilloso engendro que hizo exclamar al más eximio de todos los reaccionarios del mundo, Joseph de Maistre, aquello de que no hay nada en el universo que pueda compararse ni de lejos a un juez español y si a esa cualidad unimos la del sacerdocio católico tendremos lo más excelso que ha producido el hombre: el Tribunal de la Santa Inquisición española. (Como siempre cito de memoria).

¿Es posible una foto como ésta desde el despacho de Rothschild, Rockefeller, Morgan, o cualquier otro magnate del establishment en Nueva York?

No. Porque Michel Foucault, el hombre que más se ha aproximado en el análisis filosófico al concepto del auténtico poder dejó escrito indeleblemente que el auténtico poder, o sea, el poder absoluto nadie sabe quién lo tiene ni dónde está, porque en el momento en que se sepan ambas cosas ya no será ni tan poderoso ni tan absoluto.

Lo que estoy tratando de decir pero no sé si lo consigo es que cuando repasamos, uno a uno todos y cada uno de los siniestros personajes que hoy a las 17’45 se sentaban en la fila O de ese Coliseo monegasco en el que se celebraba la gala del sorteo de la Champions, no constatamos la presencia del poder futbolístico en su grado máximo sino un poder tan vicario como ostensible.

Porque no podemos olvidarnos de Foucault, a pesar de que así nos lo aconsejara, envidioso, Baudrillard, en su famoso “Olvidad a Foucalt”.

Al gran Michel no podríamos olvidarlo aunque quisiéramos porque no es posible saltarse a una de las cimas más respetables del pensamiento humano.

Estos chamarileros andrajosos que tratan de ocultar bajo sus ostentosos harapos su indigente miseria moral no son sino una especie de polichinelas que aquellos grandes y desconocidos magnates que ostentan realmente el poder manejan a su antojo desde muy lejos pero con una férrea disciplina que es, en todo caso, inmisericorde de tal manera que si uno de ellos se equivoca en lo más mínimo cae inmediatamente en el más oscuro pozo de la miseria humana.

Es por eso que estos tipos ejercen su vicario poder con tanta saña tratando no sé si inútilmente de ejemplarizar de tal modo con sus absurdas sanciones que traspasan todos los límites, incurriendo así, por puro miedo en el error imperdonable como lo han hecho con Luis Suárez, tratando desesperadamente de contentar a quienes piensan que son tan mentecatos como ellos mismos.

Es lo que han hecho, pero en positivo, con la divinizaciòn de ese mequetrefe con pendientes que es Cristiano Ronaldo.

El “alter ego” de Florentino piensa erróneamente que cuanto más divinicen a este manojo de músculos, tanto más agradarán a los desconocidos poderes, siendo así que, inteligentemente, sucede precisamente lo contrario, el poder inteligente aborrece, sobre todo, la estupidez, ésa que se concreta en impedir al uruguayo no ya sólo entrenarse para no perder sus condiciones atléticas sino provocar la compasión misericordiosa del pueblo al cebarse inicuamente con su víctima, algo que ya deberían  haber aprendido estos descerebrados.

El caso es que en esa mascarada que es el simulacro del sorteo, el falso poder se excede de tal modo en su inicuo papel que incluso incita a la total repulsión del pueblo provocando, de rechazo, todo el desdén de aquellos desconocidos poderes auténticos.

No sé si esta espantosa pantomima merece siquiera la atención de aquellos a quienes el economista de cabecera de los Kennedy atribuyó la condición de ser constituyentes del sistema en sí mismo. No creo y este detalle será indudablemente el que salvará a los ocupantes de esta fila O de pasar a la historia como autores de lo que realmente han hecho, el más perfecto de todos los ridículos, precisamente por su acumulación de excesos.