Sobre el dinero que pierde Rajoy

Dice Margallo, y debe de saber muy bien lo que dice porque para eso es Inspector del Timbre, en su vida privada, que Rajoy está perdiendo ingentes cantidades de dinero dedicándose a la política en lugar de seguir explotando, como si fuera una mina de diamantes, su registro de la propiedad de Santapola.
 Este ministro, inspector del Timbre del Estado por oposición, hace como que no sabe que un registro de la propiedad, sobre todo como el de Santapola, ciudad alicantina verdadero emporio del turismo y, por tanto de la construcción, con miles de edificaciones anuales, que han de registrarse necesariamente para existir, es una verdadera mina de diamantes, o sea que aparentemente tendría razón, si fuera verdad eso de que Rajoy ha renunciado a su mina particular para ejercer la política, cuando es precisamente todo lo contrario, el tío se metió en política para proteger mucho mejor su fabulosa mina de diamantes.
 Rajoy, y lo sabe muy bien el susodicho inspector del Timbre, no sólo es él el único registrador de la propiedad de la familia Rajoy, sino que son varios hermanos los que han logrado “ganar” la que tal vez sea la mejor oposiciones a las que puede optar un licenciado en Derecho en España.
 Rajoy, y lo sabe muy bien el susodicho inspector del Timbre, desde que obtuvo su primera designación política, ha dedicado el mayor y mejor de sus esfuerzos a “enriquecer” una de las mejores profesiones del mundo, en la que se cobra un pastón porque cualquier españolito inscriba en su registro de la propiedad de Santapola el chalet adosado que se ha comprado para veranear en la que es considerada “vetere proverbio”, la mejor playa de levante, que ya es decir, porque allí están sin duda las mejores playas del mundo, y esto lo sabía muy bien ese águila que fue Santiago Bernabeu, que se retiró a allí, después de librar y vencer, con la ayuda de Dios y del Caudillo de España, en más de mil batallas.
 Estimulado por este ejemplo de altruísmo profesional, Rajoy ha decidido no ser menos que su admirado presidente, empedernido fumador de puros, como él, y ha decidido, también como él, entregar su vida al Altísimo, vinculado de alguna manera a esta joya de levente.
 Rajoy ha luchado, como lo que es, un auténtico jabato, para seguir siendo el registrador de la propiedad de Santapola en excedencia provisional por el ejercicio de la profesión política, con lo que se producen una serie de consecuencias casuales de la mayor importancia económica.
 Primera, el registro de la propiedad de Santapola no puede salir a concurso para ser adjudicado y “explotado” por un nuevo titular, porque su titular , o sea, propietario de la plaza sólo está en excedencia, pudiendo volver a ocuparla en cualquier momento, o sea, que su vacancia es una de las cosas más provisionales que hay en este mundo, porque el cualquier momento, el presidente, nuestro presidente, puede decir, mordiendo con rabia su sempiterno puro: “Coño, hasta aquí hemos llegado, ya me duelen a mi los cojones de sacrificarme tanto por el bien de todos, absolutamente todos los españoles”. Y tendrá razón de sobra.
 ¿Qué sucede entonces, con el registro de la propiedad de Santapola? Que su “explotación” se lleva a cabo por un compañero, que lo cubre como añadido al suyo de Elche, que tampoco es moco de pavo, mientras que nuestro eximio presidente continúe en excedencia provisional por el ejercicio de la profesión política.
 ¿A que parece perfecto?
 Lo que se expone a continuación sólo es una mera hipótesis de trabajo para llevarla a cabo por un jodido malpensado, cosa que el que suscribe no ha sido nunca.
 ¿Puede suceder que, como tal hipótesis, el registrador de Elche sea tan buen amigo de Rajoy que haya podido pactar con éste usufructuar “su” registro, el de Rajoy, durante todo el tiempo que dure su excedencia, repartiéndose los honorarios a partes iguales, de modo que la ingente cantidad de dinero que ello supone sea repartida entre dos buenos amigos por no hacer absolutamente nada, porque un registrador de la propiedad se limita a firmar los asientos del registro que, convenientemente, no sólo redactados sin también preescritos por su personal, se le presentan diariamente?
 Yo no digo que esto sea así, es más, estoy absolutamente seguro de que no es así, si no por otra cosa porque un hombre de la acrisolada y probada honradez de Rajoy jamás haría una cosa semejante.

España es un país de tramposos


  Llevo mucho tiempo diciendo que la prensa no es el 4º poder sino el 1º.

  Lo queramos o no, que yo, por lo menos, no lo quiero, las masas son las que gobiernan el mundo, es decir, que si Rajoy está ahí es porque lo han querido las jodidas masas.

 Y ahora voy a sorprender, estoy seguro, a todos mis queridos lectores: Rajoy no ha engañado a nadie que no haya querido engañarse y no es sólo por aquello que ahora no nos cansamos de repetir todos de los famosos hilillos de plastilina cuando todo el mar Cantábrico y medio océano Atlántico estaban, y siempre lo estarán ya, contaminados hasta su médula ni tampoco porque participara, sin ninguna clase de rubor, en un gobierno que mantuvo y todavía mantiene que el atentado de Atocha fue obra de Eta, no, Rajoy no ha engañado a nadie porque los hombres hablamos con nuestras palabras pero aún todavía más con nuestros silencios.

 Rajoy ha guardado, guarda y guardará un silencio sepulcral sobre sus medios de vida.

 Hay una clase de actos que se denominan de comisión por omisión y en éstos el pontevedrés es un auténtico maestro: nunca dice nada, nunca hace nada, que lo hagan los otros siempre, es la táctica preferida de todos los cobardes y este hombre lo es hasta el tuétano.

 Tan cobarde es que no tiene reparo alguno en esconderse detrás de las alegres y transparentes faldas de la Santamaría, cuyo posado en El Mundo, tan sugerente, tan sugestiva, si lo hubiera hecho alguna de las mujeres de la izquierda se habría tenido que suicidar, ella, no, ella sigue apareciendo tan seria todos los viernes a contarnos las mentiras sobre lo que ha sucedido en el consejo de ministros.

 Tan cobarde es que cuanto en Tengo una pregunta para usted, una señora le pregunta cuánto gana, el gran cínico le responde: “más que usted”.

 Tan cobarde es que cuanto ese genio desinteresado y valiente de José Luis Mazón le plantea una demanda ante el organismo competente para que aclare de una vez qué coño pasa con su registro de la propiedad de Santapola, varios millones de las antiguas pesetas mensuales, el jodido tío cínico, como un Berlsconi cualquiera, esgrime una serie de disposiciones legales que ha conseguido que el legislativo promulgue, utilizando sus irresistibles influencias políticas, para que su vergonzosa, su repugnante conducta quede impune y él siga pudiendo cobrar la mitad de los honorarios de SU registro que, luego, camuflará convenientemente junto con los Botín, los Aznar, los Paco González, los Alierta, y toda esa inmensa camarilla de sinvergüenzas que nos gobiernan mientras que ese pueblo, constituido en su inmensa mayoría por tontos de los cojones, vive obsesionado con Nadal y la Roja, 2 de los engañabobos con que la prensa más asquerosa y canallesca del mundo nos torea.

 Porque mientras este primerísimo poder lo quiera, aquí sólo mandará la derecha, la ultraderecha nazifascista franquista liberal capitalista del PP o esa otra liberal capitalista del Psoe, mientras que las izquierdas serán perseguidas, desprestigiadas, ridiculizadas a muerte por todos estos cobardes cínicos cómplices que ya se encargan ellos muy bien de adormecer con toda su potencia de fuego unas conciencias populares que tendrían que azuzar y despertar para que la gente, esa inmensa mayoría de gente que se va muriendo poco a poco de hambre, de miseria y de asco, despertara de una puñetera vez y en lugar de preocuparse por si España va a jugar o no con un punta y si Nadal va a superar al fin a Borg en el ranking de Roland Garros, se preocupara de salir todos los días a la calle exigiendo sus legítimos derechos y no volviendo a sus casas hasta que realmente pasara algo tal como hicieron esas gentes egipcias en la plaza de Tahir.

 Pero, no, los Manolo Lama, los Relaño, los Paco González, los Domingo Castaño, los De la Morena, los Segurolas, etc., seguirán cumpliendo con su asquerosa misión de hacer de flautistas de Hamelim, soplando sus asquerosas y miserables flautas para que esa inmensa legión de niños que constituye el pueblo español siga preocupándose únicamente de lo que hace Del Bosque o de lo que gana o pierde Nadal, cómplices también asquerosos de lo que desde arriba hacen impunemente los Borbón y los Rajoy, los Aznar y los Pérez, toda esa asquerosa, canallesca y repugnante patulea que ha vendido a este pobre gentes que va al matadero tan contenta porque ayer empató España con Italia y Nadal le gano a Jokovic.

 Qué país, Miquelarena, qué asco de país.