El fascismo tiene rostro de mujer: Aguirre o La Cólera de Dios

Joseph Goebbels, Ministro de Prensa y Propaganda de Hítler
Esperanza Aguirre, condesa consorte, Presidenta del PP de Madrid
La teoría  del fascismo ha ido evolucionando, como todo, a través del tiempo, en un principio, se consideró que su base era una idea totalitaria del Estado, pero ahora, es todo lo contrario, una idea totalitaria del poder, del dinero y para ello se utiliza como instrumento esencial la prensa, tal como tan claramente lo expuso Joseph Goebbels.
Como muestra de la exclusión, de la aniquilación del enemigo, podemos fijarnos en lo que está sucediendo en el terreno deportivo de la política con el uso del poder omnímodo del Estado por parte del Real Madrid, RM, que aplica al pie de la letra las ideas de Goebbels, el superminisstro de Prensa y Propaganda del III Reich.
De la misma manera que todos los instrumentos del E ahora se enfocan contra Pablo Iglesias,  PI y su Podemos, de la misma manera se actúa contra el Barça y Catalunya.
Todo el mundo hace todo lo que se halla a su alcance para no pagar los impuestos, todos los grandes csapitalistas españoles engrosan las listas de los cuentacorrentistas de los bancos en los paraísos fiscales y yo, sinceramente, no estoy con ellos, simplemente, porque no puedo e igual que yo todos los demás millones de españoles, lo que ocurre es que el verdadero deporte nacional no es la envidia sino la hipocresía: haz lo que yo digo pero no lo que yo hago …..
Pero los únicos defraudadores del mundo son Messi, Neymar y cía., sólo ellos, por qué, porque son del Barça, coño, ¿es que no los ves claro, ni uno dsolo de los deportistas egregios de España ha pagado nunca sus impuestos aquí, Nadal, Arancha,Cristiano, Fernando Alonso, Casillas, el otro Alonso, el futbolista, pero de ello sòlo nos hemos enterado unos pocos. Porque esta gente sí que estudió los principios de Goebbels en sus colegios privados,  e incluso es muy posible que hayan participado en uno o más master sobre este insigne manipulador, por eso, todos ellos son maestros de la manipulación, la desinformación y la intoxicación. 
Lo que realmente cualifica a los totalistarismos, nazismo, fascismo, franquismo, madridismo, es su tendencia a mantener la opresión.
El espiritu de dominio es consustancial al hombre pero ha tenido que evolucionar a lo largo de los siglos para perdurar y lo ha hecho hasta hace muy poco sin ninguna clase de contemplaciones hasta que ese prncipe italiano´, de vida tan oscura como la penumbra de su biblioteca alumbró, su aforismo diabólico, para luchar de la mejor manera, contra las nacientes ansias de igualdad y lebertad en todos los órdenes de la vida: es preciso que todo cambie para que todo siga igual.
Era un intento desesperado para evitar que esa nueva doctrina, la marxista, terminara por operar ese drástico vuelco de la historia que el manifiesto comunista llamaba a conseguir.
Las legitimas aspiraciónes de las clases populares había que sofocarlas, como siempre, como fuera, pero parecía más facil hacerlo engañándolas que venciéndolas por el solo empleo de la fuerza totalitaria.
Y así las mesnadas de los reyes y los deñores feudales fueron sustituidas por los panfletos políticos y por los embaucadores de masas, mediante la traición de los intelectuales, y fue precisamente, como ya hemos dicho, uno de ellos, Goebbels, ministro de Prensa y Propaganda de Hítler, el que culminó un proceso de sistematizacióin de una serie de normas canallascas que se han impuesto para siempre en el ejercicio de la política.
De tal manera fue el proceso que a la prensa se le atribuyó la categoría del 4º poder dentro del esquema montesquiano.
Y es en ella en la que se apoya actualmente el más feroz de los imperios de dominación.
Las universidades, los grandes colegios, los grupos de presión, los think-tanks, han emprendido una lucha a muerte sin otro objeto que perpetuar la opresión sobre la inmensa mayoría del género humano, y el intento de Marx y Engels, fracasó estrepitosamente, mientras el de los Popper, Hayek, Friedmann “et alteri”
se ha impuesto parece que definitivamente, si China y los países emergentes no lo remedian.
Desde la cuna, desde la escuela primaria, desde la parroquia a las más altas esferas de la enseñanza, la lucha por el lavado de cerebro del hombre se ejerce impune y machaconamente de una manera despidiada.
Si bien se piensa, es absolutamente imposible que nadie escape a esas inexorables técnicas para el dominio de todos los cerebros ciudadanos y los que hemos conseguido escapar a este proceso ha sido por una casualidad que sólo se produce, cuando lo hace en un uno por un millón, por lo menos.
Y lo que pensamos, lo que sabemos no podemos comunicarlos a nuestros coetáneos porque si lo intentamos somos reprimidos con todos los medios de los que no se excluyen la tortura e incluso la eliminación.
Lo 1º que hace el pensamiento dominante es esconderse bajo la forma de la beneficencia y el altruismo. El mundo entero esta lleno de instituciones transversales que parece propugnar el equilibrio social y la igualdad de oportunidades.
Pero es absolutamente falso. (Continuará)    

Liberalismo, capitalismo, su fracaso

Decía el jodido Adam Smith que si dejábamos que el hombre buscara libremente su propio interés, la larga mano del mercado lo arreglaría todo y el mundo entero se convertiría en la Arcadia más feliz.

 Y en eso estamos, como fácilmente se comprueba.

 Decía el no menos jodido Marx que hay que obtener de cada uno según su capacidad y darle a cada uno según su necesidad, y en eso estamos también.

 ¿Qué ocurre entonces, que tanto el liberalismo como el marxismo, son unas grandes falacias?

 Que un emprendedor que quiere montar una empresa para hacerse, si puede, millonario, crea puestos de trabajo que contribuyen a  resolver el problema vital de aquellos a los que coloca, es evidente.

 Que cegado por su natural avaricia tratará de pagar a sus asalariados mucho menos de lo que producen, las famosas plus valías, también es evidente, por desgracia, de manera que aquella Arcadia que preveía Adam Smith se convierte poco a poco en este desastre económico que tenemos ahora.

 De modo que resulta evidente también la necesaria intervención del Estado que trate de cumplir aquella máxima marxiana de dar a cada uno según su necesidad, habiendo logrado extraer de cada uno según su capacidad.

 Si ambas máximas se hubieran aplicado siempre a lo largo y lo ancho de la historia, el mundo hoy yo no sé si sería esa Arcadia feliz a la que todos aspiramos, pero algo mucho mejor que esta mierda de sociedades absolutamente podridas que tenemos seguro que era.

 El problema es que, desde el principio de los tiempos, el egoísmo humano se ha impuesto a la solidaridad y la tendencia general ha sido incrementar el egoísmo y combatir a muerte toda tendencia a esa solidaridad sin cuyo imperio el porvenir del hombre cada día aparece más negro.

 Los hombres más preclaros de la historia, teóricamente, se han esforzado bravamente, yo no sé si con plena consciencia de ello, en que el egoísmo prevaleciera claramente sobre el impulso solidario, con el resultado que ahora estamos disfrutando.

 Tipos de la categoría intelectual de Hayek, Popper, Friedman, lucharon con todas sus fuerzas por dejar libres los instintos más primarios del hombre sin tener en cuenta aquella pequeña verdad que afloraron tipos tan ingenuos y tan distintos entre sí como Hobbes y Tomás de Aquino: El hombre es un ser desfalleciente nos dijo el Doctor Angélico y el autor de Leviatán fue mucho más duro: el hombre es un lobo para el hombre y la vida una guerra de todos contra todos.

 Y parece que la vida se ha encargado de poner a cada uno en su sitio.

Que el de Aquino no era sino un ángel quedó demostrado cuando aquel puñetero ser desfalleciente que era el hombre se convirtió en lo que yo y otros millones hemos dado en decir que es una puñetera mierda seca pinchada en un palo ya que no sólo no se preocupa de aliviar las penas, miserias y necesidades de los otros hombres sino todo lo contrario, se esfuerza bravamente, como un Rajoy cualquiera, en agravar hasta el máximo límite la miseria de sus semejantes, o sea que quien de verdad tenía razón era el jodido Hobbes, el hombre no hace sino devorar hasta dejarlo en los puros huesos a los otros hombres en una fratricida lucha de todos contra todos, como si en vez de un ser humano fuera realmente un lobo.

 Y el canallesco Popper escribiendo  La sociedad abierta y sus enemigos y demonizando a tipos como Platon, Hegel y Marx, y los siniestros Reagan y Thatcher llevando sus doctrinas hasta el máximo extremo: El Estado no es la solución sino precisamente el problema, y no se les cae la cara de vergüenza a ninguno de ellos, que todavía siguen ahí, los jodidos, los canallescos, lo puñeteros, Merkel, Lagarde y toda esa jodida patrulla que los corifea, cuando tienen que recurrir urgente y plenamente a ese demonizado Estado para que les resuelva los problemas que ellos con sus insensatas políticas liberal capitalistas han desatado como un tsunami gigantesco que amenaza con barrerlo todo.

 Y plenos de cinismo y descaro no sólo no se avergüenzan sino que gritan a los 4 vientos que son ellos los que nos han llevado adonde estamos los que tienen precisamente la solución, y no sólo eso sino que persisten en su loca idea de imponérnosla.