Esperanza Aguirre, algo mucho peor que la cólera de Dios

No fue por casualidad que yo, un día, colgara por aquí, por mis blogs, un post en el que parangonaba a esos 2 monstruos del cinismo y la desvergüenza que son Esperanza Aguirre y Mourinho.

Porque seguramente ambos son los mejores representantes de la táctica mentirosa, tramposa y esencialmente criminal de la ultraderecha fascista y mafiosa.

Tengo planeado dedicar uno o varios posts en exclusiva a analizar la táctica que yo considero esencial de la ultraderecha: la prensa y la propaganda.

Si se trata de que la gente se lo trague todo, es absolutamente necesario, eliminar radicalmente su capacidad de pensar.

Es lo que se viene denominando desde siempre la alienación de las masas populares. Ya lo hemos dicho alienación es sinónimo de enajenación, de enajenación mental, sobre todo.

Si manipulamos a fondo las fuentes que nutren la información de la gente, no sólo neutralizaremos los mensajes sanos de los medios de comunicación decentes sino que impondremos definitivamente, o sea, para siempre esas mentiras en que se basa nuestro dominio de la situación.

 A 1ª vista, puede parecer imposible que Mourinho convenza a nadie de todo lo contrario de lo que sucede realmente, no cabría en cabeza humana alguna que los árbitros y toda la organización oficial del fútbol español, constituida desde el 1º al último de todos sus funcionarios por personas que de una u otra manera se hallan vinculadas muy estrechamente al Real Madrid, RM, va a tomar conscientemente medidas que le perjudiquen, entre otras razones, también, por la terrible sanción que supone contravenir los intereses de éste.

 Hoy todos los diarios deportivos traen la noticia de que el RM ha despedido a su encargado de la cantera, un tal Giraldez, creo que se llama, PORQUE HA DICHO QUE A EL LE CAE BIEN GUARDIOLA.

 Si se toma una decisión de esta naturaleza e importancia por algo tan insignificante, imaginense ustedes lo que sucedería si la decisión del individuo en cuestión fuera realmente transcendente. Mas le valiera atarse una piedra al cuello y arrojarse de cabeza al mar porque las iras de todo el infierno no lo dejarán ya en paz nunca.

 Pero mucho peor aún es lo que sucede con Esperanza Aguirre, esta señora es un Hitler redivivo. Se considera, y con razón, ungida por la  gracia del pueblo para traernos a todos los españoles una redención semejante a la que los 3 grandes, Hitler, Mussolini y Franco aportaron ya a la humanidad y que ésta no ha sabido valorar convenientemente.
 Tal vez, la máxima fundamental del fascismo sea que el fin justifica los medios. Ella está absolutamente convencida de que posee la razón, de que se halla en posesión de una verdad no ya revelada sino creada por ella misma, o sea, que se considera un ser providencial, una especie de nuevo Cristo femenino al que Dios nos ha enviado para salvarnos.

 Desde este punto de vista, no cabe la menor duda de que tiene el más legítimo de los derechos a hacer lo que le dé la gana en cada momento.

 Y lo que le apetece en todo momento a esta cólera de Dios es arrasar con todo lo que tan siquiera huela a izquierda porque la izquierda, ella está convencida de ello, es cosa del Demonio.

 De modo que hacer trampas asquerosas y evidentes para hacerse con la presidencia de la Comunidad de Madrid no sólo era justo sino además necesario, era su deber y obligación como es deber y obligación de los padres forzar la voluntad de los hijos precisamente para salvarlos.

 Abusar de sus poderes para hacer una televisión pública absolutamente indecente a fin de infectar y emponzoñar las mentes de todos los madrileños era y es una de sus misiones fundamentales porque de lo que se trata realmente es de salvar a los madrileños de que los embauquen esos diabólicos profetas de la mayor herejía que es el marxismo o cualquier otra ideología que propugne cualquier clase de libertad.

 Y, ojo, que la tía todo lo que hace lo sitúa bajo la bandera de la libertad. Se presenta como la más decidida adalid de todas las libertades, sobre todo de la suya, no hay una sola norma que respete porque las normas como todo el mundo sabe están ahí para quebrantarlas que no otra cosa significa no ya libertad sino el liberalismo.

 Es el más formidable ariete de la mafia fascista que nos aflige: si los sindicatos hacen lo poco que hacen incumpliendo con su primera obligación, ella acude a la palestra y nos dice que los sindicatos no sólo son una anacrónica antigualla sino que están a punto de desaparecer por el propio impulso de la historia como lo hizo el muro de Berlín, y si el Tribunal Constitucional legaliza a Sortu, afirma contundentemente que dicho tribunal está aún más obsoleto que los  sindicatos y ya en el colmo de esa paranoia que le afecta arremete incluso contra lo que ella misma es, las comunidades autónomas, seguramente porque piensa y sabe que éstas sólo son un puñetero invento de Fraga para contentar y embaucar a todos aquellos amigos suyos los constituyentes, de modo que las Autonomías deben irse todas a la puñetera mierda para que sólo quede ella, como ese Hitler femenino que indudablemente se haya destinado a salvar a la patria.

 Pero esto no es sino el abc de la cuestión, lo puramente infantil, lo evidente, lo verdaderamente decisivo, importante, es llegar a conseguir un tal clima de exigencia que ni siquiera se pueda de ninguna manera pensar no ya en la expresión sino tan siquiera en la conformación íntima, aquella que se constituye en el fondo de nuestra consciencia, de que lo que se está defendiendo desde toda la prensa española, no sólo no es verdad sino que es precisamente todo lo contrario de lo que realmente sucede. No sé si estoy consiguiendo expresar lo que pienso.

 Esta inmensa conspiración universal ha conseguido que ni siquiera sea posible que todo esto que constituye el auténtico sustrato de la realidad pueda no ya siquiera expresarse sino tan siquiera pensarse, de tal modo que si alguien se atreve, como yo hago ahora a planteárselo, sea automáticamente borrado de la realidad como algo que se encuentra mucho más allá que la locura, de manera que cuando yo se lo intentaba exponer a mi dentista, éste ha dejado de atenderme médicamente, seguramente aterrorizado de tener que trata con un loco semejante.

Manolo Preciado, "in memoriam"


“Un soneto me manda hacer Violante,
y en mi vida me he visto en tal aprieto,
catorce versos dicen que es soneto,
burla burlando van los tres delante….”.

Hoy, una de las personas que más estimo en esta arrastrada y puñetera vida que llevo me ha pedido que escriba algo en la muerte de Manolo Preciado.

Joan Martí es una de los pocos tíos con los que me identifico plenamente, si quieren, lo digo de otra manera: no encuentro nada que nos oponga en la vida, ni siquiera nuestra diferente opinión sobre la peripecia vital de Garzón, él es un jurista activo, muy activo y yo sólo soy un puñetero viejo que ya está a punto de comenzar a criar malvas.

No sé cómo el jodido tío éste del Joan Martí ha conseguido saber que, para mí, Manolo Preciado era un héroe mucho mayor que todos esos de que hace tan poco tiempo hablábamos, el William Munny, de Sin perdón,  y el jodido antagonista del Blade Runner, ése maravilloso antihéroe que, al final, salva la vida del hombre que había hecho objeto de su vida matarlo a él.

Manolo Preciado era un héroe mucho mayor que ellos porque su peripecia vital transcurrió, ha transcurrido íntegra en ese otro mundo cinematográfico mucho más real y tangible que el de aquellos otros héroes, en el difícil mundo de Ladrón de bicicletas, en el que el hecho de que a uno le roben la bicicleta es mucho más duro aún que este cúmulo de tragedias, y heroicidades, de la propia Odisea.

Manolo Preciado era un modestísimo entrenador de fútbol que, como Mourinho le anunció a Pelegrini, a lo máximo que podía aspirar sería, en el colmo de su posible fortuna, a entrenar al Villareal, equipo precisamente en el que hace poco trabajaba el hoy entrenador del Málaga. Nunca hubiera podido, como su cruelísimo antagonista Molurinho, entrenar al Real Madrid, RM, al que ahora entrena éste, ni siquiera al Barça, cuya dirección técnica le arrebató al portugués en el último minuto el inefable Guardiola.

Muy modesto, sí, pero todavía mucho más honrado. Un hombre honrado, hoy, es tan “rara avis”, que se puede afirmar sin temor a error, que verdaderamente no existe, porque un 
hombre así, hoy día, no puede sobrevivir en un mundo como éste.

Y estamos entrando ya en materia. Manolo Preciado ha muerto como mueren los héroes de hoy, de un infarto, que no es, como todo el mundo supone una enfermedad coronaria, o sea, física, sino precisamente todo lo contrario, una enfermedad moral.

Manolo Preciado ha muerto de su propia mortalidad. Si él hubiera sido como precisamente es uno de sus virtuales asesinos no habría muerto, ahora precisamente que estaba casi llegando a un casi grande, realmente no hubiera muerto nunca porque los canallas asesinos no mueren nunca realmente.

Pero él era un tipo humano, demasiado humano, por eso ha muerto a los 54 años, cuando su corazón no ha podido soportar el último ataque de alegría que, a veces, es mucho más mortal que la tristeza, aunque ha sido esa larga carrera de desgracias que ha sufrido en los últimos tiempos la que ha preparado tan eficazmente un desenlace que seguramente el Gabo hubiera podido anunciar también de haber conocido plenamente su andadura.

Todas las desventuras matan un poco, pero lo hacen mucho más los ataques alevosos a un hombre que no ha tenido nunca otra cosa que su acrisolada honradez, por eso le hirió mortalmente cuando un cínico guerrero de las más sucias batallas predicó de él lo que él, el sucio marrullero estaba precisamente haciendo, adulterando una competición con el único propósito de acabar ganándola, el mercenario de los banquillo acusó a este homrado trabjador del fútbol de estar adulterando la liga alineando frente al Barcça un equipo de reservas.

Ésta no era sino una parte infinitesimal de un plan amplísimo, ya plenamente ensayado en otros países, que comprendía la actividad tendiente a que todos aquellos estamentos que de una u otra forma intervienen en la actividad futbolística se aterrorizaran de tal modo que no dudaran ni por un instante de hacer todo lo necesario para que los intereses del Real  Madrid se vieran favorecidos siempre y  que sólo ha fracasado precisamente con  Preciado.

 Un hombre honrado,si en realidad lo es,notiene no puede tener más patrimonio que precisamente ése de su honradez. Y un hombre tan pobre tiene que defender con uñas y dientes,a bocado limpio,si es preciso, lo único que posee si quiere realmente evitar ésa que Camus decía que era la unica salidadigna para un hombre, el suicidio.

Pero ni defendiéndose de esa desesperada manera Preciado ha conseguido evitar ese suicidio involuntario que ha supuesto su muerte.

Preciado dijo de su agresor lo que era realmente, un auténtico canalla.

Pero detrás de él, del agresor, se alineaban todas las fuerza vivas de estepaís que, como todo el mundo sabe, son fuerzas de muerte. Sus amigos se apresuraron a demostrarle su error, un error tan grave que más temprano que tarde acabaría por matarle, como así ha sido.

Es la misma conspiración urdida por toda esa prensa metropolitana tan canallesca o más con la que el nefasto taumaturgo  ha conseguido poner a todo un pueblo, una nación de rodillas, aprovechando una de nuestras más famosas virtudes, la envidia.

El Barça, un equipo de la odiada periferia, un jodido equipo de extranjeros, que a veces se cubre con una extraña bandera que llaman la senyera, por uno de esos increíbles golpes de la suerte había conseguido pergeñar un equipo que parecía imbatible porque a la inclusión en él de 8 o 9 de los mejores jugadores del mundo, había unido la presencia de un entrenador que había sabido interpretar la esencia de su juego, un juego tan espléndido que había conseguido enamorar a todo el mundo.

Hay diversas teorías sobre cuál es el auténtico motor del mundo.

Yo me uno decididamente a los que piensan que es el odio, el jodido odio, el canallesco odio, no el amor al dinero propio, sino el odio al dinero ajeno, no el amor al puñetero poder sino el esencial aborrecimiento al poder ajeno, no el amor al propio juego, a la propia capacidad de hacer el fútbol en el que realmente hemos creído toda nuestra puñetera y asquerosa vida, sino ese odio inconmensurable, obsesivo, implacable, invasivo, que lo llena y lo posee todo, a esa especie de fútbol divino que parece inventado por el propio Dios y jugado por auténticos ángeles, un odio tan irresistible que ha transformado su propia vida en un infierno, un infierno que quema, que abrasa hasta lo más profundo de sus almas de modo que toda su conducta se polariza a ese intento frenético de apagar sus llamas.

Para ello, se habla con todos los directores de periódicos nacionales, deportivos y generalistas y se les hace ver sibilinamente que estamos en un estado de emergencia nacional: o frenamos a este Barça o el jodido Barça acabará con todos nosotros, dice el Ser Superior, no se trata ya de sólo fútbol, ojalá, se trata de que la idea superdemocrática que el equipo catalán representa no prenda en toda la realidad española, y la gente, la estúpida gente comience a pensar que otro mundo, noble, leal, en el que las cosas sean todas como deben der ser, es posible, eso, dice el capo, sería el puñetero fin de todos nosotros.

La situación e incluso los protagonistas son los mismos de cuando el llamado sindicato del crimen se unió para evitar la reelección de Felipe González, este asqueroso pueblo nuestro no tolera una democraacia real porque lleva siglos y siglos asimilando eso que llamamos tiranía de modo que no podemos soportar el menor atisbo de libertad, de ahí eso de “vivan las caenas”.

De modo que Preciado, con motivos más que sobrados, se asustó e hizo como que se arrepentía de haber gritado a los 4 vientos cosas que entidades de mucho peso como el propio Barça apenas si se atreven a susurrar: vivimos en una inmensa conspiración antipopular, antidemocrática, que pretende ahogar como sea, cueste lo que cueste, ese intento de pequeñísima libertad que supone que un equipo de fútbol distinto al Madrid le gane a este los trofeos nacionales, de modo que Relaño Goebbels y todos esos otros Dulles del canallesco mundo se han unido para convencer a todos los españoles, fuera de aquí no convencen absolutamente a nadie, de dos infamias rutilantes que la Federeación de Fútbol protege al Barça y que los árbitros le favorecen.

Y esta ingente conspiración canallesca es, entre otras muchas cosas, la que se ha llevado por delante a este hombre honrado que en este país de canallescos miserables se atrevió un día a defenderse llamando por su nombre de auténticos canallas a los que le acusaron falsamente de vender su honradez profesional.

Descanse en paz, uno de los pocos hombres honrados que no ha podido sobrevivir, su corazón no se lo h a permitido, a esta ingente montaña de canlladas que nos aplastan todos los días.

Bielsa y Guardiola, el arte de ganar, o de perder, todos los partidos

De Quincey escribió su obra más famosa bajo el título “Del asesinato como una de las bellas artes”, yo no me he atrevido a tanto.

 El fútbol ha devenido en un deporte canallesco porque ha acabado premiando la sordidez, la canallería, sí, por qué no decirlo: el asesinato.

 Personalicemos, para explicarnos mejor, un poco la cuestión. Tomemos como sujetos de este brevísimo trabajo sobre el fútbol a 3 personajes paradigmáticos: Bielsa, Guardiola y Mourinho.

 Los 2 primeros juegan siempre al ataque, porque desean ardientemente, sobre todo, jugar, el 3º, juega siempre a defenderse porque quiere, sobre todo, por encima de cualquier otra cosa, ganar, aunque sea a costa de cometer un auténtico asesinato.

 Si uno quiere construir buen fútbol, es muy difícil, en realidad, es imposible. Si uno pretende destruir el fútbol, es demasiado fácil: se buscan  jugadores muy rápidos con facilidad para el gol, Drogbá y Cristiano, y se coloca el autobús del equipo delante de la propia portería y ya sólo es cuestión de tiempo que les llegue a los palomeros, a “los asesinos”, una oportunidad, que es seguro que la van a tener, para matar el partido. Pero esto no es, dígase lo que quiera, un lance del juego sino un auténtico asesinato.

 ¿Cómo se construye un equipo de fútbol, cómo se organiza una banda mafiosa?

 La diferencia entre el bien y el mal, entre el cielo y el infierno no radica sólo en la intención sino también en el método.

 Los equipos de fútbol se construyen para ganar pero se diferencian no sólo por su constitución material sino, sobre todo, por sus métodos.

 El Atletic Club de Bilbao se fundó con la intención de ganar pero sobre todo con la de hacerlo sólo con gente de la tierra. Una tierra en sentido amplio que comprende casi todo el norte de la piel de toro. Se dice que esta idea corresponde a una filosofía: si uno se va a enorgullecer del equipo que lleva el nombre de su tierra, éste debe de ser realmente constituido por gente de su tierra, si no iríamos a lo que el director de La Codorniz renombró con su inteligencia característica: el Madrid, que tanto enorgullece a sus seguidores, no es más que un club antimadridista que bien pudiera llamarse “el Madrileñín club de forasteros”.

 Este club, el Bilbao, si el mundo fuera un sitio decente, sería el club más celebrado pero casi es absolutamente desconocido lo que habla muy bien de la inmoralidad radical del mundo de hoy.

 La gente, la gente humilde, la hermosa gente, ésa que pasa hambre todos los días, aunque ustedes no lo crean, es seguidora del Real Madrid, RM, como se le cae la baba con Belén Esteban, porque Orwell ya está pasado de moda.

 No sé muy bien quién coño dijo eso, si es que lo ha dicho alguien y no es que yo me lo imagino, de que todo es luz. Todo no es más que puñetero dinero y esto sí que sé muy bien quien lo dijo, mi admirado don Carlos, Marx, él, que era muy científico, lo llamo capital y lo tradujo diciendo que todo no era sino puñetera economía.

 El caso es que fútbol que en un principio no eran sino 22 tíos, en calzoncillos, corriendo todos como locos detrás de una jodida pelota, ahora, es uno de los mayores negocios del mundo y se ha echado, como es lógico, irremisiblemente a perder.

 Porque Roman Abramovich, Florentino y los jeques árabes han llegado hasta él. Ahora el fútbol no es un deporte, ni siquiera un juego, se ha convertido en el arte del asesinato y lo dominan absolutamente las mafias.

 Creo que todo el mundo, gracias al cine, sabe lo que es una mafia, pero si no lo recuerda, yo se lo explico otra vez. Una mafia es una organización criminal que tiene por objeto hacerse dueña total de una actividad comercial. Y el fútbol, desgraciadamente ha devenido en eso, en una actividad comercial en la que triunfan aquellos que se organizan mafiosamente.

 Así, los mejores clubes del mundo han devenido, todos, en organizaciones criminales absolutamente mafiosas, pagando, para ello, el mayor de los precios: han perdido sus señas de identidad, ninguno de sus partidarios, hablo claro está de los grandes, puede enorgullecerse lógicamente de ser seguidor del club de su tierra, excepto, ya lo hemos dicho, el Bilbao, los otros como dijo el genial director de La Codorniz sólo son club de forasteros.

 Lo 1º que hace una mafia es contratar a los mejores asesinos del mundo, gente realmente implacable que además es perfecta en la ejecución de sus crímenes, porque se trata principalmente de obtener el éxito por encima de cualquier otra cosa.

 No es por casualidad que Abramovich, Florentino y Moratti, sean, en último extremo, absolutamente iguales. Ninguno de los 3 ha ganado el dinero de que disponen trabajando desde la madrugada a la medianoche. Pero los 3 han contratado siempre a los mejores futbolistas existentes en el mercado sea cual fuere su nacionalidad porque ninguno de ellos, aunque Florentino sí que lo diga, busca en modo alguno hacer patria, sólo quieren ganar.

Ganar, cuando se tiene el dinero por castigo, es fácil, demasiado fácil, resulta incluso aburrido porque no hay que inventar nada, está todo ahí, debidamente programado. Una vez que se han contratado, a precio de oro, a los mejores jugadores del mundo, sólo hay que encontrar un buen capataz y el mejor de todos ellos, indudablemente es un tal Mourinho.
Mou, como se le llama, es un capataz perfecto. Ha hecho un verdadero arte de su profesión: para empezar exige que se le fichen, si el club ya no los tiene, a los mejores jugadores del mundo y, después, pone en práctica una estrategia que le asegura los mejores resultados, comprar, sobornar, someter con cualquier medio a aquellos que tienen como función exclusiva decidir quién y cómo ganan los partidos.

Por supuesto que han habido diferencias entre los resultados de la presión sobre los árbitros en los 3 países en los que este expeditivo capataz ha actuado. No es lo mismo Italia que Inglaterra y mucho menos aún que España. España es, en todos los órdenes, un país de mafiosos, es la legítima herencia de un dictador al que no siguieron después en la administración del poder ninguna clase de libertarios.

Aquí no es que sea fácil ser mafioso, es que no tienes nada que hacer si no lo eres.

De modo que el capataz se hizo, convenientemente arropado por toda una prensa que es mafiosa por naturaleza, con el dominio absoluto de los jueces. Pero no se detuvo ahí, en su camino hacia el mayor de los triunfos posibles.

Efectivamente, tenía ya los mejores jugadores del mundo y a los árbitros absolutamente sometidos, en estas condiciones era casi seguro que iba a ganar todas las competiciones, al menos, las nacionales, pero tuvo la mala fortuna de tropezar con otro capataz que, por azares del destino, tenía bajo sus órdenes al que dicen los técnicos mundiales que es el mejor equipo de todos los tiempos.

 Pero Mou, por algo se le llama “the special one”, tiene infinidad de recursos, son realmente inagotables.

Dice la aporía de Aquiles y la tortuga que si el espacio y el tiempo son divisibles hasta el infinito, Aquiles no alcanzará nunca a la tortuga, y yo me atrevo a proponer otra aporía, Bolt no ganaría sus 100 metros lisos nunca si no fuera el mejor, si no ganara todas y cada una de sus zancadas.

O sea que Bielsa y Guardiola, ganan en realidad todos los partidos, si atendemos a todas y cada una de las jugadas, lo que ocurre es que, al final, pueden perder los partidos íntegros porque en el fútbol gana el que mete más goles no el que mejor juega, pero estos 2 capataces plantean sus encuentros para ganar todos y cada uno de los lances del juego o, por lo menos, la mayoría, por eso lo hacen  siempre al ataque, porque, para ellos, quien realmente gana es el que ha dominado el mayor tiempo del encuentro, como si el triunfo se computara a los puntos, como a veces sucede en el boxeo.

Ah, se me olvidaba, Bielsa  y Guardiola son esencialmente unos caballeros, tan educados son o están, que hacen como que piensan realmente que ganar partidos como sea es absolutamente lícito, aunque se consiga mediante un asesinato.

Karanka

El fascismo se basa en el odio, en un odio incoercible, irreprimible, que lo invade, que lo pudre todo y que no sólo impulsa a un máximo dirigente de publicaciones del Real Madrid a propugnar que se acuchille a los sindicalistas, y que se envíe a ese precoz aprendiz de artificiero que es el tal Froilán, el nieto del Rey, con una buena bomba a la sede de los sindicatos para que no quede de ellos ni siquiera el rastro, sino que induce a su portavoz, en este caso al infame Karanka, a comentar la caballerosa despedida de Guardiola diciendo textualmente que “ha habido liga, hay liga y habrá liga sin Guardiola”, al propio tiempo que toda la prensa mundial, sin excepción, y todo el mundo del fútbol, también sin ella, lo despedía con las mayores alabanzas que yo, que soy tan viejo, recuerdo.

 Y es que lo que no pueden tolerar estos recalcitrantes fascistas es que haya nadie que les supere en nada ni siquiera en educación y buenas maneras que, por cierto, es algo que ellos aborrecen, véase, si no, lo que le dijo Uli Hoeness, presidente del Bayern de Munich, a Jupp Heinkes, su entrenador: “Tenéis que ganarles a estos jodidos arrogantes porque nos han menospreciado en la comida de directivas”.

Y así lo hicieron.

 El problema es que el que se denomina a sí mismo, “the special one” se ha visto sobrepasado en todo por un aprendiz que sólo tiene en su curriculum, antes de hacerse cargo del primer equipo del Barça, haber entrenado SOLO UN AÑO, a un insignificante equipo de 3ª división, mientras que el Dios de dioses de todos los entrenadores del mundo, venía de entrenar y de ganar con todos ellos a los mejores equipos de Inglaterra y de Italia.

 ¿Cómo es posible, entonces, que este jodido advenedizo se haya atrevido no sólo a plantar cara al mejor entrenador del  mundo sino a ser declarado por todo el universo futbolístico no ya sólo el mejor entrenador sino un innovador radical del fútbol  a la altura de Rinus Michel, Helenio Herrera, Arrigo Sacchi, Fergurson, Bill Sandkly, “et altri”, sino incluso superándolos a todos ellos, ya que ha revolucionado no sólo la táctica sino también la estrategia para siempre, marcando su impronta en este popular deporte?

 Hay que asomarse un poco al alma de este repugnante personaje que es Mourinho para comprender el odio infinito que este acontecimiento futbolístico mundial le ha producido, que él, que degustaba la exquisitas mieles de ser considerado no ya sólo el número uno sino además especial, se vea desplazado para siempre de todas las portadas de los diarios deportivos para que se entronice en ellas  un tipo que no sólo lo barre para siempre de tal puesto sino que le da la lección de retirarse en la cúspide de la fama, desechando las insuperables ofertas de los mejores clubes del mundo y de las mejores selecciones nacionales.

 O sea que él, Mourinho, ha sido apeado para siempre de un trono que, en realidad, nunca le perteneció pero que  usurpaba alevosamente ya que él nunca fue otra cosa que un arrivista que utilizó para auparse donde estaba todas la malas artes del mundo, presionando, coaccionando, intrigando, calumniando a compañeros de profesión y a los árbitros, además de a todas las autoridades balompédicas, o sea que él, en realidad no fue, no es, no será sino un condenado ventajista y que, por contraposión, este jodido advenedizo de marras lo ha desenmascarado para siempre.

 O sea que el odio, por mucho, por insuperable que sea, está plenamente justificado porque, a partir de ahora, el “number one”, el “special”, ya no podrá volver a ser él, mientras ande por este mundo de los vivos un tipo que ha merecido en todas las publicaciones específicas larguísimos estudios y ensayos de los mejores especialistas que lo han situado en la cima de la pirámide.

 Es por eso que, ciego de rabia y despecho, ha enviado a su infame marioneta a decir eso de que antes de Guardiola, con Guardiola y sin Guardiola, la liga española de fútbol ha 
existido y seguirá haciéndolo, sólo que, decimos nosotros, fluyendo por la senda que este genio irrepetible del fútbol, Guardiola, ha marcado ya para siempre.

 Tiene que ser muy duro, insoportablemente duro, haber vendido tu alma al diablo millones de veces para ser el mejor y ver cómo llega de la nada, de un equipillo de 3ª división, una especie de jodido mequetrefe y te expulsa definitivamente del reino de los elegidos sin insultar a nadie, felicitando a todo el mundo, cuando pierde o gana, sonriendo sinceramente, sin una mala cara, sin un mal gesto, como deben de jugar, ganar y perder los que son por naturaleza unos caballeros. Tiene que ser insoportablemente duro. Tanto como para enviar a ese tío que yo creo que es todavía más ruin aún, el tal Karanka.