Justicia futbolística inmanente

Mateu Lahoz, el árbitro que hasta ayer, el día en que no consiguió, por más que lo intentara, la derrota del Barça, era el mejor del mundo según toda la prensa madrileña y el propio Mourinho.
 Pues resulta que, a veces, muy pocas, se produce eso que yo no me canso de llamar justicia inmanente.
Ayer, todo estaba preparado para que se produjera la clásica encerrona contra el Barça. Esos genios maléficos que dirigidos por la mano invisible del liberalismo conservador que arrasa España, han puesto al frente del Comité de árbitros español, para suceder al inefable Plaza, aquel tipo que no tuvo reparo en afirmar “mientras yo sea el presidente de los árbitros el Barça jamás ganará una Liga”,  ni más ni menos que a Sánchez Arminio y a Díaz Vega, los hombres que junto a ese otro inefable, el tal Blázquez, [juez único de competición que se atrevió a decir que para que él abriese expediente disciplinario a Pepe, el central asesino del del Real Madrid, RM, éste tenía que haberle arrancado por lo menos 2 dedos a Messi, cuando le pisó la mano, estando el juego detenido], sienten el odio más cerrado contra el equipo catalán, decidieron elegir para dirigir el partido contra el Sevilla, que acababa de cargarse al RM, ni más ni menos que a Mateu Lahoz,  uno de los árbitros de cámara de éste, el 1º en el escalafón, si atendemos al criterio del hombre que, según Flo y resto de los madridistas, más sabe de fútbol del mundo, no ya el “The special one”, sino el “Unico”, a secas, según él mismo, porque el tal Mateu no sólo permite sino que promueve el juego no ya duro sino criminal, con lo que los macarras, chulos y matones siempre tendrán toda la ventaja;
 Con esto, este sibilino Comité arbitral, [que el año pasado ordenó a sus muchachos, que, como es lógico, cumplieron a rajatabla su mandato, que no le pitarán jamás un sólo penalti en contra al RM, que cumplió un año, ni más ni menos que 365 días de vellón, sin que los paniaguados de Flo, ése que está realizando una campaña para convertirse en el eterno presidente del RM, exigiendo para aspirar a ello no sólo tener 20 años de antigüedad como socio sino también la insuperable capacidad económica que supone avalar con 80 millones de euros su condición de miembro de su junta directiva, lo que confirma nuestra opinión de que este equipo es el más genuino exponente del liberalcapitalismo nazifascista], pretendía: esquivar el supremo ridículo, el total rechazo que su actuación provocó en todo el universo deportivo, intentando de esta sofisticada forma lograr los mismos e inconfesables objetivos pero cubriendo las apariencias, ya que si el tal Mateu arbitraba el partido tal como lo hace siempre que juega el RM, la dureza implacable del Sevilla no sólo acojonaría a los azulgranas sino que también podía producir ese efecto devastador que hasta ahora ha conseguido esa dureza total con la que sus contrarios se emplean: fractura del pómulo de Pujol por un alevoso codazo que ni siquiera fue sancionado y mucho menos comentado por la prensa madridista, rotura de no sé qué de Iniesta, lesión de Piqué, etc., lo que efectivamente se produjo, afectación del ligamento interno de la rodilla de Thiago;con todo esto, como con el acojonamiento total de los árbitros, juega también ese genio maléfico que es el “Unico” porque lo tiene muy bien experimentado en sus largos años de robar partidos y trofeos;
 Así las cosas, que el Barça esté donde está y que todavía le queden algunos jugadores para  alinear, es un auténtico milagro porque explicación natural no tiene, ya que, frente a todas estas agresiones, lo que él hace es, tal como escribe Ramón Besa, cronista nada sospechoso del El País, hoy: El Barça “no cometió una falta hasta la hora de partido, apenas ganó un balón dividido y nuevamente no supo anular las transiciones del rival”.
 La verdadera cuestión es: ¿hasta cuándo la grey arbitral, a la que Arminio y Diaz Vega han dado las instrucciones oportunas para que los robos al Barça y los favores al RM no sean tan escandalosos, resistirá las insoportables acometidas de la prensa madrileña, que supera cada día los límites de su canallesca sumisión a los intereses del RM, que no son otros que los de Florentino Pérz, el mandamás directo o indirecto de todas las empresas españolas, dueñas y señoras de toda la publicidad comercial, y no se echen metafóricamente a la calle exigiéndoles que hagan lo que sea preciso, como lo hicieron el año pasado, para que el RM gane todo lo que tenga que ganar?
 O sea que este auténtico milagro que representa que el Barça encabece invicto la clasificación de una Liga como es la española no puede durar mucho más sin que toda la prensa capitalina haga lo que tiene que hacer: exigirles inapelablemente a los árbitros que se dejen de pamplinas y de disimulos y que hagan exactamente lo mismo que hicieron el año pasado: favorecer siempre, en todo momento, los intereses del RM en todos los partidos que se jueguen en España, intervenga él o no en ellos, si es preciso no pitandole al RM un sólo penalti en contra en todo el año y todos los penaltis a favor que sean necearios y al Barça exactamente todo lo contrario.
 Lo veremos.