La solidaridad de los canallas

¿Como podemos estar seguros de que, está vez, las imágenes que se nos muestran no están trucadas, mejor que las otras veces, por supuesto, ya que los tramposos también aprenden, aunque les cueste trabajo, y en este caso no se haya acudido a la goma de borrar sino tan sólo a variar la perspectiva de las cámaras ya que si la panorámica se toma desde una cámara situada por delante de Pedro, éste podría quedar, con dicha perspectiva, detrás de Coentrao?  En cualquier caso, incluso con esta perspectiva, los pies de éste están delante de los de Pedro, de modo que hubiera sido necesaria una “foto finish”, que el pobre linier no tenía, para pitar el fuera de juego.

 ¿Hasta qué punto un perfecto canalla puede poseer virtudes?

 Hay canallas imperfectos y perfectos canallas.

 A lo peor somos todos, en algún momento, canallas imperfectos, yo mismo intenté penetrar en este asqueroso universo de los blogs bajo el nick de “hijo de puta”, hasta que un caballero vasco me disuadió de ello y me sugirió el nombre de su propio abuelo para que anduviera por estos perdidos mundos de Dios: eutiquio, que creo que significa bien hablado.

 Y esto a propósito de esa declaración que han hecho una serie de árbitros en aquel diario madridista que no tuvo inconveniente alguno en utilizar la máquina de borrar para suprimir un jugador contrario para que el del Barça quedara en un perfecto fuera de juego y luego dijo que había sido un simple error de un becario: “Los árbitros vieron fuera de juego en el gol de Pedro.-Cinco de siete consideran que arrancó en posición ilegal”, precisamente cuando apenas si hacía 4 días que ninguno de ellos hubiera visto y razonado el offside de Soldado que motivó la anulación de su legítimo gol frente al propio Real Madrid.

 Por eso hablaba de solidaridad, que viene de sólido, del latín, “solidus”, formar, ser uno solo, ser sólido, sin fisuras, sin grietas.

 Los canallas suelen ser muy sólidos, forman escuadras tan compactas como aquellas falanges romanas que conquistaron el mundo, como aquellas otras con las que, a su semejanza, el último de los grandes canallas nazifascistas europeos  llenó a España y en una de las cuales milité yo no por nada sino para que me regalaran un par de botas claveteadas de  distinto número. Pero es que yo siempre he tenido mala suerte incluso cuando se trataba de repartir votas superfascistas  claveteadas, no sé si fue porque el jefe de mi centuria me tenía fichado como posible rojo.

 Volviendo al tema. El Real Madrid, RM, es un equipo sólido, en el sentido de que todos son de la misma tendencia, es más, yo diría que total, plenamente solidario como estos jodidos cinco árbitros, ninguno de los cuales alberga la menor duda de que Pedro estaba en fuera de juego cuando marcó su nogol, porque no fue gol, ya que esta vez, sí, todas las cámaras de tv, que también son, como no, absolutamente solidarias, ¿o es que no lo fueron cuando se pusieron todas de acuerdo sin una sola grieta, una sola fisura, para que ninguna de ellas y debieron ser más de cien, o quizá mil, captaran el offside de Soldado, quizá porque no lo era?, pero estaba diciendo que esta vez sí,  captaron perfectamente, esta vez, sí, esa nítida imagen en la que apenas se ve, pero se ve, como la cabeza ¿o es la sombra de la puñetera cabeza de Pedro, joder, pero es que para estos casos no se puede utilizar un jodido procedimiento como en las puñeteras carreras de la “foto finihs”, se adelantaba ¿una milésima de milímetro? a la otra puñetera sombra del no menos puñetero Coentrao, creo que se escribe así.

 De modo que los 5 puñeteros árbitros, que qué casualidad, coño, resulta que todos ellos cobran una pasta, la única que oficialmente se sabe, del As, del Marca, de Punto Pelota, todas ellas, como se ve, totalmente independientes del venero de donde surge limpia y espontánea el agua que alimenta solidariamente a todo el madridismo, otra cosa muy distinta, que nunca se sabrá, es la que además perciben, bajo capa, bajo la mesa, bajo mano, del más superior de todos los seres que habitan esta inmunda piel de toro, porque los servicios sin son buenos hay que pagarlos bien aunque sea dos veces.

 Pero la solidaridad no acaba con estos pobres canallas que,  habiendo dejado el silbato, no tienen muy claro de qué coño van ahora a comer, sino que alcanza todo su esplendor único y refulgente en los diarios, todos los diarios de la vieja capital del imperio en el que nunca  se ponía el sol, y que ellos, muy loablemente por cierto, se empeñan en que al menos futbolísticamente no lo haga ahora tampoco.

 Es aquella prensa, toda, que alguien muy certero por cierto, llamó una vez prensa canallesca y que, desde entonces, ella, muy consciente de su propia naturaleza, se esfuerza bravamente en no decaer de su condición de manera que cada día es más canalla aún si es que ello es posible y así, un día, borra un jugador para dejar a otro fuera de juego porque así conviene a los bastardos intereses del equipo no de sus amores sino que le paga, otro, ordena que desaparezcan todas la imágenes de un supuesto offside de Soldado para así poder afirmar tajantemente, junto a esta cohorte de canallas arbitrales, que el gol de la victoria valencianista estaba bien anulado, y otro más, afirmar con toda la rotundidad del mundo que Pedro, o su sombra, su mala sombra, estaba en fuera juego en un lance del partido que hubiera sido dudoso incluso con ese diabólico artefacto de la “foto finish”, pero es que los árbitros, ahora, que Mou los ha puesto en su verdadero sitio, el de los canallas, se encuentran muy a gusto porque no tienen miedo a que les pase nada, a que nadie les señale con el dedo ni por la calle ni en los diarios y, sobre todo, porque, qué coño, no sólo del honor vive el hombre, están ganando también su buen dinerillo.