"Hic et nunc", aquí y ahora.

 Carta abierta al que es el mejor de mis compañeros:

 Mi querido Futbolín:

 He visto ya varias veces que traes por aquí lo que escribe Julio Anguita, lo que me impulsa a ponerme al habla contigo respecto a este hombre.

 Con él me sucede lo mismo que me ocurrió con el Real Madrdid, RM.

Durante una época de mi vida fui acérrimo partidario del RM no por otra cosa sino porque hacía el mejor fútbol del mundo y yo, que soy hijo de un entrenador de este deporte y que hice mis pinitos futboleros soy, lo confieso humildemente, un devoto seguidor del mismo, nadie es perfecto.

 El caso es que yo adoraba al RM e iba un domingo sí y otro, no, al 4º anfiteatro del Chamartín, que así se llamaba entonces su estadio, a pasar más frío que nunca pero a disfrutar con una delantera constituida por Kopa, Didí, Di Stefano, Rial y Gento.

Pero, Dios o la naturaleza, qué jodidos, me hicieron una persona honrada, coño, menuda faena, de manera que mi madridismo no pudo durar mucho tiempo, viendo desde mi carísima tribuna, 10 ptas. me costaba la entrada, cómo este equipo que Dios confunda, todos los domingos en los que no podía ganar por las buenas, robaba descaradamente el partido.

Como soy una persona decente, una desgracia que uno no puede remediar, acabé detestando a aquel equipo de multimillonarios ladrones y me hice del Bilbao, del Atlético Aviación y, ahora, qué desgracia, coño, qué desgracia del puñetero Barcelona. Siempre buscando aquel equipo que pudiera hacerle más daño a aquellos canallas robaperas de la capital de España.

Como te decía, con Julio Anguita me sucedió algo parecido. Fui, creo, su más rendido admirador, de tal manera que cogía unos cabreos mayúsculos cuando veía como el hemiciclo del Congreso se vaciaba cuando él tomaba la palabra.

No sólo admiraba el fondo de sus discursos sino también la forma. El puñetero tío decía todo lo que yo deseaba decir y lo decía exactamente como yo lo pensaba.

Pero, ay, jodido Futbolín, los puñeteros refranes españoles son un depósito inagotable de sabiduría: del dicho al hecho, hay un gran trecho.

Otra de las cosas que más me cabreaba de aquellas sesiones congresuales era el canallesco y ostensible desprecio con el que ese hombre absolutamente perverso que es Felipe González trataba a Anguita, ni siquiera combatía lo que este decía, simplemente lo ignoraba de una manera que procuraba que fuera de lo más evidente.

Ahí, comencé yo a odiar a González, porque su conducta me pareció absolutamente rastrera. No se puede despreciar absolutamente a la gente, hasta el punto de hacer como si el otro siquiera existe, se puede aborrecer el marxismo-comunismo, por considerarlo el principio y el fin de todos los males, pero lo que no se puede hacer es tratar a otro ser humano negándole simplemente la existencia.

 Y es por lo que sucedió en aquel tiempo por lo que se incrementó mi mala opinión sobre el hombre. Tanto González como Anguita representaban a la izquierda parlamentaria y ambos dieron un espectáculo lamentable porque si bien González hacía todo lo posible para que se percibiera el desprecio que sentía por Anguita, éste hizo algo mucho peor, trabajó todo lo seriamente que pudo para que Aznar acabara derrotando a González.

Es exactamente lo mismo que ahora han hecho esos preclaros movimientos que se autodenominan 15M y Democracia Real Ya, DMY.

La vida, lo decía yo ayer, es una jodida lucha a muerte, en la que si te descuidas un sólo momento, te pueden joder para siempre como ahora están haciendo conmigo desde todos los lados estos jodidos canallas del PP, por lo que yo no tengo más remedio que abominar de todos aquellos ¿ingenuos? que alardeaban de ejercer una postura neutral, equidistante e imparcial en la lucha a muerte electoral entre PP y Psoe.

 Aquella pretendida imparcialidad, más falsa que Judas, es directamente la culpable de que yo ahora me vea privado de medicinas que mi mujer y yo precisamos necesaria, imprescindiblemente y cuyo pago ahora me dejará sin comer, a más de la impunidad con la que el PP que gobierna tiránicamente este Ayuntamiento me persigue con continuas sanciones de tráfico que amenazan con empujarme a vender el coche y esto es “pecata minuta” al lado de todos esos que van a ir a la puñetera calle por ese despido libre que ha instaurado ese jodido partido que nos gobierna por todos lados, gracias a la neutralidad de movimientos que falazmente se denominaban democráticos, una mierda.

 La lucha política es brutal, esencialmente diaria y se rige por el principio de “hic et nunc”, aquí y ahora,  de lo inmediato, no puede uno ampararse como hacía entonces Anguita en su odio visceral a González para favorecer el triunfo de Aznar porque eso supuso el primer paso hasta esta debacle total que ahora nos aflige, siempre hay que actuar, votar o lo que sea, teniendo en cuenta las consecuencias inmediatas de lo que se hace porque no se trata de una lucha teórica de principios, que también, sino de una tan cotidiana y actual, tan de ahora y de aquí, que si nos equivocamos lo mandamos todo a hacer mierdas.

 Por eso, no le perdonaré nunca a Anguita que favoreciera el triunfo de Aznar porque éste supuso miles de millones de sangre, sudor y lágrimas para los parias de la Tierra, para la famélica legión que él menciona cuando canta la internacional con el puño en alto. Y esto es, fue y será absolutamente irrecuperable. Los asesinados en Irak ya nunca volverán a la vida y el hambre y la miseria mundial ya no pueden ser borrados de un plumazo. Y un tío que propició todo esto, para mí, al menos, nunca valdrá la pena de leerlo. Como nunca confiaré en unos movimiento autosedicentes democráticos que favorecieron con su actitud el triunfo electoral del PP con todo lo que esto ha supuesto.

 Malditos sean todos ellos, coño, hay que luchar “hic et nunc”, aquí y ahora, para resolver el problema actual que en este preciso momento tenemos planteado y todo lo demás son monsergas.

Creeme que siento muchísima discrepar contigo, Carlos, pero como lo sufro, lo digo.

El más fuerte de todos mis abrazos,