Oriol Junqueras se dispone a disputar una dura partida de póker

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Porque esperamos que no haya llegado hasta aquí sólo para degustar un plato de espinacas junto a Mas.
Mas es un cadáver político que yo no sé a quién quiere prestarle sus últimos servicios.
Pero, una vez más, entra en juego la dialéctica histórica.
Se trata de avanzar hacia donde no ha más remedio que ir, si se tiene una auténtica ideología de izquierdas.
Se trata de acercarse un poco más a la verdad y a la justicia que es tanto como hablar de un poco más de libertad.
Y la verdad es que la ultraderecha campa por todas las regiones de España como el dueño por su cortijo.
Lo han conseguido porque la izquierda puñetera que hoy hay en España todavía no ha aprendido que no se puede contemporizar con la derecha porque te traga, porque te come, te devora y ni siquiera deja los huesos.
Si tú admites de buen grado que no hay otro paradigma que el capitalismo más feroz ¿cómo coño vas a plantear reivindicaciones izquierdistas si la izquierda se basa en el paradigma contrario?
Se puede conceder que el capitalismo es necesario porque la empresa no puede funcionar sin capital pero, en última instancia, el producto total de la misma no puede entregarse mansa y totalmente al capital porque entonces éste se crece hasta el infinito y ya no se detiene ante nada.
Habría que mirar un poco más a China, donde, al menos las leyes, son marxistas.
Y esto sé que parece un disparate pero no lo es.
Si tú, a tu enemigo natural, le das la más mínima ventaja, te come por los pies.
si tú le reconoces que el paradigma sigue siendo que el capitalismo liberal tiene siempre razón, estás muerto y lo mejor es que te entierren cuando antes.
Si tú admites paladinamente que el dinero que nos exige que rebajemos Bruselas debe salir de las jodidas espaldas de los más débiles, tan profundamente castigados por la crisis, apaga y vámonos, que para ese viaje no necesitamos ninguna clase de alforjas.
El dinero debe de salir, tiene que salir de donde se amontona inicuamente. De los beneficios de los grandes Bancos y del bolsillo de las grandes fortunas, o sea de los impuestos a la Banca y sobre el patrimonio y las sucesiones.
Si Junqueras no consigue esto que se vaya por donde ha venido a su puñetera casa, pero que no se atreva a malgastar los votos de la izquierda.
Y es que esta partida se comenzó a perder en España cuando Felipe González, traicionando su destino, admitió `plenamente el paradigma de sus amigos liberales Carlos Slim y Carlos Andrés Pérez, “gato blanco, gato negro es igual, lo importante es que cace ratones”, porque no es igual ni mucho menos que el gato sea blanco o negro porque, según sea su puñetero color, cazará los ratones de distinta manera y en distinto sitio.
Y, ahí, está ahora, Chávez, para demostrarlo.
De modo, Junqueras, que tus ratones están en donde han estado siempre, en la jodida Banca y en los impuestos sobre el patrimonio y las sucesiones.
Y que no te saquen de ahí. Porque lo realmente importante, con serlo y mucho, no es que se os reconozca como nación, que lo sois y hay que reconoceroslo, lo verdaderamente importante es que las conquistas sociales de los últimos tiempos no se las trague el sumidero de la Historia.