Pequeña historia de una gran infamia

 Gallardón sabe que ya nunca podrá cumplir su sueño: ser presidente de gobierno español por eso quiere despedirse a fondo de su actividad política, primero, dando rienda suelta a sus instintos y convicciones fascistas y, segundo, dejando inscrita en la historia universal de la infamia una de las actuaciones más rastreras que se conocen.
Lo que, para mi, caracteriza a los más grandes canallas es su soberbia, están tan convencidos de hallarse en posesión de la verdad que no dudan en arrostrar la más completa de las impopularidades.
Como esos otros fascistas integrales que fueron su padre y su suegro que ahora convive con él, y como el maestro de todos los fascistas de España, Fraga, su gran mentor, siente un profundo desprecio por toda idea que aporte un átomo de libertad al ser humano.
 El hombre, y la mujer, para estos esencialísimos canallas, no tienen otra misión que servir como esclavos a esa casta de individuos superiores que son precisamente ellos, los fascistas.
 Su postura les lleva directamente a negar lo que es la esencia de la humanidad, de la hombriedad, la capacidad de pensar y de elegir entre las opciones que, en cada momento, les ofrece la vida.
 La mujer, así, no tiene otra misión o función, que ser una especie de máquina esencial para el ejercicio de la procreación que perpetuará esta raza de eficientes esclavos que, para ellos, deben de ser los humanos.
 Y el hombre o es una pieza de esa inmensa maquinaria creadora de riqueza que es la producción liberal capitalista o carne de cañón para sus guerras de opresión o de conquista.
 En ningún caso, ninguno de ellos tiene, no debe ni puede tener ninguna clase de libertad para apartarse de estos roles. 
 ¿Entonces?
 El mundo, en general, y cada una de nuestras vidas en particular, no tiene otra función que obtener la mayor gloria de Dios y de la Patria.
 Y esta ideología absolutamente canallesca, mutiladora, castrante y, por lo tanto, monstruosa, que debería de repugnar instintivamente a cualquier hombre, por un efecto cuya comprensión a mi, por lo menos, se me escapa, es la que más prosélitos consigue en el género humano.
 El caso es que Gallardón, ministro a la sazón de justicia, ha consagrado todo su esfuerzo a 2 logros: impedir como sea que las mujeres puedan interrumpir sus embarazos y hundir en la más profunda de las miserias a la gran nación catalana.
 Dejando aparta, ahora, la persecución a muerte que este homínido ha desencadenado contra las mujeres y que no comprendo cómo ha sido admitida con la mayor naturalidad por las féminas de su partido, trato de enfocar el punto de mira en lo que está haciendo con el Barça.
 En los últimos días lo hemos repetido hasta la saciedad, Vázquez Montalbán, un hombre lúcido donde los haya, describió al Barça como el ejército desarmado de Catalunya y Gallardón y Rajoy piensan que la mejor manera de destruir para siempre el ansia independentista de esta nación es la de hundir el que es el mejor de sus emblemas, el que según todos los catalanes es más que un club de fútbol, la representación más eficiente y poderosa de su propia esencia.
 Así las cosas, ya tiene explicación todo lo que está sucediendo.
 La más feroz y universal de una campaña mediática sin precedentes se ha desatado, demonizando a este símbolo hasta extremos realmente inconcebibles.
 Messi, cuyos asesores fiscales parece que no son muy buenos, no ha hecho más que lo que todo el mundo hace, lo que todo el mundo pretende, pagar a Hacienda lo menos posible y sin embargo ha sido demonizado con la más feroz de las campaña que puede producirse sobre todo si se compara con otros hechos mucho más deleznables que simultáneamente concurrían en el ámbito futbolístico, el enjuiciamiento penal de un jugador del Real Madrid, RN, ni más ni menos que por corrupción de menores; el presidente del Barça ha tenido que dimitir forzado por otra campaña de prensa en la que ha sido presentado como un encarecedor del mercado futbolístico por haber pagado por Neymar 57 millones de euros, siendo así que simultáneamente, otro presidente de club ha pagado 101 millones por otro jugador mucho menos mediático sin que ni siquiera se le haya presentado jurídicamente ninguna cuestión; y, por último, hundidos en el fango, su figura cumbre, Messi, y su propio presidente,  elegido democráticamente por una mayoría história de votantes, al que se se ha perseguido incluso por delitos cometidos en Brasil, de los que ahora parece que ha sido absuelto, mientra que otros presidentes están sometiendo a una extensa región del país al riesgo mortal del desencadenamiento de una serie indomeñable de movimientos sísmicos en aras de obtener el mayor de los enriquecimientos personales, inmisericordemente hasta obligarle a retirarse a lo más profundo de las tinieblas exteriores, y ya, por fin, el colmo de los colmos, el cénit de todas las infamias, de todos los cinimos, Gallardón, como jefe superior de todos los fiscales, carrera de la que, por cierto, él mismo es parte integrante, ordena a su íntimo compañero y amigo, el Fiscal General del Estado, que culmine toda esta ignominia acusando al propio Barça, una indiscutible persona jurídica sin entidad personal física, es decir, sin posibilidad de delinquir por sí misma como autora del delito de defraudación fiscal.
 ¿Qué más se pude hacer contra esta hermosa gente que ha llevado el mejor fútbol que ha visto la historia por todo el mundo, 8 o 9 de cuyos jugadores, ¡sobre 11! han integrado esa selección nacional que lo ha ganado todo y de la que todos los jodidos españoles, incluso los madridistas dicen sentirse tan orgullosos?

El hombre que tenía 5 padres

 
El cerco de Jericó
En un principio era el Verbo y,luego, se hizo carne y habitó entre nosotros, el problema, para mí irresoluble, es que todo estos tipos son cristianos, furibundamente cristianos y sin embargo son eminentemente caníbales, es decir antropófagos, comen carne pero carne humana de la peor, o mejor, especie, de la más débil, de la más humana,  la de los niños.
 De modo que al hombre al que le cabía todo el Estado en la cabeza concibió el mejor de los planes.
 El marxismo había sitiado victoriosamente el bastión judío de Jerícó seguramente por eso de que no hay peor cuña que la de la misma madera y si el “amaos los unos a los otros como yo os amé a vosotros” es grande, todavía mayor aún es “dale a los demás todo lo que tienes, incluso lo mejor de ti mismo, y sólo recibe de ellos lo que te sea imprescindible para sobrevivir”, y, ahora que lo escribo así, por primera vez, yuxtapuestos, coño, que casi me parece lo mismo, y entonces, qué, el jodido marxismo no es sino una variante más de cristianismo, obsérvese que no me he atrevido a escribir jodido cristianimo o algo semejante no sea que que los radicales cristianos, entre los cuales yo mismo me cuento, vengan a por mí.
 De modo que el jodido Marx había situado su bandera un poco más allá, muy poco, a lo que parece, del cristianismo, sólo que mientras el cristianismo basaba su exigencia en la caridad, aquél lo hacía en la más puñetera de todas las virtudes, la justicia.
 La justicia, desde Ulpiano lo sabemos, no es sino dar a cada uno lo que es suyo, entonces, ¿dónde coño está la generosidad, dónde la caridad, dónde el amor? Ya sólo nos queda el jodido deber, una obligación inexcusable.
 De modo que la exigencia de igualdad se había transformado en el derecho de los débiles frente a la tiranía de los fuertes, qué escándalo, y, sin embargo, estos jodidos zarrapastrosos, desde el punto de vista de la lógica aristotélica tenían toda la razón y había que quitársela como fuera.
 Y fue desde la paz y el silencio de las jodidas bibliotecas. Es por eso por lo que no tiene razón el puñetero futbolín cuando se burla de las universidades, en todas las cuales, lo juro, lo 1º que te encuentras es una puñetera biblioteca con un guardián tan viejo como malencarado.
 Dicen que el canallesco Lampedusa tenía una de las mayores bibliotecas del mundo, casi tan grande como la que se nos mostró en El Gatopardo, y así le fue muy fácil alumbrar la única sentencia filosófica capaz de luchar con cierto éxito contra el axioma marxista: todo es economía.
 Y esta especie esencialmente maligna de obispo seglar dio con la puñetera clave: es preciso que todo cambie para que todo siga igual.
 Que todo siga igual por los siglos de los siglos. Amén, dijeron todos, dicen todos, seguirán diciendo todos por los siglos de los siglos los canallescos conservadores que no otra cosa significa esa terrible sentencia, el más perverso de todos los deseos.
 Desde que nace hasta que muere, el hombre no quiere otra cosa que dominar a los demás, von Misses, Hayek, Popper, Friedman, hicieron todo lo posible por santificar el paradigma de Adam Smith: la avaricia insaciable del hombre produce riqueza teórica para todos cuando busca su repugnante y egoísta beneficio mediante la larga mano del mercado. Repugnante.
 Pero ahí está, dominando al mundo tiránicamente, tanto que le está dando la vuelta a esa pírrica victoria que supuso el fenecido Estado del bienestar porque a ello se han aplicado ferozmente los mayores talentos que han alumbrado las fementidas universidades.
 No es cierto, dicen estos canallas, que haya dinero para todos, el capital está limitado por su misma naturaleza, tanto más cuanto que nosotros somos realmente insaciables y todo nos parece poco, de manera que hay que desposeer a los demás como sea.
 Y, para demostrarlo, ahí tenemos al hijo de los 5 padres. El 1º de sus padres fue Franco, Franco era como le hubiera gustado a él ser, absolutamente tiránico. Un tirano es lo más parecido a Dios que existe. Pero el tirano está demasiado ocupado masacrando a su pueblo y no tiene tiempo para pensar, precisa de otros que lo hagan por el, Fraga. A Fraga, según un genio que todavía anda suelto por ahí, frecuentando al hombre más rico del mundo, le cabía todo el Estado en la cabeza. Iba a decir que Fraga se puso a pensar y no lo he hecho porque no hubiera sido verdad, Fraga no tuvo siquiera que pensar, sólo miró a su alrededor y vio que todos los países del entorno tenían su puñetera coartada, su Constitución, de modo que reunió a un puñado de retrógrados, lo peor, lo juro, de cada casa, y pergeñó un asqueroso libelo que es la más pesada de las lápidas que jamás se puso sobre una sepultura: “España se constituye como un Estado social y de Derecho”, hay que ser cínicos, insuperablemente cínicos, para escribir esto pensando todo lo que pretendían hacer, porque el fundamento, la piedra angular del sistema era su estructuración para que sólo pudieran gobernar al país los mismos, sí, claro, era la concreción formal, legal de la jodida máxima de Lampedusa, es preciso que todo cambie para que todo siga igual, de modo que España ya era un país tan democrático como cualquier otro puesto que no sólo tenía una constitución de esta naturaleza sino que en ella se establecía un sistema electoral para que todos los partidos pudieran acceder al poder y ahí, precisamente, estaba la trampa que todo lo pudriría para siempre: en este asqueroso y detestable país con esa puñetera Constitución que tenemos, no gobernará nunca nadie que no sea de derechas, pero de derechas de toda la vida. O sea, Suárez, Calvo Sotelo, González, Aznar, Zapatero y Rajoy. Demos, pueblo, ¿dónde está tu victoria?
 Y, ahora, sólo unas líneas para intentar retratar al hijo de los 5 padres, Gallardón, que, como todos, tiene su padre fisiológico, y era  algo así, como el lugarteniente de Fraga; ya hemos hablado de Franco, el ídolo de todos estos tipejos, cuyo último ministro vivo no es ni más ni menos que el suegro de Gallardón y que no sé si vive con él, bajo el mismo techo; y, por último, Rajoy, a Gallardón le hubiera gustado ser él el propio presidente de gobierno y ha estado trabajando toda su vida para eso pero no ha podido ser. De cualquier forma está cumpliendo a rajatabla con el proyecto de sus 5 padres: acabar con cualquier atisbo de libertad en un país como éste en el que todos somos unos empecinados libertarios; terminar también con cualquier asomo de justicia cumpliendo a rajatabla lo que le propusieron los propios jueces, hacerla tan cara que sólo puedan tener acceso a ella los ricos; acabando así con ese asqueroso fantasma de la revolución francesa que terminó consagrando como la mayor conquista humana el principio de la división de poderes: ahora ya sólo hay ejecutivo y, si no, que me lo digan a mí, que la juez que lleva mi pleito contra el Ayuntamiento por haberme cascado 16 multas por tener el coche aparcado en la puerta de mi casa, en mi zona de residentes, sin moverlo un milímetro, le está dando la razón a éste porque dice la sra. que las 16 multas son 16 actos distintos no acumulables, recayendo como lo hacen sobre el mismo sujeto pasivo, con la misma razón jurídica, o sea, la misma causa, e impuestas por el mismo sujeto activo, o sea que concurren en ellas todos los requisitos que todas las leyes del mundo exigen para que se admita la acumulación objetiva de acciones a fin de ahorrar gastos y actuaciones y evitar la terrible posibilidad de que recaigan sobre un asunto, que es en realidad el mismo, distintas resoluciones contradictorias.
 Sé que esto es algo difícil de entender para quien no tenga nociones específicas en la materia pero les aseguro que pueden pronunciarse pocas resoluciones más antijurídicas que ésta, que además me ha impuesto la pérdida de la fianza que me exigió para poder recurrir.
 O sea, como se ve, un ejemplo perfecto de la justicia que tenemos y no quiero pensar y, por lo tanto, no lo pienso que la juez que me ha condenado de esta manera es lo mismo que era la Alcaldesa de Cartagena antes de acceder a la suprema magistratura municipal, juez precisamente sutituta.
                  

Los jinetes del apocalipsis

 Todo ha dejado de funcionar.
 Pero no es que, de pronto, se haya impuesto el dominio del desorden, sino precisamente todo lo contrario.
 Desde lo más profundo el sistema, las órdenes surgen a una velocidad sideral: 
 1) un ministro que fue considerado la gran esperanza blanca parece como si, de repente, hubiera perdido la cabeza; trata de resolver el problema inveterado de la justicia española, haciendo a ésta saltar por los aires: si no hay justicia, así, literalmente, tal como se escribe, no puede haber problemas con ella; el asunto es de tal magnitud que lo más retrógrado no ya de la sociedad española sino de nuestra Administración, la esencia del conservadurismo, el estamento encargado de reprimir por excelencia SE HA ECHADO A LA CALLE, si a mí me lo hubieran dicho hace algunos años, cuando yo todavía iba a los Juzgados cada día, me hubiera reído del locutor en su propia cara: “¿los jueces, en huelga?, tú está loco”.
 ¿Que es lo que sucede para que los encargados de reprimir las conductas desordenadas, y no cabe duda de que la huelga, esencialmente, lo es, se encarguen ellos mismos de organizarlas?
 Si esta sociedad en la que estamos tan inmersos, que no es que nos rodee sino que nos absorbe íntegramente en su seno, nos permitiera la necesaria distancia para que, como se dice, los árboles no nos impidieran ver el bosque, nos permitiera ver lo que está sucediendo en realidad, todo eso que algunos venimos anunciando desde hace tiempo de que tal vez no haya ya otra solución que la del suicidio colectivo sería admitido casi generalmente.
 Porque no es ya que un loco cejijunto quiera culminar su faraónico sueño pasando a la historia política de este país como el tipo que dinamitó los restos de una sedicente justicia española, poniendo un precio inalcanzable para todos los servicios que dependen de su ministerio, no, es que, además, se ríe de todo el mundo como si se sintiera respaldado por alguien que está mucho más allá de lo que los humanos podemos alcanzar, no ya Dios, sino algo que todavía nadie ha sido capaz de imaginarse.
 2º) y, luego, está esa calavera bruñida que se ha puesto como meta la total devastación de la cultura, de la educación, de la instrucción más elemental: habla de españolizar y tiene que hacerlo forzosamente de una manera totalmente inconsciente, porque si algo ha sido lo español, a lo largo de la historia, es la negación de cualquier clase de pensamiento coherente que no haya pretendido otra cosa que la destrucción de cualquier atisbo de racionalidad; ahí lo tenemos como uno de esos locos que, con los ojos tapados, golpea ciegamente en todos los sentidos como en una aberrante piñata; él mismo se compara con un toro, y es acertadísima la semejanza porque como un toro está embistiendo a todo lo que se encuentra a su paso;
 3º) luego, anda por ahí, una mujer extraña, una especie de bruja propalando extrañas locuras, fantásticas quimeras: dice cosas tales como que el pueblo más perseguido de la historia debería de agradecer no ya cada día sino cada minuto la crueldad increíble de su perseguidor pues toda la sangre que ahora derrama se convertirá en un ingente maná que los resarcirá de tanta miseria;
 4º) pero el peor de todos es el mandamás, el genio baboso de la desigualdad; dicen que, en su familia, hay 2 registradores más y un notario y ha dado órdenes para que ambas profesiones, 1º, se enriquezcan con nuevas aportaciones a su minutado, de manera que  lo que antes era función gratuita del Registro civil, que dependía de los jueces, ahora ha pasado a depender de los registradores, el cuerpo a que él y sus hermanos pertenece, de manera que, cuando se vaya, cuando cese su encarnizada persecución de todos nosotros, tendrá el más dorado de los retiros que pueda imaginarse, esto se llama gobernar no ya bien sino muy bien pero sólo para sus propios intereses, ya que el país quedará como un inmenso erial totalmente irrecuperable, de modo que el pueblo, ese pueblo imbécil que los elevó al poder no tendrá más remedio que quejarse ante sí mismo de su inmensa torpeza que ya será absolutamente irreparable;
 5º) y luego, como colofón, está el genio que manejó en la península los intereses del Banco usaniano que originó la crisis, el tal Guindos: cada día cambia de opinión y lo hace, según parece para empeorar el panorama.
 Que Dios nos coja confesados con esta mala gente.

PP=España=Real Madrfid

 Ayer mismo, colgaba yo por aquí un post, por cierto inacabado porque me cansé de escribir, y, hoy, el incansable Patrick Bateman me trae un par de artículos que dejan en mantillas mis pobres y anémicos trabajos.
 Sin embargo, yo decía allí algo que pensaba que iba a producir una rabiosa reacción de mis antiquísimos aunque rabiosos enemigos madridistas, decía, ni más ni menos que el Real Madrid, RM, no es que fuera el emblema preferido, favorito del sistema socioeconómico político que padecemos, ni mucho menos, afirmaba categóricamente que el RM era el sistema en sí mismo.
 Dicho así, con un lenguaje cuasi técnico, tanto mis acérrimos enemigos madridistas como los cerrados de mollera de sus seguidores de aún menor calibre mental, podían llegar a creer, y a lo peor tienen razón, que lo mejor era utilizar la callada por respuesta, o sea el más ominoso de los silencios, puesto que la actuación del RM al respecto era absolutamente indefendible en tanto en cuanto los hechos que se relatan en las aportaciones que nos hace Patrick confirman ya para todos los siempres mi tesis central respecto a la íntima imbricación entre el RM y el Estado español que llega hasta el punto de hacer imposible determinar dónde termina el RM y empieza el referido Estado.
 Porque los serviles medios de la prensa española, que beben de las ubres de todas las empresas que se integran dentro del madridismo, se guardarán muy mucho de hacer algo que favorezca la percepción por el público en general de esto que ya es más que evidente para los que sabemos mirar la realidad sin anteojeras: el RM es el Ayuntamiento de Madrid y por tanto era Cajamadrid y hoy Bankia pero también es ACS y toda esa red de empresas constructoras que giran orbitalmente alrededor de ésta, como también es el Estado español, dirigido siempre por algún madridista recalcitrante que ahora se llama Rajoy  y otrora Aznar, pero que también se han llamado Rubalcaba y Lisawesky, o sea, que todos los estamentos del Estado y esos partidos políticos esenciales para el funcionamiento de esta falsa democracia que nos embebe y atonta, no son más que los tentáculos que el capitalismo neoliberal nazifascista que nos oprime utiliza para alienarnos defintivamente mediante este artilugio demoníaco que el propio Diablo, o sea, Franco, se sacó de la manga, como un nerón cualquiera, para llevarnos a todos al puñetero huerto, donde mucho me temo que nos vamos a quedar para siempre.
 Pero, como siempre, a pesar de mi insuperable cansancio, ya he escrito demasiado. 
 Dejemos que hable la propia prensa madridista, confesión de parte, a través de nuestro Patrick Bateman:
 “Patrick Bateman
noviembre 15, 2012 en 6:51 pm
“El Gobierno madrileño ha autorizado este jueves la modificación puntual del Plan General de Urbanismo que permitirá la remodelación del estadio Santiago Bernabéu, que incluye su cobertura total, la creación de nuevas zonas verdes y la implantación de usos terciarios en el frente del paseo de la Castellana”.
 REAL MAFIA Y CORRUPCIÓN.
 Patrick Bateman
noviembre 15, 2012 en 6:55 pm
 y
 Por favor, amables lectores, no se pierdan la lectura de estos enlaces, tal vez entonces puedan comprender mucho mejor todo lo que está ocurriendo en España. Gracias.

La estrategia diabólica (II)

 Siempre he dicho que Gallardón es un arribista, o sea, un político empeñado en hacer carrera cueste lo que cueste y caiga quien caiga.

 De alcalde se propuso y consiguió pasar a la historia municipal de España gastando él sólo en obras, sin duda, faraónicas, más que el resto de todos los municipios españoles.

 Ahora, desde su atalaya del Ministerio de justicia, va a por todas, porque ahí hay mucha tela que cortar pero es muy difícil que los cortes acaben constituyendo un buen traje. 

 Por de pronto, sus colegas de la magistratura, él también pertenece a la carrera, le han puesto la proa porque saben que sólo está haciendo demagogia.

 Veremos:

Si hay una garantía, teóricamente, claro, a los desmanes de la Administración pública, es su fiscalización a través de los procesos administrativos y contencioso-administrativos.

 Consciente de ello, una legislatura del Psoe promulgó una serie de leyes que tendían a poner al alcance de todos los ciudadanos medios para que éstos pudieran impugnar los actos de la Administración.

 Ahora, este sr. ministro ¿de Justicia?, que es listo, muy listo, quizá demasiado listo, pero también el más desaprensivo que nunca ocupara la cartera, ha recurrido sibilinamente a encarecer  la justicia como el medio más simple para cargarse toda la legislación que tenía como función controlar el poder ejecutivo.

 A estos sres. del PP les está resultando muy fácil acabar con lo que se llama Estado de Derecho y cuya vigencia “in eternum” parecía que establecía ese panfleto llamado Constitución.

 Porque, siguiendo los principios de un pensador del que, aparentemente, abominan, han decidido que puesto que todo no es más que puñetera economía, lo mejor y más barato que pueden hacer es subirlo todo, tarifas, tasas y demás, de manera que los que no sean ricos por su casa o por su mangancia, no podrán hacer otras cosa que un lacerante mutis por el foro, que es lo que tal vez lleguen a tiempo de aplicarme a mí en ese disparatado contencioso-administrativo que apenas he iniciado contra el Ayuntamiento de Cartagena por mor de las 16 multas que me ha impuesto por estacionar mi coche en la misma puerta de mi casa teniento como tengo en plena vigencia la licencia de estacionamiento para residentes en dicha zona.

 Si mediante ese chanchullo al que han recurrido para sustituir alevosamente el trámite de urgencia de la ley de Tasas jurisdiccionales que el muy perverso Gallardón, que quiere sustituir a Rajoy, esta asquerosa  ley, que sólo pretende apartar definitivamente del acceso a una sedicente justicia a todos los que no seamos ricos, se aplicara a mi pleito, yo lo tendría que retirar puesto que en él se cumpliría rigurosamente la maldición del gitano que decía pleitos tengas y los ganes, porque si yo consiguiera que la juez me exonerara en su sentencia de pagar los 1.280 euros de multa, si la condena al ayuntamiento no le impusiera las costas, yo tendría que pagar 3.500 euros de tasas por pleitear por lo que, en realidad, yo habría ido a por la lana de ahorrarme los referidos 1.280 de las sanciones y el Gallardón de la puñeta me habría hecho salir trasquilado, pagando 3.500, o sea que habría perdido 2.220 euros de vellón.

 Pues, bien, esto no es sino un simple ejemplo de lo que está haciendo esta gente, que actúa del mismo modo en la educación suprimiendo los gastos de comedor gratuito y haciéndoles pagar a los pobres que no pueden satisfacerlo un tasa por llevarse la comida desde casa en una tartera, porque así lo ha querido el siniestro Wert.

 O pagarse la mayoría de las medicinas los jubilados, que estaban exentos y que tanto lo necesitan porque a su edad lo único que tienen son enfermedades y, como propina, Anita Jaguar Mato los castigará con lo del euro por receta.

 En fin, que utilizando sólo la economía, esta gente va a acabar con todos nosotros, los que no somos ellos, o sea, del PP.

 Pero lo aceptaremos con resignación más que cristiana porque esto es lo que ha querido la mayoría del pueblo español que siempre se ha distinguido por su soberana inteligencia.

De jueces, fiscales y registradores, que son desiguales no sólo por naturaleza sino también por su propio esfuerzo y el de sus padres, naturalmente

 Por las misma razones que dije cuando comenzó el asunto Garzón que éste era hombre muerto, digo ahora que no hay que preocuparse por Dívar.

 A Dívar no es que no se le pueda condenar por malversación de caudales públicos es que ni siquiera se le va a enjuiciar porque el Ministerio Fiscal no hallará causa para ello.

 En mi lucha, perdida, con el lenguaje intentando decir todo lo que pienso, siento como se agolpan en mi cabeza y en los dedos de mis manos, sobre el teclado, montones de palabras, la mayoría de las cuales desecho porque me parece que no sirven para nada. O sea, aquello de “quién supiera escribir” porque el tema exige el dominio del lenguaje de un Cicerón.

 El caso es que yo he pasado los mejores años de mi vida, en el sentido de la madurez del conocimiento, rodeado de jueces. Y creo que, por ello, es el sector profesional que mejor conozco. Lo he dicho ya muchas veces y de mil maneras pero no me satisface lo que escribo.Lo intentaré otra vez. 

 Un juez es un contrasentido viviente. Cualquier persona con una mínima capacidad de reflexión ha comprobado en sí misma que el ser humano tiene una capacidad casi infinita de autocomplacencia y una absoluta incapacidad de autocrítica y tal vez tenga que ser así porque, si no, casi todas nuestras vidas acabarían en el suicidio, de tanto asco como sentiríamos.

 Un día, en el chat de Saco, escribí que todos nosotros, absolutamente todos, nos prostituimos varias veces al día y la reacción que se produjo fue unánime, nadie lo admitió, todo el mundo se autoconsideró absolutamente impoluto. Joder, qué cinismo.

 Prostituirse, para mí, es algo más que vender sexo por dinero, es mucho más que eso y mucho peor. Prostituirse, para mí, es cometer toda esa serie de pequeñas grandes canalladas que nos permiten sobrevivir con el mínimo esfuerzo.

 No atender debidamente a los que acuden a nosotros con motivo del ejercicio de nuestra profesión, abusar continuamente de la misma para enriquecernos ilícitamente, sobrepasarlos cuando acudimos a un servicio público de mala manera, despreciarlos olímpicamente cuando nos solicitan ayuda, cerrarle la puerta en las narices cuando da la hora, etc., tantas y tantas desatenciones diarias a tantos y tantos congéneres nuestros que nos convierten cada día más, sin que nos demos cuenta,  en una especie de bestias insensibles.

 Para qué hablar de esos otros grandes actos de prostitución como es, por ejemplo notorio, el de ser registrador cuasi efectivo de la propiedad, cobrando de una manera absolutamente indebida la mitad de los honorarios de tu registro y dedicarte libremente al ejercicio de la política consiguiendo de esta manera no sólo un enriquecimiento fabuloso absolutamente indebido sino también induciendo con tu presión política a que dicha situación abusiva no sólo se permita sino que prolifere, convirtiendo de esta manera el ejercicio de la función pública en una verdadero acto de latrocinio.

 Pues lo que hace un juez todos los días es mucho peor de tal manera que podría ser ejemplo del peor de los cinismos. Un juez es un señor que no sólo juzga a los otros sino que, además, los condena. He convivido profesionalmente con jueces que iban a su juzgado a las 12 del mediodía sólo para recoger al secretario e irse a jugar al casino.Y este mismo señor, a la sazón magistrado del trabajo, declaraba procedente el despido de un obrero por llegar tarde a su puesto varias veces.

 Este juez podría ser muy bien el padre del mejor defensor de la desigualdad que yo haya visto nunca, que era precisamente no ya  juez sino presidente de otros jueces, el hijo es ese tipo que sostiene que los hombres no sólo no son iguales por naturaleza sino que no deben de serlo de ninguna manera, porque la igualdad es la muerte de la justicia y del estímulo no sólo para el desarrollo personal, individual, sino de toda la comunidad social.

 Y a este tipo, no al juez padre, sino al registrador hijo, lo hemos hecho el jefe supremo, de tal manera que se considera absolutamente autorizado para tomar todas las medidas necesarias para que él y los suyos sean completamente desiguales a todos nosotros, los que no hemos sido hijos de jueces, registradores, abogados del Estado, notarios, diplomáticos, de tal manera que cada uno de ellos, por ser él, precisamente él, se considera autorizado a ir de larguísimas vacaciones semanales absolutamente suntuosas, pagadas por todos nosotros, mientras que en los enormes suburbios de nuestras ciudades y en los surcos improductivos de nuestros campos, la gente desigual se muere absolutamente de puñetera hambre.

 Y ambos, el juez supremo y el jefe supremo de todos nosotros, son esencialmente religiosos, cofrades de una religión que ellos han ido conformando cuidadosamente a través de los siglos para que les permita pacificar sus asquerosas, sus canallescas conciencias, si es que tienen acaso puñetera idea de lo que es eso.

No quiero terminar este maldito post sin avanzar cómo se va a resolver el asunto Dívar: éste, por su condición de Presidente del Consejo General del Poder Judicial, tiene facultades inspectoras sobre todos los Tribunales de España, de modo que puede muy bien suceder que no sólo no sea un malversador de fondos cualquiera que se iba todos los fines de semana de suntuosas vacaciones a Marbella sino que acudía a la provincia malagueña en viajes de inspección a los distintos juzgados que él consideraba pertinente, por lo que, en realidad, lo que hacía es echar un montón de horas extraordinarias a favor del mejor funcionamiento de los juzgados de aquella región.