Las carcajadas de Fraga (II) Los cortijos

 Los genios son los genios, perdón por la tautología, pero el problema, su problema, es que, la mayor parte de las veces, no son lo suficientemente explícitos, de modo que, detrás de ellos, tenemos que venir los picapedreros o sea los jodidos escribidores.
Digo esto a propósito de Miguel Delibes y sus “santos inocentes”, novela en la que reflejó hasta la saciedad cómo es y cómo se comporta esta mierda que es la sociedad española.
Pero comencé hablando de Fraga. Si España es un inmenso cortijo, dividido en otros, un poco más pequeños, el cortijero mayor del Reino fue aquel supremo canalla que hizo siempre en defensa del dueño del inmenso cortijo, el señorito Franco, todo lo que hubo que hacer, tanto en vida del supremo asesino, como después, siendo el más perfecto de los albaceas testamentarios.
Si hubo que intoxicar a la opinión pública, se la intoxicaba, si había que firmar sentencias de muerte a chiquillos que pedían libertad, se firmaban, si había que emplear a esbirros asesinos para que abortaran manifestaciones como la de Montejurra, se empleaban, si había que bañarse con un meyba espantoso en Palomares para demostrar que las bombas atómicas que los americanos habían dejado caer por allí, no eran sino una especie de regalo, se bañaba el tío, acompañado de un par de palafreneros, si había que pergeñar un asqueroso remedo de las constituciones de nuestro entorno, se pergeñaba, cuidando, eso, sí, de que ninguna de las conquistas aparentes que en ella se reseñaban pudiera nunca llevarse a la práctica, si había que fundar un remedo de partido político para que participara en nombre de todos los canallas de España, se fundaba, si había que elegir a los tipos capaces de ser como él mismo era, o todavía peores, se elegían.
Fue por eso que este genio maléfico creó un slogan que justificara para siempre todas las tropelías que no sólo se estaban cometiendo sino que siempre se iban a cometer: “spain is different”.
 Si España era diferente, él y sus secuaces, y los hijos de los hijos de todos ellos estarían siempre justificados cometieran las tropelías que les viniera en gana, perpetraran las peores canalladas. Y en eso estamos.
Y este país, esencialmente diferente, se llena de aeropuertos sin aviones, trenes superrápidos sin viajeros, con estaciones en fincas que pertenecen a ellos mismos, en las que sólo una vez de cada mil, uno de los miembros de la familia de la presidenta madrileña lo tomará.
 Porque éste, además de un país diferente, es también, y sobre todo, un país de cornudos, de perfectos cabrones a los que les gusta sobremanera ser apaleados.
 Y, así, mientras en Usa, un jodido presidente tuvo que irse del cargo por atreverse a espiar a otro partido contrario; y en Alemania, una todavía más jodida vicepresidenta o no sé qué, hubo de dimitir porque se descubrió que, cuando era estudiante, copió parte de su tesis de una compañera; o en Inglaterra, coño, en Inglaterra, el país de la Thatcher y de Cameron, han tenido que dimitir de sus cargos en el Parlamento varios diputados por intentar utilizar dinero público para gastos privados, aquí, coño, en el gran cortijo francofascista, además de cometer estos mismos y jodidos actos que acabamos de describir, tenemos un presidente que no se recata de escribir sms en los que reconoce que no sólo está protegiendo a un peligrosísimo y devastador delincuente, según ellos mismos, sino que, además, le promete que si es bueno y no habla, su mujer no irá a acompañarle a él a la cárcel, sino que, además, echará de su poltrona al ministro de justicia que no ha sido lo suficientemente diligente para no protegerle de los malvados fiscales, que dependen directamente de él, y, lo que es absolutamente decisivo, reconoce por escrito, los sms lo son, que su caso se irá a la mierda por un defecto de forma en su tramitación, como sucedió con el caso Naseiro.
 O sea que el puñetero presidente del Gobierno se atreve a decir por escrito, “erga omnes”, lo que todos sabemos, que en España eso de la división de poderes, jajaja, que los jueces superfrancofascistas, acabarán como en aquel otro caso, echando sobre el caso Bárcenas mucho más tierra aún que la que echaron en el de su amigo y predecesor Naseiro.
 Y, entonces, va el jodido Bárcenas y nos lo cuenta todo, y salen los cipayos de Rajoy y nos dicen, que si, que todo está muy bien, pero que el presidente no sólo no dimitirá sino que aspirará con un par de cojones a la reelección, porque “spain is different”, como ya nos lo dijo el padre putativo de todo esto, el inefable, el inconmensurable Fraga, aquel tipo del que el no menos inefable e inconmensurable Felipe González dijo aquello de que le cabía todo el Estado en la cabeza y todo el inmenso patrimonio nacional en sus inmensos bolsillos.

Cuando los cojonuditos nos señalan el camino

Mourinho, a Antón Meana: ´Yo soy un entrenador top y tú un periodista de mierda´

A Lucía M. Mur con todo mi respeto y cariño.
 Yo quisiera saber por qué los buenos se mueren siempre antes. O también por qué se les desahucia o se les persigue sañudamente con porras eléctricas o pelotas de goma que incluso los dejan ciegos de uno de sus ojos mientras los cínicos, canallas sin vergüenza les dicen que en realidad les han hecho un favor visto lo que hay que ver.
 Y los cínicos, canallas sin vergüenza tienen razón siempre.
 Se puede matar de muchas formas. Una, elemental, es pegarlo un tiro al interfecto en su puñetera cabeza, con lo que también, está claro, se le hace un inmenso favor, en realidad, los antiguos, aquella gente que sabía tanto de todas las cosas, decían sabiamente aquello de que al difunto “lo habían despenado”, de des-penar, quitar las penas literalmente.
 Hoy, hay millones de españoles que gracias a Rajoy y los suyos buscan desesperadamente la despenalización.
 Y el más cínico de todos sus ministros nos lo ha dicho con esa sonrisa sardónica con la que ilumina todas sus apariciones públicas, lo que el trata de hacer es españolizarnos a todos porque nos estamos alejando vertiginosamente de la esencia de lo que él considera la españolidad.
 Dijo no sé quién muy acertadamente que el español es un tipo moreno y bajito que siempre está cabreado.
 Como una primera aproximación, no está mal, pero es demasiado superficial.
 La esencia de lo español es la mala leche. Y el producto lácteo es malo cuando proviene de alguien que goza de esta pésima cualidad
 Si hay alguien que represente la esencia de lo español es el ciudadano de derechas que, además, es madridista, si es que ambas cosas no son la misma.
Porque la derecha es la filosofía de Pangloss, el personaje de Voltaire: no sólovivimos en el mejor de los mundos posibles sino que es absolutamente imposible que haya un mundo mejor de manera que no se debe de modificar un ápice este maravilloso mundo. O sea, como se ve, el summum del ideario conservador.
 Dice el Ser Superior que el Real Madrid, RM, es el mejor club del mundo, entre otras cosas, claro, porque lo dirige él. Y dice, además, que su entrenador es el mejor del mundo, consecuentemente.
 Pero, mientras el Ser Superior dice todo esto, ¿qué es lo que está sucediendo en ese mundo?
 Pues sucede que el protomadridista fue aquella insigne buena persona que se llamó Franco, sí, aquél que, con el patrocinio del primero de los March, no lo olvidemos nunca, los patronos de Florentino Pérez, que le envió el Dragon Rapide para que diera el salto de Canarias, donde era el capitán general,  a la península, provocó una guerra en la que, según las estadísticas, murieron más de un millón de españoles, aquél que cuando no tenía nada mejor que hacer firmaba sentencias de muerte contra unos chavales que pedían un poco de libertad para este pueblo de genuinos idiotas que siguen manteniendo en el poder con sus votos a los directos descendientes de aquel general; y que, ahora, en este mismo momento, son furibundos madridistas no ya sólo este rey cazador que mata inocentes animales sólo por el placer de matar, sino también Aznar, el tipo que colaboró decisivamente a la matanza de Irak, donde han muerto ya otro millón de personas, pasando por Rajoy y toda esa pléyade de ilustres personajes que llenan el palco de su estadio los días de partido.
 Parece que el ideólogo de esta nueva hornada de madridistas es el ínclito ministro de Educación que se consagró internacionalmente cuando escribió un artículo que tituló “El cojonudito”, sí, señores, sí, aunque no lo crean.
 En dicho artículo, que iba destinado y estaba provocado por Manolo Preciado, aquel humilde entrenador del Racing, el hombre más ilustrado de España, madridista ultraconfeso, el sr. Wert, sociólogo de profesión y vocación, sostenía que:
  1º) Manolo Preciado era precisamente el prototipo del cojonudito, o sea, del típico español, mezcla de gilipollas y macarra perdonavidas que va por la vida insultando y despreciando a todo el mundo, sacando pecho y despreciando a todo el que no piensa como él, o sea, exactamente igual que lo que hace su ídolo, el de Wert, que no es otro que el tal Mourinho;
  2º) Wert tomaba como pretexto para su artículo la controversia habida entre ambos entrenadores, en la que Mou acusó al otro de venderse de mala manera al Barça, alineando frente a éste a un equipo plagado de suplentes, o sea que lo acusaba sin el mínimo motivo de ser un mercenario antideportista que se vendía al mejor postor, lo que motivó que Preciados pillara el que fue sin duda el mayor cabreo de su vida, tanto que llamó a Mourinho canalla y sufrió tal disgusto que, al poco tiempo, hablando en términos de patología médica, sufrió un infarto y se murió;
 Ésta es la pequeña historia de un cojonudito, según Wert, pero la gran historia de su RM, el mejor club del mundo, dirigido por el Ser Superior y entrenado, como no, por el mejor entrenador del mundo, tiene otros muchos episodios más que explican fehacientemente lo cojonudito que es:
 1º) el RM acude al campo del Barça a jugar un partido, que pierde, y a su final, como no sabe ni debe perder nunca, monta una formidable tangana que acaba con el mejor entrenador del mundo intentando pisotear la cabeza de un contrario tendido en el suelo como consecuencia de una alevosa entrada por detrás y visto que no consigue su laudable propósito, con la fría determinación que nos muestra el video de youtube, recorre la distancia que media de una zona técnica a otra y agrede cobardemente al 2º entrenador del Barça metiéndole el dedo en el ojo ostensiblemente para que todo el mundo lo vea, ante 400 millones de telespectadores.
 2º) este tío que se comporta así es el mejor entrenador del mundo para el Ser Superior que preside el RM, pero este incidente no tendría la inmensa relevancia que alcanza sin la posterior conducta no ya de este contumaz agresor y provocador si no fuera por la actuación posterior que se produce en el estadio del mejor club del mundo: ante la universal ola de repulsa contra el RM, las gradas del referido coliseo se llenan de pancartas alusivas al hecho, todas ellas, como no, laudatorias, de la que destacamos una que rezaba así: MOURINHO, TU DEDO NOS SEÑALA EL CAMINO.
 3º) no se trata de un arrebato momentáneo a sangre caliente, no, no, son las señas de identidad de un club que, como dice continuamente su presidente, ha dejado una huella imborrable en la historia del fútbol mundial, por eso, la semana pasada, a las pocas horas de que el Ser Superior volviera a afirmar que Mourinho es el mejor entrenador del mundo, una banda de 6 individuos dirigidos por éste y peligrosamente armada con el más perverso de los odios, secuestró y encerró a un periodista que se había atrevido a contar una de las cosas que suceden en dicho club y le insultaron y maltrataron salvajemente, llamándole, entre otras cosas “periodista de mierda”, en un intento de amedrentar a la prensa que ha comenzado a contar, cansada de hacer de encubridora, las cosas que suceden en el mejor de los clubs del mundo, dice el Ser Superior.
 Es por todo esto por lo que yo no acepto esa actitud indiscutiblemente hipócrita del madridismo que ahora hace como que lamenta la desgracia del tal “Pito, Rito, Quito, Quico, o como leches se llame ese tío al que yo no conozco de nada”, dijo el mejor entrenador del mundo después de agredirle salvajemente delante del universo entero, a fin de inferirle, además de la agresión, el mayor de los desprecios, casi tan grande como el que yo experimento por todos esos macarras que agreden, desprecian e insultan a todo el mundo desde la inmensa montaña de su inconcebible bajeza, como si realmente formaran parte de esa legión de cojonuditos que tan bien describiera el inefable Wert dirigiéndose al difunto Manolo Preciado, q.e.p.d. una de las innumerable víctimas del mejor entrenador del mundo, según Pérez.

El hombre que tenía 5 padres

 
El cerco de Jericó
En un principio era el Verbo y,luego, se hizo carne y habitó entre nosotros, el problema, para mí irresoluble, es que todo estos tipos son cristianos, furibundamente cristianos y sin embargo son eminentemente caníbales, es decir antropófagos, comen carne pero carne humana de la peor, o mejor, especie, de la más débil, de la más humana,  la de los niños.
 De modo que al hombre al que le cabía todo el Estado en la cabeza concibió el mejor de los planes.
 El marxismo había sitiado victoriosamente el bastión judío de Jerícó seguramente por eso de que no hay peor cuña que la de la misma madera y si el “amaos los unos a los otros como yo os amé a vosotros” es grande, todavía mayor aún es “dale a los demás todo lo que tienes, incluso lo mejor de ti mismo, y sólo recibe de ellos lo que te sea imprescindible para sobrevivir”, y, ahora que lo escribo así, por primera vez, yuxtapuestos, coño, que casi me parece lo mismo, y entonces, qué, el jodido marxismo no es sino una variante más de cristianismo, obsérvese que no me he atrevido a escribir jodido cristianimo o algo semejante no sea que que los radicales cristianos, entre los cuales yo mismo me cuento, vengan a por mí.
 De modo que el jodido Marx había situado su bandera un poco más allá, muy poco, a lo que parece, del cristianismo, sólo que mientras el cristianismo basaba su exigencia en la caridad, aquél lo hacía en la más puñetera de todas las virtudes, la justicia.
 La justicia, desde Ulpiano lo sabemos, no es sino dar a cada uno lo que es suyo, entonces, ¿dónde coño está la generosidad, dónde la caridad, dónde el amor? Ya sólo nos queda el jodido deber, una obligación inexcusable.
 De modo que la exigencia de igualdad se había transformado en el derecho de los débiles frente a la tiranía de los fuertes, qué escándalo, y, sin embargo, estos jodidos zarrapastrosos, desde el punto de vista de la lógica aristotélica tenían toda la razón y había que quitársela como fuera.
 Y fue desde la paz y el silencio de las jodidas bibliotecas. Es por eso por lo que no tiene razón el puñetero futbolín cuando se burla de las universidades, en todas las cuales, lo juro, lo 1º que te encuentras es una puñetera biblioteca con un guardián tan viejo como malencarado.
 Dicen que el canallesco Lampedusa tenía una de las mayores bibliotecas del mundo, casi tan grande como la que se nos mostró en El Gatopardo, y así le fue muy fácil alumbrar la única sentencia filosófica capaz de luchar con cierto éxito contra el axioma marxista: todo es economía.
 Y esta especie esencialmente maligna de obispo seglar dio con la puñetera clave: es preciso que todo cambie para que todo siga igual.
 Que todo siga igual por los siglos de los siglos. Amén, dijeron todos, dicen todos, seguirán diciendo todos por los siglos de los siglos los canallescos conservadores que no otra cosa significa esa terrible sentencia, el más perverso de todos los deseos.
 Desde que nace hasta que muere, el hombre no quiere otra cosa que dominar a los demás, von Misses, Hayek, Popper, Friedman, hicieron todo lo posible por santificar el paradigma de Adam Smith: la avaricia insaciable del hombre produce riqueza teórica para todos cuando busca su repugnante y egoísta beneficio mediante la larga mano del mercado. Repugnante.
 Pero ahí está, dominando al mundo tiránicamente, tanto que le está dando la vuelta a esa pírrica victoria que supuso el fenecido Estado del bienestar porque a ello se han aplicado ferozmente los mayores talentos que han alumbrado las fementidas universidades.
 No es cierto, dicen estos canallas, que haya dinero para todos, el capital está limitado por su misma naturaleza, tanto más cuanto que nosotros somos realmente insaciables y todo nos parece poco, de manera que hay que desposeer a los demás como sea.
 Y, para demostrarlo, ahí tenemos al hijo de los 5 padres. El 1º de sus padres fue Franco, Franco era como le hubiera gustado a él ser, absolutamente tiránico. Un tirano es lo más parecido a Dios que existe. Pero el tirano está demasiado ocupado masacrando a su pueblo y no tiene tiempo para pensar, precisa de otros que lo hagan por el, Fraga. A Fraga, según un genio que todavía anda suelto por ahí, frecuentando al hombre más rico del mundo, le cabía todo el Estado en la cabeza. Iba a decir que Fraga se puso a pensar y no lo he hecho porque no hubiera sido verdad, Fraga no tuvo siquiera que pensar, sólo miró a su alrededor y vio que todos los países del entorno tenían su puñetera coartada, su Constitución, de modo que reunió a un puñado de retrógrados, lo peor, lo juro, de cada casa, y pergeñó un asqueroso libelo que es la más pesada de las lápidas que jamás se puso sobre una sepultura: “España se constituye como un Estado social y de Derecho”, hay que ser cínicos, insuperablemente cínicos, para escribir esto pensando todo lo que pretendían hacer, porque el fundamento, la piedra angular del sistema era su estructuración para que sólo pudieran gobernar al país los mismos, sí, claro, era la concreción formal, legal de la jodida máxima de Lampedusa, es preciso que todo cambie para que todo siga igual, de modo que España ya era un país tan democrático como cualquier otro puesto que no sólo tenía una constitución de esta naturaleza sino que en ella se establecía un sistema electoral para que todos los partidos pudieran acceder al poder y ahí, precisamente, estaba la trampa que todo lo pudriría para siempre: en este asqueroso y detestable país con esa puñetera Constitución que tenemos, no gobernará nunca nadie que no sea de derechas, pero de derechas de toda la vida. O sea, Suárez, Calvo Sotelo, González, Aznar, Zapatero y Rajoy. Demos, pueblo, ¿dónde está tu victoria?
 Y, ahora, sólo unas líneas para intentar retratar al hijo de los 5 padres, Gallardón, que, como todos, tiene su padre fisiológico, y era  algo así, como el lugarteniente de Fraga; ya hemos hablado de Franco, el ídolo de todos estos tipejos, cuyo último ministro vivo no es ni más ni menos que el suegro de Gallardón y que no sé si vive con él, bajo el mismo techo; y, por último, Rajoy, a Gallardón le hubiera gustado ser él el propio presidente de gobierno y ha estado trabajando toda su vida para eso pero no ha podido ser. De cualquier forma está cumpliendo a rajatabla con el proyecto de sus 5 padres: acabar con cualquier atisbo de libertad en un país como éste en el que todos somos unos empecinados libertarios; terminar también con cualquier asomo de justicia cumpliendo a rajatabla lo que le propusieron los propios jueces, hacerla tan cara que sólo puedan tener acceso a ella los ricos; acabando así con ese asqueroso fantasma de la revolución francesa que terminó consagrando como la mayor conquista humana el principio de la división de poderes: ahora ya sólo hay ejecutivo y, si no, que me lo digan a mí, que la juez que lleva mi pleito contra el Ayuntamiento por haberme cascado 16 multas por tener el coche aparcado en la puerta de mi casa, en mi zona de residentes, sin moverlo un milímetro, le está dando la razón a éste porque dice la sra. que las 16 multas son 16 actos distintos no acumulables, recayendo como lo hacen sobre el mismo sujeto pasivo, con la misma razón jurídica, o sea, la misma causa, e impuestas por el mismo sujeto activo, o sea que concurren en ellas todos los requisitos que todas las leyes del mundo exigen para que se admita la acumulación objetiva de acciones a fin de ahorrar gastos y actuaciones y evitar la terrible posibilidad de que recaigan sobre un asunto, que es en realidad el mismo, distintas resoluciones contradictorias.
 Sé que esto es algo difícil de entender para quien no tenga nociones específicas en la materia pero les aseguro que pueden pronunciarse pocas resoluciones más antijurídicas que ésta, que además me ha impuesto la pérdida de la fianza que me exigió para poder recurrir.
 O sea, como se ve, un ejemplo perfecto de la justicia que tenemos y no quiero pensar y, por lo tanto, no lo pienso que la juez que me ha condenado de esta manera es lo mismo que era la Alcaldesa de Cartagena antes de acceder a la suprema magistratura municipal, juez precisamente sutituta.
                  

Y entonces Sergio Ramos dijo: "si a Ballesteros le gusta el boxeo que cambie de deporte". Sin comentarios.

 Hechos
 El considerando de Hechos probados es fundamental en las sentencias de los más altos tribunales cuando conocen de los recursos de los tribunales inferiores.
 Y uno de los mejores asertos del cristianismo dice: “por sus hechos los conoceréis”.
 Hechos, hechos, hechos y no vanas palabras.
 Relaño Goebbels creó la celebérrima teoría del “villarato” por encargo expreso de Florentino Pérez, se trataba de que, como cuando las viejas putas desdentadas de mi pueblo se peleaban entre sí, una de ellas, la más veterana le decía a otra más joven: “díselo que te lo va a decir”, y ésta le obedecía en seguida y le decía a su contraria: “puta, que eres una puta”. Y la muy jodida había ganado así la batalla.
 Florentino, un muy experto en franquismo, no en balde es el hombre de confianza, la mano derecha de los March, sí, aquéllos que nos trajeron a Franco desde Canarias, en el Dragón Rapide, para que nos machacara durante 40 años, sabe que las cosas hay que prepararlas a conciencia y con tiempo, sabe que al Barça, uno de esos equipos de fútbol que aparecen cada 50 años, a la sombra del que dicen que es el mejor jugador de todos los tiempos, no le puede ganar nunca jugando al fútbol, sino a otras cosas, de modo que el llamado, con toda justicia, “El conseguidor”, se propuso conseguir lo que, a 1ª vista parecía imposible, ganarle a ese equipo que también dicen que es el mejor de la historia y que ha inventado un nuevo juego que se parece mucho al fútbol pero que no es tal, y la única manera de hacerlo era utilizando, como no, a los jueces, porque el puñetero juego de todos los cojones, como no, también tiene sus jodidos jueces: los árbitros.
 Dicen los que han teorizado sobre el poder absoluto que sólo hay uno que sea realmente así, el de los jueces, porque un juez, como le enseñaba el puñetero Dívar, ese juez de jueces, que apenas si nos acaba de dimitir, a un diputado del PP, porque había hablado con desprecio de la firma de un juez: “oiga, no menosprecie v. esa firma, porque con una de esas firmas v. puede ir a la cárcel para toda su vida o quedar arruinado para siempre”. Terrible verdad, pero verdad, al fin y al cabo. Ahí está el que dicen que es el único poder absoluta que existe en la Tierra.
 Pues, bien, el poder de los jueces auténticos, de esos que visten toga y puñetas, es una puñetera mierda, si se le compara con el de los árbitros de fútbol. Veamos.
 Una sentencia judicial, en cualquier país “civilizado” del mundo, así, con comillas, en el peor de los casos puede ser sometida a 4  recursos, por lo menos: de apelación, ante el tribunal inmediatamente superior; de casación, ante el Tribunal Supremo; de amparo, ante el Tribunal Constitucional y el que, a veces, se tramita ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, de Estrasburgo, por la violación de uno de estos derechos por un tribunal de los Estados signatarios del Tratado de la Unión Europea.
 Las sentencias que dictan los árbitros de fútbol sólo pueden equiparse por sus efectos a las divinas: el resultado que dicta un árbitro es ABSOLUTAMENTE intocable, es una de las pocas situaciones humanas que son por su propia naturaleza inalterables.
 De modo que la solución a su problema, para el Ser Superior estaba clara, clarísima, con toda la claridad del mundo, ésa que para Claudio Rodríguez sólo puede venir del Cielo, “Siempre la claridad viene del cielo; es un don: no se halla entre las cosas sino muy por encima, y las ocupa haciendo de ello vida y labor propias”. Se trataba sólo de convencer a esos jueces especialísimos para que dijeran siempre quien había ganado unos simples partidos de fútbol. Fácil, ¿no? Mucho más que fletar un avión para traer a un carnicero profesional que alguien había hibernado en las Canarias.
 A Florentino Pérez, no lo olvidemos, “El conseguidor”, le sobraban y le sobran recursos, aún ahora que su buque insignia, ACS, ha comenzado a hacer aguas, para hacerse con la aquiescente voluntad de esos dioses omnipotentes del fútbol que son los árbitros:
 1) todo el asqueroso poder de este repugnante país en el que tan mal vivimos, es, por definición, partidario acérrimo del Real Madrid (RM), porque con él, como Nerón hacía con el populacho romano, no más asqueroso por cierto, que el nuestro, se consigue enajenar totalmente a la víctima, el propio pueblo, haciéndole ver que su vida reside realmente en los avatares que experimente este club y no en los que sufra su puñetera vida de auténtico esclavo: para comprobar esto no hay más que asomarse, por ejemplo, a las preguntas que a nuestro inefable ministro de Economía, le han formulado en Europa: 
“EL MINISTRO DE ECONOMIA NO RESPONDIÓ A LAS VINCULACIONES DE BANKIA CON EL REAL MADRID . 
 El ministro de Economía no respondió a las vinculaciones de Bankia con el Real Madrid
Ante las preguntas de un eurodiputado, Guindos hizo un significativo silencio.
 El eurodiputado flamenco Derk J. Eppink, vicepresidente del Grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos, ha preguntado al ministro de Economía por los créditos concedidos por Bankia a Iberia, Prisa y el Real Madrid. Luis de Guindos ha preferido no responder.
 En anteriores cuestiones en la Comisión de Asuntos Económicos del Parlamento Europeo (PE) , Guindos ha garantizado que Bankia seguirá funcionando y que no se liquidará porque “es una entidad importantísima en el sistema bancario español”.
 “Tras la transferencia de activos a Sareb [el llamado banco malo] y la inyección de capital, va a estar en unas condiciones de solvencias óptimas y va a estar en condiciones optimas para competir. Tenemos, además, confianza en el actual equipo directivo”.
  O sea que esto que decimos nosotros de que el RM no es que esté incrustado en el mismo corazón del sistema, no, de ninguna manera, lo que nosotros decimos es que el RM es el sistema en sí mismo, tal como lo deseaba y ordenó aquel enviado especialísimo de Dios en la Tierra que fue el invicto Caudillo, que, como El Cid continuará ganando batallas después de muerto hasta el fin de los siglos.
 2) Esto en lo que se refiere al poder aparente, al poder formal, al poder ostensible pero de ningún modo al poder real, el poder real, o sea, el jodido, el puñetero poder económico se halla mucho más posicionado aún a favor del RM porque sabe que, sin éste, correría gravísimo peligro su subsistencia, ya que es éste espantoso y repugnante trampantojo, esta especie de Moloch que se devora cada día en una comilona no por formal menos incruenta a millones de sus imbéciles hijos el que parece que ha anestesiado para siempre la jodida, la puñetera consciencia social que nos ha abandonado, ojalá me equivoque, para siempre; de modo que el madridismo se ha introducido hasta el tuétano del puñetero sistema de tal modo que, como antes decíamos, ya es el propio sistema en sí mismo, así que no hay nada que hacer, por lo menos, por las buenas, porque todo el poder económico, ése que mueve la maquinaria del país es radical, esencialmente madridista de manera que toda la producción nacional no ya sólo formal sino también real, es madridista, o sea que no es una mentira eso de que la marca Real Madrid es la marca de España, de modo que toda la prensa escrita, radiofónica y televisiva, gira en torno al RM y actúa a sus órdenes de una manera absolutamente asquerosa;
3) apuntábamos antes que El Conseguidor había diseñado la estrategia, por un lado él, personalmente, actuaría directamente cerca del poder futbolístico real con la misma eficacia con la que lo había hecho a favor de la empresa de los franquistas March, ACS, hasta hacerla una de las constructoras más poderosas si no del mundo sí de Europa que incluso ha adquirido mediante la compra de la mayoría de sus acciones en Bolsa a Hochtief, la 1ª constructora alemana, pero de la tarea no menos importante goebbelsiana, o sea de la prensa y propaganda del Movimiento, se encargaría el director de As, ese diario deportivo que le disputa a Marca la defensa a ultranza del más repugnante de los madridismos y a fe que el tal Relaño ha cumplido su misión con el mayor de los entusiasmos llevando su cinismo a superar a aquella estrategia de las putas de mi pueblo, consciente de que todo el mundo iba a hablar del dominio absoluto que el RM tiene de todos los aspectos que se refieren al fútbol español, él se iba a ocupar de hacer correr el goebbelsiano fantasma del Villarato, o sea de establecer como dogma inatacable que era el Barça y no el RM el que dominaba tiránicamente la realidad futbolística española;
 4) en cuanto a los árbitros la tarea era muy fácil, demasiado fácil, asquerosamente fácil, a Plaza, aquel presidente de los árbitros que nunca tuvo ninguna clase de reparo en afirmar que mientras él dirigiera el arbitraje español, el Barça estaba listo, le ha sucedido en la cúpula del poder arbitral un binomio realmente asqueroso de tan repugnante: Sánchez Arminio y Díaz Vega, cuidadosamente elegidos por Villar para que todo vaya como debe de ir en el mejor de los mundos posibles, de tal modo que ambos, después de contemplar impasibles cómo el inefable Casillas se pasaba todo un partido dándose golpes con el dorso de la mano en su cara, indicando que el árbitro era un auténtico caradura, concluyó afirmando para que no quedara ninguna clase de duda “y ahora, anda, vete a celebrarlo con ellos” tal como Cristiano hizo en el campo del Villarreal, mostrando sus manos, una y otra vez, hasta el infinito, haciendo el signo de la rapiña y gritando “robar,robar y robar, todo esto no es más que robar”, el propio Mou agredía, metiéndole el dedo en el ojo al entrenador rival ante 400 millones de telespectadores y luego iba a sentarse encima del capot del coche del árbitro no para nada sino para desearle buen viaje, no se le ocurrió otra cosa que intentar echar del mundo del fútbol a ese diletante aristocrático que es Piqué, por atreverse a proferir el mayor de los insultos que se haya oído nunca diciendo que la actitud del árbitro, cuando lo expulsó, le pareció premeditada, sí, lo han leído bien, el tío se atrevió no a meterle el dedo en el ojo al entrenador rival, ni ir a al aparcamiento y subirse en el capot del árbitro que sólo le había pitado un penalti a favor, ni se había pasado todo el partido diciéndole al árbitro que era una caradura y que luego se fuera a celebrarlo con el Barça, ni tampoco hacer constantemente el signo de la rapiña con sus manos mientras gritaba a pleno pulmón “todo esto no es más que robar, robar y robar, nada más que robar”, sino a decir que su expulsión le pareció premeditada, anda, a ver quién es capaz en todo el RM de superar el insulto, no cabe pues duda alguna que había que intentar que el tal Piqué no volviera a jugar más al fútbol 
 Pero, aparte de todo esto, están los imponderables. Los imponderables son aquellos hechos que escapan incluso a la omnipotencia divina, son ni más ni menos que aquellos hechos que son contradictorios por si mismo y que, según la reglas de la lógica, la puñetera lógica, constituyen esas reglas que el propio Dios nos ha dado a los humanos para que regulemos nuestro pensamiento de tal manera que una misma cosa no puede ser y no ser al propio tiempo y en el mismo sentido.
 Que todo el mundo conspira a favor del Madrid, es indudable:
 1) Del Bosque llama a 8 del Barça y 3 del Madrid
2) el seleccionador de Portugal exonera a Cristiano de acudir a la cita internacional que ahora tienen
 3) y lo mismo sucede con Ozil y otros.
 O sea que matemáticamente si asignamos una cantidad de cansancio a cada jugador que llamamos “c” y otra de posibilidad de lesión que denominamos “l”, resultará que el cansancio acumulado de los jugadores del Barça será = a 8xc mientras que el de los del Madrid será =3xc y lo mismo podremos decir respecto a la posibilidad de lesiones 8l frente a 3l, esto en cuanto a cantidades positivas que en lo que se refiere a las negativas: Csristiano -1l y Ozil otra -1l, o sea que sumando números lógicos la ventaja del Madrid serán de 8+2=10 en cuanto al cansancio frente a sólo 3 del Madrid mientras que en lo referente a lesiones sería: 8 del Barça frente a 3 del Madrid, o sea 18 penalizaciones al Barça frente a 6 del Madrid y eso que, de por medio, se halla ese caballero del fútbol español que no en balde ha sido galardonado con el título de marqués por el mismo Rey por sus indudables méritos en el servicio a la patria.
 Y, como ya me duelen los dedos, los brazos y los hombros, o sea que como ya no puedo más, lo dejo por hoy, que ya está bien.

Fascismo y democracia

El fascismo llega la mayor parte de las veces a través de la democracia.

 Los procedimientos democráticos, la mayor parte de las veces, no son sino el instrumento del que se valen los fascistas para hacerse con el poder.

 Porque la democracia es uno de las mayores engañabobos que existen.

 Su etimología es sólo eso, un juego de palabras: demos, pueblo, y cratos, poder, o sea poder del pueblo, para el pueblo, por el pueblo: esto es lo que dijo de ella aquel inmenso visionario que fue Abraham Lincoln,  uno de los presidentes Usa asesinados-¿por qué todo presidente que realmente resulta ser demócrata allí son asesinados?-pero éste hombre que, además de demócrata, era un perfecto insensato, creyó realmente en lo que decía de modo que no tenía otro remedio que acabar así.

 A Kennedy, el pobre, le pasó lo mismo y a su hermano y continuador, los Usa son un pueblo demasiado peligroso para los demócratas, por eso hay tan pocos allí realmente.

 Pero ya me he ido otra vez más allá de Úbeda, volviendo al tema yo quería escribir hoy sobre ese inmenso fascista que es Rajoy.

 Rajoy, como Fraga, es un irredento admirador del Caudillo. Todo lo que ha leído, aparte del Marca, son las obras del que fue mentor de Franco, Gonzalo Fernández de la Mora, y para este señor sólo había una manera de hacer política: el nazifascismo.

 Le dedicó a nuestro pequeño Führer a fin de que fuera su libro de cabecera, su obra cumbre: El crepúsculo de las ideologías, no es raro, pues, que aquel asombroso genio que gobernó España milagrosamente le dijera a uno de sus ministros, recién nombrado: “Y, por favor, Fulanito, haga v. como yo: no se meta nunca en política”.

 Ésta es la base esencial del nazifascismo: para gobernar no se necesita ninguna clase de ideología sino fuerza, mucha fuerza, toda la fuerza bruta que se pueda acumular.

 Anoche, mientras hacía como que cenaba, vi en la tv uno de esos discursos que Hitler propinaba a su gente y sentí un escalofrío del que hoy todavía no me he repuesto. Me reafirmé, creo que defintivamente, en mi idea básica de que el hombre es una puñetera mierda pinchada en un palo.

 Porque no es posible que, de otra manera, millones de personas caigan en la fascinación que les producen unos tipos que no sólo en el fondo sino en la más superficial de las apariencias eran absolutamente rídículos: el bigotito de Hitler, los pantalones bombachos de Mussolini y el gorro cuartelero de Franco, por sí solos hubieran bastado para descalificar a estos hombres no ya para dirigir un país sino tan siquiera un estanco.

 Y, sin embargo, sucedió, tal como ahora está sucediendo otra vez, que una ola incontenible de nazifascismo asola a Europa y al norte de América.

 Y los hombres, y las mujeres, neonazifascitas, están también ahora marcadas por el estigma de la zafiedad inconfundible.

 No es de recibo que a Europa la maneje a su antojo una especie de fantoche hermafrodita que ni siquiera usa faldas y otra acicalada tipa que parece el anuncio de Vogue, ambas son, en su apariencia, tan ridículas ahora como en aquellos tiempos lo fueron Hitler, Mussolini y Franco.

 Y luego están esos personajes secundarios que sin embargo detentan el supremo poder en sus naciones.

 Por supuesto que todos ellos son nazifascistas puesto que tienen una concepción del Estado como una antigualla que sólo hay que utilizar para acabar de alienar a las masas.
 Los pueblos y mucho menos aún los individuos ni siquiera existen, sólo lo hace el Capital, concepto curiosísimo en unos tipos que abominan de Marx.

 “Money, money, money”, el dinero es lo único por lo que vale la pena luchar en el mundo y a fuer que llevan esta idea hasta sus últimas consecuencias.

 No hay ciudadanos, o sea, hombres de carne y hueso con una capacidad infinita de sufrimiento, ni países, ni ideologías ni leches. Sólo existe un dinero absolutamente intransitivo que no se sabe, al fin, para que sirve porque los que lo tienen sólo pueden comer tres veces al día y dormir una sola vez por las noches.

 De modo que una vez que Anita Jaguar Mato, tiene ya su buen coche, en el garaje, y el mejor de los aparatos de rayos para tostarse, ¿para qué coño quiere más, como ese engendro del mismísimo demonio, el condenado faraón, si ya se ha gastado él sólo más que todo el resto de alcaldes de España  juntos, qué más quiere?

 El poder, coño, el poder absoluto, la droga más adictiva que existe, todos ellos quieren ver como los pobres sufren mientras ellos flotan por esos paraísos artificiales de la locura más insensata porque, al final, no les debiera de caber ninguna duda, todo esto explosionará por algún sitio y nos llevará a todos, justos y pecadores, al mismísimo carajo.

Los árbitros le vuelven a abrir la veda al Real Madrid.

Lo que caracteriza al hombre es su esencial deslealtad intelectual, lo que hace de él un perfecto miserable, porque miserable es el que comete continuamente actos indicadores de su profunda indigencia moral.
 Y este comienzo sería más digno de una crónica política propiamente dicha pero lo es de una narración ¿deportiva?
 Llevo siglos escribiendo que los nerones actuales son mucho más peligrosos que aquel tipejo histórico que le pegó fuego a Roma para inspirarse y escribir un poema..
 Y la doctrina Nerón dice que al pueblo hay que darle “pamen et circenses”, o sea, el famosísimo “pan y circo”, pan y juegos circenses, con muchos gladiadores y muchos leones.
 La gentuza que hoy escribe en los diarios deportivos no son sino los peores esbirros del poder político porque están cumpliendo al pie de la letra aquel mandato explícito que el gran canalla le dio a uno de sus ministros: “Y, Fulanito, un último consejo, haga v. como yo, no se meta nunca en política”.
 La negación de la política como tal es el primer síntoma que da el canalla perfecto. Volvemos al canalla típico, Lampedusa, y su “es preciso que todo cambie para que todo siga igual”, es la máxima expresión del más canallesco de los conservadurismos.
 Nuestra jodida y ajetreada vida no es sino una puñetera lucha por el poder: desde el poder de poder comer  un poco todos los días, el poder a que aspira ése que “llamamos hombre de la calle”, al poder omnímodo de un canallesco Obama que ordena asesinar de mala manera a otro ser humano a pesar de que los suecos le habían dado el premio Nobel de la paz, si será cínica la puñetera Academia, no en vano uno de los hombres más honrados que ha dado nuestro especie les dijo que se metieran su premio en los cojones.
 Ya sé, ya sé que todos no podemos ser como Sartre, pero al menos deberíamos intentarlo. Y no hacer como esa gentuza que en masa escribe hoy en los diarios, bajo la égida que marcan hombres como el citado Franco, el Rey, Aznar y Rajoy.
 Decía el genial Rilke que todo ángel es horroroso y yo me apresuro a afirmar que todo madridista es un fascista, aunque él no lo sepa o no quiera saberlo. Porque un fascista es el que detenta injustamente el poder para abusar de él todo lo que pueda. 
 El poder en el fútbol radica, como es lógico, en el absoluto dominio de todas sus estructuras. ¿Qué son las estructuras? Dice ese jodido y pequeño canalla que es Artur Mas que el va a crear poco a poco en Catalunya estructuras de Estado.
 Franco creaba estructuras políticas incluso sin querer. Cuando descubrió que aquel equipo que vestía de blanco era lo único que algunos admiraban fuera de España, decidió convertirlo en el eje de toda su política, de aquella política que él aconsejaba tan ladinamente no hacer. Porque no disponía de ninguna otra cosa que pudiera exhibir con cierto orgullo fuera de las fronteras sobre las que extendía tu terrible poder.
 Y ordenó que todo el país girara propagandísticamente, publicitariamente, alrededor de lo único que le parecía exportable de su execrable régimen, lo que le otorgaba a aquel equipo de fútbol auténtica licencia para matar. Y mató.
 Y, como España es, para nuestra desgracia, el país más atávico del mundo, aquel equipo de matones continúa matando. Ayer, en Sevilla, dos argentinos, convenientemente nacionalizados, Higuaín y Di María, cuando les convino, agredieron salvaje y alevosamente a dos contrarios a escasos metros del “juez” de la contienda el más madridista, que ya es decir, de todos los árbitros, como el que lava, porque lo 1º que les enseñan a todos los jugadores que llegan al Real Madrid es cuáles son sus poderes, entre los que se encuentran la facultad de agredir impunemente a cualquier contrario, lo que les atribuya una superioridad anímica considerable.
 El caso fue tan escandaloso que alguno de los diarios madridistas, no tiene más remedio que resaltarlo: “Higuaín debió ser expulsado”, dice Andújar Oliver en el inicuo Marca, pero otros, como El País llegan incluso a ignorarlo totalmente.
 O sea que ya estamos en donde estábamos la Liga pasada: total complacencia de los árbitros hacia el Madrid que puede hacer absolutamente todo lo que quiere.

Foucault y el poder (I)

 “¿Qué no se ha dicho sobre esta sociedad burguesa, hipòcrita, pudibunda, avara de sus placeres, empeñada en no conocerlos ni nombrarlos? ¿Qué no se ha dicho sobre la pesada herencia que ha recibido del cristianismo el sexo-pecado?¿Y sobre la manera como el siglo XIX ha utilizado esta herencia con fines económicos: el trabajo antes que el placer, la reproducción de las fuerzas antes que el puro gasto de energías? ¿Y si todo esto no fuera lo esencial? ¿Y si hubiere en el centro de la polìtica del sexo unos mecanismos muy diferentes, no de rechazo y ocultación sino de incitación? ¿Y si el poder no tuviera como función esencial decir no, prohibir y castigar, sino ligar según una espiral indefinida la coerción, el placer y la verdad?”: “Occidente y la verdad del sexo”, Le Monde, 05/XI/76.

 La filosofía ¿es una ciencia inútil?

 Es la suprema búsqueda de la verdad.

 Hallar la verdad ¿es una actividad inútil?

 ¿Qué se puede hacer cuando se ha descubierto la verdad?

 Enseñarla.

 Por eso resultan tan peligrosos los auténticos filósofos.

 Heidegger, Sartre, FoucaultDeleuze, Derrida, Habermas….

 Se dice que la valía de un hombre la establece la entidad de sus enemigos y el ardor con el que éstos lo combaten.

 Jean Baudrillard no pudo resistir el empuje de aquella ola gigantesca que enaltecía a su enemigo y escribió “Olvidad a Foucault”, pero ¿se puede olvidar realmente al hombre que mejor ha reflexionado sobre la esencia de la política?

 Si v., amigo lector/a, se dedicara a pensar un momento sobre cuál es la esencia de la actividad política, ¿qué entidad situaría en el fondo de la misma?

 Yo no tengo ninguna duda: el poder.

 La política no es sino el arte de conseguir, conservar y ejercer el poder.

 Pero ¿qué es el poder?

 La propia entraña de  la palabra nos muestra su puñetera esencia, poder, la facultad, la posibilidad, la potestad de hacer algo, y, por eso, el genio nos dijo, entre otras muchas cosas de las que hoy vamos a charlar un rato, que hay muchas clases de poder, e incluso que también hay un poder bueno. Y, aquí, reside la única discrepancia profunda que yo mantengo con el genio.  Pero, hoy, en contra de mi costumbre, no quiero en modo algunao hablar de mí.

 El genio prematuramente malogrado por culpa del sida, era homosexual y, a lo que se ve, promiscuo, contrajo la enfermedad demasiado pronto y nos abandonó en la plenitud de su edad, cuando el hombre extrae lo mejor de sí mismo.

 A lo peor hay alguien tan estúpido para pensar que el poder, el auténtico poder, hoy, en España,lo tiene Rajoy y que, ayer, lo tenía Zapatero, o que, en Usa, lo tiene Obama y en Europa, Merkel, son mentes infantiles o estúpidas.

 Foucault y Deleuze, en sus diálogos con los estudiantes maoístas de mayo de 1968, recogidos en Un diálogo sobre el poder, Alianza Editorial, El libro de bolsillo, 1985, se preocupan, entre otras muchas cosas, de dejar sentado que el poder, el poder auténtico, el verdadero, nadie sabe dónde está ni quién lo tiene realmente, pero que desde luego nunca es ése que parece tenerlo porque la apariencia es la prueba absolutamente incontestable de su no existencia.

 Por supuesto que la apariencia del poder tiene que concretarse en alguien para que pueda actuar ejecutivamente y, en España, esa concreción tiene nombre y apellidos: Florentino, Florentino Pérez, al que unos con la torpeza infantil de una admiración sin límites han llamado el Ser Superior y otros, no tan torpes, El Conseguidor.

 Cuando el poder ve en peligro su estatus, actúa casi directamente.

 Así, cuando en España una ola de libertad parecía que lo iba a inundar todo, 1936, el poder se encarnó en un riquísimo contrabandista balear que se puso al hablar con el instrumento habitual con el que se ejerce el poder, el Ejército, el militar más representativo en aquellos momentos, Franco, que había sido desterrado a Canarias con la vana intención de neutralizarle, fletó un avión, el famoso Dragón Rapide, y lo trajo a la península para que diera aquel golpe de Estado que le costó al país un millón de muertos, según cálculos muy optimistas.

 Y el contrabandista desapareció. Volvió a esa oscuridad desde la que se ejerce el auténtico poder, aquel que es capaz de darle la vuelta a cualquier situación. Y murió, pero sus hijos y sus nietos y los hijos de éstos, no, no han muerto, no morirán nunca porque otro de los caracteres esenciales del auténtico poder es su puñetera inmortalidad. Y estos descendientes del contrabandista, presentaron su factura y la cobraron.

 Todo el país es suyo, de una o de otra manera, siguiendo al pie de la letra la canallesca consigna del odioso Lampedusa, es preciso que todo cambie, para que todo siga igual.

 Se mantuvo en el poder al carnicero mientras lo consideraron necesario. Y, luego, sus peores esbirros encabezados por ese tipo al que según Felipe González, le cabía todo el Estado en su monstruosa cabeza, se pusieron a la tarea de establecer una apariencia democrática lo suficientemente consistente para que pareciera a todo el mundo que todo había cambiado cuando, en realidad, todo seguía igual, de modo que nuestra Carta Magna nos constituyó como una monarquía parlamentaria, dominada por 2 partidos políticos, detrás de los cuales se esconden las mismas oligarquías que realmente nos gobiernan.

 Bueno, basta por hoy, mañana, si Dios quiere, un poquito más.