La paz empieza nunca. El día de la Victoria y Fukuyama.

“En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han ocupado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares.
La guerra ha terminado.
Burgos, primero de abril de mil novecientos treinta y nueve. Fdo. Francisco Franco Bahamonde”.
Y se hizo una paz tan densa y horrible como la de los cementerios, los grandes cementerios bajo la luna.
O el período más apacible de toda la historia de España, según Mayor Oreja.
Ayer, sucedió algo parecido, oía yo Hora 25, en la que tertuliaban Miguel Angel Aguilar, la Carmen ésa que es la presidenta de la Asociación de la Prensa y un tal Antonio no sé qué más y los 3, de consuno, llegaron a la conclusión de que no había nada que rascar, que todo el pescado estaba ya vendido porque el CIS, Instituto de Investigaciones Sociológicas, cuya independencia del poder actuante es proverbial, había dicho que el PP le sacaba ya al Psoe ni más ni menos que casi 9 puntos porcentuales de voto y, lo que ya es definitivo, Podemos es ya la 3ª fuerza más votada de España, es, no, será.
O sea que, como ustedes pueden ver, está sucediendo lo mejor en el mejor de los mundos posibles (Pangloss y Voltaire), ya que no sólo es que el PP ha reanudado su marcha victoriosa al paso alegre de la paz sino que también sus camisas tan impolutas como azules llevarán prendidas 5 rosas, las rosas de la paz.
La paz imperial usaniana, desde luego, como ya nos anunció Fukuyama cuando gritó aquello de la Historia ha terminado.
La paz española dice el Cis, ya que si el PP sube, respecto al Psoe, y Podemos también lo hace a expensas de éste último, como éste es un país de riguroso e intocable bipartidismo, Constitución dixit o quasi, resulta que Podemos aniquilará al Psoe y como Podemos no puede ganar porque es una opción irreal, segun ese Antonio no sé qué al que antes hacíamos referencia, el PP se hallará por siempre y para siempre SOLO en la Tierra del bipartidismo fraguiano constitucional, con lo que el viejo e irredento fascista dará saltos de gozo en su tumba gallega porque, al fin, se habrá realizado su sueño de cuando con algunos imbéciles muñecos adláteres pergeñaba la susodicha y canallesca Constitución.
Sólo resta un detalle, explicar claramente por qué Podemos no puede ganar:
Dice el tal Antonio no sé qué que el programa de Podemos no sólo no se puede llevar a cabo sino que, además, es imposible, y estaba firmemente apoyado por el ínclito Miguel Angel Aguilar y por la tal Carmen de cuyo apellido creo que jamás lograré acordarme, el caso es que según dicen ellos para eso son tan listos cómo si no vamos a pagar la Deuda pública alguien nos prestará ya nunca un euro.
Pero, como dijo un oyente que se molestó en llamar por teléfono al programa, Podemos lo único que ha dicho respecto a la Deuda es que hará una auditoría de la misma y no pagará la que no se deba pagar que es no sólo lo ético sino también lo práctico y seguramente, pienso yo, el resto del programa de Podemos serán no sólo tan justo sino también tan práctico.
Total, que si es cierto como auguran unos y desean otros, y el Psoe desaparece de la escena política efectiva, tal vez subsista el jodido bipartidismo sino que, en este caso, el sparring partner cambie y ya no no sea el mismo perro con distinto collar sino que la pelea se trabe entre dos perros tan distintos que el triunfo de uno suponga la aniquilación total del otro, del tramposo, cínico, farfullero y baboso otro.
 

Pequeña historia de una gran infamia

 Gallardón sabe que ya nunca podrá cumplir su sueño: ser presidente de gobierno español por eso quiere despedirse a fondo de su actividad política, primero, dando rienda suelta a sus instintos y convicciones fascistas y, segundo, dejando inscrita en la historia universal de la infamia una de las actuaciones más rastreras que se conocen.
Lo que, para mi, caracteriza a los más grandes canallas es su soberbia, están tan convencidos de hallarse en posesión de la verdad que no dudan en arrostrar la más completa de las impopularidades.
Como esos otros fascistas integrales que fueron su padre y su suegro que ahora convive con él, y como el maestro de todos los fascistas de España, Fraga, su gran mentor, siente un profundo desprecio por toda idea que aporte un átomo de libertad al ser humano.
 El hombre, y la mujer, para estos esencialísimos canallas, no tienen otra misión que servir como esclavos a esa casta de individuos superiores que son precisamente ellos, los fascistas.
 Su postura les lleva directamente a negar lo que es la esencia de la humanidad, de la hombriedad, la capacidad de pensar y de elegir entre las opciones que, en cada momento, les ofrece la vida.
 La mujer, así, no tiene otra misión o función, que ser una especie de máquina esencial para el ejercicio de la procreación que perpetuará esta raza de eficientes esclavos que, para ellos, deben de ser los humanos.
 Y el hombre o es una pieza de esa inmensa maquinaria creadora de riqueza que es la producción liberal capitalista o carne de cañón para sus guerras de opresión o de conquista.
 En ningún caso, ninguno de ellos tiene, no debe ni puede tener ninguna clase de libertad para apartarse de estos roles. 
 ¿Entonces?
 El mundo, en general, y cada una de nuestras vidas en particular, no tiene otra función que obtener la mayor gloria de Dios y de la Patria.
 Y esta ideología absolutamente canallesca, mutiladora, castrante y, por lo tanto, monstruosa, que debería de repugnar instintivamente a cualquier hombre, por un efecto cuya comprensión a mi, por lo menos, se me escapa, es la que más prosélitos consigue en el género humano.
 El caso es que Gallardón, ministro a la sazón de justicia, ha consagrado todo su esfuerzo a 2 logros: impedir como sea que las mujeres puedan interrumpir sus embarazos y hundir en la más profunda de las miserias a la gran nación catalana.
 Dejando aparta, ahora, la persecución a muerte que este homínido ha desencadenado contra las mujeres y que no comprendo cómo ha sido admitida con la mayor naturalidad por las féminas de su partido, trato de enfocar el punto de mira en lo que está haciendo con el Barça.
 En los últimos días lo hemos repetido hasta la saciedad, Vázquez Montalbán, un hombre lúcido donde los haya, describió al Barça como el ejército desarmado de Catalunya y Gallardón y Rajoy piensan que la mejor manera de destruir para siempre el ansia independentista de esta nación es la de hundir el que es el mejor de sus emblemas, el que según todos los catalanes es más que un club de fútbol, la representación más eficiente y poderosa de su propia esencia.
 Así las cosas, ya tiene explicación todo lo que está sucediendo.
 La más feroz y universal de una campaña mediática sin precedentes se ha desatado, demonizando a este símbolo hasta extremos realmente inconcebibles.
 Messi, cuyos asesores fiscales parece que no son muy buenos, no ha hecho más que lo que todo el mundo hace, lo que todo el mundo pretende, pagar a Hacienda lo menos posible y sin embargo ha sido demonizado con la más feroz de las campaña que puede producirse sobre todo si se compara con otros hechos mucho más deleznables que simultáneamente concurrían en el ámbito futbolístico, el enjuiciamiento penal de un jugador del Real Madrid, RN, ni más ni menos que por corrupción de menores; el presidente del Barça ha tenido que dimitir forzado por otra campaña de prensa en la que ha sido presentado como un encarecedor del mercado futbolístico por haber pagado por Neymar 57 millones de euros, siendo así que simultáneamente, otro presidente de club ha pagado 101 millones por otro jugador mucho menos mediático sin que ni siquiera se le haya presentado jurídicamente ninguna cuestión; y, por último, hundidos en el fango, su figura cumbre, Messi, y su propio presidente,  elegido democráticamente por una mayoría história de votantes, al que se se ha perseguido incluso por delitos cometidos en Brasil, de los que ahora parece que ha sido absuelto, mientra que otros presidentes están sometiendo a una extensa región del país al riesgo mortal del desencadenamiento de una serie indomeñable de movimientos sísmicos en aras de obtener el mayor de los enriquecimientos personales, inmisericordemente hasta obligarle a retirarse a lo más profundo de las tinieblas exteriores, y ya, por fin, el colmo de los colmos, el cénit de todas las infamias, de todos los cinimos, Gallardón, como jefe superior de todos los fiscales, carrera de la que, por cierto, él mismo es parte integrante, ordena a su íntimo compañero y amigo, el Fiscal General del Estado, que culmine toda esta ignominia acusando al propio Barça, una indiscutible persona jurídica sin entidad personal física, es decir, sin posibilidad de delinquir por sí misma como autora del delito de defraudación fiscal.
 ¿Qué más se pude hacer contra esta hermosa gente que ha llevado el mejor fútbol que ha visto la historia por todo el mundo, 8 o 9 de cuyos jugadores, ¡sobre 11! han integrado esa selección nacional que lo ha ganado todo y de la que todos los jodidos españoles, incluso los madridistas dicen sentirse tan orgullosos?

Las carcajadas de Fraga (II) Los cortijos

 Los genios son los genios, perdón por la tautología, pero el problema, su problema, es que, la mayor parte de las veces, no son lo suficientemente explícitos, de modo que, detrás de ellos, tenemos que venir los picapedreros o sea los jodidos escribidores.
Digo esto a propósito de Miguel Delibes y sus “santos inocentes”, novela en la que reflejó hasta la saciedad cómo es y cómo se comporta esta mierda que es la sociedad española.
Pero comencé hablando de Fraga. Si España es un inmenso cortijo, dividido en otros, un poco más pequeños, el cortijero mayor del Reino fue aquel supremo canalla que hizo siempre en defensa del dueño del inmenso cortijo, el señorito Franco, todo lo que hubo que hacer, tanto en vida del supremo asesino, como después, siendo el más perfecto de los albaceas testamentarios.
Si hubo que intoxicar a la opinión pública, se la intoxicaba, si había que firmar sentencias de muerte a chiquillos que pedían libertad, se firmaban, si había que emplear a esbirros asesinos para que abortaran manifestaciones como la de Montejurra, se empleaban, si había que bañarse con un meyba espantoso en Palomares para demostrar que las bombas atómicas que los americanos habían dejado caer por allí, no eran sino una especie de regalo, se bañaba el tío, acompañado de un par de palafreneros, si había que pergeñar un asqueroso remedo de las constituciones de nuestro entorno, se pergeñaba, cuidando, eso, sí, de que ninguna de las conquistas aparentes que en ella se reseñaban pudiera nunca llevarse a la práctica, si había que fundar un remedo de partido político para que participara en nombre de todos los canallas de España, se fundaba, si había que elegir a los tipos capaces de ser como él mismo era, o todavía peores, se elegían.
Fue por eso que este genio maléfico creó un slogan que justificara para siempre todas las tropelías que no sólo se estaban cometiendo sino que siempre se iban a cometer: “spain is different”.
 Si España era diferente, él y sus secuaces, y los hijos de los hijos de todos ellos estarían siempre justificados cometieran las tropelías que les viniera en gana, perpetraran las peores canalladas. Y en eso estamos.
Y este país, esencialmente diferente, se llena de aeropuertos sin aviones, trenes superrápidos sin viajeros, con estaciones en fincas que pertenecen a ellos mismos, en las que sólo una vez de cada mil, uno de los miembros de la familia de la presidenta madrileña lo tomará.
 Porque éste, además de un país diferente, es también, y sobre todo, un país de cornudos, de perfectos cabrones a los que les gusta sobremanera ser apaleados.
 Y, así, mientras en Usa, un jodido presidente tuvo que irse del cargo por atreverse a espiar a otro partido contrario; y en Alemania, una todavía más jodida vicepresidenta o no sé qué, hubo de dimitir porque se descubrió que, cuando era estudiante, copió parte de su tesis de una compañera; o en Inglaterra, coño, en Inglaterra, el país de la Thatcher y de Cameron, han tenido que dimitir de sus cargos en el Parlamento varios diputados por intentar utilizar dinero público para gastos privados, aquí, coño, en el gran cortijo francofascista, además de cometer estos mismos y jodidos actos que acabamos de describir, tenemos un presidente que no se recata de escribir sms en los que reconoce que no sólo está protegiendo a un peligrosísimo y devastador delincuente, según ellos mismos, sino que, además, le promete que si es bueno y no habla, su mujer no irá a acompañarle a él a la cárcel, sino que, además, echará de su poltrona al ministro de justicia que no ha sido lo suficientemente diligente para no protegerle de los malvados fiscales, que dependen directamente de él, y, lo que es absolutamente decisivo, reconoce por escrito, los sms lo son, que su caso se irá a la mierda por un defecto de forma en su tramitación, como sucedió con el caso Naseiro.
 O sea que el puñetero presidente del Gobierno se atreve a decir por escrito, “erga omnes”, lo que todos sabemos, que en España eso de la división de poderes, jajaja, que los jueces superfrancofascistas, acabarán como en aquel otro caso, echando sobre el caso Bárcenas mucho más tierra aún que la que echaron en el de su amigo y predecesor Naseiro.
 Y, entonces, va el jodido Bárcenas y nos lo cuenta todo, y salen los cipayos de Rajoy y nos dicen, que si, que todo está muy bien, pero que el presidente no sólo no dimitirá sino que aspirará con un par de cojones a la reelección, porque “spain is different”, como ya nos lo dijo el padre putativo de todo esto, el inefable, el inconmensurable Fraga, aquel tipo del que el no menos inefable e inconmensurable Felipe González dijo aquello de que le cabía todo el Estado en la cabeza y todo el inmenso patrimonio nacional en sus inmensos bolsillos.

El hombre que tenía 5 padres

 
El cerco de Jericó
En un principio era el Verbo y,luego, se hizo carne y habitó entre nosotros, el problema, para mí irresoluble, es que todo estos tipos son cristianos, furibundamente cristianos y sin embargo son eminentemente caníbales, es decir antropófagos, comen carne pero carne humana de la peor, o mejor, especie, de la más débil, de la más humana,  la de los niños.
 De modo que al hombre al que le cabía todo el Estado en la cabeza concibió el mejor de los planes.
 El marxismo había sitiado victoriosamente el bastión judío de Jerícó seguramente por eso de que no hay peor cuña que la de la misma madera y si el “amaos los unos a los otros como yo os amé a vosotros” es grande, todavía mayor aún es “dale a los demás todo lo que tienes, incluso lo mejor de ti mismo, y sólo recibe de ellos lo que te sea imprescindible para sobrevivir”, y, ahora que lo escribo así, por primera vez, yuxtapuestos, coño, que casi me parece lo mismo, y entonces, qué, el jodido marxismo no es sino una variante más de cristianismo, obsérvese que no me he atrevido a escribir jodido cristianimo o algo semejante no sea que que los radicales cristianos, entre los cuales yo mismo me cuento, vengan a por mí.
 De modo que el jodido Marx había situado su bandera un poco más allá, muy poco, a lo que parece, del cristianismo, sólo que mientras el cristianismo basaba su exigencia en la caridad, aquél lo hacía en la más puñetera de todas las virtudes, la justicia.
 La justicia, desde Ulpiano lo sabemos, no es sino dar a cada uno lo que es suyo, entonces, ¿dónde coño está la generosidad, dónde la caridad, dónde el amor? Ya sólo nos queda el jodido deber, una obligación inexcusable.
 De modo que la exigencia de igualdad se había transformado en el derecho de los débiles frente a la tiranía de los fuertes, qué escándalo, y, sin embargo, estos jodidos zarrapastrosos, desde el punto de vista de la lógica aristotélica tenían toda la razón y había que quitársela como fuera.
 Y fue desde la paz y el silencio de las jodidas bibliotecas. Es por eso por lo que no tiene razón el puñetero futbolín cuando se burla de las universidades, en todas las cuales, lo juro, lo 1º que te encuentras es una puñetera biblioteca con un guardián tan viejo como malencarado.
 Dicen que el canallesco Lampedusa tenía una de las mayores bibliotecas del mundo, casi tan grande como la que se nos mostró en El Gatopardo, y así le fue muy fácil alumbrar la única sentencia filosófica capaz de luchar con cierto éxito contra el axioma marxista: todo es economía.
 Y esta especie esencialmente maligna de obispo seglar dio con la puñetera clave: es preciso que todo cambie para que todo siga igual.
 Que todo siga igual por los siglos de los siglos. Amén, dijeron todos, dicen todos, seguirán diciendo todos por los siglos de los siglos los canallescos conservadores que no otra cosa significa esa terrible sentencia, el más perverso de todos los deseos.
 Desde que nace hasta que muere, el hombre no quiere otra cosa que dominar a los demás, von Misses, Hayek, Popper, Friedman, hicieron todo lo posible por santificar el paradigma de Adam Smith: la avaricia insaciable del hombre produce riqueza teórica para todos cuando busca su repugnante y egoísta beneficio mediante la larga mano del mercado. Repugnante.
 Pero ahí está, dominando al mundo tiránicamente, tanto que le está dando la vuelta a esa pírrica victoria que supuso el fenecido Estado del bienestar porque a ello se han aplicado ferozmente los mayores talentos que han alumbrado las fementidas universidades.
 No es cierto, dicen estos canallas, que haya dinero para todos, el capital está limitado por su misma naturaleza, tanto más cuanto que nosotros somos realmente insaciables y todo nos parece poco, de manera que hay que desposeer a los demás como sea.
 Y, para demostrarlo, ahí tenemos al hijo de los 5 padres. El 1º de sus padres fue Franco, Franco era como le hubiera gustado a él ser, absolutamente tiránico. Un tirano es lo más parecido a Dios que existe. Pero el tirano está demasiado ocupado masacrando a su pueblo y no tiene tiempo para pensar, precisa de otros que lo hagan por el, Fraga. A Fraga, según un genio que todavía anda suelto por ahí, frecuentando al hombre más rico del mundo, le cabía todo el Estado en la cabeza. Iba a decir que Fraga se puso a pensar y no lo he hecho porque no hubiera sido verdad, Fraga no tuvo siquiera que pensar, sólo miró a su alrededor y vio que todos los países del entorno tenían su puñetera coartada, su Constitución, de modo que reunió a un puñado de retrógrados, lo peor, lo juro, de cada casa, y pergeñó un asqueroso libelo que es la más pesada de las lápidas que jamás se puso sobre una sepultura: “España se constituye como un Estado social y de Derecho”, hay que ser cínicos, insuperablemente cínicos, para escribir esto pensando todo lo que pretendían hacer, porque el fundamento, la piedra angular del sistema era su estructuración para que sólo pudieran gobernar al país los mismos, sí, claro, era la concreción formal, legal de la jodida máxima de Lampedusa, es preciso que todo cambie para que todo siga igual, de modo que España ya era un país tan democrático como cualquier otro puesto que no sólo tenía una constitución de esta naturaleza sino que en ella se establecía un sistema electoral para que todos los partidos pudieran acceder al poder y ahí, precisamente, estaba la trampa que todo lo pudriría para siempre: en este asqueroso y detestable país con esa puñetera Constitución que tenemos, no gobernará nunca nadie que no sea de derechas, pero de derechas de toda la vida. O sea, Suárez, Calvo Sotelo, González, Aznar, Zapatero y Rajoy. Demos, pueblo, ¿dónde está tu victoria?
 Y, ahora, sólo unas líneas para intentar retratar al hijo de los 5 padres, Gallardón, que, como todos, tiene su padre fisiológico, y era  algo así, como el lugarteniente de Fraga; ya hemos hablado de Franco, el ídolo de todos estos tipejos, cuyo último ministro vivo no es ni más ni menos que el suegro de Gallardón y que no sé si vive con él, bajo el mismo techo; y, por último, Rajoy, a Gallardón le hubiera gustado ser él el propio presidente de gobierno y ha estado trabajando toda su vida para eso pero no ha podido ser. De cualquier forma está cumpliendo a rajatabla con el proyecto de sus 5 padres: acabar con cualquier atisbo de libertad en un país como éste en el que todos somos unos empecinados libertarios; terminar también con cualquier asomo de justicia cumpliendo a rajatabla lo que le propusieron los propios jueces, hacerla tan cara que sólo puedan tener acceso a ella los ricos; acabando así con ese asqueroso fantasma de la revolución francesa que terminó consagrando como la mayor conquista humana el principio de la división de poderes: ahora ya sólo hay ejecutivo y, si no, que me lo digan a mí, que la juez que lleva mi pleito contra el Ayuntamiento por haberme cascado 16 multas por tener el coche aparcado en la puerta de mi casa, en mi zona de residentes, sin moverlo un milímetro, le está dando la razón a éste porque dice la sra. que las 16 multas son 16 actos distintos no acumulables, recayendo como lo hacen sobre el mismo sujeto pasivo, con la misma razón jurídica, o sea, la misma causa, e impuestas por el mismo sujeto activo, o sea que concurren en ellas todos los requisitos que todas las leyes del mundo exigen para que se admita la acumulación objetiva de acciones a fin de ahorrar gastos y actuaciones y evitar la terrible posibilidad de que recaigan sobre un asunto, que es en realidad el mismo, distintas resoluciones contradictorias.
 Sé que esto es algo difícil de entender para quien no tenga nociones específicas en la materia pero les aseguro que pueden pronunciarse pocas resoluciones más antijurídicas que ésta, que además me ha impuesto la pérdida de la fianza que me exigió para poder recurrir.
 O sea, como se ve, un ejemplo perfecto de la justicia que tenemos y no quiero pensar y, por lo tanto, no lo pienso que la juez que me ha condenado de esta manera es lo mismo que era la Alcaldesa de Cartagena antes de acceder a la suprema magistratura municipal, juez precisamente sutituta.
                  

Atado y bien atado, es preciso que todo cambie para que todo siga igual

 Llevo siglos diciendo que esto de España no es una democracia sino una partitocracia muy especial.

 Una canallesca trampa electoral, fraguada, de Fraga y sus compinches, nos trajo una falsa Constitución que no era sino el señuelo para cumplir con el axioma de Lampedusa, es preciso que todo cambie para que todo siga igual, de modo que el más leal de todos los fieles servidores de los Principios Fundamentales del Movimiento franquistas se puso a la tarea de convertirlos en una puñetera Constitución que los perpetuara para siempre y lo consiguió, porque su prestigio como pensador, al lado del de  esos jóvenes universitarios que lejos de sacar todo el partido posible a las clases de su “alma mater”, habían dedicado todo su tiempo a conspirar, si es que puede denominarse así a lo que hacíamos los que andábamos entonces por nuestras universidades, de manera que el líder más aventajado de la izquierda no ocultaba su admiración por un tipo que era de ultraderecha, sí, pero que según el propio González tenía todo el Estado metido en su cabeza.

 El terrible problema que todavía sufre España es qué clase de Estado era el que el jodido Fraga tenía en su cabeza. Por supuesto que no era éste que se autodefine como superliberal cuando resulta que funciona como absolutamente totalitario ya que según la más ideologizada de sus cabecillas, la que yo denomino Cólera de Dios, o sea, la Aguirre,  está tratando de privatizarlo todo, no porque considere que la administración privada funciona mucho mejor que la pùblica, lo que no resultó cierto al menos en la Inglaterra de la Thatcher, que dejó todos los servicios públicos hechos un auténtico desastre, sino porque cuando se privatizan los servicios resulta que todos los buenos negocios del país quedan en manos de ellos y de sus amigos.

 Pero decíamos que esto no es ni mucho menos una democracia porque, según la acertada definición de Lincoln, no es un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, sino la tiranía de una clase partitócrata sobre un pueblo cada vez más oprimido.

 Esta es la canallesca faena de Fraga y sus cómplices que han conseguido maniatar a los electores, obligándoles a estar no sólo silenciosos sino también inmóviles, haciéndoles firmar un contrato absolutamente leonino ya que les entregan el poder por 4 largos años intangibles, aunque luego se compruebe fehacientemente que los contratantes partidarios no cumplen ni una sola de las obligaciones que firmaron en sus programas cuando se los ofrecieron al pueblo.

 Como trató de demostrar Rousseau, en su Contrato social, la gobernación se pacta entre los futuros gobernantes y el pueblo que se compromete y cumple su promesa a estar inmóvil durante un tiempo a cambio de que sus dirigentes cumplan con su principal obligación de hacer realidad las promesas que les llevaron al poder, pero ¿qué sucede cuando, como ahora hace Rajoy no sólo no cumple ninguna de las promesas comprendidas en su programa electoral sino que encima trata de basarse en la mayoría que le ha sido concedida, para legislar de tal manera que desaparezca para siempre la posibilidad de que una democracia, por lo menos formal, siga funcionando ya que, como acaban de decir él mismo y su alter ego la mujer cuasi fatal que nos mostrara El Mundo, lo que la oposición debería de hacer es callarse, traicionando así su función esencial y desde luego no salir a la calle a manifestarse porque esto, en realidad, puede resultar muy molesto.

 Si esto fuera realmente una democracia y no una ficción urdida por los discipulos de Lampedusa a fin de que todo siguiera por siempre y para siempre igual, nuestra maravillosa Constitución debería de haber consagrado un procedimiento efectivo, y no precisamente esa ridícula farsa de los mociones de censura, para que el gobernante que no cumple el núcleo duro de sus promesas electorales pueda ser desposeído del poder que usurpa ilegítimamente, ya que no cumple con las obligaciones principales que asumió voluntariamente cuando planteó su pacto al pueblo. No sería sino un caso más de rescisión del contrato por manifiesto incumplimiento del mismo, que es lo que ocurre en todos los otros ámbitos del Derecho.

 Pero no sólo no sucede así, sino que estos señores con vocación fascista y totalitaria, cuando acceden al poder, utilizando los procedimiento que una democracia formal pone a su alcance, utilizan precisamente los mecanismo democráticos para cargarse el propio sistema desde dentro, legislando de manera irreversible, mediante Constituciones trucadas, para que se vuelva a establecer aquel antiguo y ominoso régimen que uno de los 3 fascistas más famosos de la historia nos impuso durante 40 interminables años.
 O sea que, por lo menos, aquí, en España, se ha cumplido al pie de la letra el famoso desideratum de Lampedusa puesto que son los franquistas enquistados en todas las instituciones del país los que nos siguen gobernando, como no tuvo inconveniente alguno en proclamar el propio autor del sistema cuando nos dijo aquello de que todo quedaba atado y bien atado para cuando se fuera él.