El valor y el cinismo


 2ª parte de “La hipocresía y el miedo”.

 Porque ¿qué hubiera sucedido si Cataluña, el Barça, Guardiola y la prensa catalana hubieran hecho exactamente lo mismo que Madrid, el Real Madríd, RM, Mourinho y la prensa madrileña, si hubieran respondido a las agresiones a los árbitros con unas agresiones exactamente iguales por parte de ellos a estos mismo colegiados, que Guardiola, en lugar de mear tanta colonia, se hubiera puesto a cagarse en los muertos de todos ellos, pero, sobre todo, si los 2 diarios deportivos catalanes hubieran hecho lo mismo que Marca y As, si hubieran respondido a cada acción de la caverna mediática, de la central lechera, con una dosis de dureza y canallería más, si cuando ese Goebbels de vía estrecha que es el Relaño se inventaba eso del Villarato, el modoso Casanovas y el fríamente intelectual Santi Nolla hubieran echado mano de todos los archivos que utilizaba yo y demostrado fehacientemente que:

 1º) la Federación española de fútbol no es ni más ni menos que una sucursal del Real Madrid para madridistas jubilados, en cuyo organigrama, todos los puestos menos uno, estaban, están y estarán ocupados por antiguos jugadores del RM, pero no jugadores cualquiera sino eminentemente representativos, como el que durante muchísimos años fue el santo y seña de dicho equipo, Fernando Hierro, que ha pasado a la historia como el tipo más duro que ha dado el balompié español, un tío que lo ha hecho todo por llevar a su Madrid al triunfo, como fuera, pegando, mordiendo, tirando de los pelos, arañando, y que salió del RM para hacerse cargo ni más ni menos que de la Dirección General de dicha Federación, actuando como su hombre de confianza total ni más ni menos que Del Bosque, como seleccionador nacional, y, a partir de aquí, todos y cada uno de todos los seleccionadores nacionales de todas las categorías, con la decisiva influencia que esto tiene en orden a exponer o a preservar a los jugadores de ambos equipos a jugar o a no hacerlo, con el riesgo de lesión y de enorme peligro para los intereses de ambos equipos;

 2º) los famosos Comités, empezando por el más famoso de todos, el de los árbitros; no vale la pena insistir más en que los partidos y consiguientemente los campeonatos, los ganan aquellos equipos que  quieren los árbitros, si un árbitro se propone,  como el Teixiera de ayer en Bilbao, hace lo que quiere con el partido, así, en el mismo instante en que comenzó, pitó un penalti por una de esas manos en que el balón busca las del jugador y que no se puede saber si son o no involuntarias, para a renglón seguido y en un incidente mucho más claro en el área del RM, no hacer ni caso; el Comité de árbitros está regido por una bicefalia constituida por Sz. Arminio, que intentó cargarse de mala manera a Piqué por decir que a él le pareció que la expulsión que decretó Velasco Carballo contra él estaba premeditada, ojo, al término, premeditada, mientras que gente del RM, Casillas, por ejemplo, se había pasado todo un partido dándose con el dorso de la mano en la cara y, al terminar el mismo, mandó a gritos, ante 400 millones de personas, a través de Tv, al colegiado a irse a celebrar la victoria del Barça con los jugadores de éste, o Cristiano Ronaldo, que el día del empate a uno con el Villarreal, anduvo por todos sitios no sólo gritando “robar, robar y robar”, sino haciendo ostensiblemente el signo del robo con las manos, y nada, a S. Arminio estos y otros miles de actos de gente del RM, como el hecho de intentar pisarle la cabeza a un jugador contrario que está en el suelo o meterle el dedo en el ojo al entrenador de enfrente, nada, ni mu, porque estos actos eran cometidos por gente del RM que, para ellos, todos los miembros del Comité, tienen licencia para matar, pero lo absolutamente decisivo: hubo una época que ante las críticas de todo el mundo futbolístico, ante los escándalos de los arbitrajes a favor del RM, “así, así, así gana el Madrid”, la designación arbitral se hizo por ordenador, pero el RM no lo toleró y aquello duró un suspiro; el hombre que hace y deshace en cuanto a la designación de los colegiados para cada encuentro no es ni más ni menos que Díaz Vega, este ex arbitro pasó a la fama por sus continua controversias con el santo y seña del Barça, su Di Stefano, Cruiff, al que acusó reiteradamente de cagarse en los pantalones cada vez que su equipo se enfrentaba al RM y que ésa era la verdadera causa y no el favoritismo arbitral de que su equipo perdiera reiteradamente contra el capitalino; pues bien, el Barça, frente a un ataque desaforado y continuo, acusándole de Villarato en todos y cada uno de los partidos sin excepción, en lugar de echar mano de aquella famosa lista publicada por Rubén Uría, en la que se demostraba con pelos y señales que todos, absolutamente todos los presidentes de los árbitros habían sido gentes muy ligadas al RM, ha callado estentóreamente; como también lo ha hecho cuando se ha pretendido demostrar el partidismo de Villar (Villarato) a favor del club catalán, porque la presidencia de éste había votado a favor de su candidatura en las penúltimas elecciones a la jefatura de la Federación, olvidándose todo el mundo de la vieja rencilla entre el mismo Cruiff y el tal Villar en la que éste abofeteó a aquél delante de miles de espectadores; igualmente, éste, Villar mantiene en el Comité de competición y en el de apelación, como único miembro, a un socio del RM convicto y confeso, con los escándalos que el tío ha protagonizado siempre con su repugnante partidismo;

 3º) pero, sobre todo, respondiendo a cada acto de agresión por parte del RM con una acción absolutamente semejante a la del sujeto madrileño que la perpetrara, así, si Mou salía, un día, con una lista de los errores que presuntamente había cometido el colegiado que acababa de pitarle un  partido a su equipo, inmediatamente la reacción de Pep tenía que haber sido la misma porque, como los árbitros no son sino seres humanos, no hubieran seguido esa tendencia natural de perjudicar siempre a la línea de menor resistencia, a la parte más débil, de modo que los colegiados no hubieran tenido más remedio que enfrentarse a una misma actitud por parte de ambos equipos, está claro que no es lo mismo desafiar a la muy poderosa prensa capitalina que a los 2 cuasi insignificantes diarios deportivos de Cataluña, pero, al menos, los árbitros habrían tenido la seguridad de que su actitud siempre iba a ser examinada a fondo en una tribuna pública.

 Pero no se ha hecho así porque ha faltado testosterona a los ingenuos o muy cobardes catalanes y el RM siempre ha tenido a Mou dando voces por todas las esquinas contra los árbitros e incluso yendo a presionarles a los parkins en los que aparcaban sus vehículos y sus ataques han sido convenientemente difundidos y agrandados por la prensa madrileña, de modo que el colectivo arbitral no ha tenido más remedio que inclinarse del lado del que recibía esta insoportable presión porque, aparte de las simpatías ya existentes a su favor en la cúpula directiva tal como hemos demostrado, los colegiados no son héroes sino simples mortales que, al día siguiente de pitarle un partido a estos 2 equipos, (porque la presión irresistible se ejercía no sólo en los encuentros en los que participaba el Rm directamente sino también en los del Barça), tenían que incorporarse a la vida corriente de sus respectivas ciudades y habían de soportar las críticas, los insultos y las correspondientes amenazas de los aficionados del RM que no sólo son mayoría sino muy ultras, Ultra Sur, se denomina la barra brava del Bernabeu, como buenos fascistas que son.

 Si a cada acción de Mou, se hubiera reaccionado por Pep de una manera absolutamente equitativa, si a cada artículo de Relaño o del  Marca, hubieran respondido adecuadamente los deportivos catalanes, la presión no se habría igualado, porque no son ni mucho menos iguales las fuerzas operativas de los actuantes, pero no se hubiera trasladado a los colegiados esa idea de que desagradar al RM podía ser incluso mortal para ellos, mientras que perjudicar al Barça no sólo resultaba enteramente gratis sino que iba a ser clamorosamente aplaudido por la inmensa mayoría del país.

 En estas condiciones, no había otra solución práctica que la que se ha producido. Y esto lo sabía el tal Mou, que ya había utilizado esta misma táctica, en todos los países en los que ha actuado, pero que en ningún otro sitio ha tenido la repercusión que aquí, porque en este desdichado lugar, detrás del RM se hallan todas las fuerzas sociopolíticas de tal modo que enfrentarse a él puede incluso acarrear indeseables represalias de todo tipo. Hay algunos que han salido repelidos de él que incluso han llegado a temer por su vida.

 De modo que la victoria del RM en esta liga que está acabando no es sino la crónica de una victoria largamente anunciada porque, como el propio Mou dice, son sus segundas temporadas no ya las buenas sino las mejores, porque sus tácticas de amedrentamiento a los árbitros y las gobbelsianas de agitación de masas, han cumplido ya su función y son los propios estamentos federativos, con su presidente al frente, árbitros, comités y prensa y propaganda a mansalva, los que han llevado al RM a esta victoria final, frente a las cuales, todo lo que ha hecho el entorno barcelonista es susurrar a media voz unas insinuaciones quejosas absolutamente inconcretas, indeterminadas y extemporáneas,  y, así, mal se puede luchar contra una campañas contrarias perfectamente orquestadas, decididas y valientes, importando muy poco que sean, al propio tiempo, las más cínicas del mundo porque lo que de verdad cuentan son los resultados.

 Así que árbitros, comités, federación, prensa deportiva madrileña, enhorabuena, acaban de ganar ustedes, que no el RM, la liga 2011-2012. Que les aproveche.