Cuando los cojonuditos nos señalan el camino

Mourinho, a Antón Meana: ´Yo soy un entrenador top y tú un periodista de mierda´

A Lucía M. Mur con todo mi respeto y cariño.
 Yo quisiera saber por qué los buenos se mueren siempre antes. O también por qué se les desahucia o se les persigue sañudamente con porras eléctricas o pelotas de goma que incluso los dejan ciegos de uno de sus ojos mientras los cínicos, canallas sin vergüenza les dicen que en realidad les han hecho un favor visto lo que hay que ver.
 Y los cínicos, canallas sin vergüenza tienen razón siempre.
 Se puede matar de muchas formas. Una, elemental, es pegarlo un tiro al interfecto en su puñetera cabeza, con lo que también, está claro, se le hace un inmenso favor, en realidad, los antiguos, aquella gente que sabía tanto de todas las cosas, decían sabiamente aquello de que al difunto “lo habían despenado”, de des-penar, quitar las penas literalmente.
 Hoy, hay millones de españoles que gracias a Rajoy y los suyos buscan desesperadamente la despenalización.
 Y el más cínico de todos sus ministros nos lo ha dicho con esa sonrisa sardónica con la que ilumina todas sus apariciones públicas, lo que el trata de hacer es españolizarnos a todos porque nos estamos alejando vertiginosamente de la esencia de lo que él considera la españolidad.
 Dijo no sé quién muy acertadamente que el español es un tipo moreno y bajito que siempre está cabreado.
 Como una primera aproximación, no está mal, pero es demasiado superficial.
 La esencia de lo español es la mala leche. Y el producto lácteo es malo cuando proviene de alguien que goza de esta pésima cualidad
 Si hay alguien que represente la esencia de lo español es el ciudadano de derechas que, además, es madridista, si es que ambas cosas no son la misma.
Porque la derecha es la filosofía de Pangloss, el personaje de Voltaire: no sólovivimos en el mejor de los mundos posibles sino que es absolutamente imposible que haya un mundo mejor de manera que no se debe de modificar un ápice este maravilloso mundo. O sea, como se ve, el summum del ideario conservador.
 Dice el Ser Superior que el Real Madrid, RM, es el mejor club del mundo, entre otras cosas, claro, porque lo dirige él. Y dice, además, que su entrenador es el mejor del mundo, consecuentemente.
 Pero, mientras el Ser Superior dice todo esto, ¿qué es lo que está sucediendo en ese mundo?
 Pues sucede que el protomadridista fue aquella insigne buena persona que se llamó Franco, sí, aquél que, con el patrocinio del primero de los March, no lo olvidemos nunca, los patronos de Florentino Pérez, que le envió el Dragon Rapide para que diera el salto de Canarias, donde era el capitán general,  a la península, provocó una guerra en la que, según las estadísticas, murieron más de un millón de españoles, aquél que cuando no tenía nada mejor que hacer firmaba sentencias de muerte contra unos chavales que pedían un poco de libertad para este pueblo de genuinos idiotas que siguen manteniendo en el poder con sus votos a los directos descendientes de aquel general; y que, ahora, en este mismo momento, son furibundos madridistas no ya sólo este rey cazador que mata inocentes animales sólo por el placer de matar, sino también Aznar, el tipo que colaboró decisivamente a la matanza de Irak, donde han muerto ya otro millón de personas, pasando por Rajoy y toda esa pléyade de ilustres personajes que llenan el palco de su estadio los días de partido.
 Parece que el ideólogo de esta nueva hornada de madridistas es el ínclito ministro de Educación que se consagró internacionalmente cuando escribió un artículo que tituló “El cojonudito”, sí, señores, sí, aunque no lo crean.
 En dicho artículo, que iba destinado y estaba provocado por Manolo Preciado, aquel humilde entrenador del Racing, el hombre más ilustrado de España, madridista ultraconfeso, el sr. Wert, sociólogo de profesión y vocación, sostenía que:
  1º) Manolo Preciado era precisamente el prototipo del cojonudito, o sea, del típico español, mezcla de gilipollas y macarra perdonavidas que va por la vida insultando y despreciando a todo el mundo, sacando pecho y despreciando a todo el que no piensa como él, o sea, exactamente igual que lo que hace su ídolo, el de Wert, que no es otro que el tal Mourinho;
  2º) Wert tomaba como pretexto para su artículo la controversia habida entre ambos entrenadores, en la que Mou acusó al otro de venderse de mala manera al Barça, alineando frente a éste a un equipo plagado de suplentes, o sea que lo acusaba sin el mínimo motivo de ser un mercenario antideportista que se vendía al mejor postor, lo que motivó que Preciados pillara el que fue sin duda el mayor cabreo de su vida, tanto que llamó a Mourinho canalla y sufrió tal disgusto que, al poco tiempo, hablando en términos de patología médica, sufrió un infarto y se murió;
 Ésta es la pequeña historia de un cojonudito, según Wert, pero la gran historia de su RM, el mejor club del mundo, dirigido por el Ser Superior y entrenado, como no, por el mejor entrenador del mundo, tiene otros muchos episodios más que explican fehacientemente lo cojonudito que es:
 1º) el RM acude al campo del Barça a jugar un partido, que pierde, y a su final, como no sabe ni debe perder nunca, monta una formidable tangana que acaba con el mejor entrenador del mundo intentando pisotear la cabeza de un contrario tendido en el suelo como consecuencia de una alevosa entrada por detrás y visto que no consigue su laudable propósito, con la fría determinación que nos muestra el video de youtube, recorre la distancia que media de una zona técnica a otra y agrede cobardemente al 2º entrenador del Barça metiéndole el dedo en el ojo ostensiblemente para que todo el mundo lo vea, ante 400 millones de telespectadores.
 2º) este tío que se comporta así es el mejor entrenador del mundo para el Ser Superior que preside el RM, pero este incidente no tendría la inmensa relevancia que alcanza sin la posterior conducta no ya de este contumaz agresor y provocador si no fuera por la actuación posterior que se produce en el estadio del mejor club del mundo: ante la universal ola de repulsa contra el RM, las gradas del referido coliseo se llenan de pancartas alusivas al hecho, todas ellas, como no, laudatorias, de la que destacamos una que rezaba así: MOURINHO, TU DEDO NOS SEÑALA EL CAMINO.
 3º) no se trata de un arrebato momentáneo a sangre caliente, no, no, son las señas de identidad de un club que, como dice continuamente su presidente, ha dejado una huella imborrable en la historia del fútbol mundial, por eso, la semana pasada, a las pocas horas de que el Ser Superior volviera a afirmar que Mourinho es el mejor entrenador del mundo, una banda de 6 individuos dirigidos por éste y peligrosamente armada con el más perverso de los odios, secuestró y encerró a un periodista que se había atrevido a contar una de las cosas que suceden en dicho club y le insultaron y maltrataron salvajemente, llamándole, entre otras cosas “periodista de mierda”, en un intento de amedrentar a la prensa que ha comenzado a contar, cansada de hacer de encubridora, las cosas que suceden en el mejor de los clubs del mundo, dice el Ser Superior.
 Es por todo esto por lo que yo no acepto esa actitud indiscutiblemente hipócrita del madridismo que ahora hace como que lamenta la desgracia del tal “Pito, Rito, Quito, Quico, o como leches se llame ese tío al que yo no conozco de nada”, dijo el mejor entrenador del mundo después de agredirle salvajemente delante del universo entero, a fin de inferirle, además de la agresión, el mayor de los desprecios, casi tan grande como el que yo experimento por todos esos macarras que agreden, desprecian e insultan a todo el mundo desde la inmensa montaña de su inconcebible bajeza, como si realmente formaran parte de esa legión de cojonuditos que tan bien describiera el inefable Wert dirigiéndose al difunto Manolo Preciado, q.e.p.d. una de las innumerable víctimas del mejor entrenador del mundo, según Pérez.

Dívar, el Rey y yo




“La Fiscalía archiva la causa contra el presidente del Supremo
Considera que no hay delito en los viajes que realizó a cargo de las cuentas del CGPJ, aunque admite que “generan algunas dudas”

SERVIMEDIA Madrid 21/05/2012 16:34 Actualizado: 21/05/2012 17:11″.
Como saben todos los que leen mis blogs, al igual que sucedió con Garzón, yo anticipé cuál iba a ser la solución a adoptar por los organismos competentes en el caso Dívar.
Nuestros constitucionalistas, entre otras muchas otras canalladas, perpetraron la que seguramente es esencial: otorgar a los miembros del poder judicial la cualidad de inamovibles.
La gente ha comentado hasta la saciedad la inimputabilidad del Rey, la aplicación a España del famoso brocardo “the king can do not wrong” con absoluto fundamento porque es impensable que a estas alturas de la película pueda admitirse en ningún texto legal la existencia de un sujeto de derecho inimputable. Filosóficamente no se sostiene desde ningún punto de vista la existencia de un sujeto de derecho al que no se considere jurídicamente responsable de sus actos porque dicha proposición es por sí misma contradictoria: si el Rey tiene la plena capacidad jurídica para actuar, no puede eludir el aspecto pasivo de dicha relación jurídica, la obligación de responder de sus propios actos.
Si me lo permiten, voy a hacer una afirmación aún más atrevida: el status jurídico, fáctico, o sea, de hecho, de los jueces es todavía peor.
Al Rey parece que es absolutamente imposible meterle mano porque se halla protegido por la Ley de Leyes, ese espantajo horrible de la Constitución, pero, según ésta misma, modificada convenientemente, sí que se le podría meter mano, a un juez, no, porque para enjuiciar a alguien penalmente hablando no existe otro camino que la jurisdicción y ésta la ejercen con rigurosa exclusiva sólo los jueces.
Y como ya he explicado tantas veces por aquí, que creo que empiezo a ser realmente pesado, los jueces, corporativamente, tienen sus propias leyes tanto más inexorables cuanto que no están escritas.
Ellos y sus corifeos ultrafascistas no se cansan de afirmar que nadie, ni los jueces, están por encima de la ley pero esto no es sino una frase más escrita para la galería, que, por cierto, hemos oído y leído muchas veces con motivo de la persecución a Garzón.
Desde el punto de vista filosófico está claro que es así: nadie, absolutamente nadie, ni el Rey, está por encima de la Ley, porque, afortunadamente, ya, por encima de la ley nacional se halla la internacional, el Derechos internacional, como se demostró en Nuremberg, donde un tribunal internacional juzgó y condenó severísimamente a los criminales de guerra nazis, que ya se habían cuidado ellos mucho de que sus canallescas fechorías estuvieran amparadas por su legislación nacional.
Y todo esto a propósito de Dívar. Yo sabía que no iba a haber caso porque no puede haberlo, perro no come perro, los jueces no se cargarán nunca a otros jueces, fuera de los poquísimos casos que su propia legislación no escrita establece, porque eso significaría abrir la veda y esto sería mortal de necesidad para su propia supervivencia.
Salvadas las siderales distancias entre Dívar y yo, nuestras respectivas posiciones son idénticas: él es el PRESIDENTE DEL CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL, CGPJ, yo he sido casi 30 años el presidente del Colegio de Procuradores de Cartagena, CPC; el CGPJ es exactamente igual que el CPC desde el punto de vista de nuestro ordenamiento jurídico, es decir que este sr. tiene ahora los mismos derechos y obligaciones que yo tuve que asumir cuando ostentaba aquella representación oficial, sustancialmente idéntica a la suya, de modo que yo también viajaba, por lo menos una vez al mes, a las Juntas generales del CONSEJO GENERAL DE LOS PROCURADORES DE ESPAÑA, a las que tienen que asistir todos los presidentes decanos de los Colegios de Procuradores de España. Como es natural, los gastos originados por la asistencia de los presidentes de los Colegios a esta reuniones corren a cuenta de sus respectivos organismos.
Pero, de vez en cuando, el propio Consejo General de los Procuradores organizaba por ejemplo Congresos en donde se le antojaba a sus dirigentes y así los hubo en Río, en París y en Santiago de Compostela.
Yo casi nunca iba a ellos porque sufro una alergia casi invencible a viajar, pero cada vez que fui pagué los gastos de mi bolsillo como no podía ser de otra forma.
Como ya anticipé el otro día, Dívar, que tiene facultades inspectoras de todos los juzgados del territorio nacional, iba a alegar que sus viajes a Marbella se realizaron en funciones de inspección o de representación, o sea, que iba a ver cómo funcionaban los juzgados de aquella tierra, para lo que existe una inspección de tribunales que no tiene otra misión, por lo que la suya no era sólo mucho más cara sino también peor, o iba a asistir a actos a los que había sido invitado por las autoridades locales.
El problema es que 20 viajes son muchos viajes y que algunos de ellos duraran 4 días son muchos actos de representación y que, además, Dívar parece que limitara sus viajes representativos a Marbella es mucha limitación.
Que no iba a haber proceso judicial estaba cantado porque perro no come perro, pero hay otra máxima mucho más imperante en estos casos: la mujer del César no sólo debe de ser honrada sino también parecerlo y siendo así que, como hasta ese pobre testaferro de la Fiscalía General no ha tenido más remedio que admitir, hay muchos aspectos de este triste asunto muy difíciles de justificar, de modo que Dívar debería de dimitir y en otro país es seguro, absolutamente seguro, que lo haría, aquí, no.