Carta abierta a mis grandes amigos Futbolín y Patrick Bateman:

 Ante todo reiterar mi más profunda convicción de que sois 2 auténticos genios.

 El genio no es sino un tipo que ve cosas que a los otros se les esconden y vosotros venís por aquí todos los días a mostrarnos cosas que sin vuestro dedo indicador nosotros no hubiéramos visto nunca.

 Y toda las gracias que os demos por ello serán insuficientes.

 Pero los genios no lo son en todo momento, sobre todo si se olvidan de los clásicos.

 Un clásico es un genio que, además, tuvo la fortuna de acertar con un concepto axiomático. Y el más clásico de todos es un tipo que nació en Estagira hace ya un montón de años y que se llamaba Aristóteles.

 Aristóteles, como Marx, es autor de una máxima absolutamente indiscutible: el hombre es un zoon politikon y todo hombre que no es politico o es un dios o es una bestia. Y el judío alemán nos dijo que todo es economía de manera que cualquier manifestación humana, en el fondo, no es sino una superestructura económica.

 Yo os aconsejo, humildemente, mis queridos amigos, que siempre que os enfrentéis con cualquier problema enfoquéis la cuestión contemplándola desde estos parámetros, sea la que sea.

 Y todo esto a propósito de unas afirmaciones vuestras sobre un tal Carlos de Zaragoza que escribe profusamente sobre el Barça y que políticamente parece que es de extrema derecha.

 Como yo creo que el hombre no es como los submarinos, es decir, que no tiene compartimentos estancos, os digo que este señor o no es culé o no es de extrema derecha porque el principio de contradicción prohíbe ser y no ser al propio tiempo y sobre la misma cosa.

 Miles, millones de personas, piensan, como este señor, que el fútbol y la política no tienen nada que ver. Craso error, ellos también han hecho caso omiso de los clásicos Aristóteles y Marx.

 Quizá el más famoso de todos los que opinan, u opinaban porque el jodido tipo ya está muerto, g.s.d. a D., es o era Franco, el tío, cuando nombró un día ministro a uno de aquellos canallas que colaboraron activamente a la tarea de machacar durante 40 años a nuestro sufrido pueblo, le aconsejó: “y Fulanito, v. haga como yo, no se meta nunca en política”.

 Es lo más paradigmático que he leído en mi vida y debería de explicarse en la 1ª de las clases en todas las cátedras de ciencia política: el tío que por motivos políticos, dijo él, se sublevó contra el régimen político democrática y legitimamente establecido en su país causándole ni más ni menos que un millón de muertos y exprimiéndole políticamente hasta la saciedad durante 40 terribles e interminables años, el tío jodido decía que él nunca había hecho política. 

 Ojo, amigos, todo aquel que diga lo mismo que dijo este abominable individuo está cometiendo el mismo pecado ya que como afirmó Aristóteles ningún puñetero hombre, por más que lo intente, puede dejar de ser político porque contraría su propia naturaleza y se convierte en un dios o una bestia.

 De modo que todos esos que dicen “oiga, a mí no me hable v. de eso que yo no soy político ni quiero” no es más que un jodido hipócrita que está parodiando a Franco y con los mismos motivos: hacer la peor de todas las políticas, aquélla que trata de cegar al ser humano el camino de su propia redención, hacer política, claro, pero de la buena.

 Y esta como dirían los Marx, los famosos hermanos, no es sino la parte contratante de la 1ª parte porque la 2ª es aquella de los que dicen que el deporte no tiene nada que ver con la política.

 Qué hipócritas, que asquerosos, qué repugnantes hipócritas porque los que dicen esto son precisamente unos políticos lo suficientemente rastreros para tratar de sustraer a la política uno de sus más claros instrumentos. Y, después de todo esto que hemos escrito, comenzamos realmente a entrar en el tema: ¿cómo se puede afirmar seriamente que los espectáculos que más masas arrastran hoy día deben de quedar fuera de la actividad y el pensamiento políticos cuando lo 1º que hacen tipos tan distintos como Merkel y el Baboso es abandonar su cotidiana actividad al frente de sus respectivos gobiernos para irse a la tribuna presidencial de los partidos en los que intervienen sus respectivas selecciones nacionales?

 Que tíos tan repugnantemente cínicos como el tal Lisavestky, creo que así se llama, o el Rubalcaba digan que son al propio tiempo socialistas y madridistas no es de recibo sino en un país tan risible como éste nuestro.

 Y aquí es cuando recurrimos definitivamente a Marx:

 Todo no es más que puñetera economía, política, por supuesto. Desde Nerón, nada menos, sabemos que el pueblo, esa masa informe que gusta sobre todo de lo más infame, vive para satisfacer sus peores instintos, ésos que le impulsan a hacer punto mientras espera que funcione la guillotina en París, o que el Real Madrid, RM, humille a esos canallescos independentistas catalanes que están cometiendo el imperdonable crimen de querer excluirse del sagrado privilegio de ser españoles, “anatema sit”, abajo con ellos, muerte y oprobio a todos los catalanes, lo que quiere es pan y circo para olvidar las penas que debería de producirle vivir en perpetuo estado de opresión, de política esclavitud.

 ¿Es o no es político hacer que uno de los equipos que intervienen en la Liga española represente a los españolitos buenos, subordinados, conformes con el “statuo quo” imperante, frente a ese otro aborrecible y asqueroso que entraña la rebeldía ante los más sagrados deberes de la madre patria, con el noble propósito, entre otros nada desdeñables, de embaucarlos para que no piensen ni por un instante en todas las canalladas políticas que se están haciendo con todos ellos, incluso, claro está, con los propios supermadridistas?

 Me ahorro a mí mismo el trabajo de demostrar que el RM es el equipo del Régimen sea éste el que sea porque es tan evidente que, como toda evidencia no necesita demostración, de modo que es metafísicamente imposible que un tipo sea al propio tiempo madridista y demócrata, o, al revés, ultraderechista y culé porque ser del Barça, parodiando a José Antonio, es una de las pocas cosas democráticas auténticas que se puede ser en el mundo, porque siempre ha sido el refugio de todos los perseguidos por el centralismo excluyente superfascista de la capital de las Españas, tal como tan bien expuso el añorado Vázquez Montalbán.

  Y vista la extensión de lo escrito, tenemos que dejarlo aquí. Un abrazo,