¿Wert contra Mas?

 Dios y el Diablo, el Bien y el Mal, el Jing y el Jang, Ormuz y Arihman, cartagineses y romanos, los bárbaros del Norte y la Roma clásica, los árabes, la Francia napoleónica frente al resto de Europa, Alemania frente a Europa, Usa versus la URSS, Usa versus China,…..
 En realidad, en el fondo, no es más que la pura, la jodida dialéctica hegeliana, el canallesco materialismo histórico, en el puñetero microcosmos de mi familia, la lucha mía contra mi mujer.
 Y es así como el mundo ha progresado, progresa y progresará, los hijos de puta de los liberales hablan del canallesco ánimo de lucro, que no es sino una manera elegante de mencionar la avaricia, pero desgraciadamente es lo que hay.
 Y, entonces, los Usa han decidido convertir el Mediterráno en una especie de charco particular, lo que no agrada nada a la Rusia de Putin, que no era ni más ni menos que el jefe de la NKVD, la Cía rusa, la gestapo eslava, el mossaq regado de vodka, y ahí la estamos liando  parda porque la única contención que ahora parece existir frente al escandaloso poder judío es Irán, cuyo peón no ya principal sino único es Siria, de modo que los Usa ya están preparando el terreno para invadir primero a ésta y, luego, cuando pase algún tiempo, a la antigua Persia que siempre les ha gustado muchísimo desde los tiempos del Sha y de Mossadeq.
 Y, luego, al fondo con esa su paciencia infinita, el país más milenario del mundo que nunca tiene prisa porque sabe que el porvenir, hagan lo que quieran los demás, es suyo.
 Lo obsceno del caso es que toda la prensa mundial, dominada, en el fondo, por los jodidos judíos, los Rochtschild, los Rockefeller, los Morgan, los Murdoch, los Godó, los Lara, los asquerosos Berlusconi, con sus lujuriosos rostros momificados a base de botox, nos cuentan, los muy sinvergüenzas, la película al revés como si los buenos fueran precisamente los malos, lo que, por cierto, han hecho siempre, veanse, si no, las tristísimas historias del Oeste usaniano donde los primigenios habitantes de la tierra eran perseguidos hasta la extinción por esos falsos héroes rubicundos.
 Y, mientras, aquí, en esta vergonzosa península, los ricos siguen machacando a los pobres también con la intención de exterminarlos pero de otra manera. No se trata de una extinción física sino todo lo contrario, metafísica. Ni Wert ni su asqueroso correlato el tal Mas, que, en el fondo, pretenden lo mismo, quieren que desaparezca la mano de obra barata porque eso sería el fin de sus industrias, frente a una ferocísima competencia exterior. Sólo se trata de dominarla, de domesticarla a tal extremo, que no es ya que los voten en esas elecciones suicidas en las que las víctimas van tan contentas a su matadero, sino que, además, las masas informes adoren la mano que  las estrangula de puro ignorantes y descerebradas y, para ello no es que les den los juegos circenses a todo pasto es que han hecho de sus tristes vidas el más ridículo de los juegos, las mujeres, absolutamente desesperadas, se agarran a las flácidas tetas de Belén Esteban y los hombres a los músculos de plástico de Cristiano Ronaldo, de manera que todo es más falso que Judas en el más falso de los mundos posibles.
De modo que Wert y Mas no sólo se necesitan sino que se complementan, se rigen a rajatabla por el principio de acción/reacción y si uno lanza fervorosas proclamas independentistas el otro le responde con una ley que se carga la ingente tarea de la inmersión linguística.
 En el fondo, uno y otro, unos y otros no hacen más que reírse de todos nosotros, los que sin querer queriendo les hacemos el juego.
 Ellos están ahí para arrimar el ascua definitivamente a sus asquerosas y malolientes sardinas y lo hacen con todo el descaro del mundo.
 Wert, que no es sino un Mas madrileño y madridista, grita por todas las esquinas de un alienado país que va a españolizar a los catalanes, mientras Mas proclama que ya ha empezado a irse de España a la que pide  que le den esos 4.000 millones que, por ahora, necesita.
 Y ese nuevo y sorprendente socio, el tal Junqueras, ahora dice que le va a ayudar a irse ¿adonde? si él viene precisamente de donde los otros dicen que quieren ir y todos los amigos que allí tiene son unos jodidos liberalescapitalistas.
 En fin que esto no hay Dios que lo entienda si no es que lo entendemos demasiado.