Diálogo con Futbolín sobre la política como una tarea de aquí y ahora

                                                                        Michel Foucault
 Futbolín dijo…:

“Con todos mis respetos y comprendiendo tu indignación por la injusticia inmensa de la situación actual, vuelvo a afirmar que solo hay traición cuando hay 30 monedas por medio, si no hay 30 monedas, solo hay divergencias de opinión.
Vamos a ver, hablando de IU, se puede pactar en política entrando en el gobierno o apoyando parlamentariamente las propuestas mas progresistas si es que las hubiere, por ejemplo en Extremadura pueden entre Psoe e IU tumbar las del PP y los efectos serán similares a una coalición de gobierno.
Pueden formar gobierno en Andalucía y parchear algunas medidas neoliberales haciendo la agonía mas lenta como nos comentaba Xavier Traité, todo tiene ventajas e inconvenientes.
A mi me parece que como dice Julio y ya sabes que yo participo de esa opinión, la culpa de lo que pasa es de los que gobiernan y de los que MAL votan, si no entendemos que la ciudadanía por activa o por pasiva también es responsable del Caos, creo que nos estamos equivocando.
También son pues necesarias voces libres que sin compromiso absoluto con una determinada formación política griten su verdad, como haces en tu Blog cada día.
Amigo Pepe, tu que eres un revolucionario y te han acabado maldiciendo en muchos lugares en los que has participado por ser endiabladamente honrado, vuelve a serlo y dime : ¿Te ves sentado en un consejo de ministros al lado de la Salgado y no mandarla a la mierda? Y quien dice esa dice a Pepiño a Zapatitos o a Pajines y Trinidades y Chacones varios, etc etc.
Que complicada es la política cuando las bases son tan analfabetas, ¡¡yo soy ezpañol ezpañol, oe oe oee¡¡
Un abrazo mi querido Pepe, que ya sabes que yo estoy aquí porque siempre es interesante lo que dices, aunque pueda estar mas o menos de acuerdo, una cosa es siempre cierta me haces reflexionar y eso le va bien a mis perezosas neuronas.
4 de julio de 2012 19:48″.
Parece ciertamente que es realmente difícil lo que yo pretendo.

Porque, aun admitiendo mis naturales y ya parece que invencibles dificultades de expresión, poniendo ejemplos, como los he puesto, el mensaje, que no es el medio, como afirmaba McLuhan, debería de haber quedado claro: yo propugno, mejor, exijo, un posibilismo que se exprese inmediatamente en la contienda política diaria, sin demasiada atención a las ideologías partidistas. Incluso, si fuera absolutamente necesario, admito que se pacte puntualmente con la extrema derecha, o sea, con el jodido PP que aquí, en este canallesco país, la asume.

 Porque de lo que se trata es de ganar la batalla momentánea, entre otras cosas para que, luego, si se puede ganar incluso la guerra.

 Pero, sobre todo, y fundamentalmente, para llevar un poco de alivio a las maltrechas vidas de los miserables, de los que viven en la puta miseria, en la que yo viví algunos años por eso me horroriza pensar en todos esos millones que ahora la sufren.

 Ha dicho no sé quién que una vida humana, por sí sola, vale más que todos los discursos filosóficos del mundo, que todas las controversias políticas y es la verdad más grande que yo haya conocido nunca.

 El sufrimiento humano es lo más terrible que puede suceder en este asqueroso mundo, hasta el extremo que ha obligado a algunos pensadores a identificar esta vida con el maldito infierno.

 Lo más noble de nuestro mejor pensamiento, Nietzsche, Marx, Kant, Spinoza, Hegel, y más recientemente Heidegger, Sartre, Foucault, Deleuze, Derrida, Freud, Adorno, Fromm, Habermas y tantos otros, han dedicado lo mejor de su vida, sus mayores esfuerzos a intentar paliar como fuere el sufrimiento humano.

 Porque, repito, un solo instante de dolor de un hombre, o de una mujer, es mucho más valioso que toda la gloria del jodido mundo y habría que luchar mucho más por evitar aquel que por conseguir ésta.

 Entonces, coño, la cosa no parece tan difícil, por lo menos de entender.

 Ahora mismo, yo, tengo ante mí el siguiente problema, u os doy la razón a todos los que dividís el mundo en jodidos, en puñeteros arcángeles, en tipos que pretenden la pureza absoluta, que no pueden mancharse nunca las manos como nos exigía Sartre, y dejo de escribir una sola palabra más, y me pongo a leer uno de esos cientos de libros que me debo a mí mismo, o me dejo la poca vista que me queda, el poco impulso que me empuja y abandono esta ingente tarea que compruebo que no consigo de ninguna manera llevar a adelante, y digo, como un Pangloss cualquiera, que el mundo está bien hecho y que hace bien Anguita criticando, combatiendo un pacto político que ha impedido, por lo menos, que Arenas gobierne en Andalucía y haga lo que está haciendo Cospedal en Castilla La Mancha, quitarle a los enfermos hospitalarios el agua mineral mientras ella y su marido se embolsan varios sueldos millonarios.

Que los enfermos hospitalarios andaluces tengan todavía agua decente que beber es un pequeño pero maravilloso triunfo de Griñán y su colega comunista que ahora no recuerdo como se llama, como lo seguiría siendo que los niños extremeños tuvieran en las escuelas ordenadores personales gratuitos con software gratis, si un canallesco colega del comunista sevillano no hubiera pactado con el tal Monago sólo porque aborrece a muerte al candidato socialista a la presidencia de aquella Comunidad, que seguramente le ninguneaba y despreciaba como el jodido canalla neoliberal capitalista de González hacía con Anguita. Pero, para mí, por lo menos, es un crimen mucho peor hacer que un enfermo hospitalario carezca de lo más necesario para que yo me pueda permitir el lujo de tener principios, o sea las jodidas manos limpias, coño.

La lucha es la lucha y debe ser a muerte, por cada persona, por cada ser humano pero en su momentánea circunstancia.

En cuanto a si sería capaz de sentarme en el mismo consejo de ministros con todos esos tipos y tipas que tú citas, a otro nivel, ya lo he hecho: yo lancé al aire Radio Popular de Alicante de la Cadena de Ondas Populares Españolas, COPE, inaugurándola con Deja que los perros ladren, de Sergio Badnovich, una maravillosa obra de teatro radicalmente marxista,escribí muchos años en La Verdad, de Alicante, de la Editorial Católica, y di clases en los famosos Sindicatos verticales franquistas, adonde me llevó el Magistrado de Trabajo que asistió a uno de los cineforos que yo daba en los colegios religiosos de los maristas y de los salesianos.

Como muy bien dices, de todos esos sitios me fueron echando conforme fueron descubriendo del pie que cojeaba, pero yo, mientras estuve, cumplí con esa misma  norma que ahora defiendo, hic et nunc, aquí y ahora, haciendo en cada momento y en cada sitio todo lo que podía a favor de lo que pienso, y vivo con la esperanza que algunas de aquellas cosas que entonces escribí y dije, como las que ahora escribo aquí y ahora, a lo mejor sirven para que alguien siga el camino que me marcaron a mí todos esos hombres que más arriba cito.

 No sé, Futbolín, si he respondido adecuadamente a todas las cuestiones que tú me has propuesto. 

 Un abrazo,