Rajoy y Catalunya

No es éste sr. precisamente uno de mis autores favoritos desde el punto de vista ideológico, pero suelo leerlo porque, entre una y otra barbaridad ideológica, suele introducir algunas verdades como puños que en ningún otro diario español se pueden leer. Y esto es ciertamente gratificante./
Roberto CentenoEL DISPARATE ECONÓMICO. El Confidencial. 3 de diciembre de 2012.-
Cataluña 25-N: Los grandes inversores se van
El pasado lunes la mayoría de medios nacionales se mostraron encantados por la derrota de Mas; también Rajoy, que, aparte de felicitar efusivamente a su candidata, dijo que la prensa internacional había valorado muy positivamente el resultado de los comicios. Nada más lejos. Los grandes medios económicos internacionales, desde Bloomberg al Financial Times, pasando por el Wall Street Journal y los principales bancos de inversión, no ocultaban su preocupación por el resultado, ya que si bien CiU ha perdido el 20% de los escaños, estos los ha ganado ERC, la formación más ultraizquierdista de Europa. Los partidos secesionistas poseen el 55% de los escaños, pero mucho más radicalizados. “Cataluña se encamina hacia un periodo de fuerte inestabilidad política”, resumiría el martes Financial Times en primera plana.
Nadie va a arriesgar un euro en Cataluña, y la recomendación de los bancos de inversión es que, si se quiere invertir en España, Madrid es la única opción y de Cataluña se ha de salir cuanto antes. Adicionalmente, el Departamento de Estado de EE.UU. está seriamente preocupado porque una Cataluña independiente sería un elemento desestabilizador en el Mediterráneo, porque es el centro europeo del yihadismo y de reclutamiento de potenciales terroristas, y porque es el paraíso de todas las mafias europeas. Sus agencias de seguridad, en colaboración con las Fuerzas de Seguridad españolas, mantienen una vigilancia estrecha, pero consideran a los Mossos, infiltrados por ERC y la izquierda radical, absolutamente ineficaces contra el yihadismo y el crimen organizado. 
Volviendo a la inversión, para las multinacionales de alimentación y farmacia en Cataluña -que ya habían dejado de invertir, excepto en mantenimiento, y estaban considerando marcharse- el resultado del 26-N acelerará el proceso. “De las diez mayores empresas por volumen de operaciones con sede en Cataluña, dos han señalado que se trasladan fuera, y el resto lo hará si la secesión va adelante”. Coca-Cola ya está trasladando sus plantas de embotellado a Madrid y Procter & Gamble igual. Las multinacionales representan alrededor del 15% del PIB y del empleo de la región, pero sobre todo son responsables del 30% de las exportaciones. El déficit exterior en 2012 de Cataluña -estimado con datos a septiembre- es del 6% de su PIB. Sin las multinacionales, pasaría al 13,5 %, una cifra inasumible. El puerto de Barcelona perdería un 70% de su tráfico, que va destinado al resto de España.
Y lo que resulta alucinante es la irresponsabilidad de Rajoy, quien, sin hacer el más mínimo cálculo ni económico ni político, afirmó que ayudará a la “gobernabilidad” de Cataluña con nuestro dinero. Y ello cuando CiU se ha echado al monte de la mano de ERC; cuando, si la separación se materializa, al minuto siguiente exigirán la anexión de Valencia, Baleares y Aragón, y cuando Mas está alentando el boicot a los productos no catalanes, en versión aumentada del “compreu, no compreu” del bachiller Montilla. Cuando nosotros compramos cinco veces más productos catalanes que ellos no catalanes, cuando la Caixa, que tiene el 60% de su negocio fuera de Cataluña y recoge los ahorros de millones de no catalanes, tiene la obligación estatutaria de prestar o invertir ese dinero en Cataluña prioritariamente, el boicot a lo no catalán es sencillamente intolerable.
Rajoy entrega a Mas 17.500 millones para que no quiebre
Mis amigos de Bank of América Merrill Lynch me enviaron el lunes un análisis tremendamente revelador de cómo ven los grandes inversores internacionales el resultado electoral del 26-N.
Primero: “El riesgo de Cataluña es very significant, lo que alejará a los grandes inversores internacionales”. Segundo: “No vemos cómo Cataluña puede sacar adelante sus presupuestos: ningún partido va a apoyarlos, los partidos centralistas (PP,PSC y Ciutadans) rechazan la secesión y los separatistas están en contra de los recortes”. Tercero: “La capacidad de Cataluña para atender sus vencimientos de deuda y no entrar en bancarrota depende totalmente del Gobierno central”.
Para la mayoría de bancos internacionales de inversión, Cataluña va a convertirse en un serio problema: tiene una deuda de 44.000 millones -más el 20% de la española que le tocaría si se independizase, unos 200.000 millones- y en 2012 la cantidad que el necio de Rajoy, con nuestro dinero y el de nuestros hijos, ha destinado al rescate de Cataluña, asciende a la fabulosa cifra de 17.500 millones de euros, 11.687 millones a la Generalitat cuyo objetivo es la destrucción de España, para atender los vencimientos de su deuda, para pagar los sueldos de los miserables que queman nuestra bandera y para financiar la secesión, y 5.817 millones a sus cajas de ahorro. Sin este dinero (¡equivalente a la totalidad del expolio impositivo a los españoles!), Cataluña y sus cajas habrían quebrado.
Por ello, lo primero que habría hecho no ya un líder, sino alguien que se vistiera por los pies, habría sido reunirse con Mas y decirle: usted elige, o el dinero para evitar la quiebra, o seguir con el referéndum ilegal. Si eligen lo segundo, ni un euro y, como tienen los mercados cerrados, tendrían que declarar la suspensión de pagos, lo cual, al tratarse de una región española, llevaría a la intervención de su economía y a la suspensión de su autonomía. Rajoy está consintiendo una conducta que lleva inevitablemente a la sedición, algo gravemente penado en todos los países del mundo, mientras que aquí se pacta con los sediciosos y cuando un general critica el secesionismo y la chulería de Mas, se le destituye. Rajoy y su Gobierno están siendo unos desleales y si se consuma la secesión, traidores a su Patria.
En contra de lo que opinan muchos cobardes o indocumentados en este país, España tiene la legalidad y la fuerza para imponer la ley, y en todo el mundo la ley se cumple por las buenas o por las malas. Pero, además, hay dos hechos comunes a todos los procesos de secesión que los insensatos que nos gobiernan están ignorando. El primero, que nunca se ha producido un proceso de secesión cuando la parte que se separa estaba económicamente quebrada, por lo que el rescate incondicional de Rajoy acelera la secesión, nunca la evita. El segundo, que cuando se produce la independencia, los no independentistas pasan a ser ciudadanos de segunda, discriminados y perseguidos; es lo que ha sucedido en las repúblicas bálticas, en Ucrania, en Bielorrusia y en la antigua Yugoslavia. 
De la locura a la impunidad total
Y por si la locura de la entrega de 17.500 millones fuera poco, tenemos el Banco de Valencia. Bruselas ordena cerrarlo, que era lo lógico y, en lugar de ello, el irresponsable De Guindos, el peor ministro de Economía de la UE según Financial Times, con la bendición de Rajoy, que para eso es su niño bonito, decide que no se cierra y le pide a la Caixa, controlada por los separatistas y que se ha negado a emplear su gigantesca influencia para frenar el proceso secesionista, que se lo quede a costa de los contribuyentes y del futuro de sus hijos. En concreto, nos expoliarán otros 11.850 millones de euros, más los 3.000 millones inyectados por el Banco de España en 2011, más las pérdidas derivadas de la compra de sus activos tóxicos por el banco malo.
Pero el tema es mucho peor, porque La Caixa cerrará el 90% del mismo después de  llevarse una pasta. O sea, que mantener una caricatura de banco nos costará 11.850 millones, más otros 3.000, más las pérdidas del banco malo. Y, mientras tanto, reducen en 4.800 millones (1) el dinero a los pensionistas que, sumados los 1.900 millones de principio de año y la subida del IRPF, suponen una reducción real de las pensiones de 10.700 millones. Al pensionista medio le han quitado en un año 1.258 euros y, a la vez, han permitido a los monopolistas subidas brutales del gas y la electricidad. Y este de Gobierno de farsantes dice que el recorte de pensiones, mientras se despilfarran 15.000 millones en el 10% del Banco de Valencia, es “un ejercicio de responsabilidad”. Ni tienen vergüenza ni tienen perdón de Dios. Los recortes solo han empezado ya que los extenderán también a los parados: van a llevar a la miseria y al hambre a millones.
Pero, además de robarnos, nos insultan, diciendo que el cierre llevaría a devolver 11.500 millones a los depositantes y 6.400 a bancos centrales y entidades de crédito. Realmente, la mendacidad de este Gobierno carece de límites. ¿Desde cuándo un banco quebrado devuelve los préstamos de bancos centrales, entidades de crédito y deuda subordinada? Si se hubiera cerrado desde el principio, la liquidación de sus activos habría valido 12 o 15.000 millones a mercado. Ese dinero, como ha ocurrido en todo el mundo, habría ido primero a pagar a los depositantes, lo que significa que el coste para los españoles habría sido cero. Este robo resulta un saqueo a todo un pueblo cuando después de haber entregado decenas de miles de millones en efectivo y garantías, y avalado 150.000 millones, los bancos receptores deben reducir su tamaño un 60%. Si se hubiera cerrado ese 60% desde el principio, se habrían ahorrado más de 100.000 millones.
En cualquier país civilizado, esto sería de cárcel. Rajoy está liquidando la sociedad civil para mantener los privilegios de las oligarquías política, financiera y oligopolista. Como decía Sismondi (2), “hay que distinguir entre miseria heredada y miseria producida”, y en este momento trágico de la historia de España, el Gobierno está produciendo miseria en lugar de corregirla, como es su principal obligación, lo que le convierte en totalmente ilegítimo. A ello dedicaré mi análisis del próximo lunes. Adicionalmente, se está produciendo una quiebra muy grave del sistema judicial. Para sir Francis Bacon (3) “es más peligroso y peor el indulto que el crimen perdonado, porque este afecta a una sola persona, mientras que el indulto convierte a los que indultan en una banda de malhechores, que no solo protegen al crimen, sino que lo fomentan”.
Y en eso es en lo que están. Decididos a paralizar todas la investigaciones de corrupción, tanto de CiU como del PSC -Gallardón empezó su funesto mandato indultando a dos políticos de CiU y ahora indulta a cuatro mossos, presuntos torturadores, para no ofender a los separatistas-. Estamos gobernados por indignos y cobardes, para quienes tanto la casta política como la financiera están por encima de la ley, y pueden expoliar y robar a los españoles con total y absoluta impunidad. Si en 1984 González, como era su deber, hubiera hecho cumplir la ley y sentado en el banquillo a Pujol por el tema de Banca Catalana, no estarían hoy pidiendo la independencia.
(1).- La supuesta caída de la inflación al 2,9 % es una infame manipulaciónde la realidad.
(2).- Uno de los grandes economistas clásicos, que, al contrario que Say o Ricardo, criticó duramente la economía liberal, y demostró que esta no lleva al bienestar general, sino a la concentración de la riqueza y a la proletarización de la población.
(3).- Filósofo, literato y político, fue la pieza clave en el progreso del pensamiento humano, creando el método científico basado en la observación y la experimentación. Como literato, se le ha llegado a atribuir la obra de Shakespeare. Como político, la frase entrecomillada era una de sus principales convicciones.

Confirmando mi vaticinio de la proximidad de un apocalipsis

 Los 2 artículos más demoledores de lo que es y representa el canallesco Rajoy los he leído en un diario digital eminentemente conservador, El Confidencial, son tan buenos y tan demoledores que considero un deber de conciencia reproducirlos aquí por si alguno de mis lectores no muy afines a la prensa conservadora no tiene otra oportunidad de leerlos:
S. McCoy, El Confidencial, 16-07-12
Hoja de Ruta y Crisis de Gobierno, la única salvación de España
‘Decepción’ y ‘preocupación’ son los dos sustantivos que acompañan indefectiblemente cualquier conversación sobre el desempeño del Ejecutivo presidido por Mariano Rajoy, gabinete que ha cumplido ya sus doscientos primeros días en la Moncloa. Los peores augurios que muy pocos nos aventuramos a airear el mismo día de su designación, se han visto superados con creces por una forma de hacer, y sobre todo de parecer, que parece conducir inevitablemente a España a un retroceso de décadas. El proceso de italianización de la política, desapego del votante respecto al representante, y argentinización de la economía, eliminación de la clase media y aumento de la desigualdad, se está produciendo de forma tan acelerada que da miedo (V.A., España 2010-2011, ahora o nunca, 30-08-2010). Los frágiles pilares sobre los que tratamos de cimentar nuestra nación hace casi cuarenta años pueden saltar por los aires. Están jugando peligrosamente con fuego. O esto se reconduce, si es aún hubiera tiempo, o Japón va a ser un paraíso comparado con lo que nos espera.
La casta ha demostrado que no entiende de bancadas. Tanto monta, monta tanto (V.A., No va más, hora de llevar al matadero a nuestros políticos, 09-04-2012). Lo importante para ella es preservar sus privilegios, conservar su estatus. Lo expresaba perfectamente en su homilía dominical de ayer Pedro J., de lectura más que recomendable: ‘todo sucedió dentro de una lógica partitocrática que sigue en vigor sin variación ni cuestionamiento alguno a la espera de nuevas cosechas de abusos y desastres’. Un círculo vicioso en el que Rajoy depende de sus principales y estos, a su vez, de Rajoy. Y a los votantes que les den, ‘que se jodan’. Hace tiempo que se convirtieron en instrumento y dejaron de ser fin. El ‘Todos a Una’ de la Transición, el deseo de lucha por un proyecto colectivo, aparcado en la Arcadia democrática, vano recuerdo ya. Los hechos han demostrado que la regeneración no puede venir de quien lleva lustros instalado en el coche oficial, como ocurre con buena parte del cuerpo ministerial popular. Su realidad es distinta y clientelar y su preparación sirve a sus intereses y no a la sociedad, q.e.d. (V.A., Primera mentira de Rajoy: un decepcionante gobierno de servidumbres, 21-12-2011)
Prueba de ello es el detalle de los recortes, escamoteado a la opinión pública española primero –se dieron a conocer en una web en inglés dirigida a inversores extranjeros- y al Parlamento después –a través del uso fraudulento del Real Decreto como vía ordinaria para legislar, sin que aquí a nadie se le ocurra objetar algo-. De acuerdo con lo sancionado y publicado en el BOE, los ingresos por recaudación impositiva superan porcentualmente en el conjunto del paquete a los gastos, proporción de 60%-40% que se puede incrementar con las tasas a las compañías eléctricas. El milagro del Excel redivivo, pura fantasía administrativa. Porque cualquiera que haya destinado una parte residual de su tiempo a dirigir una empresa sabe que la facturación es incierta y los costes seguros. Y que confiar la supervivencia del negocio a los primeros, sobre la base además de un umbral irreal de actividad, es receta segura para el desastre. Si se quiere dotar de credibilidad a las medidas, la asimetría a favor de los ajustes no solo es necesaria sino imprescindible. Bastaba con haber preguntado a De Guindos sobre la reacción de los ‘analistas’ en anteriores ‘road shows’ ante esquemas similares, papeles a su cara. Total, para qué.
Lo que es básico en primero de ADE, no entra en la mollera de un Gobierno que luego se sorprenderá de la reacción de los mercados. Arguye en su defensa el Ejecutivo que no hay margen de acción, que España ha perdido su libertad y que, por tanto, son lentejas. No es verdad y prueba de ello es que no presenta su dimisión en bloque por haber andado el camino inverso a ese Pinocho al que tanto recuerda: carne y hueso convertida en marioneta de un tercero por culpa de sus mentiras. Ni siquiera quedaría decencia para eso si verdaderamente nada pudiera hacer. No es el caso. Falla la forma y falla, sobre todo, el fondo. No se pueden resolver los problemas a base de parches, poniendo plazos absurdos de seguro incumplimiento a cuestiones estructurales. La inseguridad jurídica que esto genera es demoledora y dispara el coste de oportunidad de invertir en nuestra economía frente a otras. El caso fiscal es paradigmático pero qué decir del bancario, del eléctrico, del inmobiliario… Norma sobre norma sobre más norma. Incertidumbre igual a abandono.
Es más necesaria que nunca, tal y como reivindicábamos la semana pasada, la fijación de una hoja de ruta que permita saber los parámetros en los que nos vamos a mover en el corto y medio plazo, eliminando el factor sorpresa consustancial a los viernes de pasión regulatoria. Condición necesaria para salir del hoyo (V.A., ¿Indispensable subir impuestos? Alemania ya demostró que no, 11-07-2012)
Pero además resulta esencial atacar de una vez por todas la raíz del problema que es que España no saca, aunque quiera, pa tanto como destaca. Hay que dotar de sostenibilidad a un modelo que hace aguas tanto en su vertiente autonómica como en su estado del bienestar. Y eso implica decisiones duras que, bien explicadas, puede que cuenten hasta con un cierto respaldo social. Hasta ahora han fallado las prioridades, consecuencia de ese espíritu de subsistencia que prima en la casta. Importa que la orquesta del aparato administrativo, con sus teles, subvenciones y prebendas, toque mientras España se hunde. No se apuren, las cosas de palacio (de La Moncloa) van despacio. Es verdad, buena parte de las iniciativas acordadas el viernes eran inevitables… pero subsidiarias, de ahí la necesidad de un guión. Antes de castigar las consecuencias de los propios excesos, caso de los funcionarios, ¿qué tal si nos entretenemos un rato con la hipertrofia pública?
Cuando antes de su comparecencia en el Congreso esta semana, el CEO de una compañía del IBEX me confesaba que Rajoy le había trasladado con resignación que “había hecho todo lo que podía y la solución del país ya no dependía de él”, un servidor tembló. Imagínese el demoledor alcance de tal mensaje tanto para la ciudadanía como para los que nos escrutan fuera de nuestras fronteras. Terrible. Pero siendo así, habiéndose confirmado en sede parlamentaria quién manda, lo que se impone es una crisis de gobierno a la de ya, nuevas caras de perfil independiente, profesionales sólidos que, al menos, permitan camuflar ese fatalismo, compensar la dejación del Presidente y gestionar del mejor modo posible el papelón que tenemos por delante. La credibilidad también requiere de cosmética, condición matemáticamente suficiente, ¿no creen?
Buena semana a todos.
Rajoy no tiene derecho a dejar en la miseria a millones de españoles
 @Roberto Centeno   16/07/2012  06:00h
Hace tres semanas, con motivo de un viaje a EEUU, me despedía de ustedes hasta septiembre. Pero al volver me he encontrado con que, después de seis meses de tomar decisiones, casi todas en sentido contrario a lo que necesitaba el país, Mariano Rajoy decide superar los límites de lo tolerable y, de una manera tan vil como irresponsable, llevar a sectores enteros de población, a millones de españoles, a una situación de pobreza y exclusión social intolerables. Y todo ello no para salir de la crisis, ya que estas medidas hundirán aún más el crecimiento y el empleo, sino para mantener los privilegios de una casta política incompetente y corrupta que no está dispuesta a sacrificio alguno.
Con una cobardía poco común, elude su compromiso más esencial, el de gobernar, y lanza la mentira más escandalosa de toda su amplia trayectoria de embustes y falsas promesas: “Los españoles no podemos elegir si hacemos o no sacrificios. No tenemos esa libertad”.
Es decir, que los españoles no podemos elegir entre que nos arruinen a impuestos y nos recorten salarios y prestaciones o acabar con el despilfarro de 120.000 millones de euros anuales que supone, en conjunto, el modelo de Estado impuesto por la casta política. Que los españoles no tenemos la libertad para elegir entre acabar con las duplicidades entre AAPP (34.000 millones tirados por la fregadera) y cerrar las 3.000 empresas públicas inútiles creadas para ocultar deuda y colocar a 450.000 parientes, amigos y correligionarios a dedo con sueldos un 35% superiores a la media de los funcionarios, o que nos bajen las prestaciones de desempleo, las pensiones, la dependencia o la reinserción social.
También que los españoles no tenemos la libertad para elegir que se devuelvan al Estado las competencias de Justicia, Educación y Sanidad (lo que supondría un ahorro de 47.000 millones de euros, según cálculos de la Presidenta de la Comunidad de Madrid, porque desde que Aznar cometió el error histórico de transferirlos a las CCAA el coste por alumno y enfermo ha aumentado más del doble en términos reales) y debemos aceptar sin rechistar recortes brutales en Sanidad y Educación y copago a todo lo que se mueve porque, para nuestro presidente, “eso ni se plantea”. Los niveles de irresponsabilidad y miseria moral de Rajoy resultan inauditos.
Dice no tener la libertad para decidir, pero sí para llevar a la ruina a la nación. Si es cierto que no la tiene porque es un cobarde y los barones no le dejan, debe dimitir. Que no diga que es una imposición de Bruselas, porque Draghi se lo dejó bien claro: “Menos impuestos y más recortes de gasto”. Rajoy, al igual que cuando estaba en la oposición -cuando Valencia, Murcia o Madrid capital estaban a la cabeza del despilfarro sin que moviera un dedo para evitarlo- es incapaz de recortar nada. Su ineptitud, elevada a escala nacional, no sólo está llevando a la miseria y a la exclusión social a millones de personas, está arruinando a varias generaciones de españoles con una deuda y unos tipos de interés inasumibles.  El jueves pasado la Asociación de Empresas de Trabajo temporal dio a conocer una cifra pavorosa: el número de familias españolas que vive por debajo del umbral de la pobreza asciende ya al 26,5%, mucho más que en Grecia. Y la opción de Rajoy es empobrecernos todavía más.
Una conversación en Washington
Hace dos lunes, en el hotel Fairmont en Washington, y gracias a un amigo común, tuve la suerte de poder exponer a un primera espada del FMI el que, en mi opinión, es el principal problema de España: el modelo de Estado. Le dije: “O ustedes nos ayudan acabar con las CCAA o las CCAA acabarán con España, es así de simple”. Naturalmente, esto hay que demostrarlo con cifras y a ello dediqué todo el tiempo del que dispuse. El FMI, al igual que la UE y al igual que Alemania, sabe que el problema de España radica en las regiones. Sabe también que Rajoy miente, y que miente en todo: en la situación del sistema financiero, en la situación macroeconómica y en el déficit público. Pero lo que no conoce bien es la dimensión real del problema. Me quedo corto si afirmo que mi interlocutor se quedó asombrado. Y es lógico, porque cuesta creerlo.
“Ni el FMI ni la UE -me dijo- pueden imponer un cambio del modelo de Estado. Son ustedes, los españoles, quienes deben hacerlo”. Le expliqué que eso era imposible porque España no es una democracia formal, algo que requiere un sistema representativo del electorado y la separación de poderes en origen
¿Cómo puede creer nadie que partiendo en enero de una situación de quiebra del sistema autonómico (que representa los dos tercios del gasto público de la nación) el Gobierno, en lugar de intervenir a las CCAA, les transfiere cerca de 30.000 millones de euros sin condición alguna? Un dinero que ya han despilfarrado, porque ahora necesitan 25.000 millones más. ¿Cómo puede nadie creer que un Gobierno renuncie a intervenir en la asignación correcta de dos tercios de los recursos de la nación?; ¿o que en los cinco primeros meses de 2012 el déficit del Estado se haya incrementado en un 31% y la extrapolación a fin de año nos lleve a un déficit de las AAPP del 11,6% del PIB (porque el supuesto adelanto a CCAA jamás será recuperado (1))?
Cuando conté, a modo de ejemplo, que la alcaldesa de Madrid y sus concejales tienen 1.500 asesores con un sueldo medio de 47.000 euros y 183 coches oficiales de uso personal, no me creyó. Así de simple. Tuve que pedirle que tecleara en Google “Asesores ayuntamiento Madrid”. Se quedó boquiabierto. El alcalde de Washington, al igual que el de Nueva York, ni siquiera tiene coche oficial y va en metro cada día a su trabajo. Cuando le expliqué que en España hay más de 30.000 coches oficiales, que desde 1978 se han contratado dos millones de empleados públicos a dedo, entre amigos y correligionarios, que las CCAA tienen más de 200 embajadas en el extranjero o que disponen de casi 50 canales de TV con una pérdida anual de 2.400 millones no se lo podía creer.
“Es obvio -me dijo- que ningún gobierno del mundo tiene derecho a empobrecer de ese modo a los ciudadanos si tiene alternativas de reducción de gasto tan claras, pero ni el FMI ni la UE pueden imponer un cambio del modelo de Estado. Son ustedes, los españoles, quienes deben hacerlo”. Le expliqué que eso era imposible porque España no es una democracia formal, algo que requiere un sistema representativo del electorado y la separación de poderes en origen; España no tiene ni lo uno ni lo otro. Los españoles carecemos de cauce legal alguno para cambiar el modelo de Estado. Ni diez millones de firmas servirían para ello. Lo entendía pero no era un tema del FMI me dijo, de todas formas “si esas son las cifras reales el rescate es inevitable, y eso obligaría a cambiar el modelo de Estado o algo equivalente”.
España necesita un rescate de 500.000 millones ya.
¿Alguien se ha molestado en sumar los vencimientos de deuda? En julio, los vencimientos del Tesoro eran de 19.000 millones y sólo se ha cubierto una tercera parte; 13.000 en agosto y septiembre; 27.600 octubre y, el resto, 9.000. Total: 62.000 millones. Las CCAA necesitan 28.000 y los bancos, descontando Santander y BBVA, han emitido 80.000 millones de euros con aval del Estado, de los que 38.000 vencen este año. Total: 128.000 millones. Unos 6.000 los sacarán saqueando la caja de las Loterías, y los bancos parte del BCE, pero aún quedan 100.000.
La liquidez que tenía el Tesoro la han transferido de forma casi íntegra a las CCAA y al pago a proveedores; con el déficit 2012 hay unas necesidades de financiación de 150.000 millones de aquí a fin de año (unos 27.000 millones al mes), que con la prima y los intereses desbocados son imposibles de lograr. Y, después, 175.000 millones en 2013 -vencimientos y déficit – y 250.000 en 2014. España necesita ya un rescate de  500.000 millones.
Sin embargo, eso no es lo único. España no puede seguir siendo el cortijo de una casta política parasitaria, cuyo pensamiento real sobre el conjunto de los ciudadanos es el expresado por la indigna palmera del PP: “Que se jodan”. Es lo que piensan los 17 presidentes autonómicos y su inmensa corte de parásitos sociales, es lo que piensan los 8.160 alcaldes y 68.578 concejales,  los miles de presidentes de empresas públicas y los miles de diputados, senadores, asesores o sindicalistas de pesebre completamente inútiles. ¿Acaso uno, uno sólo de ellos, o de los casi dos millones de empleados públicos nombrados a dedo, estaría dispuesto de renunciar a su prebendas para evitar la ruina de los españoles?
Las nuevas medidas no sólo son una chapuza absoluta, son un expolio sin precedentes a las clases medias y trabajadoras, mientras la casta política se niega a aplicarse a sí misma el menor recorte. Los 65.000 millones en dos años y medio no solo son falsos, son clamorosamente insuficientes. El conjunto, y con las valoraciones oficiales, supone 48.000 millones, no 65.000, o 19.000 millones año, o 6.300 millones en el cuatrimestre que queda. Se necesitarían 50.000 para cumplir el compromiso de déficit 2012. Además, las valoraciones oficiales son falsas, la recaudación estimada por IVA y otros impuestos se ha calculado sobre la base de que el consumo se mantiene. La teoría económica explica que eso no es así mientras la experiencia demuestra que se queda en la mitad.
La reducción de gasto por el número de concejales, valorada en 3.500 millones, es tres veces la real, pero como hay que esperar a las nuevas elecciones acaba en cero. Si se ponen las cifras reales, los 19.000 al año, se quedan en 12.000 escasos o 4.000 en 2012. Y, aunque van a reducir pensiones y subir la tarifa eléctrica, apenas llegará a la décima parte de lo necesario. Nada a cambio de una deflación brutal y de condenar a la miseria y a la exclusión social a millones de personas. Adicionalmente, el efecto sobre el sistema financiero de la caída de la venta de viviendas y la subida de la morosidad llevará a muchas entidades a la insolvencia. La buena noticia es que ni Rajoy ni el modelo de Estado sobrevivirán al inevitable rescate. La sustitución de estos irresponsables por profesionales es nuestra única posibilidad de salvación.
(1) La cifra del déficit del Estado correspondiente al mes de mayo es del 3,4% del PIB, que se compara con el 2,6% en el mismo periodo 2011. A partir de aquí, dos estimaciones son posibles: elevar el 3,4% a tasa anual (8,6%) y sumarle el 2% del objetivo de déficit de CCAA, ayuntamientos y Seguridad Social (10,6%), algo poco realista porque ese objetivo es una quimera. O, segunda, suponer proporcionalidad entre el 2,6% del Estado a mayo y el 8,9% total al final de 2011, y el 3,4% actual y el total a fin de año, lo que nos llevaría a una estimación de déficit de 2012 del 11,6% .