La prensa canallesca (II)

Estos días me he dedicado con suma atención a leer todo lo que me ha llegado respecto a la defenestración de Pedro J. del diario El Mundo y no he hallado ni un sólo artículo que le haya sacado al tema todo el jugo, que lo tiene y mucho.
 Porque es el signo, el síntoma, el más claro ejemplo de lo que es la prensa.
 Llevamos siglos diciendo que la prensa, toda la prensa, incluso Público y eldiario.es, es, por lo menos, de derechas, porque para publicarse todos los diarios del mundo necesitan una base importante de financiación, incluso los que se publican sólo en internet. Y, ahora, mientras escribo esto, me viene a la memoria el único que seguramente sí que lo es y que no representaría sino esa excepciòn que confirma la regla general, elplural.com.
 A Pedro J. lo ha defenestrado un conjunto de circunstancias, entre las cuales se halla esa lucha a muerte intestina entre todos los elementos que confluyen en la encarnación del poder: Rajoy nunca ha sido santo de su devoción, él tenía otros caballos favoritos dentro del PP, Aznar y la Cólera de Dios; pero conforme se ha ido asentando el registrador en el poder, se han ido debilitando los apoyos de Pedro J. dentro de dicho partido; pero es que, además, llevado por su impulso de considerarse superior incluso a los poderes políticos, a los que presumía de manejarlos a su antojo, avivó el incendió del caso Bárcenas de una manera absolutamente decisiva llegando incluso a realizarle una entrevista en exclusiva.
 Rajoy o no es nada o es un tipo esencialmente rencoroso. En su irresistible ascensión hasta el poder ha ido dejando un semillero de cadáveres. Los primeros fueron Mayor Oreja y Rodrigo Rato. Posee una astucia sin límites, superior, tal vez, incluso a la que tenía Franco, que es su auténtico maestro y no Fraga, como se suele decir. 
 A Fraga no acababa de gustarle por esas peculiaridades tan suyas de ser un solterón de apariencias sexuales un tanto equívocas. Por eso le reprendió tan severamente cuando le dijo que se dejara ya de tonterías y se casara de una puñetera vez. Y Rajoy le hizo caso porque sabía que, si no, quedaría fuera de la carrera hacia la presidencia.
 De modo que Pedro J. pisó muchas veces los callos de uno de los tipos más peligrosos del mundo porque, como todos los acomplejados, su odio es inextinguible hacia aquellos que lo han menospreciado alguna vez. De modo que el registrador esperó pacientemente, sabiendo que la ocasión acabaría por presentársele.
 Y se le presentó. El Mundo entró en pérdidas insoportables para la sociedad que lo editaba. Había que elegir entre su desaparición o un cambio completo de escenario porque el gobierno rajoyano le había retirado el oxígeno que supone la publicidad institucional.
 Y Rajoy se fue a Roma, donde reside la sociedad editora, no sólo con su ira sino también con la de nuestro monarca, al que Pedro le había hurgado en los genitales publicitando sus locuras cinegéticas y sexuales.
 Terminados sus actos protocolarios con su colega Letta, Rajoy, estoy seguro que se entrevistó con los mandamases de la editora de El Mundo y les dijo: “Estos son mis poderes, si este hombre sigue dirigiendo el diario, no recibirán ustedes ni un euro más del gobierno español, es más, le pondremos todos los obstáculos que podamos. Ustedes verán”. Y los italianos vieron.
 Llevamos también siglos diciendo que la prensa no es que sea el cuarto poder sino que es el primero, no lo parece, pero lo es.
 Pedro J., Ansón, Sebastián “et alteri” decidieron un día cargarse a ese estúpido engreído que afirmaba sentir que iba a morir de éxito y lo tumbaron en un momento.
 Y consiguieron, además, que lo sustituyera uno de los tíos más impresentables que nunca hayan nacido en este desdichado país, lo que éste agradeció concediéndole al 2º una cabecera de diario y al 1º todo lo que éste le pidió, además de su amistad que se cimentó en los semanales partidos de padel.
 Pero Pedro J. se equivocó dramáticamente creyendo que Aznar seguía mandando en el PP, un error increíble en un tío tan pillo y con tanta experiencia, en España el que manda realmente es el que tiene la llave del Boletín Oficial del Estado, que todo lo que publica se convierte automaticamente en Ley, de modo que el PP es propiedad ahora de aquel oscuro registrador que apenas si ha pisado un registro pero que tiene uno de los mejores de todo el país, esperando que pase su gloria en el mundo.
 Por ahora, su principal misión, al menos, para él, es un ajuste de cuentas con todos los que le han menospreciado, entre los que se cuentan Mayor Oreja, Rodrigo Rato y ese político catalán afónico que ahora mismo no recuerdo como se llama y algunos otros que ahora no se me ocurren.
 Que se preparen porque este hombre, como buen mafioso, no perdona porque sabe que en su capacidad de “vendetta” reside en realidad toda su fuerza.

La prensa canallesca

 Si aceptamos como válida mi definición de la izquierda: la búsqueda siempre a fondo de la verdad y la defensa a muerte de la justicia, no cabe la menor duda de que Pedro J. Ramírez es todo lo contrario, y todo lo contrario es no la derecha sino la ultraderecha.
Y el test paradigmático es su actitud ante el atentado terrorista del 11M.
Desde el mismo momento de su producción, y yendo más allá incluso que Aznar y Acebes, su diario mantuvo con una ferocidad inaudita que los autores del atentado eran los de Eta y no sirvió de nada el cúmulo de pruebas que de un día para otro se amontonaron sobre su propia mesa, todo lo contrario inició, una tarea de falsificación de todas ellas, no importándole en absoluto los terribles efectos que sus mentiras provocaban en sus lectores.
 Acabo de leer comentarios laudatorios de este hombre porque dicen que era un buen periodista, es más, ¡afirman que podría haber sido el mejor periodista de España!
 Pero ¿qué concepto del periodismo tienen esta gente?
 La principal, si no única, misión del periodista es informar, lo de crear  opinión es cosa de los demás y en el momento que un periodista adoctrina a sus lectores los está traicionando a fondo, no digamos si lo que hace es adoctrinar a la gente falseando los hechos, entonces, coño, ¿dónde está la excelente calidad del periodismo que estos panegiristas le otorgan?
 Otra cosa es la enorme influencia que este nuevo De Maistre, al que Cioran puso como ejemplo del pensamiento reaccionario, ha obtenido porque supo muy bien hacer de su diario el mejor de los medios de difusión de una infame propaganda política.
 El mundo periodístico hoy está dividido entre una pequeña, ínfima parte que ejerce su profesión con honestidad, sacrificando incluso su posibilidad de lucimiento, a la honradez profesional, sirviendo incluso heroicamente a la verdad, y otra inmensa que se ha prostituido evidentemente dejándose sobornar por el becerro de oro.
 Y es que, como nos enseñó magistralmente Marx, todo es puñetera, jodida, asquerosa economía. Y este degradado animal que es el hombre se ha dicho “si se trata de producir, entendiendo esta palabra como el hecho de confeccionar bienes para el consumo de la gente, ‘si lo quiere el vulgo, es justo hablarle en necio para darle gusto’”. 
Pero yo estoy con el inefable Kapuscinski que afirmaba que lo primero que debe de ser un periodista es una buena persona, cosa que han dejado de ser la inmensa mayoría de los periodistas de hoy, algo que vio con inmensa clarividencia Julien Benda cuando hace ya tanto tiempo escribió La traición de los intelectuales.
Es por eso por lo que ahora las cosas nos van tan mal, porque el que yo no me canso de llamar primer poder está traicionado a fondo su función y se dedica a embrutecer y a engañar a las masas de mala manera.

La fuerza bruta y la compasión

 Rajoy=Florentino=Aznar=Acebes=Arriola
 Sociológica, políticamente, no hay compartimentos estancos, quiérese decir que el hombre, el microcosmos, y la sociedad que es respecto a él una entidad superior, su macrocosmos, no se dividen en una serie de departamentos completamente independientes entre sí, entre los cuales no existe ninguna clase de comunicación, sino que son entidades absolutamente orgánicas, completamente integradas de manera que todo lo que sucede en ellas repercute, se transmite al resto por una especie de movimiento irreprimible que puede tardar más o menos tiempo.
 La fuerza es, en este caso, el ministerio de Interior, que tiene el privilegio del ejercicio legal, que no legítimo, de la violencia.
 Y un grupo de seguidores del islamismo radical, exacerbado su odio por la conducta de Aznar en relación con la guerra de Irak, atenta en Atocha contra una serie de trenes en los que viajan los trabajadores a sus destinos laborales.
 España se halla en período electoral y Arriola le dice a Rajoy: “hay que imponer la idea de que el atentado es obra de Eta y ganamos las elecciones, si prospera la verdad, que el atentado es consecuencia de la conducta de Aznar, las perdemos”.
 Arriola, como buen ultraderechista, es un genio sociológico pero esencialmente malévolo, como hombre político no busca el bien público sino el mal, él quiere que gane el mal, pretende engañar al pueblo.
 Y, para ello, a través de Acebes, utiliza la fuerza social, aunque es Aznar en persona el que llama a todos los directores de diarios de España para “recordarles” que ha sido Eta y no los islamistas los que han perpetrado el criminal atentado. Y actúa igualmente cerca de las embajadas y de los corresponsales de prensa extranjeros.
 La táctica, ¿o es la estrategia?,es técnicamente perfecta,  sobre el papel. El inspirador es el prototípìco manipulador nazifascita, Goebbels, el ministro de propagando del Führer: una mentira mil veces repetida se convierte en una verdad incontrovertible: son los jodidos etarras, favorecidos secularmente por la izquierda, los culpables de la horrible matanza.
 Pero a veces la verdad es tan evidente que es absolutamente imposible manipularla.
 Estaba escribiendo esto cuando mi yerno me ha recabado para que fuéramos a hacer la compra. En el trayecto me ha contado cómo su hermano, que vive en Berlín toda la vida, era la oveja negra de la familia y había pasado por todas las experiencias, hippi, beaknick, anarquismo, para acaba en el nihilismo. Y cómo le había recordado, en una reciente visita, la llegada del Hitler al poder y cómo éste, al principio, encarnaba el ideal de todos los alemanes. Y cómo el político ideal, que resolvió todos los problemas alemanes de la 1ª postguerra, acabó quemando judíos en los hornos crematorios de sus campos de concentración. O sea, el genuino imperio de la fuerza bruta.
 Esto me ha inducido a cometer el mismo error de siempre, a creer que podía leerle todo lo que había escrito hasta ese momento, con la muy molesta oposición de mi hija que me tiene prohibido que hable con él de política, “como no lo hace conmigo mi suegra que, cuando voy a su casa, no dice ‘ahora voy a ajustarle las cuentas a esta puñetera rojilla’”. Y la cosa ha degenerado en una discusión sobre si existe o no la objetividad, de modo que yo no he tenido más remedio que recurrir a la clásica definición de la verdad como “adequaetio rei et intellectus”, o sea, la adecuación entre el intelecto o la razón y la cosa”.
 “Es evidente”-les dije-“que hubo un atentado en Atocha, y más evidente aún porque se encargaron de publicitarlo y Aznar no lo desmintió que éste se dirigió telefónicamente a todos y cada uno de los directores de diarios para remacharles que Eta era la autora de los atentados, como hizo también con todas las representaciones diplomáticas, incluso con la Onu, y los corresponsales de prensa extranjeros, intentando frenéticamente cambiar la realidad, “ergo” la realidad era ésa precisamente que él, Aznar, intentaba cambiar”.
 Pero estoy empezando a irme por los cerros de Úbeda, aquello, lo que bajo el influjo de Arriola, intentaron desesperadamente hacer Acebes y Aznar, no fue sino el empleo de la formidable fuerza que detenta cualquier gobierno en el mundo. La fuerza pura y dura, la fuerza bruta, que intentaba desesperadamente retener el poder.
 Pero ganó la compasión. “Cum patere”, sufrir con, sufrir con los otros, sufrir con todos los que sufren.
 Ahora, España entera se ha transformado en una Atocha gigante, todo el país sufre el más salvaje de todos los atentados de su historia y no es cierto, como pretenden todos los aznares, todos los acebes, todos  los rajoys del país, inducidos, otra vez, por ese goebbels de bolsillo que es Arriola, que la culpa, que los autores de éste, el mayor atentado de toda nuestra historia, lo estén cometiendo los malvados integrantes de la izquierda sino esa ultraderecha pura y dura que nos gobierna sin ninguna clase de compasión y que está condenando al hambre, la miseria, el desamparo, el desahucio y el suicidio a todos los españoles que no forman parte de su cuadrilla, porque es una auténtica cuadrilla de malhechores la que ha cumplido, al fin, el sueño malhadado del más canalla de todos los españoles cuando pergeñó una constitución para que se cumpliera para siempre el propósito infame del taimado capo de todos los mafiosos del mundo cuando dijo aquella máxima horrorosa: es preciso que todo cambie para que todo siga igual.

Cuando los cojonuditos nos señalan el camino

Mourinho, a Antón Meana: ´Yo soy un entrenador top y tú un periodista de mierda´

A Lucía M. Mur con todo mi respeto y cariño.
 Yo quisiera saber por qué los buenos se mueren siempre antes. O también por qué se les desahucia o se les persigue sañudamente con porras eléctricas o pelotas de goma que incluso los dejan ciegos de uno de sus ojos mientras los cínicos, canallas sin vergüenza les dicen que en realidad les han hecho un favor visto lo que hay que ver.
 Y los cínicos, canallas sin vergüenza tienen razón siempre.
 Se puede matar de muchas formas. Una, elemental, es pegarlo un tiro al interfecto en su puñetera cabeza, con lo que también, está claro, se le hace un inmenso favor, en realidad, los antiguos, aquella gente que sabía tanto de todas las cosas, decían sabiamente aquello de que al difunto “lo habían despenado”, de des-penar, quitar las penas literalmente.
 Hoy, hay millones de españoles que gracias a Rajoy y los suyos buscan desesperadamente la despenalización.
 Y el más cínico de todos sus ministros nos lo ha dicho con esa sonrisa sardónica con la que ilumina todas sus apariciones públicas, lo que el trata de hacer es españolizarnos a todos porque nos estamos alejando vertiginosamente de la esencia de lo que él considera la españolidad.
 Dijo no sé quién muy acertadamente que el español es un tipo moreno y bajito que siempre está cabreado.
 Como una primera aproximación, no está mal, pero es demasiado superficial.
 La esencia de lo español es la mala leche. Y el producto lácteo es malo cuando proviene de alguien que goza de esta pésima cualidad
 Si hay alguien que represente la esencia de lo español es el ciudadano de derechas que, además, es madridista, si es que ambas cosas no son la misma.
Porque la derecha es la filosofía de Pangloss, el personaje de Voltaire: no sólovivimos en el mejor de los mundos posibles sino que es absolutamente imposible que haya un mundo mejor de manera que no se debe de modificar un ápice este maravilloso mundo. O sea, como se ve, el summum del ideario conservador.
 Dice el Ser Superior que el Real Madrid, RM, es el mejor club del mundo, entre otras cosas, claro, porque lo dirige él. Y dice, además, que su entrenador es el mejor del mundo, consecuentemente.
 Pero, mientras el Ser Superior dice todo esto, ¿qué es lo que está sucediendo en ese mundo?
 Pues sucede que el protomadridista fue aquella insigne buena persona que se llamó Franco, sí, aquél que, con el patrocinio del primero de los March, no lo olvidemos nunca, los patronos de Florentino Pérez, que le envió el Dragon Rapide para que diera el salto de Canarias, donde era el capitán general,  a la península, provocó una guerra en la que, según las estadísticas, murieron más de un millón de españoles, aquél que cuando no tenía nada mejor que hacer firmaba sentencias de muerte contra unos chavales que pedían un poco de libertad para este pueblo de genuinos idiotas que siguen manteniendo en el poder con sus votos a los directos descendientes de aquel general; y que, ahora, en este mismo momento, son furibundos madridistas no ya sólo este rey cazador que mata inocentes animales sólo por el placer de matar, sino también Aznar, el tipo que colaboró decisivamente a la matanza de Irak, donde han muerto ya otro millón de personas, pasando por Rajoy y toda esa pléyade de ilustres personajes que llenan el palco de su estadio los días de partido.
 Parece que el ideólogo de esta nueva hornada de madridistas es el ínclito ministro de Educación que se consagró internacionalmente cuando escribió un artículo que tituló “El cojonudito”, sí, señores, sí, aunque no lo crean.
 En dicho artículo, que iba destinado y estaba provocado por Manolo Preciado, aquel humilde entrenador del Racing, el hombre más ilustrado de España, madridista ultraconfeso, el sr. Wert, sociólogo de profesión y vocación, sostenía que:
  1º) Manolo Preciado era precisamente el prototipo del cojonudito, o sea, del típico español, mezcla de gilipollas y macarra perdonavidas que va por la vida insultando y despreciando a todo el mundo, sacando pecho y despreciando a todo el que no piensa como él, o sea, exactamente igual que lo que hace su ídolo, el de Wert, que no es otro que el tal Mourinho;
  2º) Wert tomaba como pretexto para su artículo la controversia habida entre ambos entrenadores, en la que Mou acusó al otro de venderse de mala manera al Barça, alineando frente a éste a un equipo plagado de suplentes, o sea que lo acusaba sin el mínimo motivo de ser un mercenario antideportista que se vendía al mejor postor, lo que motivó que Preciados pillara el que fue sin duda el mayor cabreo de su vida, tanto que llamó a Mourinho canalla y sufrió tal disgusto que, al poco tiempo, hablando en términos de patología médica, sufrió un infarto y se murió;
 Ésta es la pequeña historia de un cojonudito, según Wert, pero la gran historia de su RM, el mejor club del mundo, dirigido por el Ser Superior y entrenado, como no, por el mejor entrenador del mundo, tiene otros muchos episodios más que explican fehacientemente lo cojonudito que es:
 1º) el RM acude al campo del Barça a jugar un partido, que pierde, y a su final, como no sabe ni debe perder nunca, monta una formidable tangana que acaba con el mejor entrenador del mundo intentando pisotear la cabeza de un contrario tendido en el suelo como consecuencia de una alevosa entrada por detrás y visto que no consigue su laudable propósito, con la fría determinación que nos muestra el video de youtube, recorre la distancia que media de una zona técnica a otra y agrede cobardemente al 2º entrenador del Barça metiéndole el dedo en el ojo ostensiblemente para que todo el mundo lo vea, ante 400 millones de telespectadores.
 2º) este tío que se comporta así es el mejor entrenador del mundo para el Ser Superior que preside el RM, pero este incidente no tendría la inmensa relevancia que alcanza sin la posterior conducta no ya de este contumaz agresor y provocador si no fuera por la actuación posterior que se produce en el estadio del mejor club del mundo: ante la universal ola de repulsa contra el RM, las gradas del referido coliseo se llenan de pancartas alusivas al hecho, todas ellas, como no, laudatorias, de la que destacamos una que rezaba así: MOURINHO, TU DEDO NOS SEÑALA EL CAMINO.
 3º) no se trata de un arrebato momentáneo a sangre caliente, no, no, son las señas de identidad de un club que, como dice continuamente su presidente, ha dejado una huella imborrable en la historia del fútbol mundial, por eso, la semana pasada, a las pocas horas de que el Ser Superior volviera a afirmar que Mourinho es el mejor entrenador del mundo, una banda de 6 individuos dirigidos por éste y peligrosamente armada con el más perverso de los odios, secuestró y encerró a un periodista que se había atrevido a contar una de las cosas que suceden en dicho club y le insultaron y maltrataron salvajemente, llamándole, entre otras cosas “periodista de mierda”, en un intento de amedrentar a la prensa que ha comenzado a contar, cansada de hacer de encubridora, las cosas que suceden en el mejor de los clubs del mundo, dice el Ser Superior.
 Es por todo esto por lo que yo no acepto esa actitud indiscutiblemente hipócrita del madridismo que ahora hace como que lamenta la desgracia del tal “Pito, Rito, Quito, Quico, o como leches se llame ese tío al que yo no conozco de nada”, dijo el mejor entrenador del mundo después de agredirle salvajemente delante del universo entero, a fin de inferirle, además de la agresión, el mayor de los desprecios, casi tan grande como el que yo experimento por todos esos macarras que agreden, desprecian e insultan a todo el mundo desde la inmensa montaña de su inconcebible bajeza, como si realmente formaran parte de esa legión de cojonuditos que tan bien describiera el inefable Wert dirigiéndose al difunto Manolo Preciado, q.e.p.d. una de las innumerable víctimas del mejor entrenador del mundo, según Pérez.

PP=España=Real Madrfid

 Ayer mismo, colgaba yo por aquí un post, por cierto inacabado porque me cansé de escribir, y, hoy, el incansable Patrick Bateman me trae un par de artículos que dejan en mantillas mis pobres y anémicos trabajos.
 Sin embargo, yo decía allí algo que pensaba que iba a producir una rabiosa reacción de mis antiquísimos aunque rabiosos enemigos madridistas, decía, ni más ni menos que el Real Madrid, RM, no es que fuera el emblema preferido, favorito del sistema socioeconómico político que padecemos, ni mucho menos, afirmaba categóricamente que el RM era el sistema en sí mismo.
 Dicho así, con un lenguaje cuasi técnico, tanto mis acérrimos enemigos madridistas como los cerrados de mollera de sus seguidores de aún menor calibre mental, podían llegar a creer, y a lo peor tienen razón, que lo mejor era utilizar la callada por respuesta, o sea el más ominoso de los silencios, puesto que la actuación del RM al respecto era absolutamente indefendible en tanto en cuanto los hechos que se relatan en las aportaciones que nos hace Patrick confirman ya para todos los siempres mi tesis central respecto a la íntima imbricación entre el RM y el Estado español que llega hasta el punto de hacer imposible determinar dónde termina el RM y empieza el referido Estado.
 Porque los serviles medios de la prensa española, que beben de las ubres de todas las empresas que se integran dentro del madridismo, se guardarán muy mucho de hacer algo que favorezca la percepción por el público en general de esto que ya es más que evidente para los que sabemos mirar la realidad sin anteojeras: el RM es el Ayuntamiento de Madrid y por tanto era Cajamadrid y hoy Bankia pero también es ACS y toda esa red de empresas constructoras que giran orbitalmente alrededor de ésta, como también es el Estado español, dirigido siempre por algún madridista recalcitrante que ahora se llama Rajoy  y otrora Aznar, pero que también se han llamado Rubalcaba y Lisawesky, o sea, que todos los estamentos del Estado y esos partidos políticos esenciales para el funcionamiento de esta falsa democracia que nos embebe y atonta, no son más que los tentáculos que el capitalismo neoliberal nazifascista que nos oprime utiliza para alienarnos defintivamente mediante este artilugio demoníaco que el propio Diablo, o sea, Franco, se sacó de la manga, como un nerón cualquiera, para llevarnos a todos al puñetero huerto, donde mucho me temo que nos vamos a quedar para siempre.
 Pero, como siempre, a pesar de mi insuperable cansancio, ya he escrito demasiado. 
 Dejemos que hable la propia prensa madridista, confesión de parte, a través de nuestro Patrick Bateman:
 “Patrick Bateman
noviembre 15, 2012 en 6:51 pm
“El Gobierno madrileño ha autorizado este jueves la modificación puntual del Plan General de Urbanismo que permitirá la remodelación del estadio Santiago Bernabéu, que incluye su cobertura total, la creación de nuevas zonas verdes y la implantación de usos terciarios en el frente del paseo de la Castellana”.
 REAL MAFIA Y CORRUPCIÓN.
 Patrick Bateman
noviembre 15, 2012 en 6:55 pm
 y
 Por favor, amables lectores, no se pierdan la lectura de estos enlaces, tal vez entonces puedan comprender mucho mejor todo lo que está ocurriendo en España. Gracias.