Jueces y jueces, pero también abogados/as del Estado y un registrador

 Ahora ya sabemos, los que queremos saber, por qué Wert está siendo tan duro con los becarios pobres: se trata de situar para siempre todo lo lejos que se pueda a los hijos de los pobres de los estudios univesitarios para que ninguno de ellos pueda ser nunca juez, abogado del Estado o registrador y acceder, así, luego, a los puestos de poder.
 Esta gente es tan descaradamente sinvergüenza que ha apartado de un violento manotazo el axioma de Lampedusa: es preciso que todo cambie para que todo siga igual, esta gente no quiere, porque piensa que ya no lo necesita, guardar las apariencias. 
 ¿Para qué, si ya nadie que no sea de los nuestros va a tener a partir de ahora acceso a ninguna clase de prensa, porque ésta es ya toda de nosotros?
 Ayer fue un día increíble. Por la mañana, muy temprano, fui a un registro de la propiedad y le pregunté a un amigo, que sustituye al registrador, si yo había pecado por exceso cuando dije aquello de que un registrador ganaba tres millones de pesetas mensuales y el me contestó: no, has pecado por defecto. 
 O sea que un registrador ganaba más de 3 millones de pesetas mencuales, o sea, más de 36 millones de pesetas anuales, o sea, que Margallo tenía toda la razón del mundo cuando afirmaba que Rajoy estaba perdiendo muchísimo dinero dedicándose a la política en lugar de seguir ejerciendo su honorable profesión de registrador de la propiedad.
 No sé si algún día tendré tiempo y ganas de glosar por qué la de registrador de la propiedad es la profesión jurídica mejor remunerada de todas las que existen en España. Creo que merece la pena.
 Por eso Wert no quiere que estudie Derecho y pueda ser, luego, registrador de la propiedad, el hijo de ninguno de esos zarrapastrosos pobres que, a lo peor, incluso es un jodido marxista. Y él va a hacer, está haciendo todo lo que está en sus manos para que ninguno de ellos tenga acceso a la jodida, puñetera universidad.
 Es su particular manera de ganar la guerra, impedir que exista siquiera el enemigo.
 Porque todos los universitarios que estudien Derecho no van a ser como esa terrible superwoman de la juez Alaya que pretende encarcelar a todos los miembros prominentes del partido socialista para que así no puedan concurrir a las próximas elecciones en Andalucía y el PP pueda, al fin, ganar las elecciones generales allí con la mayoría suficiente para que no palie su derrota pactando con ese diabólico partido que es IU, abarrotado en su totalidad por íncubos y súcubos.
 Mientras, el juez Ruz hace como que no oye las declaraciones de Bárcenas en las que éste no se cansa de decirle que el PP durante los últimos 20 años ha sido una máquina de cohechar a la que iban todas las grandes empresas inmobiliarias de España, con una increíble periodicidad, a hacer sus óbolos para que éste ganara las elecciones y ellos, los propietarios de las mismas, siguieran ganando todos los concursos en los que se adjudicaban todas las obras pùblicas y todos los servicios del Estado, una figura que el Código penal recoge como delito de cohecho o, por lo menos de tráfico de influencias.
 La caja B del PP era una máquina de recibir donativos no a fondo perdido sino a cambio de ajudicaciones de obras o servicios públicos de las distintas administraciones públicas regidas por el PP, desde la Administración central del Estado a la de las distintas comunidades autónomas.
 Es así como Bárcenas que no era en sí mismo ninguna clase de autoridad pública hacía llegar a los que sí lo eran las gratificaciones necesarias y suficientes para que éstos adjudicaran siempre en los concursos públicos las obras y servicios a las empresas donantes.
 ¿Cohecho, tráfico de influencias?
 Doctores tiene la Iglesia, quiero decir jueces, pero ¿qué se puede esperar de jueces, del último de los jueces, el presidente del Tribunal Constitucional que ejerce su cargo con el carnet del PP en la cartera y que pagaba hasta ayer mismo sus cuotas como militante del partido,que tire piedras contra el partido que lo ha colocado allí?
 Esto va contra la esencia de la naturaleza humana.
Pero hay algo en la declaración de Bárcenas ante el juez Ruz que acaba de publicar la prensa que a mí me ha estremecido hasta lo más hondo: cuenta este hombre que un día, después de repartir todo lo recaudado entre los prohombres del PP, a él, a Bárcenas, le sobraban unos 6.000 euros y le preguntó a su asesor áulico Javier Arenas qué hacía con ellas, y Arenas le contestó: cógelos, mételos en un sobre y mándaselos a Rajoy.