La coartada: “Excusatio non petita, acusatio manifesta”.

 La única duda que yo albergaba sobre la connivencia total entre los árbitros y el Real Madrid radicaba en la posibilidad de que, si la conspiración era no ya sólo concebida sino expresamente pactada, uno de los colegiados, algún día, ya fuera por remordimiento de conciencia, despecho en una controversia con otro compañero, o por cualquier otra causa, acabara contando la verdad.

 Para cualquier observador imparcial, de la cuestión, incluso para una de esa almas angelicales que abominan del fútbol, el mismo, como problema incita a plantearse una serie de preguntas:

 1ª) parece axiomático que si los números de posesión del balón no mienten, 70/30, como mínimo, los partidos del Barça se juegan casi íntegramente en campo contrario por lo que, como el penalti es una falta que se comete cuando se produce una infracción dentro de las áreas, el cálculo de probabilidades A LO LARGO DE NI MÁS NI MENOS QUE 38 PARTIDOS, arroja la conclusión, eminentemente matemática, de que este equipo tenía que contar a su favor con el mayor número de penaltis pitados a favor y el menor número en contra, ya que casi siempre está jugando en el área contraria y es también axiomático y así lo reconoce reiteradamente la prensa madridista que es absolutamente aburrido el espectáculo de los jugadores del Barça tocando y retocando la pelota en el área contraria sin decidirse a tirar a puerta una puñetera vez, lo que evidentemente, con toda la evidencia del mundo, multiplica hasta casi el infinito las posibilidades de que las defensa contrarias cometan penalti; en cambio, la fulgurante transición de los jugadores madridistas que, según la propia prensa, están chutando a puerta ya mucho antes casi de llegar a ella, disminuye racionalmente la posibilidad de que se produzca la referida infracción cuando el RM ataca, dado el poquisimo tiempo de posesión del balón, de que todo el mundo madridista presume; y, esto, hablando, o escribiendo, en términos juridicoprocesales alcanza la categoría de verdad absoluta porque no es ni más ni menos que confesión de parte;

 2ª) el RM dispone en sus filas de los jugadores más duros del mundo, dos de ellos absolutamente paradigmáticos, Pepe y Sergio Ramos, que, en cualquier otro país que estuviera convenientemente civilizado, no sólo no  jugarían al fútbol sino que estarían en la cárcel dada su naturaleza de criminales natos y su evidente peligrosidad social,  todos los demás, Marcelo, Alonso, Kedira, Albeloa, etc., son capaces de darle patadas a cualquier hasta en el paladar, por mencionar un lugar no sólo recóndito sino muy bien resguardado, pues bien: EL REAL MADRID SE HA TIRADO TODO UN AÑOS SIN QUE SUS EXCELENCIAS LOS ÁRBITROS LE PITARAN UN SOLO PENALTI EN CONTRA, y han leído ustedes muy bien: 365 días sin que los jugadores más leñeros del mundo, algunos de ellos podrían considerarse auténticos criminales desde el punto de vista del Código penal, y de hecho, uno de ellos, Pepe, ha sido denunciado ante los tribunales por el delito de agresiones por pisarle la mano a un contrario con el juego detenido; esto en lo que se refiera a los penaltis en contra, en cuanto a los a favor, la cosa cambia radicalmente: a pesar de su tan celebrado  raudo paso por el área contraria, al RM le han pitado más penaltis a favor que a nadie, en realidad, le han pitado uno cada vez que lo ha necesitado, todo lo contrario que a su eterno rival, que no le pitaron nunca uno hasta que la liga se ha acabado y ahora, se los quieren pitar todos a la vez para no sólo compensar tan escandaloso déficit sino aumentar desesperadamente el saldo de penaltis a favor como coartada para paliar el escándalo que se produce en todo el universo con esto de los penaltis y el Real Madrid;
 3ª) bien, todo esto se producía hasta ahora en ese terreno ciertamente nebuloso de la especulación intelectual, como decíamos era simples razonamientos que, siendo como son absolutamente matemáticos, de la nueva matemática, sólo gozaban, respecto a la prueba, del beneficio que supone el puro razonamiento filosófico, pero, a partir de ahora, a partir de que, de pronto, hayan comenzado a pitarle al Barça penaltis a favor con verdadera desesperación, 4, en 2 únicos partidos, la teoría penetra decididamente en el terreno de las pruebas: ¿por qué, ahora, cuando la liga ya está decidida a favor del RM, se le pitan al Barça más penaltis a favor de los que realmente le hacen? 

 A la luz de la lógica, de la jodida y puñetera lógica, sólo puede ser por 2 razones, ya que la otra, de que es que los penaltis realmente se habían cometido, no nos vale porque lógicamente también se deben de haber cometido otros a lo largo de estos 365 días en los que no se le han pitado, la solución lógica es únicamente que el estamento arbitral está tratando ahora precisamente de enmascarar esta verdad absoluta o esta absoluta verdad: “pitemosle ahora al Barça todos los penaltis que podamos para así poderle decir al mundo que contempla asombrado el espectáculo que estamos dando, “eh, oigan, que no es verdad eso de que al Barça no le pitábamos penaltis a favor y sí todos los que fueran necesarios para la buena marcha de la Liga en su contra y a favor del Madrid: ahí tienen ustedes: tantos”.

 Pero, amigos árbitros, es que estos penaltis a favor del Barça llegan tarde, muy tarde, escandalosamente tarde, tanto que es el momento de citar la famosa regla de la prueba para enfrentarla a los que se quieren pasar de listos: “exusatio non petita, acusatio manifesta”.

 No nos piten ahora pares de penaltis a favor, cuando hace tan poco que sólo nos los pitaban en contra, por ejemplo, el día del Granada el jodido Teixeira no sólo nos pitó 2 penaltis en contra en unos minutos sino que, ademas, expulsó al jugador, intentando así darle la puntilla al Barça.

 Son ustedes tan torpes o están tan escandalosamente seguros de que su infame conducta va a quedar para siempre impune que, sin querer, han certificado la única incógnita que yo tenía: esta conspiración tan formidable en contra del Barça, que implica a la Federación, los Comités, todos los árbitros sin excepción y una prensa que, en este caso se ha mostrado aún más canallesca que nunca, al dar la cobertura teórica a dicha conspiración, no era tan sólo espontánea o sea no expresa, no constando fehacientemente en ningún sitio, como suele hacerse con las conspiraciones no sólo bien concebidas sino mejor realizadas, no, esta asquerosa y evidente conspiración no ha tenido inconveniente alguno en bajarse la máscara y abriendo el balcón ante el asombro de todo el universo, decirle a sus jodidos y asquerosos críticos, “ustedes pataleen todo lo que quieran que aquí, ante todos ustedes, para que no  sólo los vean sino que también  los toquen con sus propias e incrédulas manos, están nuestros mafiosos, fascistas, franquistas, poderes”.