Goebbels y Dulles, prensa y propaganda, siempre la letra fue compañera del imperio (I)

 Prensa y propaganda, el profeta Goebbels: una mentira mil veces repetida se convierte en una verdad, Dios, o sea, Dulles: “sembrando el caos en la Unión Soviética sustituiremos sus valores, sin que sea percibido, por otros falsos, y les obligaremos a creer en ellos. Encontraremos a nuestros aliados y correligionarios en la propia Rusia. Episodio tras episodio se va a representar por sus proporciones una grandiosa tragedia, la de la muerte del más irreductible pueblo en la tierra, la tragedia de la definitiva e irreversible extinción de su autoconciencia. De la literatura y el arte, por ejemplo, haremos desaparecer su carga social. Deshabituaremos a los artistas, les quitaremos las ganas de dedicarse al arte, a la investigación de los procesos que se desarrollan en el interior de la sociedad. Literatura, cine, teatro, deberán reflejar y enaltecer los más bajos sentimientos humanos. Apoyaremos y encumbraremos por todos los medios a los denominados artistas que comenzarán a sembrar e inculcar en la conciencia humana el culto del sexo, de la violencia, el sadismo, la traición. En una palabra: cualquier tipo de inmoralidad. En la dirección del Estado crearemos el caos y la confusión. De una manera imperceptible, pero activa y constante, propiciaremos el despotismo de los funcionarios, el soborno, la corrupción, la falta de principios. La honradez y la honestidad serán ridiculizadas [como] innecesarias y convertidas en un vestigio del pasado. El descaro, la insolencia, el engaño y la mentira, el alcoholismo [y] la drogadicción, el miedo irracional entre semejantes, la traición, el nacionalismo, la enemistad entre los pueblos y, ante todo, el odio al pueblo ruso; todo esto es lo que vamos a cultivar hábilmente hasta que reviente como el capullo de una flor, sólo unos pocos acertarán a sospechar e incluso comprender lo que realmente sucede. Pero a esa gente la situaremos en una posición de indefensión, ridiculizándolos, encontrando la manera de calumniarlos, desacreditarlos y señalarlos como desechos de la sociedad. Haremos parecer chabacanos los fundamentos de la moralidad, destruyéndolos. Nuestra principal apuesta será la juventud. La corromperemos, desmoralizaremos, pervertiremos (…)»; siempre la letra fue compañera del Imperio, Relaño, el Villarato, y Pedro J.,eta fue quien organizó la matanza de Atocha, Casillas y Valdés,  Real Madrid, Barça, Rajoy y Zapatero, ésta es brevísimamente la pequeña historia de una serie de canalladas perpetradas por los reyes de lo que se ha llamado información y sería para suicidarse si no fuera por los hechos, los brutales hechos.

 Porque resulta que aquellas masas suicidas enfervorizadas que, apoyándose en Mein kampf, se lanzaron a la que consideraban inevitable conquista del mundo se estrellaron, como también lo hizo otro visionario, Napoleón, contra el general Invierno y la puñetera Wermacht, el 2º ejército invencible de la Historia,  se fue a hacer leches por uno de esos sus espantosos sumideros, pero la canallesca mafia nazi fascista imperialista, siguiendo los dictados del diabólico Lampedusa, ha comprendido que es preciso que todo cambie para que todo siga igual, que la revolución conservadora es mucho mejor que se realice por las buenas que por las malas, mediante ese engendro llamado democracia que por guerras como las llevadas a cabo por el III Reich, si bien la guerra, como se ha demostrado ya tantas veces, es quizá la mejor fuente de creación de riqueza.

 Y me quedan ya sólo 16 líneas para intentar meter en este post de hoy ni más ni menos que la historia de todas esas salvajes canalladas que, en realidad, sólo son una sola: el intento absolutamente criminal del más pleno de los dominios del hombre sobre el hombre, estoy intentando escribir sobre eso que se ha dado en llamar liberalismo.

 Paradójicamente, implantar a sangre y fuego la puñetera libertad no es sino hacerle el mejor de los juegos a la peor de todas las opresiones.

 Si definimos la libertad como la facultad que tiene el hombre para realizar sus deseos, el jodido ánimo de lucro, lease “codicia+avaricia”  viene a corromperlo todo, así, en nombre de la jodida libertad se impondrán la libertad de mercado y la de contratación laboral de manera que todo será válido, incluso el engaño, y la peor de las manipulaciones de la opinión pública para que los ancianos que acaban de cobrar su jubilación inviertan sus ínfimos ahorros en acciones preferentes de modo que el fruto del trabajo de toda su vida pase así, limpiamente, a formar parte del capital de las más asquerosas de las multinacionales, a cambio de absolutamente nada,  viva la libertad de expresión y de formación de la asquerosa opinión pública, mientras que se está imponiendo en todo este jodido mundo esa nueva categoría de empleo que han dado en llamar “minijobs” y que consiste en trabajar jornadas interminables a cambio de 300 euros mensuales, que yo no acabo de entender bien si es lo que estos maravillosos superempresarios de ahora ponen a disposición de los nuevos trabajadores a fin de que, si quieren, puedan suicidarse de alguna manera.