Podemos (I)

Con una falta total de perspectiva histórica, ni ellos mismos, los agentes del 15M y DRY ni los comentaristas políticos ni el publico en general fueron capaces de comprender que aquella falta de compromiso histórico iba a suponer lo que irremediablemente supuso el triunfo devastador de una derecha que ojalá no sea absolutamente irreversble porque las conquistas legales promovidas por la gentuza que hoy dice que nos gobierna a lo peor no son derogables por otras leyes contrarias porque los gobernantes son muy acomodaticios y se encuentran bien siempre amparados por leyes no ya conservadoras sino claramente regresivas.
El caso fue que aquellas neutralidad, imparcialidad y equidistancia fueron los polvos que nos han traído estos lodos y sólo por eso nosotros fuimos entonces de las pocas voces críticas que se levantaron en contra de aquellos 2 movimientos sociopolíticos que aparecían tan simpáticos.
Mis 2 blogs, que apenas si alcanzan los 100 visitantes diarios en sus mejores momentos, lograron entonces ni más ni menos que 3.370 visitantes que, seguramente, eran todos miembros de ambos movimientos que se corrieron entre sí la voz de que por ahí había un viejo loco que decía de ellos cosas tales como que estaban propiciando la mayor de las victorias históricas de la ultraderecha y acudieron muchos de ellos en tropel a ver qué coño era lo que decía aquel pirado.
Y lo que yo decía entonces es lo mismo que digo ahora: al enemigo no ya ni agua como decía el genial Bilardo sino tan siquiera aire, cuando menos decir que ante la pugna encarnizada y mortal que se plantea siempre en todos los momentos de la historia entre Ormuz y Arihman, entre cartagineses y romanos, entre Dios y el Diablo, entre rusos y usanianos y entre éstos y los chinos, cualquier tipo de neutralidad, imparcialidad o equidistancia es absolutamente criminal porque en trances de una lucha inevitable ninguna de estas tres posiciones el admisible, es como la abstención, el voto en blando y el voto nulo, no son sino votos a favor de la mayoría poderosa, joder, ¿esto también hay que decirlo una vez más?
Y aquellos alegres muchachos acamparon por todas las plazas públicas de España y, con la inteligente complicidad de ese Fuché de pacotilla que es Rubalcaba, se lo pasaron en grande pensando, haciendo como que creían, los muy jodidos imbéciles, que estaban tomando la Bastilla y la jodida, la puñetera Bastilla que ellos estaban tomando tan alegremente se derrumbó sobre ellos y los aplastó, Dios quiera, que mucho me temo que sea así, que no sea para siempre, porque si al poder económico, el poder real, le das gratuitamente el poder político, el poder de la jodidas urnas, todo puede haberse jodido para siempre.
Pero parece que no. Que PODEMOS revertir aquello si se hace lo que nosotros entonces propugnamos:
1º) afirmar erga omnes que la culpa de la hecatombe universal que nos aflige no obedece a una inevitable ley cíclica de la economía universal sino a la insaciable avaricia del poder económico que, como no tiene límites, es perfectamente capaz de morir matando pero antes, como un Saturno cualquiera, habiendo devorado íntegramente a todos sus hijos, hijos, eso sí, que habrán aceptado masoquisticamente que este inmenso Moloch se los trague impunemente;
2º) que ese Saturno-Moloch insaciable que está devorado al mundo ha encarnado en ese neoliberalismo capitalista que, como una nueva forma de fascismo totalitario, no cejará en su tarea de la esclavización  universal de tal modo que el mundo entero se convierta en una inmensa galera de remeros esclavos que, amarrados al duro banco de una galera turquesa, no tengan ya otro horizonte que las posaderas de los remeros del banco que les precede;
3º) que frente a esta situación no hay otra salida que esa tan puñetra de las urnas para ganar cuya batalla es absolutamente imprescindible que la inmensa mayoría de los remeros esclavos asuman su tarea que en algunos casos está claro que será suicida, de salir a las calles todos los día pidiendo trabajo y protección social, como en aquellos viejos tiempos del siglo XIX, cuyas victorias hemos dejado cobarde y mansamente que se nos arrebaten.