Carta abierta a Herman Terstch

 No sé cómo lo hacen porque no soy economista sino un eterno aprendiz de filósofo, pero el caso es que lo están haciendo y sin matar a nadie. Son los tuyos, Terstch, T, los que están asesinando a la gente y lo hacen de todas las maneras en que ello es posible.
 

Esta jodida mañana me he desvelado pensando en ello.

 

Si fuera economista intentaría una ecuación, algo así como l no=i, en la que l es la libertad e i, la igualdad.

 

Verás, jodido T, o como sea que se escriba tu puñetero nombre que hasta para eso no sólo eres sino también te sientes diferente, los Brics existen, ¿sabes? Y están ahí para daros en todos los morros a vosotros, los fascistas de nuevo cuño.

 

Brics=b,Brasil, r, Rusia, i, India, c, China y s, Sudáfrica.  Lo has leído bien, jodido T, brics.

 

5 países que han encontrado y que transitan por una vía pacífica no sólo para el desarrollo sino también para el bienestar de sus pueblos.

 

Verás, jodido T, hemos nacido, o mejor, nos nacen, ahí tienes a ese otro canalla del Gallardón, obligando a las mujeres a parir, mientras en China multan con no sé cuántos millones de iuanes al mejor de sus directores de cine por tener 4 o 5 hijos.

 

Ahí, tienes la 1ª pista, o la 1ª proposición algebraica de la ecuación.

 

Al jodido cineasta no le han permitido la libertad de engendrar todos los hijos que le salgan del cipote porque a sus cochinos hijos ¿sabes tú quién los tendrá que cuidar?, claro que lo sabes cabrón, ése que vosotros llamáis Papa Estado.

 

Allí, en China, el Estado es de todos, no como aquí, jodido, en donde sólo os pertenece a unos cuantos, de modo que dais premios a los multíparos para que engendren esclavos, esclavos a los que vais a privar de todo incluso del derecho a vivir, si seréis cabrones.

 

Decía ese canalla baboso, que no se cansa nunca de apilar millones,en 2 artículos, que se atrevió a escribir en El Faro de Vigo, que el de la igualdad es el vicio de los envidiosos. Si será maricón.

 

O sea que todos los que aspiramos a ser iguales somos, según el eterno registrador de Santapola, 20 o 30 millones limpios, al año,  por no hacer nada, porque, como registrador no hace nada, no somos más que unos puñeteros envidiosos por que no hemos tenido los santos cojones de ser hijos del Presidente de la Audiencia de Pontevedra, estudiar Derecho en cualquiera de esas universidades a las que sólo pueden acudir ellos, sus hijos y los hijos de sus hijos, y hacer esa pamema de unas oposiciones en las que los hijos de todos ellos sacan todas las plazas que se convocan de registradores, de notarios, abogados del Estado, jueces y otras gentes de mal vivir, aplicando la sagrada norma de la Omertá, esta plaza para tu hijo y esta otra para el mío, a ver cómo consigue esa jodida y maloliente chusma alcanzar uno de estos premios que, luego, te permiten dedicarte a la politica full time con el mejor de los futuros asegurado.

 

Envidiosos, claro que somos unos envidiosos, ¿quién es el gilipollas que no lo es de estos aventajados discípulos de aquel primer sinvegüenza que se llamó Nepote?

 

Si uno se toma la molestia de averiguar qué es, de donde vienen y adonde van, todos y cada uno de estos muchachos y muchachas del PP, quedará asombrado porque todos son miembros muy honorables de esos insuperables puestos de la Administración del Estado.

 

¿Cómo no van a defender este statu quo con todas sus uñas y todos sus dientes, si éste significa nadar en la opulencia para siempre ellos, sus hijos y los hijos de sus putos hijos?

 

Pero estábamos hablando, jodido T, de tus legítimos temores a que esta indecente mamandurria se acabe.

 

Porque tú, que yo sepa, no eres ni registrador de la propiedad, ni notario, ni abogado del Estado, ni siquiera juez o fiscal, como ese repugnante Gallardón, en cuya familia se dan todos estos jodidos especímenes, tú parece que sólo eres periodista, o sea, un distinguido miembro de la casta de los individuos de la peor especie.

 

Porque hay que ser, como tú eres, el más jodido de los hijos de puta de todo el mundo mundial, para escribir eso que tu has escrito de que cuando Podemos llegue al poder, lo 1º que harán es darte matarile a ti y a todos los que son como tú, jodidos palafreneros, que dedican toda su vida al noble arte de felacionar a los que les ponen en esos puestos de prensa y propaganda que tan bien promocionara Goebbels.

 

Aunque me cuesta, quiero tranqulizarte:

 

1º) porque no creo que Podemos llegue nunca al poder en un país como éste, pleno de lameculos como tú, que adoran a la Belén Esteban y a Cristiano Ronaldo;

 

2º) porque, aun en el supuesto de que tal milagro se hiciera posible, es absolutamente impensable que tus amigos, los autores de todas las matanzas y genocidios de los últimos años, los Usa,  consintieran de ninguna manera que un régimen no afecto se instalara en el país básico para su dominio del Mediterráneo;

 

Así que tú, tranquilo, pequeño canalla, seréis tú y los tuyos los que seguiréis machacando a una población indefensa que continuará siendo objeto de vuestra explotación total, mediante la venta de viviendas a precio de oro, que, luego, cuando explota la burbuja,vosotros les comprais a precio de saldo, en subasta pùblica, provocando miles de suicidios diarios de esta pobre gente.

 

¿Qué te ocurre, jodido canalla, es que para ti esta pobre gente no son seres humanos o es que su asesinato es legítimo porque ya sobran en este mundo por lo que es incluso bienaventurado hacer todo lo posible para enviarles al otro?

 

Ojalá revientes pronto, asquerosa inmundicia.

 
 
 

Angel fieramente humano

Hoy, me ha tirado de la cama una frase que deambulaba sin cesar por mi torturado cerebro: angel fieramene humano y estaba pensando en eddie, porque se tiene que ser angélico y al propio tiempo muy tenaz, todo lo persistente que sea necesario para, siendo un tío tan ocupado como todos nosotros, ir por ahí, todo el día leyendo y leyendo, copiando y copiando por estos dos blogs todo lo que de humanamente feroz se produce en la literatura social del mundo.

Es su lucha, nuestra lucha contra los Felipe González, Carlos Andrés Pérez, Carlos Slim, Pacos Marhuendas y Hermann Tersh del mundo, contra esa pléyade de demonios malpensantes que nos afligen cada día con el soniquete de su perversión: yo no quiero que nadie me reparta la miseria frente al eximio: nadie tiene derecho a lo superfluo mientas haya alguien que carezca de los más absolutamente necesario.

O sea que se trata, como veis, de un problema moral.

Los Usa, estimulados por el ejemplo de sus inspiradores demoníacos, han comenzado el bombardeo de Irak, esa tierra mártir de los Bush, Blair y Aznar, sólo para no dejar solos a los judíos ante su genocidio de Gaza.

Hemos perdido la batalla teórica precisamente por el miedo a perder, por eso con la mayor comodidad del mundo, los asesinos actuales nos acusan preventivamente de los crímenes que no llegaremos nunca a cometer: Herman Testh: “estoy seguro de que Monedero e Iglesias vendrán a matarme a mi en cuanto lleguen al poder”,  y estos tíos son lo que hablan de la teoría del doberman esgrimida por la izquierda, haciendo como que no saben que la izquierda no es más que la verdad y la justicia unidas hipostáticamente.

Pero los Rubalcaba, bajo la enorme presión de los Felipe González que no quierne perder una battalla que perdieron hace ya demasiado tiempo, es terrible la imagen del sevillano en la cubierta de un yate de lujo en medio del mar fumándose un puro junto a su gehisa de turno, el otro día en la prensa,

Han echado sus cuentas y les ha salido que no ganarán nunca las elecciones generales si dicen la verdad, o sea que mienten para ganar y en ese mismo instante se salen definitivamente de los cuarteles de la izquierda, porque no nos cansaremos nunca de repetirlo, la izquierda es el servicio intelectual a la verdad y la defensa hasta la muerte de la justicia, pero cómo van a ganar nunca unas elecciones si salen a la palestra y dicen que no es verdad sino la más gigantesca de todas la mentiras posibles ésa de decir que el comunismo, marxismo, lo único que hace, lo único que puede hace es repartir la miseria, cosa que aunque fuera cierta sería un imperativo moral absolutamente inesquivable porque un padre bien nacido nunca dejará que uno de sus dos hijos se imponga totalmente al otro y lo reduzca a la miseria y el hambre sólo porque el mísero no quiera trabajar lo suficiente.

De modo que la justicia ulpianana que ordena dar a cada uno lo suyo debe imponerse no sólo moralmente sino también con arreglo al más minimo de los derechos, impidiendo que uno de los dos hermanos se ahogue materialmente en la abundancia mientras el otro muere en la indigencia no sólo porque lo hayan prohibido mártires como el propio Ellacuría, que dio su vida sólo por así mantenerlo, allí en el paraíso de todas las injusticias, sino también porque no es verdad, la otra gran pata de la mesa de la izquierda, los chinos, coño, sí, los chinos nos están demostrando a todos, sí, a todos, incluso a los padres del sacrosanto capitalismo neoliberal, que se puede vencer también marxisticamente en este escabroso territorio.

Yo no sé lo que hacen, ni cómo lo hacen porque como dice tan bien mi excelso amigo bemsalgado que ha ido allí varias veces intentando commprenderlo, comprobarlo, averiguarlo para después venir a aquí a  explicánoslo, porque no debe ser nada fácil de hacer eso de que los ciudadanos del mas poblado de todos los países del mundo se compren un año ni más ni menos que 15 millones de coches nuevos al propio tiempo que edifican ciudades tan hermosamente iguales y enormes que el mayor problema que tienen es que ya les falta el aire porque los muy jodidos son 1.500 millones de habitantes que así se dice tan pronto y no es lo mismo respirar en pleno campo que en ciudades que son inmensos hormigueros plenos de gente que quiere trabajar y vivir de su puñetero trabajo y no del esfuerzo de los demás que es lo que hasta ahora están haciendo esos criminales capitalistas neoliberales, que viven unos pocos como reyes a costa de las plusvalías que producen los demás.

Y es entonces, desde el yate, con su puro y su barragana, cuando Felipe Gonzáles viene el tío y nos dice que el prefiere morir de una puñalada en el metro de NY que de hambre en Moscú, sin perder ni un instante en explicar de quién es y de dónde ha salido ese espléndido yate no vaya a ser que se moleste su amigo Carlos Slim, según Forbes,el hombre más rico del mundo, en el mismo momento en que su España se llena de suicidas que previamente han sido desahuciados de sus propias casas para entregárselas mansamente a los putos bancos.

Porque lo importante, para él, para Tersh, para Marhuenda, Rojo y todos esos otros canallas, entre los que, por supuesto, nos hallamos también todos nosotros,  los demás, cómplices con nuestra aquiescencia y nuestro silencio, es que todo se haya conseguido mansamente, porque lo importantes en una sociedad caníbal y vampírica es que los gatos, blancos o negros, rojos revolucionarios o espantosamente pardos de tanto fascismo,cacen ratones a toda pastilla.

Pero eso, sencillamente, no es verdad, no pude ser verdad que los Slimenes, los Gates, los Borbones et alii, naden en esa espantosa abundancia apaleando millones, de tan mala manera que ya no saben qué hacer con ellos mientras los niños y los ancianos mueren de hambre a miles de millones.

Si no por otra cosa porque eso es precisamente lo que denunció Ellacuria y dio su propia vida y la de los suyos por ello: nadie, joder, nadie,coño, tiene derechos a disfrutar ostentosamente de lo superfluo mientras otros seres humanos mueren de dolor, hambre y puñetera miseria, ya que carecen drásticamente de lo absolutamente necesario y el que no lo vea y sienta así es que el puto tío no es siquiera un puñetero ser humano porque, como dijo Terencio: soy hombre y por lo tanto nada humanos ni debe ni puede serme ajeno, coño, joder, cojones.

Pero los ángeles traidores, quién si yo gritara, me escucharía entre las jerarquías de los ángeles, jodido y canallesco Luzbel, todo ángel es horroroso, terrible, se han pasado al campo de los demonios y ahora dicen que tienen miedo ellos de que nosotros, los de izquierda, los asesinemos tal como ellos hacen todos los días, en el inmenso clamor del silencio, de ese silencio tan espantoso como cómplice, sí, allí, en las abominables tertulias, donde los sedicentes de izquierdas no se atreven ni mucho menos a salirse del maldito círculo y gritar todo lo desaforadamente que puedan, que no, que no, que no es verdad que no hay otra salida para el hambre y la miseria, claro que la hay, porque ya no podeís citar siempre, siempre, siempre, a la URSS y a Cuba como ejemplos de la miseria comunista y del hambre porque ya tenéis a China ahí, manteniendo con su trabajo y buen hacer al propio Moloch estadounidense,¿ qué más clase de demostración queréis, jodidos sofistas?

Y vosotros, jodidos mamelucos/as, ¿a qué esperáis para proclamar a los 4 vientos nuestra victoria?

A los tibios y a los cobardes, yo, por lo menos, yo, los vomitaré de mi  boca, porque ya no puede serviros de excusa aquella terrible estrofa del mejor miguel: me llamo barro aunque miguel me llame, barro es mi vocación y mi destino que mancha con su lengua cuanto lame.

Apuntes de psicología barata

El tipo se autodenomina MADRILENYfeliz, casi na.

Y va todos los días a la sección de comentarios de MUNDODEPORTIVO a excretar su bilis, o sea, su mala baba, su mala leche, contradiciendo así claramente su autodenominación.

O sea que el tío proclama a los cuatro vientos que es madrileño y feliz, aunque lo que él quiere decir es, más ajustadamente, que es madridista y feliz porque actúa ferozmente en un foro deportivo y lo hace con esa crueldad y desprecio mental típica y tópica en el madrileño de los bajos fondos/de los barrios bajos.

Durante la mayor parte de mi vida deseé ardientemente vivir en Madrid. Porque creía, más o menos erróneamente, que allí radicaba el centro cultural de la vida española.

Es posible que sea así. Que allí sea más fácil que en provincias, como ellos dicen, ver teatro, asistir a conferencias y debates, exposiciones de pintura, presentación de libros, conciertos musicales, etc.

Hoy, considero que vivir en Madrid es, poco más o menos, como hacerlo en el peor de los infiernos. 

En fin.

Porque es evidente, con toda la evidencia del mundo, que allí reside lo peor de cada casa ya que en la Villa y Corte reside el mayor porcentaje de cabrones e hijos de puta por metro cuadrado.

Por supuesto que allí también hay miles, millones, de personas honradas, dignas del mayor de todos nuestros respetos.

Pero es evidente que allí, viven, están tipos como el Ussía, Marhuenda, Rojo, Inda, y tantos otros canallas, hijos de la gran puta que han hecho objeto de su vida amargar, humillar, entorpecer, encarecer, la vida ya por sí difícil de los demás.

Y todo ello sin mencionar al Rajoy, la Cospedal, la cerdita y etc., etc.

Pero, sobre todo, sobre todos, El Conseguidor, El Ser Superior o como ustedes quieran llamarle.

Este hombre debe sus significativos apodos a su manera de ser y proceder. Era un pobre, un humilde hijo de vecino y ahora es el hombre más poderoso de España, tanto que si un/una ministra no comulga con su manera de obrar, la llama a su despacho, él a ella, no, al revés, y le dice “oiga, v. verá lo que hace, pero si sigue oponiéndose a todo lo que  a mí me sale de los cojones, va a tener serias dificultades para sobrevivir, aquí, en Madrid, donde realmente el que manda soy yo, a ver si v. se entera de una puñetera vez, porque vivimos en un país democrático y el pueblo de Madrid vive por y para el Real Madrid, y el RM soy yo”.

Tan real como la vida misma. Filosofía barata y putrefacta pero flosofía, al fin. ¿O no?

De modo que aquel tipo del principio, el MADRILENyfeliz lo tiene claro, más que claro, diáfano, él está en la cresta de la ola y tiene todos los motivos del mundo para ser, como su propio nombre indica, madrileño, madridista y feliz.

Claro que, para ello, tiene que ser al propio tiempo un hijo de puta, un grandísimo, un insuperable hijo de puta pero es que él lo es, porque  hay que ser hijo de la más perfecta de las grandes putas, para ser feliz precisamente porque los demás no lo son, y no lo son porque para que él sea tan feliz es preciso, ineludiblemente, que el resto de sus coetáneos sean los tipos más infelices del mundo, coño, porque cuando El Conseguidor, o El Ser Superior, como más le guste a este extraordinario ciudadano que a pesar de madrileño y madridista es feliz, ficha a un tipo, a un par de tipos donde él, por medio de sus empresas, que, por cierto, lo son todas, directa o indirectamente, de España, tiene insuperables intereses económicos, lease concesiones administrativas del correspondiente Estado para hacer toda la red del metro de la capital, o montar el más gigantesco de los depósitos subterráneos de gas, terremotos aparte, el Estado de aquella nación favorecida por el insuperable acontecimiento no es que se ponga de rodillas ante El Consguidor o El Ser Superior, no, no, es que se arrodilla ante él y le hace la más completa de todas las felaciones, porque ha fichado, ha dado entrada en el Olimpo de los grandes dioses inmortales a Keylor Navas o James no sé qué más, de modo que un pueblo entero, una nación, un país se pone de rodillas para siempre ante el Real Madid.

¿Puede haber otra gloria semejante?

Yo les aseguro desde este mismo momento que no, que no hay gloria humana que siquiera se le pueda comparar.

Y que importa muy poco, en realidad, nada, que, para ello, no ya un pueblo, una nación, un país, tenga que ponerse de rodillas para mejor felacionar, no, no, ni mucho menos, que millones de niños tengan que pasar un hambre insuperable que lastrará para siempre sus depauperados organismos, que legiones de ancianos hayan de morir en  el mayor de los abandonos, en la más completa soledad, pero qué coño y a quién importa todo esto, joder, se trata de que aquel tipejo que iba de la mano de su padre todos los domingos y fiestas de guardar a un estadio que entonces se llamaba Chamartín, para ver y aprender para siempre cómo su equipo robaba siempre todos los partidos porque así tiene que ser porque para eso es el más grande de todos ellos, coño, de modo y manera, como las habas están más que contadas, como no hay más cera que la que arde, si el Real Madrid tiene que llevarse 100 de donde sólo hay esos jodidos 100 millones está muy claro que los otros no se pueden llevar Nada, coño, ¿es que no está claro, acaso necesitan que se les haga además un dibujo?

Pero no es sólo eso, a mí y a otros muchos como yo, nos importaría un puto carajo que el Madrid, su presidente, todos sus directivos y toda esa ralea de la peor de las gentuzas que los días de partido abarrota el palco del RM, se llevaran a sus hinchados bolsillos todo el dinero que genera el nuevo opio del pueblo, con su pan se lo coman todos estos madrileños, madridistas felices, coño, lo que sí que me importa, lo que me lleva al límite de toda mi indignación es que es precisamente con ese canallesco trampantojo con lo que se tapa todas las miserias de una política general que lleva a este país a ser uno de los dos otras culos, anos, ojetes, del mundo, coño, coño, coño.

Porque mientras El Ser Superior, o sea, El Conseguidor hace todo lo que le da la gana, para eso es el nuevo Nerón que imbeciliza a todo un país de madrileños madridistas y a pesar de ello felices no ya con el añejo “panem et circenses” sino con el mucho más limitado de sólo los circenses porque pan, joder, ya no dan ni uno, de modo que, como decíamos hace ya un rato, hay que ser muy hijo de la más grande de todas las putas del mundo, engendrado por el más cabrón de todos los cabrones del puto universo, para, a pesar de todo esto, sentirse el más feliz de todos las canallas de la Tierra.

4 folios, cansado, fin.

Un holocausto infinito

Parece como si los judíos estuvieran empeñados en justificar el holocausto que no es sino una manera horrible de darme la razón cuando afirmo que el ser humano es absolutamente despreciable.

La actitud de los que han sufrido en su propia carne los horrores de una persecución suprema, a todas luces intolerable, no se entendería en modo alguno sin esa deyección que supone la condición humana, ¿de quién trata de vengarse la jauría israelita si los asesinos suyos ya no existen, si han sido perseguidos y exterminados hasta el límite?

La única excusa que yo he admitido ante el espectáculo de una conducta humana absolutamente detestable es la del desconocimiento del horror, pero ésta es precisamente la única que ellos, los judíos, no pueden esgrimir.

¿Entonces?

No quisiera pensar que se trata de una especie de escarmiento a posteriori, de una amenaza para cualquier otro futuro abominable, con el que esta gente le esté diciendo a todas las generaciones futuras, “ojo, que este pueblo puede ser implacable incluso con los inocentes”.

Tal vez, ahora, estemos llegando al centro del problema, ¿existe la inocencia?

Si entendemos por inocencia la ausencia de culpa, no. Todos somos culpables, como ya nos enseñara Kafka, el problema reside en que no sabemos de qué y andamos por esa inmensa oficina judicial que es el mundo, de mesa en mesa, preguntado, ¿culpable yo, de qué y por qué?

Y el funcionario judicial no es que no nos responde, es que ni siquiera nos ve.

Porque los jueces no es que se hayan quedado ciegos de repente, sino que nacieron así, con los ojos vacíos, incapaces, a propósito, de percibir el horror.

Pero el horror está ahí esperando cualquier motivo para aparecer y, desde luego, aparece.

¿Qué motivo tiene Israel para asesinar a los niños? ¿O a los ancianos más decrépitos? ¿O a las mujeres gestantes?

¿Qué motivo tienen, pueden tener, para intentar destruir esa parte del mundo que ni siquiera les pertenece?

Porque los asociales podrían injustamente destruir lo propio, lo que, por derecho, les pertenece, según la vieja concepción de una propiedad mal entendida, pero qué derecho podría, puede, justificar la destrucción de lo ajeno, violando la máxima inmutable del viejo y sabio Ulpiano: “iustitia est honeste vivere, alterum no laedere, suum cuique tribuere”, la justicia es vivir honestamente, no dañar a otro y dar a cada uno lo suyo.

¿Viven honestamente estos judíos modernos, coetáneos nuestros?

¿Por qué ese afán de dañar a un pueblo que se muere de hambre y ni siquiera tiene dónde hacerlo?

No es ya que no les dan lo suyo, lo que desde tiempo inmemorial les pertenece, es que ya les niegan hasta el derecho no sólo de vivir sino también morir dignamente.

No sé, creo que nadie sabe cómo va a acabar esta terrible pesadilla, este nuevo holocausto perpetrado esta vez por las antiguas víctimas, convertidos ahora en execrables verdugos.

En esta matanza sin sentido, los palestinos no tienen nada ya que perder y los judíos sólo pueden ganar el eterno desprecio de todos los que de verdad sean hombres y sientan por tanto la más mínima solidaridad con los otros seres humanos.

 

La paz empieza nunca. El día de la Victoria y Fukuyama.

“En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han ocupado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares.
La guerra ha terminado.
Burgos, primero de abril de mil novecientos treinta y nueve. Fdo. Francisco Franco Bahamonde”.
Y se hizo una paz tan densa y horrible como la de los cementerios, los grandes cementerios bajo la luna.
O el período más apacible de toda la historia de España, según Mayor Oreja.
Ayer, sucedió algo parecido, oía yo Hora 25, en la que tertuliaban Miguel Angel Aguilar, la Carmen ésa que es la presidenta de la Asociación de la Prensa y un tal Antonio no sé qué más y los 3, de consuno, llegaron a la conclusión de que no había nada que rascar, que todo el pescado estaba ya vendido porque el CIS, Instituto de Investigaciones Sociológicas, cuya independencia del poder actuante es proverbial, había dicho que el PP le sacaba ya al Psoe ni más ni menos que casi 9 puntos porcentuales de voto y, lo que ya es definitivo, Podemos es ya la 3ª fuerza más votada de España, es, no, será.
O sea que, como ustedes pueden ver, está sucediendo lo mejor en el mejor de los mundos posibles (Pangloss y Voltaire), ya que no sólo es que el PP ha reanudado su marcha victoriosa al paso alegre de la paz sino que también sus camisas tan impolutas como azules llevarán prendidas 5 rosas, las rosas de la paz.
La paz imperial usaniana, desde luego, como ya nos anunció Fukuyama cuando gritó aquello de la Historia ha terminado.
La paz española dice el Cis, ya que si el PP sube, respecto al Psoe, y Podemos también lo hace a expensas de éste último, como éste es un país de riguroso e intocable bipartidismo, Constitución dixit o quasi, resulta que Podemos aniquilará al Psoe y como Podemos no puede ganar porque es una opción irreal, segun ese Antonio no sé qué al que antes hacíamos referencia, el PP se hallará por siempre y para siempre SOLO en la Tierra del bipartidismo fraguiano constitucional, con lo que el viejo e irredento fascista dará saltos de gozo en su tumba gallega porque, al fin, se habrá realizado su sueño de cuando con algunos imbéciles muñecos adláteres pergeñaba la susodicha y canallesca Constitución.
Sólo resta un detalle, explicar claramente por qué Podemos no puede ganar:
Dice el tal Antonio no sé qué que el programa de Podemos no sólo no se puede llevar a cabo sino que, además, es imposible, y estaba firmemente apoyado por el ínclito Miguel Angel Aguilar y por la tal Carmen de cuyo apellido creo que jamás lograré acordarme, el caso es que según dicen ellos para eso son tan listos cómo si no vamos a pagar la Deuda pública alguien nos prestará ya nunca un euro.
Pero, como dijo un oyente que se molestó en llamar por teléfono al programa, Podemos lo único que ha dicho respecto a la Deuda es que hará una auditoría de la misma y no pagará la que no se deba pagar que es no sólo lo ético sino también lo práctico y seguramente, pienso yo, el resto del programa de Podemos serán no sólo tan justo sino también tan práctico.
Total, que si es cierto como auguran unos y desean otros, y el Psoe desaparece de la escena política efectiva, tal vez subsista el jodido bipartidismo sino que, en este caso, el sparring partner cambie y ya no no sea el mismo perro con distinto collar sino que la pelea se trabe entre dos perros tan distintos que el triunfo de uno suponga la aniquilación total del otro, del tramposo, cínico, farfullero y baboso otro.
 

La condición humana

El otro día, comentaba yo, de pasada, por aquí, algo sobre Stalingrado y el propio Stalin.
Como también insisto, de vez en cuando, en poner en valor todo lo que está haciendo China por todos nosotros.
Y soy plenamente consciente de que a muchos de vosotros, los que me leéis, no os hace gracia mis elogiosas menciones, en ambos casos.
Y como aquel alcalde que tan bien interpretaba Pepe Isbert en Bienvenido, míster Marshall, del inolvidable Berlanga, creo que os debo una explicación y, como amigo vuestro que soy, esa expllicación que os debo os la voy a pagar.
Líbreme Dios de intentar convenceros de que sois vosotros los que estáis en el error y de soy yo el que, en este caso, acierta.
La cuestión es más difícil de lo que parece a primera vista.
Sé muy bien que, para el Doctor Angélico, soy un hombre desfalleciente, que, para el notabilísimo Hobbes, un hambriento lobo para el hombre y que, para mí mismo, soy el más grande de todos los hijos de puta que pisan la Tierra.
No sólo lo sé sino que lo afirmo. No sé ni creo que valga la pena intentar saberlo los millones de segundos que tiene un día.
Pues, bien, soy plenamente consciente de que cada uno de ellos éste que os quiere, Bartolo Escopeta, que ni os quiere ni se llama Bartolo, comete un repugnante y asqueroso pecado ¿o es mejor crimen? de canallesca insolidaridad.
Y esta cuenta es tan escueta porque ya me he aprendido el truco y la inmensa mayoría de la veces hago lo necesario para no percibir tan claramente la pequeña, la insignificante, la asquerosa canallada que estoy cometiendo. ¿Os tengo que citar una para que os sirva de muestra? Ahí va: no tomar las necesarias e insignificantes precauciones para que los demás no tengan que soportar el fétido olor que en estos tiempos de calor expide mi cuerpo. Parece cosa de risa, pero no lo es. Se trata de ducharme todos los días y usar un desodorante, pero no lo hago, por pereza o qué sé yo por qué.
Y todo esto a propósito de la URSS, de Stalin y de China.
La URSS y Stalin acabaron en Stalingrado, hoy y ayer, San Petersburgo, con la más seria de las amenazas fascistas que ha conocido el mundo.
Y Stalin era muchas cosas y ninguna buena pero no tonto. Sabía como si lo estuviera previendo por sus malignos ojos lo que iban a hacer los americanos y los ingleses una vez abortado el peligro alemán, constituirse ellos mismos en el máximo peligro mundial, mucho más taimado e hipócrita pero no por ello menos canallesco y cruel.
Ya en Yalta cuando los 3 canallas, como siempre en la Historia, después de la victoria se repartían ferozmente el botín, Stalin tuvo la certeza de que la próxima “víctima” sería él, porque así lo establece la ineluctable marcha de una historia que se somete más aún que la materia a las inflexibles reglas del materialismo dialéctico.
Hitler, Stalin, Churchil y Rooselvet no era sino los simples peones de unas fuerzas que los sobrepasaban ampliamente y yo creo que alguno de ellos era plenamente consciente de ello.
Por eso fueron todavía mucho más duros en la postguerra de lo que lo habían sido mientras duró el conflicto bélico.
Sólo sabemos lo que hizo el diabólico Stalin, porque no sólo estaba destinado a ser el malo de la película sino porque seguramente también lo era vocacionalmente.
Ni los Usa ni el Reino Unido han tenido todavía su Arthur Koestler que escribiera sus respectivos El cero y el infinito, pero yo estoy dispuesto a jurar sobre un montón de Biblias que la única diferencia entre Stalin y los otros es que éstos no tenían la soberbia, por diabólica, sinceridad de aquél.
Pero para corroborar mi tesis sólo voy a citar dos nombres: Hirosima y Nagasaki, un cuadro que deja a todos los relatos sobre la esencia del infierno en el más ingenuo de los juegos de niños.
No voy a defender, no estoy defendiendo en ningún aspecto, de ninguna manera a Stalin, pero si se trata de enjuiciar desde el punto de vista de la canallesca naturaleza humana los crímenes que cometieron él y ese camisero que ocupó la presidencia de los Usa con el nombre de Harry Truman, yo creo que es peor, mucho peor condenar a miles de personas a morir de un nuevo cáncer atómico que encerrar a otros miles de seres humanos en las heladas prisiones del Gulag.
En cualquier caso, como decía nuestro Pablo Iglesias a propósito de Eta, explicar científicamente cómo y porqué surgen estos monstruosos fenómenos históricos y cómo hay hombres capaces de cometer tan atroces crímenes, no es justificarlos sino explicar al resto de los seres humanos qué hemos hecho, que hicieron sus coetáneos para darles el inaceptable pretexto para cometerlos.
Tres folios, cansancio, en los dedos y en la cabeza. Stop.

Respondiendo a ¿Maruenda?

La otra noche, en La Sexta, asistí atónito a cómo el tipo ése de Maruenda se comía por los pies a la representante de IU, que no recuerdo ahora cómo se llama.
En sustancia, el tal Maruenda le decía a la chica lo que tantísimas veces me han dicho a mí mis adversarios dialécticos en este tipo de polémicas:
-Pero ¿cómo puede v. defender el comunismo, que no ha hecho más que provocar la miseria, la cárcel, el destierro y la muerte, allí donde se ha impuesto?
Y el ejemplo más patente de la URSS y el fementido Stalin.
Sin la una y el otro nadie puede saber cómo sería hoy la vieja Europa, porque fueron ellos, en Stalingrado, y no en las playas de Normandía, los que acabaron con ese ejemplo total de fascismo que fue la Alemania de Hitler que, ahora, hace como que no sabe nada de todos aquellos horrores y nos dirige, a latigazo limpio, hasta el III Reich.
Yo soy un tipo raro que cree firmemente en el espíritu de los pueblos, contrariando, con ello, a genios tales como Levi-Strauss.
¿Cómo no voy a creer en ello, si todos los días me veo en medio de esta muchedumbre de borregos madridistas, a los que se les cae la baba con el tal Florentino por la misma boca con la que  ya no aciertan a comer porque se les está olvidando hacerlo por tanto desuso, mientras otros pueblos de esta misma jodida Europa, cuyos equipos de fútbol no se comen un rosco, inventan y trabajan solidariamente, asombrándonos a todos con sus increíbles éxitos como Estados?
Pero, volviendo al tema, el Maruenda le decía a la anonada comunista que ni siquiera sé cómo se llama que el comunismo sólo nos ha traído miseria, horror y muerte, en donde quiera que se ha implantado y este argumento es absoluto y común en todas las polémicas de este género. 
En realidad es el mismo argumento, menos elegante y elusivo que el que nos endilgaba el canallesco González con aquello de que prefería morir de una puñalada en el metro de Nueva York que de hambre en Moscú.
Hoy, aquellos mismos rusos de Stalingrado, ahora San Peterbusgo, han comenzado a llegar a este reino tan cristiano para comprarnos las mejores  fincas urbanas e instalarse en nuestras mejores playas como gangs mafiosos.
Algo muy parecido, si no igual, a lo que sucede con los chinitos. Mientras nuestros emigrantes salen como pueden de este país, tan cristiano, buscando desesperadamente un minijob en cualquier parte de este mundo tan ancho y ajeno para morirse de menos hambre y en más tiempo, los chinos llegan ya no sólo para turistear sino para quedarse con todo eso con lo que ya no podemos tirar nosotros y el ejemplo del Valencia Club de Fútbol no es uno de los mejores ejemplos, como tampoco lo es nuestro único rascacielos (¿) de la Plaza de España, en Madrid.
Si no me equivoco, que muy bien puedo hacerlo, Rusia y China, según sus jodidas constituciones, son países comunistas, mientras que España no es ni más ni menos que un reino, el más cristiano probablemente de todos los reinos.
Entonces, ¿qué es lo que está ocurriendo aquí?
Por supuesto que los rusos para venir ahora, a aquí, a enseñarnos sus recientes fortunas, basadas en las riquezas naturales de sus tierras,  han tenido que soportar su terrible travesía del desierto, como también lo han hecho los chinitos, pero lo que hay que ver, debajo de esta engañosa apariencia, no es que el ruso Abramovich es tan rico que no sólo se ha quedado a vivir en el más lujoso de los barrios londinenses sino que incluso se permite el lujo asiático de comprar al club de fútbol que lleva su nombre, mientras los millonarios chinos compran el Valencia y el hotel de la Plaza de España, y obligan al mismísimo Rajoy a promulgar a toda prisa una ley que impida a nuestros honrados jueces perseguir a ex presidente chino por los crímenes cometidos en el Tibet, por ahora, porque ya no saben los jodidos qué hacer con su asqueroso dinero que mana como el agua ¿de dónde?.
De unas jodidas economías rigurosamente marxistas que han cogido a los asquerosos mercados y los han domesticado de tal forma que lo que no soñaron siquiera Stalin ni Mao lo hacen sus jodidos presidentes ahora como el que lava.
¿Por qué?
Porque, va a costar años, quizá siglos que los soberbios y ensimismados economistas occidentales lo admitan, porque ha cambiado el jodido paradigma, o sea, porque el capitalismo neoliberal no es la madre de todas las riquezas y bienestares sino precisamente todo lo contrario, el más sólido de los fundamentos para el hambre y la desigualdad del género humano que contempla, asombrado, milagros tales como que casi toda la Deuda pública de España y de los EE.UU.  por poner dos significativos ejemplos, se halla en manos de China, lo que significa que si a los amarillos les interesa, que todavía parece que no, puede mandar a los usanianos y a los españoles a tomar por el mismísimo culo.
Y entonces al Maruenda de los cojones, con su ordenador portátil encima de las rodillas, en la tertulia sabatina de La Sexta, no se le ocurre otra cosa que decir, con toda la rabia contenida del mundo, que eso es así porque los chinos y los rusos, esos jodido tipos que han comenzado a invadirnos como tierra conquistada sin pegar, como hicimos nosotros, los jodidos occidentales,  en sus países, cuando los invadimos, un sólo tiro, explotan hasta el límite a sus trabajadores con salarios de auténtica miseria y matándoles de hambre y de sueño.
Coño. Hay que estar en posesión del más brutal de todos los cinismos del mundo. Porque hace dos años ni más ni menos que 15 millones de chinitos compraron automóviles nuevos en el jodido mercado libre, han leído ustedes muy bien, ni más ni menos que 15 millones de jodidos chinitos, casi la mitad de nuestro cristianísimo país, y, por supuesto más que los jodidos usanianos hicieron en el mismo período, y no se sabe cuántos millones más de estos cabrones de chinos han comprado ya tantos pisos que el principal problema que tiene hoy su Estado es combatir la contaminación ciudadana que ha crecido exponencialmente mientras mientras que los métodos para combatirla no lo han hecho con la misma agilidad.
Y mientras por todo el mundo, los chinos, están llevando la inteligencia, los medios industriales y el talento, para que los pueblos crezcan en paz y armonía, los cochambrosos países capitalistas sólo aportan la guerra y la subsiguiente explotación, porque no saben ni quieren hacer otra cosa.
Y, como ya llevo 4 folios de rollo, paro y lo dejo. 
Todo esto es lo que la miembro de IU no supo decirle al tipejo ese de Maruenda, que, además, dice el tío que es catalán.