Godot no viene nunca y la bicicleta nos la han robado

 

 

-Por algo malo que hice una vez-Burt Lancaster contesta al dueño de la mala pensión en la que vive en un pueblo perdido en la inmensidad de los EE.UU, que le dice que 2 tipos de muy mala catadura han estado allí, en el bar, preguntando por él: Forajidos,Robert Siodmak, ni más ni menos que con la presentación de los que luego llegarian a ser grandes monstruos de la pantalla, Ava Gardner y Burt Lancaster.

Nunca que he colgadol un post sobre el tema del misterio que supone la existencia de cada ser humano, nadie ha hecho comentario alguno sobre la cuestión. 

Otra vez, estoy obligado a citar a Rilke. Toda vida es vivida, toda existencia tiene su secreto, o algo así.

-Pero ¿por qué quieren matarte estos dos asesinos?, un maravilloso relato brevísimo del autor de El viejol y el mar.

Efectivamente, Burt, interpreta a un boxeador que traiciona a su jefe, ganando un combate que tenía que perder para que éste ganara un montón de pasta, secuencia idéntica a la de Bruce Willis en Pulp Fiction  de Tarantino. Curioso que un brevísimo relato de uno de los más grandes genios de la literatura haya inspirado a otros dos grandes autores cinematográficos.

Efectivamente, Hemingway era bipolar, como Van Gogh y como un gran número de otros grandes genios, el bipolarismo se distingue por ver las cosas bajo un doble prisma, la misma puta cosa, como lo más grande del mundo y de la vida en la fase eufórica y como la más detetable, de tal manera que la mayor parte de ellos acaban con el jodido suicidio, en la terrible fase depresiva.

Hay algo intrínseco en el fondo de toda vida humana en la que el misterio se adentra con fuerza

En primer lugar quiero citar Ladrón de bicicletas. ¿Habrá algo más nimio como eje de una de las más grandes cintas de la historia del cine, que marcó el inicio de una de sus más grandes épocas?

Un paupérrimo hombre que entra en una tienda a comprar no sé qué cuando sale descubre que le han robado la bicicleta. No sé por qué recuerdo ahora el chiste en el que dos amigos discuten sobre qué es el comunismo y el listo le dice al otro, el comunismo es, por ejemplo, si tú tienes un gran palacio para vivir, te quedas con una sola habitación y el resto se lo das a la comunidad, coño, es maravilloso, esto de ser comunista, si, si, pero verás, si tienes una hermosa finca agrícola, la entregas a la comunidad para que monte con ella una cooperativa, qué bárbaro, es absolutamente maravilloso, si, si, si tienes un coche, todos los días lo pondrás al servicio de la comunidad, cojonudo, chico, cojonudo, pero es que si tienes una bicicleta, la tienes que compartir con tus vecinos, no, no me diga, coño, eso no es posible, como que no, por qué, porque es que yo tengo una bicicleta.

Y el Extranjero de Camus, en el que un tipo extraño que no se sabe bien qué la pasa mata a otro, en una playa de Argelia, sin ningún motivo aparente.

Pero, sobre todo, Esperando a Godot:

En todas ellas, uno o varios de sus `protagonistas parece que hacen cosas sin sentido, pero si profundizamos un poco en ello, vemoss que lo que hacen es precisamente todo lo contrario, tratan con todas sus fuerzas de dar un sentido a sus vidas, aunque nosotros, desde fura, no lo percibamos, a pesar de que todos somos extranjeros en un mundo en el que nos pasamos toda la vida esperando a un Godot que nunca  llega.

Y todo esto a propósito de Víctor Valdés y Tiago Alcántara, ambos fuera del mundial por sendas roturas de ligamentos de la rodilla, después de haber abandonado de mala manera el club que los cogió de niños y los hizo grandes.

12 comentarios en “Godot no viene nunca y la bicicleta nos la han robado

  1. EL PUCHERAZO REGENERADOR
    Ignacio Escolar
    Tan creíble como cuando dijo que nadie podrá probar la culpabilidad de Luis Bárcenas («sé fuerte»), el presidente Mariano Rajoy ha anunciado un plan para «la regeneración democrática». Al parecer es urgente, pero se queda para septiembre. Y por ahora es una propuesta tan estrecha que cabe en una servilleta y aún queda mucho papel para limpiarse. Son dos puntos: reducir el número de aforados y cambiar el sistema electoral en los ayuntamientos para que gobierne el candidato más votado. Son dos trampas.

    La propuesta para reducir los aforados llega cuando el PP hace justo lo contrario: en el mismo mes en el que aumentará por la vía rápida la lista de personas que disfrutan de este trato vip en la justicia. El Gobierno ha llevado este privilegio más allá que cualquier otro país de nuestro entorno. El rey Juan Carlos será el único exjefe del Estado de Europa que goce de una protección así. Salvo en Dinamarca, donde toda la familia real es inimputable, no hay otro país civilizado, sean monarquías o repúblicas, donde haya exmandatarios aforados por su responsabilidad anterior. Por eso el Nicolas Sarkozy acabó esta semana detenido y el exrey de Bélgica Alberto II afronta en un tribunal ordinario una demanda de paternidad. Eso es normalidad democrática.

    «Cosas indeseables»

    En cuanto a la reforma municipal, asusta el planteamiento, que no puede ser más falaz. Rajoy tacha los gobiernos de coalición de «cosas indeseables» y propone que el candidato más votado sea alcalde porque es «quien vota el pueblo». Parece claro el objetivo: blindar el poder municipal del PP a menos de un año de las elecciones. Con los resultados de las europeas, el PP solo tendría mayoría absoluta en dos capitales: Ceuta y Melilla. El resto podría caer frente a las «indeseables» coaliciones, incluidas Madrid y Valencia.

    El PSOE ya ha anunciado que se opondrá. ¿Se atreverá el PP en solitario a utilizar su mayoría absoluta para aprobar este pucherazo? Sería un escándalo, pero no sería inédito. Ya lo está haciendo María Dolores de Cospedal, con la segunda reforma electoral en una legislatura en Castilla-La Mancha. Con la excusa de la austeridad, quiere reducir el número de escaños a la mitad. El pucherazo manchego potencia la representación en las provincias donde el PP es más fuerte y eleva el umbral para tener un diputado hasta el 14% o incluso el 18% de los votos. Con esa misma ley, el PP no tendría un solo escaño en el Parlament de Catalunya.

    Mas allá de Cospedal, solo hay otro precedente en Europa de reforma electoral unilateral: la del gran demócrata Silvio Berlusconi en el 2005 para mantenerse en el cargo. Fue bautizada, con razón, como la ley porcellum: la cerdada.

  2. IZQUIERDA E IZQUIERDISMO

    Ignacio Sánchez-Cuenca (infolibre)

    Antiguamente, cuando había revoluciones y existía la Unión Soviética, el “izquierdismo” era una “enfermedad infantil” del comunismo. Así lo dejó escrito Lenin en su famoso libro de 1920. A su juicio, la desviación “izquierdista” era fruto de la impaciencia revolucionaria y de la inexperiencia política. Los “izquierdistas” rechazaban la jerarquía y la disciplina del partido, olvidando que el comunismo solo era alcanzable a través de un partido de vanguardia bien organizado, cohesionado, en el que toda consideración quedase supeditada a la toma revolucionaria del poder.

    El izquierdismo contemporáneo es una cosa bien distinta. Ha surgido como consecuencia de la crisis: se ha creado una situación tan injusta durante estos últimos años que la legitimidad del capitalismo y de las instituciones de la democracia liberal ha sufrido notablemente. Mucha gente se ha hartado, con buenos motivos para ello, y hoy cuestiona “el sistema”. Por un lado, tenemos los desahucios, la pobreza energética, la pobreza infantil, un paro escandaloso y una caída de ingresos que está siendo más intensa para la gente con bajos recursos que para la clase media y alta. Por otro lado, las ayudas a la banca con dinero público, la amnistía fiscal, las puertas giratorias entre la política y los consejos de administración, la corrupción de partidos, sindicatos y organizaciones empresariales y las compensaciones y pensiones astronómicas de los financieros.

    Se trata de una combinación explosiva, que ha dado pie a que mucha gente diga “basta”, cuestionando tanto las bases del capitalismo financiero de nuestra época como las de la democracia representativa. De ahí el grito de “¡No nos representan!”. La clase dirigente española parece sorprendida por esta reacción y creen, con su cortedad de miras habitual, que pueden atajar el problema mediante campañas de desprestigio contra el nuevo izquierdismo. Pero me temo que mientras las injusticias a las que antes he hecho referencia no se corrijan, el izquierdismo continuará creciendo.

    Una de las principales consecuencias de la injusticia en el reparto de sacrificios es que mucha gente ha renunciado a hablar de políticas concretas contra la crisis o sobre la modernización del país. Se ha abusado tanto del discurso reformista que este ha dejado de tener credibilidad. Llevamos seis años de crisis y hasta ahora las reformas han consistido, sobre todo, en recortar el Estado del bienestar, recortar las pensiones y desregular el mercado de trabajo para que sea más rápida la bajada de los salarios. Sin embargo, seis años después, aún no ha habido reforma fiscal, pese a que esta era probablemente la más urgente de todas ante una caída de ingresos que no tiene paralelo en Europa y que ha obligado al Estado a realizar recortes traumáticos. Tampoco se ha acabado con el problema de los desahucios, a pesar del clamor de la opinión pública y de que es un asunto relativamente simple, en el que no cabe escudarse en las restricciones procedentes de Bruselas. Y, desde luego, se ha avanzado muy poco en la modernización pendiente del país. A la vista de estos resultados, ¿qué razones tiene el ciudadano para seguir creyendo a quienes insisten en la necesidad de nuevas reformas estructurales?

    La desconfianza hacia los partidos tradicionales es en estos momentos tan profunda que no hay espacio para debatir sobre propuestas reformistas. Si alguien se atreve a proponer cambios en el sistema de subsidio de paro, en las políticas activas de empleo o en la estructura funcionarial de la administración, automáticamente se sospechará de una agenda neoliberal oculta, que llevará a que acaben pagando el coste “los de siempre”. La injusticia lacerante de la crisis ha laminado cualquier posibilidad de un debate constructivo en torno a políticas y programas concretos de actuación. Muchos analistas prefieren creer que el problema es “cultural”, relativo a la intransigencia y el dogmatismo del izquierdismo español, pero cabe pensar que dicho izquierdismo no es sino un reflejo de unas condiciones económicas que dejan poco margen para la confianza y el reconocimiento mutuo que se precisan en toda deliberación colectiva sobre las políticas a realizar.

    Los efectos corrosivos de la crisis están disolviendo el “contrato social”. Solo combatiendo las injusticias de la crisis podrá retomarse un debate público fructífero sobre políticas. O, con otras palabras, si queremos que las reformas que necesita el país para aumentar su eficiencia económica y política sean factibles desde un punto de vista social, será necesario acompañarlas de otras reformas, de aquellas que incidan en la redistribución, paliando los problemas más graves de pobreza y reduciendo la desigualdad. Esto es algo que los “regeneracionistas” de toda condición parecen incapaces de entender: las reformas que proponen solo serán viables si hay un amplio consenso social en torno a las mismas, pero ese consenso resulta inalcanzable mientras tantos ciudadanos perciban una injusticia radical en el funcionamiento del sistema.

    El ascenso del izquierdismo en la sociedad española no es sino la constatación del fracaso de los partidos tradicionales para dar soluciones a una sociedad fuertemente golpeada por la crisis. En este sentido, debe reconocerse que la socialdemocracia ha dejado un agujero enorme: le ha faltado audacia, empatía y credibilidad. Si por lo menos el nuevo izquierdismo sirviera para cambiar los hábitos podridos y la mediocridad reinante en el Partido Socialista, ya se habría ganado algo.

  3. LAS PRIMARIAS EN EL PSOE
    VICENÇ NAVARRO
    http://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2014/07/08/las-primarias-en-el-psoe/

    Se ha iniciado un proceso de primarias en el PSOE para elegir a su Secretario General que intenta ser el punto de partida de un proceso de reflexión y cambio que muchos creen necesario para recuperar el apoyo que este partido tuvo en las primeras décadas del periodo democrático que siguió a la Transición de una dictadura a una democracia. Durante estos años de post-transición, el PSOE fue un partido fundamental en el establecimiento de las bases del Estado del Bienestar en España. La máxima expresión de este compromiso fue el establecimiento del Servicio Nacional de Salud. Pero muchas otras dimensiones del Estado del Bienestar se establecieron durante su mandato. Ello permite afirmar que, en las áreas sociales, este partido ha seguido, en general, la trayectoria tradicional de la socialdemocracia en Europa.

    Pero a esta realidad hay que contraponer otra que presenta también sus limitaciones. Habiendo iniciado y establecido el Estado del Bienestar, este, sin embargo, ha permanecido subfinanciado y subdesarrollado desde sus inicios. Consecuencia de ello es que treinta y cinco años después del fin de la Transición, España continúa estando a la cola de la Europa Social, con uno de los gastos públicos sociales per cápita más bajos de la UE-15, el grupo de países de la UE de mayor desarrollo económico. Mientras que el PIB per cápita es el 94% del de la UE-15, el gasto público social por habitante es solo del 74% del promedio de la UE-15. Si fuera el 94%, el Estado de Bienestar tendría 66.000 millones de euros más, que existen en el país pero que el Estado no los recoge.

    Una de las causas de que ello sea así es la enorme influencia que las fuerzas conservadoras tuvieron durante la Transición, y que continúan teniendo sobre el Estado español. La banca y las grandes empresas, por ejemplo, tienen un enorme dominio sobre la vida política y mediática del país, incluyendo su Estado (tanto central como autonómico). Tales grupos constituyen el eje central de lo que antes se llamaba la clase capitalista y ahora se llama el 1%. Esta clase ejerce su poder a través de otro 9% de la población (que sirve al 1% superior, y que ejerce un papel fundamental en el dominio de esta clase social. La prensa escrita, por ejemplo, está financiada por el 1%. Pero la dirección, gerencia y administración de tal prensa no son miembros del 1%, pero les sirven). Junto con el 1%, constituyen lo que se llamaba y debería continuar llamándose las clases dominantes.

    El maridaje y complicidad entre este 10% y los equipos económicos del PSOE han sido una constante en la vida política de este partido. Ni que decir tiene que esta complicidad y maridaje han sido comunes en los partidos de derechas (conservadores y liberales). Pero en España se ha extendido claramente y desde el principio de la democracia también hacia el mayor partido de las izquierdas, el PSOE. Un indicador de ello es que todos los principales personajes de sus equipos económicos han estado y continúan estando integrados hoy en posiciones de gran poder en aquel 1%.

    Las complicidades del equipo económico del PSOE con el 1%

    La simbiosis del poder político con el poder económico es muy marcada en España. Ello explica muchísimas características del Estado español: su política fiscal, escasamente progresiva, que genera pocos ingresos al Estado (uno de los porcentajes del PIB más bajos de la UE-15); su enorme fraude fiscal (de los más altos de la UE-15); sus políticas discriminatorias a favor del capital y de las rentas del capital, a costa de las rentas del trabajo; su excesiva dependencia en materia tributaria de las rentas del trabajo (y muy poco de las rentas del capital), siendo la gran mayoría de los ingresos al Estado originados por la tributación de tales rentas; el bajo nivel salarial en el mercado de trabajo; las abusivas retribuciones de los banqueros (las más altas de la UE), y así un largo etcétera. Y el PSOE, que ha gobernado durante 21 años en el periodo democrático, no puede lavarse las manos de que ello haya continuado así.

    El PSOE tenía, pues, su ­­­­­­­­­­­­­­­alma en las áreas sociales, pero a su cuerpo lo condicionaba su política económica y fiscal, que frenaba marcadamente su alma y vocación transformadora. Su “realismo” le llevó al desarrollo de políticas económicas y fiscales favorables al 10%, del cual la mayoría de sus dirigentes pasaron a formar parte. Se aprobaron así muchas leyes progresistas (la Ley de Dependencia era una de ellas), de claro signo socialdemócrata, pero escasamente financiadas. Su complicidad con el 10% explica también su abandono de las políticas redistributivas. Este eje esencial de la socialdemocracia –la redistribución- fue abandonado y en lugar de redistribución pasó a hablarse de la igualdad de oportunidades (la política que había caracterizado a las tradiciones conservadoras y liberales), ayudando a los hijos e hijas de las clases vulnerables a que suban en la escala social, insistiendo sobre todo en la educación. Tal medida –como ya se podía prever y como algunos indicamos- ha hecho poco para igualar la sociedad española. La universidad española, por ejemplo, continúa siendo tan clasista como siempre. Los hijos de la clase trabajadora (la mayoría de la población) continúan siendo una minoría en el grupo estudiantil universitario, mientras que los estudiantes procedentes del 10% de la población superior de renta están claramente sobrerrepresentados. Los datos están ahí para el que quiera verlos.

    Su abandono de la cultura republicana

    Otra área en la que el PSOE mostró su escasa vocación transformadora fue en el área de recuperar una cultura republicana. Es sorprendente la adaptación cultural e ideológica del socialismo español a la visión conservadora de España. Su abandono de la cultura republicana se ha reflejado en muchísimos hechos, desde su escaso interés en recuperar la memoria histórica (el comportamiento de todos los Ministros de Cultura, incluyendo Jorge Semprún, fue enormemente decepcionante), a su defensa a ultranza de la Constitución y de la Monarquía, con el abandono de su compromiso histórico a favor del derecho de autodeterminación de las distintas naciones que constituyen España, apoyando un Estado plurinacional. Y es también sorprendente que no intentara establecer unos medios de información democráticos, incluyendo prensa y televisión, rompiendo con el monopolio derechista de la prensa española. Su alianza con el grupo PRISA era un intento de promover la visión alternativa que, en la práctica, y con contadas excepciones, sirvió para marginar a las izquierdas, tanto dentro como fuera del PSOE. Esa extraordinaria moderación y limitada vocación reformista se debe a su dependencia e inmersión en este 10%, dentro de un contexto mediático dominado por los medios conservadores y liberales, del cual el más favorable era el grupo PRISA. Hoy España es el único país en la UE-15 que no tiene ni un rotativo (¡ni uno!) de izquierdas.

    La dictadura del aparato del PSOE

    La escasísima cultura democrática de los partidos políticos hace que haya un control de los partidos por parte de sus aparatos, que luchan ferozmente por sus sillas y privilegios, merecedores del nombre de CASTA. Y la dirección del PSOE ha sido un ejemplo de ello. El vicepresidente del altamente impopular Presidente Zapatero, el Sr. Rubalcaba, se aferró en su control del aparato, marginando, cuando no purgando, a todos aquellos que representaban una alternativa. Como consecuencia, el PSOE continuó su descenso electoral.

    Se creó así una cultura de represión intelectual que imposibilitó la crítica, incluyendo la autocrítica, y que afectó incluso a fórums en los que colaboraba toda la izquierda. Un ejemplo es lo que ocurrió en el diario digital Sistema, que había sido un fórum de todas las izquierdas, con el cual colaboré desde el principio. Ahora bien, cuando durante la campaña de la candidata al Parlamento Europeo yo envié un artículo crítico con su falta de autocrítica, se vetó, lo cual causó mi ruptura con este medio de comunicación, transformado en un instrumento al servicio de la dirección del partido (La ausencia de la necesaria autocrítica en la socialdemocracia, Público, 13.05.14).

    Lo peor de ello es el enorme daño que estas prácticas están haciendo al socialismo en España. Las bases electorales de tal partido son, en su mayoría, de izquierdas, pero sus direcciones políticas y mediáticas han dejado de serlo, algunas desde hace tiempo, y otras desde hace poco. Y no veo en las primarias del PSOE un signo de rebelión, en parte por la enorme influencia de aparato. Hasta ahora (estoy escribiendo este artículo el domingo por la noche), ninguno de los candidatos al puesto de Secretario General ha hecho una crítica, que debería ser muy intensa y profunda, de lo que el PSOE dejó de hacer por temor a enfrentarse al 1% y de lo que hizo en respuesta a la crisis causada por el mismo 1%, al cual se doblegó, haciendo lo que le pedían. El silencio, hasta ahora, de los candidatos frente al cambio de la Constitución, imponiendo el Pacto Fiscal, o su falta de aceptación de la plurinacionalidad del Estado, entre otros, son ensordecedores. En otras palabras, ninguno de los tres candidatos ha tenido la valentía o el conocimiento para hacer una autocrítica del PSOE, sin la cual es imposible que este partido recupere su credibilidad. Sería necesario, aunque improbable, que las bases de este partido se rebelaran, como ocurrió en el año 1998, cuando tales bases se rebelaron frente al candidato del aparato, el Sr. Almunia, y a favor de una voz, Josep Borrell, que cuestionó el hiperliderazgo del aparato. De no ser así, el PSOE continuará descendiendo.

    Una última observación. No es cierto que no se hubieran hecho primarias antes en el PSOE. En realidad, durante la República los dirigentes eran elegidos directamente por la militancia, y en el año 1998, como acabo de indicar, también. Sería de desear que los debates de las primarias de este año fueran al menos tan intensos, francos y democráticos como los que tuvieron lugar en el pasado. Pero dudo que todo ello ocurra. Los aparatos dentro de tal partido lo están asfixiando.

  4. JUAN CARLOS MONEDERO
    IMPULSOR DE PODEMOS
    «ES EVIDENTE QUE VAMOS A GOBERNAR ESTE PAÍS»

    http://www.asturias24.es/secciones/politica/noticias/es-evidente-que-vamos-a-gobernar-este-pais/1404666352

    Juan Carlos Monedero (Madrid, 1963) es un tipo peculiar, y no sólo, ni principalmente, por ese aspecto físico suyo de autor o de personaje de novela soviética, de cruce entre Vasili Grossman y el camarada Strélnikov de Doctor Zhivago, sino sobre todo por una manera de hablar difícil de describir si no es con un oxímoron, con una etiqueta que sea algo así como “histrionismo tranquilo”. Monedero habla despacio, ni muy alto, ni muy bajo, masticando cada palabra, cada sílaba, casi que cada letra de frases pronunciadas en un tono didáctico y aderezadas con el número justo de referencias intelectuales, sin cruzar la delgada línea de la pedantería. Al mismo tiempo, sus gestos son afectados, teatrales. Juan Carlos Monedero, más que hablar, declama. Lo hace pese a estar agotado: sus apenas tres días en Gijón, a donde viene invitado por la Semana Negra, son una maratón de charlas, conferencias, encuentros, baños de masas y entrevistas. A nosotros nos recibe media hora antes de una asamblea en el colegio Jovellanos. En apenas veinte minutos, nos habla de revisar relatos, de patriotismo, de cómo evitar que este nuevo socialismo por vías democráticas acabe como el de Allende y de cómo frenar la partición de España. Ni la palabra “casta”, ni la palabra “bolivariano”, ni la palabra “ETA” son pronunciadas en ningún momento por este impulsor de Podemos, ni por su entrevistador.
    Pablo Batalla Cueto

    Pablo Batalla Cueto
    Lunes07 de julio de 2014

    ¿Estoy ante el próximo vicepresidente del Gobierno?

    ¡Ups! (risas) Fíjate que cuando decidí ser uno de los impulsores de Podemos también decidí en ese momento que yo no me iba a presentar a las elecciones, porque el mensaje que queríamos dar es que no estábamos aquí por los cargos. Era obligatorio que Pablo [Iglesias] se presentara, pero al mismo tiempo, ni Íñigo [Errejón], ni Carolina Bescansa, ni yo nos presentábamos, porque entendíamos que si todas las caras visibles del proyecto, al mismo tiempo, nos presentábamos como cargos, desvirtuábamos el contenido ciudadano que queríamos trasladar. Es verdad que esto ha crecido mucho, ¿no?, y debiéramos pensar cuál es el papel que nos va a corresponder en el futuro a algunas personas. Pero ahora mismo yo estoy mucho más dedicado a que el proyecto se consolide, con los círculos, con mayor número de ciudadanía implicada en el proyecto… Y al mismo tiempo, también, quiero seguir haciendo la crítica de las contradicciones del régimen del 78. Somos una grieta abierta en una pared. La grieta marca la tendencia, pero todavía hay mucha pared. Acabamos de ver en Europa cómo una gran coalición entre el PSOE y el PP europeos ha repartido entre los dos partidos la presidencia de la Comisión y la del Parlamento. Y eso también se traslada a nuestro país. Por tanto, más que pensar ahora mismo en cargos, a mí me sigue preocupando más generar conciencia para entender la absoluta necesidad de superar los consensos rotos del régimen del 78 y crear nuevos consensos.

    ¿Va a llegar Podemos al poder? ¿Se ve como algo real, posible, en sus análisis internos?

    Es absolutamente evidente que vamos a gobernar este país en sus diferentes niveles. Absolutamente evidente. Todas las encuestas los dicen y, cuando nosotros salimos, dijimos que no veníamos a empatar, que veníamos a ganar el partido. Y ahí somos coherentes. Salimos a por todas.

    Ése es un discurso nuevo en la izquierda.

    La izquierda, la izquierda real, ha estado durante mucho tiempo acomplejada. Ha estado durante mucho tiempo siendo rehén de su pasado. Nosotros hemos querido superar muchos de esos cuellos de botella, entre ellos el de seguir hablando de derecha e izquierda cuando eso induce más a confusión que a claridad. Hemos, igualmente, superado los candados de tener que cargar el lastre de las medallas del papel de nadie durante la Transición. Y hemos superado un tercer lastre esencial, que era un lastre generacional. Ha habido muy poca generosidad en la izquierda, y hay gente que ha estado marcando la pauta desde hace treinta años sin ningún atisbo de generosidad para dejar el paso a nuevas generaciones. Sólo lo ha hecho cuando ya no había más remedio. En Podemos, siendo cierto que no salimos de la nada, que caminamos sobre senderos que otros han trazado previamente, nos hemos calzado unas botas nuevas.

    La izquierda, la izquierda real, ha estado durante mucho tiempo acomplejada

    Se les acusa de mesianismo, de que en sus discursos parece como si hubieran inventado la izquierda, de que desprecian el trabajo de quienes estuvieron antes que ustedes.

    Fíjate que, antes de que me hicieras esta pregunta, te he afirmado que no venimos de la nada. En mi caso concreto, yo he militado más de dos décadas en Izquierda Unida. Las cosas que ahora estoy intentando en Podemos las he intentado antes sin éxito en IU. Mi sensación de fracaso cuando he intentado poner en marcha, dentro de Izquierda Unida, ciertas cuestiones, ha sido clamorosa. Y es verdad que he dicho muchas veces que, cuando yo decidí marcharme, el 80% de mi tiempo lo dedicaba a las peleas internas y a las discusiones de politiquería, y no a las discusiones políticas, que parece que brillaban por su ausencia. Además, soy profesor de ciencias políticas, y sé no hay saltos. Hay puntos de bifurcación, pero no hay saltos. Sí que es verdad que, como plantean algunos físicos, como [Ilya] Prigogine, cuando se fractura el hielo, puede tomar direcciones insospechadas, pero no un salto repentino.

    ¿Podemos no es, entonces, un salto repentino?

    No, somos muy conscientes de dónde venimos. Es más, fíjate que uno de los elementos centrales en nuestra reflexión es la recuperación de la Historia. Hay dos libros sin los cuales yo no estaría en Podemos; uno es La Transición contada a nuestros padres, donde hago un repaso de mi propio país, de la Transición y de todo lo ocultado anterior que no me permitía entender dónde estamos ahora mismo. Y, después, el Curso urgente de política para gente decente, que era un poco el análisis de la política del siglo XXI. Sin el libro de la Transición, yo no me podría explicar cómo es mi país. Mi país, fíjate, me he tenido que ir fuera para entenderlo, porque tuve que ir a hacer la tesis a Alemania y luego me tuve que ir a la periferia, a América Latina, a mirar. A mirar nuestro propio país reflejado también en la herencia colonial que dejamos en América Latina. Sin la recuperación de la Historia es imposible que nosotros estuviéramos aquí. Por tanto, nadie va a escucharnos jamás decir que venimos de la nada. Nunca. Nunca. En absoluto.

    ¿Pero…?

    Pero sí que es verdad que hemos tenido que plantear discursos nuevos. Hemos tenido que revisitar los relatos de nuestro país. Aquí había una serie de relatos que eran profundamente mentirosos, y o revisitábamos esos relatos, o no podíamos avanzar. Teníamos en mente lo ocurrido en Alemania. En Alemania, los nietos del fascismo, sobre todo a raíz del libro de Daniel Goldhagen Los verdugos voluntarios de Hitler, revisitaron su propio pasado, porque había una mentira nacional que quería dejar de lado la historia del nazismo y echarle la culpa a cuatro miembros de la Gestapo, cuando fue todo un pueblo el que cayó rehén de esa locura. Y los nietos de ese pueblo, para construir una sociedad más sana, tuvieron que revisitar su pasado. En Portugal, tienen que revisitar todo lo que fue la Revolución de los Claveles para poder avanzar. En Italia, tienen que revisitar toda la construcción de la posguerra y ver cómo todos los partidos se unen para evitar que el PCI avance. En Grecia, Syriza tiene que retrotraerse a la guerra civil después de la segunda guerra mundial, cuando el bloque occidental tiene que machacar a la izquierda porque a Grecia le ha tocado en los repartos de Yalta y Potsdam estar en el bloque occidental. Tú en Grecia no puedes montar Syriza si no haces una revisión de la historia griega. Eso, aquí, lo hemos hecho nosotros.

    ¿En qué ha consistido esa revisión?

    En entender los cuellos de botella de nuestro país: el papel de la Iglesia, nuestra supeditación a Europa, las diferencias territoriales que hay en España… Fíjate que el relato centralista nacionalcatólico nos impide entender en buena parte de España qué ocurre en Cataluña, o en el País Vasco, o aquí mismo, en Asturias. No puede ser que alguien en Cáceres le pregunte a un catalán si es verdad que en su casa habla catalán con sus hijos, porque eso implica un vacío de comprensión de tu propio país. Pero eso es porque nadie te lo ha explicado, porque no está en los libros de historia, porque no está en el relato oficial de un país cuyo relato oficial es el relato de los vencedores.

    El PP es una fábrica de independentistas; el PSOE, un boxeador noqueado

    La propuesta de Podemos parece una especie de nuevo allendismo, con esa idea de alcanzar el socialismo por vías democráticas. Pero sabemos cómo acabó Allende, sabemos cómo reaccionan las élites cuando se las trata de despojar de sus privilegios y sabemos que Podemos va a molestar a mucha gente, a sectores muy poderosos, si hace lo que dice que va a hacer. ¿Cuál es el plan de contingencia? ¿Qué van a hacer para no acabar como Allende?

    [Piensa unos segundos] Apelar a las mayorías. Decir a la gente que si nos vota simplemente para que les demos lo que ya no les da ni el PSOE ni el PP, que no nos voten; que si nos votan sea porque al día siguiente estén dispuestos a estar en la calle defendiendo el proyecto que nosotros significamos. Tener un proyecto de país, y dejar claro a sectores para los cuales esto es muy sensible, como el Ejército o la Policía, que han regalado España; que aquéllos a quienes se les llena la boca de patria han vendido el territorio a bancas extranjeras, a multinacionales… Hemos visto, por ejemplo, cómo querían hacer un paraíso fiscal para instalar en España Eurovegas.

    Hay un curioso discurso patriótico en Podemos, una apropiación del vocabulario del enemigo para volverlo en su contra.

    Sí, afirmamos que la patria son los ciudadanos y las ciudadanas. No queremos dejar a los defensores de esta almoneda de España, de esta venta de nuestro país, la reivindicación de la patria. Los que están rompiendo España son ellos. El Partido Popular es una fábrica de independentistas, y el PSOE un boxeador noqueado que se abraza al PP para no caer en la lona, y se convierte igualmente en una fábrica de descreídos, de descontentos y de independentistas por su falta de convicción en el federalismo, que llega tarde y mal. En consecuencia, yo estoy convencido de que los únicos que podemos salvar a España por nuestra convicción federal somos nosotros, porque somos una fuerza federalista sincera y creíble. Las dos cosas. Sincera, porque entendemos que podría perfectamente el Tribunal Constitucional estar en Barcelona, y podría estar perfectamente la Comisión Nacional del Mercado de Valores en Vigo. Mientras no entendamos eso, no entenderemos una España federal. Somos sinceros y somos creíbles, porque en Cataluña o el País Vasco, los sitios donde hay una identidad más fuerte, saben que nosotros estamos a favor del derecho a decidir, y sabemos que los pueblos diferentes que configuran España no pueden estar en este encuentro que llamamos España sin su propia voluntad.

    ¿Qué haría un Podemos en el poder ante una declaración unilateral de independencia de Cataluña o el País Vasco?

    Cuando tu pareja no te quiere, tú no puedes hacer que te quiera a golpes, ni puedes apelar a una Constitución hecha cuando había ruido de sables en España. Quienes quieren solventar estos problemas de convivencia con amenazas, o recurriendo simbólica o realmente a la violencia, no han entendido nada. Son independentistas y son los que están rompiendo España. De todas maneras, las cosas no son blanco o negro casi nunca. No te despiertas un día y se ha declarado la independencia. Yo creo que la independencia de Cataluña sería un desastre, para ellos y para el resto del Estado, porque no es gestionable, porque generaría demasiados problemas de muy difícil solución. Habría que pactar, por ejemplo, las deudas. Hay que pactar las cuencas hidrográficas… Es que es muy complicado, y también hay un decantado histórico de esto que llamamos España que no se puede ignorar a no ser que, como ocurre en Cataluña con Artur Mas, tu declaración de independencia sea un nicho electoral, que eso genera muchos problemas. Al final nos encontramos a la derecha haciendo un nicho electoral del odio a los catalanes y a Artur Mas haciendo un nicho electoral de la declaración de independencia. Me interesa mucho más el sustrato de fondo que hay en la sociedad catalana y el sustrato de fondo que tenemos que crear en el resto de la sociedad española para hacerles entender que basta que sinceramente creamos en el derecho a decidir para que los catalanes no quieran marcharse. Una de las cosas más hermosas que me han pasado durante la campaña es gente que me escribe diciéndome que “si España es Podemos, yo no quiero irme de España”.

    ¿Cómo evitarán, cuando estén en el poder, que se acerquen a Podemos esos advenedizos que en cada momento histórico se acercan al sol que más calienta, y corrompan el partido al hacerlo? ¿Qué filtros se establecerán a fin de evitar eso?

    Un código ético, que está ahora mismo en discusión, en el cual establezcamos las líneas rojas que no se pueden traspasar. Al mismo tiempo, la… ¿cómo se dice? Ay… [Toma un sorbo de café] La… La capacidad máxima de decisión que tienen las asambleas. El advenedizo tiene que convencer a todo el círculo, y es más complicado que todo un círculo sea víctima de las argucias de un arribista.

    Hay gente muy astuta…

    Claro, claro (risas). Pero hay problemas que entonces, ¿sabes?, no tienen solución, ¿no? Claro, a no ser que ese arribista rompa las líneas rojas que están en los estatutos de Podemos, que tenemos que aprobar en otoño. Si alguien de repente es racista, fascista, tiene una serie de cuestiones que claramente se alejan de nuestro ideario, estará fuera de Podemos. La comisión de garantías, o como se llame, que exista, tomará cartas en el asunto. ¡Pero tenemos que confiar en la gente! Es que si no confiamos en la gente, no hay solución. No hay soluciones mágicas. Tienes dos, o tienes tres: confiar siempre, plenamente, en las asambleas; confiar en una vanguardia o buscar un mecanismo entre ambos lados, que es lo que nosotros estamos intentando. Pero en este tipo de cuestiones es la inteligencia social la que los tiene que solventar. Y también, hombre, estamos en 2014, y a quien le toque ser la dirección, o la portavocía, de Podemos en otoño, le puede llegar un correo electrónico o un whatssap diciendo: oye, en tal sitio hay un tipo que está haciendo tal cosa, y ahí la dirección puede actuar rápido, porque los mensajes, ahora, no tardan dos meses en llegar, no hay mensajeros, sino que la posibilidad de responder en tiempo real es mucho más alta. Ahora bien, te reconozco que tenemos que estar muy, muy atentos, y que tenemos una reflexión pendiente acerca del riesgo terrible de que lleguen muchos arribistas a Podemos. La política atrae a lo mejor y a lo peor. Y lo bueno es que lo sabemos. Por lo tanto, estableceremos las vacunas previas para evitar esa epidemia.

    La lucha armada tiene sentido, como reconocen algunas constituciones, cuando se está acabando con la democracia

    ¿Cuál es su posición con respecto a la lucha armada?

    Radical oposición. No tiene sentido. Si no tiene sentido en América Latina, que tiene en algunos países tasas de pobreza del 60%, no te digo ya en Europa, donde la situación no es en absoluto comparable. La lucha armada tiene sentido, como reconocen algunas Constituciones del mundo, cuando se está acabando con la democracia. El derecho de resistencia está hasta en la Constitución alemana. Si de repente hay alguien que da un golpe de Estado, tienes derecho a levantarte en armas contra esa gente que quiere subvertir la democracia. Ahora bien, salvo en esos casos, la lucha armada es un anacronismo en Europa. No tiene legitimidad, no tiene apoyo popular, y una lucha armada que no tiene apoyo popular, que no tiene el reconocimiento ciudadano, se llama terrorismo.

    ¿Es realmente posible poner en práctica lo que proponen sin romper violentamente el sistema?

    Lo que sabemos es que es necesario. Y cuando sabes que algo es necesario, tienes que ver cómo se hace posible. Yo creo que el sistema está expulsando a demasiada gente a los bordes del camino. ¿Puede sobrevivir una sociedad con la mitad de la población en estado de pobreza? Sí. Lo vemos en América Latina ahora mismo. Y también vemos que en Europa es posible que nos retrotraigamos a situaciones de los años veinte. Pero aún así, lo veo complicado, porque tenemos poblaciones mucho más formadas, tenemos medios de comunicación alternativos que nos permiten un nivel de comunicación que no hemos tenido en otros momentos de la historia, también en lo que respecta al transporte… Creo que todo eso construye una esfera pública más virtuosa, y en ese sentido soy pesimista, pero soy un pesimista esperanzado, porque ellos tienen los bancos, los medios de comunicación, el Ejército, las universidades, las editoriales…, pero también, como decía al comienzo, veo muchas grietas, y las grietas marcan la tendencia. De repente, vemos aquí en Asturias a empresas en lucha que están obteniendo victorias, vemos el propio ascenso de Podemos, vemos el creciente anhelo en Europa de una alternativa… Por tanto, sí, soy un pesimista esperanzado.

    Asturias es la joya de la corona para Podemos.

    Asturias es un sitio donde la conciencia que implica Podemos es muy alta, y es muy hermosa. Venir al acto de la Semana Negra, ver la Carpa del Encuentro abarrotada y que nada más subirme al estrado la gente rompiera a aplaudir, es muy hermoso. A la gente se le está saliendo el corazón con Podemos. La gente está identificando que somos una oportunidad de cambiar una sociedad que no nos está gustando. Es un desafío lleno de alegría, y como decía Víctor Hugo en una frase que repetía mucho Marx, nada tiene más fuerza que una idea cuando le ha llegado su hora.

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