Podemos (IV)

La toma de la Bastilla

¿Cuántas veces se repite la Historia?

La toma de la Bastilla y la toma del Parlamento español.

Ésta es una de mis discrepancias con Marx, la rueda de la Historia gira siempre a favor de las fuerzas reaccionarias, no por otra cosa sino porque tienen siempre también el poder.

Como él se encargó de demostrar tan ampliamente, el autentico poder, el poder por antonomasia es el económico, porque como también él nos enseñó todo es economía,de modo que quien domina la economía es el puto amo del mundo.

Y el poder económico paga a los intelectuales para que éstos traicionen su principal misión como ya nos dijo Julien Benda. De modo que, desde siempre, esta jodida casta de prostitutos se dedica fundamentalmente a lavar el cerebro de las masas para que sufran lo que sufran, no se rebelen.

Pero el problema es que, como todo lo humano, es cuestión de medida.

La ultraderecha más reaccionaria no se cansa nunca de robar y todo lo que tiene le parece poco, de manera que aprieta y aprieta las clavijas al pueblo hasta que éste ya no puede más y explota.

Pero, como decía antes, la Historia corre a favor de la reacción.

De modo que los franceses se rebelaron cuando María Antonieta dijo aquello de que ¿el pueblo ya no puede siquiera comer pan?, pues que coma pasteles.

Hoy una de las muchas mariantonietas del PP dijo desde su escaño del Parlamente ¿que esos desarrapados no tienen casa donde caerse muertos ni un mendrugo de pan duro que llevarse a la boca, que se jodan, coño, que se jodan?

Lo dijo hace ya algún tiempo y no ha pasado absolutamente nada.

El Congreso no sólo sigue estando ahí sino que al padre de la tía esta los españoles le hemos pagado un aeropuerto en el que nunca habrá aviones pero sí una estatua gigante de su fautor.

Pero la Bastilla fue asaltada porque antes se produjo un fenómeno cultural que se llamó La Ilustración, todo lo contrario que ahora que el fenómeno cultural producido se llamará La Liga de Fútbol profesional, para los hombres y Sálvame para las señoras.

La pregunta que, a estas alturas del relato, no tengo más remedio que hacerme es: ¿Pablo Iglesias es un robespierre y Podemos la semilla de una Convención nacional?

Yo creo que no. Porque, desde la Ilustración francesa, mediante la cual los intelectuales hicieron todo lo posible por educar al pueblo, por formarle en todos los órdenes, la Humanidad a sufrido un concienzudo trabajo de alienación que ha acabado por sumir a las masas en un estado de postración mental como nunca antes se había conocido.

De modo que a Pablo Iglesias y sus seguidores no les queda otro remedio que, en lugar de asaltar el Congreso por la fuerza, hacerlo aumentando su número de diputados hasta tal punto que puedan derogar todas estas infames leyes de la ultraderecha y sustituirlas por otras verdaderamente progresistas.

Algo así como lo que hizo Hugo Chávez en Venezuela.

Y en este punto es cuando me invade totalmente la tristeza y tengo que dejar de escribir para dedicarme a llorar, viendo como este hombre, Pablo Iglesias, tiene que defenderse todos los días, como gato panzarriba, de 2 pecados que yo cometo a cada instante, admirar a Chávez como uno de los hombres más importantes en la historia política de Sudamérica y pensar que el movimiento subversivo del País Vasco tiene como todas las cosas de este mundo una explicación sociopolítica.

25 comentarios en “Podemos (IV)

  1. PODEMOS Y LOS MEDIOS
    Santiago Alba Rico
    http://iniciativadebate.org/2014/07/01/podemos-y-los-medios/
    En un reciente artículo en elconfidencial.com, el periodista Esteban Hernández hacía un certero diagnóstico. Decía que, frente a la amenaza electoral de Podemos y para recuperar votos, desde la izquierda y desde la derecha se han escogido dos estrategias opuestas: mientras que PSOE e IU han decidido imitar a Podemos, el PP ha decidido criminalizarlo. Es razonable añadir que tanto la imitación como la criminalización demuestran que Podemos ha sabido movilizar el sentido común y apunta a apropiarse y transformar las vertebras mismas de la hegemonía política y cultural de nuestro país.
    Aunque es probable que llegue demasiado tarde, la imitación de que es objeto Podemos por parte de IU y PSOE introduce un efecto objetivamente saludable. En cuanto a la criminalización del PP, no deberíamos limitarnos a interpretarla en modo triunfalista: “sus mentiras demuestran que se sienten amenazados”. Es verdad, la “casta” se siente amenazada. Pero eso no quiere decir que esté vencida. Y sería muy ingenuo juzgar las difamaciones, los ataques, los linchamientos mediáticos como una señal infalible de la futura victoria electoral de Podemos. Si la derecha y sus medios de comunicación -incluido El País, pues el PSOE juega al mismo tiempo la carta de la emulación y la de la criminalización- han puesto en marcha esa campaña bellaca contra Podemos no es sólo porque Podemos avanza: es porque quieren hacerlo retroceder y saben por experiencia que esas bajezas periodísticas surten efecto. Muchas cosas han cambiado desde que Julio Anguita fue anulado y casi asesinado, en los años 90, por una brutal y abyecta campaña de prensa, pero no se puede desdeñar el poder de los medios de comunicación. Si se centran además en ETA y Venezuela es porque esos mismos medios (El Mundo, El País, ABC, La Razón, junto a la mayor parte de las televisiones) llevan años manipulando a la opinión pública para diabolizar el chavismo y, mucho peor aún, para impedir una solución pacífica al problema de la convivencia en el Estado español. Algunos medios y algunos periodistas -lo recordaban bien Isaac Rosa y Eduardo Maura en sendos excelentes textos- han hecho y hacen todo lo posible para que cualquier alternativa moderada y sensata a la resignación se autodestruya como “terrorista” o “totalitaria”.
    Demagogia y populismo son términos muy indulgentes para definir esta estrategia, pero desprenden sin duda un intenso aroma demagógico y populista, particularmente deplorable cuando se añade, como en este caso, una nota necrófila. Juegan con el dolor y el horror moral de la gente para destruir a un oponente político; lo hacen precisamente aquellos que no quieren la paz en España, aquellos que se sintieron amenazados no por ETA sino por su desaparición y que, amenazados hoy por la aparición de una opción política que rechaza al mismo tiempo el terrorismo y a la casta que lo ha parasitado, no dudan en resucitar a ETA, por el momento de palabra, para criminalizar a sus portavoces. Esta demagogia y este populismo de la derecha son los que llevan años aplazando la solución a la cuestión central de la constitución del Estado, que tanto muertos y tanta intolerancia han costado, y erosionando para ello, día tras día, el derecho y la democracia. Buena prueba de ello es la legislación antiterrorista, odiosa baza electoralista que ha servido sobre todo para reprimir a los que se oponen política y pacíficamente a las políticas del bipartidismo dominante.
    Porque de la campaña mediática desatada contra Pablo Iglesias lo que más me preocupa es esto. Esa campaña es una evidencia, no de que Podemos molesta más de lo que hace unos meses hubiera nadie imaginado, sino de la bajísima calidad democrática de nuestras instituciones y de nuestra prensa. Yo lo llamaría “corrupción”. La noticia de ayer de El Mundo que vinculaba a Pablo Iglesias con ETA, y las que la han precedido en otros medios y las que le seguirán, son el equivalente intelectual de la “corrupción económica”. Allí donde hay corrupción no hay democracia. Allí donde hay corrupción hay mafia: juegos, si se quiere, de casta. Si no hay democracia y hay juegos de casta, el peligro de que Podemos cobre verdadero protagonismo, y se gane el apoyo mayoritario de los ciudadanos, es el de que se pase de las palabras a los hechos -el caso de Italia es bastante reciente- y se recurra a cualquier medio para impedir que llegue algún día a gobernar democráticamente nuestro país.
    En un reciente artículo Carlos Fernández Liria aconsejaba a Pablo Iglesias que contratase una escolta. No es una broma. La corrupción de algunos medios, su declaración explícita de no respeto a las reglas del juego democrático y a la deontología periodística, da mucho más que asco: da miedo. El Mundo ha cometido la bajeza de asociar a Pablo Iglesias con una organización que en realidad ya no existe y cuyas acciones pasadas rechaza; yo, por mi parte, vincularía la campaña mediática contra Podemos con una organización terrorista que aún no existe pero cuyas primeras víctimas son ya la honestidad intelectual y la decencia política. Es decir, el periodismo mismo, que tendrá que ser rescatado de las manos de la casta por los miles de periodistas honrados, comprometidos y democráticos que están en paro o trabajan en precario, como en un Burger King o en un call-center, para estas grandes empresas corrompidas.

  2. MUY FAN DE PODEMOS:
    La gente no es idiota ni por tal se la toma, pero engañada lo está y desinformada también, individualista, consumista y más cosas perniciosas, pero Podemos igual que D. Julio Anguita y su frente cívico lo que pretendemos es conseguir un denominador común que bajo unas premisas sencillas facilite a la gente común (la del fútbol, toros y sálvames de luxe) ponerse de acuerdo en unos mínimos, porque para empezar siempre hay que empezar por algo, menos por el tejado, la transición inmodélica del 78 viene siendo criticada por JC Monedero desde hace ya bastante tiempo al igual que por Vicenç Navarro y muchos más, pero no todo el mundo lo ha ENTENDIDO hasta que ha encontrado su casa debajo de un puente y mucho tiempo para pensar, gracias al paro. La miseria ha venido para quedarse y hay que aprovecharla porque de grandes males salen los buenos remedios y para aprender siempre lo mejor es perder, por ejemplo, incluso con victorias ridículas IU se apoltronaba con una pereza digna de mejor causa, pero y más a la izquierda ¿Hay algo mínimamente que consiga reunir a mas allá de 4 y el cabo? Pues rotundamente no, cuando yo era más joven en el 77 recuerdo a los troskistas del PORE y alguno de mis conocidos pasó por la cárcel Modelo en su honor aparte de recibir una somanta de hostias….¿ande andaran? Salud compañeros.

  3. SOBRE LA IDEOLOGÍA DE PODEMOS
    Suso del Toro
    eldiario.es(avance)
    Si algo atestigua los consensos del sistema político español es la unanimidad en los ataques destructivos a Podemos. Se deben a que es una formulación política que cuestiona esta democracia limitada nacida de la Transición y señala que ha llegado a su fin. Como nadie quiere perecer, los partidos, los intelectuales y todos los poderes establecidos reaccionan y defienden su existencia tal como llegaron hasta aquí.

    Las infamias lanzadas desde el PP contra ese nuevo partido son ataques típicos de políticos sin escrúpulos en cualquier país, pero en ese caso tienen un fundamento en su propia cultura política, fundada por el ministro de la propaganda del Caudillo (recuérdense sus actuaciones al respecto de la huelga minera de Asturias del año 1962 y de la tortura y fusilamiento de Julián Grimau en el 63, por poner ejemplos). Y ese fue su modo de actuar en el pasado reciente, utilizaron los atentados de ETA y el atentado en los ferrocarriles de Madrid para atacar a Zapatero, utilizan sistemáticamente el terrorismo para criminalizar la protesta social, hace un mes acusaban a Stop Desahucios y al BNG de amparar el terrorismo, ahora lo hacen con Podemos. No falla, el terrorismo ha sido su gran arma de ataque y su alimento político.

    Pero también hubo críticas desde sectores recelosos de la izquierda que se han visto afectados en sus intereses y también de sectores del nuevo españolismo laico que ha ido cristalizando en torno de Rosa Díez en medios de comunicación madrileños. Hay críticas que merecen atención, una de las más demoradas la hizo Antonio Elorza en El País, pero junto a observaciones que piden ser tomadas en cuenta, se mezclan heridas por ofensas personales apenas veladas con acusaciones que no están fundadas y son injustas. La crítica de conjunto que se le hace a Podemos es ser la creación de un equipo de perversos manipuladores y basarse en la seducción, la demagogia, el autoritarismo y la violencia para imponerse; su ideología se reduciría al populismo y el totalitarismo. Si miramos a nuestro alrededor y vemos lo que está ocurriendo en la sociedad, si vemos la política que nos gobierna, ¿es posible que sea Podemos quien merezca un ataque tan virulento? Me parece que es ver el mundo al revés y que ese discurso nace bien de un punto de vista interesado o bien de un subjetivismo desesperado.

    La referencia al chavismo es puramente sacudir un espantajo que ha sido creado previamente. Chávez y su movimiento tienen componentes que nos resultan criticables a los europeos pero es injusto valorarlo sin tener en cuenta las circunstancias de su país, sobre todo cuando nadie se molestó en criticar a Carlos Andrés Pérez y otros gobernantes anteriores que merecían una reprobación absoluta. Por otro lado, retratar a los promotores de ese partido como taimados manipuladores carismáticos es un error, conlleva un menosprecio de tantas personas que lo votaron. Imaginarlos como adolescentes fácilmente seducibles (como es el caso de la película que le da pie para Elorza para su artículo, “La ola”, de Dennis Gansel), cuando ese votante precisamente tiene un perfil de persona bien informada y crítica.

    La política de estos últimos años, con un gran consenso de los dos principales partidos, está siendo verdadera violencia instituida contra la mayoría de la población y las críticas desde el punto de vista social y democrático que se le hagan son justas.

    Podemos está obligando de entrada a los demás partidos a revisar sus políticas, está limpiando la vida política. Se trata de una organización que se estructura a partir de un movimiento social, ¿cuál es su ideología? ¿Es una organización de izquierdas? La izquierda históricamente es un movimiento muy amplio en el que caben corrientes contrarias, pero toda ella se asienta sobre la lucha de clases y considera al movimiento obrero como su sujeto y su motor.

    Habría que situar el momento en que esa premisa obrera se quedó en un mero pretexto ideológico sin base real. Hace mucho tiempo que la izquierda renunció en la práctica y también en la teoría al concepto de “revolución”, entendida como sustitución del dominio de la burguesía por el de la clase obrera. Cambios sociales en las sociedades industrializadas fueron vaciando de sentido a esos análisis, pero desde hace décadas la izquierda no ha encontrado otra forma alternativa de imaginar un camino verosímil para enfrentarse a los poderes financieros y cambiar las relaciones económicas y sociales.

    El movimiento del que nace Podemos ya no nace ni se asienta sobre los sindicatos, la expresión cabal de la clase obrera, sino sobre otros sectores sociales. Por ahora es una referencia para una generación de padres y otra de hijos, ese aspecto intergeneracional es particularmente valioso, que pertenecen fundamentalmente a lo que se suele llamar “trabajadores cualificados” o “pequeña burguesía”. Puede que en el futuro llegue a las personas que formarían lo que se suele llamar la “clase obrera” o “las clases trabajadoras”; por ahora, no. Nace en unos sectores sociales muy castigados pero que tienen información y orgullo cívico. ¿Cómo evolucionarán esos sectores? ¿Se diluirán políticamente si las cosas se van arreglando? ¿Crearán un verdadero sujeto político que arrastre a la sociedad e imponga cambios políticos, económicos y sociales?

    Sin duda lo que permitió que naciese ese movimiento fueron las consecuencias de la crisis económica, que castigó a esas familias empobreciendo a los padres y privando de futuro a los hijos, pero su base ideológica es política y, quizá finalmente, moral.

    Se asienta sobre una revisión crítica de la Transición y los mitos sobre los que se asienta la democracia española y, en nombre de la democracia misma, le hace una crítica elemental al sistema político establecido y a sus métodos, y también al sistema económico causante de los daños sociales. Es una crítica demoledora y difícil de rebatir porque, frente a un sistema que evidencia su corrupción, apela a la moral. Efectivamente la política vigente es inmoral y todos lo sabíamos, pero Podemos lo ha verbalizado y ahora ya no es tabú para muchas personas.

    A pesar de los ataques, sus dirigentes van a sufrir, es una organización que crecerá, ¿quiere esto decir que hay sectores sociales amplios que apuestan por una revolución? Parece evidente que no, más bien entienden que Podemos y otros movimientos democráticos puede ser un instrumento para corregir la política y regenerar la democracia.

    ¿Y qué pretenden los dirigentes de Podemos? ¿Una revolución? Desde luego no sería “obrera”, como soñaban las izquierdas de la primera mitad del siglo pasado, ¿sería una revolución “democrática”? ¿Y eso cómo es posible en el mundo económico dentro del que estamos? Seguramente no habrán dado con la piedra filosofal que le dé una nueva orientación histórica a la izquierda, si es que ello es posible, pero han creado una fuerza política que, además de ser ya una presencia ineludible, es un gran bien social.

  4. ENTRE LA AGONÍA Y EL ESPECTÁCULO, DE GREGORIO MORÁN EN LA VANGUARDIA
    http://www.caffereggio.net/2014/07/05/entre-la-agonia-y-el-espectaculo-de-gregorio-moran-en-la-vanguardia/

    Quizá hemos perdido la sensibilidad, y como la verdad es que perdimos tantas cosas apenas se nota. ¿Alguien podía imaginar una escena tan patética como la competición entre tres presuntos políticos por hacerse con la secretaría general del PSOE? Uno responde al nombre de Pedro Sánchez, conocido en su casa a la hora de comer, del que aseguran que incluso es diputado. El otro es un buen chaval de la margen izquierda de la ría del Nervión, Eduardo Madina, al que un mal día ETA le voló una pierna; me produce pena y conmiseración, pero no me lo imagino ni siquiera de subsecretario de Asuntos Sociales. Hay un tercero, un mindundi de los que se apuntan a todo, Pérez Tapias, como los que raspan los botes por si les sale algún premio. Qué bestia!, ¿no? Este fue el partido que cerró la transición y que consiguió algo inédito en la historia de España, una mayoría absolutísima en octubre de 1982, que le consentía todo, incluso no hacer nada salvo garantizarse un futuro sin problemas. La historia será implacable con esa fauna insaciable que no sólo no cambió nada sino que consolidó todo aquello que creíamos había terminado con la dictadura. No queda ni uno de aquellos soberbios dirigentes salidos del arroyo o de la cuna con sonajero, pero que hoy están colocados en consejos de administración, asesorías, con beneficios suntuosos y que les da una higa lo que pasó y la mierda que dejaron. Ahora nos enteramos que hay 10.000 aforados en España. ¿Desde entonces? Y un diputadete catalán tiene el valor de decir que el gesto honroso de Rafael Ribó al renunciar a su aforamiento le parece “populismo”, y que, además, estar aforado tiene inconvenientes. Tenemos la clase política más corrupta y desvergonzada de Europa occidental, incluida Italia, por supuesto. Aquí los Berlusconi se dan hasta en Castellón o Torredembarra.

    Se nos fue Rubalcaba, aquel invento decidido por los capitanes del Titanic. Ya que nos hundimos, ¿quién mejor que uno de los veteranos? Entre lo que él sabe de nosotros y lo que nosotros sabemos de él, nos compensamos. El PSOE desde 1974 fue un partido que se inventaron los socialdemócratas alemanes porque no había dónde escoger. Un libro reciente y pasado en el silencio, escrito por un chico de estos de becas y licenciaturas, Antonio Muñoz Sánchez, con un texto deslumbrante en su involuntaria crueldad, frío como un libro de recetas: El amigo alemán. El SPD y el PSOE de la dictadura a la democracia (RBA, 2012). Ahí está todo lo que necesitaban saber y no sabían a quién preguntar. Es una afirmación temeraria pero inevitable. En este momento tiene más interés Mariano Rajoy en mantener al PSOE vivo y con un cierto peso en la vida del país, que el propio Felipe González, de vuelta de todo lo que no sea la figuración y el numerario. ¿Qué haría ese PP exultante entre la mierda y la desfachatez si no tuviera su paralelo en el PSOE? El PSOE nació en Suresnes en 1974 y fue como un sietemesino al que había que ayudar a convertirse en adolescente, porque la derecha española, de una ambición suicida, liquidó a Adolfo Suárez y se quedaron solos.

    Exactamente igual que ahora se ha quedado Mariano Rajoy, porque no queda nada, porque lo ha comprado todo, y lo que no, se ha postulado para que lo alquile. Pero no se puede quedar sin el PSOE, sería tanto como cerrar un ciclo y abrir otro inquietante. Si no hay izquierda oficial se la inventan; ese es ni más ni menos el objetivo de este pase de modelos paleto de tres candidatos sin otra oportunidad que la ausencia, el vacío y, sobre todo, su inanidad. Después de Zapatero hay que ser muy idiota para apostar por otra improvisación. El PSOE tiene su pequeña historia de 40 años, que va de Suresnes a Gas Natural, donde aquel líder que encandilaba a las señoras de bata guateada y a los intelectuales de bodeguilla, abrevó por última vez. Por cierto, Gas Natural está siendo investigada en Italia por sus conexiones con la Mafia. Pero en Italia, nada de que preocuparse, aquí todos son impecables políticos aforados! Y en 40 años ha quedado esto, restos de un emporio que manejó las arcas del Estado y que le dejó al Partido Popular un terreno amplio para hacer lo mismo. Quizá uno podría llegar a la conclusión de que la competición más encendida entre PP y PSOE está en ver quién esquilmaba con menos efectos secundarios las arcas del Estado: tú Valencia, yo Andalucía, tú Castilla-La Mancha, yo Asturias…

    Evitar a ser posible las comunidades históricas, Euskadi y Catalunya, porque los partidos nacionalistas tienen sus derechos históricos de fondos y repartos. ¿Cómo hemos llegado a esto? Entrar en el modo y la forma y las justificaciones, nos llevaría muy lejos y ocuparía demasiado espacio. Resumiendo: sencillamente porque los partidos, que siempre son un tejido de intereses, en este caso se excedieron en su exceso de celo. Robaron más de la cuenta y luego, como las cuentas no salían, reivindicaron la mano negra del enemigo y las burbujas inmobiliarias en las que ellos fueron sus mayores beneficiados. Este país, España, sin límites ni vanidades locales, es un basurero.

    A todos esos caballeros que recién han descubierto a Cánovas y hasta a Sagasta ­ay, me acuerdo de un viejo suscriptor de La Vanguardia que cada vez que yo me burlaba de la supuesta cultura de Sagasta, salía en su defensa, le añoro­. Nada que ver con lo que hay. Un líder no lee, no sólo porque no tiene tiempo sino porque no lo necesita; es perjudicial para su electorado. Salvo en Sicilia, ese espejo de nuestra cotidianidad, no es normal que los jueces cesen a un ayuntamiento por corrupción generalizada, como ha ocurrido recientemente en Santiago de Compostela o en Torredembarra, con la nota de color de que Convergencia ha salido en defensa de los inculpados, que ya es tener las cosas claras. Son incólumes, indestructibles y sobre todo con una jeta fraguada en cemento armado, como esos letrados de altos vuelos, que no debo citar por autocensura, que aseguran que la justicia es igual para todos.

    Lo que no precisan es a partir de qué provisión de fondos la justicia se iguala. En resumen, no se sabe muy bien quién tiene más prisa porque el PSOE arregle sus miserias internas, si el propio partido o el PP. Encontrarse en la situación de vivir cómo se mueren los partidos e irte al garete porque no tienes adversario que te permita regodearte, es un drama electoral. Para Rajoy lo más temerario sería tener que enfrentarse con esos chicos de Podemos, que no saben lo que cuesta hacer una oposición a registrador de la propiedad, y que incluso no deben creer en la propiedad! Es verdad que jamás podrían ganarle pero le pondrían en un brete, porque a partir de ese momento todo el poder estaría cuestionado y lo que caracteriza los cuarenta años de democracia, corrupta hasta el hedor, es que nadie ha puesto en duda que la casta se renueva, pero tiene una continuidad que le permite ser la más consolidada de esta parte de Europa. Aforados todos. No son conscientes de que si alguien hiciera fotocopias de las facturas que recibe de gas, agua y electricidad, bastaría para que les explotara en la cara un sistema muy rentable pero basado en la sumisión y la extorsión. Como el expresidente González que se aburre en los consejos de administración y ha decidido vender sus acciones. ¿Cómo es posible que hayamos llegado a esto y además lo cuente como si fuera un gesto altruista? El tránsito de los líderes del PSOE y del PP a los consejos de administración de las mismas empresas que ellos controlaron cuando gobernaban es un ejercicio de impudicia que nació de los dos ideólogos más notables que tuvo la España contemporánea: el socialista Solchaga y el pepero Zaplana. Nos gobiernan entre Madrid y Barcelona los gobiernos más reaccionarios y corruptos desde los tiempos del cólera. El tiempo dirá si confirmamos o no la brutal frase de la economista franco-norteamericana Susan George: “Los españoles son ratas de laboratorio: a ver cuánto castigo toleran sin rebelarse“

  5. La propuesta lanzada por Pablo Iglesias proponiendo algún tipo de control público de los medios ha sido recogida con intensidad en la prensa. Sin duda, pronto surgirán “expertos independientes” que, al dictado de directivos y gerentes de los medios, desaconsejarán medidas de las sugeridas por el eurodiputado de Podemos. Pablo Iglesias se posiciona al hilo del desarrollo que está tomando el asunto de la comunicación en América Latina. Allí, los gobiernos argentino, venezolano, ecuatoriano, boliviano y uruguayo, principalmente, han comenzado una batería de medidas destinadas a democratizar la comunicación. Medidas que comprenden el desarrollo de los medios públicos y comunitarios, el establecimiento de un marco legislativo que impida la concentración de medios y que incorpore garantías de pluralidad y veracidad en los contenidos. El debate allí ha sido, y sigue siendo, intenso.

    Mientras a Europa nos llega solo la versión de los grandes medios y sus holdings, calificando sistemáticamente esas medidas como leyes mordaza y ataques a la libertad de expresión, silencian que se han aprobado tras largas discusiones y consensos con profesionales, colectivos ciudadanos y movimientos sociales. Es decir, parten de una clamor popular que está exigiendo su derecho a poder acceder a los medios de comunicación, a un reparto equitativo de las licencias radioeléctricas y a que se cumplan las garantías de pluralidad y veracidad en la información que llega a los ciudadanos.

    Durante años se ha dicho, desde la derecha y desde la izquierda, que la mejor ley de prensa es la que no existe. Eso estuvo bien como bandera de la izquierda durante los últimos años del franquismo, cuando se sabía que quien la iba a hacer era un ministro de la dictadura, Manuel Fraga. Lógicamente de una dictadura no se puede esperar una buena ley de prensa, ni un buen Código Penal ni una buen Constitución.

    Sin embargo, en democracia nadie discute la necesidad de estas dos últimas normas. Debemos recordar que, en una economía capitalista, lo que no regula el poder púbico, no es que se quede más libre, sencillamente lo regula el mercado, que es un poder menos legítimo que el poder que legisla leyes. Las leyes de prensa a las que hace referencia Pablo Iglesias en América Latina, y de las que bien podemos aprender mucho en Europa, no son ningunas leyes mordaza.

    Al contrario, quienes tienen y utilizan la mordaza son el oligopolio de grandes grupos de comunicación que establecen quién sale en pantalla, quién habla en el micrófono y quién escribe en los periódicos. Ningún Estado ni ningún Gobierno le está diciendo a los medios los contenidos que deben incluir, sencillamente se trata de, por ejemplo, permitir que un tercio de las licencias del espacio radioeléctrico se concedan a organizaciones sin ánimo de lucro para poner en marcha televisiones y radios comunitarias, vecinales, sociales o colectivas. O de impedir que una misma empresa controle el ochenta por ciento de las licencias de una región, o que acapare televisiones, radios y prensa escrita impidiendo la pluralidad. Medidas como la establecida en Ecuador, donde se han aprobado a nivel constitucional que las entidades bancarias y financieras no puedan ser accionistas de medios de comunicación por lo que ello supone de intervención ilícita en las líneas editoriales. En otros países incluso los cargos políticos y legisladores tampoco pueden ser accionistas, para así garantizar la independencia. Precisamente en España no hay gran grupo de comunicación que no tenga detrás, como accionista o como acreedor, a un grupo bancario marcándole los contenidos. Y si el grupo es pequeño o regional, a un constructor.

    Los códigos deontológicos o éticos que propondrán las empresas de comunicación son una falacia. No dejamos en manos de los colegios de arquitectos o de médicos las medidas contra los profesionales que construyen un edificio que se hunde o por una negligencia provocan la muerte de un enfermo, tenemos leyes para intervenir en esos casos. En el actual mercado laboral, el código ético del periodista no existe, solo tiene uno: que lo que haga o escriba le guste a su jefe para poder volver al día siguiente a trabajar o a que le encarguen otra pieza. ¿Acaso no hemos visto el código ético en los humoristas gráficos de El Jueves? Si no les gusta lo que hay, se tienen que ir. Izquierda Unida presentó hace varias legislaturas un Estatuto del Periodista con el objeto de garantizarle su independencia frente a sus empresas y el PSOE y el PP se encargaron de que nunca se llevase al pleno del Parlamento.

    Además está el asunto de la veracidad de los contenidos. Recordemos que el derecho a recibir una información veraz se encuentra en el artículo 20 de nuestra Constitución. A pesar de ello, todos los días nos desayunamos con mentiras y manipulaciones. En España hemos estado más de diez años discutiendo sobre las mentiras difundidas por unos medios en torno a los atentados del 11M, mentiras que se han confirmado por testigos que declararon cobrar por decirlas en esos medios. Constantemente se están difundiendo falsedades en la información internacional sin que ningún medio tenga que asumir responsabilidades. Probablemente el poder más impune hoy sea el mediático, que puede llamar dictador, mono o asesino al presidente del país que se le antoje. De hecho, la mentira es una de las formas actuales de la nueva censura. Por si no bastaba con vetar el acceso a los grandes medios a las voces incómodas, se pueden permitir sepultar la verdad con mentiras para que el ciudadano ya no sepa identificarla.

    Una adecuada legislación no tiene que suponer mayor poder sobre los medios para el Gobierno, ni siquiera sobre los medios públicos. Al contrario, puede dotar de instituciones ciudadanas y profesionales que supervisen la pluralidad y el equilibrio de los medios públicos. También eso se está poniendo en marcha en países de América Latina, se trata de consejos profesionales independientes que se pronuncian sobre los contenidos y pueden proponer sanciones administrativas por falsedad, racismo, homofobia, atentados contra la intimidad u otras acciones indeseadas de los medios. Sin duda se trata de una forma de poner coto a la televisión basura que tanto se denuncia pero nadie se atreve a enfrentar.

    El poder mediático, nacido y presentado como un cuarto poder que iba a regular los otros tres, se ha convertido en el menos democrático y legítimo de todos porque solo responde al dinero y a los intereses de sus accionistas, prestamistas y anunciantes. Así se explica que, mientras que todos los grupos parlamentarios hayan criticado los anuncios de prostitución en la prensa escrita, ningún Gobierno se atreva a prohibirla a pesar de que tendrá el apoyo unánime de la ciudadanía. No se atreven a enfrentarse al poder de los medios.

    Un “todólogo” colocado por los dueños de un medio en una tertulia o como columnista en la prensa todas las semanas termina con más poder o influencia que un diputado que representa a un millón de votantes. La gran paradoja de nuestra democracia es que Pablo Iglesias va a ser menos influyente como eurodiputado que como tertuliano. Y estoy convencido de que él tampoco estará de acuerdo con eso. Por eso, creo que desde la izquierda, y desde la decencia, debemos sumarnos a su demanda de una democratización de los medios. Y la democracia la garantizan las leyes. Una leyes que no son mordaza, sino que intentan quitarnos la mordaza que nos coloca el mercado impidiéndonos acceder a nuestro derecho a informar y estar informados.

  6. PABLO IGLESIAS Y LOS SUPUESTOS DEFENSORES DE LOS DERECHOS HUMANOS

    Por Vicenç Navarro

    Es una constante en la narrativa del establishment (es decir, la estructura de poder) político y mediático español denunciar al gobierno venezolano, durante el mandato del gobierno Chávez, por sus supuestas violaciones de los derechos humanos. Se presenta a Venezuela como una dictadura cruel y sangrienta, la más oprimente existente en América Latina. Una de las voces más promovidas en esta campaña es la del Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, presentado en los mayores medios de información españoles como un autor especialmente sensible a las violaciones de los derechos humanos en América Latina. Y últimamente hemos estado viendo como este mismo establishment se ha movilizado para destruir la persona de Pablo Iglesias y el movimiento que fundó, Podemos, denunciando su trabajo realizado para el gobierno venezolano, presentado como dictatorial, carente de sensibilidad democrática.

    El establishment político y mediático español y sus portavoces han guardado, mientras tanto, un silencio ensordecedor sobre lo que ocurre en Honduras. Este silencio va parejo a la atención mediática por lo que está pasando en América Latina y en las fronteras del sur de EEUU con la infancia. Hoy es noticia mundial que se han detenido casi 50.000 niños (sí, ha leído bien, niños) en su intento de atravesar solos la frontera de México con EEUU huyendo muchos de ellos de Honduras. Pues bien, según Dan Beeton (“The Child Migration Crisis and the Legacy of the Honduran Coup”, del Center for Economic and Policy Research, de Washington DC), el 28% de estos niños son de Honduras. Sin embargo, en ninguno de los grandes medios se ha relacionado a estos niños con Honduras.

    ¿Qué pasa en Honduras?

    Si usted es lector de estos medios, la conclusión a la que llegará es que no pasa nada. La atención se centra en Venezuela, gobernada por un partido de izquierdas. Honduras no tiene ninguna cobertura mediática, y ello a pesar de que hoy es uno de los países más violentos en el mundo, con mayores violaciones de los derechos humanos. Está gobernado por las derechas, por partidos (conservadores y liberales) que pertenecen a la misma sensibilidad y familias políticas (pertenecen a las Internacionales Conservadoras y Liberales) que las derechas españolas, es decir, PP, CiU, UPyD y C’s. Honduras (país con algo más de 8 millones de habitantes) es definida como la capital mundial de los asesinatos políticos, los cuales están ocurriendo los siguientes hechos silenciados por los establishments políticos y mediáticos españoles (incluyendo los catalanes):

    Una mujer es asesinada cada 13 horas. Según un informe de la Iniciativa Mesoamericana de Mujeres Defensoras de Derechos Humanos, el feminicidio ha aumentado un 92% desde que tuvo lugar el golpe militar en el año 2009 liderado por un partido liberal. El equivalente en España serían 3.623 feminicidios.

    116 miembros de movimiento sociales han sido asesinados desde el golpe del año 2009. El equivalente en España serían 668 asesinatos.

    Más de 30 periodistas han sido asesinados desde el golpe, sin que –según Reporteros sin Fronteras- ninguno de los asesinos haya sido imputado. El equivalente en España habría sido de 173 periodistas.

    74 abogados, conocidos defensores de los derechos humanos, han sido asesinados desde el año 2009. El equivalente en España serían 426 abogados.

    18 miembros del partido del Ex presidente Manuel Zelaya, (depuesto por el golpe militar) han sido asesinados. El equivalente en España serían 104 miembros.

    100 activistas del movimiento campesino de protesta frente a la Dinant Corporation han sido asesinados, y sus tierras expropiadas, durante este periodo. El equivalente en España serían 576 campesinos.

    El clima de terror ha sido generalizado, pues sostiene una de las estructuras sociales más injustas de las muchas existentes en América Latina. La pobreza es sangrante y ha empeorado desde el año del golpe.

    Esta situación ha generado una protesta por parte de 108 miembros del Congreso de EEUU, que han escrito una carta al Ministro de Asuntos Exteriores, el Sr. John Kerry, exigiendo que se interrumpa cualquier ayuda al gobierno hondureño, y denunciando los abusos existentes en aquel país, que han conducido a la huída de personas (incluyendo niños solos) de esta situación de miseria, pobreza, terror y represión. Desde que sucedió el golpe militar, el número de niños solos que intentan huir a EEUU, a través de la frontera, ha aumentado en 1.272 veces. Y los liberales y conservadores españoles no dicen ni pío. Este silencio es un indicador de su inexistente compromiso con la libertad y con los derechos humanos que constantemente cacarean.

    El País y sus silencios ensordecedores, incoherencias e hipocresías.

    Mientras se daba este silencio ensordecedor sobre la enorme violación de los derechos humanos que está ocurriendo en Honduras, ha habido una algarabía casi histriónica contra el gobierno Chávez (que fue uno de los más exitosos en reducir la pobreza, incluyendo la infantil). Este doble estándar se muestra en la agresividad frente al fundador de Podemos, Pablo Iglesias, acusándolo de haber recibido dinero del demonio, el gobierno Chávez. El diario El País ha sido uno de los mayores acusadores, denunciado que Pablo Iglesias recibió dinero como consecuencia de sus servicios prestados como asesor. Lo que El País no ha dicho es que este rotativo ha recibido 4 millones de dólares del gobierno Chávez por los servicios proveídos por este periódico, vendiéndole (su casa editorial) un millón de ejemplares de El Quijote. Es más, El País colaboró con el gobierno Chávez al sacar un prólogo de Vargas Llosa y sustituirlo por otro, escrito por el Premio Nobel José Saramago.

    Imagínese el lector por un momento que esto lo hubiera hecho el diario Público. Habría habido una movilización mediática liderada por El País en contra de Público por ser un instrumento del gobierno venezolano, servil y dócil al Presidente Chávez. Ni que decir tiene que El País no ha dicho ni pío de todo esto. Para leerlo tiene que ir al último número de la revista Mongolia (Julio/agosto 2014, pagina 61), que lo explica con gran detalle.

    Estamos viendo, pues, el intento de destruir por todos los medios imaginables un movimiento que se considera amenazante a la estructura de poder financiero, económico, y por lo tanto financiero y mediático, de este país. Y el establishment responsable de tal agresividad tiene la osadía de justificar sus manipulaciones y falsedades bajo el argumento de que son ellos los defensores de los derechos humanos. El grado de incoherencia, por no decir hipocresía, del establishment español alcanza niveles auténticamente hiperbólicos.

    http://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2014/07/07/pablo-iglesias-y-los-supuestos-defensores-de-los-derechos-humanos/

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