Antes era pan y circo, Nerón, ahora sólo circo y gracias

En España hay más de 6 millones de parados oficiales, sin contar la economía sumergida y los que ya no se apuntan al paro porque piensan que es inútil, como 2 de mis hijos. 

Pero en el Estadio de Lisboa, ayer, no cabía ni siquiera un alfiler más.

El otro día, eddie citaba a Ellacuría: nadie tiene derecho a lo superfluo mientras haya quien no tiene lo absolutamente necesario.

Ellacuría y otras siete personas de su entorno fueron asesinados en San Salvador y éste es uno de esos crímenes que quedan impunes.

Monseñor Romero: un día antes de su muerte, hizo un enérgico llamamiento al ejército salvadoreño:

“Yo quisiera hacer un llamamiento, de manera especial, a los hombres del ejército. Y en concreto a las bases de la Guardia Nacional, de la policía, de los cuarteles… Hermanos, son de nuestro mismo pueblo. Matan a sus mismos hermanos campesinos. Y ante una orden de matar que dé un hombre, debe prevalecer la ley de Dios que dice: “No matar”. Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la Ley de Dios. Una ley inmoral, nadie tiene que cumplirla. Ya es tiempo de que recuperen su conciencia, y que obedezcan antes a su conciencia que a la orden del pecado. La Iglesia, defensora de los derechos de Dios, de la Ley de Dios, de la dignidad humana, de la persona, no puede quedarse callada ante tanta abominación. Queremos que el gobierno tome en serio que de nada sirven las reformas si van teñidas con tanta sangre. En nombre de Dios y en nombre de este sufrido pueblo, cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: Cese la represión”.

Mújica:LA REPÚBLICA quiso conocer la opinión del Presidente sobre la nota que recientemente publicara el diario “ABC” de España titulada “Mujica, el presidente más pobre”. Al respecto dijo: “Yo no soy pobre, pobres son los que creen que yo soy pobre. Tengo pocas cosas, es cierto, las mínimas, pero sólo para poder ser rico”. 

“Quiero tener tiempo para dedicarlo a las cosas que me motivan. Y si tuviera muchas cosas tendría que ocuparme de atenderlas y no podría hacer lo que realmente me gusta. Esa es la verdadera libertad, la austeridad, el consumir poco. La casa pequeña, para poder dedicar el tiempo a lo que verdaderamente disfruto. Si no, tendría que tener una empleada y ya tendría una interventora dentro de la casa. Y si tengo muchas cosas me tengo que dedicar a cuidarlas para que no me las lleven. No, con tres piecitas me alcanza. Les pasamos la escoba entre la vieja y yo; y ya, se acabó. Entonces sí tenemos tiempo para lo que realmente nos entusiasma. No somos pobres ta?”.

Hay mucha gente en el mundo que piensa como yo, que piensa como nosotros.

Cuando yo era joven quería ser escritor y me pasaba todo el puto día escribiendo. Mandaba todo lo que escribía a los premios porque todavía era tan ingenuo que pensaba que en ellos imperaba no sólo la justicia sino también la sinceridad, hasta que comprendí, porque yo también comencé a formar parte de algunos de los jurados de los premios, que todos estaban manejados de alguna manera por los que los convocaban. Y mi mujer me machacaba continuamente: si todo el tiempo que dedicas a escribir lo emplearas en trabajar en otros sitios, además de Telefónica, a lo mejor no pasábamos tus hijos y yo tantas dificultades. Y pensé que tenía razón, y busqué otro empleo y otro y otro hasta que compatibilicé 5 y apenas si dormía 3 horas. Y me machacaba por dentro preguntándome ¿por qué yo no puedo ser escritor? Y pensaba que si viviera en Cuba, donde todos tienen asegurado un mínimo vital, yo me dedicaría a escribir desesperadamente. Pero Cuba estaba demasiado lejos para un tío como yo para el que salir de casa y cruzar la calle era una odisea inabordable.

Tal vez por eso concuerdo con Ellacuría y Mújica, porque no quiero nada que no sea imprescindible para vivir, tal vez por eso pienso que a Mújica lo matarán más pronto que tarde, porque gente como él y como yo ya no podemos ni quizá debemos vivir, porque estamos desfasados, vivimos en un mundo que ya no es el nuestro y no hacemos más que estorbar o, por lo menos, incomodar a los que han vendido su alma al diablo y viven de otra manera, haciendo lo que sea necesario por ir a Lisboa a ver ese maldito partido de fútbol.

Y, entonces, como apuntaba eddie, en comentario del otro día, quién es el guapo que va y le dice a uno de esos tíos que lloraban en la grada porque su jodido equipo iba perdiendo que aquello era indigno de un ser humano, que él no tenía derecho de estar allí, mientras, oficialmente, eh, sólo oficialmente otros 6 millones de personas como él, y sólo aquí, en España estaban en el paro y, lo que es peor, veían morir en medio de la peor de las miserias a sus propios hijos.

O sea que de “panem”, como decían los romanos, pan, que decimos nosotros, nada, circo, todo el que nosotros queramos, ¿han visto la foto de Aznar levantándose de su asiento para felicitar a Florentino?

Que estos dos tíos no sólo vivan sino que también, como diría Cicerón vengan, vayan, al estadio, y aplaudan frenéticamente lo que hacen sus gladiadores, mientras en Irak en esa guerra que el 1º contribuyó a crear, todos los días mueren casi 100 personas y en España, en esa otra guerra solapada y silenciosa, todos los días se expulsa de sus casas para dárselas a los Bancos varios miles de personas de la cuales un alto porcentaje no tendrá más remedio que suicidarse.

Yo no me voy a andar por las ramas porque no tengo el temple acerado de Ellacuría y Mújica, ni mucho menos aún de monseñor Romero, malditos sean todos esos tíos que son capaces incluso de matar con motivo de que uno de sus héroes balompédicos ha sido lesionado por otro jugador, mientras a su lado, estoy seguro, un niño, un viejo o un enfermo se muere por pura y puñetera hambre o falta de asistencia, mientras él muere también, vendiendo droga, mata, para tener dinero para ir al fútbol sea donde sea.

Esos tíos no son seres humanos, como no lo eran los que iban al circo romano a ver como los leones devoraban a otras personas o los gladiadores se mataban entre sí para sobrevivir, sí, entonces, es posible que fuera cierto eso de “panem et circenses”, ahora con 6 millones de parados, 36 millones de personas si damos por supuesto que cada familia está compuesta por 6 personas, de pan, nada, no es una hecatombe ni una catástrofe, es un crimen del que todos somos tan autores como ellos los que bajan el pulgar hacia el suelo todos los putos días.

No tenemos ninguna clase de perdón, nos merecemos, y más, todo lo que nos pasa.

12 comentarios en “Antes era pan y circo, Nerón, ahora sólo circo y gracias

  1. En TVE. La Cibeles, teñida de azul PP y, por si acaso, con el cartel en primer término anoche en plena apología pornografica
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  2. ALBERTO GARZÓN: “COMPARTIMOS PROYECTO CON PODEMOS Y MUCHOS EN IU QUEREMOS CONFLUIR”
    El diputado de Izquierda Unida reconoce que el partido de Pablo Iglesias “ocupa un espacio que IU no ha sabido ocupar; nuestro discurso ha de girar más hacia el 15M y aquellos que están hartos de la forma actual de hacer política”
    El Diario.es

    Alberto Garzón, diputado por Málaga de 28 años, reflexiona sobre los resultados electorales de las elecciones europeas de este domingo, en las que su candidatura, Izquierda Plural (IU-ICV-Anova), encabezada por tercera vez por Willy Meyer, ha pasado de dos a seis diputados. Y en las que la formación comandada por Pablo Iglesias, Podemos, ha irrumpido con cinco en el Parlamento Europeo: “Los resultados son buenos, pero es cierto que no cubren nuestras expectativas y lo vemos insuficiente para nuestro proyecto de transformación social y de proceso constituyente”.
    Podemos, un partido con el que comparten tanto sobre el papel, ha logrado en tres meses 1,2 millones de votos y cinco escaños en el Parlamento Europeo. ¿Cuál es la reacción de IU?
    Podemos y nosotros tenemos el mismo programa, pero la estrategia, el discurso y la comunicación son diferentes. Ellos han sabido canalizar mucha frustración, que hay que leer como una suma de la que nosotros hemos captado. En total, crece el voto a la izquierda del PSOE, que es un voto contra el bipartidismo y la austeridad, de gente harta del sistema económico y político, de la forma de actuar los partidos y de la corrupción, de las redes clientelares y la vieja política.
    ¿Cabe la posibilidad de acuerdos entre IU y Podemos?
    Hay espacios claros de confluencia entre parte de IU y el conjunto de Podemos, sin duda.
    ¿Y cómo se hace esa confluencia?
    Es difícil definir una manera concreta. En el imaginario colectivo IU aún tiene un lastre de pertenecer a la vieja política, con casos como el de Bankia y algún otro de corrupción, aunque hayan sido limpiados.
    Pero, ¿qué se puede hacer?
    Hay que ser audaces, buscar fórmulas, pensando en términos políticos de programas. Pero IU ha de acometer una revisión a fondo en clave de democracia interna. Hay que buscar una nueva forma de comunicar con las clases populares. Ahora bien, también depende de Podemos, y ellos ya nos han mandado señales de confluencias de algún tipo. Pero está todo en el aire todavía, las elecciones acaban de producirse y, en todo caso, ahora vendrán las municipales, que no son como las generales.
    ¿IU también está a favor del acercamiento?
    No es toda IU ni es todo Podemos, lógicamente. Pero el programa es el mismo, el proyecto político ya existe, sólo varían las estrategias y los instrumentos. Yo lo que veo es que la confluencia es algo querido por muchos compañeros, y se ve en cómo hemos felicitado públicamente sus resultados personas como Yolanda Díaz, Esther López Barceló, Marina Albiol y yo mismo, por ejemplo.
    ¿El proceso de confección de la candidatura de IU ha tenido que ver con el lanzamiento y éxito de Podemos?
    En su día mantuve mis diferencias en torno al proceso interno, pero no tiene nada que ver con el nacimiento de Podemos, que tenía una estrategia independiente, configurada antes de Navidades, tres meses antes de que ni siquiera nosotros hubiéramos elegido el candidato.
    Yo creo que el proceso de las elecciones generales debe ser democrático y con primarias, como prevén los estatutos, pero aún es temprano.
    ¿Otro candidato a las europeas habría cosechado mejor resultado para IU?
    El resultado es de subida, de triplicar votos y escaños. Es bueno, aunque yo no me conformo. Nuestras expectativas eran otras, aunque ninguna encuesta ha acertado, esa es la verdad. No es sólo el candidato, sino del discurso. Podemos ocupa un espacio que IU no ha sabido ocupar y otro tipo de candidato podría haber logrado votos por un lado pero haberlos perdido por otro lado. En todo caso, yo creo que el discurso de IU ha de girar más a lo que transmitía el 15M y hacia aquellos que están hartos de la forma actual de hacer política.
    En relación con las primarias, los estatutos de federaciones como Madrid no las prevén con tanta facilidad como para unas elecciones generales. ¿Cómo cree que deberían ser?
    Yo creo que se tienen que aplicar mecanismos de democracia interna radical en todos los ámbitos: primarias, revocatorios y otros instrumentos. Las primarias son condición necesaria, pero no suficiente.

  3. POR EL VUELCO EN LAS SIGUIENTES
    El gran wyoming

    El resultado de las elecciones ha producido dos sorpresas. 

    La primera es la irrupción en el escenario político, el gran éxito, de Podemos. Una formación con cuatro meses de vida, que no parte de coaliciones ni partidos refundados y consigue casi tantos votos como Izquierda Unida, superándola en la Comunidad de Madrid. Un caso insólito, único probablemente, en la historia de la democracia.

    La segunda es la caída del Partido Popular que ha notado, tal vez sólo sea un aviso, la falta de respaldo incondicional del que siempre dispone al ser la única formación que representaba a la derecha española que, por venir de donde venimos, es irreconciliable con cualquier otra opción. Así, se pueden permitir el lujo de gobernar de espaldas a los intereses de gran parte de su electorado y, desde luego, contra la población que no les vota, que siempre va a contar con el apoyo “de los suyos”. La reelección de los corruptos una y otra vez con mayorías abrumadoras genera incomprensión y estupor en los observadores extranjeros que no conocen nuestra intrahistoria. La amoralidad de los líderes de este partido, bien transmitida a la ciudadanía a través de los medios de comunicación afines, que la acepta y la digiere haciéndola suya, les permite un campo de maniobra infinito. Este domingo, sin embargo, ha descendido ese respaldo de forma notable, por primera vez. La ruina está alcanzando “a los suyos”, será por eso.

    El batacazo del PSOE, sin embargo, parecía cantado. Históricamente ha disfrutado de unas mayorías que no le correspondían, aglutinando el voto de los ciudadanos que pretendían con su apoyo evitar la debacle de la presencia en el Gobierno central de los neoliberales que venían a por todo, a arrasar con todo, a desmontarlo todo en cuanto tuvieran ocasión. Y la tuvieron. Claro que ese apoyo de la ciudadanía para contener la barbarie neocón no iba a durar eternamente. Los paisanos se cansan de contribuir con su voto a la formación de gobiernos que hacen oídos sordos a muchas de sus demandas en favor de la gobernabilidad, cediendo al chantaje de los incuestionables poderes fácticos. El “No pasarán” no puede servir eternamente de “programa” y, de seguir así, se quedarán con los suyos, sus resultados se aproximarán a su parroquia real. Sí, el votante de la izquierda es más crítico, más exigente, más intransigente. Es lo que hay.

    En tiempos de crisis no caben paños calientes. No se puede pedir la dimisión del presidente del Gobierno y, ante la negativa de este a dejar el poder, seguir hablando con él como si nada. No son tiempos de gestos testimoniales ni de políticas de coyuntura. La situación social es muy grave, y es precisamente ahora cuando se comprueba la verdad de las ideologías. La entereza y el valor de los representantes para dar la cara cuando están masacrando a los ciudadanos. Es el tiempo de soluciones reales y valientes que ahora llaman utopías y antes alternativas al atropello por parte del crimen organizado. 

    Sólo plantando cara y planteando de manera firme, blanco sobre negro, el fin de la hegemonía de la economía especulativa, de la tiranía de los mercados, de esas cuevas de delincuentes que arruinan a los pueblos llamadas paraísos fiscales, de los partidos que se organizan como bandas para delinquir creando leyes del silencio y cerrando filas en torno a los corruptos, solo enfrentándose a esta desgraciada realidad sobreviviremos. También poniendo en su sitio a los partidos que cuando viene la ola de la gran marea agachan la cabeza salvando el pellejo mientras el agua se lleva por delante a los incautos bañistas más preocupados, sin saberlo, por salvar sus sombrillas y sus toallas que sus propias vidas.

    La presión ejercida contra el ciudadano con estas medidas llamadas de austeridad, dotadas de préstamos que van, directamente, al rescate del sistema financiero, acompañados de la exigencia de reformas estructurales profundas, que no son otra cosa que abolición de derechos de los ciudadanos para dejar el campo abierto al saqueo, al expolio y al desmantelamiento del Estado de bienestar, debe ser frenada de golpe. Crecidos por la impunidad con la que se han exterminado normas de convivencia fundamentales en un estado democrático como el derecho a un salario digno, derecho que hasta hace un par de años nadie se atrevería a cuestionar, se prepara otro lote de medidas restrictivas involucionistas, disfrazadas de leyes regulatorias de la convivencia, que pretende exterminar el derecho a la libre expresión del ciudadano, dotando a los policías que transitan por las calles de poderes que antes sólo ejercían los jueces. Disposiciones que sólo tendrían cabida en regímenes pseudofascistas y que ahora encuentran acomodo en nuestra peculiar democracia, una democracia que se pretende para el pueblo y no cuenta con él.

    Los partidos tradicionales, más preocupados por su propia supervivencia que por la de los ciudadanos, deben reinventar la democracia real, aquella cuya prioridad innegociable es el bienestar del pueblo, o dejar paso a los que la persiguen. 

    Los signos de recuperación de la economía que venden desde los distintos poderes nacionales y desde las altas instancias europeas, se transforman en señales de alarma cuando los ciudadanos contemplan el paisaje del día después: una sociedad sin derechos, sin libertad y donde, de nuevo, la pobreza no es exclusiva del excluido sino que es patrimonio de trabajadores a los que se condena a salarios de hambre.

    En estos tiempos de crisis donde el saqueo de la nave que naufraga es sistemático, urgen medidas de choque. Urge la abolición de las reglas que permiten la ruina de los estados, el desmantelamiento de la economía productiva, la deriva del dinero hacia la nube de la especulación. Urge la regulación de los mercados que llevan a la pobreza a los ciudadanos, poner coto a esta piratería financiera que define la libertad como la eliminación del control de los mercados por el Estado, mientras preparan medidas características de regímenes totalitarios para reprimir a los ciudadanos. Un mundo donde la destrucción de la industria y los despidos colectivos se han convertido en un gran negocio no es admisible.

    Poner las cosas en su sitio. Nada más. Abolición de la crueldad y el desprecio a la ciudadanía desde las instituciones.

    No hay que inventar un mundo nuevo, es aquel por el que siempre luchó la humanidad: Justicia y Libertad, esa es la consigna, Sancho.

  4. LA NOCHE DE LOS APARATOS MUERTOS
    JESÚS MARAÑA (Infolibre)

    Alfredo Pérez Rubalcaba podía salir por la puerta principal o por algún pasadizo secreto. Siempre se le han dado mejor las trastiendas y los pasadizos. La puerta principal habría consistido en escuchar el mensaje más contundente del 25-M y en abrir el futuro del partido directamente a la decisión de militantes y simpatizantes, adelantando la convocatoria de las elecciones primarias abiertas. Optar por el congreso extraordinario para renovar la dirección es la vía que se corresponde con la cultura orgánica de partido, pero también con los usos y costumbres de quienes han conducido al PSOE al precipicio por el que se ha despeñado el último domingo.

    La noche del 25-M ha sido la noche de los aparatos muertos. Aunque los aparatos no lo sepan o no lo quieran saber. Todo es cuestión de tiempo. Que la dirección del PP (Rajoy, Cospedal, el candidato Cañete, Floriano y cía) se declarase en principio satisfecha con un resultado que supone perder el 33% de los escaños que el partido tenía en Estrasburgo es de otra galaxia. Que Rubalcaba describa la pérdida de nueve escaños socialistas como “malos resultados, sin paliativos”, pero añada que el PSOE ha hecho “una buena campaña” da que pensar. Y no procede dedicar más tiempo a pensarlo porque en el mismo acto el secretario general ha anunciado su retirada y la convocatoria de un congreso extraordinario del PSOE.
    DEMOCRACIA DE ARRIBA ABAJO

    Rubalcaba podría haber anunciado este mismo lunes un adelanto de la fecha de las primarias abiertas previstas para noviembre, dejando claro que él no se presentaría o incluso planteando el nombramiento de una gestora que controlara el proceso. Habría sido una forma clara de apostar por los nuevos modos democráticos que la ciudadanía reclama y que el PSOE se ha comprometido a aplicar, antes que otros grandes partidos. La elección de un candidato o candidata por parte de militantes y simpatizantes daría un plus evidente de legitimidad a quien ganase, para ser refrendado luego en la estructura interna del partido. Esa opción habría significado apostar por una democracia de abajo arriba, y no a la inversa. (Ahí está el caso de Matteo Renzi en Italia, ganador de unas primarias abiertas en diciembre pasado que tumbaron a Enrico Letta, y este domingo ampliamente refrendado por las urnas frente al populista Beppe Grillo).

    Pero no. El proceso será de arriba abajo. (Si es que es). “Las primarias abiertas hay que mantenerlas, por supuesto”, ha dicho Rubalcaba, y desde el plano de los compromisos teóricos, cabría responder: ¡faltaría más!. Desde la pragmática interna del partido, sin embargo, las sospechas de que no ocurra así son más que fundadas. ¿Alguien imagina que el líder o lideresa que salga de un congreso en julio abrirá un proceso en otoño para perder o compartir ese liderazgo? Muy raro, salvo que ese proceso sea un simple simulacro o su resultado esté pactado previamente. Susana Díaz, presidenta de Andalucía, tiene la palabra, la mayor influencia y un complejo calendario por delante en el que no se puede descartar el salto personal a la secretaría general del PSOE. Lo cierto es que en la reunión de la Ejecutiva de este lunes se alzaron unas cuantas voces que reclamaron adelantar primarias y no el congreso. Y fuera de la Ejecutiva aún más. Pero el secretario general tenía decidido convocarlo, y José Antonio Griñán, Patxi López o Javier Fernández, entre otros, consideran también que es la única solución viable. A ninguno de ellos le ha gustado nunca lo de las primarias. Este mismo lunes, curiosamente, se cumplían tres años de la retirada de Carmen Chacón del proceso de primarias abortado en 2011, cuando Patxi López planteó también resolver vía congreso la sucesión de Zapatero.
    GIRO A LA IZQUIERDA

    Se ha felicitado Rubalcaba por el “giro a la izquierda” del electorado. Y por aquí asoma ya otro posible error de diagnóstico: todo indica que no es la ciudadanía la que ha variado de posición, sino el PSOE quien ha transmitido un seguimiento o imitación de las posiciones neoliberales cuando le ha tocado gestionar la política económica desde el Gobierno. La profundidad de la crisis se ha encargado de difuminar matices y diferencias en las prioridades (por ejemplo en políticas sociales) entre PP y PSOE.

    La irrupción de Podemos con cinco escaños en el abanico parlamentario europeo supone, efectivamente, un ensanchamiento de la izquierda y al mismo tiempo una fragmentación del voto zurdo, pero su éxito no obedece tanto a la dialéctica ‘derecha-izquierda’ como a la de ‘arriba-abajo’. Y en esto no se equivoca sólo Rubalcaba, sino que se ha equivocado también el aparato de Izquierda Unida. El eje discursivo de Podemos denuncia no sólo los privilegios de las oligarquías frente a los sacrificios de los sectores más débiles y el aumento disparatado de la desigualdad, sino la podredumbre del sistema mismo.

    Dice Willy Meyer que al joven profesor Pablo Iglesias y a su Podemos le han facilitado cinco escaños varios medios de comunicación que a él no le han hecho ni caso. Alguna razón tiene, pero se le olvida añadir que también el juez Elpidio Silva ha dispuesto durante los últimos meses de esos mismos focos a placer, y no se ha comido un colín este 25-M.

    Los cinco escaños de Podemos sólo se explican sobre el voto que haya arañado al todavía mayor crecimiento potencial de Izquierda Unida y a un trasvase directo de voto socialista, irritado, indignado o hastiado por la falta de renovación y credibilidad del PSOE. Pero también sobre otro error muy extendido: habían diagnosticado la defunción del 15-M, y tachaban de radicales, ingenuos o soñadores a los pocos medios que advertían que el 15-M está muy vivo: en las redes sociales, en los barrios, en las universidades, en las mareas que defienden los servicios públicos, en la calle al fin y al cabo. Ni el aparato del PSOE ni el de Izquierda Unida han sabido ganarse la credibilidad de un sector de la ciudadanía de perfil muy activo políticamente y mayoritariamente progresista. Y claramente harto de que se pongan por delante los intereses de los aparatos sobre los de los ciudadanos a los que representan.
    EL MONSTRUO DE LA GRAN COALICIÓN

    Lo que sí certifican los resultados electorales de este domingo no es una defunción, pero sí una agonía: la del llamado bipartidismo. La suma de votos a PP y PSOE nunca había bajado a un 49%. El mismo periódico (El País) que hace quince días titulaba que “el bipartidismo recupera vigor ante las europeas”, este lunes proclamaba de forma apocalíptica: “Los resultados dejarían un Congreso ingobernable en unas generales”. Asoma claramente de nuevo la patita ese monstruo de múltiples cabezas (financiera, política, institucional, mediática…) denominado gran coalición, que eninfoLibre relatamos a principios de mes y que Felipe González confirmó en La Sexta para disgusto del aparato de Ferraz y para indignación de las bases socialistas. Con la excusa de “salvar España”, se adivina que unos cuantos ‘hombres de Estado” y acompañantes aspiran a salvar sus personales intereses o los de sus empresas.

    El hundimiento del PP, la debacle del voto socialista y la irrupción de Podemos, apoyado en una campaña a través de las redes sociales, el boca a boca y la presencia en algunos medios digitales demuestran que lo que está en desmantelamiento es ese oxidado sistema en el que se ha basado el funcionamiento democrático desde 1977, confiado en una simple alternancia que garantizaba la “estabilidad”. No es trasladable a unas generales lo ocurrido, entre otras razones porque el sistema electoral no daría a Podemos los escaños que proporcionalmente ha conseguido en las europeas al tratarse de una circunscripción única. Otra cosa es que se abriera la posibilidad de una convergencia o frente de izquierdas si se superasen las cegueras de los aparatos y las vanidades de los recién llegados.

    Lo cierto es que los guardianes de las esencias del sistema se han puesto muy nerviosos. Y algunos prefieren los atajos, las soluciones internas, incluso las grandes coaliciones antes que afrontar los riesgos de dar voz al personal. Pretenden salvar sus muebles, aunque sea a costa de perder la casa.

  5. ADIVINA QUIÉN SE VA A PRESENTAR EN EL PSOE
    Hacer política es tener una idea del mundo e ir a por ella. Menos estrategia y más pasión, así es como se recupera la credibilidad.
    Antón Losada (eldiario.es)
    Despachado Rubalcaba, emerge el verdadero problema de los socialistas:
    – ¿Y ahora qué?
    – Un momentito, que nos lo estamos pensado.
    Era fácil echarle la culpa de todos los problemas a Rubalcaba y teorizar sobre comunicación política y ciudadanía. Pero ahora parece que ponerse a proponer ideas y soluciones cuesta más trabajo. No digamos ya meterse en el lío de intentar hacerlas realidad o arriesgarse a perder.
    De momento empiezan regular. En lugar de animarse a contarnos de una vez qué piensan hacer, los aspirantes a líderes ya se han empantanado en un debate sobre si congreso o primarias que le importa más bien poco a nadie que no sea del PSOE o vaya a presentarse a la plaza de secretario general. Mientras, para entretenerse con algo, Mariano Rajoy se hacía unas risas escuchando las críticas de la “yayotoyota” Esperanza Aguirre y las angustiadas llamadas de socorro de los carismáticos presidentes de Madrid o Valencia.
    De pequeño, jugábamos al fútbol en la carretera que había al lado de la escuela de Prada. A veces, aquellos que jugaban mejor se enredaban en una polémica interminable sobre si valía o no regatear apoyando el balón en el muro de la escuela. Era una discusión que solo les importaba a ellos, los cracks. Los demás, los normalitos, solo queríamos jugar al fútbol, aunque fuera mal. El debate primarias o congreso se parece mucho, solo que resulta bastante más aburrido e irrelevante.
    Dicen los partidarios de las primarias abiertas que lo del congreso extraordinario es un truco de quienes controlan el aparato para gripar las primarias y elegir un líder del aparato. Seguramente tienen razón. Dicen los del congreso que los partidarios de las primarias saben que no ganarían dentro del partido y por eso quieren que vote la gente que no es militante. Seguramente tienen razón también. Sinceramente, me importa tanto como la vida sentimental del tal Janeiro o quién va a ganar Masterchef.
    Si el congreso extraordinario escoge un líder que controle el partido pero carezca de la legitimidad y el respaldo ciudadano, acabará como Rubalcaba; se llame Susana o Patxi, controle Andalucía o o el imperio Austro-Húngaro. Si las primarias eligen a alguien que carezca de mando orgánico, su destino será el de Borrell,; se llamen Carme o Eduardo y salga mucho o poco en esta o aquella televisión.
    El problema de los socialistas es que a demasiada gente ya le da igual lo que pasa dentro del PSOE y no les cree una palabra. Quien pretenda ser líder, que dé el paso de una vez y diga al partido y a los ciudadanos con honestidad, claridad y convicción para qué quiere serlo. Si gana, gana; y si pierde, pierde. Yo es que soy muy de los ochenta. Aún creo que hacer política es tener una idea del mundo e ir a por ella. Menos estrategia y más pasión, así es como se recupera la credibilidad y la confianza de la gente.

  6. Íñigo Errejón (Podemos): “Hay que entenderse con formaciones que están en contra de recortes y saqueos”
    El responsable de la campaña de Podemos ve posible la confluencia con IU: “No queremos pelearnos por el margen izquierdo del tablero. Aspiramos a reordenar las fichas”
    Defiende la decisión de colocar la cara de Pablo Iglesias en la papeleta porque la “han avalado los resultados”: “Había que pasar por encima de los tabúes de la izquierda”
    “Hay que avanzar hacia modelos y democráticos en los que no solo las personas que dedican más tiempo al activismo puedan decidir”
    Irene Castro
    27/05/2014 – 20:07h


    Íñigo Errejón, doctor en Ciencias Políticas, se ha mantenido en segunda línea como responsable de la campaña de Podemos, aunque intervino en varios actos, en los que insistió en que el recién nacido partido iba a dar la “sorpresa”. El ideólogo de la campaña analiza los resultados que han dado la victoria “a las nuevas fuerzas ciudadanas” y defiende algunas polémicas decisiones, como la colocación de la cara de Pablo Iglesias en las papeletas.
    ¿Quién ha ganado las elecciones?
    Son unas elecciones extrañas porque son una bisagra entre el régimen de partidos viejo y un nuevo escenario político. Son unas elecciones que ha perdido el bipartidismo. Además, se ha quebrado un rasgo crucial para la estabilidad del orden del 78: lo que perdía uno de los grandes partidos, lo ganaba el otro. A pesar de la erosión del partido que en ese momento esté en el Gobierno, el siguiente que llega comparte con el anterior las grandes cuestiones: la sumisión a la troika, el dogma de la austeridad…
    Aunque los grandes partidos puedan seguir mirándose el uno al otro y permanecer ciegos, creo que sería una actitud torpe porque no reconocería que por debajo se está moviendo mucho el escenario y lo que se mueve por debajo parece ser el antecedente de un nuevo escenario político. El mapa que sale de las elecciones es el de un sistema que está cambiando por la erosión de los partidos de la casta y por la emergencia de fuerzas ciudadanas nuevas que son las grandes triunfadoras de las elecciones.
    ¿Cree que la dirección del PSOE ha entendido el mensaje de estas elecciones?
    Cabe el peligro de que estén interpretando que lo que hace falta es algo de maquillaje y, por tanto, organizar un tipo de proceso en el que con nuevos liderazgos -que en realidad no son tan nuevos porque son los de siempre que llevan toda la vida esperando en el banquillo- y con algunos elementos de marketing político hacer un maquillaje a lo viejo. Tendrían que ser capaces de leer que una gran parte de sus votantes ha seguido defendiendo las mismas ideas que defendía antes solo que lo ha hecho en opciones políticas que entienden que sí representan esas ideas.
    Si Podemos no existiera y no existieran sus cinco eurodiputados, ¿Rubalcaba seguiría al frente del PSOE?
    Es posible. No habría sentido tanto castigo en las urnas porque un caudal importante de ese voto se ha ido hacia Podemos y otras opciones. Cuando los grandes partidos forman parte de lo viejo y frente a lo nuevo se tienen que defender con insultos o ataques como hicieron en campaña, es que su tiempo empieza a acabarse y el de Rubalcaba se acaba. Pero la cuestión no es esa: la cuestión es si el PSOE va a ser capaz de cambiar su política de sumisión y subordinación a la oligarquía que nos ha traído a esta situación de drama social y estafa democrática.
    ¿Qué pueden hacer los cinco eurodiputados para cambiar la vida de los españoles?
    Lo primero es ponerse al servicio del conjunto de los eurodiputados que van a apoyar a Alexis Tsipras como apuesta por la recuperación de la soberanía y el fin del proyecto de saqueo que está empobreciendo a las mayorías sociales y a los pueblos del sur de Europa. También para ventilar las instituciones opacas en las que se va a defender como primera medida simbólica la reducción de los salarios de los eurodiputados. No es la solución a todos los males pero lanza un mensaje muy contundente: queremos vivir como la mayoría de los ciudadanos porque es a quien servimos y no queremos vivir en condiciones en las que se nos olvide y pensemos que representamos a los lobbies. La segunda medida será la defensa de la directiva Villarejo de medidas contra la corrupción. Además, los cinco eurodiputados se ponen al servicio de la construcción de alternativas en España que permitan un cambio político que cada vez más ciudadanos están demandando.
    Ahora es tiempo para las confluencias, ¿ve el terreno abonado para que Podemos se una con IU en comicios como los municipales, autonómicos o generales?
    Es el terreno adecuado y ha habido manifestaciones en ese sentido seguramente animadas por el buen resultado de Podemos. Pero nacimos diciendo, y es una decisión firme, que no queríamos pelearnos por el margen izquierdo del tablero. Aspiramos a reordenar las fichas y lanzar un mensaje que ya puede conectar con una mayoría social. Creemos que la metáfora que mejor describe la situación actual es democracia-oligarquía. La división del poder del pueblo frente al poder de las minorías que consiguen que siempre se gobierne en su favor y que están ganando más que nunca con la crisis. Vamos a trabajar en ese campo y con todas las fuerzas que estén trabajando en el mismo sentido de recuperación de la democracia nos vamos a entender.
    Podemos ha puesto como bandera la celebración de primarias abiertas, pero IU ha dejado claro que se niega a celebrar este tipo de elecciones internas. ¿Son las primarias una exigencia imprescindible de Podemos?
    Dijimos desde el principio que ese método nos parecía el más adecuado, no porque nos casásemos con él sino porque nos parecía que había que abrir cauces para una activación popular para que muchos ciudadanos recuperaran la política en sus manos y no siguiera haciéndolo la casta. Los resultados han demostrado que fue una decisión correcta y que ha tocado una tecla para que muchos ciudadanos que de otra forma no habrían votado o habrían votado resignados se reincorporen al campo político. En la medida en la que ese método siga siendo válido para sumar ciudadanos seguiremos utilizando el método. No porque nos casemos con él, sino porque nos parece que es el que mejor se adapta a lo que queremos conseguir, que no es la unidad de los partidos de la izquierda sino el de la unidad de la mayoría social que está sufriendo la crisis.
    ¿No celebrar primarias significa que un partido es de la casta o sistémico?
    No necesariamente. No celebrar primarias significa que en un partido opta por que sean sus órganos internos los que decidan y que no sean los ciudadanos. Se prima un cierto patriotismo de siglas y me parece legítimo. En momentos de normalidad puede tener sentido, pero en nuestro país vivimos una situación de excepcionalidad en la que hacen falta pasos inéditos para conformar esa mayoría política hacia el cambio. Esto no significa ni mucho menos que los partidos que no celebren primarias sean de la casta. Los partidos de la casta son aquellos que en campaña electoral se pelean pero luego gobiernan juntos, deciden recortes y saqueos de manera conjunta y lo hacen porque sus dirigentes no necesitan lo público y, por tanto, gobiernan con el desprecio con el que se gobierna un cortijo. Quienes estén contra eso son formaciones con las que hay que entenderse, por supuesto.
    ¿En qué momento de la campaña se produjo el despegue de Podemos?
    Primero comenzamos con la hipótesis de que había una estrecha ventana abierta para intervenciones políticas inéditas. Desde que se lanzó la iniciativa recibimos 90.000 avales para que que diéramos el siguiente paso en forma de candidatura, los actos empezaron a desbordarse, se empezaron a constituir círculos de apoyo y nos encontramos en una campaña en la que las sensaciones empezaban a ser muy buenas. Cada encuesta nos daba una clara tendencia al alza. Los actos cada vez eran de más gente y se empezaba a respirar ilusión. La concesión de un eurodiputado por parte del CIS contribuyó a ayudarnos a romper el cerco mediático. Con cada escalón de visibilidad se ganaba un escalón de simpatía. Si hubiéramos tenido una semana más, los resultados habrían sido más sorprendentes y habrían puesto más nerviosa a la casta.
    La decisión de poner la cara de Pablo en la papeleta ha sido criticada en algunos sectores, incluso de IU. ¿Cree que ha sido efectiva y que les ha hecho ganar votos?
    Los resultados avalan esa decisión. Utilizamos nuestra herramienta comunicativa más visible de manera laica, es decir, no usábamos su cara porque creyéramos que tuviera cualidades extraordinarias, pero la usábamos como un signo o un logo para resumir de manera rápida y evidente un conjunto de ideas que están detrás. Los grandes partidos utilizan mucho y con fricción las caras de los líderes que despiertan simpatía y, cuando no, utilizan logos que tratan de expresar de manera simplificada un conjunto de ideas que hay detrás. Hemos usado el símbolo que más se conoce, pero con eso no sirve: Pablo sale mucho en televisión, pero salen más los representantes de la casta que, sin embargo, han perdido millones de votos. El signo ayuda a que más gente lo conozca, pero de que le conozca a que simpatice con la propuesta o le entregue su confianza depende que su discurso responda a los anhelos de la población.
    Sabíamos que para sectores minoritarios de la izquierda esa decisión era muy polémica, pero para conectar con algunos de los sectores sociales mayoritarios había que pasar por encima de los tabúes de la izquierda. Teníamos que esperar a que los resultados electorales nos dijeran si teníamos razón o no. Modestamente creo que los resultados han avalado esa decisión.
    ¿De cara al futuro cree que va a seguir siendo necesario utilizar la cara de Pablo Iglesias?
    Dependerá del grado de conocimiento que consiga Podemos, pero también del propio recorrido del nombre de Pablo, es decir, en qué medida Pablo siga sirviendo como referente para mucha gente. Habrá que seguir valorando en qué medida se puede seguir usando o se puede dar más peso a la iniciativa colectiva Podemos. Eso me parece más deseable.
    Los mítines forman parte de la ‘vieja política’, ¿por qué los han utilizado y en qué medida han sido útiles?
    No estoy tan de acuerdo con que formen parte de la vieja política. Creo que la vieja política es acudir a un mitin en un autobús que pone el partido para mover un poco las banderitas en los 15 minutos que la televisión enfoca al dirigente que hace unas declaraciones enlatadas para que salgan en los telediarios y a los que la gente acude con apatía. Lo que es relativamente inédito es que la gente vaya a los mítines a disfrutar. Eso me parece que tiene que ver con esa recuperación de la política que es necesaria para el cambio.
    Ahora que los partidos están intentando ganarse a la gente en Internet, llega Pablo Iglesias y triunfa por sus apariciones en televisión. ¿En qué parte ha contribuido la televisión y en cuál Internet en el éxito de Podemos?
    Se han retroalimentado porque llegan a diferentes públicos. Podemos ha conseguido simpatía, apoyo y voto de sectores de edad muy diferentes. Quedarse solo en las redes sociales, que tienen un sesgo juvenil y urbano, es una visión estrecha y no es hábil. La televisión es fundamental en la creación de diagnósticos y de posiciones visibles: marca y delimita las opciones que la gente conoce. Un magnífico equipo de redes sociales ha amplificado ese impacto de Pablo en la televisión para llegar a más sectores de una manera más participativa.
    No habían pasado ni 12 horas desde que han conseguido cinco eurodiputados y el PP ya ha sacado el tema de Venezuela. ¿Qué le parece?
    Que están nerviosos. Es una buena señal. En estas condiciones, con altos índices de paro y pobreza, que el PP y algunos de sus medios afines estén tan interesados en que se hable de lo que pasa a miles de kilómetros de distancia revela que tienen escasas ideas y sí mucho miedo por discutir lo que pasa en casa. Esa actitud no les está siendo muy provechosa porque está agrandando el divorcio de una gran parte de la ciudadanía con los partidos de la casta.
    ¿Cuánto tiempo va a estar Pablo Iglesias en Bruselas?
    El que decida el conjunto de la gente que se ha sentido ilusionada con Podemos. Si la mayoría decide que el activo que constituye Pablo hay que ponerlo a trabajar en España es posible que regrese: si no es así, desempeñará su función como eurodiputado.
    ¿Cuál es la idea para democratizar Podemos y su dirección?
    Podemos ha nacido corriendo y en campaña electoral. Como les sucede a otros partidos, durante el tiempo de campaña, hay un comité de campaña que toma las decisiones. Ahora se abre un periodo en el que hay que estructurar la participación y las tomas de decisiones con dos equilibrios. Por un lado, tener posiciones comunes y estructurar una posición común respetando la autonomía de la gente que se organiza en barrios, pueblos o comunidades autónomas. A la vez, hay que dotarse de estructuras más consolidadas de toma de decisión y evita cerrarse, es decir, no excluir a las personas que se han sentido emocionadas y quieren seguir participando pero no están interesadas en la vida interna tradicional de los partidos. Hay que avanzar hacia modelos y democráticos en los que no solo las personas que dedican más tiempo al activismo puedan decidir, sino que quienes se hayan sentido ilusionadas puedan seguir sintiendo la iniciativa como suya en el futuro. Ahí está la clave para que Podemos pueda seguir siendo útil para el cambio.

  7. LOS TRES ENEMIGOS DE PABLO IGLESIAS
    Pablo Sierra del Sol

    En España, hay una parte de la izquierda que ve con malos ojos a Pablo Iglesias y le acusa de vendido y sicario del sistema. Algunos prácticamente le odian. Es una izquierda a la que le gusta definirse como revolucionaria y liberadora de masas, pero que apunta con el dedo a cualquiera que suba en popularidad. “Si vende entre la gente, no es bueno”, parecen decirnos. “Si seguís lo mediático, estáis aborregados”, parecen afirmar, con la superioridad moral del que no se siente una oveja más del rebaño. Quieren liberar a la sociedad sin ser parte de la sociedad. Curiosamente, el verbo “instruir” domina en el discurso de esta izquierda que pretende ser revolucionaria, pero que se olvida del elemento más importante en cualquier revolución: la libertad de la persona.
    Hay también en España una derecha que considera que Pablo Iglesias no es digno de participar en el juego de la democracia. Esta semana ha empezado a decírnoslo. Antes, cuando el líder de Podemos salía en debates de televisión, sus escaramuzas con la derechona hispana se limitaban a enfrentamientos verbales con el Inda o el Marhuenda de turno. Formaba parte del folclore de la política. Hasta les hacía gracia el melenudo respondón. Ahora no. Después de reunir más de un millón de votos en solo cuatro meses y obtener pasaporte para defender en Bruselas lo mismo que ha defendido en los platós, Pablo Iglesias es más que un tertuliano televisivo. Es una amenaza, un tumor incipiente que hay que extirpar. Ayer, el Partido Popular puso su maquinaria a toda potencia para descalificar la figura del politólogo que se metió a periodista y ahora se ha metido a político. Lo que nos queda por oír.
    Pero Podemos tiene si cabe un enemigo más acérrimo. No es la izquierda pretendidamente revolucionaria ni la derecha pretendidamente democrática: es el PSOE, pretendidamente socialista, obrero y hasta español, como cantaba Javier Krahe en los 80. Los ¿progresistas? ven en Pablo Iglesias el líder que nunca tuvieron. El hombre capaz de decir lo que llevan esperando los millones de españoles que han dejando de votar al PSOE desde 1982. Sin ambigüedades ni peajes ni falsos consensos con una derecha que no quiere consensuar ni el menú del Congreso. Felipe González hizo saltar la banca electoral en octubre de 1982. Le invistieron presidente con 200 diputados apoyándole.
    Ese colchón se ha ido perdiendo entre escándalos y luchas de poder, desde la cúspide del partido hasta la misma base. Pablo Iglesias ha roto los pronósticos, igualándose a Izquierda Unida sin apenas tiempo y medios. Solo tiene un combustible para seguir progresando: predicar con el ejemplo y seguir bien rodeado de pensadores como Juan Carlos Monedero. Si la decencia no se convierte en la egolatría de la que algunos le acusan, el PSOE puede ir pensando en cerrar su chiringuito electoral. Sería irónico que un hombre que se llama igual que el fundador del PSOE sea quien acabe con el PSOE como el gran partido de la izquierda española.
    http://negratinta.com/1370/

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