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  1. ESPAÑA: 10000 AFORADOS LE CONTEMPLAN, RECORD GUINNESS
    http://canarias-semanal.org/not/12577/espana__10_000_aforados_blindan_el_sistema_politico_de_la_monarquia/
    La Reina, Felipe Borbón y su esposa Leticia, es decir, la Casa Real borbónica española al completo, han entrado en el concurrido club de los “aforados”. Aquellas personas que solo responderán de sus delitos ante el Tribunal Supremo y no ante los tribunales comunes. Dicho de otra forma, en caso de ser imputados por algún delito común, la causa contra ellos se tramitará a través del Tribunal Supremo, según anunció el titular de justicia, Alberto Ruiz Gallardón, al concluir el Consejo de Ministros del pasado viernes. ¿Una casualidad? Nada de eso. Ante los inquietantes casos de Urdangarín y Cristina de Borbón el monarca se cura en salud y protege a su vástago y al resto de la familia de las inspecciones indiscretas de algunos jueces atípicos y rebeldes.

    Con ello, las instituciones del Estado completan el blindaje judicial de la familia real con una hiperprotección que, en realidad, constituye una salvaguardia contra cualquier proceso que se pueda iniciar contra ellos por delitos de carácter común, como ha ocurrido con la princesa Cristina y su esposo Iñaki Urdangarín. Con ello, de acuerdo con la ley, los Borbones quedan al resguardo casi total del peso de la justicia, ya que el rey Juan Carlos de Borbón disfruta ya, según la Constitución, de la “inviolabilidad” absoluta, incluso ante el Supremo.

    Al igual que sucedía con los reyes medievales, el monarca Juan Carlos de Borbón sólo será responsable “ante Dios y ante la historia”, como ocurría con su predecesor el dictador Francisco Franco, también inmune ante cualquier proceso judicial.

    El ministro de justicia, el político ultraconservador Ruiz Gallardón, ha declarado que su Gobierno ha establecido tales cambios porque interpreta que existía una “disfunción” en la estructura del Estado, que tenía su origen en el hecho de que un ministro estuviera aforado y la familia del rey no.

    UN PAÍS DE AFORADOS

    Curiosamente, lo que en la historia había sido una protección para los representantes populares frente al autoritarismo real, se ha convertido, en el caso de España en una simple y llana protección de las corruptelas que tienen su origen en los diferentes aparatos del Estado. Las corruptelas del rey, de los políticos y de los altos funcionarios han quedado al abrigo de una suerte de protección legal frente a cualquier tipo de indagación pública o judicial. Los dos últimos estamentos sólo responden ante el Tribunal Supremo. El rey, ni siquiera ante éste.

    En la actualidad, en España el número de aforados alcanza una increíble cifra. 10.000 personas se encuentran protegidas por ese privilegio. De ellos, 2.000 son políticos. Entre otros muchos, tienen reconocido este privilegio el presidente del gobierno y sus ministros, los presidentes de los gobiernos autonómicos, así como sus consejeros, que sólo podrán ser juzgados por el Tribunal Supremo o los tribunales superiores de justicia.

    De igual forma, son también aforados los presidentes del Congreso y del Senado, los diputados y senadores, los presidentes de los parlamentos autonómicos y sus parlamentarios. Disfrutan también de esa protección-privilegio, el presidente y consejeros del Tribunal de Cuentas, el presidente y consejeros del Consejo de Estado y el Defensor del Pueblo.

    A esta ya larga lista se vienen a añadir el presidente del Consejo General del Poder Judicial, del Tribunal Supremo, del Tribunal Constitucional y los vocales del Consejo General del Poder Judicial.

    También las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado gozan de una condición especialísima de aforamiento, que les permite ser juzgados tan sólo por las Audiencias Provinciales en el caso de delitos cometidos en el ejercicio de su cargo.

    EL RÉGIMEN NACIDO DE LA TRANSICIÓN SE AFORÓ A SÍ MISMO

    El caso de España es “peculiar” entre los países del entorno occidental-capitalista. Ni Estados Unidos, ni en Gran Bretaña, ni en Alemania existe el aforamiento. En los casos de Italia y Portugal no existe más aforado que el presidente de la República. En Francia a la presidencia de la República se añade la del primer ministro y los componentes de su gabinete.

    El aforamiento fue una fórmula expresamente articulada durante la llamada “Transición democrática”. Con ella el conjunto de la casta política que pactó la Constitución del 78, así como el conjunto de la institucionalidad monárquica, se autoprotegió frente a las posibles interferencias del poder judicial o de las reclamaciones públicas. Este último, asimismo, procedió también a su propio autoblindaje.

  2. El racismo del nacionalismo españolista . Vicenc Navarro
    http://www.vnavarro.org/?p=10651
    Una de las características de los establishments políticos y mediáticos españoles, centrados en la capital del Reino, Madrid, es definir como nacionalistas a aquellos movimientos o partidos periféricos (basados en Catalunya, en el País Vasco o en Galicia) que consideran a sus comunidades como naciones. Los autores pertenecientes a estos establishments nunca se definen como nacionalistas, reservando dicho término para definir a los movimientos y partidos de la periferia del país, pero nunca para aquellos asentados en el centro.

    Esta situación no deja de ser paradójica, pues tales establishments enfatizan que España sí que es una nación, y que es además indivisible, negando que haya ninguna otra nación en el país. A lo máximo a lo que se llega es a admitir (como lo hace la Constitución Española) que hay nacionalidades, que es la versión “light” de nación, comparable a región, utilizándose los mismos términos –nacionalidad y región– de una manera casi intercambiable. Esta visión convierte al nacionalismo españolista –que es el producido y reproducido en los establishments políticos y mediáticos basados en Madrid– en un nacionalismo exclusivista, considerado por los nacionalismos periféricos, con razón, como asfixiante. En realidad, este nacionalismo españolista es el más fuerte y dominante en la cultura política y mediática del país. Oír a un José Bono o a un Fernando Savater, por ejemplo, autodefinirse como no nacionalistas es abusar del lenguaje. Ambos son, en realidad, profundamente nacionalistas. Es más, el nacionalismo españolista ha sido el más racista de todos los nacionalismos que hayan existido en España, un racismo definido más por características culturales y religiosas que por propiamente étnicas. Por cierto, no utilizo el término españolista como insulto, como tampoco considero un insulto utilizar el término catalanista, ampliamente utilizado en Catalunya por las opciones políticas que se definen como tales, sin ningún perjuicio.

    En realidad, la nación española se creó con los Reyes Católicos, con la expulsión de los judíos y los musulmanes, y con la conquista militar de las Américas, conquista que se presentó como la misión civilizadora de un imperio, identificado con una raza. De ahí que el día del descubrimiento de aquel continente por parte de las fuerzas lideradas por Cristóbal Colón pasara a conocerse durante muchos años como el Día de la Raza.

    Se me dirá, con razón, que todos los imperios se basaron en un concepto racial. Y, por lo tanto, el Imperio español no fue una excepción. Pero la gran diferencia en el caso del Imperio español es que los herederos de aquel imperio nunca han reconocido (con contadísimas excepciones) este hecho, y todavía menos han pedido perdón por la victimización de otros grupos (también llamados razas) que la supuesta raza española realizó. El Estado español nunca ha pedido perdón a los judíos o musulmanes que fueron asesinados o expulsados de España, ni a las poblaciones indígenas que fueron eliminadas por los conquistadores españoles. Que ni siquiera se le haya ocurrido al Estado español pedir perdón es simplemente porque nunca ha considerado que hiciera nada reprochable o inmoral, pues la Iglesia Católica siempre ha aprobado tal victimización, presentándola como civilizadora de las víctimas.

    El necesario antiimperialismo no ha surgido todavía en España

    Desde hace ya décadas ha habido en varios países con pasados imperialistas, como el Reino Unido y Francia, movimientos y voces críticas que han cuestionado la idealización de aquellos imperios, mostrándolos como lo que fueron: un gran pillaje a otros pueblos, cuyo conocimiento debería generar deshonor a aquellos países. Y en EEUU, por ejemplo, el Congreso admitió y pidió disculpas por el genocidio realizado por el Estado federal contra las poblaciones indígenas. Hay un sano surgimiento de una crítica antiimperialista en un número creciente de países. Pero no en España.

    A lo máximo a lo que se ha llegado es a permitir a los judíos expulsados de España que recuperen (sus sucesores) la nacionalidad española. El Edicto de Expulsión (conocido como el decreto de la Alhambra) del 31 de marzo de 1492 ordenó a los judíos convertirse al catolicismo o ser expulsados de España. No fue hasta el año 2012 que se permitió la recuperación de la nacionalidad a los herederos de aquellos que escogieron irse, bajo condiciones muy limitadas que serían eliminadas muchas de ellas por la propuesta que acaba de hacer el Ministro de Justicia, Sr. Gallardón.

    La lentitud en el reconocimiento de una injusticia por parte del Estado español (sin que se acompañara de una disculpa) ha sido remarcada por el Presidente de la Conferencia de Rabinos Europeos, el cual ha indicado, con ironía, que tal admisión de error de un hecho cometido en 1492 “ha sido un poquitín lenta, aunque es mejor que se haga ahora que nunca”. Por lo visto, la embajada española de Tel Aviv y el consulado de Jerusalén, en Israel, han sido invadidos por solicitudes.

    Ahora bien, el racismo del nacionalismo español es selectivo, pues no hay que olvidar que los musulmanes fueron también obligados a convertirse o bien fueron expulsados (entre 275.000 y 350.000). Y nada se ha dicho de ellos. Ni que decir tiene que ninguna medida se ha tomado para facilitar la recuperación de la nacionalidad española a los herederos de las familias musulmanas expulsadas. Cuando el ministro Gallardón presentó su propuesta de invitación a los sucesores de los judíos expulsados a reintegrarse a España, lo hizo para enviar el mensaje al mundo de que “reflejaba la realidad de España como una sociedad abierta y plural”. Pero, por lo visto, eso no atañe a las familias musulmanas que también fueron expulsadas de España. Como es lógico, la Junta Islámica se ha quejado de que “esta discriminación sigue unos criterios racistas” (citada por Faisal Kutty en su excelente artículo “Sapin’s Apology”, publicado en Counterpunch, 24.03.14, del cual extraigo la mayoría de datos y citas).

    Esta situación debería dar pausa y reflexión a aquellos autores nacionalistas españolistas (que niegan ser nacionalistas) y que continuamente publican críticas de todo tipo, incluyendo de racismo, contra los nacionalistas periféricos. Sería deseable que fueran más autocríticos y que reconocieran que el racismo de su nacionalismo ha sido el más acentuado y el que ha tenido unas consecuencias más violentas de todos los nacionalismos existentes en España. Así de claro.

  3. Genial el último artículo sobre Florenmafias.Es evidente que está detrás de todo.
    Tremendo lo del avión.
    Se sabe quién es el mafioso que está entre los dos en la foto???

    Lo de la FLORENFIFA:

    La sorprendente sanción de la FIFA por Abdoul: llegó a Manresa con tres meses

    Su padre reside en Catalunya desde 1999 y el Barça lo fichó del Sagrada Familia
    La familia ha puesto el caso en manos de un abogado para denunciar a la FIFA

    La FIFA ha denunciado al Barça por irregularidades en el fichaje de diez futbolistas extranjeros menores de edad. Nueve siguen en el club (los coreanos Paik, Lee y Jang, los franceses Theo Chendri y Kais Ruiz, el japonés Take, el estadounidense Ben Lederman, el camerunés Patrice y el holandés-nigeriano Bobby), mientras que el décimo, el guineano Abdoul Diallo, que ya no viste de azulgrana, protagoniza el caso más sorprendente. Porque sus padres residen en Manresa desde 1999, cinco años antes del nacimiento del presunto fichaje irregular del Barça.

    Por motivos laborales, Bente Diallo lleva ya quince años en la capital del Bages. Su mujer regresó a Guinea para dar a luz a Abdoul el 2 de enero de 2004. A los tres meses del nacimiento, madre e hijo viajaron a Manresa y en 2007, ya se establecen de forma permanente. Abdoul logra la residencia y se escolariza.

    En 2008, con 4 años, Abdoul empieza a jugar en el Sagrada Família, y a los 7, en 2011, el Barça lo ficha para su Prebenjamín, dirigido por Rafa Rodríguez. La pasada campaña, Abdoul milita en el Benjamín D de Óscar Hernández y marca 17 goles en 27 partidos.

    El error de la FIFA

    La FIFA, en su exhaustivo informe, basa la irregularidad en que al producirse el fichaje Abdoul era extranjero, como pasa con miles de futbolistas en Catalunya, y que además el Barça era su primer equipo en España, dando a entender que aterrizó expresamente para ingresar en La Masia. Ahí está el error de la FIFA, ya que ignora la existencia del Sagrada Família al no participar en competiciones de la Federació Catalana sino del Consell Comarcal.

    Debido a los estudios, la familia de Abdoul y el Barça acordaron que este año militaría en el Benjamín A del Manresa, con el que ayer ganó 2-0 y que lucha por la Liga y por el ascenso a Preferente con el Jabac y el Rubí. El Barça sigue su evolución de cerca.

    La sentencia de la FIFA, que incluye a Abdoul, ha sentado muy mal a su padre Bente, que junto con el asesor de la familia, Bernat Bernabeu, ya han puesto el asunto en manos de un abogado de Manresa. La indignación del padre de Abdoul es doble: por un lado, por utilizar a su hijo para ensuciar la imagen del Barça, que durante las dos temporadas que Abdoul vistió de azulgrana, y aún ahora, trató de maravilla al niño; y por otro lado, porque no quiere que nadie piense que ha llegado a España para que su hijo jugara en el Barça, sino que lo hizo mucho antes y por motivos laborales que no tienen nada que ver con el fútbol. La familia espera de la FIFA, como mínimo, una disculpa.

  4. Esto es muy bestia…
    Del 11S al MH-370 de Malasya .Alfredo Jalife
    http://insurgente.org/index.php/2012-04-11-10-03-53/imperio/item/10451-del-11-s-al-mh-370-de-malaysia-airlines
    Son tiempos del espionaje cibernético, pero también de Edward Snowden, asilado en Rusia, cuyas filtraciones están desestabilizando a Estados Unidos.

    Desde su exilio ruso, Snowden sólo ha filtrado 3 por ciento de su arsenal cibernético, mientras imperan la desinformación y las invenciones fabricadas desde el 11-S que se desmoronan vibrante e intensamente en el “mundo post Crimea”.

    Todos los multimedia y las redes sociales de Rusia se han vuelto muy desestabilizadoras. ¡Qué no han de saber!

    El ruso Vasilij Mamontov publica una foto comprometedora del terrorista supuestamente número uno del mundo con una radiante Condy Rice. ¡Se desploman las “verdades” de Hollywood!

    Condy Rice, poderosa ex secretaria de Seguridad Nacional y ex secretaria de Estado de Baby Bush, además de ejecutiva de Chevron, suele aparecer en fotos comprometedoras, como en la que instruye a los entreguistas “mexicanos” a privatizar Pemex en el ominoso Wilson Center, vinculado íntimamente al ITAM. ¡En lo que anda el Wilson Center: el encubrimiento del 11-S!

    Como extensión de la teoría sociológica del “dilema del prisionero”, el mundo de las relaciones internacionales se funda en las percepciones.

    Puede ser cierta o no la enorme fortuna de los Rothschild de 5 billones [con b] de dólares que les atribuye el economista Song Hongbing, autor del best-seller chino ‘Guerra de divisas’, pero aquí lo que importa es la percepción de los chinos, que operan en consecuencia.

    Desde hace 13 años han llamado la atención los insalubres manejos del fantasmagórico banco de inversiones Blackstone, cuyo verdadero dueño, según ‘Russia Today’, es el banquero israelí-británico Jacob Rothschild.

    Desde el 11-S, Blackstone fue implicado en el sórdido cobro del seguro de las Torres Gemelas (demolidas por la mañana) y del tercer edificio No.7 (demolido por la tarde).

    Más allá de los polutos “negocios simbióticos” del israelí-estadounidense Larry Silverstein con los Rothschild en las Torres Gemelas, destacan las estratagemas financieras y electrónicas desde el 11-S hasta el vuelo MH 370 de Malaysian Airlines y sus magnos negocios interconectados, donde aparece el banco de inversiones Blackstone mediante sus “asociaciones” con BP, Union Pacific (donde Zedillo [ex-presidente de México] dispone de un buen paquete de acciones), la mafiosa empresa contable Arthur Andersen (ya quebrada), Kissinger Asociados, etcétera.

    Sobre el 11-S –que sirvió de exquisita coartada para las fracasadas guerras de Estados Unidos/Gran Bretaña en Afganistán e Irak–, resalta su tangencial lucro obsceno.

    Cuando en el mismo Congreso de Estados Unidos un grupo de legisladores exige la publicación de un documento de 28 páginas que exhibe a uno de los supuestos autores intelectuales del 11-S, dejaré de lado los estrujantes hallazgos de “Investigar-11S”, que no tienen nada que ver con mi enfoque sobre las andanzas financieras de Blackstone/Rothschild hasta su reciente imputación por ‘Russia Today’ de haberse beneficiado mediante su filial texana Freescale Semiconductor con una patente de “tecnología furtiva”.

    Desde hace una década se había descubierto que Blackstone había sido engendrada por los dirigentes del inescrutable banco Lehman Brothers-Kuhn-Loebb, cuya extraña quiebra en 2008 desató la grave crisis global.

    Lehman Brothers fue el cuarto banco de inversiones más importante de EEUU y el único al que no quiso “rescatar” Hank Paulson, el ex secretario del Tesoro y ex mandamás de la ominosa Goldman Sachs. ¿Cuántos secretos no habrán desaparecido con Lehman?

    Destaca que entre los cinco primeros bancos de EEUU han quebrado o se han fusionado en forma darwiniana con los tiburones de Wall Street: Wachovia con Wells-Fargo; Merrill Lynch con Bank of America, y Bear Stearns y Chase Manhattan (de los Rockefeller/Kissinger) con JP Morgan.

    Linda Sandler, de ‘Bloomberg’, reveló que habían sido retirados 400 mil millones de dólares cuatro meses antes de la ininteligible quiebra de Lehman Brothers, cuyo monto fue girado a bancos de Israel, según una página que fue “enigmáticamente” eliminada del ‘The Voice of the White House’ (thetruthseeker.com.uk).

    Una bisagra operativa entre Blackstone y la controvertida aseguradora AIG, que dirige el polémico Maurice Greenberg, es Kissinger Asociados, que amerita toda una enciclopedia.

    No pasa inadvertido que Blackstone/Rothschild haya a su vez engendrado a BlackRock: máximo banco de inversiones del mundo, que se encuentra detrás de la privatización de Pemex.

    Se ahonda más el misterio sobre la desaparición del vuelo MH 370 de Malaysia Airlines, donde involucran a Blackstone y a los Rothschild. (…) Ahora resulta que “existen pruebas secretas sobre el avión de Malaysia Airlines que no se harán públicas”, según ‘Russia Today’ (27/3/14).

    Como el 11-S, de nueva cuenta descuella el inescapable ‘cui bono’ [¿quién se beneficia?] sobre la identidad de quienes resultan beneficiados con eventos asombrosos.

    Sin contar la nueva “filosofía de la desinformación y el espionaje”, y la siembra de “banderas falsas”, vale la pena rememorar toda la filosofía alrededor de la “teoría de la verdad” y la diferencia entre un evento inverosímil, pero que es verdadero o, a la inversa, un acto verosímil que puede resultar falso.

    Mas allá de la furtiva “guerra financiera/electrónica”, mi enfoque es meramente geopolítico, por lo que, sin deshumanizarme, no me importa tanto si Blackstone y los Rothschild tuvieron algo que ver con la desaparición misteriosa del MH 370, sino más bien enfocar la razón por la cual el relevante multimedia ‘Russia Today’ expone el ‘cui bono’ del caso, cuando valdría la pena rememorar las tormentosas relaciones petroleras entre Rusia y BP/ Rothschild/George Soros, extensivo a su metamorfosis en BlackRock, no se diga Lukoil con Mikhail Jodorkovsky (excarcelado).

    Lo trascendental radica tanto en la ominosa advertencia de las “guerras electrónicas de semiconductores” por venir como en la develación del beneficio de Blackstone/Rothschild por la desaparición del vuelo MH 370: 13 años después del 11-S y en medio de la “guerra de sanciones” entre Estados Unidos/Unión Europea y Rusia en el “mundo post Crimea”.

    alfredojalife.com

  5. Básicamente INAPELABE:
    ESPAÑA: LA CIÉNAGA DEL BIPARTIDISMO
    http://rafaelnarbona.es/?p=7293

    En una encuesta reciente del diario El País, el PSOE supera al PP en intención de voto. Se aventura que los socialistas ganarán por un estrecho margen en las europeas y tal vez en las generales. La experiencia nos ha enseñado a relativizar las encuestas, pues algunos ciudadanos cambian de opinión a última hora. Sin embargo, no es improbable que estas estimaciones nos adelanten un futuro posible, con IU y UPyD escalando posiciones. De todas formas, La Razón y ABC ofrecen otros datos, que atribuyen cierta ventaja al PP. Si el PP logra recortar las cifras de paro –con trabajo precario y mal pagado-, podría recuperar los votos perdidos de cara a la cita de 2015. Circula el rumor de que los 13 partidos políticos españoles con representación en Estrasburgo no sumarán entre todos ni siquiera 10 millones de votos, pues 24 millones se decantarán por nuevas formaciones políticas, el voto en blanco, el voto nulo o la abstención activa, inspirada por el rechazo al sistema. Sin embargo, es fácil pronosticar que el PP y el PSOE seguirán acumulando millones de votos en los próximos años. El núcleo de los votantes del PP está constituido por un amplio segmento de la población que aún se identifica con la dictadura franquista, pues entiende que los 38 años del régimen militar representaron un período de paz y prosperidad. En cuanto al PSOE, nunca ha representado una opción revolucionaria o rupturista, sino un tibio reformismo dirigido por políticos con afinidades franquistas. Algunos lo habrán olvidado, pero en 2008 José Bono recriminó a un ex preso franquista que portara una bandera republicana en la Sala de Columnas del Congreso, mientras se homenajeaba a un grupo de 300 víctimas de la represión de la dictadura.

    Un año antes, Jaime Mayor Oreja se negó a condenar el franquismo, alegando que “hubo muchas familias que lo vivieron con naturalidad y normalidad”. Casi “todos los guardias civiles gallegos pedían ir al País Vasco. Era una situación de extraordinaria placidez”. Lo cierto es que el general Franco y sus conmilitones cometieron un genocidio, liquidaron las libertades y los derechos políticos e institucionalizaron la tortura. Hablar de “extraordinaria placidez” constituye un acto de cinismo, cuando no una abierta complicidad con los crímenes. Desgraciadamente, esa complicidad no es un fenómeno aislado, sino una mala hierba profundamente arraigada en la sociedad española. No voy a salir con la monserga de que en Europa estas cosas no pasan, pues entre 1966 y 1969 ejerció la cancillería alemana Kurt Georg Kiesinger, pese a su pasado como afiliado al partido nazi y alto funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores. En esa época, aún había muchos pueblos donde los vecinos se saludaban intercambiando un cordial “Heil Hitler”. No es un ejemplo aislado y poco significativo, pues los austriacos votaron a favor de Kurt Waldheim, sin mostrar mucha preocupación por su pasado como oficial nazi durante la ocupación de Grecia. Aunque no se pudo probar su implicación en crímenes contra la humanidad, no es posible absolver al mando de un ejército guiado por una política de extermino en todos sus frentes.
    En Francia, el caso de Maurice Papon pone de relieve la miseria moral de una Europa que presume de convicciones democráticas, mientras se lanza a guerras neocoloniales (Yugoslavia, Irak, Afganistán, Libia), invocando el derecho de injerencia por razones humanitarias. Maurice Papon ejerció altos cargos en la policía francesa y fue Ministro de Presupuesto en el gobierno de Raymond Barre entre 1978 y 1981. Al final de su mandato, la prensa sacó a relucir que había participado en la deportación de 1.645 judíos franceses. Como miembro del gobierno de Vichy, quiso demostrar su sincero espíritu de colaboración con los nazis, enviando a centenares de niños judíos a los campos de exterminio, superando las exigencias de los alemanes. Al finalizar la guerra, nadie mostró interés en juzgarle por sus crímenes. Entre 1949 y 1954, trabajó en Argelia como prefecto, involucrándose en las torturas y las ejecuciones extrajudiciales de centenares de independentistas argelinos. Volvió a Francia y se le nombró máximo responsable de la policía de París. El 17 de noviembre de 1981 ordenó la feroz represión de una manifestación de argelinos, que vivían en la capital y protestaban contra las leyes discriminatorias. No hay una cifra definitiva sobre el alcance de los asesinatos cometidos por la gendarmería francesa, pero algunos historiadores hablan de 3.000 víctimas. Otros, rebajan el número a varios centenares. Muchos de los cadáveres fueron arrojados al Sena y aparecieron semanas más tarde a kilómetros de distancia. El general De Gaulle ocultó la matanza, calificando los hechos de “asunto secundario”. Maurice Papon acabó en la cárcel en 1998, condenado a diez años por crímenes contra la humanidad, pero solo cumplió tres. Si cambiamos nombres, podremos obtener una descorazonadora radiografía de nuestro país. Los tecnócratas del Opus Dei y los espadones que se hallaban en la cúpula del poder en los años 60, se ocuparían de organizar una Transición que les exculpó de todos sus crímenes. Suárez, Fraga o Areilza presumirían de demócratas y aperturistas, pese a que habían prosperado a la sombra del general Franco y habían justificado, promovido o silenciado el régimen de terror de una dictadura que torturó, encarceló y exterminó a sus opositores. Rodolfo Martín Villa no es menos indigno y repugnante que Maurice Papon, pero solo la justicia argentina se ha planteado juzgarle por crímenes contra la humanidad. De momento, vive tranquilamente y no lamenta su pasado, que incluye la masacre de Vitoria-Gasteiz (3 de marzo de 1976), el atentado contra la sala Scala (15 de enero de 1978) y el intento de asesinato del líder independentista canario Antonio Cubillo (5 abril de 1978). En el caso de Cubillo, la Audiencia Nacional reconoció en 2003 la implicación de Martín Villa y ordenó una indemnización de 150.203 euros. Por supuesto, Martín Villa no ingresó en prisión.

    El núcleo de los votantes del PP añora el franquismo, pero sería un trágico error considerar que los votantes del PSOE son grandes  demócratas, amantes de la libertad y los derechos humanos. Durante sus doce años en el poder, Felipe González aplicaría un durísimo ajuste económico, que incluiría una feroz reconversión industrial, la creación de los contratos basura, el recorte de las prestaciones de desempleo, la legalización de las empresas de trabajo temporal y el fin de las subvenciones de ciertos medicamentos prescritos por la Seguridad Social (el famoso “medicamentazo”). Incumpliendo sus promesas electorales, Felipe González consiguió la plena integración de España en la OTAN y envió tropas a la Primera Guerra del Golfo en 1991, prestando bases y aeropuertos para los bombardeos de Irak, donde murieron al menos 5.000 civiles y unos 30.000 combatientes iraquíes, casi siempre aniquilados por la maquinaria bélica norteamericana sin ofrecerles la oportunidad de rendirse. Los escándalos de corrupción, el encarcelamiento de los insumisos al Servicio Militar y a la Prestación Social Sustitutoria (casi siempre en régimen FIES, creado en 1989 por Antoni Asunción, Ministro de Interior), la dispersión penitenciaria y el terrorismo de Estado completan un cuadro desolador que malogró los sueños de un socialismo democrático. No está de más recordar los casos de Lasa y Zabala, ambos de veinte años, secuestrados en Francia, torturados en el cuartel de la Guardia Civil de Intxaurrondo y asesinados a sangre fría por los agentes Enrique Dorado y Felipe Bayo, cumpliendo órdenes directas del general Galindo y el socialista Julen Elgorriaga, Gobernador Civil de Guipúzcoa. También hay que incluir en el catálogo de infamias del gobierno de Felipe González la muerte de José Manuel Sevillano Martín, militante del GRAPO que mantuvo una huelga de hambre de 175 días, pidiendo el fin de la dispersión penitenciaria. Enrique Múgica, Ministro de Justicia, declaró que “la huelga de hambre era ficticia” y que se mantendría la dispersión “por justa y necesaria”. Cuando falleció Sevillano, extenuado tras dos infartos y horribles sufrimientos físicos y psíquicos, se prohibió a su mujer y a su hija Aida que se despidieran de sus restos mortales. Nos escandalizamos con la frialdad de Margaret Thatcher en el caso de Bobby Sands, pero casi nadie recuerda la muerte de José Manuel Sevillano. Hace unos días, murió Isabel Aparicio Sánchez, presa política del ilegalizado PCE (r). Su fallecimiento se ha producido a los 60 años en la cárcel de Zuera. Sufría diferentes patologías: artrosis degenerativa general, osteoporosis, hernia de disco, desplazamiento de las vértebras lumbares, problemas respiratorios y sinusitis crónica. Las autoridades penitenciarias solo le proporcionaron analgésicos, jamás un tratamiento médico digno e integral. En una de sus últimas cartas, Isabel escribió: “Sí, la sanidad en las cárceles, sobre todo para las y los presos políticos, forma parte del plan de exterminio contra la disidencia política, en un Estado, el español, que se dedica a dar lecciones de “derechos humanos” y de “humanitarismo” a medio planeta”.

    José Luis Rodríguez Zapatero tampoco se caracterizó por su talante ético y humanitario. Cuando en el 2009 el Tribunal Supremo declara de “nulo derecho” el régimen FIES, ordenó modificar el Reglamento Penitenciario, ampliando las competencias de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias para imponer a los internos las restricciones que estime oportunas. Se habla del cruel confinamiento de Ortega Lara, pero los presos en régimen FIES soportan situaciones similares durante décadas, sufriendo malos tratos y toda clase de vejaciones. Por supuesto, Rodríguez Zapatero ni siquiera se planteó abolir el régimen de incomunicación de la ley antiterrorista, un período concebido exclusivamente para torturar con vergonzosa impunidad. En 2011, se embarcó en la intervención contra Libia, ofreciendo seis cazas F-18, buques y bases militares. Ese mismo año, reformó el artículo 135 de la Constitución para convertir el pago de la deuda en prioridad absoluta, gozando del apoyo del PP. Cuando el 2 de mayo de 2011 Estados Unidos cometió un nuevo asesinato extrajudicial, matando (presuntamente) a Osama Bin Laden, Rodríguez Zapatero aplaudió en el Congreso, asegurando en un tono histérico que se lo había buscado por su “sanguinaria trayectoria”, pues el líder de Al Qaeda era “uno de los criminales más sádicos de la historia”. Gaspar Llamazares, diputado de IU, le espetó: “No le reconozco”. Me permito compartir el criterio de la periodista iraní Nazanín Armanian, que cuestionó la veracidad de la “Operación Gerónimo”. Paradójicamente, “matar al fantasma” era una forma de mantener con vida la lucha global contra el terror, justificando los gastos militares y las restricciones de derechos y libertades. Armanian ha citado varias veces las palabras del presidente afgano Hamid Karzai, según el cual “Al Qaeda es un mito”. El corrupto e incondicional aliado de Estados Unidos no ha revelado nada verdaderamente novedoso. Se ha limitado a decir en voz alta un secreto a voces. No creo que Rodríguez Zapatero ignore estas cosas, pero sí la opinión pública, pues la política es un gigantesco teatro de ópera, con unas bambalinas tan profundas como inescrutables. España está atrapada en la ciénaga del bipartidismo y nada indica que las cosas puedan cambiar, mientras sigamos en la UE y el euro. El Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza aprobado el 2 marzo de 2012 ha fijado unos objetivos (reducir el déficit al 3%, rebajar la deuda hasta el 60% del PIB) que nos condenan a brutales recortes en sanidad, educación y pensiones. De aquí a 2020 hay que realizar un ajuste de 400.000 millones de euros. Las consecuencias de medidas similares ya forman parte de nuestro paisaje diario: paro masivo, familias desahuciadas, caída del consumo interno, deflación, incremento de la deuda. Cambiar esta tendencia exigiría salir del euro, no pagar la deuda y abandonar la OTAN y la UE. Son medidas radicales, pero no adoptarlas profundizará el actual escenario de pobreza, desesperanza y pérdida de derechos laborales, políticos y sociales.

    Se acusa a los gobiernos del PP y el PSOE del presente cuadro de opresión y precariedad, pero yo creo que el problema más grave se halla en la sociedad española, que –al margen de nuestra perversa ley electoral- sigue mirando hacia otro lado cuando se violan derechos humanos, cultiva un patriotismo de cartón piedra y no ha resucitado de su letargo político hasta que la crisis comenzó a destruir el bienestar de infinidad de familias, acomodadas hasta entonces a un estilo de vida frívolo, consumista y banal (me incluyo en ese grupo, con sincera pesadumbre). Es cierto que la sociedad norteamericana y el resto de las sociedades europeas nadan en el mismo lodazal de inconsciencia e insolidaridad, pero en el caso español hay que sumar la herencia del franquismo, cuya inmundicia sigue goteando en todos los aspectos de nuestra existencia cotidiana e institucional. El símbolo más representativo de la “marca España” es el Valle de los Caídos. El día que sufra el mismo destino que la mansión de Hitler en Berchtesgaden recobraré la esperanza. Hasta entonces, habrá que aguantar a los mentecatos que identifican la esencia de lo español con los huevos de la tortilla de patatas, la cabra de la Legión y el toro de Osborne sobre la bandera rojigualda. Al igual que Shrek, continuaremos viviendo en una ciénaga, pero sin una brizna de humor, magia o simpatía. Sólo nos quedará el consuelo de observar los chapoteos de una condesa con truenos en la cabeza y ojos de pirada.

    RAFAEL NARBONA

  6. Un Cartagenero que lo tiene claro
    http://amplituddemiras.blogspot.com.es/2014/04/la-murcia-que-dejan-tras-20-anos.html

    LA MURCIA QUE DEJAN TRAS 20 AÑOS – Consecuencias de la política de la vieja casta fascista.
    Ya sabrá lo último, sí, eso del déficit, que en todos estos años de subidas de impuestos, tasas y pérdidas de servicios, derechos y puestos de trabajo, y que, a su pesar, han sido incapaces de ajustar a las recomendaciones de Bruselas. Muy al contrario, en cada uno de estos últimos 6 años lo han aumentado. Y la deuda también, no lo olvide, buen hombre, porque es igual o más importante que aquél. También el PIB lo han bajado un montón de puntos. Algunos se han dedicado a expoliar lo que era de todos y, de no ponerles freno –echarlos de lo público-, no pararan hasta beberse nuestra sangre. Tanta y tanta es la incompetencia y el desprecio hacia nosotros, los gobernados. Han hecho gala de las conductas más indecorosas y depravadas y de los engaños más profundos.

    Tras esos 20 años dejan una Región con más de 6.700 millones de deuda, con los índices de pobreza más altos, con las mayores tasas de desempleo, con menos industria y capacidad productiva. Aquellos que aún pueden trabajar, con los salarios más bajos y las pensiones más pobres. Al borde de la intervención del propio Estado, al borde del mayor de los precipicios. O ese Estado suelta dinero o lo vamos a pasar mal, muy mal. Tan grave es lo que nos dejan las gaviotas tras su depredación. Pero tenemos un aeropuerto.

    Los más grandes engaños, las más grandes mentiras, perpetradas, legislatura tras legislatura, por elementos disfrazados de honorabilidad y dignidades que no merecían. Sus siembras, al contrario del mal agricultor, no las recogen ellos mismos, las recogemos nosotros, este desgraciado y arruinado pueblo de esta uniprovincial y  mal llamada Región de Murcia. Estos elementos, con Valcárcel a la cabeza de tanto despropósito e injuria, se han cuidado muy bien de sus propias recolectas y tan solo los rastrojos han dejado a su paso para más de 1,5 millones de almas engañadas y vilipendiadas.

    Todos estos miembros de esta casta de embusteros hicieron buen negocio para sus haciendas. Tan solo uno de ellos fue encarcelado y, sin llegar a los dos años entre rejas, ya sale libre. Y les salen las cuentas de sus crímenes, pues nunca devuelven el total de sus fechorías y la justicia, con ellos, es leve, condescendiente y hasta buena amiga. La misma justicia que ahora busca condenar a 9 años a aquellos que prendan fuego a un contenedor de la basura y, que no digo yo que no haya de castigarse, pero dónde está la proporcionalidad de los hechos y sus transcendencias. A esa justicia yo no la reconozco, hace tiempo que me desengañó y quedaron rotos todos mis respetos hacia ella.

    El responsable de hundir esta Región huye de la quema buscando refugio e inmunidad en Bruselas. Es un enfermo, un paranoico para una tesis sobre el daño y el dolor que él y unos pocos bajo su mando, han estado tramando, año tras año, para la gran mayoría de ciudadanos.

    Pasarán muchas más décadas para recuperar los niveles anteriores al 1995 –Año de la nefasta llegada- de este enfermo de soberbia, que quiere evadirse lavándose las manos como hiciera el Pilatos. Nos deja hecha un buen Cristo esta Región. Pero su cinismo le hace sentirse inocente y dormirá por las noches a pata suelta, será verdad. Pero la Historia lo pondrá en el lugar que le corresponde y dará vergüenza ajena comprobar tanto crimen gratuito a todos aquellos que le dieron su confianza para que les administrara sus cuartos. La Historia no falla. Y toda su sangre y la sangre de los que son como él, serán malditos por siempre. Por sus hechos los conoceréis y sabréis, sabéis, cuánto ha sido el mal que nos han dejado.

    Ya saben, ahora en mayo vuelven a haber elecciones (Europeas) no deje pasar la posibilidad de castigar, con su voto, a esta casta de embusteros. Es su única arma. Acuda a su urna y ejecute su sentencia a este partido fascista, neoliberal y enemigo de lo público. ¡Líbrenos del mal! Pues, cualquier otro partido al que vote, será infinitamente mejor que este. Porque es necesario reescribir los párrafos de una historia nueva y distinta a esta pesadilla en la que nos introdujeron estos farsantes y trileros. ¡Mala gente!

    Sin duda.
     José María Hernández Pastor 

  7. ¿QUÉ SE ENTIENDE POR MODERNIZAR A LAS IZQUIERDAS?
    Vicenç Navarro

    http://www.vnavarro.org/?p=10677&lang=CA#more-10677

    He vivido en EEUU por más de cuarenta años, habiendo participado extensamente en la vida académica y política estadounidense, y creo conocer bien aquel país. He estado impartiendo docencia en Políticas Públicas en la Johns Hopkins University, y asesoré al candidato demócrata Jesse Jackson en las elecciones de 1984 y 1988, conociendo bien al Partido Demócrata. Y tengo que decir que me sorprende enormemente la atracción que este partido ha ejercido en algunos sectores de la socialdemocracia europea, incluyendo la española. Así, una persona muy influyente en el gobierno socialista presidido por el Sr. Zapatero, el Sr. Miguel Sebastián (que fue el coordinador del programa electoral económico del PSOE en 2004), escribió varias veces en El País (14.05.03 y 21.09.03) que entre otras propuestas -tales como bajar impuestos- el PSOE debería hacer como hacía el Partido Demócrata, es decir, abandonar el intervencionismo público que Miguel Sebastián asumía caracterizaba la política económica del PSOE. El Sr. Miguel Sebastián acentuaba, en su lugar, que el PSOE “debería defenderse esta idea de los demócratas estadounidenses, que hablan del Estado dinamizador frente a un Estado del Bienestar”. Ello implicaba que prefería más, por ejemplo, un sistema de salud como el estadounidense, financiado y gestionado privadamente (con los incentivos y apoyo público del Estado), que no un sistema nacional de salud, financiado públicamente por fondos del Estado, que garantizara la accesibilidad a la sanidad, como ocurre en España y en la mayoría de países de la Unión Europea. Miguel Sebastián también desenfatizaba las políticas redistributivas y el incremento del gasto público.
    Esta visión del Estado coincidía con la de otros pensadores próximos también al Presidente Zapatero, como el economista Jordi Sevilla, que había también indicado que estaba en contra de las políticas fiscales redistributivas, poniendo énfasis en el impacto redistributivo del gasto (ver los capítulos “El debate sobre la estrategia socialista: el nuevo socialismo” y “El modelo del Partido Demócrata como propuesta para las izquierdas españolas: debate con Miguel Sebastián” en mi libro El subdesarrollo social de España. Causas y consecuencias, Anagrama, 2006).
    Ambos autores también criticaban a la socialdemocracia tradicional (la manera amable de llamarla anticuada) por su énfasis en las políticas redistributivas del Estado, así como por su objetivo de conseguir que el Estado garantizara los derechos sociales mediante la intervención pública en los espacios sociales y económicos del país. Y también criticaban lo que consideraban una excesiva atención e identificación que la socialdemocracia “tradicional” había dado a la clase trabajadora, considerando esa clase social como desaparecida o en vías de extinción, sustituida por la clase media. Había sido una característica de la socialdemocracia (que históricamente había sido el proyecto socialista, con el deseo de ser alcanzado a través de la vía democrática) el conseguir una alianza de clases entre la clase trabajadora y las clases medias, consiguiendo un bloque político definido como “clases populares”.
    En esta versión “modernizadora” desaparecía la primera clase que, sin embargo, era sustituida por la segunda. Estos economistas tuvieron gran influencia en el candidato, y después presidente, Zapatero. En su discurso de candidatura, en el Congreso del PSOE, donde fue elegido candidato, el Sr. Zapatero utilizó el término de clases medias doce veces. Ni una vez se refirió a la clase trabajadora. Y durante los años de gobierno socialista, el discurso de clase desapareció completamente. Esta fue precisamente la postura que tipificó la llamada “modernización del socialismo”. Eran este y los otros cambios citados lo que precisamente caracterizó a la Tercera Vía, iniciada por el gobierno Blair. En España, muchos cambios se realizaron en el primer gobierno del Sr. Zapatero que claramente tenían una marca socialdemócrata. Ahora bien, en las áreas económicas y fiscales el socialismo no era la característica que las definió. ¿Por qué?
    La necesidad de modernizar, una vez más, a la socialdemocracia española
    La última voz atraída por el Partido Demócrata en esta tradición es la del Sr. Juan Moscoso del Prado, que en su libro Ser hoy de izquierdas. Por una izquierda moderna y ejemplar (prologado por el Secretario General del PSOE, el Sr. Rubalcaba, y con un epílogo del Sr. Felipe González) toma al Presidente Obama y, por lo tanto, al Partido Demócrata, del cual el Presidente Obama es su máximo exponente, como el modelo que la socialdemocracia española y europea debería tomar como punto de referencia e inspiración.
    Esta postura se presenta en el contexto, también subrayado por los autores citados anteriormente (Miguel Sebastián y Jordi Sevilla), de que la izquierda debe reducir el peso de la “conciencia de clase”, puesto que “la clase ha dejado de tener importancia en nuestras sociedades, consecuencia de que los ciudadanos ya no se definen por su situación en el mundo del trabajo”. De ahí su conclusión de que “las clases, tal y como un día las entendimos, desaparecieron”.
    Estas posturas (e incluso la narrativa que utiliza para describirlas) son prácticamente idénticas a las utilizadas por el Sr. Blair, por el Sr. Jordi Sevilla, por el Sr. Miguel Sebastián, por el Sr. Zapatero, por el Sr. Valls (nuevo Primer Ministro de Francia) y por el Sr. Renzi (nuevo Primer Ministro de Italia). Es interesante señalar que, naturalmente, hay diferencias entre estos autores. Y, por lo tanto, también entre el Sr. Juan Moscoso del Prado y, por ejemplo, Jordi Sevilla y Miguel Sebastián, pues el primero acentúa que uno de los errores de la socialdemocracia fue adoptar acríticamente gran parte del paradigma liberal (con énfasis en la desregulación y en los mercados), distinguiéndose y distanciándose así de las tendencias liberales de Sevilla y Sebastián. Pero, por lo demás, Juan Moscoso del Prado continúa en la línea del blairismo, siendo Matt Browne, asesor de Tony Blair, uno de los colaboradores del libro (para una reseña favorable de este libro, ver a Gutiérrez Calvo en “La izquierda debe olvidar el discurso de clase”, El País, 07.04.14).
    Otra característica de su postura (común con los otros autores citados) es la justificación que el autor utiliza para hacer estas propuestas (como enfatizar la desaparición de clases sociales). Su objetivo es “modernizar” a los partidos políticos socialistas a fin de ganar las elecciones. El autor señala (lo cual debería ser una obviedad) que los socialistas deben tener el deseo de gobernar (con lo cual parece asumir que hay partidos de izquierda que no quieren gobernar, lo que no deja de ser sorprendente).
    El fracaso político de la Tercera Vía
    Pero el gran supuesto que hace esta afirmación es el de asumir que aquellos partidos que han seguido sus recetas han sido los más exitosos en su contienda electoral, cuando la evidencia, fácilmente accesible, muestra precisamente lo contrario. Como he mostrado con datos y números, el gobierno Blair perdió muy rápidamente su apoyo electoral (ver mi artículo “Tony Blair y el declive de la Tercera Vía”, Sistema, 16.11.12). Y así ha ocurrido en toda la Unión Europea con todos los partidos socialdemócratas que han seguido su línea. En realidad, hace diez años la socialdemocracia era la fuerza dominante en la Unión Europea. Hoy es una minoría. Y también, y de una manera muy clara, ha descendido el apoyo popular tanto al Presidente Obama (uno de los más impopulares de los últimos cinco habidos) como al Partido Demócrata (que es más que probable que pierda el control del Senado). Pero, además del descenso electoral, las recetas de la Tercera Vía han diezmado a los partidos socialdemócratas y, en el caso de EEUU, al Partido Demócrata.
    Y hoy, el PSOE en España no está remontando y su gran esperanza es que al PP le vaya peor. Y el que esté bajando no se debe a que se esté presentando como “el partido de la clase trabajadora en España, envuelto en una lucha de clases frente a la clase capitalista”. En la España que conozco, el PSOE dejó de utilizar dicha narrativa y postura hace ya muchísimo tiempo. Es extraordinario, pues, que los modernizadores continúen subrayando el peligro de este enfoque, que no se ha aplicado desde hace ya décadas. Lo que proponen los modernizadores ha sido la norma.
    Adiós a la clase trabajadora
    Pero, independientemente de la narrativa que se utiliza, el hecho es que todos estos partidos se han distanciado más y más de la clase trabajadora, que, en contra de lo que suponen, continúa existiendo. Cuando a la ciudadanía española o estadounidense se le pide, en encuestas, a qué clase social pertenecen –ofreciéndoles como alternativas “clase alta”, “clase media” y “clase trabajadora”– la mayoría se define como clase trabajadora. Por cierto, si la pregunta se hace utilizando los términos “burguesía”, “pequeña burguesía”, “clase media” o “clase trabajadora”, el porcentaje es incluso mayor. Este distanciamiento hacia la clase trabajadora se acompaña con un acercamiento a la clase media, la cual, suponen, está sustituyendo a la primera. El Presidente Obama nunca utiliza el término clase trabajadora, término que sustituye por el de clase media (paradójicamente, el Tea Party, la ultraderecha, es la que utiliza el término clase trabajadora, como también ocurre en Europa, donde la ultraderecha se está presentando como la defensora de la clase trabajadora).
    Dar prioridad a la clase media (como su base social y electoral) ha significado el creciente abstencionismo de la clase trabajadora, que ha dañado enormemente el apoyo electoral a los partidos socialdemócratas. En EEUU, el Partido Demócrata gana o pierde según el grado de abstención de la clase trabajadora. Y una situación semejante ocurre en España y en la UE. Esta abstención y pérdida de apoyo explica el porqué de la derechización de la política. En EEUU, la participación más alta que se conoce tiene lugar en las elecciones presidenciales (54%) y, puesto que hay un gradiente entre nivel de ingresos y participación en el proceso electoral (a más renta, mayor participación), se ve que la mayoría de la clase trabajadora (el 52% de la población) no vota. El Partido Demócrata compite, pues, por la misma base electoral que el Partido Republicano –las clases medias–, lo cual explica su derechización. Y un tanto igual ocurre en la UE. El “blairismo” es el abandono de la clase trabajadora, siendo sustituida por la clase media.
    ¿Por qué la derechización?
    Por varias razones. Una es que para movilizar el voto abstencionista (que, en general, está más a la izquierda que el que vota) el Partido Demócrata debería moverse a la izquierda, con políticas redistributivas que (a fin de no antagonizar a la clase media) deberían antagonizar al 1% más pudiente de la población (como lo llama el Occupy Wall Street Movement), que es la manera de definir a la clase capitalista. Y a esto no se atreve debido al enorme poder que esta clase tiene en los medios de comunicación y en la vida política. Ahí está el meollo de la cuestión. El maridaje de la corriente blairista con el mundo financiero y de las grandes corporaciones empresariales se facilita por la extracción social de los aparatos de los partidos socialdemócratas, predominantemente entre los economistas y otros analistas sociales, próximos al mundo del capital y distantes del mundo del trabajo, lo que los hace mucho más vulnerables a la influencia del 1% que no a la de la clase trabajadora. Blair simboliza claramente este tipo de personajes. Se ha hecho de oro debido a su proximidad con el mundo empresarial. Y, como es predecible, es uno de los políticos menos populares en los barrios obreros del Reino Unido.
    La alianza de clases
    El gran éxito de la socialdemocracia fue establecer una alianza entre la clase trabajadora y la clase media, transformándose en los componentes de las clases populares. Y ello lo consiguió no abandonando a la clase trabajadora, sino desarrollando políticas universales, es decir, con el desarrollo de derechos sociales, laborales y políticos como características de la ciudadanía, financiándose con políticas fiscales progresivas que redistribuían los recursos del capital al mundo del trabajo, con un gran protagonismo del Estado (tanto a nivel central como autonómico y local) para alcanzar dicha redistribución, en un proyecto que tenía como objetivo el establecimiento de una sociedad en la que los recursos se produjeran y distribuyesen según las necesidades definidas democráticamente, mediante formas de participación indirecta (democracia representativa) y directa (lo que se llama derecho a decidir o referéndums), con plena diversidad de medios de información, rompiendo con el control de estos medios, tan abusivo en España.
    Naturalmente que tanto la estructura de clases como su expresión política ha ido variando constantemente, y hoy la concentración del capital ha alcanzado tales niveles que hay grandes posibilidades de alianzas políticas entre las distintas clases sociales, alianzas que no deben suponer la dilución de las clases y la defensa de sus intereses de clases, sino la búsqueda de puntos en común y, entre ellos está la universalización de los derecho sociales, laborales y políticos a costa de la redistribución basada en la necesaria y urgente reducción de las rentas del capital, e incluso su socialización, por el mundo del trabajo. Intervención que puede o no ser estatal, pero debiera ser pública, es decir, de formas de control democrático de lo que se llamabas y continúan siendo los medios de producción y distribución, así como de los medios de información y persuasión. Las encuestas muestran claramente que tanto en EEUU como en Europa es lo que la ciudadanía desea. Sería aconsejable que las izquierdas actuaran en consecuencia y se atrevieran a enfrentarse al mundo del capital, incluyendo el capital financiero, que hoy domina los Estados. De ahí el gran descrédito de los partidos, y muy en especial de aquellos que son percibidos como excesivamente próximos a tal capital.

  8. BILLY EL NIÑO DA LAS GRACIAS POR SER ESPAÑOL. Isaac Rosa
    http://www.eldiario.es/zonacritica/billy_el_nino_franquismo_6_248185205.html
    Billy el Niño es español, y puede dar gracias por ello. De haber torturado al servicio de otra dictadura, en otro país, quizás no habría tenido la vida plácida de que ha disfrutado en los últimos cuarenta años, no habría saludado burlón al salir de la Audiencia Nacional tras haberse sentado unos minutos en un banquillo por primera –y seguramente última- vez en su vida.

    Si por ejemplo hubiese sido portugués, habría corrido la misma suerte que sus colegas de la PIDE, la policía política salazarista. Tras la Revolución de los Claveles los represores fueron depurados, señalados, en algunos casos juzgados y condenados, en otros incluso perseguidos y golpeados en las calles por quienes hasta entonces habían vivido aterrorizados.

    Si Billy el Niño hubiese torturado al servicio de la dictadura argentina, o de la chilena, no habría ley de amnistía que lo protegiese. Sus víctimas lo habrían sentado en el banquillo años atrás, sin necesidad de buscar justicia en otros países, y habría recibido una severa condena. Además, el edificio donde torturaba a los detenidos sería hoy un lugar de la memoria, para conocimiento de futuras generaciones. Prueben en cambio a encontrar alguna placa que recuerde a las víctimas en la fachada del edificio de la Puerta del Sol donde reinaba González Pacheco.

    No digamos ya si en vez de un policía franquista hubiese sido un agente nazi. Habría sido condenado mucho tiempo atrás. Y en caso de escapar, si hubiese encontrado refugio en un país amigo –por ejemplo España, que fue paraíso de no pocos nazis huidos-, habría pasado el resto de su vida escondido, con una identidad falsa, temiendo que en cualquier momento alguien lo encontrase, lo denunciase, y acabase juzgado y condenado, como sigue ocurriendo hoy con los últimos criminales nazis nonagenarios.

    Podríamos poner más ejemplos de países que actuaron contra sus criminales de lesa humanidad y terroristas de Estado, si no juzgándolos, sí al menos apartándolos. Y aun habiendo no pocos países que siguen marcados por la impunidad de sus represores, cuesta encontrar algo comparable a lo sucedido en España: aquí los policías torturadores no solo no fueron detenidos ni juzgados, no solo se beneficiaron de la amnistía, sino que siguieron en sus puestos. Y ascendieron, y fueron condecorados, y vieron pagados generosamente por la democracia los servicios prestados a la dictadura, hasta llegar a la jubilación para disfrutar el merecido retiro. Y durante todos esos años, cruzándose por la calle con sus víctimas.

    Lo grave de González Pacheco, alias Billy el Niño, no es que haya tardado cuarenta años en sentarse en un banquillo, y además sin consecuencias. Lo grave es la vida que ha llevado en estos cuarenta años, protegido por el Estado, disfrutando de buenos puestos tanto en los cuerpos de seguridad como en el sector privado, protegido hasta ayer mismo, cuando se blindó su imagen para que no fuese fotografiado, y pudo salir tranquilo y saludar en desprecio. Solo faltó que alguien le abriese la puerta de un coche con chófer, como la vez anterior en que tuvo que presentarse ante el juez.

    Torturadores hay por todo el mundo. Impunes a la manera española, no hay muchos. De la misma forma que suelo decir que España no tiene un problema de corrupción –pues también hay en otros países, incluso mayor- sino de impunidad de los corruptos; la democracia española no tiene un problema de crímenes contra la humanidad, sino de impunidad de los criminales, un problema de víctimas sin reparar y delincuentes sueltos. Y bien pagados.

    Y esa cultura de la impunidad no ha cesado desde entonces. También son españoles, a la manera en que es españolamente impune Billy el Niño, los policías que en estos cuarenta años de democracia han seguido torturando, como señalan los frecuentes informes internacionales que nos sitúan a la cabeza de Europa en casos de tortura y malos tratos policiales. Y como sus predecesores franquistas, también los torturadores de hoy (y quienes revientan manifestaciones, disparan a los ojos de los manifestantes o reducen detenidos hasta la muerte) siguen disfrutando de impunidad, de solidaridad corporativa, de desidia judicial, de indultos, de ascensos.

  9. EL ESPECTACULO MAS GRANDE DEL MUNDO . Gerardo Tece
    http://www.lamarea.com/2014/04/12/el-espectaculo-mas-grande-del-mundo/
    ¡Damas y caballeros! ¡Niños y niñas! Después de EREs fraudulentos, Gúrteles, sobres, no me consta, Bankias, recalificaciones, salgo corriendo al Senado para que no me imputen, cuentas en Suiza, planes de urbanismo a medida de mi amigo el constructor, cajas saqueadas, indultos a banqueros que me subvencionan, yo sólo firmaba lo que me decía mi marido, comisiones ilegales, todo es falso salvo alguna cosa, cámbiame esta ley que ya te devolveré el favor, me he caído sin querer dentro de un palacete… después de este gran espectáculo, niños y niñas, damas y caballeros, nos vamos a despedir por hoy regalándoles una lección. ¡Manolo el del Bombo! Hazme un redoble, que esto lo merece: Con lo de la Corrala Utopía hay que tener responsabilidad y ser muy escrupulosos con las normas. Buenas noches, espero que lo hayan disfrutado. Suenan trompetas y platillos. Saltan a la pista central elefantes, acróbatas, malabaristas, zancos y trapecistas, mientras los payasos disparan agua desde la flor de plástico de su solapa. Aplausos y música.

    Salimos de la carpa y después de tanto ruido nos devora el silencio. Hay que ser muy escrupulosos con las normas. Esta frase nos martillea de repente la cabeza, una y otra vez, como una mala resaca, una y otra vez, como el eco chocando contra una pared. Familias en situación de pobreza, con menores a su cargo, necesitaban un techo. Al recibir las llaves de una vivienda, se estaban saltando una lista de espera. Y se ha montado un follón que casi hacer caer un gobierno. Hay que tener responsabilidad y ser escrupulosos con las normas. Lo ha dicho el domador.

    Y toda la maquinaria de poder secunda al domador. Toda esa parte que no se ve y que está tras la gigantesca lona, se pone a funcionar. Porque el asunto, aunque pudiera parecer poca cosa, es muy grave: esta vez han rescatado a personas. Y eso lo podría cambiar todo. Esto podría provocar que el público dejase de estar en la grada, que, como todos sabemos, es su lugar. ¿Qué hacemos?, preguntó uno de ellos nervioso. No podemos permitir que salten a la pista. Gracias a dios la incertidumbre duró poco. Los tenemos domesticados. ¿Cómo? Que los tenemos domesticados. Tranquilos. No hay de qué preocuparse. Son muchos años de rajar de la hija de la vecina del quinto que se fue con una beca Erasmus, cuando en realidad no le hacía falta la beca porque cada mes llevaba un vestido nuevo del Zara. Años de criticar los privilegios de quien tiene una plaza de funcionario. Años de tan mal no vive el mendigo de mi calle, que pidiendo, pidiendo, se saca un dineral. Años de señalar a los inmigrantes por la falta de trabajo. Son años de mirar al que tenemos a nuestro lado sin darnos cuenta cómo cae sobre nosotros el meado que viene de arriba. Así que, aunque al principio hubo nervios, los reunidos detrás de la carpa recordaron que la solución era sencilla, era la de siempre: enfrentarlos entre ellos. Los de la Corrala Utopía se han saltado una lista de espera en la que había otra gente. Podrías ser tú el de esa lista. Estos okupas podrían dejarte a ti sin casa.

    Da igual que esto sea falso. Da igual que haya una orden judicial que obligue a dar una solución a estas familias. Da igual que los hayan alojado en esas viviendas sólo de forma temporal. Da igual que estas familias no le estén quitando la casa a nadie. Da igual que sea una situación de emergencia. Da igual que haya menores. Todo eso da exactamente igual. Todo eso no puede competir contra el “se han saltado una lista de espera en la que podrías estar tú”. El enemigo es el que está a tu lado. No le des más vueltas. Es un mensaje tan sencillo, tan cómodo, que la sentencia del juez o la urgencia de la situación o que haya menores, no pueden competir contra eso.

    Para poder competir contra esas pastillas domesticadoras, tan dañinas como fáciles de tomar que nos llevan metiendo en el café toda la vida, habría que aprender. Aprender a dejar de estar domesticados. Aprender a mirar hacia arriba e identificar desde dónde nos mean. Aprender por fin que esto es una guerra. Una guerra entre Ellos y Nosotros. Y sobre todo, aprender a reconocer de una vez quiénes son los que se esconden tras la carpa, los Ellos, y quiénes son los Nosotros.

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