Hacia un nuevo Manhattan sólo que universal

 

 En 1.989, Depósito legal:BI-185, se publica mi obra Los jueces de Israel, en cuya página 150, se dice: “Señor Fiscal, yo no quiero que haya niños apátridas, sin hogar y sin tierra, primero, porque creo que eso es un crimen de lesa humanidad y, segundo, porque considero que, mientras haya niños así, sin patria y sin hogar, habrá terrorismo en el mundo, y sus hijos y los míos, señor, no podrán estar seguros nunca, sea cual fuere el lugar al que los enviemos, ya sean los rascacielos de Manhattan o los kibutzs del desierto….”.

 O sea que, aplicando la puñetera lógica, predije con milimétrica exactitud, el horroroso e incalificable atentado del 11 de septiembre de 2.001 contra los dos famosos rascacielos de Manhattan, 12 años antes de que se produjera.

 Aplicando la misma puñetera lógica, se puede predecir con la misma seguridad, que esta situación que ahora padece todo el mundo algún día se tiene que concretar, no en un atentado tan horroroso o más que aquel, sino en un levantamiento universal de todos los oprimidos contra todos los opresores.

 Por supuesto que no es ni mucho menos inmediato, ni siquiera previsible todavía, pero es inevitable porque todo tiene un límite en este asqueroso mundo y ya está suficientemente comprobado que la avaricia insolente del capitalismo no tiene hartura porque forma parte intrínseca del alma humana ese afán inextinguible de acaparar lo que sea, tanto más cuando se trata de dinero y de poder. Porque el dinero y el poder los hace como dioses y éste afán de ser divinos también forma parte inevitable de la jodida condición humana.

 El mundo se está polarizando hasta límites insoportable entre ricos absolutos y pobres de solemnidad y la distancia entre ambos bandos no sólo es material sino también emocional.

 Resulta que los ricos odian a muerte a los pobres sin que se sepa muy bien por qué. “Que se jodan, coño, que se jodan”, gritaba hace poco en el Congreso, la cachorra de Fabra. ¿Miedo a que, al fin, comprendan que su única solución es una revolución integral que ponga todo el mundo patas arriba de tal manera que no haya más remedio que empezar otra vez y que ellos pierdan así todos sus inicuos privilegios?

 Y se me dirá: “pero si eso ya está ocurriendo a escala nacional en algunos países que ya pasaron por ese sarampión comunitario que v. pronostica y la sociedad ha vuelto a estructurarse de nuevo con miles de millones de pobres y unos cuantos, muy pocos, ricos, véase, si no la Rusia actual”.

 No sé, tal vez sea ésa la lección inexorable de la Historia. Quizá no haya posibilidad de redención para el ser humano.

 Pero a mi me gustaría mucho creer que sí, que es posible que el hombre deje de ser ese lobo hambriento para el hombre que devora cada día miles de semejantes, entre los que se encuentran viejos como yo, mujeres como la mía y niños que apenas si han acabado de nacer.

 Si no ese dicho tan gracioso de “paren este mundo un instante que yo me bajo” dejará de ser un chiste para convertirse en el deseo humano de la mayoría.

 

21 comentarios en “Hacia un nuevo Manhattan sólo que universal

  1. 1) El Conseguidor y las guarderías de los niños
    http://www.eldiario.es/sociedad/escuelas-infantiles-madrilenas-grandes-empresas_0_234827093.html

    2) PODER HORIZONTAL Y VERTICAL . Armando B. Ginés
    http://www.diario-octubre.com/2014/03/17/poder-horizontal-y-poder-vertical/

    Nos enfrentamos a la eterna discusión ideológica de la izquierda, la de cómo hacer compatibles la participación activa de la clase trabajadora en un proyecto representativo de sus propios intereses. Desde la vanguardia revolucionaria a las experiencias a través de los diferentes métodos asamblearios, la discusión teórica ha mostrado discrepancias radicales entre diferentes grupos y sensibilidades políticas.

    Después de la Segunda Guerra Mundial, la opción socialdemócrata fue arrinconando a otras formaciones de la izquierda transformadora, presentándose al electorado como la única alternativa con posibilidades reales de postularse como oposición a las distintas versiones de derechas o nacionalistas conservadoras. La situación de hecho supuso que los partidos comunistas se enrocaran en posturas en muchos casos esencialistas, y en otras ocasiones y escenarios concretos, fruto de la impotencia y de las campañas mediáticas feroces en su contra, buscaron fórmulas de adaptación al medio parlamentario, centrando sus esfuerzos en la actividad sindical, donde numerosos líderes hallaron acomodo en sus estructuras orgánicas.

    El desplome de la URSS acabó con una manera de entender la acción política transformadora y anticapitalista. Sin referentes internacionales, daba la sensación de que solo quedaba como recurso instrumental el juego electoral y las reivindicaciones laborales mediante los sindicatos tradicionales de clase. Visto desde la realidad actual en una amplia panorámica, todas las estrategias camaleónicas de la izquierda más allá de la socialdemocracia han fracasado en mayor o menor medida en sus intentos de construir poder genuino de las capas más populares de la población.

    Los intensos esfuerzos realizados para aclimatarse a las nuevas tendencias sociales y políticas han reducido la capacidad de influencia de los comunistas, socialistas, anarquistas, radicales y otras fuerzas de progreso anticapitalistas. La izquierda no socialdemócrata ha perdido en las sucesivas batallas de la época moderna sus perfiles contestatarios y su poderío movilizador. Su cuerpo ideológico es irreconocible por no decir que inexistente, yendo un paso por detrás de los acontecimientos sociales y coyunturas políticas. La agenda está marcada por los intereses de la derecha.

    En el escenario descrito, la clase trabajadora va a tientas, desconociendo los referentes teóricos de largo recorrido que ofrecen sustento a su lucha diaria en el régimen capitalista. Ni siquiera surgen líderes carismáticos o populistas que galvanicen a las masas. Los liderazgos antiguos han quedado en el olvido, tal vez en sentido positivo. Pero a la vez que esto sucede, no se vislumbra en el horizonte un proceso constitutivo y generador de poder horizontal que llene el vacío en el que hoy vivimos.

    Resulta evidente que las mareas más reivindicativas y entusiastas de los últimos años están tapando el agujero que deja el inmovilismo de los principales actores políticos de la izquierda sindical y parlamentaria. También parece obvio resaltar que esa masa golpeada por la crisis no traduce sus legítimas inquietudes en opción política. Sus pírricas victorias no contradicen lo expuesto. El arco parlamentario y las instituciones continúan dominados por la misma casta capitalista de siempre con algún tinte rosa testimonial sin repercusiones en la hegemonía de la elite fáctica, financiera y multinacional.

    Desde la aparición del movimiento 15M y otros grupos a escala mundial similares, se ha puesto en el tapete sociopolítico una disyuntiva novedosa: asambleas de base horizontales como estrategia de largo alcance para recuperar la plaza pública y democrática para todos sin excepción versus formas clásicas de acción política jerarquizadas en partidos orgánicos. La pugna no está cristalizando en una alternativa sólida y pujante. Hay reticencias entre unos y otros hondas y más que patentes.

    Los políticos tradicionales temen perder sus prebendas conquistadas a base de pragmatismo y atonía ideológica táctica, lo que les hace observar a los movimientos posmodernos con cierta distancia esquiva. ¿Un proyecto sin cabeza visible ni organigrama férreo? Parece una quimera infantil a primera vista, sin embargo la perspectiva, aun pecando de un idealismo utópico obvio, atina en su crítica de fondo a las salidas políticas preconizadas por los partidos y coaliciones ya instalados en el teatro político en vigor.

    El impulso camaleónico por captar votos centristas y de la clase media a toda costa, intentado detener la hemorragia de voluntades hacia el espectro político del statu quo inamovible, ha desdibujado las señas de identidad históricas de la izquierda y a cambio los réditos obtenidos han sido escasos. El sistema capitalista sigue en pie, de crisis en crisis, pero sin cambios positivos en la relación de fuerzas políticas.

    La izquierda clásica transformadora ha fracasado en la vía institucional. Solo hay que echar una mirada crítica y sin prejuicios a la realidad para darse cuenta del anterior aserto. En la esfera sindical, desde hace décadas la acción se ha centrado en la autodefensa sin advertirse acciones que buscaran romper sus ligaduras con el capitalismo imperante. Hoy, en definitiva, los dirigentes políticos y sindicales de la izquierda institucionalizada no representan fidedignamente los intereses singulares del ejército de trabajadores de la precariedad laboral ni de los jóvenes sin futuro ni oficio ni beneficio.

    Este alejamiento viene dado por múltiples y contradictorios factores. Hace tiempo que es imposible practicar sindicalismo en las empresas dado que los trabajadores y trabajadoras están de paso en sus empleos, a expensas de renovar sus contratos mileuristas o expuestos a un despido fácil, inmediato y barato si intentan reivindicar o hacer valer sus escasos derechos laborales. A esto habría que añadir que los dirigentes y cuadros sindicales de cierto nivel orgánico ocupan sus puestos desde hace lustros, aplomados en un discurrir plagado de tics repetitivos e ineficaces. Si en el trabajo, lugar donde se experimentan las contradicciones originales y más virulentas del régimen capitalista, es casi imposible la lucha coherente, en otros ámbitos sociales la situación es todavía más complicada y difícil.

    Entonces, ¿qué camino tomar? La situación, desde luego, no admite voluntarismos sesgados ni soluciones terminantes o acabadas. Las movilizaciones deben continuar, por supuesto. Pero también sería necesario un proceso social, sindical y político de encuentro múltiple sobre bases programáticas abiertas y claras. No nos referimos a que nazcan iniciativas por doquier lideradas por personas mediáticas que solo pretenden atomizar aún más la deriva de la izquierda con mensajes de unidad falsos y personalismos salvadores egocéntricos. Habría que partir de puntos diáfanos que no llamaran a confusión, por ejemplo, anticapitalismo, república, nueva ley electoral, educación, banca y sanidad públicas, reforma fiscal justa y progresiva, referendos vinculantes, Estado laico absoluto y poderosos medios de comunicación plurales de titularidad asimismo pública, estatal, autonómica o local. Sirvan los citados como referentes o campos de diálogo por una sociedad de nuevo cuño.

    Ese debate habría que llevarlo a las organizaciones internas en coordinación con discusiones públicas en la calle, en asambleas de barrio o de vecinos o en otros foros alternativos. De ese concierto abierto y plural deberían surgir los líderes del futuro. La estrategia no sería llegar exhaustos a la próxima convocatoria electoral sino sentar las bases de una opción distinta y diferente, creando ambiente crítico y referentes transformadores de izquierda, lejos tanto de la profesionalización política como de la acción directa puntual que muere en los aledaños de la utopía exenta de la cruda realidad cotidiana.

    Hay que unir el grito espontáneo y la experiencia práctica en un solo proyecto. Todos han de ceder parte de sí: los que ahora viven de la realpolitik reconociendo sus errores estratégicos y los que se nutren de la utopía visceral bajando al escenario de la realidad contradictoria sin extremismos paralizantes. La situación actual no precisa de dedos acusadores escapistas ni de golpes de autoridad a la vieja usanza. Al final, la verdad siempre está en entredicho. Todo es proceso. Lo que sí es preciso saber desde ya es hacia dónde quiere ir la clase trabajadora, la gran olvidada entre tanta palabra vana de estética revolucionaria y tanta pose mediática de impotencia política.

    El poder horizontal debe ganar la batalla al poder vertical. No obstante, no es horizontal todo lo que reluce en las nuevas modas y tendencias. Sin conciencia de clase, todo puede quedarse en tormentas pasajeras de mucho ruido y pocas nueces.

  2. Pensamiento crítico
    Vicenç Navarro

    LO QUE NO SE ESTÁ DICIENDO SOBRE UCRANIA
    http://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2014/03/18/lo-que-no-se-esta-diciendo-sobre-ucrania/

    La gran mayoría de medios españoles están presentando la situación que ocurre en Ucrania como un alzamiento popular en contra de un gobierno corrupto y sumamente impopular. De ahí que esté generando una simpatía generalizada, favorecida por unos medios que, todavía estancados en la ideología de la Guerra Fría, ven a Rusia como el enemigo. Y puesto que Rusia había apoyado a ese gobierno, mientras que los que se le opusieron favorecían más su conexión con la Unión Europea, se explica la lectura tan favorable de la revuelta popular contra el gobierno, la cual ha acabado deponiéndolo, aun cuando dicho gobierno había sido elegido democráticamente.
    Ni que decir tiene que la revuelta contra el gobierno depuesto ha sido una revuelta popular. Pero la realidad es más complicada que la que los medios anuncian. En realidad, no se ha señalado (con la excepción de Rafael Poch, corresponsal de La Vanguardia en Alemania) que hoy Ucrania es el único país de Europa donde existen miembros de un partido nazi en posiciones de gran poder. El partido nazi se llama paradójicamente Libertad (Svoboda) y sus miembros en el gobierno son el ministro de Defensa (Igor Tenyukh), el viceprimer ministro para Asuntos Económicos (Aleksandr Sych, que es el ideólogo del partido que ha presionado, entre otras medidas, para que se prohíba el aborto), el ministro de Agricultura Igor Shvaika (uno de los mayores terratenientes de Ucrania), el ministro de Ecología (Andriy Moknyk, que había sido la persona de contacto con grupos nazis europeos), el director del Consejo Nacional de Seguridad Andry Parubiy (y director de la milicia militar del partido), el Fiscal General del Estado (Oleh Makhnitsky), y el ministro de Educación Serhiy Kvit, entre muchos otros. El poder de este partido condiciona claramente al nuevo gobierno de Ucrania.
    Dicho partido fue fundado en 1991, presentándose como el sucesor de la Organización de Nacionalistas Ucranianos (ONU) fundada por un personaje, Stepan Bandera, clave en la historia reciente de Ucrania. El partido Svoboda lo presenta como su máxima inspiración. Fue definido como un héroe nacional en el año 2010 por el Presidente Victor Yushchenko, más tarde sustituido por el democráticamente elegido Yanukovich, el Presidente del gobierno depuesto como resultado de la revuelta popular. Este último gobierno retiró el honor que se había concedido a Bandera, aunque es más que probable que el nuevo gobierno lo restituya.
    Bandera, cuyo homenaje conllevó la protesta de la Tribunal Europeo de Justicia (European Court of Justice), fue el mayor aliado del régimen nazi de Hitler en Ucrania, habiendo dirigido dos batallones que se integraron en las SS nazis alemanas en su lucha contra la Unión Soviética durante la II Guerra Mundial (según el Centro Simon Wiesenthal, esos batallones detuvieron a 4.000 judíos ucranianos, enviándolos a campos de concentración nazis en Lviv en julio de 1941). En los escritos de la organización fundada y dirigida por Bandera (ONU) se habla explícitamente de la necesidad de limpiar la raza, eliminando a los judíos. El Profesor de Historia de la Tufts University Gary Leupp, en su detallado artículo “Ukraine: The Sovereignty Argument, and the Real Problem of Fascism” (CounterPunch, 10.03.2014), del cual extraigo todos los datos que presento en esta primera parte del artículo, cita textos enteros mostrando el carácter nazi de dicha organización. Cuando la Alemania nazi invadió Ucrania, Bandera declaró su independencia, cuyo gobierno trabajó “muy próximo y hermanado con el nacionalsocialismo de la Gran Alemania, bajo el liderazgo de Adolf Hitler, que está formando una nueva Europa”.
    El partido dominante en el nuevo gobierno de Ucrania, Svoboda, se considera orgulloso heredero del ONU, y quiere purificar la sociedad ucraniana, persiguiendo violentamente a homosexuales, prohibiendo el aborto, estableciendo un orden jerárquico y disciplinado, enfatizando la masculinidad y la parafernalia militar, llamando a la expulsión de la mafia judía moscovita y eliminando el comunismo, comenzando por la prohibición del Partido Comunista y la persecución de sus miembros o intelectuales afines. Piensa también eliminar más tarde a todos los partidos. En realidad, el programa no puede ser más claro. En el año 2010, la web del partido indicaba “Para crear una Ucrania libre… tendremos que cancelar el Parlamento y el parlamentarismo, prohibir todos los partidos políticos, estatalizar todos los medios, purgar a todo el funcionariado y ejecutar (término que utilizan) a todos los miembros de los partidos políticos antiucranianos”. El Congreso Mundial Judío (World Jewish Congress) declaró a este partido como partido neonazi el mayo del año pasado.
    ¿Cómo es que un partido nazi está gobernando hoy Ucrania?
    Las movilizaciones populares que terminaron con el gobierno eran en su mayoría movilizaciones espontaneas, con escasa estructura organizativa. De ahí que un grupo, incluso armado, con apoyo político internacional, pudiera adueñarse fácilmente de aquellas movilizaciones, jugando un papel importante en las etapas finales del movimiento popular. Y, por paradójico que parezca, tanto EEUU como la UE jugaron un papel clave en esta promoción. En realidad, EEUU más que la UE. Fue precisamente Victoria Nuland, responsable del Departamento de Estado para Asuntos Europeos y Euroasiáticos (una funcionaria de la ultraderecha dura nombrada por el Vicepresidente Cheney durante la Administración Bush, y que sorprendentemente fue mantenida en este cargo por la Administración Obama) la que apoyó más fuertemente y abiertamente al partido Svoboda, pues era el más antiruso de los grupos que existían en esas manifestaciones. Fue este personaje la que utilizó la famosa expresión “¡Que se joda la UE!” (“Fuck the EU!”), insistiendo en que el gobierno tenía que tener en cuenta a Svoboda, por muy mala imagen que ello creara. En realidad, dicho partido, en las últimas elecciones, solo ha recibido un 10% del voto. Pero su enorme influencia no deriva de su apoyo popular, sino de las maquinaciones que han tenido lugar, en las que el gobierno estadounidense y el alemán han jugado un papel central. Ambos desean expandir el área de influencia de la OTAN hacia el este de Europa, y ven la situación de Ucrania como favorable a ello. El miembro de Svoboda que es ministro de Defensa es favorable a la OTAN y ha estudiado en el Pentágono en EEUU.
    ¿Cuál es el futuro de Ucrania?
    Hoy las elites gobernantes a los dos lados del Atlántico norte se encuentran en una situación conflictiva. Por un lado, está el complejo militar industrial de EEUU, que está muy a la defensiva (debido a los recortes tan notables del gasto militar del gobierno federal, resultado del hartazgo de la población estadounidense hacia las campañas bélicas que caracterizan la política exterior de EEUU) y que desea reavivar por todos los medios la Guerra Fría para justificar la recuperación de su papel central en el sistema político-económico estadounidense.
    Pero esta estrategia choca claramente con los intereses financieros y económicos de la UE y también de EEUU. Rusia es el tercer socio comercial de la UE después de EEUU y China, con un intercambio comercial de más de 500.000 millones de dólares en 2012 (Bob Dreyfuss “Capitalism Will Prevent a Cold War Over Ukraine”, The Nation, 10.03.2014). Alrededor del 75% de todas las inversiones extranjeras en Rusia proceden de la UE, siendo Rusia la mayor proveedora de gas de la UE. Y el capital de los grandes oligarcas rusos está en bancos europeos, en su mayor parte en la City de Londres. Hoy, el gran capital financiero e industrial no desea una Guerra Fría. En realidad, gran parte del armamento de Rusia es construido hoy en Suecia y Francia (la última compra es de helicópteros, 1.700 millones de dólares). De ahí que por mucho que se hable de penalizar a Rusia, poca acción militar es probable que ocurra. No estamos en la primera página de la III Guerra Mundial, pero ello no implica que no estemos viendo el resurgimiento del nazismo, apoyado paradójicamente por élites gobernantes a los dos lados del Atlántico norte, que representa la mano dura necesaria para llevar a cabo las políticas de corte neoliberal que el gobierno ucraniano realizará para facilitar su integración en la UE.

  3. Lo resumiría con un “Hay alguien ahí” ,como diría el admirado Gila (entrevista a Antonio Baños , autor de su último libro “la rebelión catalana”cuyo prólogo es de Isaac Rosa)

    http://www.eldiario.es/politica/lema-representan-independentismo-catalan_0_231327691.html
    El proceso independentista catalán da para muchas grandilocuencias. Pero también para mucha ironía y sentido del humor, como el que emplea el periodista Antonio Baños en La Rebelión catalana (eldiario.es Libros, adaptación de La Rebel· lió catalana, editado por La Butxaca).

    Baños habla del R78 (el régimen de 1978), de la Hispaconsti y de la Estrella de la Muerte (el Estado secuestrado por las élites tradicionales), como en otras obras anteriores hizo del señor deudal. “Nuestro enemigo, como el de las izquierdas españolas, es el mismo: un Estado irreformable, corrupto, oligárquico y monárquico, no el habitante de Astorga o Madrid”.

    En su libro lanza el mensaje de que el independentismo, un tipo de independentismo, tiene mucho en común con aquellas izquierdas que denuncian la crisis del sistema de la Transición y reclaman un proceso constituyente.

    El lema “no nos representan” también es el del independentismo catalán con el que me identifico, que no tiene nada que ver con el que puedan defender Convergència o Artur Mas. Como a tantos en España, no nos representa ni el rey, ni el Estado, ni la Constitución de 1978. Es un Estado irreformable, en el que las élites se perpetúan: el Círculo Ecuestre, La Caixa, el Foment del Treball, el Club de Campo…

    Estamos de acuerdo en todo, salvo en el objetivo final, que nosotros apostamos por una república catalana. Pero hay que pensar que si España fuera federal, como defienden muchos en la izquierda, seríamos un estado federado catalán y se reconocería la soberanía y la plurinacionalidad. Me extraña mucho que no haya más coordinación entre independentistas y el resto de movimientos. Tenemos la misma agenda.

    ¿La ruptura?

    Es que este régimen no se puede ir regenerando poco a poco. Es una democracia mala, que no chuta, con un crupier [la administración general del Estado] y 17 ludópatas [las autonomías]. Está todo mal montado. Y, encima, con el rey. ¿Qué hacemos con un rey? La ruptura es independentista, somos una marea más.

    En el prólogo, Isaac Rosa reclama una rebel-lió espanyola inspirada en la catalana.

    El prólogo de Isaac es fantástico, como es él, como aquel artículo que publicó en eldiario.es sobre esta España de la que muchos también se quieren ir. Lo que él escribe es la intención del libro. ¿Por qué no nos podemos poner de acuerdo para echar a los oligarcas y los Borbones? Si Francesc Macià y Eduardo Ortega y Gasset gestaron en 1930 el Pacto de San Sebastián, que propició la llegada de la Segunda República, ¿por qué no podemos ponernos de acuerdo para echar a los Borbones ahora?

    Ya sé que hay muchos españoles que se sienten ofendidos porque no queremos ser españoles, pero es un malentendido. Hay una nube en todo esto que debería ser más tenue: este no es un proceso burgués y conservador, Artur Mas no es su mesías y es un movimiento transversal, autogestionado y asambleario. Pero falta la sensación vivida, estar aquí y ver que cada día se celebran numerosos actos, asambleas, conferencias…

    Algo estaremos haciendo bien si la oligarquía catalana pide el pacto y si las grandes fortunas se quejan. Tenemos los mismos enemigos, estamos tocando un hueso que duele.

    A menudo se les acusa de egoístas, insolidarios. ¿España roba? ¿Hay expolio?

    Se habla de que Catalunya es una región rica. Pero aquí hay un 19% de la población en riesgo de exclusión y el Estado roba, pero roba a todos los españoles. Porque el dinero no va a la gente que lo necesita y tampoco se puede fiscalizar. No se sabe a dónde va ni qué se hace con él. Eso no es una democracia sana.

    Quienes basan este movimiento en las balanzas fiscales son otros, los convergentes, quienes jugaban a modular las reivindicaciones nacionales en función de ciertos privilegios, a cambio de competencias. Es un chalaneo que ha durado hasta ahora. Esa especie de negociación entre cotas de poder a cambio de dinero es lo que denunciamos ahora, mientras otros hablan, a consecuencia de la crisis, de expolio.

    El expolio no es contra Catalunya, es del régimen, de los oligarcas, contra todos los demás: el Estado roba a todos los españoles. ¿Acaso en Andalucía y Extremadura el dinero va a quien realmente lo necesita? No va a la gente a la que debería ir. Son robados. ¿En Madrid el dinero llega a quien debería ir, a los barrios más necesitados? No es así. Es un robo extractivo. ¿Qué ocurre con Catalunya? ¿Si ahora estamos en un 8% de déficit fiscal, somos independentistas; y, si llega al 4%, federalistas; y al 2%, patriotas españoles? Eso es el convergenato.

    ¿No es más de izquierdas defender el internacionalismo que el independentismo de una región rica?

    En Catalunya ha habido independentistas de izquierdas desde el siglo XIX. Bebemos de esa herencia y tradición de izquierdas. No es un trasvase raro. El PSC y el PSUC defendían el derecho de autodeterminación en los setenta. Y lo que ha pasado aquí es que todo el proceso del Estatut se vivió como un shock.

    El PP reunió 4 millones de firmas, montó una campaña de catalonofobia no contestada por la izquierda, y con Alfonso Guerra presumiendo de haber pasado el cepillo al Estatut en el Congreso [2006]. Fue votado por el 90% del Parlament y la sentencia [2010] ya fue demoledora, cerrando una agonía de cinco años, donde se produjo el referéndum multitudinario de Arenys de Munt [2009].

    El Estatut fue una propuesta de encaje y todos sabemos cuál fue la respuesta. Y, además, se suma la crisis económica, donde ha evidenciado a un Estado español incapaz de resolver los problemas, con un rescate bancario y financiero que va para cinco años. No es un Estado eficaz ni moderno. Al revés, aparecen todo tipo de ladrones y corruptos y la justicia se muestra incapaz.

    El Estado no funciona, es irreformable. Se vive mejor fuera de España; no hay nada contra los españoles, al revés, es contra el Estado corrupto, borbónico y oligarca. Sólo queremos intentarlo con otro Estado, el nuestro, más pequeño, nuevo y republicano. Yo no sé lo que es ser nacionalista, fui federalista antes que independentista, pero creo que la independencia es más razonable y viable que un Estado federal.

    En esa construcción de un Estado nuevo van de la mano de la derecha catalana de toda la vida, Convergència, muy ligada a los núcleos económicos y de poder del régimen que denuncia.

    Sin concurso de las instituciones catalanas sería sólo un movimiento de protesta, no iría en serio, no nos tomarían en serio. Necesitamos que la institución esté, da repercusión internacional. De lo contrario, no seríamos más que un montón de gente con banderitas.

    Que la Generalitat se lo crea da entidad. Pero tenemos prisa, porque mientras tanto Artur Mas sigue privatizando hospitales: no queremos que ellos gestionen esto, con ellos no se puede crear un país. Hay que hacer un proceso constituyente, tienen que salir nuevos gobiernos e instituciones. Hay que conseguir la hegemonía de la izquierda para desplazarles.

    Y gobernando con unos presupuestos apoyados por ERC.

    Y con el jefe de los Mossos en su puesto y privatizando la sanidad… La izquierda independentista queremos que todo esto vaya más rápido. Como decía el otro día nuestro amigo Javier Gallego, lo de CiU es mucho lirili y poco lerele [risas]. La Assemblea Nacional Catalana dice que hay que seguir movilizándose, y es verdad. Están vendiendo y privatizando.

    Está prevista la consulta para el 9 de noviembre. Todo indica que no se va a producir; al menos legalmente.

    Si no se hace será por culpa del Estado, no porque no se pueda hacer. También se hizo demoler el Estado franquista con leyes franquistas y procuradores franquistas. Se puede plantear que no sea vinculante, que sirva para negociar un nuevo estatus, un pacto de civilización. O que voten todos los españoles, como ellos dicen.

    Si no se vota, se plantearán unas elecciones en las que el programa sea un solo punto, y veremos si ganan los soberanistas, y, con este mandato, convocar un referéndum de independencia o declarar la independencia. La UE debería meterse en el asunto y negociar, por lo que nosotros necesitamos hacer muchos actos, todos como hasta ahora, pacíficos. Negociar con el Gobierno del PP es imposible.

  4. BESTIARIO: FELIPE GONZÁLEZ
    http://rafaelnarbona.es/?p=6020

    Felipe González ha pasado a la historia como rey de las cloacas, señor de las alcantarillas, plenipotenciario de los desagües, emperador de los albañales. Sus frases escatológicas (“Aznar y Anguita son la misma mierda”, “El Estado de derecho también se defiende en las alcantarillas”, “El Estatuto de Cataluña es una cagada porque Zapatero es una mierda”) revelan una inequívoca vocación por lo pútrido, lo hediondo y lo infecto. El adalid del cambio no era tan sólo un político hábil y marrullero, sino un prodigioso alquimista que transformó la inmundicia franquista en inmundicia democrática. Para conseguir este milagro, empleó una fórmula magistral: unas gotas de socialdemocracia, grandes dosis de pasión neoliberal, la persuasiva retórica de un comerciante acostumbrado a vencer las formas más insólitas de resistencia y el ingenio de un tahúr que esconde un Colt debajo de la mesa, mientras despluma a sus rivales con una bajara de naipes marcados.

    Desde niño, Felipe González soñó con bajar a las alcantarillas e inspeccionar sus aguas, embriagándose con su olor a letrina. Algo le decía en su interior que en ese mundo de hedores, turbulencias y penumbras, se hallaba el verdadero poder, ese cetro invisible que determina el rumbo de la historia. Se imaginaba a sí mismo con botas de pocero, un casco y una lámpara, adentrándose en un territorio, donde estorba moral y los principios sólo son argucias para sobrevivir. Ser el príncipe de las tinieblas le parecía mucho más seductor que ser un bobo idealista. Sabía que le esperaba un largo camino y que no llegaría muy lejos sin dotes de comediante, capaz de fingir, aturdir, enredar y seducir. En los sesenta, se apuntó a la pana, el pelo moderadamente largo, los vaqueros de campana y la canción-protesta. Aprendió a cerrar el puño, lanzar arengas y argumentar como un leguleyo curtido en mil batallas judiciales. Se tomó ciertas molestias que consideró ineludibles: participar en manifestaciones ilegales, conocer las dependencias policiales en calidad de detenido, escuchar resignadamente a Mercedes Sosa, hojear ostentosamente El Capital y leer con aparente arrobo a Julio Cortázar. Nunca le gustó Rayuela, pero entendió que un estudiante de derecho antifranquista debía pasearse con una novela experimental debajo del brazo y no ser descubierto con su lectura favorita: Los complots del gran visir Iznogud. Ambicioso, ladino y traicionero, Iznogud era su personaje de ficción favorito y su inequívoco modelo. Aunque González no hablaba inglés, le agradaba saber que el nombre de Iznogud había surgido de un juego de palabras: “He’s no good”. Aún no había descubierto a Nicolás Maquiavelo, el diplomático florentino que iluminaría sus largas noches como Presidente del Gobierno, y los Hermanos Malasombra le parecían demasiado ingenuos, pese a su indudable iniquidad. En cambio, Iznogud se le antojaba insuperable, con sus alfombras voladoras, sus genios embotellados y sus brebajes mágicos. “Ser califa en lugar del califa” era un bonito sueño, pero se conformaba con ser un pocero, un mago que hace desaparecer la porquería con cal viva y perfuma el ambiente con su sonrisa de mercader deshonesto.

    Sus ilusiones comenzaron a materializarse cuando se convirtió en Isidoro y escaló hasta el Comité Ejecutivo del PSOE. Era un paso importante, pero insuficiente. El famoso congreso de Suresnes en 1974 sería su 18 de Brumario. Escoltado por el general José Faura, agente del SECED, el servicio de inteligencia creado por el almirante Carrero Blanco, logró desbancar a la vieja guardia, acusándola de conspirar contra la civilización occidental, con su estalinismo trasnochado. Su pretensión era reinventar el PSOE, extirpando cualquier tendencia utópica y revolucionaria, pero sin despilfarrar las palabras mágicas “socialista” y “obrero”, excelentes cebos para los incautos. Felipe González entendía que aceptar el apoyo del SECED no constituía una traición ni un signo de oportunismo, sino un gesto de madurez y pragmatismo, que serviría de inspiración en el futuro. En 1994, Faura sería recompensado con el cargo de Jefe del Estado Mayor del Ejército. Por supuesto, no hay ninguna relación entre su nombramiento y el golpe de mano de Suresnes. Simplemente, las distintas etapas de la historia se comunican como los canales de una red de alcantarillado. Algunos se obstinaban en no comprenderlo, pero Felipe González ya lo tenía muy claro en 1979, cuando dejó una frase para la posteridad: “Marxismo o yo”. El tiempo demostraría que “marxismo o yo” significaba sí a la OTAN, sí al terrorismo de Estado, sí al encarcelamiento de insumisos, sí a la precariedad laboral, sí a los contratos basura, sí a la reconversión industrial, sí a la guerra contra Irak, sí a la inmolación del pueblo saharaui, sí a la corrupción, sí a la tortura y sí a la dispersión penitenciaria. “Marxismo o yo” significaba renunciar a las veleidades republicanas y rendir vasallaje al Borbón rijoso, beodo y botarate. Por descontado, Felipe González era más inteligente que Iznogud. Por eso, dejó al califa ser califa y no fantaseó con coronarse emperador. Se contentó con pequeños gestos simbólicos, como realizar una excursión de pesca con elAzor, el yate preferido de Francisco Franco. Sólo fue una pequeña debilidad, que no puede empañar su profunda comprensión de los asuntos de Estado. De hecho, su gran capacidad política se puso de manifiesto en su premura por halagar y mimar al califa con automóviles de lujo, motocicletas de gran cilindrada, aviones, helicópteros, barcos y un auténtico harén, con actrices, cupletistas, vedettes y strippers. Por supuesto, todo a cargo de los Presupuestos Generales del Estado.

    Es mejor ser pocero que ser califa, pues el pocero es un verdadero demiurgo, que esculpe su época desde el subsuelo. Los años ochenta y la primera mitad de los noventa siempre tendrán la marca de Felipe González. Es un período de rufianes, arribistas, bellacos, bribones, alcahuetes, granujas y timadores. González reclutó para su guardia pretoriana a los canallas más conspicuos y desalmados: Barrionuevo, un carlista con la piel estragada por la viruela y aficionado a resolver los problemas, enterrándolos dos metros bajo tierra; Solchaga, un tahúr que impulsó la cultura del pelotazo (“España es el país donde es más fácil enriquecerse en menos tiempo”) y confraternizó con los criminales de cuello blanco; Miguel Boyer, amante de las villas ostentosas, lector empedernido del Hola e implacable cruzado contra la clase obrera; José Bono, nostálgico del yugo y las flechas, propietario de un rico patrimonio de origen turbio, españolista histérico y gran admirador del inmundo Manuel Fraga; Enrique Múgica, enredado en la trama del 23-F e inverosímil Defensor del Pueblo; Rubalcaba, embaucador incansable, conspirador discreto, parlanchín con tendencia al sermón moralizante, superviviente nato. La lista de villanos sería inacabable y tediosa, pero no quiero dejar de mencionar ciertos nombres, particularmente los de los facinerosos que se encargaron del trabajo sucio: José Amedo, Rodríguez Galindo, Luis Roldán, Vera, Sancristobal, Corcuera, Damborenea, Elgorriaga. Ninguno de estos malhechores se caracterizaba por su inteligencia o finura. Luis Roldán era un vulgar ladrón, torpe y sin imaginación. Amedo, antiguo inspector de la Brigada Político-Social, pasaba la mayor parte del tiempo en locales del alterne, presumiendo de sus hazañas, con una mano en la bragueta y la otra ocupada en sostener un vaso de whisky barato. Corcuera era un lunático, que resolvía los dilemas morales y legales con una patada en la puerta, y Damborenea un visionario, que acusaba a Amnistía Internacional de boicotear los interrogatorios de la Guardia Civil, cuestionando su derecho a propinar bofetadas, patadas y, de vez en cuando, una inofensiva descarga eléctrica. Todos eran rematadamente estúpidos y perversos, pero sus perfidias disfrutaban del tupido paraguas de Felipe González, un artista del engaño, el fraude y la superchería. Cuando Iñaki Gabilondo le preguntó en una famosa entrevista televisiva si sabía algo sobre los GAL, González respondió con indignación: “Nada, salvo lo que he leído en la prensa”. Desmintió que fuera Mr. X y repudió las acusaciones, asegurando que todo eran calumnias. “Falso, radicalmente falso. Mienten. Falsean la realidad”. Gabilondo arqueó las cejas con incredulidad y Felipe le fulminó con una mirada digna de Fu Manchú. Los creadores de mitos dicen que se limitó a seguir el lema de su adorado Maquiavelo: “Yo no digo nunca lo que creo, ni creo nunca lo que digo, y si se me escapa alguna verdad de vez en cuando, la escondo entre tantas mentiras, que es difícil reconocerla”.

    Felipe González perdió su puesto de Pocero Mayor del Reino en 1996, reemplazado por José María Aznar, un verdadero prócer, que ejerció un hiperliderazgo de tintes sobrenaturales. “Yo soy el milagro”, exclamó el pequeño cesar, encaramado sobre sus zapatos con alzas invisibles. España siempre ha tenido suerte con sus gobernantes, grandes hombres que han dejado una huella imborrable. Después del aznarismo, vino el zapaterismo y ahora el marianismo, que lucha con denuedo contra rojo-separatistas, perroflautas, antisistema y altermundistas. Pero ¿qué ha sucedido en estos años con Felipe González? ¿Echa de menos las alcantarillas? ¿En qué se ha convertido? Increíblemente, en un “jarrón chino”. Con la ternura de un verdugo jubilado, ha explicado su insólita transformación: “Soy como un jarrón chino en un apartamento chiquito. Como se supone que es valioso, nadie se atreve a romperlo, pero estorba en todas partes”. Pobre jarrón chino, que acumula ganancias millonarias como asesor de magnates, políticos y empresarios. Su abultada fortuna personal convive con su sueldo vitalicio de ex presidente, una prebenda que estableció antes de abandonar La Moncloa para asegurar su vejez. Se codea con los grandes: Henrique Capriles, cruzado antichavista y valedor de las oligarquías; Carlos Slim, prestidigitador de los negocios sucios y uno de los hombres más ricos del mundo, y Álvaro Uribe, ex presidente de Colombia, narcotraficante y asesino de masas. Emprendedor infatigable, Felipe González cobra unos 125.000 euros al año como asesor de Gas Natural. A pesar de su éxito como hombre de negocios, su vocación política no ha desaparecido. Cuando hace poco unos felones realizaron escraches contra políticos del PP, reaccionó con ese afán justiciero que siempre le ha acompañado: “¿Por qué un niño va a tener que aguantar una presión en la puerta de su casa?”. Es evidente que los escraches son terrorismo. Se trata de una acción mucho más violenta y despiadada que desahuciar a un menor, un aciano o un discapacitado. ¿Por qué los talibanes de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) no toman ejemplo de los votantes del PP, que pasan hambre antes que cometer la villanía de no pagar una letra? Felipe González, que se define como “un cristiano con minusvalías”, considera que la solución de todos los males consistiría en imitar a los Estados Unidos, donde puedes morir apuñalado en el metro, pero disfrutando hasta el último estertor de una reconfortante libertad. Al igual que a Millán Astray, le preocupa que los anhelos independentistas de Catalunya y Euskal Herria mutilen la indisoluble unidad de la Nación española. En cuanto al paro, coincide con la patronal. La verdadera tragedia de nuestra sociedad es que nadie quiere trabajar. Por eso, se deben vincular los salarios a la productividad o nos convertiremos en “un rincón de Eurasia”, con ridículas pretensiones de igualdad y solidaridad. Es evidente que tanta sabiduría no debe caer en saco roto. La Fundación Felipe González, creada y presidida por Felipe González, se dedicará a estudiar su trayectoria personal, profesional, política e institucional. Es una gran noticia que enseña al mundo la trascendencia de los poceros, infravalorados fontaneros del Estado.

    Felipe González sigue fumando puros superlativos y cuidando bonsáis. Al mirar hacia atrás, piensa con melancolía en la graciosa ondulación de las aguas fecales. Sigue amando el subsuelo, pero agradece su jubilación, pues ya no tendrá que sufrir los baños de multitudes (nunca aguantó el contacto personal con la chusma) ni soportar que le llamen “Felipe”, un gesto de confianza que jamás le agradó. Hace unos días, un periodista se atrevió a escarbar en su intimidad y le preguntó si desearía ser recordado como un nuevo Adriano, el emperador humanista y helenófilo que inspiró una excelente novela a Margarite Yourcenar: “Miré usted –contestó con su inconfundible acento sevillano-. Cité la obra de Yourcenar para quedar bien. El que a mí me gusta de verdad es Iznogud. Me río mucho con sus álbumes. Yo nunca quise ser califa en lugar del califa, pero entiendo su ambición y sus artimañas”. “No le comprendo”, comentó el periodista. “¿Desea ser recordado como una especie de Iznogud?” “Eso es. A mí no me gusta el poder, lo que me gusta es mandar y eso sólo lo consigue un visir. Mandar con las botas y no con los votos. No me interprete mal. Se lo digo sin acritud”. El periodista, estupefacto, le hizo una última pregunta: “¿Añadiría alguna frase? ¿Algo que resuma su visión del mundo?”. “Sólo dos palabras”, respondió González. “Por consiguiente…” Después se alejó, pensando que sus restos merecían un Mausoleo más grande que El Valle de los Caídos. ¿Cuál será el lugar que reservará la Historia a Felipe González? Indudablemente, una letrina. A veces, los sueños se hacen realidad.
    RAFAEL NARBONA

  5. LA FIESTA DE LOS LADRONES
    Posted on marzo 19, 2014
    Rafel Narbona
    http://rafaelnarbona.es/?p=7095
    LAGARES

    Las políticas neoliberales son actos de guerra contra la clase trabajadora. No se trata de fórmulas económicas orientadas a racionalizar el gasto público y estimular el crecimiento, sino de agresiones progresivas y largamente planificadas para liquidar los derechos laborales, políticos y sociales. El Comité de Expertos dirigido por Manuel Lagares Calvo, antiguo inspector de Hacienda y ex catedrático de Hacienda Pública de la Universidad de Alcalá de Henares, ha propuesto una reforma tributaria que contempla la subida del IVA del agua y los alimentos, una significativa reducción de los salarios y unas tablas impositivas que menoscaban el ya maltrecho principio de progresividad fiscal. Lagares elaboró el Programa de Saneamiento y Reforma que sirvió de base negociadora en los Pactos de la Moncloa. Los pactos de la Moncloa se celebraron como una prueba de concordia entre la patronal y los trabajadores, pero en realidad los “comités de empresa” significaron el fin del modelo asambleario. Al votar cada cuatro años y escoger unos representantes que negociaran directamente con la empresa, los trabajadores renunciaron a su fuerza colectiva, limitando su lucha al marco de las reivindicaciones sectoriales. Sólo la CNT se negó a suscribir un acuerdo que desactivaría el movimiento sindical y abriría las puertas a un modelo social regulado por los intereses de la banca y la patronal. La España parlamentaria y democrática se incorporó desde el primer momento a la rebelión de los ricos contra los avances del mundo del trabajo, aprobando brutales reconversiones industriales y favoreciendo la especulación inmobiliaria y financiera.

    PACTOS MONCLOA

    Manuel Lagares, que ha ocupado puestos de consejero en Telefónica, Campsa, El Mundo y Mapfre y ha ejercido como Presidente de la Comisión para la Reforma del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas en 1998 y 2002, posee una larga experiencia en reformas tributarias y siempre ha actuado conforme a los intereses de las elites financieras y empresariales. El ex Decano del Colegio de Economistas de Madrid presume de independencia y libertad, pero sus sugerencias siempre apuntan contra el bienestar de los asalariados. Cuando el pasado 6 de marzo de 2014 entregó las conclusiones de la Comisión de Expertos a Cristóbal Montoro, Ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, afirmó que sus 125 propuestas, que sugerían 270 modificaciones de los impuestos y cotizaciones sociales, sólo pretendían realizar “el mejor servicio a nuestro país”. Ese servicio consistiría en subir el tipo reducido del IVA del 10% al 21%, excluyendo de esta medida tan sólo a los servicios turísticos, el transporte público y el mercado inmobiliario. El incremento del 11% afectaría al agua y los alimentos elaborados. El pan, la harina panificable, la leche, las frutas, las verduras, las hortalizas, las legumbres, los tubérculos y los cereales sin tratar se librarían de esta subida, pero no la carne y el pescado. Los expertos o sabios afirman que esta distinción obedece al propósito de no perjudicar a “los segmentos de población económicamente más vulnerables”. En un país con un escandaloso porcentaje de niños malnutridos incrementar el precio de la carne y el pescado constituye una verdadera infamia. De acuerdo con los datos de Unicef, la tasa de pobreza infantil en España se sitúa en torno al 27’2%. “Podemos decir que en España hay niños que pasan hambre”, sostiene José Manuel Ramírez, presidente de la Asociación de Directores y Gerentes de Servicios Sociales. Ramírez deplora la decisión del gobierno de Rajoy de recortar un 65% el presupuesto en la Red Básica de Alimentos. “Todas las personas que nos dedicamos a los servicios sociales podemos contar casos de niños que viven situaciones de hambre real, no metafórico”, apunta Ramírez, que acusa al gobierno de cinismo e insensibilidad: “No se puede hacer una política canalla y luego utilizar eufemismos para maquillar u ocultar lo que está pasando. Es como si en mitad de una epidemia despiden a todos los médicos”. El pediatra Jesús Martínez señala que muchos padres calman el hambre de sus hijos con una bolsa de Cheetos: “Cuesta 0’30 euros y [con eso] tienen la tripa tranquila durante un rato a base de grasa y malos cereales que sacian, al estilo de los trabajadores bolivianos que mascan hoja de coca para adormecer tripas hambrientas”. Otro pediatra, que omite su identidad para proteger la confidencialidad de sus pacientes, asegura: “En los niños se nota que están más delgados, con índices de masa corporal más baja que hace unos años”. En los comedores escolares, hay una buena dieta, pero el menú cuesta 4 euros, es decir, unos 80 euros al mes, una cantidad que supera los recursos de muchas familias, con todos sus miembros en paro y, en muchos casos, sin ninguna clase de subsidios. El número de parados sin prestación supera los dos millones, un 40% de ese ejército de reserva industrial que ha pasado de la precariedad a la exclusión social.

    MALNUTRICIÓN INFANTIL

    En medio de este panorama, Lagares y sus sabios –tal vez sería mejor llamarles “Nueve hombres sin piedad”- proponen reducir los siete tramos impositivos a sólo cuatro, bajando la tributación máxima del 52% al 45% y la mínima del 24’7% al 20%. Esta reforma resta progresividad a los impuestos, pues los saltos entre tramos se distancian y, consecuentemente, se incrementan las cargas de las rentas intermedias. No se trata de una novedad, pues desde el primer gobierno de Felipe González se subió el tipo más bajo (un 5% más para las rentas más bajas) y se redujo el más alto (un 12’51% menos). La propuesta de los sabios rebajaría el tipo máximo al nivel más bajo de la historia reciente. Al mismo tiempo, los sabios piden “una nueva distribución de la carga entre empresarios y trabajadores”, señalando que las empresas soportan una carga excesiva en concepto de cotizaciones sociales. Esto significa gravar las nóminas con un impuesto que recortará los salarios y librará a los empresarios de gastos. En la misma línea, se pide una rebaja del Impuesto de Sociedades, que debería pasar del 30% actual al 25% y, a medio plazo, descender hasta el 20%. Esta rebaja es inadmisible, si se repara en que las empresas del IBEX 35, con unos beneficios de 90.000 millones de euros en 2011, sólo pagaron 4.000 millones en concepto de impuestos. Es decir, un 5%. No se equivoca Vicenç Navarro cuando afirma que los paraísos fiscales no están en lugares exóticos, sino en el centro de la actividad financiera de la UE, que cada vez se parece más al modelo económico norteamericano, profundamente desigual e insolidario. De hecho, además de plantear la supresión del impuesto de Patrimonio, se propone reducir las cotizaciones en los empleos peor pagados y de peor calidad. Se aduce que es una buena fórmula para crear empleo, algo que necesita el PP para no sufrir un descalabro en las europeas y en las generales. Es evidente que la orgía neoliberal o fiesta de los ladrones aplica la misma estrategia en toda la UE, logrando que en 2011 –según datos del Eurostat- el número de ciudadanos pobres llegara a los 120 millones. Ser pobre significa vivir con menos del 60% de la renta media disponible en cada país. En España, el umbral se halla en 15.445 euros para una familia de dos adultos y dos menores. Estar por debajo de ese umbral conlleva graves problemas para pagar la calefacción, el alquiler o comer carne dos veces en semana. Si se mantiene esta tendencia, en 2025 el número de pobres crecería hasta los 145 millones. No todos pierden, pues año tras año las personas más ricas aumentan su patrimonio. En 2011, el 10% más rico se llevó el 24% de los ingresos de la UE, mientras el 10% más pobre sólo se benefició de un raquítico 3%. Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía y ex economista jefe del Banco Mundial, no es un radical, pero considera que las políticas neoliberales garantizan un porvenir sombrío: “La austeridad solo ha conseguido paralizar el crecimiento de Europa, con decepcionantes mejoras en las balanzas fiscales en todos los casos. Y lo que es peor, la austeridad contribuye al aumento de las desigualdades que harán que esta situación de fragilidad económica perdure, exacerbando innecesariamente el sufrimiento de las personas en situación de desempleo y pobreza durante muchos años”.

    POBREZA 8

    Los efectos de las políticas neoliberales ya se aprecian en la próspera Alemania, donde uno de cada cuatro trabajadores desempeña un empleo temporal o a tiempo parcial, según el Informe Social de 2013 publicado por la Oficina Federal de Estadística y elaborado conjuntamente con el Centro de Investigaciones Sociales de Berlín y el Centro Federal de Formación Política. “Nunca antes ha habido tantos trabajadores en el país y, sin embargo, cada vez hay más gente en riesgo de pobreza”, afirma el informe. En Alemania, hay 41’5 millones de personas empleadas, la mayor cifra de su historia, pero el volumen total de trabajo es inferior a 1991. Esto se debe a que “cada vez hay más personas que trabajan, voluntaria o involuntariamente, a tiempo parcial”. Los más afectados son las mujeres (33%), los jóvenes menores de 24 años (33%) y las personas sin cualificación (37%). En 2011, se consideraba pobres a los que percibían salarios inferiores a 980 euros. El riesgo de pobreza se ha incrementado hasta el 20% entre las personas con edades comprendidas entre los 55 y los 64 años. La esperanza de vida es once años menor para los hombres nacidos en los estratos sociales con rentas más bajas. Actualmente, se considera que el porcentaje de pobreza afecta al 15’2% de la población, pero en algunas regiones sube hasta el 24%. Es un porcentaje semejante al de Estados Unidos, con 50 millones de pobres y unas condiciones de explotación laboral semejantes a las que ya se han impuesto en la UE, con el pretexto de la crisis. En 1998, la periodista norteamericana Barbara Ehrenreich trabajó como camarera, empleada doméstica y dependienta en Florida, Maine y Minnesota, cobrando el salario mínimo. Su experiencia inspiró un libro, que en España se publicó con el título Por cuatro duros: cómo (no) apañárselas en Estados Unidos. En esas fechas, el salario mínimo retribuía la hora trabajada con algo menos de seis euros, pero el alquiler de una habitación costaba casi nueve. ¿Cómo era posible vivir con esos ingresos? ¿Cómo vivían esos trabajadores? Las conclusiones fueron demoledoras. Vivir en esas condiciones implicaba perder la identidad (“no eres nadie”), recorrer grandes distancias a diario (los alquileres no son baratos en las ciudades y hay que refugiarse en la periferia), no poder ahorrar, alimentarse deficientemente, sufrir problemas de salud (particularmente graves en un país con una sanidad pública ínfima y excluyente), padecer una ansiedad crónica por el riesgo de perder el empleo y caer en la indigencia y, lo que no es menos grave, carecer de tiempo para unas relaciones familiares normales y un ocio enriquecedor. Barbara Ehrenreich se preguntó por qué estas personas no se rebelaban, pues la mayoría se mostraban sumisas y propensas a delatar a sus propios compañeros, alineándose incomprensiblemente con la empresa que les explota. Cualquier gesto de protesta se identifica con la subversión comunista, un verdadero tabú en Estados Unidos. El fracaso, en cambio, se interioriza como una prueba de escasa valía personal. En el país de las grandes oportunidades, el trabajador pobre se responsabiliza a sí mismo de su infortunio y no al sistema.

    OBAMA 7

    La identificación entre comunismo y fascismo ha causado un daño terrible, pues ha despojado a los trabajadores de una poderosa herramienta al servicio de su dignidad y emancipación. El comunismo introdujo la noción de lucha de clases y la necesidad de combatir al capitalismo para construir un porvenir basado en la igualdad y la solidaridad. Hannah Arendt y otros intelectuales establecieron una analogía aberrante entre el genocidio nazi y la revolución comunista. Desde luego, su símil cosechó un indiscutible éxito, contribuyendo a la definitiva alienación de la clase trabajadora. Barbara Ehrenreich apuntó que sólo el conocimiento podría liberar a los trabajadores pobres, condenados a una existencia de servidumbre. El marxismo es conocimiento y por eso contiene un enorme potencial transformador. De ahí que se le haya atacado inmisericordemente. Plumas como Isaiah Berlin, Karl Popper, George Orwell (socialista, a pesar de sus dicterios anticomunistas) o el deleznable Vargas Llosa han empleado la mentira y la manipulación para desacreditar el legado marxista. Por el contrario, han ensalzado la economía de mercado, sin ocultar su desprecio por las clases más humildes. Pienso que Manuel Lagares y sus sabios son verdaderos criminales, pues sus ideas agravan la miseria y el hambre de los sectores más desfavorecidos. Las políticas de austeridad matan, pues acortan la esperanza de vida y acentúan los problemas de malnutrición. Cuando se aplican a escala planetaria, desencadenan hambrunas, guerras y masacres. La putrefacta Audiencia Nacional jamás juzgará a estos criminales, verdaderos apologistas del terrorismo económico, pues está demasiado ocupada empapelando a Pablo Hasél o Alba González Camacho, una joven de 21 años que lanzó cuatro improperios en Twitter, descargando la rabia de una generación sin otras alternativas que el paro, la explotación laboral o la inmigración. ¿Cuándo acabará la orgía neoliberal? No creo que en los proyectos reformistas, pues estimo que no es posible acabar con la fiesta de los ladrones, sin salir del euro, la UE y la OTAN, tres de los pilares esenciales del capitalismo. La UE es el títere de Estados Unidos. En lo político, lo económico y lo ideológico. De ahí que la sociedad europea y la norteamericana cada vez se parezcan más. Las Marchas por la Dignidad que convergerán en Madrid el próximo 22 de marzo encarnan la voluntad de resistencia del pueblo trabajador, pero es improbable que logren resucitar el espíritu del Madrid de 1936. En esas fechas, Antonio Machado escribió unos versos memorables: “¡Madrid, Madrid; qué bien tu nombre suena /, rompeolas de todas las Españas! / La tierra se desgarra, el cielo truena / tú sonríes con plomo en las entrañas”. Me temo que las grandes movilizaciones –el 15M, las mares blancas, verdes, rojas- sólo han servido para crear conciencia política, pero no han cambiado nada esencial. La Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) han frenado desahucios, pero los bancos siguen echando a la gente a la calle. De hecho, los desahucios se aceleraron en la primera mitad del 2013, pese a las protestas sociales. El poeta no se equivocaba al hablar de “plomo en las entrañas”. El neoliberalismo no cederá su cetro por las buenas. Desgraciadamente, los verdaderos sociales no se gestan con reformas, sino con rupturas. Ya no hay que hablar de desobediencia, sino de resistencia. Las protestas contra la Troika en Bilbao o la revuelta de Gamonal son un buen ejemplo de coraje y dignidad. De momento, busquemos la inspiración en los poetas, pues tal vez algún día los magistrados de la Audiencia Nacional lean a Antonio Machado, Valle-Inclán o Bergamín y ordenen secuestrar sus obras, acusándoles de apología del terrorismo. No está de más recordar el verso de otro poeta insurgente: “La poesía es un arma cargada de futuro”. Las palabras de Gabriel Celaya aún conservan su pálpito de rebeldía y esperanza.

    MARCHAS 3

    RAFAEL NARBONA

    El artículo “Un comité de sabios para avalar la subida del IVA del agua, bajar los sueldos y aumentar la desigualdad tributaria” (17-03-14) escrito por el Equipo de Redacción de Voces de Pradillo me ha ayudado a elaborar este texto, proporcionándome información y un riguroso análisis de las propuestas del Comité de Expertos presidido por Manuel Lagares.

  6. EL NUEVO GRAN JUEGO (DE AMENAZAS) EN EURASIA
    http://www.rebelion.org/noticia.php?id=182225
    En Ucrania, Occidente apoyó un golpe inconstitucional contra un gobierno elegido perpetrado, entre otros, por guardias de asalto fascistas/neonazis (Svoboda, Sector Derecho) instrumentalizado por la inteligencia estadounidense. Después de un contragolpe ruso, el presidente Barack Obama proclamó que cualquier referendo en Crimea “violaría la constitución ucraniana y violaría el derecho internacional”.
    Es solo el último ejemplo en la violación serial del “derecho internacional”. El registro diario es enorme, e incluye: Los bombardeos de Serbia por la OTAN durante 78 días en 1999 para permitir la secesión de Kosovo; la invasión de EE.UU. en 2003 y la subsiguiente billonaria ocupación y creación de una guerra civil en Iraq; los bombardeos de Libia de la OTAN/AFRICOM en 2011 invocando R2P (“la responsabilidad de proteger”) como cobertura para provocar un cambio de régimen; la inversión de EE.UU. en la secesión del Sur de Sudán, rico en petróleo, para que China tenga otro dolor de cabeza geopolítico; y la inversión estadounidense en una perenne guerra civil en Siria.

    No obstante Moscú sigue creyendo (¿desatinadamente?) que hay que respetar el derecho internacional presentando al Consejo de Seguridad de la ONU información clasificada sobre todas las acciones occidentales de inteligencia/operaciones psicológicas conducentes al golpe en Kiev, incluyendo “entrenamiento” asegurado por Polonia y Lituania, para no mencionar la participación de la inteligencia turca para la realización de un segundo golpe en Crimea. Diplomáticos rusos pidieron una investigación internacional imparcial. Esta nunca tendrá lugar; la narrativa de Washington sería totalmente desenmascarada. Por ello habrá un veto de EE.UU. en la ONU.

    El ministro de Exteriores ruso Sergei Lavrov también pidió que la Organización por la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) investigue objetivamente a los francotiradores que dispararon a todos los que tenían a la vista en Kiev, como lo reveló el Ministro de Exteriores de Estonia a la jefa de política exterior de la UE, Catherine “I love Yats” Ashton. Según el embajador de Rusia en la ONU, Vitaly Churkin, “aparecería un cuadro totalmente diferente en comparación con el que presentan los medios estadounidenses y, por desgracia, algunos políticos estadounidenses y europeos”. Sobra decir que no habrá ninguna investigación.

    Hola, soy su buen neonazi

    Todos recuerdan al “buen talibán”, con el cual EE.UU. podía negociar en Afganistán. Luego aparecieron los “buenos” yihadistas de al Qaida, que EE.UU. podía apoyar en Siria. Ahora son los “buenos neonazis” con los cuales Occidente puede cooperar en Kiev. Pronto habrá los “buenos yihadistas que apoyan a los buenos neonazis”, que pueden ser desplegados para apoyar las intenciones de EE.UU./OTAN y contrarias a los rusos en Crimea y más allá. Después de todo, el mentor de Obama Dr. Zbigniew “el Gran Tablero de Ajedrez” Brzezinski es el padrino de los buenos yihadistas, totalmente armados para combatir contra la ex Unión Soviética en Afganistán.

    Tal como van las cosas en el terreno, los neonazis vuelven definitivamente como los buenos muchachos.

    Por primera vez desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, fascistas y neonazis están al mando en una nación europea (aunque Ucrania podría ser caracterizada sobre todo como la nación fluctuante crucial en Eurasia). Parece que pocos en Europa se han dado cuenta.

    El desfile de personajes incluye al ministro interino de defensa ucraniano y ex estudiante en el Pentágono Ihor Tenyukh; al primer ministro adjunto para asuntos económicos e ideólogo de Svoboda Oleksandr Sych; el agro-oligarca ministro de agricultura Ihor Svaika (Monsanto, después de todo, necesita un agente en jefe); el jefe del Consejo Nacional de Seguridad y comandante en Maidán de neonazis del Sector Derecho, Andry Parubiy; y el jefe adjunto del Consejo Nacional de Seguridad, Dmytro Yarosh, fundador de Sector Derecho. Para no mencionar al líder de Svoboda Oleh Tyanhybok, amigo cercano de John McCain y de Victoria Nuland, y proponente activo de una Ucrania libre de la “mafia moscovita-judía”.

    Mientras el Kremlin se niega a tratar con esta pandilla y el referendo del 16 de marzo en Crimea es prácticamente dado por hecho, el equipo de “Yats” está plenamente legitimado, con honores, por el equipo de Obama, con su líder incluido, en Washington. Para citar a Lenin, ¿qué hacer? Una lectura cuidadosa de las acciones del presidente Putin sugeriría una respuesta: nada. Como ser solo esperar, mientras se subcontrata a la UE el futuro inmediato de la espectacular bancarrota de Ucrania. La UE es impotente incluso ante la tarea de rescatar a los países del Club Med. Inevitablemente, más temprano que tarde, con o sin amenazas de sanciones, volverá arrastrándose a Moscú a la busca de “concesiones”, de modo que Rusia también podría pagar la cuenta.

    Mientras tanto, en Ductistán

    Mientras tanto, el Nuevo Gran Juego (de amenazas) en Eurasia progresa sin tregua. Moscú llegaría gustosamente a un compromiso respecto a una Ucrania neutral, incluso con neonazis en el poder en Kiev. Pero una Ucrania ligada a la OTAN es una línea roja absoluta. A propósito, la OTAN está “monitoreando” Ucrania con aviones AWACS desplegados en el espacio aéreo polaco y rumano.

    Por lo tanto el tan alabado “reajuste” entre el Kremlin y el gobierno de Obama ha sido enterrado para todos los efectos prácticos (sin que se pueda esperar un renacimiento al estilo de Hollywood), lo que queda es el peligroso juego de amenazas. Desplegado no solo por el Imperio, sino también por sus acólitos.

    Esa colección monstruosa de burócratas sin cara al estilo de Magritte en la Comisión Europea (UE), agregada a la interminable amenaza de sanciones de la UE, ha decidido retardar una decisión sobre si Gazprom podrá vender más gas a través del gasoducto OPAL en Alemania, y también retardar las negociaciones sobre South Stream, el gasoducto bajo el Mar Negro que debería entrar en operación en 2015.

    Como si la UE tuviera algún Plan B factible para escapar a su dependencia del gas ruso (para no hablar de evadir el muy lucrativo juego financiero entre capitales europeas clave y Moscú). ¿Qué van a hacer? ¿Importar gas en vuelos de Qatar Airways? ¿Comprar GNL de EE.UU. algo que no será factible en el futuro previsible? El hecho es que desde el minuto en que comience una guerra del gas, si llegara a ocurrir, la UE estará bajo intensa presión de una serie de naciones miembros para mantener (e incluso ampliar) su solución con el gas ruso – con o sin “nuestros bastardos” (neonazis) en el poder en Kiev. Bruselas lo sabe. Y sobre todo, Vlad el Martillo [Putin] lo sabe.

  7. EL DÍA DESPUÉS
    Santi Nolla 19/03/2014 07:35
    Es difícil encontrar un día después tan denso. Desde que el Barça goleó a Osasuna con una exhibición de fútbol y en la semana del gran Clásico ha salido que el entorno de Martino asegura que el técnico se irá, según ha podido saber TV-3; que las negociaciones del Barça con Messi están mal encaminadas, según ha podido saber el AS; que Guardiola ha afirmado que dejó el Barça porque se vio incapaz de volver a motivar a los jugadores, según una entrevista con el director del Consejo de Dirección de Audi en autopista.es; que Martino dio una lista de ocho jugadores para incorporar al Barça el pasado mes de octubre, según ha podido saber la ESPN.

    Realmente es rico informativamente el día después. Muy rico. Se han repartido todas las salsas. Lo del entorno de Martino, Messi y la lista no es especialmente vibrante antes de acudir al Bernabéu. Lo de Guardiola se encuadra en la oportunidad de escuchar su opinión en la previa de un partido tan global. Hombre, si Pep, el mejor técnico del mundo, se vio incapaz de motivar a los jugadores con los que creció, ¿qué hay que pedirle a Martino, que aterrizó en el Barça como un paracaidista con referencias?

    Obviar la relación que puede existir entre todo lo que va apareciendo (y aparecerá) y la semana del Clásico sería un error. Cuando la lista es tan potente y tan larga, después de un 7-0, se acepta la paranoia como término incorporado al entorno. Da la sensación de que es una gran conspiración sin conspiradores, la suma de relatos imposibles que se hacen realidad. El día después del 7-0 ha sido, es y aún puede ser más tremendo. ¿Qué pasará después del Bernabéu?

    http://www.mundodeportivo.com/20140319/fc-barcelona/el-dia-despues_54403802558.html

  8. La UEFA parece primar los intereses económicos por encima de los deportivos. Según desveló el portal ‘elplural.com’, al presidente del máximo organismo futbolístico europeo, Michel Platini, le complacería mucho que uno de los dos finalistas de la Liga de Campeones fuera el Real Madrid. Así lo admitió un estrecho colaborador de Platini en un reciente encuentro con un grupo de socios madridistas celebrado en Madrid.

    Este alto dirigente de la UEFA, según ‘elplural.com’, explicó en ‘petit comité’ que de cara a la final del próximo 24 de mayo en Lisboa “Michel Platini quiere ver en el césped al Real Madrid de Cristiano Ronaldo y al Bayern de Múnich de Guardiola. Ese partido interesa a todo el mundo”. En medio de una animada charla con varios socios blancos que se celebró el pasado viernes en un céntrico restaurante madrileño, dicho dirigente de la UEFA se atrevió a hacer públicas las preferencias de Platini, que, sostuvo, son también las de “medio mundo”.

    La revelación del colaborador del presidente de la UEFA sorprendió a todos los presentes, que le pidieron más información e incluso se atrevieron a plantearle si ya podían ir reservando los billetes para viajar a Lisboa el próximo mes de mayo. Dicho dirigente recurrió a motivos económicos para justificar las preferencias de la UEFA. “¿Dónde se juega la final? En lisboa, Portugal, el país de Cristiano Ronaldo, el actual Balón de Oro y el líder del Real Madrid, el equipo que más ingresos genera en el mundo”, explicó.

    Y prosiguió: “El Bayern de Guardiola, además de ser el mejor, es el equipo más rico y poderoso de Europa. Y el euro está en Alemania. El negocio para la UEFA sería redondo con este partido. Y todos contentos. Medio mundo estaría con el Real Madrid de Cristiano, y el resto, los del Barça o los argentinos, con el Bayern de Guardiola”.

    Cuando le recordaron las malas relaciones entre Platini y Florentino Pérez, presidente del Madrid, el directivo del máximo organismo futbolístico europeo se preguntó en voz alta: “¿No fue Cristiano Ronaldo a recoger el Balón de Oro? Todo cambia y las personas, por interés, también”.

    El colaborador de Platini también dio por hecho que habrá duelo español en los cuartos de final de la Champions. Y cuando los presentes le interrogaron sobre la existencia de bolas calientes en el sorteo que se celebrará mañana, se limitó a decir en tono enigmático que “ya lo veréis”.

  9. http://www.diario-octubre.com/2014/03/20/esclavitud-laboral-y-1-200-muertos-silencio-total-de-ee-uu-y-la-union-europea/
    ¿Cuál es el país más rico del mundo, con mayor presencia relativa de inmigrantes y con 1.200 trabajadores muertos por accidentes laborales desde 2010? ¿Dónde se trabaja siete días a la semana y se perciben los salarios (de miseria) cuando quiere el empresario de turno? ¿En qué lugar de la globalidad neoliberal no se celebran elecciones generales ni existen partidos políticos ni sindicatos? Tómese su tiempo, la respuesta es difícil porque no existen referencias en portada ni análisis políticos rigurosos en los punteros medios de comunicación de masas. Dos pistas que pueden servirle de ayuda: no es Venezuela ni está relacionado con Putin.

    La respuesta es Qatar o Catar, como usted prefiera. Una monarquía absoluta, amable y burdo eufemismo de dictadura medieval, bajo el yugo férreo de la dinastía familiar Al Zani desde el siglo XIX. El país se independizó de Gran Bretaña en 1971, siendo sus principales riquezas naturales el gas natural y las reservas de petróleo que pueden alcanzar un futuro estimado de 40 años más.

    Para conseguir empleo en Catar es imprescindible un documento sui generis, visado o aval del patrono contratista, kafael o kafala, tanto para entrar como para salir del país, esto es, un salvoconducto hacia la esclavitud. La población no llega a los 2 millones de residentes, de los cuales solo 250.000 son ciudadanos de pleno derecho y un 85 por ciento extranjeros. La fuerza de trabajo foránea representa un 95 por ciento de la economía regular e irregular catarí.

    En 2022, se celebrará en su territorio el Campeonato Mundial de Fútbol organizado por la FIFA, uno de los eventos más importantes de resonancia internacional. La construcción de estadios y otras infraestructuras, hoteles y hospitales, ha precisado de mano de obra barata y abundante desde 2010. Hasta hoy, 1.200 trabajadores inmigrantes indios y nepalíes se han dejado el aliento y la vida en las obras, aunque algunas fuentes elevan esa trágica estadística a 4.000 fallecidos.

    Los datos son escalofriantes, pero no han ameritado ninguna censura contundente y sin paliativos de parte de la ONU, EE.UU. y la Unión Europea. Tampoco los mass media han mandado de urgencia enviados especiales a la zona. La esclavitud y los accidentes laborales, al parecer, no son entendidos como elementos fundamentales del sistema democrático ni de los derechos humanos, sobre todo cuando afecta a indios, nepalíes, iraníes y nacionales, mejor sería decir súbditos, procedentes de países norteafricanos, todos ellos colectivos inmigrantes mayoritarios en la tiranía de Catar.

    Catar es un escenario ideal para rodar una película de aventuras, diminuto y desértico, casi sin manantiales de agua. Eso sí, se considera que posee la mayor renta per cápita a escala mundial, lo que tapa ideológica y mediáticamente sus profundas carencias democráticas, su régimen esclavista y sus desigualdades siderales. Lo que sí tiene en cantidades desorbitadas es pena de muerte, castigos punitivos a latigazos, detenciones arbitrarias por periodos de 6 meses, trabajo forzoso, trata de personas, explotación sexual de mujeres y niñas y un servicio doméstico de cerca de 300.000 empleadas sumergidas en tierra de nadie no regulado por normativas legales. Todo un ejemplo, como se advierte a primera vista, en materia de posmodernidad y desarrollo democrático. No como Venezuela y la Rusia del presidente Putin, of course.

    Los vecinos aliados de Catar son Arabia Saudí, Baréin, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Omán, países homologados por los mercados financieros como democracias capitalistas intachables y cuasi perfectas. Forman un bloque político reaccionario de presión, hegemónico en Oriente Medio, avalado por los intereses particulares geoestratégicos de Washington y Bruselas.

    La diplomacia catarí juega a varias bandas y a la confusión permanente en su zona de influencia. Los petrodólares se invierten de modo táctico en varios frentes simultáneos y contrapuestos, alentando tanto a los extremismos yihadistas como a las cándidas y juveniles primaveras árabes de nueva hornada que conmocionaron emocionalmente hace nada a la poco exigente opinión pública de EE.UU. y Europa. Su finalidad es mantener en un equilibro inestable las inquietudes populares para así mejor manipular y radicalizar las contradicciones históricas y sociales en favor de sus propias metas y objetivos políticos y macroeconómicos, configurándose como la fábrica favorita de rebeldes para la OTAN y la CIA en misiones especiales y encubiertas dentro de Sudán, Libia, Siria, Malí y Argelia. Catar exporta rebeldes contrarrevolucionarios e importa ingentes cantidades de material bélico a países occidentales, un toma y daca consensuado entre bastidores que fortalece a las multinacionales y al capitalismo beligerante del caos y la catástrofe constante vigente en la actualidad.

    La radiografía expuesta en breves rasgos invitaría a pensar que EE.UU. y la OTAN estuviesen organizando una operación quirúrgica militar contra el feudo catarí por aquello de exportar o restablecer la democracia occidental y los derechos humanos universales de manera altruista y desinteresada. Pero no, ahora mismo están muy ocupados en desestabilizar la revolución bolivariana en Venezuela y sus evidentes logros sociales y en convertir en monstruo diabólico a Vladimir Putin por los acontecimientos recientes de Ucrania. Las legítimas y repetidas victorias electorales de Hugo Chávez y Nicolás Maduro y el referéndum de Crimea no son actos políticos de genuina democracia para Obama, Merkel y sus adláteres de la órbita capitalista. Democracia es, única y exclusivamente, lo que digan que es Washington y Bruselas. Y, faltaría más, Catar es una democracia de pura cepa.

  10. http://www.vnavarro.org/?p=10575
    Existe una percepción promovida por el establishment conservador español (a la cual se han sumado gran parte de voces prominentes de las izquierdas gobernantes) de que la Transición de la dictadura a la democracia fue modélica (lo cual quiere decir ejemplar), estableciéndose un sistema democrático homologable a cualquier otro sistema existente en la Europa democrática. En realidad, se ha llegado incluso a hablar de “ruptura” con el régimen dictatorial anterior, ruptura capitaneada por el Monarca, que fue el principal promotor de aquel proceso. Hasta aquí la versión idealizada y profundamente errónea de lo que fue la Transición.

    He escrito extensamente sobre lo inmodélica que fue aquella Transición y lo enormemente limitada que es la democracia existente en España. Una simple comparación de lo que ha ocurrido en España con lo ocurrido en otros países que sufrieron regímenes nazis o fascistas semejantes al liderado por el General Franco, muestra con toda claridad la falsedad de esta percepción, que define la Transición como rupturista con el régimen dictatorial anterior. En realidad, el Estado español continuó bajo la enorme influencia de las mismas fuerzas políticas que controlaban el régimen dictatorial. Hacer esta afirmación no quiere decir que no hubieran cambios (como maliciosamente se nos atribuye a los que sostenemos que no hubo ninguna ruptura), puesto que sí los hubo, y algunos muy significativos. Por ejemplo, se consideró a los tribunales encargados de la represión como ilegales, incluyendo entre ellos a los tribunales militares. Pero una consecuencia del enorme poder de los aparatos heredados del régimen anterior es que no se aprobó que las sentencias de dichos tribunales fueran anuladas, tal como ocurrió en países que tuvieron dictaduras semejantes, como fue el caso de la Alemania nazi. En Alemania, el Parlamento democrático declaró nulas todas las sentencias de los juicios de los tribunales nazis.

    El que no se anularan en España se debió precisamente a la fuerza de los herederos de aquel régimen y a la permanencia de personajes afines a aquella dictadura en los aparatos del Estado, incluyendo la judicatura. En 1978, el cuerpo judicial del franquismo pasó automáticamente en pleno a ser el cuerpo judicial del régimen democrático, aun cuando muchos miembros de dicho cuerpo estaban relacionados o habían participado en la represión del régimen dictatorial. Y como consecuencia del sistema jurídico existente, los puestos de mayor autoridad, como los del Tribunal Supremo, el Tribunal Constitucional y el Consejo General del Poder Judicial, procedieron del cuerpo judicial franquista. De ahí que tales instituciones, además de ser profundamente conservadoras, sean reacias a un cambio sustancial (es decir, a una ruptura) en el sistema judicial.

    Un caso claro ha tenido lugar recientemente con la petición de los familiares del asesinado Puig Antich de que se revise y anule la sentencia que condenó injustamente a aquella persona, pues respondió a un deseo de venganza del régimen debido al atentado mortal contra el presidente del gobierno Carrero Blanco por parte de ETA. Los tribunales españoles han denegado esta revisión y anulación. Y una de las causas es, como indica el magistrado Santiago Vidal, miembro de la asociación progresista Jueces para la Democracia, en una entrevista en el diario ARA (01.03.14), que “de los cinco magistrados del Tribunal Supremo que sistemáticamente han denegado recursos, tres tienen familiares directos que fueron generales del ejército franquista y participaron en juicios sumarísimos. (…) Aquí se han mezclado las ganas de no remover el pasado con los intereses personales”. En 1978 no se hizo ninguna distinción entre los jueces que podían adaptarse al régimen democrático y los que no. Todos continuaron en su lugar. De ahí que el franquismo perdure en grandes sectores de la judicatura.

    Nos encontramos, pues, con que los asesinados han sido ya juzgados y sentenciados y que no puede reabrirse su caso ni aquí ni en otro lugar. Es más, la ley de amnistía de 1977 tampoco permite reabrir estos casos. Y ello es incluso un obstáculo para que se abran otros procesos en otros países como Argentina. Los tribunales de otros países no pueden intervenir porque ya han sido juzgados.

    Ahora bien, la presión internacional, incluida la reiterada crítica y denuncia de las Naciones Unidas a la inmunidad existente en España, podría abrir una puerta para la intervención del Tribunal Penal Internacional, aunque el magistrado Vidal es escéptico, pues dicho tribunal está sujeto a presiones de carácter político que dificultan (en realidad, imposibilitan) que se haga justicia. Así de claro.

  11. Querido Carlos, varios regímenes occidentales (entre ellos el español) vienen financiando , protegiendo y amparando ese tipo de actuaciones… ¿aplicamos por ello la ley de partidos al ppsoe?¿los colocamos en la lista de organizaciones terroristas? Por cierto, que zafio el régimen español utilizando a Suarez (al que humillaron , despreciaron )para no hablar de las marchas 22M…son tan previsibles y putrefactos

    LAS CARTAS MARCADAS YA NO SIRVEN
    http://insurgente.org/index.php/mas-noticias/ultimas-noticias/item/10123-las-cartas-marcadas-ya-no-sirven-un-artículo-de-la-escritora-sara-rosenberg

    Hablando de previsibles y genocidas, Doctrina DIRIGIR DESDE ATRAS (con Bush y los republicanos se les notaba mucho ..)
    http://www.rebelion.org/noticia.php?id=182331

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