¿Soy realmente marxista?

 

                                Rainer María Rilke

 La verdad, lo juro por la mejor salud de mi mujer, es que no sé lo que hacer.

La base fundamental, esencial de mi pensamiento no consigo que sea entendida por los demás, “ergo” soy yo el que falla y no los otros.

El marxismo no es lo que históricamente hemos comprobado, como tampoco lo es el cristianismo y el budismo.

Marx escribió miles de páginas con las que yo no estoy de acuerdo, sobre todo con aquéllas en las que hacía una prognosis de la historia, porque ésta es, no puede ser, sino un arcano indescifrable, porque en su curso o su transcurso influyen miles de circunstancias, entre las cuales, la acción del hombre no es la menos importante, y el hombre, creo que lo he dicho ya hasta la saciedad, es una mierda seca pinchada en un palo, de manera que ni Fidel Castro ni Ernesto Guevara consiguieron ser superhombres como tampoco lo soy yo, que quise entrar por estos lugares con un alias, creo, suficientemente ilustrativo: “Hijo de puta”, pero un buen, un excelente amigo, me convenció para que no lo hiciera y me proporcionó el propio nombre de su abuelo, eutiquio, que creo que quiere decir el bien hablado. 

 Yo, que estoy sometido, involuntariamente, a una reducción brutal y fatal de la memoria, me encuentro ahora con que todo mi bagaje marxista se reduce a unas cuantas líneas:

 1-Todo es economía, axioma absolutamente inatacable para todo el que sea capaz de ver la verdadera entraña de las cosas, 

 2-lo que yo llamo el imperativo categórico marxista: dale a la sociedad todo lo mejor que tengas y no le pidas a ella más que aquello que te sea imprescindible para vivir.

 A lo mejor, o a lo peor, es que yo no sólo no soy marxista sino que no tengo ni puñetera idea de lo que realmente es el marxismo, de hecho, los 2 o 3 grandes estudiosos del marxismo que han pasado por aquí, por los blogs por los que hasta ahora me he movido, anduvieron dialogando conmigo cierto tiempo y, luego, me dejaron por imposible.

 Pero yo, que tengo la sensación de que no dispongo de mucho tiempo que perder, me veo en la insoslayable necesidad de creer en algo que justifique de alguna manera lo que hago, o sea de encontrar algo en que creer, algo por lo que trabajar, los 4 puñeteros días mal contados que me quedan y lo he encontrado en estas 4 líneas que acaba de transcribir.

 Pero tú, que eres de las pocas alegrías que últimamente me ha dado la vida, porque pocas veces había encontrado yo tantos elementos de coincidencia desde el nombre tu blog, Geometría de invierno, a tu afición por Rainer María Rilke, etc., etc., de pronto has comenzado a encontrar motivos para desencontrarte conmigo que, a mí, me parecen insuficientes, porque las disidencias son bilaterales o sea que son de ti hacia mi pero igualmente en el otro sentido, lo que parece que sucede es que yo por viejo soy mucho más relativista que tú.

 Dejando aparte aquel primer detonante, las superwomans, de las que no he vuelto a escribir una sola palabra, a pesar de que he tenido muchos motivos para ello, para no molestarte otra vez, éstos de ahora sí que son realmente importantes pero creo que absolutamente inmotivados.

 Dices que te repugna cada vez que hablo de Cuba y de China. Y respecto a la isla, aportas pruebas directas de tu conocimiento. Algo parecido a lo que me sucedió con bensalgado cuando vino de China.

 Yo no he salido nunca más allá del portal de mi casa. O sea que no tengo experiencia directa de casi nada. Soy, poco más o menos, el hombre que todo lo aprendió en los libros y en ese pequeño microcosmos que todos llevamos dentro de nosotros mismos.

 Por eso, no sólo es que me puedo equivocar, es que seguramente me equivoco, pero, claro, no voy a renunciar también a esto, me equivoque o no, lo que yo creo que es el mundo, es el único mundo que yo tengo.

 O sea que yo me voy a quedar con la Cuba que siempre he soñado y con la China que a mí me gustaría que fuera no con la que estoy seguro de que ahora no es.

 Porque no tengo nada, absolutamente otra puñetera cosa en qué creer y no quiero acabar pegándome un tiro.

 Pero, eso, sí, siendo como son y lo que son, me parecen mejor que ese mundo sobre el que estaba acabando de escribir otro post, cuando gmail me ha dado traslado en la pantalla del comentario que tú acababas de escribir.

 Entonces, lo he dejado allí, reposar un poco y, ahora, apenas cuelgue éste, volveré con él.

 Sinceramente, Lucía, un beso,

 

15 comentarios en “¿Soy realmente marxista?

  1. Cada maestrillo tiene su librillo.
    ENTREVISTA A WILLIE TOLEDO. ACTOR
    “La gente en Cuba está más contenta desde la apertura económica”
    El actor celebra que por primera vez en 521 años América Latina “decida su destino sin injerencias europeas ni norteamericanas”.
    Cuando defendía a Cuba desde España lo retaban a que se fuera a vivir allí, cuando se mudó para La Habana provocó un tsunami y lo acusaron de vivir mejor que muchos cubanos, inventándole mansiones y enormes privilegios. Sin embargo, el actor Willie Toledo, tiene menos lujos que en su país, vive en un barrio de cubanos, habita un pequeño apartamento, bastante escaso de muebles y muy necesitado de una mano de pintura. Allí nos recibió, descalzo, sin camisa y sonriente para contarnos sus experiencias en estos 2 meses que lleva en Cuba.
    Bueno, ¿cómo te va en Cuba?
    Pues me va bastante bien, la verdad es que estoy muy contento, ya conocía La Habana, tengo mucha gente aquí, muchos amigos y también tengo tiempo para leer por ejemplo, que en Madrid no lo tenía y me lo estoy leyendo todo.
    Dicen que ni el infierno ni el paraíso son iguales cuando uno viene de turista que cuando eres inmigrante. ¿Qué diferencias has encontrado?
    Pues a mi me ha gustado mucho más esta Cuba. Me está gustando mucho más vivir La Habana en el día a día, ir al cine, ir al teatro, conciertos, ir a comer a casa de gentes.
    ¿Cómo es la marcha acá, te adaptas?
    Madrid es la capital de marcha, de la juerga, probablemente de toda España, pero yo ahora estoy muy tranquilito, no estoy saliendo prácticamente nada. De vez en cuando compramos una botellita y vamos a casa de un amigo o al malecón a hacer botellón. Pero estoy saliendo muy poquito. De hecho estoy haciendo lo que tenía ganas de hacer hace muchos años, que es llevar el horario solar. Me acuesto tempranito, a las 11 estoy durmiendo y me levanto a las 7, 30 de la mañana. Y estoy feliz con eso. Es una nueva experiencia porque yo siempre había sido muy noctámbulo y la marcha me gusta mucho.
    Y ahora resides en un barrio de cubanos en un edificio de cubanos. ¿Cómo vives esa relación?
    Me es bastante fácil. Yo he viajado por todo Latinoamérica, he estado prácticamente en todas las capitales y creo que los cubanos son los más parecidos a los españoles, en la manera de hablar, en el sentido del humor, en la manera de relacionarse. Lo llevo muy bien. Me encanta ir al puestecito de al lado a tomarme un juguito por la mañana y al de en frente para comerme un pan con tortilla, sentarme en las terrazas donde se sientan los cubanos. Yo La Habana Vieja no la piso porque ahí siempre eres un turista. Sin embargo en mi barrio soy un vecino más. Y el día que consiga mi residencia, si la consigo, me iré a los CDR y me reuniré con los vecinos, eso me encanta. Aquí quizás es donde menos animadversión hay hacia los españoles. Por otro lado nunca me han hablado de la Madre Patria, cosa que sí me han hecho indígenas en Chiapas. Evidentemente aquí son todos españoles o descendientes de españoles, no es como Uruguay, Argentina, Chile, que hay descendientes de alemanes, suecos y prácticamente de toda Europa.
    ¿Entonces te es fácil la relación con ellos? La comunicación, profundizar, hablar. ¿Te es sencillo o te cuesta más que en España?
    La verdad es que no he tenido realmente ninguna dificultad. Hablamos de todo tipo de cosas. También es verdad que cuando vamos a un bar se habla lo típico pero con los cubanos que he conocido y con mis amigos no he notado ninguna dificultad de comunicación. Es verdad que me muevo en un ambiente más artístico, intelectual, escritores, músicos, etc. Y como yo vengo de ese ambiente también, pues me facilita mucho la comunicación.
    ¿Y hay mucha vida intelectual?
    Siento que hay mucha vida, siento que todos los días hay cosas que hacer. Echo de menos una Guía del Ocio, como allá en Madrid, que sabes lo que hay todos los días. Aquí no te enteras si no te dice alguien que esta noche hay una peña de no sé quién en no sé dónde, pero al final siempre me entero. De hecho no tengo tiempo para ir a todas las cosas que me gustaría ir.
    ¿Cómo te arreglas con la comida local?
    Pues generalmente como fuera, y al final encuentras un poco de todo, más caro o más barato, y con la cantidad de “paladares” (restaurantes privados) que se han abierto ahora, encuentras comida muy barata. Encuentras arroz con frijoles, fricasé de pollo, cerdo, camarones y langosta, pero también puedes encontrar comida italiana o española. A mí me gusta mucho la comida criolla, siempre me ha gustado, no solo la cubana, sino la de todo el caribe. Lo que más me gusta es el arroz con lo cual aquí voy sobrado… (risas). Y los frijoles me encantan, me gusta mucho el pescado, la carne un poco menos y aquí son muy carnívoros.
    ¿Notas cambios en el país?
    Sí, yo creo que ha cambiado mucho, la nueva apertura económica respecto a los negocios privados, que ahora te los encuentras por cualquier lado, desde el que arregla los móviles hasta pequeños paladares, incluso pequeños cuchitriles enanos donde solo hacen jugos. Yo creo que la gente está más contenta que la primera vez que vine porque tienen más posibilidades de depender de sí mismos económicamente.
    ¿Qué es lo que más extrañas de España?
    Pues extraño a mi gente y muchas comodidades, pues aquí por mucha plata que tengas al final no las encuentras. Es que es un país único en todos los sentidos. El hecho de tener dinero te abre ciertas puertas hacia cierto tipo de comodidades pero te puedes pasar días buscando una sartén y no la encuentras por mucho dinero que tengas. A mi eso no me molesta, estoy acostumbrado a vivir muy cómodamente porque mi familia han sido profesionales, burgueses y nunca me ha faltado de nada. Luego como actor he tenido la oportunidad de trabajar mucho y, por lo tanto, ganar mucho dinero, pero siempre me he acoplado muy bien a la falta de cosas. Mi casa ya las has visto, es totalmente austera, no necesito más. Tengo mi cama, mi cocina, mi baño, y mis libros, y con eso voy tirando. No echo de menos cosas materiales. A la gente sí. Y a mi ciudad. Yo he nacido y vivido en Madrid toda mi vida y le tengo mucho cariño a pesar de que se haya convertido en una ciudad bastante invivible en los últimos años. Eso sí que lo he notado mucho. La libertad de movimientos y de acción que hay en La Habana no la tenemos en Madrid.
    ¿Qué es lo que has encontrado, más allá de la política?
    He salido de una cuidad en la que todo está prohibido, en la que todo cuesta cantidades indignantes de dinero, desde aparcar tu carro a tomarte un cerveza. Donde ir al cine cuesta 13 o 14 euros y por menos de 20 no entras en un teatro. Pues aquí he encontrado la cuidad más hermosa del mundo para pasear, la más segura de todas las que conozco con diferencia. Puedes entrar en Centrohabana en una calle oscura y pasear con absoluta tranquilidad. Veo que la calle es de la gente, mientras que en Madrid entras en un sitio y enseguida encuentras un cartel que dice: “prohibido jugar a la pelota, prohibido montar en bicicleta…”. Aquí la gente juega al beisbol en la calle, juega al dominó en la calle. Escucha música en la calle. Los niños viven con toda la tranquilidad del mundo. He encontrado una ciudad muy acogedora en la que todos van a su aire.
    ¿Y profesionalmente como te trata América Latina?
    Estoy buscando trabajo por toda América latina. Fundamentalmente en México, Colombia, Chile y Argentina, que son los países que tienen más producción teatral y cinematográfica. De momento he encontrado una representante en Colombia que me ha echado una mano, y que tiene muchos contactos en la región. Afortunadamente dispongo de unos ahorros que no me obligan a ponerme a trabajar inmediatamente. Y esa es la idea, buscar trabajo por aquí.
    ¿Cómo ves lo que está ocurriendo en América Latina?
    Yo creo que por primera vez en 521 años América Latina decide su destino sin injerencias europeas y sin injerencias norteamericanas. Por primera vez todas las nacionalidades y todos los pueblos originarios son reconocidos. En Venezuela hasta que llegó Chávez había millones de personas que no eran, no existían, no tenían identificación, no podían votar. En Bolivia lo mismo. Creo que por primera vez están llevando las riendas de su presente y de su futuro y eso es una maravilla. Ojalá pasara en todos los pueblos del mundo.
    ¿Sientes que te puedes integrar en ese proceso a pesar de no ser del continente?
    Bueno, yo quiero, a mi me gustaría participar, y de hecho estoy participando en lo que puedo, fundamentalmente apoyando y estando allí con ellos. Acabo de venir de Bolivia. Estuve en una cumbre antimperialista, anticapitalista.
    ¿Qué viste ahí allí?
    Vi a un pueblo indígena muy orgulloso de serlo. He escuchado historias terribles sobre pueblos originarios que no tenían permitido pasar por determinadas plazas o calles, que cuando lo hacían eran acosados por la población blanca, por la oligarquía local y les obligaban a pedir perdón por ser indígenas. Eso sucedía hace apenas seis años en Bolivia. Estoy viendo que están renaciendo, que se sienten orgullo de ser latinoamericanos, tras todo el sufrimiento que han tenido que padecer durante estos siglos. Por fin se les está devolviendo su autodeterminación, con el simple hecho de ser considerados ciudadanos de primera como los demás. Yo llevo 20 años viajando por América latina, y estoy viendo cosas que jamás había visto, sobre todo un pueblo empoderado, un pueblo orgulloso de ser pueblo.
    Bueno, pues bienvenido a América Latina
    Muchas gracias.
    http://www.publico.es/463025/la-gente-en-cuba-esta-mas-contenta-desde-la-apertura-economica

    1. Gracias, entrañable futbolín, por 2 cosas, la 1ª por haberle dicho a Lucía que me gustaría mucho volver a charlar un rato con ella, como en los viejos tiempos, que ya estoy seguro que nunca volverán, y, después, por habernos traído esa entrevista a Willy Toledo que él si que ha tenido los cojones de hacer lo que yo siempre soñé pero nunca me hubiera atrevido a realizar.

      Porque yo no quiero, ni puedo, claro, dada mi ideología vivir como un rey sino tan sólo hacerlo como todos los demás de mi entorno, o sea que soy igualitario hasta el tuétano y tan amante de la justicia que daría mi vida por ella.

      Según Toledo, los que no esperen de la vida otra cosa que la igualdad más rigurosa y la justicia a ultranza, sí que pueden vivir felices en la isla roja.

  2. Un artículo magistral de Rafael Narbona
    SALIR DEL EURO: LA REBELIÓN DE LOS DE ABAJO
    Rafael Narbona
    http://rafaelnarbona.es/?p=6848

    No he estudiado Derecho ni Economía. No he realizado un máster en Ciencias Políticas ni en Ciencias Empresariales, pero me atrevo a seguir el ejemplo de George Orwell, “panfletista” por imperativo moral. Soy profesor de filosofía y escribo crítica literaria, pero yo también experimento ese “sentimiento de injusticia” que movilizaba a Orwell y le animaba a entrometerse en materias que sólo conocía por su experiencia personal o por sus abundantes lecturas. Creo que transformar la política en un campo reservado a los especialistas produce verdaderas aberraciones, pues de entrada expulsa a los ciudadanos del Ágora, cuestionando su competencia para ejercer su derecho natural de soberanía.
    DE LA SOCIEDAD DE LA OPULENCIA A LA POBREZA

    Si miramos al pasado reciente, descubriremos que los expertos casi siempre se equivocan o no son capaces de apreciar lo que se avecina. John Kenneth Galbraith publicó en 1960 La sociedad opulenta, donde manifestaba que el capitalismo había conseguido neutralizar las crisis cíclicas, aplicando un mecanismo cruel. 2/3 de la población disfrutaba de un buen nivel de vida y nada indicaba que eso pudiera cambiar. Eran los “satisfechos”, los pequeños y grandes propietarios, con una capacidad de consumo que garantizaba una economía sana y dinámica. 1/3 vivía y viviría en la precariedad. El paro era el mecanismo utilizado para contener la inflación y no provocar graves desequilibrios entre la oferta y la demanda. Después del crack del 29, se habían adoptado las medidas necesarias para evitar un nuevo descalabro. Los bancos no volverían a sufrir problemas de liquidez y solvencia. En esas mismas fechas, la segunda generación de la Escuela de Frankfurt se quejaba de la alienación del hombre común por culpa del Estado del bienestar. Herbert Marcuse hablaba del “hombre unidimensional”, enajenado, despersonalizado y esclavizado por necesidades ficticias. Aunque la tasa de ganancia del capitalismo se desplomaba por múltiples razones, ni Galbraith ni Marcuse sospechaban que la contrarrevolución neoliberal devolvería a Europa a un cuadro de miseria y precariedad semejante al del siglo XIX. La sociedad de 2/3 se ha convertido en la sociedad de 1/3 y el rumbo de la economía augura que las diferencias sociales se agudizarán en los próximos años. Alemania es el buque insignia de la UE, pero su prosperidad sólo repercute en unos pocos. El trabajador alemán, con salarios raquíticos y escasa protección social, soporta el mismo cuadro de explotación y precariedad que los trabajadores de los países GIPSY. En la actualidad, uno de cada cinco alemanes es pobre (no puede pagar el alquiler, se alimenta de forma deficiente, no puede viajar o hacer frente a gastos imprevistos) y siete millones trabajan en régimen de mini empleo (los célebres mini jobs), con salarios de 400 euros y sin derecho a seguridad social o seguro de desempleo. En cambio, los alemanes ricos duplicaron su patrimonio en las dos últimas décadas. Un 10% posee la mitad de la riqueza del país. Al final, todo se reduce a la eterna lucha de clases, con masas empobrecidas y una minoría que acumula bienes y recursos.
    LA GUERRA DEL EURO CONTRA LA SOBERANÍA DE LOS PUEBLOS

    Salir del euro inspira miedo, pero continuar en él nos aboca a cumplir el Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza, que ha fijado como fecha límite el 2020 para reducir el déficit al 3% y la deuda a un 60% del PIB. La reforma del artículo 135 de la Constitución española ha establecido que “los créditos para satisfacer los intereses y el capital de la deuda pública de las Administraciones se entenderán siempre incluidos en el estado de gastos de sus presupuestos y su pago gozará de prioridad absoluta”. La reforma del artículo 135 contempla el desarrollo de sus puntos mediante una ley orgánica, que se promulgó en 2012, con el nombre de Ley Orgánica 2/2012, de 27 de abril, de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera, según la cual se disolverán los Ayuntamientos que no cumplan el objetivo del déficit cero y se intervendrán las Comunidades Autónomas que se desvíen de un déficit estructural del 0’4%. No es la única ley que afianza el control del déficit por encima de cualquier consideración ética, política o social. La Ley 27/2013 de racionalización y sostenibilidad de la Administración Local reduce la autonomía local a una vergonzosa impotencia. Andrés Boix Palop, profesor de Derecho administrativo de la Universitat de València, afirma que la ley 27/2013 “refleja con crudeza […] el efectivo vaciamiento de contenido de la garantía institucional de la autonomía local”. Su aplicación implica “liquidar en gran parte la efectiva autonomía local de los municipios (con lo que ello supone desde muchos planos: subsidiariedad, control democrático, posibilidades de participación…)”. Boix Palop habla de “jibarización de los entes locales”, que son despojados de muchas de sus competencias y sometidos a la tutela de la Administración central. El Real Decreto Ley 8/2013 obliga a Comunidades Autónomas y Entes Locales a realizar los ajustes necesarios para garantizar el pago a los proveedores y faculta al Ministerio de Hacienda para imponer un nuevo plan de ajuste, si el aplicado resulta insuficiente. A veces los árboles no dejan ver el bosque y en este caso el bosque es una suma de 400.000 millones de euros de ajuste en un plazo de seis años. Ese dinero saldrá de recortes en sanidad, educación, pensiones, salarios, transportes, y servirá de pretexto para privatizar los servicios públicos, alegando su insostenibilidad con fondos de la Administración. Si no salimos del euro y la UE, no podremos cuestionar los ajustes o exigir una expansión del gasto social. En el mejor de los casos, acabaremos como Alemania, con un 20% del pueblo trabajador sumido en la pobreza y una oligarquía cada vez más rica y poderosa. No creo que a nadie le emocione esa perspectiva.
    LA SALIDA DEL EURO SEGÚN VICENÇ NAVARRO

    Se afirma que la salida del euro provocaría un auténtico shock: hundimiento del PIB, fin del crédito internacional, fuga de capitales, devaluación de la moneda, crecimiento desorbitado de la deuda pública, hiperinflación, bajada vertiginosa de los salarios, colapso institucional y social. Fuera de la UE, nos espera el apocalipsis, con sus cuatro jinetes dispuestos a devastar España y devolverla a la edad de piedra, con masas hambrientas y depauperadas. Vicenç Navarro, catedrático de Ciencias Políticas y Sociales de la Universitat Pompeu Fabra y Premio Anagrama de Ensayo por su obra Bienestar insuficiente, democracia incompleta. Sobre lo que no se habla en nuestro país (2002), nos ofrece una visión diferente en su artículo ¿Salirse o no salirse del euro? Un debate necesario (Público, 01-08-13): “Desde el principio tuve reservas sobre el establecimiento del euro, [pues] la arquitectura que sustentaba el euro estaba basada en unos principios profundamente neoliberales. [La nueva moneda] era el intento de debilitar a los Estados y potenciar a los mercados, sobre todo financieros, que impondrían su voluntad sobre las instituciones encargadas de la gobernanza del euro. Esta predicción, por desgracia, adquirió su pleno desarrollo en el ataque frontal al Estado del Bienestar en cada país de la Eurozona que estamos hoy viendo. País tras país, se está desmantelando la protección social y se están debilitando, cuando no destruyendo, los instrumentos en defensa de las clases populares, tales como los sindicatos. En realidad, país tras país, las derechas están consiguiendo lo que siempre han deseado: la reducción de los salarios y el empobreciendo de las transferencias y servicios públicos del Estado del Bienestar. Y todo esto era previsible. […] A todos los Estados de la Eurozona se les han quitado los mecanismos de defensa, no solo la imposibilidad de controlar y devaluar su moneda, sino también la de protegerse frente a la especulación de los mercados financieros, al no tener su propio Banco Central. Debería ser obvio a estas alturas admitir que el Banco Central Europeo no es un banco central, sino un lobby del capital financiero, altamente influenciado por el capital financiero alemán”. Prosigue el profesor Navarro: “la crisis es la manera escogida para alcanzar, con el apoyo del gran capital, lo que siempre ha deseado: el gran debilitamiento del mundo del trabajo y el desmantelamiento del Estado del Bienestar”. Cuando se acumulan objeciones para no salir del euro, se olvida que el euro es “un pilar” del actual sistema de explotación. Un sistema de explotación que “no es de nación a nación, sino de clase contra clase, con una alianza de las clases dominantes contra las clases dominadas (la mayoría de la población) en cada país. Y el euro es un instrumento para ello. La evidencia científica que avala tal postura es enorme, aún cuando continúa siendo ignorada u ocultada en los mayores medios de difusión. De ahí la necesidad de iniciar un debate para salirse del euro como posibilidad. La amenaza de terminar con el euro dará fuerza a las izquierdas en su negociación con las derechas. Y para mantener la credibilidad en esta amenaza, hace falta prepararse para salirse del euro que, siendo un proceso difícil, no es imposible, y puede facilitar la salida de España y otros países de la recesión. Sin minimizar los problemas de salida, el hecho es que otros países han roto con monedas equivalentes al euro, y les ha ido bien, tal como es el caso de Argentina. […] El peor de todos los escenarios es mantenerse donde estamos; la población ya ha perdido su apego a la Eurozona y están clamando un “¡Basta Ya!”. Y llevan razón”.
    EL EURO COMO HERRAMIENTA DE EXPOLIO Y REPRESIÓN

    Los bancos alemanes tienen 700.000 millones de euros en los países periféricos del Sur de Europa en deuda pública y privada. Por eso, se opondrán airadamente a la salida del euro y el impago de la deuda, pese a que lancen bravatas sobre las relaciones entre el centro y la periferia de la UE. Saben que si un país se atreve a dar ese paso, otros imitarán su ejemplo y se producirá un auténtico tsunami. Sienten pánico ante esa perspectiva. Por eso, los grandes medios de comunicación –controlados con mano de hierro por el capital- recurren a sus intelectuales venales para advertir sobre el cataclismo que se produciría, si los GIPSY cometieran esa presunta locura. Nuestra circunstancia histórica no constituye una novedad. Es un capítulo más de la lucha de clases. Por ese motivo, no entiendo que se menosprecie o relegue el legado marxista, pues constituye la herramienta más eficaz para interpretar la realidad y posibilitar una transformación popular. Los líderes políticos no deben buscar el voto fácil, sino hacer pedagogía y, en esa cuestión, me incluyo no ya como profesor, sino como alumno. Escribo por rabia e indignación y cada día estoy más convencido de que salir del euro es la única alternativa para escapar de la UE, una creación del capitalismo para oprimir al mundo del trabajo y encadenarlo a las aventuras criminales de Estados Unidos. Estoy de acuerdo con la plataforma Podemos, cuando en su Manifiesto Mover Ficha afirma: “Estamos ante un golpe de Estado financiero contra los pueblos del sur de la Eurozona. Los que mandan están vendiendo el país y nuestro futuro a trozos. El aumento de la represión (con leyes más autoritarias, incremento de las multas en un escenario de empobrecimiento económico e, incluso, dificultades para el ejercicio de derechos civiles y políticos) termina de completar un paisaje dominado por el agravamiento de las desigualdades sociales y de género y una mayor depredación de los recursos naturales. No es extraño el pesimismo y el derrotismo que parecen mostrar sectores a los que, sin embargo, les bastará una chispa de ilusión para salir de esa trampa de la desesperanza”. No entiendo por qué el Manifiesto no denuncia que el euro es la camisa de fuerza diseñada por la UE para despojarnos de nuestra libertad y soberanía. Esa omisión le resta fuerza y credibilidad en sus planteamientos.

    Salir del euro y no pagar la deuda representaría un gesto de rebelión que tal vez despertaría los pueblos del Sur de la Eurozona. Entiendo que Podemos no quiere asustar al votante descontento, pero reacio a revoluciones y utopías. Podemos afirma que no es un partido político, aunque mantiene contacto con IU y Pablo Iglesias Turrión pide que el diputado y economista Alberto Garzón reemplace a Cayo Lara. Además, Podemos manifiesta su intención de presentarse a las elecciones europeas. Tal vez yo soy un pobre idiota, con un conocimiento deficiente de las cosas, pero cuando leo “Convertir la indignación en cambio político”, presumo que ese objetivo no es viable sin transformarse en una fuerza política y presentarse a las elecciones parlamentarias. Cuando hablo de la convergencia de IU y Podemos en un duunvirato compuesto por Alberto Garzón y Pablo Iglesias Turrión, no especulo, sino que me limito a reproducir sus declaraciones. No tengo ninguna constancia de conversaciones entre ese duunvirato y un PSOE liderado y renovado por Eduardo Madina, pero creo firmemente que sería la mejor opción electoral para derrotar al PP, que buscará el apoyo de UPyD, CiU y PNV para conservar el poder. Si no hay coaliciones, no habrá gobierno. Tampoco hay que descartar un gran pacto nacional entre PP y PSOE, pero no me parece probable. Si al final se impone la izquierda, tendrá que plantearse salir del euro o seguir con los recortes para cumplir los objetivos impuestos por la UE para 2020, verdadero punto de no retorno.

    Por desgracia, solo fuerzas políticas marginales o intelectuales honestos como Vicenç Navarro (que sin ser un radical ha sido excluido de los grandes diarios nacionales en papel), cometen la herejía de pedir o debatir la salida del euro. Podemos pide salir de la OTAN, sin apuntar que la UE es su filial más devota, siempre dispuesta a embarcarse en sus agresiones militares (Irak, Afganistán, Libia, Siria o lo que convenga para defender la libertad y la democracia). No se puede reformar una trama de dominación que ha atado todos sus cabos para destruir los derechos laborales y sociales del pueblo trabajador. Un sistema educativo alienante, una prensa canalla y un bienestar basado en el endeudamiento privado han desmovilizado a una sociedad que en los años 60 y 70 aún soñaba con asaltar los cielos. Nuestra vida diaria ya incluye un paisaje de niños malnutridos, familias desahuciadas, personas buscando comida en los contenedores, parados sin esperanza de regresar al mundo laboral, hogares sin recursos para pagar la luz y la calefacción. ¿Nos hemos resignado a convivir con esa iniquidad? Creo que no, pero ¿por qué no protestamos con más contundencia? Es muy sencillo. Por miedo. Las Fuerzas de Seguridad del Estado no cometen excesos. Simplemente, actúan con la brutalidad que les exige el gobierno. Cuando hace unas semanas la Guardia Civil disparó contra los inmigrantes que intentaban llegar a la costa española, los agentes –como demuestra un conocido vídeo- gritaban “¡Vamos, cabrones!”, mientras pinchaban sus flotadores con balas de goma y, según algunos testigos presenciales, munición real. Ese cobarde exabrupto es el rostro desnudo del poder. El lumpen no es un obrero sin conciencia social, sino un obrero con cualquiera de los uniformes del Ejército o las Fuerzas de Seguridad del Estado. Sabemos que la Casa Real, la mayoría de los políticos y las cúpulas de los bancos actúan como verdaderos ladrones, obteniendo su botín a costa del pueblo trabajador, pero las bocachas, las pelotas de goma, los botes de humo, las porras y las sentencias de la Audiencia Nacional reprimen nuestra justificada ira. Da igual lo que votemos. Las promesas electorales se hacen para incumplirlas. Es un viejo adagio de la democracia burguesa. Si falla ese principio, hay un plan B, que cambia de nombre (dictadura, golpe de estado, red Gladio, leyes antiterroristas, torturas, desapariciones), pero que siempre obedece a una misma estrategia: salvaguardar los intereses del gran capital. La viuda de Aldo Moro ha narrado varias veces el encuentro de su marido con Henry Kissinger y un oficial de inteligencia norteamericano cuando se hablaba de un compromiso histórico entre la democracia cristiana y el eurocomunismo de Enrico Berlinguer. Kissinger, uno de los mayores terroristas de la historia reciente, advirtió a Moro: “Debe abandonar la idea de colaborar con todas las fuerzas políticas de su país… o lo pagará más caro que el chileno Salvador Allende; nosotros jamás perdonamos”. Después de ser secuestrado por las Brigadas Rojas, el cadáver de Aldo Moro apareció acribillado en el maletero de un Renault-4 rojo en la Via Caetani, un lugar situado entre las oficinas de la Democracia Cristiana y el Partido Comunista Italiano. La familia nunca creyó la versión oficial del asesinato.

    LA REBELIÓN DEL PUEBLO TRABAJADOR
    Estamos muy lejos de las condiciones históricas que posibilitaron la insurrección de la Comuna de París, pero sus 60 días de gobierno aún encarnan la dignidad del pueblo trabajador, luchando heroicamente por un mundo mejor. Escribió Marx: “El viejo mundo se retorció en convulsiones de rabia ante el espectáculo de la Bandera Roja, símbolo de la república del trabajo, ondeando sobre el Hôtel de Ville”. La represión fue de una ferocidad inaudita. Después de una lucha desigual que duró una semana, el Ejército de Versalles derrotó a los comuneros y fusiló al menos a 30.000 rebeldes, sin respetar la vida de ancianos, mujeres y niños, implicados también en los combates. Más de 40.000 personas fueron deportadas a las colonias y muchas murieron de hambre, agotamiento y malos tratos. Adolphe Thiers, que más tarde sería Presidente de la Tercera República, exclamó: “El socialismo no volverá a molestarnos en mucho tiempo”. En 1911, Lenin evocó los hechos en un famoso artículo: “La Comuna no luchó por un objetivo local o estrechamente nacional, sino por la emancipación de toda la humanidad trabajadora, de todos los humillados y ofendidos”. No creo que a corto plazo puedan surgir ejemplos semejantes de heroísmo y resistencia, pero no dudo que los ejércitos de la UE –siempre bajo el mando de la OTAN- reprimirían a los rebeldes con la misma brutalidad despiadada que el Ejército de Versalles. Pese a todo, no hay que caer en el desánimo. La gente ya ha empezado a luchar. No sólo en Gamonal. En Alcázar de San Juan, los vecinos se encerraron en el Ayuntamiento y se enfrentaron con la policía para evitar que se privatizara el servicio de abastecimiento de agua. Las protestas resultaron infructuosas, pero reflejan un cambio de mentalidad. A veces me preguntan qué haría yo si fuera político. Nunca se me ha pasado por la cabeza, pero creo que diría la verdad, sin ocultar las fuerzas colosales que luchan conjuntamente para mantener a la clase trabajadora en la pobreza, la precariedad y la exclusión social. Tengo 50 años. Soy un profesor de instituto jubilado anticipadamente por enfermedad. Vivo en el campo y mi rutina consiste en leer, escribir y pasear. No busco comida en la basura ni tengo problemas para llegar a fin de mes. Sin embargo, cada vez que reprimo mi deseo de arrojarme a la calle y protestar sin miedo, siento que mi dignidad se encoge miserablemente y miro hacia el suelo, con los ojos húmedos y avergonzados.

    RAFAEL NARBONA

  3. Las piezas continúan encajando
    http://actualidad.rt.com/actualidad/view/121569-ucrania-francotiradores-kiev-protestas-ahston
    http://www.vnavarro.org/?p=10504

    PD: Creo que queda claro don José, respetando todos los pareceres , que el devenir de la historia nos muestra la plena vigencia de la mayoría de los postulados marxistas con independencia de algunas de sus plasmaciones históricas, pero eso (como se está viendo) para nada invalida el cuerpo filosófico fundamental del marxismo. En cualquier caso, cabe mirar al futuro y vemos que el capitalismo, aparte de su poder terriblemente destructivo es imposible controlarlo o regularlo desde actores exógenos (tipo Estado u otros conglomerados alternativos de raíz colectiva) debido al tremendo poder que siempre acaban adquiriendo grandes conglomerados o grupos de poder que secuestran a las sociedades y arrasan las conciencias.
    Creo que , a estas alturas, ante todo es una cuestión (además de ideologica) de dignidad , supervivencia propia y del planeta, y de lucha contra el crimen organizado.
    En definitiva, no se tiene que dorar la pildora a nadie, pero don José, se le entiende muy bien y sus ideas de fondo cobran más vigencia que nunca(se supone que como todo, con las actualizaciones que fuesen pertinentes a esas ideas inmanentes)

  4. Siento haberle perturbado en sus creencias. Yo es que creo en muy pocas cosas y me cuesta entender la obcecación del hombre por el Absoluto que tantos problemas le ha traído a lo largo de la Historia.

    Creo que la clave de todo está en la evolución de la mente humana, hasta entonces, y esto se llevará un tiempo, solo podemos intentar que la galerna no tumbe nuestra barca, o lo que es lo mismo, permanecer “vigilantes”.

    Un beso.

  5. Borbones, lagartas, Repsoles y otros maidanes en la Cumbre Económica Mundial de Bilbao
    La cumbre económica mundial celebrada en Bilbao este lunes 3 de marzo, ha demostrado la falta de vergüenza de sus participantes, culpables directos de la masacre humanitaria que están generando con sus putrefactas políticas en el estado español, en todo el sur de Europa, cagadero de las multinacionales, del FMI, del BCH y otras organizaciones mafiosas y criminales.

    Tres millones de niños pasan hambre en la España del confeti, la trama de golfos/as de la Gürtel, los sobres en negro, los pelotazos millonarios e inmorales de la banca, de una parte de la familia real y otras barrabasadas, por supuesto siempre a costa de la miseria y el hambre de la clase trabajadora, de las personas más humildes, de la gente mayor, de las madres y padres que sufren el calvario diario de administrar una comida insuficiente para poder alimentar a sus desnutridos/as hijos/as.

    Esta reunión de próceres y maidanes eligió Bilbao con la idea clara de acusar de ser de ETA a toda persona que se manifestara. Esa cantinela la seguirán manteniendo mientras continúen usurpando la democracia, robándonos los derechos y los servicios públicos para entregarlos a sus amigos donantes.

    El decrepito rey, el internacionalmente desprestigiado presidente Rajoy, la criminal presidenta del FMI, Christine “Lagarta”, perdón, Lagarde, el ministro petrolero, José Manuel Soria, el miembro de la banca, del camorrista poder financiero, Luis de Guindos, el presidente de telefónica, el triste jefazo del BBVA, el oligarca y millonario dueño del Santander, junto a otros compinches del dinero fácil, se vieron las caras antes del banquete millonario, regado con vino español de reserva, por supuesto pagado con el dinero de nuestros impuestos.

    En este premeditado y programado encuentro para seguir saqueando nuestras vidas y nuestra destrozada economía familiar, planificaron sus nuevas fechorías, seguir reformando la vida laboral de las escasas personas con trabajo, el despido libre, el beneficio exclusivo para la patronal, la privatización (o regalo a sus amigos donantes de sobres marrones), el saqueo, la venta al mejor postor de servicios públicos esenciales, la retirada de ayudas sociales, un largo etcétera de aberraciones, de “dolorosas decisiones”, decididas antes de llenarse sus prominentes barrigas de comida y bebida gratis.

    Este selecto club tiene cada vez más miedo, por eso se rodean de esbirros policiales armados hasta los dientes, dispuestos a todo para proteger la integridad de sus amos, para que puedan seguir secuestrando la soberanía popular, la voluntad y las estructuras de sus castas, linajes y bandas. Saben perfectamente que esto va a estallar, que no tendremos nada que perder, que iremos a por ellos/as y que en ese preciso instante no tendrán sucios agujeros donde esconderse, que si no se marchan al exilio podrán ser linchados, colgados en cualquier plaza pública por el pueblo alzado, indignado, asqueado y harto de sus mentiras y permanentes corruptelas.

    La patética imagen del mujeriego cazador de elefantes rey Borbón junto a la Lagarta, perdón Lagarde, lo dijo todo. Demostró como se ríen de nosotros/as en nuestras caras, como tienen la hedionda caradura de planificar nuevas reformas, nuevos recortes sociales, para seguir enriqueciendo a la casta culpable de que millones de familias no tengan ningún tipo de ingresos, que coman una vez al día, que tengan que alimentarse en bancos de alimentos, que sufran viendo como sus hijos/as se van muriendo lentamente de hambre.

    El discurso leído, monótono, aburrido, como siempre, de este monarca, nos trajo de nuevo a la mente la llegada de inminentes miserias para millones de personas, para una ciudadanía destrozada, aniquilada por un gobierno, por un régimen inhumano. El llamamiento del Borbón antes del lujoso y exclusivo banquete de que “todavía queda mucho por hacer para la plena reactivación económica”, suena de nuevo a puro cachondeo, a broma, a una especie de happening macabro para aniquilarnos la esperanza, la dignidad y el futuro de nuestros/as hijos/as, que trabajemos por un plato de potaje, por unos garbanzos con gorgojos, que la esclavitud les nutra de mano de obra barata, de putas jóvenes para sus prostíbulos, para seguir inundando sus cuentas corrientes de millones manchados de sangre trabajadora.

    Los que se reunieron en esta asquerosa cumbre económica saben que todo es mentira, que el pueblo precarizado, despedido, desahuciado, machacado, ignorado, abusado, violado, pedirá más temprano que tarde guillotinas, horcas en cada plaza pública para apretar sus perfumados cuellos.

    No conseguirán que nos matemos entre nosotros/as por la limosna de un puesto de trabajo esclavo/a, antes nos rebelaremos, no permitiremos que hagan con nosotros/as lo mismo que llevan haciendo durante años en los países empobrecidos de la tierra, donde han asesinado y asesinan cada día a millones de seres humanos de hambre e inanición, generando el mayor genocidio de la historia de la humanidad.

    La exitosa movilización de miles de personas en Bilbao lo ha demostrado, las marchas por la dignidad del 22 de marzo ratificarán que no pararemos hasta tumbar este régimen infecto, hasta que de nuevo resurja la esperanza y la verdadera democracia, la de todos/as, la del pueblo y para el pueblo.
    http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com.es/

  6. EL MARQUES DE SADE Y EL CAPITALISMO . Armando B. Gines
    http://www.diario-octubre.com/2014/03/06/el-marques-de-sade-y-el-capitalismo/
    El brillante y sádico invento psicológico se denomina técnicamente dinámica de grupo. Mediante esa argucia se esconde una manera sui géneris de medir la competitividad de diversas gentes sometidas a una especie de juego de roles donde hay que vencer a toda costa y hacer morder el polvo amargo de la derrota al resto de los participantes. Se alzan con la victoria los más audaces (uno en solitario mejor que mejor), los que se transforman por un instante en alimañas insolidarias sedientas de un empleo precario o de un estatus más elevado. En realidad, ese tipo de tests los realizamos todos los días sin apenas apercibirnos de ello en las sociedades capitalistas.

    El régimen neoliberal busca trabajadores agresivos contra sus propios compañeros y compañeras y ciudadanos sumisos y callados en el resto de actividades sociales. Todo en el mismo pack. Competimos con desmesura en tiempo de rebajas, abalanzándonos a las gangas entre empujones y puñetazos. Hacemos fila en la taquilla de cualquier espectáculo o evento intentando colarnos al menor descuido de la persona que nos precede. Si durante un atasco podemos adelantar por el arcén, allá que vamos. El más listo se lleva el premio. No es culpa nuestra, son únicamente ejemplos de automatismos culturales aprendidos en la jungla urbana.

    Así nos quiere el sistema: aguerridos, siempre dispuestos a sacar la más mínima ventaja para colocarnos de modo simbólico el laurel del triunfador absoluto. Son pequeñas escaramuzas que nos llenan el depósito de la autoestima hasta la próxima etapa bélica. El reconocimiento es que los demás nos miren con cierto recelo admirativo y con un aire de perdedor maldito: somos el héroe anónimo que ellos desean ser.

    De esas banalidades se nutre el ideario capitalista. Mientras competimos, los alrededores sociopolíticos se difuminan y las preocupaciones acuciantes desaparecen; es la guerra, guerra permanente por la supervivencia. Competir nos hechiza, es como una droga dura invisible que nos ata al destino inescrutable. Si el nudo se desmorona, cunde el malestar, la conciencia se hace preguntas, nos observamos desvalidos en mitad de una tormenta furiosa de soledad radical. Mirando al otro nos vemos a nosotros mismos vulnerables y solos dentro de un mundo absurdo y mercantilizado, prisioneros de una estructura que nos piensa y nos programa como meros engranajes mecánicos de una sociedad injusta e incoherente.

    Las dinámicas de grupo son omnipresentes en la vida cotidiana actual. Sirven para compararnos entre sí más allá de las cualidades humanas de cada cual. Se trata de una herramienta conceptual de control masivo. A través de ella, se contrapone la competitividad a la cooperación, la razón emocional a las emociones compulsivas, convirtiendo a los jugadores en animales con un propósito fijo y recurrente: ganar a dentelladas la propia subsistencia, eliminando de cuajo el menor atisbo de empatía por los contrincantes o adversarios. Gran invento las dinámicas de grupo para el capitalismo neoliberal. Si el marqués de Sade levantara la cabeza…

  7. ¿A QUIÉN INTERESA UNA GRAN COALICIÓN?
    LUIS ARROYO (INFOLIBRE) 06/03/2014

    Circula en los mentideros de Madrid la idea según la cual España va a necesitar pronto un gran acuerdo, una Gran Coalición, entre el PP y el PSOE. Es verosímil un escenario en el que los dos grandes partidos pierden tantos votos en las próximas elecciones generales, que la única salida posible es una coalición entre las dos principales y hoy famélicas fuerzas políticas del país. A fin de cuentas –pensarían quienes imaginan esa opción– , así sucede en Alemania; y cuando le preguntas en las encuestas, la gente prefiere acuerdos entre los grandes.

    ¿A quién interesa una opción así? Obviamente, a quienes mejor les ha ido durante esta crisis horrorosa y a quienes ocupan sus poltronas ahora. A las grandes empresas que por naturaleza le tienen aversión al cambio. A los grupos económicos, sociales y políticos, que temen verse arrastrados por mareas, insultados en las manifestaciones y azotados por la indignación. También a quienes tienen una visión paternalista de la política: “la gente está enfadada y es normal; ya se le pasará. Pero somos nosotros los que sabemos cómo gestionar estos asuntos”.

    Supongamos, y realmente es solo un suponer, que el líder del PP y el líder del PSOE estén pensando en esa opción: que tras las próximas elecciones, en el escenario de un parlamento fragmentado, gobierne el que más votos o más escaños tenga, con el apoyo del otro. Dos líderes tan demediados y con tan poco apoyo popular como Rajoy y Rubalcaba podrían así aplicarse en su especialidad: sobrevivir. Claro que para que tal opción sea posible, es necesario que no molesten demasiado los críticos, que las mareas no suban, que la tormenta amaine y que el personal se tranquilice. No pasa nada, se dirían, si cunde la desafección y el desencanto, mientras la indignación no termine por incendiar la calle.

    Si yo pensara en eso –y me resultaría fácil autoconvencerme bajo la excusa de la “razón de Estado”– le dedicaría muy poco tiempo, o ninguno, a los asuntos que más agitan la conciencia de la izquierda: la apestosa corrupción en el PP, unos policías salvajes que lanzan pelotazos a seres humanos tratando de alcanzar la costa, la libertad de las mujeres para decidir si quieren o no ser madres… Tampoco movería mucho el asunto catalán: en el mejor estilo de los especialistas en la mera supervivencia, dejaría que el asunto se pudriera. Si yo me creyera imprescindible para salvar a la nación de las pulsiones extremistas, de las hordas de gente harta de conchaveo, del personal cansado de tejemanejes, haría un paripé de debate de Estado de la Nación y pasaría de puntillas por esos mismos temas escabrosos…

    Salvando todas las distancias, a finales del siglo XIX, España ya experimentó una circunstancia parecida. Ante el temor de levantamientos y motines por parte de las masas populares, los liberales y los conservadores se pusieron de acuerdo con la monarquía para turnarse en el poder de manera pacífica y aparentemente democrática. El “turnismo” de la Restauración borbónica permitió traer la monarquía de Alfonso XII, María Cristina y Alfonso XIII, bajo la apariencia de una democracia representativa en la que no se tocaban los privilegios de las clases adineradas, los caciques y los burócratas. Ya sabemos en qué desencadenó todo eso años más tarde.

    Yo creo que una componenda de Gran Coalición entre el PP y el PSOE, aunque fuera ahora perfectamente democrática, sería percibida por amplios sectores de la población como una traición a sus principios y exigencias. Y me temo que podría convertir al PSOE en particular en una fuerza política irrelevante, que habría perdido su esencia, que es contrastar con el PP. Hay otra opción. Que los socialistas sean una verdadera oposición a los conservadores. Que no claudiquen ni concedan en ciertos temas: la transparencia, los derechos humanos y cívicos, la solidaridad. Que tomen pacíficamente la calle. Que restauren las alianzas con sus amigos de siempre, hoy decepcionados: los intelectuales, los artistas, las minorías, los trabajadores… y también con nuevos y hoy distantes colectivos: las clases medias urbanas hartas de este PP tan penosamente conservador.

    Creo que la gran coalición que hace falta no es ni de lejos la del PSOE con el PP, sino la gran coalición de la buena gente corriente –mucha de ella también de la derecha moderada, por cierto– frente a las componendas, los privilegios y los tejemanejes de los poderosos y los apoltronados, sean del partido que sean. Con la que está cayendo, caben básicamente dos opciones. Una de mínimos, a medida de supervivientes: replegarse en el calorcito de los hemiciclos, los despachos, las moquetas, los tapices y los coches oficiales, y acordar acuerdos y disensos con nuestros adversarios, aunque estén tan mal o peor que nosotros. Otra de máximos, a medida de valientes: salir fuera y ponerse del lado de la gente, denunciar a los corruptos, ser intolerante contra el abuso y la injusticia, poner patas arriba la política y comprometerse con los débiles. Esta última es más difícil, quizá, pero desde luego resulta mucho más inspiradora.

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