Carta abierta a mi gran amigo futbolín:

 Mi querido amigo: Te escribo a ti, en lugar de a Xavier Traité, porque estoy seguro de que tú sí vas a leer esta misiva, que a lo peor él no leerá nunca, y porque tú, no recuerdo ahora con qué motivo, te erigiste en su portavoz, además, tú eres un tipo tan extraordinario que a lo mejor consigues que él también la lea.
Decía Manrique que “nuestras vidas son los ríos que va a dar a la mar, que es el morir”.
Casi todos los días, cuando me acuesto, pienso que a lo peor no amanezco y hago un examen de conciencia seglar y no quedo muy contento.
 No sólo no me gusta, nada, lo que yo hago sino que todavía me agrada menos lo que hace la mayoría de los coetáneos que tengo.
 Acabo de leer el post que me has traído de Narbona y he quedado hecho polvo porque creo que ya empieza a cumplirse el terrible pronóstico que realicé cuando me opuse a vuestra teoría (tuya y de Traité) optimista sobre el curso de la Historia.
 Narbona es un enfermo mental, tan cojonudo que no sólo no oculta su enfermedad sino que la esgrime como una bandera.
 No es para menos, muchísimos de los más grandes genios de la historia fueron, o son, también enfermos mentales: Niestzche; Hórderlin, Francis Ford Coppola, John Carrol Nash, Isaac Newton, Beethoven, Edgar Allan Poe, van Gogh….
 El caso es que, para mi, todo lo que escribe este hombre es como una absolutamente decisiva revelación.
 En el post suyo que tú me has aportado, Narbona dice, después de haber merodeado por los restos de la manifestación del 22M:
 “Cuando me despedía de mis amigos vascos, un agente de la UIP nos fulminó con la mirada. Su reacción –automática, instintiva- surgió al atisbar que uno de nosotros llevaba un pañuelo palestino. Afortunadamente, yo no llevaba a la vista un pin que me habría costado un disgusto. Es fácil reírse de los que aún se atreven a invocar el viejo lema anarquista, que invita a la lucha. La consigna “¡A las barricadas!” parece un triste e ingenuo arcaísmo. Me encantaría pensar que la no violencia y la resistencia pacífica derrotarán a ese nuevo Minotauro llamado capitalismo o economía de mercado, pero creo que esas formas de lucha son tan ineficaces –e irracionales- como el perverso mandato evangélico de amar a nuestros enemigos. Herbert Marcuse afirmó que “en el curso de cualquier movimiento revolucionario surge el odio, sin el cual no es posible ninguna revolución ni liberación”. Eso sí, nunca debe convertirse en brutalidad o crueldad, lo cual no elimina la necesidad de “oprimir a los opresores, pues éstos, desgraciadamente, no se reprimen a sí mismos” (Hebert Marcuse, El final de la utopía, Barcelona, Ariel, 1968, pp. 41, 43). Cuando ya solo volvía hacia mi casa circulando en moto por la carretera de Burgos, no experimenté la ebriedad de un comienzo y, menos aún, de una victoria, sino un amargo sentimiento de derrota”.
 La genialidad de este hombre estriba en su capacidad de extraer, de la realidad que lo rodea y asume, cosas que los demás no somos capaces siquiera de atisbar pues en las tertulias a las que acudí el día después de esa maravillosa marcha me encontré con 2 posturas acérrimas: los que las celebraban entusiásticamente y las que la denigraban a muerte. Unos, porque veían en ella un gran motivo de esperanza, los otros, porque temían que aquello prosperara y fuera el comienzo de una auténtica rebelión popular.
 Yo estoy, como siempre, con Narbona y por razones que él indudablemente conoce pero que no ha creído oportuno siquiera mencionar: España es una península de Crimea sólo que usaniana. Es el inmenso portaviones que junto don Marruecos tiene la llave ni más ni menos que del Mediterráneo, somos ya base fundamental de su escudo antimisiles. O sea, algo así como un Estado más de los Usa.
 Nunca, nunca, nunca el Gran Gendarme toleraría que aquí se implantara un régimen como el que todos nosotros soñamos.
 Pero no era de todo esto de lo que yo quería hablarte, hoy, amigo futbolín. Para mí, ese optimismo histórico que tú y el amigo Traité profesáis es algo que me lleva hasta el estupor porque no veo ni una sola señal en el que pueda basarse.
 Verás, hubo un tío magnífico en el que concurrían varias caracteristicas absolutamente maravillosas, era un judío alemán que eligió para firmar sus escritos el seudónimo de Walter Benjamín y que acabó suicidándose en la frontera francoespañola cuando tuvo la seguridad de que, al fin, iba a ser capturado por la Gestapo.
 Una de sus obras, Tesis de filosofía de la historia, fue una obra de lectura obligada en la famosa Escuela de Francfort, (Horkeimer, Adorno, Marcuse, Habermas) porque siendo de honda raigambre marxista aportaba al análisis materialista de la historia la impronta de uno de los espíritus más brillantes que ha dado la humanidad.
 Para defender mi postura, y la de Rafael Narbona, voy a transcribir el pie de la letra algunas de las tesis de Benjamin:
“Tesis 6:
Articular históricamente lo pasado no significa conocerlo «tal y como verdaderamente ha sido». Significa adueñarse de un recuerdo tal y como relumbra en el instante de un peligro. Al materialismo histórico le incumbe fijar una imagen del pasado tal y como se le presenta de improviso al sujeto histórico en el instante del peligro. El peligro amenaza tanto al patrimonio de la tradición como a los que lo reciben. En ambos casos es uno y el mismo: prestarse a ser instrumento de la clase dominante. En toda época ha de intentarse arrancar la tradición al respectivo conformismo que está a punto de subyugarla. El Mesías no viene únicamente como redentor; viene como vencedor del Anticristo. El don de encender en lo pasado la chispa de la esperanza sólo es inherente al historiador que está penetrado de lo siguiente: tampoco los muertos estarán seguros ante el enemigo cuando éste venza. Y este enemigo no ha cesado de vencer.
 Tesis 7:
 Pensad qué oscuro y qué helador es este valle que resuena a pena.
Brecht: La ópera de cuatro cuartos.
 Fustel de Coulanges recomienda al historiador, que quiera revivir una época, que se quite de la cabeza todo lo que sepa del decurso posterior de la historia. Mejor no puede calarse el procedimiento con el que ha roto el materialismo histórico. Es un procedimiento de empatía. Su origen está en la desidia del corazón, en la acedia que desespera de adueñarse de la auténtica imagen histórica que relumbra fugazmente. Entre los teólogos de la Edad Media pasaba por ser la razón fundamental de la tristeza. Flaubert, que hizo migas con ella, escribe: «Peu de gens devineront combien il a fallu étre triste pour ressusciter Carthage». La naturaleza de esa tristeza se hace patente al plantear la cuestión de con quién entra en empatía el historiador historicista. La respuesta es innegable que reza así: con el vencedor. Los respectivos dominadores son los herederos de todos los que han vencido una vez. La empatía con el vencedor resulta siempre ventajosa para los dominadores de cada momento. Con lo cual decimos lo suficiente al materialista histórico. Quien hasta el día actual se haya llevado la victoria, marcha en el cortejo triunfal en el que los dominadores de hoy pasan sobre los que también hoy yacen en tierra. Como suele ser costumbre, en el cortejo triunfal llevan consigo el botín. Se le designa como bienes de cultura. En el materialista histórico tienen que contar con un espectador distanciado. Ya que los bienes culturales que abarca con la mirada, tienen todos y cada uno un origen que no podrá considerar sin horror. Deben su existencia no sólo al esfuerzo de los grandes genios que los han creado, sino también a la servidumbre anónima de sus contemporáneos. Jamás se da un documento de cultura sin que lo sea a la vez de la barbarie. E igual que él mismo no está libre de barbarie, tampoco lo está el proceso de transmisión en el que pasa de uno a otro. Por eso el materialista histórico se distancia de él en la medida de lo posible. Considera cometido suyo pasarle a la historia el cepillo a contrapelo.
 Tesis 8:
La tradición de los oprimidos nos enseña que la regla es el «estado de excepción» en el que vivimos. Hemos de llegar a un concepto de la historia que le corresponda. Tendremos entonces en mientes como cometido nuestro provocar el verdadero estado de excepción; con lo cual mejorará nuestra posición en la lucha contra el fascismo. No en último término consiste la fortuna de éste en que. sus enemigos salen a su encuentro, en nombre del progreso, como al de una norma histórica. No es en absoluto filosófico el asombro acerca de que las cosas que estamos viviendo sean «todavía» posibles en el siglo veinte. No está al comienzo de ningún conocimiento, a no ser de éste: que la representación de historia de la que procede no se mantiene.
 Tesis 9:
 Tengo las alas prontas para alzarme, 
Con gusto vuelvo atrás, 
Porque de seguir siendo tiempo vivo, Tendría poca suerte.
Gerhard Scholem: Gruss vom Angelus.
 Hay un cuadro de Klee que se llama Angelus Novus. En él se representa a un ángel que parece como si estuviese a punto de alejarse de algo que le tiene pasmado. Sus ojos están desmesuradamente abiertos, la boca abierta y extendidas las alas. Y este deberá ser el aspecto del ángel de la historia. Ha vuelto el rostro hacia el pasado. Donde a nosotros se nos manifiesta una cadena de datos, él ve una catástrofe única que amontona incansablemente ruina sobre ruina, arrojándolas a sus pies. Bien quisiera él detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo despedazado. Pero desde el paraíso sopla un huracán que se ha enredado en sus alas y que es tan fuerte que el ángel ya no puede cerrarlas. Este huracán le empuja irreteniblemente hacia el futuro, al cual da la espalda, mientras que los montones de ruinas crecen ante él hasta el cielo. Ese huracán es lo que nosotros llamamos progreso.
 Tesis 10:
Los temas de meditación que la regla monástica señalaba a los hermanos tenían por objeto prevenirlos contra el mundo y contra sus pompas. La concatenación de ideas que ahora seguimos procede de una determinación parecida. En un momento en que los políticos, en los cuales los enemigos del fascismo habían puesto sus esperanzas, están por el suelo y corroboran su derrota traicionando su propia causa, dichas ideas pretenden liberar a la criatura política de las redes con que lo han embaucado. La reflexión parte de que la testaruda fe de estos políticos en el progreso, la confianza que tienen en su «base en las masas» y finalmente su servil inserción en un aparato incontrolable son tres lados de la misma cosa. Además procura darnos una idea de lo cara que le resultará a nuestro habitual pensamiento una representación de la historia que evite toda complicidad con aquella a la que los susodichos políticos siguen aferrándose”.
Repito la cita de Narbona:
 “Cuando ya solo volvía hacia mi casa circulando en moto por la carretera de Burgos, no experimenté la ebriedad de un comienzo y, menos aún, de una victoria, sino un amargo sentimiento de derrota”.

Pues, sí, señor, a lo mejor podemos

 Mi querido futbolín, como siempre, el sabrá cómo lo consigue, nos ha traído al blog de WordPress un video de Youtube, cuyo sonido, si es que lo tiene, yo he sido incapaz de oír, en el que se puede ver una larga secuencia de los choques entre la policía y los manifestantes.

No sé, a veces, tengo la sensación de que, a pesar de mis 85 años, puedo acabar mi vida en la cárcel porque esta gente, ya lo estamos viendo, no se para en ninguna clase de barras y, como un río de aguas turbulentas, arrasa con todo lo que se encuentra a su paso. 

El caso es que yo considero que el vídeo que nos ha traído futbolín no es ni más ni menos que la mejor respuesta al fondo de mi último post, en el que yo hacía saber mi tristeza porque en lugar de ese millón de manifestantes no habían sido 20 millones de ellos.

 En el fondo de mi queja, subyacía el deseo de que este pueblo deseche su tristeza y su cobardía y asuma su papel histórico que no es otro que como decía el cisne de Avon, tome armas contra la injusticia y enfrentándose a ella, acabe con ella.

Todo esta gentuza que nos apacienta, unos, desde los cargos públicos y otros, desde la prensa, tiene un defecto común: una incultura prodigiosa.

 Siendo profesionales, unos, de la política y otros, de la prensa, no se han tomado siquiera la molestia de acercarse a los clásicos.

 Si lo hubieran hecho, sabrían que, además de Shakespeare, hay una gran parte de los clérigos fundadores de las teorías originarias de la rebelión contra la injusticia que llegan ni más ni menos que a justificar no sólo la rebelión contra la tiranía sino también la muerte del tirano.

 Así, los padres Suárez y Vitoria, nada más y nada menos que en el siglo XVI admitieron esta posibilidad jurídica : “Si un gobierno se impone a la gente, por otra parte, el pueblo no sólo tiene el derecho a defenderse y sublevarse contra él, sino que también tiene derecho a matar al tirano”.

 Fueron ideas como ésta las que motivaron que los reyes españoles, urgidos por sus colegas extranjeros, expulsaran de España a la Compañía de Jesús y prohibieran la publicación y lectura de la obra del padre Suárez.

 Bien, pues, ahora, estos maravillosos liberales, que tratan furiosamente de ampararse bajo la resonancia arcangélica de la palabra liberal, que en política y economía, no tiene nada que ver con la originaria libertad,  puesto que la libertad de los poderosos, plutócratas y políticos no es sino el presupuesto necesario para la esclavitud de los débiles, los pobres y los súbditos, ya que éstos, para ser libres requieren de manera absolutamente imprescindible hallarse en condiciones de suficiencia económica y política, condiciones que sólo puede proporcionarles un Estado auténticamente social y de Derecho,  esos maravillosos “liberales” que la única libertad que propugnan realmente es la suya para así poder explotar mejor a los otros, se oponen con toda su fuerza.

 Pero estaba diciendo que, del vídeo aportado por futbolín, se deduce, se ve y se deduce que cuando el pueblo que es exponencialmene superior a los cipayos en número, se une y se atreve a enfrentarse a esta gentuza que se alía con el poder para machacar a sus propios hermanos, puede no sólo llegar a contener sus arremetidas sino incluso a hacerles batirse en retirada.

 La reflexión que se impone es: ¿qué pasaría si en lugar de unos miles de indignados rebeldes se opusieran a los esbirros de este poder tan sucio que soportamos, millones y millones de ciudadanos dignos de este nombre?

 

Sobre las manifestaciones de ayer

 

 

 Éste es un país que me entristece de una manera insuperable, quiero decir que no me puede entristecer más.

 Porque es tristísimo comprobar la certeza de mi teoría sobre el hombre que, como nunca he salido de España, es mi teoría sobre los españoles.

 Repito. Decía Hobbes que el hombre es un lobo para el hombre y Santo Tomás que es simplemente desfalleciente, que no sirve para nada porque, al final, le fallan las fuerzas.

 Mi teoría parece menor pero no lo es. El hombre es una puñetera mierda, mierda canallesca, Rajoy, mierda asquerosa, Rubalcaba, mierda canallesca, los policías de cualquier clase, mierda asquerosa los que sufrimos persecución por ella porque no merecemos el reino de los cielos, sino seguir hocicando en el fango porque eso lo hacemos muy bien. “Me llamo barro aunque miguel me llame, barro es mi vocación y mi destino, que mancha con su lengua cuanto lame”. Creo que no se puede decir mejor porque así lo ha dicho el que yo considero, de sobra, el mejor de todos nuestros poetas.

 Ayer, confluyeron en Madrid una serie de heroicas marchas iniciadas en los extremos de esta denigrante piel de toro, “la muerte, toda llena de agujeros, y cuernos de su mismo desenlace, sobre una piel de toro pisa y pace, un luminoso prado de toreros”.

 La muerte no es más que el vacío. Y el vacío es la ausencia de contenido y el contenido es lo que cada de uno de nosotros lleva dentro y ¿qué coño es lo que los españoles llevamos dentro?

 Nada. Ninguno de nosotros lleva dentro nada. Ni esos prodigiosos arquetipos que hemos creado para justificar de alguna manera nuestra existencia como seres únicos.

 La malas lenguas dicen que Jesucristo convivía maritalmente con la Magdalena y que Marx le engendró un hijo a su criada. Yo tengo ya casi 85 años e intentado meterle mano a dos de las cuidadoras de mi mujer. Con resultado negativo, por cierto, a estas mujeres debe de darles asco un viejo libidinoso como yo, y yo no sólo lo sé sino que lo comprendo. Y, sin embargo….

 “Homo sum et nihil humanum mihi alienum puto”, soy hombre y nada humano considero que me es ajeno, dijo hace cientos de años Terencio. Y ahí está la sentencia, sólo que él le daba un sentido meliorativo y yo peyorativo.

 No hay, pues, hombres perfectos pero todos debemos intentar ser mejores continuamente. Ya he contado algunas veces que yo, consciente de mi falibilidad, intenté entrar por aquí bajo el sinónimo de “hijo de puta” y que fue una de las mejores personas que he encontrado el que me lo quitó de la cabeza, pero yo, en todo lo que hago, parto de ese principio de mi miserabilidad.

 Tal vez sea por eso que yo siempre exijo mucho, quizá demasiado a la gente, por eso pienso que las manifestaciones de ayer fueron absolutamente insuficientes sea cual fuere el número total de los que asistieron, porque ayer deberíamos de habernos manifestado ni más ni menos que 20 millones de españoles, o sea, la mitad, porque cada uno de nosotros lleva a la grupa a otro hijoputa cabrón que lo parasita.

 En cambio, éstos, los hijoputas cabrones, sí que cumplieron todos con su asqueroso trabajo, los cipayos, los esbirros, esos cobardes matones, que además cobran por apalear a los suyos, si serán gentuza, coño, machacando a tipos que se les ponían delante con las manos abiertas apuntando al cielo, y los infames periodistas, la que yo no me cansaré nunca de llamar la prensa canallesca, cumpliendo a rajatabla con su infame tarea de falsificar la realidad diciendo, escribiendo, imponiendo en las tertulias la canallesca mentira de que esta pobre gente desesperada que ha venido de las provincias del Reino a su capital para que así sepa todo el mundo lo que está ocurriendo en este asqueroso país de mierda, lo hace no porque ya no puede más y le da lo mismo 8 que 80, y prefiere que uno de estos asquerosos cipayos le abra la cabeza con su porra a morirse de hambre allí, callado, quieto, escondido en su rincón, sino porque los ha movido Willy Toledo, el tío con más atributos de todos los que pisamos esta piel de toro, ese anarquista cabrón que se ha ido a vivir a sudamérica porque su estómago no le permite ya hacerlo aquí.

 

Hacia un nuevo Manhattan sólo que universal

 

 En 1.989, Depósito legal:BI-185, se publica mi obra Los jueces de Israel, en cuya página 150, se dice: “Señor Fiscal, yo no quiero que haya niños apátridas, sin hogar y sin tierra, primero, porque creo que eso es un crimen de lesa humanidad y, segundo, porque considero que, mientras haya niños así, sin patria y sin hogar, habrá terrorismo en el mundo, y sus hijos y los míos, señor, no podrán estar seguros nunca, sea cual fuere el lugar al que los enviemos, ya sean los rascacielos de Manhattan o los kibutzs del desierto….”.

 O sea que, aplicando la puñetera lógica, predije con milimétrica exactitud, el horroroso e incalificable atentado del 11 de septiembre de 2.001 contra los dos famosos rascacielos de Manhattan, 12 años antes de que se produjera.

 Aplicando la misma puñetera lógica, se puede predecir con la misma seguridad, que esta situación que ahora padece todo el mundo algún día se tiene que concretar, no en un atentado tan horroroso o más que aquel, sino en un levantamiento universal de todos los oprimidos contra todos los opresores.

 Por supuesto que no es ni mucho menos inmediato, ni siquiera previsible todavía, pero es inevitable porque todo tiene un límite en este asqueroso mundo y ya está suficientemente comprobado que la avaricia insolente del capitalismo no tiene hartura porque forma parte intrínseca del alma humana ese afán inextinguible de acaparar lo que sea, tanto más cuando se trata de dinero y de poder. Porque el dinero y el poder los hace como dioses y éste afán de ser divinos también forma parte inevitable de la jodida condición humana.

 El mundo se está polarizando hasta límites insoportable entre ricos absolutos y pobres de solemnidad y la distancia entre ambos bandos no sólo es material sino también emocional.

 Resulta que los ricos odian a muerte a los pobres sin que se sepa muy bien por qué. “Que se jodan, coño, que se jodan”, gritaba hace poco en el Congreso, la cachorra de Fabra. ¿Miedo a que, al fin, comprendan que su única solución es una revolución integral que ponga todo el mundo patas arriba de tal manera que no haya más remedio que empezar otra vez y que ellos pierdan así todos sus inicuos privilegios?

 Y se me dirá: “pero si eso ya está ocurriendo a escala nacional en algunos países que ya pasaron por ese sarampión comunitario que v. pronostica y la sociedad ha vuelto a estructurarse de nuevo con miles de millones de pobres y unos cuantos, muy pocos, ricos, véase, si no la Rusia actual”.

 No sé, tal vez sea ésa la lección inexorable de la Historia. Quizá no haya posibilidad de redención para el ser humano.

 Pero a mi me gustaría mucho creer que sí, que es posible que el hombre deje de ser ese lobo hambriento para el hombre que devora cada día miles de semejantes, entre los que se encuentran viejos como yo, mujeres como la mía y niños que apenas si han acabado de nacer.

 Si no ese dicho tan gracioso de “paren este mundo un instante que yo me bajo” dejará de ser un chiste para convertirse en el deseo humano de la mayoría.

 

La impudicia, el cinismo y la impunidad de la derecha

 Si yo tuviera que elegir cuál es la característica esencial de la derecha no me decidiría por su instinto asesino, antropófago, caníbal, ni por su hipocresía, cuando le conviene, por su mendacidad, ni por su repugnante avaricia sino por la impudicia, el cinismo y la consciencia de su impunidad.

 Anoche, vi el programa ése de la Sexta y oí a ese magnífico actor que es José Sacristán exponer con una lucidez increíble no sólo lo que están sucediendo ahora mismo en España sino también lo que él cree que va a ocurrir en el futuro.

 Suscribiría todo lo que dijo si no fuera porque, al final, cuando le preguntaron sobre los jueces dijo que confiaba en ellos.

 ¿Lo dijo porque lo sentía o sólo porque creyó que debía decirlo?

 Yo lo considero lo suficientemente inteligente para saber que no estaríamos donde estamos sin la absoluta complicidad del poder judicial en pleno.

 Como decía ayer en mi post, anteayer, día 13, tuve que volver a vestir la toga de abogado para defenderme a mi mismo, frente a un atropello increíble por parte de MI Ayuntamiento, Aytº, que, en virtud del contrato de estacionamiento de vehículos en zona de residentes me impuso ni más ni menos que 18 multas por aparcar el coche de mi hija enferma de depresión mayor crónica en la puerta de mi casa, no habiendo podido pagar la tasa correspondiente por causas no imputables a mi.

 Casi todos los órganos que componen la Administración del Estado tienen facultades legislativas, judiciales y ejecutivas, o sea que, como Juan Palomo, ellos se lo guisan y ellos se lo comen.

 Pero el poder legislativo general, el del Estado en sí mismo, a veces se equivoca y hace leyes que pueden resultar inconvenientes para que el abuso general de la Administración estatal no se produzca y yo tuve la suerte de encontrar, por pura casualidad, el Real Decreto Ley 3/2011 que, en su artículo 4º, dice que están excluidos del ámbito de los contratos del sector público b) las relaciones jurídicas consistentes en la prestación de un servicio público cuya utilización por los usuarios requiera el abono de una tarifa, tasa o precio público de aplicación general, es así que mi relación jurídica con el AYTº consiste en que él me presta el servicio público del aparcamiento de mi vehículo en la zona de residentes a cambio del pago de una tasa general de 25€ luego mi caso está excluido, por ley, del sector público, es decir que pertenece al sector privado y los conflictos que respecto a él surjan deben someterse al derecho civil y no al administrativo como han hecho, y el derecho civil establece en el artº 1124 de su Código que el Aytº para dejar sin efecto nuestro contrato no podía hacerlo unilateralemente sino que tenía que haber recurrido a los tribunales ordinarios.

 Está más claro que la luz del día, pero estoy seguro de que perderé el pleito, ¿por qué? Porque, si me dan la razón, se abrirá una brecha en todo lo que se refiere al aparcamiento de residentes en todas las ciudades de España que implicará la pérdida de millones de euros para la Administración y eso no lo van a consentir de ninguna manera.

 Pero de lo que yo quería escribir hoy es del ya referido programa de anoche, en el que se entabló una feroz discusión entre 3 economistas asistentes al mismo. Uno de ellos, representante de la más acérrima doctrina liberal, sostuvo sin que se le cayera la cara de vergüenza, seguramente porque carece  de ella, que el problema actual, la crisis que afecta al mundo, tiene su origen en el que hay pocos ricos, no como a 1ª vista parece en el inexistente reparto de la riqueza para que así las clases bajas puedan acceder al dinero suficiente para consumir y así contribuir a que gire la rueda de la producción de bienes y servicios, sino a que, al no haber los ricos suficientes éstos no invierten creando nuevas empresas por lo que no hay empleo para los menesterosos.

 Lo crean ustedes o no, este economista acabó silenciando, seguramente porque gritaba más y estaba peor educado, a los otros dos, de modo que, para un espectador imparcial de la cuestión, a lo peor se creó la impresión de que era el que se hallaba en posesión de la verdad, lo que confirmaba lo que dijo Sacristán, esta gente no sólo tiene la mayor impudicia y el mayor cinismo sino que también posee la absoluta convicción de su total impunidad. 

 

La justicia injusta es el mayor escarnio que puede cometer el ser humano

 Lo siento pero no puedo callarme más. Esta ilustrísima magistrada ha colmado el vaso de mi paciencia, si continuara callado nunca me lo perdonaría.

 Los que me siguen saben que tengo muy mala opinión de los jueces, como soy marxista, pienso que todo es economía, o sea, poder y el poder, en contra de la opinión del mejor de mis maestros al respecto, Foucault, no es bueno nunca porque lleva el mal ínsito en su propia naturaleza.

 Los que han vivido, como yo, muchos, muchísimos años, al lado del poder judicial, ayer, a los 85 años, a las 11’30 vestí la toga por última vez, saben la verdad de lo que estoy diciendo. 

 Decía Hobbes que el hombre es un lobo para el hombre y el puñetero Doctor Angélico que es un ser desfalleciente y yo, como no soy tan fino, digo que no es más que una puñetera mierda.

 Si quieren, les puedo poner a ustedes miles de ejemplos, algunos de ellos muy recientes: Garzón y Elpidio, pero también Ruz, que tardó miles de días en ordenar el registro de la sede del PP, el lugar en el que se cometieron los hechos en el caso Bárcenas, dando lugar a que desaparecieran miles de pruebas y, ahora, asedia con toda celeridad al Barcelona, ¿por qué?, dicen las malas lenguas, que conste que yo las considero así, que porque él es socio del Real Madrid.

 El caso es que la juez Alaya no sé si será del PP pero lo parece. Está violentando todas las normas procesales para cargarse al Psoe que gobierna la comunidad autónoma más grande de España gracias a IU.

 Y para mí, y para el editorialista de El País, que no es sospechoso, creo yo, de marxismo, está cometiendo una serie interminable de canalladas procesales: 1) está procesando a un partido entero, no a unos determinados miembros del mismo, puesto que sostiene que éste elaboraba leyes a propósito para que luego los órganos administrativos de la Comunidad pudieran malversar fondos pùblicos a favor de éste o de los intereses personales de sus miembros; pero eso, sí, pone especialísimo cuidado en dejar fuera de su inquisición, en no imputar precisamente a la cúpula del Psoe, ¿por qué?, porque todos ellos son aforados y entonces tendría que declinar la competencia a favor del Tribunal Supremo que está tan segura ella, como yo, de que no sería tan duro; 2) está exigiendo fianzas increíbles por su cuantía a los imputados, que no pueden huir de España porque tienen toda su vida en Andalucía con el único y exclusivo fin de castigarlos, fundamentando estas cantidades tan exageradas en que es absolutamente cierta la comisión de los delitos, lo que establece la presunción de culpabilidad en lugar de la de inocencia.

 Porque piensa exactamente como yo y porque, además, lo expone mejor, incluyo a continuación el editorial de El País, de hoy.

 “Alaya fuerza el proceso

 La juez precondena a una persona del caso de los ERE para justificar medidas contra ella

 Si la juez Mercedes Alaya tiene indicios fundados de que tres cargos de la Consejería de Economía de la Junta de Andalucía cometieron delitos de los que han podido derivarse daños al erario, puede tener sentido fijarles fianzas en concepto de responsabilidad civil. Sin embargo, la juez fuerza los límites de su función instructora al justificar las medidas cautelares en la “probabilidad cierta” de que los tres sean condenados, entre ellos Magdalena Álvarez, exconsejera de Economía. Alaya toma decisiones en función de una visión prospectiva que roza seriamente el principio de la presunción de inocencia, para sustituirlo por el de una hipotética futura condena.

 Editoriales anteriores

 Procedimiento confuso (11/09/2013)

Avanzar en los ERE (09/06/2013)

La función del juez de instrucción no es juzgar ni adelantar juicios, sino investigar activamente el delito, con el debido cuidado hacia las garantías de los afectados. Sorprende, además, que haya esperado nueve meses para hacerlo, pese a que tiene imputada a Álvarez desde el verano pasado; y lo hace ahora, cuando está pendiente un recurso contra la imputación. Es decir, toma severas medidas cautelares en función de una decisión que no es firme.

 Más allá de los problemas formales, llama la atención el fondo del asunto. El tipo de indicios criminales aducidos por la instructora no se refiere a apropiaciones de dinero, sino a que Magdalena Álvarez y su equipo son los diseñadores del mecanismo empleado para crear el fondo de los ERE, que la juez considera la clave de que se haya podido repartir dinero público sin la debida fiscalización. De ser cierto, sería un asunto en verdad grave. Sin ninguna duda. Pero si el método cuestionado se aplicó entre 2000 y 2011, como sostiene la instructora, no se entiende que reserve su dureza al equipo que estuvo en la Consejería de Economía solo hasta 2004. No ha dictado medidas contra los sucesores de Álvarez, entre ellos José Antonio Griñán, ni contra personas que desempeñaron otros cargos muy relacionados con la administración del fondo de los ERE, y que ahora tienen fuero del Supremo. Si les considera implicados, Alaya está obligada legalmente a inhibirse a favor del alto tribunal, en vez de dar la impresión de haber seleccionado a Magdalena Álvarez como objetivo concreto.

 La juez encamina sus pasos hacia la consideración como delito de todo el procedimiento presupuestario de la Junta de Andalucía, que los diputados del Parlamento andaluz habrían aprobado simplemente porque son ignorantes en la materia —como ella misma sugiere en su auto del 11 de marzo, cuando afirma que la complejidad del lenguaje presupuestario “solo es accesible a expertos”—. Hora es de que la justicia determine con fundamento lo que es delictivo y lo que no lo es; y que fije las responsabilidades pertinentes en un asunto objetivamente tan grave como es la desviación de fondos públicos para fines distintos de los previstos”.

 

Retrato en blanco y negro de El Conseguidor

 Hay una sabiduría subterránea en el pueblo que aflora en esas máximas indiscutibles que son los refranes.

Nunca falla porque se basa en las experiencia comprobada de miles, de millones de casos.

Esta sabiduría popular también aflora en los apodos.

A Florentino Pérez, FP, le ha caído encima un apodo glorioso del que seguramente, en su fuero interno, se siente profundamente orgulloso, El Conseguidor.

No hay nada, que se sepa, que FP se haya propuesto, por muy disparatado que fuera, por muy criminal, que no lo haya conseguido, o sea que el apodo se lo ha ganado a pulso.

El secreto reside en algo elemental, él sabe, como sabemos todos los que pensamos en estos temas, que quien domina a la prensa, es el amo del mundo, algo que ya intentó decirnos hace ya mucho tiempo Orson Welles en su Ciudadano Kane.

FP es un formidable estratega que hace en cada momento lo que mejor conviene a sus intereses, no a los de sus empresas, que son muchas, él anoche lo llamaba “holding”, ni a los del Real Madrid, RM, sino a los suyos personales, porque, como todos los “caudillos” tiene un sentido providencial de su propia vida.

La decisiva influencia de la prensa en el porvenir de cualquier proyecto, FP la descubrió en seguida y, desde entonces, dedica más atención a la de prensa y propaganda del mismo que al proyecto en sí, de modo que lo primero que hizo cuando comenzó a proyectar su inmenso imperio es asegurarse la complicidad de la misma.

No hay un sólo diario, una sola emisora, una sola agencia de prensa que no le sea tributaria porque los cientos, ¿o son miles de empresas?, que dependen de él ya sea de manera directa o indirecta porque todas acaban por prestarles servicios a sus sociedades de cabecera, él mismo presume de ello, respecto a la que es, hoy, la base financiera de toda la prensa, la publicidad.

O sea que si FP quiere una cosa, el gobierno del signo que sea, PP, Psoe, CIU, etc., dice amén porque, si no sabe que le hará lo que le dijo a la ex ministra del Psoe Matilde Fernández, a la sazón concejala del Ayuntamiento de Madrid, cuando se trataba de edificar esas 4 canallescas torres en el centro absoluto de Madrid, saltándose todas las normas urbanísticas del mundo: “usted verá, si se opone a mis proyectos no sólo le echará encima a los millones de simpatizantes del RM sino a toda la prensa”.

De manera que FP llama a Zapatero y le dice: “José Luis, Iberdrola se me resiste, se ampara para no caer en mis manos en esa absurda ley antidemocrática que limita el poder decisorio en las Juntas generales de accionistas de tal modo que yo, con el 30% del capital tengo un límite legal de representación y no puedo hacer lo que me dé la gana allí, de modo que si la la ley cambiara y a mi 30% de acciones le correspondiera el mismo porcentaje en la Junta General, yo podría hacerme con Iberdrola sin ningún problema” y Zapatero envió a las Cortes un proyecto de ley que muy acertadamente se llamo “la ley Florentino”.

 Y sé que algún fanático, que los hay a millones, del RM me argumentará ¿y si es como v. dice por qué el As, publica todos los días en 1ª, una sección que se dedica a combatir a muerte al “Florentinato”?

 Y yo responderé ¿qué quiere v. que le diga, que FP le ha bajado la asignación mensual de publicidad a Relaño Goebbels y éste le presiona para que se la vuelva a poner al mismo nivel, que todo esto no es más que un paripé montado para que el descarado tratamiento de dicho periódico al RM no parezca tan vomitivo?

 Hay un testimonio impagable que no se puede borrar de la historia por mucho dinero e influencia que se tenga y ése está en Youtube, en el que José María García le cuenta a Jordi Évole cómo FP le invitó a cenar y a los postres un amigo que El Conseguidor llevaba le preguntó a García ¿cuánto vale tu silencio?: http://www.youtube.com/watch?v=qVi65oa0Osc

 José María García que está desando volver a trabajar no encuentra un medio que se atreva a proponérselo porque sabe que FP lo hundiría retirándole toda su publicidad.