Un cinismo salvaje

 No me extraña nada que los catalanes se quieran marchar de este vergonzoso y canallesco país.

No es ya que cuando se iba a votar su Estatuto, Rajoy, sí, Rajoy, ese tío que ahora dicen que nos gobierna, recorriera toda España, con una especie de mesas petitorias, exigiendo al resto del país que firmara contra él, no, ni siquiera que a lo largo de la reciente historia, desde todos los ámbitos estatales, se haya fomentado un odio a muerte contra todo lo catalán, llegando incluso a proponerse el boicot nacional a los productos catalanes, ni tampoco que Rajoy y su partido bloquearan el Tribunal Constitucional, ante al que habían recurrido ya dicho Estatuto, a fin de que dicho tribunal no lo reformara favorablemente a los intereses de aquella nacionalidad, no, por supuesto, ni siquiera que, todos los días, desde todas las tribunas de formación de la opinión pública, se insulte sistemáticamente a todo lo catalán, denigrándolo, canalleándolo, falseando escandalosamente la realidad, es que el resto de eso que han dado en llamar pueblo español odia de tal manera al pueblo que llaman también pueblo catalán, que realiza todo lo que está en su mano para hacerle la vida imposible, y, como tiene todo el poder económico, financiero y político, se la hace.

 Lo último, políticamente hablando, ha sido dejar que se filtren algunas intenciones del gobierno respecto a la posibilidad de suspender la autonomía catalana, al amparo del artículo correspondiente de la canallesca Constitución y de que, si es preciso, enviar a allí lo cuerpos de élite del ejército español, lo que podría provocar una guerra civil de militares cuidadosamente entrenados contra indefensos civiles.

 El ataque es a fondo y en todos los ámbitos y por supuesto en uno en el que se concentra especialmente la sensibilidad catalana, ese equipo de fútbol que ellos se han empeñado en decir que es algo más que un club, no en balde, el más genial de los penúltimos escritores catalanes, Manuel Vázquez Montalbán dijo, con gran acierto, que el Barça era el ejército desarmado de Cataluña.

 Y así, paralelamente, mientras Rajoy lo prepara todo aviesa y astutamente para o acojonar a una nación entera o desencadenar contra ella la más desigual de las guerras militares, Florentino Pérez, uno de los detentadores del poder real español, puesto que domina prácticamente toda la economía española, ha iniciado ya, y a fondo, la tarea de hundir en la “porca miseria”, al que es, sin duda, su máximo estandarte.

 El otro día ya demostramos aquí, matemáticamente, que toda la prensa española se halla dominada hasta sus entrañas por su poder omnímodo, ay de aquel medio de comunicación español que no se alinee incondicionalmente con el Real Madrid, la verdadera enseña nacional, se le estrangulará económicamente al instante, dejará de recibir no sólo la publicidad institucional del Estado sino también de todas las empresas españolas que, directa o indirectamente, son tributarias de Florentino Pérez. 

 Ahora, ahí va otra demostración tan matemática como aquella:

 1º)es absolutamente obligatorio ver el video siguiente: http://www.youtube.com/watch?v=m4bSh8w4d70

 2º) igualmente la imagen del palco del Bernabeu con las 2 enseñas nacionales riéndose y, por último, leer todos esos artículos desatados en la prensa madrileña en los que, olvidándose cínica y salvajemente de todo esto, se pide:

 A) la destitución inmediata de la cúpula arbitral

 B) y se abre explícitamente la guerra a muerte contra esa Federación Española de Fútbol integrada precisamente en todo su organigrama por acérrimos madridistas.

 El mensaje es clarísimo: si pitando descarada y abusivamente a favor del RM protestamos así, imaginen todos ustedes lo que  haríamos si lo hicieran ustedes bien.

-¡Qué cinismo tan salvaje, Miquelarena, qué cinismo!-diría Unamuno, una de las últimas personas decentes que ha dado este desdichadísimo país.

 

21 comentarios en “Un cinismo salvaje

  1. Al hilo de su excelente post don José, añadiría la indecente complicidad de una parte significativa de la izquierda española en todo esto , sin darse cuenta que esto le ha pasado y le pasará a ella , con este régimen no se debe tener piedad porque nos ha dejado en la miseria en todos los sentidos, consintiendo entre otras cosas el odio por razón de origen… entiéndase , no es un problema de identidades sino de democracia, dignidad y supervivencia ,y , en ese barco veo pocos ocupantes, daba pena , por ejemplo implorar el otro día a David Trueba en los Goya predicar en el desierto, Iñaki Gabilondo, Juan Diego…pero son cuatro
    Pero bueno, hasta ahora siempre ha ganado la máquina represiva totalitaria de este régimen. Y sigue y sigue….
    EL FOCO TETÁNICO . Antonio Alvarez Solis
    http://insurgente.org/index.php/template/politica/item/9526-el-foco-tetánico-un-artículo-del-periodista-antonio-álvarez-solís
    Cuando se habla de la Constitución -obviamente la del 78- lo primero que ocupa la reflexión es su carácter tetánico. La Constitución cerró en falso la profunda herida del franquismo y con ello ha producido una sociedad convulsa, gravemente enferma. Si verdaderamente los dirigentes españoles hubieran querido instaurar una vida democrática debían haber dinamizado hace años el marco constitucional para ajustarlo a las nuevas exigencias sociales y, sobre todo, a las nuevas generaciones de ciudadanos. Las grandes leyes si no son dinámicas constituyen un cepo para cazar trabajadores o eliminar las aspiraciones de muchos pueblos. Son siempre leyes en que arraiga la excepcionalidad.

    La prueba de que la transición, por ejemplo, estuvo lastrada de miedo a la libertad y a la democracia está precisamente en esa carta magna fijada al suelo como un artilugio de contención. Nadie, entre los habitantes de los partidos de ámbito estatal, desea que se establezca un innovador y enriquecedor dinamismo constitucional. Los que detentaban autocráticamente el poder económico siguen haciéndolo ya sea personalmente o en sus herederos. Las grandes empresas están en su poder, la Bolsa está plagada de sus nombres, los contactos internacionales pasan por ellos y no por las manos del Gobierno. Es más, vivimos momentos en que se acelera una regresión urgente hacia el régimen que tan fatua e insidiosamente se declaró superado.

    El humus policial alimenta la vida diaria; el poder judicial complementa y refuerza incluso la escandalosa legislación que cae como un turbión sobre la ciudadanía; el ejército recupera su influencia directa sobre la cúpula del Estado; las formaciones de la izquierda -el PSOE y el comunismo de Izquierda Unida- compiten en ridículas habilidades para salvaguardar la Corona luciendo en paralelo su absurdo y contaminado republicanismo; la misma iglesia, con su resistencia al nuevo pontificado, sigue siendo la institución bajo palio que embadurnó de caqui su misión de esperanza. Todo esto ha pervivido, y ahora crece, bajo el manto constitucional.

    Ya sé que la Europa más ilustre muestra a cielo abierto las mismas o parecidas llagas, con dirigentes como el Sr. Hollande -la actualidad del momento- del que no escandaliza su dinámico cambio de mujeres, sino su estrepitoso cambio de franceses. El Sr. Hollande es hoy carta del neoliberalismo. Pero ese panorama maloliente multiplica su imagen en España, hasta convertir este país en una sociedad dirigida por banqueros en corso, empresarios de lance, intelectuales de alquiler y bandoleros serranos ¿Damos nombres? Si lo hiciéramos admitiríamos la posibilidad de circunscribir el desastre a una serie de puras circunstancias superables.

    Poner en marcha el cambio constitucional es la única posibilidad de comprometer al inerte pueblo español en la edificación de algo parecido a una comunidad democrática. Hay que cambiar el corcho que impide al genio salir de la redoma. Pero ¿imaginan al Sr. Rajoy entregado a esa tarea? ¿Imaginan al Sr. Rubalcaba encabezando esa marcha hacia la dignidad democrática?

    La Constitución actual ha convertido en terrorista a cualquiera que luche por abrir un portillo en esta huerta agostada política y económicamente. Y ha declarado terrorismo todo acto de pensar fuera de la burbuja institucional. Es más, la Constitución ha enfrentado a los españoles empachados de heroísmo teatral con las razonables peticiones de Catalunya o Euskal Herria; ha recrecido el separatismo en Andalucía y Canarias; ha descoyuntado todas las estructuras de pensamiento ordenado para la renovación convirtiendo la calle en una irrisoria guerra de guerrillas que producirá violencia tras violencia, porque sólo la llamada violencia -de la que se hace además una exposición absurda y provocadora por parte del poder- puede destapar la redoma donde espera la libertad. La Constitución es un trabuco, un «retaco» que cargan todos los días el Gobierno y los partidos estatales a fin de que alguien cansado de tanta manipulación de la ley maneje el teórico gatillo de la libertad y con ello justifique la inmediata represión y el «más de lo mismo». En el fondo, la petrificada Constitución es una declaración de guerra a la inteligencia ¿Es a la sombra de esas leyes donde se puede hablar de democracia y de progresismo civil? Tal es el impacto destructivo de la actual Constitución que ha cercenado en amplias capas de ciudadanos del común el concepto de progresismo, que llegan a despreciar, haciendo prevalecer frente a él la ideología de la eficacia protagonizada por los poderosos y su mundo tecnológico. A esos ciudadanos sumergidos ya en el servilismo más demoledor -hasta el punto de declararse culpables de su pobre situación- parece inútil hablarles en términos morales del papel soberano que el ser humano debe desempeñar en la sociedad sea cual sea el escalón que ocupe.

    El Sr. Aznar ha dicho muy recientemente que toda acción política, refiriéndose a la batalla que libra Catalunya por su libertad, ha de protagonizarse desde lo constituido, es decir desde el escenario de la Constitución inmóvil. No se puede ser más claro en el propósito de abortar como sea toda dinámica de creación política. Pero habría que decirle muy claro al Sr. Aznar que es ridículo pensar que él es el Moisés contemporáneo que baja desde la zarza ardiente con las tablas de la ley esculpidas en dura piedra de pedernal. La libertad está ahí como rica incitación a lo constituyente, que es la dinámica permanente que cincela al hombre como fabricante de esa compleja máquina que es la vida. En toda existencia noble y elevada lo constituyente es la pista sobre la que funciona la soberana evolución. Y la evolución consiste en la palabra que grita su poder de la hora para dar paso a la hora que sigue. Desde este punto de vista las Constituciones han de girar centrífugamente y no al contrario ¿A quién temen sino a la vida quienes quieren atarla a la muerte?

    Catalunya y Euskadi no pretenden más que hacerse cargo de si mismas, aunque no sea -y la enumeración de principios para justificar su afán de libertad es muy larga y convincente- más que para lograr la posibilidad de navegar en un cuadrante distinto. Ven la vida de una forma muy diferente a como la ve España ¿Y acaso esto no es ya más que suficiente para adquirir la soberanía que haga factible su empresa nacional? Los grandes Estados nacionales -falsamente nacionales, aclaremos- están desde hace dos siglos inmóviles como la boa que hace la digestión de su presa. Y yo no creo, llegados a este punto, en los derechos que cree poseer la boa.

    Hay que rediseñar la geografía política para inyectar en ella las personalidades que hoy yacen en lo constituído. Motivar todas las libertades a fin de enriquecer la libertad colectiva. Hacer accesible la política a los pueblos que hoy están alejados de ella, ya que el poder que rige a esos pueblos está globalmente lejano y, como las galaxias, se aleja a velocidades exponenciales. Conseguir un poder cercano y ricamente difuso, un poder de cercanía, convertirá a la humanidad en dueña de si misma. La globalización no es más que la masa dirigiéndose cansinamente hacia los explotadores que la esperan. La masa hay que disolverla en el rico colectivo de lo individual. Dotarla de alma. Y para lograrlo hay que trabajar en un laboratorio del que conozcamos las tripas y así poder regular su función. Quizá quiera verse en estos postulados algo parecido a la utopía, pero de ser así digamos que se trata de nuestra utopía no de la siniestra y ya probada realidad de los poderosos.

  2. LA DICTADURA CASI PERFECTA . José López
    http://www.kaosenlared.net/component/k2/item/80434-la-dictadura-casi-perfecta.html
    Un Estado totalitario realmente eficaz sería aquel en el cual los jefes políticos todopoderosos y su ejército de colaboradores pudieran gobernar una población de esclavos sobre los cuales no fuese necesario ejercer coerción alguna por cuanto amarían su servidumbre. Aldous Huxley.

    La “democracia” burguesa es la dictadura casi perfecta. No es perfecta porque nada lo es, pero la llamada “democracia” liberal es la dictadura más sofisticada y elaborada que el ser humano haya inventado hasta la fecha. Cualquier dictadura es el dominio de una(s) minoría(s) sobre la mayoría. En el capitalismo todo trabajador sabe perfectamente que para prosperar o simplemente para sobrevivir debe obedecer las órdenes que vienen de arriba. Las grandes decisiones estratégicas de cualquier empresa vienen de muy arriba. ¿Qué es eso sino una dictadura? Es cierto que si uno no obedece no es puesto delante de un pelotón de fusilamiento. Pero se arriesga a ser expulsado de la empresa. Peligra su sustento. El miedo es la “vestimenta” tanto del obrero manual como del “obrero mental”. El capitalismo es la dictadura económica. Dictadura que es posible porque los medios de producción son privados, pertenecen a ciertas personas que, gracias a dicha posesión, ejercen su dictadura y acaparan gran parte de la riqueza generada. Pero es una dictadura descentralizada. Tal vez en esta peculiar característica resida su fortaleza. Es una dictadura no sólo ejercida por la clase empresarial, sino que asumida por gran parte de la población como algo natural e inevitable. Es una dictadura en la que no es tan necesario que unos pocos, muy pocos (ya sea un rey, un caudillo, una burocracia, un partido) repriman al resto, sino que esos pocos tienen muchos colaboradores distribuidos a lo largo y ancho de la sociedad. Toda dictadura necesita una serie de colaboradores. Pero la “democracia” burguesa es la dictadura con más colaboradores. En ella colaboran distintas clases sociales, incluso las oprimidas. En ella no sólo domina cierta minoría, la oligarquía capitalista, sino que dicho dominio es mucho más sutil y logra incluso la colaboración de una gran parte de la mayoría oprimida. En esto radica el verdadero éxito del capitalismo. De aquí proviene la principal dificultad para derrocarlo.

    La dictadura económica se parapeta tras una aparente democracia política que intenta evitar que ésta salpique a aquella. La prueba más palpable de que el capitalismo necesita evitar la verdadera democracia es que cuando ésta se intenta surgen los golpes de Estado. Cuando el disfraz de democracia no le vale a la gran burguesía simplemente se lo quita, temporalmente, para no perder el control de la sociedad. Una vez recuperado el control las élites vuelven a conceder al pueblo el “poder”. La oligarquía prefiere otorgarlo (en pequeñas dosis controladas) al pueblo antes que éste ose tomarlo. La prueba más palpable de que no tenemos verdadera democracia es que cuando miles de ciudadanos se manifiestan pacíficamente en las calles reclamando la democracia real, más y mejor democracia, no sólo son ignorados, sino que reprimidos violentamente. La prueba más palpable de que no tenemos aún democracia es que el sistema involuciona, empeoran las condiciones de vida de la mayoría, sus problemas no son sólo crónicos sino que se agudizan con el tiempo. El pueblo se siente impotente simplemente porque no tiene realmente el poder.

    La “democracia” burguesa es una dictadura inteligente. Las élites que nos gobiernan y controlan han adquirido experiencia a lo largo de los siglos. No existe dictadura más eficaz que aquella que aparenta no serlo. En la “democracia” burguesa los ciudadanos eligen a sus dictadores, es decir, refrendan en las urnas el sistema que les oprime. Incumpliendo en la práctica muchos de los postulados teóricos en los que supuestamente se sustenta la llamada democracia liberal (igualdad, separación de poderes, etc.), la gran burguesía consigue herir de muerte a su pretendida democracia. Herirla para salvarse ella, salvarse del pueblo. Pues con una auténtica democracia, tarde o pronto, toda élite deja de serlo. Los ciudadanos votan sin mucho convencimiento pero votan, realimentando así el sistema que les impide ser ciudadanos. ¿Por qué votan? Por inercia, por tradición, por miedo (a lo desconocido), por comodidad, por engaño, por tranquilizar sus conciencias, por agarrarse a un clavo ardiendo,… Pero votan, y sobre todo a los partidos que defienden los intereses de la oligarquía. Así, las minorías dominan a la mayoría con el apoyo de ésta (al menos de una gran parte). ¿Es posible inventar mejor dictadura?

    La mayoría oprimida asume los valores culturales de las minorías opresoras. Valores que atentan contra sus propios intereses. Así la mayoría se condena a sí misma. Así las víctimas votan a sus verdugos. Pero, ¿por qué? Porque el capitalismo ejerce su control ideológico a través de los medios de comunicación de masas, pero sobre todo porque consigue que la gente lo vea como algo natural e inevitable. El egoísmo es para la mayoría de las personas una de las principales características que definen al ser humano. Y, por consiguiente, la feroz competencia, la lucha de todos contra todos, es lo más natural. De esta manera, la ley de la jungla, es decir, la ley del más fuerte, del sálvese quien pueda, se traslada a la civilización, se institucionaliza como la ley de leyes de nuestra sociedad. Es más, y aquí radica el verdadero peligro, dicha ley parece el paradigma de la libertad, cuando es realmente justo lo contrario. Pues no puede aplicarse el mismo criterio de libertad cuando el individuo vive aislado que cuando vive en sociedad, en la selva que en la civilización. En la vida en sociedad la libertad es imposible sin la igualdad de oportunidades, sin la igualdad en las relaciones sociales. En la vida en sociedad la libertad de uno acaba donde empieza la de los otros, y viceversa. El liberalismo instaura el libertinaje en la civilización y lo disfraza de libertad y de naturalidad. La ley que rige la “civilización” capitalista parece natural porque es el traslado directo de la ley que rige la naturaleza primitiva, salvaje, a la civilización. “Caza” o serás “cazado”, domina o serás dominado, oprime o serás oprimido, explota o serás explotado. El capitalismo triunfa en las mentes de los ciudadanos, no sólo por el monopolio de los grandes instrumentos de adoctrinamiento ideológico masivo (educación y medios de comunicación), sino que también por el mensaje transmitido, simple y al mismo tiempo trascendental, con profundas consecuencias: la ley del más fuerte es la más natural. Cuando, precisamente, si por algo debe distinguirse la civilización de la jungla es por el hecho de que se rijan por leyes distintas. La ley del más fuerte puede conducir, tarde o pronto, a la autoextinción de una sociedad que alcanza cierto grado de desarrollo tecnológico, como mínimo a su decadencia. Pues la combinación desarrollo tecnológico y subdesarrollo social es explosiva.

    Así, el capitalismo consigue que una de las facetas del ser humano, la cual debería ir disminuyendo notablemente con el tiempo para que una especie supuestamente inteligente se haga verdaderamente civilizada, sea la predominante en su sociedad (y cada vez más). El egoísmo es el motor de la sociedad capitalista. A muchos seres humanos les parece que el egoísmo es lo más natural, por tanto el capitalismo es lo más natural y sólo él puede funcionar. Pero el ser humano también puede ser solidario. “Sólo” hace falta que el sistema de convivencia humano realimente sus mejores características en detrimento de las peores, en vez de al revés. “Sólo” hace falta que la solidaridad sea la norma en vez de la excepción. El ser humano es contradictorio y es capaz de lo mejor y de lo peor. Sin olvidar que en la naturaleza salvaje también existe la colaboración, además de la competencia.

    No sólo es casi perfecta la dictadura burguesa por sus apariencias democráticas en su sistema político, sino que también porque muchas de sus víctimas aspiran a dejar de serlo colaborando con sus opresores, o mejor aún, convirtiéndose ellos mismos en opresores. En vez de combatir al sistema, la mayoría lo realimenta. Una vez asumida la ley básica y “natural” de que el egoísmo es el motor de toda sociedad, de toda especie, una vez asumida la ley del más fuerte como la más lógica, lo siguiente es aspirar a ser el más fuerte, o al menos a ponerse de su lado. Una vez asumidas las reglas del juego, hay que jugar, hay que esmerarse en aplicar dichas reglas, hay que encomendarse a la diosa Fortuna. El gran triunfo ideológico del capitalismo es que muchos trabajadores sólo aspiren a cambiar de bando, a convertirse en explotadores de sus hermanos de clase, en vez de erradicar la explotación que sufren. Muchos trabajadores sólo protestan (por lo general demasiado tarde) cuando son afectados grave y personalmente por el juego en el que participan sin cuestionarlo. La utopía social es negada por la propaganda capitalista al mismo tiempo que se nos vende la utopía individual. El individuo corriente piensa que puede huir de su alienación, ya sea jugando a la lotería (nada mejor que paralizar a las masas vendiéndoles la esperanza de que un golpe de suerte las salvará), ya sea cambiando de empresa o de país, ya sea rezando a cualquier dios, ya sea creyendo en un paraíso en otra vida,…, en definitiva, aceptando las reglas del juego con la esperanza de que éste alguna vez le beneficie, con la esperanza de que la ruleta rusa a él no le afecte. Al mismo tiempo que nos oprimen, nos dan esperanzas. ¿Existe mejor manera de evitar la rebeldía que postergándola indefinidamente en el tiempo?

    Y, por si todo lo anterior fuera poco, una parte de la izquierda anticapitalista asume (inconscientemente) los valores de la burguesía, los interioriza. Le hace el juego a la burguesía cayendo en un relativismo extremo y absurdo asumiendo que la “democracia” burguesa es una democracia y que el proletariado necesita la suya, asumiendo que no sólo el Estado burgués es la dictadura de una clase (como, sin dudas, lo es) sino que todo Estado es, por definición, la dictadura de una clase. Incluso, y esto es un gran favor que se le hizo a la burguesía en la guerra ideológica, llamando al sistema que beneficiaría al proletariado dictadura. Democracia burguesa vs. Dictadura del proletariado. Así la burguesía puede proseguir dominando ideológicamente con demasiada facilidad a las masas. ¡Ella es “democrática” mientras que los malvados comunistas no! No podía hacérsele mejor favor a las élites capitalistas. Para dichos izquierdistas la democracia es un concepto totalmente relativo. Cuando, precisamente, el enemigo público número uno de la burguesía, de cualquier minoría dominante, es la auténtica democracia, el gobierno de la mayoría. La alternativa a la dictadura burguesa disfrazada de democracia es la democracia sin disfraz, sin apellidos, y no ninguna dictadura. Este profundo y grave error en la guerra ideológica contra el capitalismo la izquierda (y el proletariado internacional) lo ha pagado muy caro, y todavía lo está pagando.

    ¿Es posible una verdadera democracia si prescindimos de algunos de los postulados teóricos de la llamada democracia liberal? ¿Por qué la burguesía se empeña tanto en incumplirlos en la práctica? ¿No nos damos cuenta de que eso, precisamente, nos da pistas sobre cómo superar la simbólica y engañosa “democracia” burguesa? Partiendo de ella y desarrollándola suficientemente, haciendo la democracia representativa realmente representativa y mucho más participativa, además de complementándola con la democracia directa y expandiéndola a todos los rincones de la sociedad (especialmente a la economía), podemos hacer que deje de ser burguesa, podemos alcanzar la democracia propiamente dicha. En la “democracia” burguesa está el germen de la extinción de la sociedad burguesa, clasista en general. Por esto la gran burguesía se esmera tanto en vaciar de contenido su “democracia”. Es perfectamente consciente del peligro que supone la democracia, la verdadera, para ella.

    Afortunadamente, nada es perfecto. Pero no debemos infravalorar al enemigo. La barbarie capitalista sobrevive porque su dictadura ha alcanzado un grado de sofisticación, de perfección, muy alto. Por ahora, el mayor enemigo del capitalismo es el propio capitalismo que sucumbe tarde o pronto, de manera recurrente, ante sus grandes, profundas e irresolubles contradicciones. El peligro es que el capitalismo sucumba haciendo sucumbir de paso a la especie humana o a su hábitat. Deberemos hacer todo lo posible para sustituirlo cuanto antes por un sistema puesto al servicio de la mayoría de la humanidad. Y ese sistema sólo puede ser la democracia, el gobierno de la mayoría. Sólo las dictaduras pueden tener apellidos “clasistas”: los de las clases minoritarias que dominan artificialmente, mediante el uso de la fuerza. La democracia, por el contrario, no puede tenerlos porque mayoría sólo hay una. El 99% de la población no necesita los mismos trucos para dominar, no necesita reprimir al 1%, ni comerle el coco. La verdad necesita la más amplia libertad, la competencia igualitaria entre todas las ideas, para abrirse paso, a diferencia de las mentiras. El Estado “proletario”, es decir, donde domine la mayoría, debe ser radicalmente distinto al burgués (o de cualquier minoría dominante). La hegemonía del proletariado se conseguirá con la auténtica democracia, la más amplia y profunda posible. La lucha por la democracia es la lucha contra el capitalismo. El desarrollo completo, hasta las últimas consecuencias, de la democracia es lo que acabará exterminando al capitalismo. Como decía Hugo Chávez, el socialismo es democracia sin fin.

  3. Yo no sé qué puedo hacer para corresponder a tu titánico esfuerzo para enriquecer de esta manera este blog, eddie.

    Eso sí, me gustaría que todo lo que cuelgas aquí lo hiciera también allí, en el otro blog, porque de vez en cuando, gracias a Dios, hasta ahora nunca han sido los 2 a la vez, uno de ellos se estropea y queda inservible.

    Recibe con un fuerte abrazo, todo mi agradecimiento,

  4. Mil gracias eminencia
    5 TEMAS QUE PREDIJO MARX
    http://tenacarlos.wordpress.com/2014/02/12/cinco-temas-que-karl-marx-anuncio-se-cumplieron-antes-de-2014/
    Algunas características de la sociedad moderna, desde las crisis económicas hasta la fiebre por comprar nuevos ‘gadgets’, demuestran que el padre de la teoría marxista tenía razón.

    La revista ‘Rolling Stone’ reunió cinco características sistémicas del capitalismo contemporáneo presagiadas por las teorías marxistas hace 150 años.

    1. La Gran Recesión (‘La naturaleza caótica del capitalismo’)

    A diferencia del socialismo, en el que el Estado puede controlar todas las etapas de producción y distribución, el libre mercado, según el materialismo histórico, es un sistema espontáneo y caótico, siempre propenso a las crisis y depresiones económicas.

    Efectivamente, este patrón previsto por el marxismo ya se perfiló en la Gran Depresión de 1929 y se presentó de nuevo en 2008 con el colapso del mercado inmobiliario en EE.UU. y el inicio de la nueva crisis económica mundial, provocada por el uso de instrumentos financieros que Karl Marx llamaba ‘capital ficticio’, como las acciones y las permutas de incumplimiento crediticio, que actualmente amenaza con una nueva recesión global.

    2. iPhone 5 (‘Apetitos imaginarios’)

    Hace más de cien años, Marx advirtió que la creación de falsas necesidades era una tendencia inherente al capitalismo orientada al aumento de la producción; en este sistema el consumidor desea productos de poca utilidad pero de alto coste y acaba convirtiéndose “en esclavo de caprichos inhumanos, refinados, antinaturales e imaginarios”.

    Un ejemplo de esta teoría podría ser la sociedad occidental, que actualmente disfruta de un increíble nivel de lujo y, sin embargo, busca nuevas distracciones y siente un ansia constante por comprar más y más cosas, como iPhones de última generación, incluso cuando no existe ninguna necesidad de hacerlo porque ya se tiene un ‘gadget’ parecido que funciona perfectamente.

    3. Globalización del capitalismo

    Según la teoría marxista, la naturaleza expansionista del capitalismo le obliga a propagarse por todo el planeta en su incesante búsqueda de nuevos mercados, recursos naturales y mano de obra barata. Ya en 1848 Karl Marx describió las principales características de la moderna globalización económica agresiva encabezada y controlada por organismos supranacionales como el FMI, que “debe anidar en todas partes, establecerse en todas partes, establecer conexiones en todas partes” para prolongar su existencia.

    4. Monopolios

    A diferencia de la teoría económica que postulaba la autorregulación del mercado, Marx alegaba que el poder económico y financiero se concentraría en grandes corporaciones que absorberían o expulsarían a los pequeños productores independientes, tomando el control del mercado mundial.

    La hipótesis indicada es más que válida para describir la sociedad actual, en la que gigantes monopolísticos regulan todas las áreas económicas, desde la bancaria hasta la de la alta tecnología.

    5. Salarios bajos, ganancias enormes (‘El ejército industrial de reserva’)

    De acuerdo con el análisis marxista del capitalismo, los empresarios podrán mantener bajos los salarios gracias al “ejército industrial de reserva”, es decir, la gran cantidad de desempleados permanentes.

    Eso será todavía más factible durante las fases de recesión, cuando aumenta el número de desempleados, sin que ello influya significativamente en los inmensos beneficios de las grandes empresas, ya que los trabajadores, que temen perder sus puestos, se conforman con salarios bajos y soportan duras condiciones de trabajo.

  5. EL TIRO AL NEGRO
    David Torres
    El ministro del Interior, Fernández Díaz, compareció en el Congreso para explicar la actuación de la Guardia Civil en la masacre de Ceuta y, a medida que hablaba, su comparecencia se iba transformando palabra por palabra en un especial de Barrio Sésamo. Por momentos al ministro le empezó a brotar de la calva una pelusa azul y al final ya era el mismísimo Coco quien estaba aleccionando a los niños sobre los términos “cerca” y “lejos”, “fuera” y “dentro”, “blanco” y “negro”, “tierra” y “mar” y otros excitantes conceptos fronterizos.
    Fernández Díaz, experto en milagros divinos e intercesiones marianas, es el único erudito capaz de explicar cómo once personas se van ahogando solas mientras un montón de guardias civiles armados de buena voluntad intentan ayudarlos a base de pelotazos de goma. Ciertamente, hace falta un milagro de los gordos para aceptar esta tesis que va contra todas las leyes de la física, de la puntería y de la lógica. Pero no olvidemos que el ministro del Interior (además de tener línea directa con la Virgen y de fichar a Santa Teresa de Jesús para que nos eche una mano con esto de la crisis) alumbró la conexión entre el aborto y ETA, y sugirió que los dinosaurios se extinguieron por culpa del matrimonio homosexual. Para que luego digan que la ciencia ha emigrado de España. Este hombre merece por lo menos dos premios Nobel, uno por correo y otro aéreo.
    Sólo el descubridor del Orgullo Triceratops podía aventurar que nuestra muy heroica Guardia Civil disparase una barrera de pelotas de goma para fijar la línea fronteriza en el mar; le faltó decir que eran de goma para facilitar la natación, ya que no tenían a mano flotadores con forma de patito. El ministro corrigió así la primera versión de la Guardia Civil, que decía que ellos no dispararon pelotas de goma. Ahora resulta que sí las dispararon pero apuntando lejos, para que se marcharan, un poco al estilo de Lola Flores: “¡Si me quéreis, irsen! ¡Marcharsen!” En la tercera versión, que seguramente oíremos en breve, puede que algún guardia civil estuviera apuntando, pero poco y mal, y en las sucesivas, fijo que más de un inmigrante metió la nuca en la línea de tiro sólo por joder. Que no tomaban puntería no es muy difícil de creer: al fin y al cabo no tiraban al blanco sino al negro.
    Ya lanzado de lleno a las entrañas del derecho internacional, Fernández Díaz inventó ayer el concepto de la “frontera elástica o retráctil”, aunque para haber convencido a la oposición tal vez habría necesitado hacer una demostración con una tripa y una faja. Al final, para el ministro quedó perfectamente claro que la Guardia Civil actuó de manera idónea y proporcional, aunque no acabo de explicar cómo, si lo hicieron tan bien, hubo supervivientes. Los muertos abortaron a una edad indeterminada entre los veinte y los treinta años de edad. El mar es ETA. Algunas pelotas de goma se casaron por el rito homosexual. Santa Teresa estaba fuera de cobertura. La Virgen hizo un milagro pero a la inversa. A falta de gitanos, la Guardia Civil escribió con sangre y en negrita unos cuantos versos más del Romancero Subsahariano.
    http://blogs.publico.es/davidtorres/2014/02/14/el-tiro-al-negro/

  6. SOCHI DEMONIZADO . Rafael Poch
    http://blogs.lavanguardia.com/berlin/sochi-demonizado-34675#comment-1689
    Como ocurriera con los juegos de Pekín, los de Sochi han sido objeto de una desmesurada campaña política y mediática. Alemania ha estado a la vanguardia de ella. Su presidente dijo demostrativamente que no acudiría a los juegos, por donde tampoco aparecerá Angela Merkel, mientras que la prensa ha ofrecido la más vulgar, y a veces grotesca, diatriba antirrusa, en línea con el clima de guerra fría que el pulso por ver quien se queda con Ucrania –si los magnates corruptos prooccidentales, o sus homólogos pro rusos- está evidenciando.

    Como consecuencia de esa intensa agitación, solo un 34% de los alemanes se han declarado favorables a que los juegos se celebrasen en una ciudad rusa. Otro 57% considera que,”fue un error” adjudicárselos a Rusia (en el caso de Pekín solo un 38% consideró acertado dárselos a China tras una campaña selectiva idéntica a la actual). El motivo aludido es el mismo: el suspenso en “derechos humanos”.

    Para hacer memoria y situar el asunto, hay que recordar que los juegos se celebraron sin problemas en Ciudad de México en 1968, diez días después de la matanza de la Plaza de las Tres Culturas, donde murieron decenas, sino centenares de estudiantes y ciudadanos. Fueron los “juegos de la paz”. En 1984 se celebraron en Los Ángeles, pocos meses después de la invasión de Granada y en la década en los que los regímenes apoyados por Washington masacraron a 200.000 personas en América Central, el 1% de la población de los siete países de la región. En 1988 los juegos se celebraron en Seúl, cuando Corea era una dictadura, con una matanza importante reciente y una historia de 100.000 fusilados en los años cincuenta.

    En su grotesca cobertura de la ceremonia de inauguración de los juegos, el segundo canal de la televisión alemana (ZDF) denunció que en las habituales alegorías nacionales escenificadas, Rusia no mencionara “los aspectos oscuros de su historia”. Se refería, naturalmente, al estalinismo. “¿Dónde está Stalin?”, se preguntó la periodista de dicho canal Anne Gellinek. Pero, ¿por qué debería mentar Rusia a Stalin? ¿Por qué debe ser Rusia diferente de otros?

    “¿Dónde estaban las víctimas del Imperio británico en la inauguración de los juegos de Londres en 2012?, ¿Dónde el exterminio de los indios en la fiesta de Salt Lake City en 2002?, ¿Por qué no aparecieron los millones de víctimas de la brutalidad alemana en la inauguración de los juegos de Munich del año 1972?”, se pregunta el analista alemán Jens Berger desde el portal NachDenkSeiten. ¿Dónde estuvo el “colapso demográfico” en la conmemoración española del 500 aniversario del descubrimiento?, se puede añadir. Así que, ¿Por qué se hace cuestión con Rusia?: porque se trata de un “país adversario”.

    La prensa alemana le ha sacado punta a una ley contra la pederastia, sin mencionar siquiera que la homosexualidad estuvo criminalizada en Alemania Occidental hasta 1994, o que entre 1950 y 1969, 50.000 homosexuales fueron castigados por serlo. Todo vale: la explotación de la mano de obra -de la que al parecer Rusia tiene la exclusiva- la matanza de perros callejeros, el excesivo gasto y el trato a disidentes como las chicas del grupo punk “Pussy Riot”- cuyo nombre significa algo tan vulgar como “la revuelta del C.”- y cuya hazaña fue mentarle la madre al Presidente Putin en el templo ortoxodo más importante de Moscú.

    Que semejante “plegaria punk” de mal gusto como la que hicieron las gamberras chicas del Pussy (paseadas en vísperas de los juegos por los escenarios de Nueva York y Berlín, con todo pagado), no habría resultado simpática si se hubiera escenificado en la basílica de San Pedro del Vaticano o en la Catedral de San Patricio de Nueva York, es algo que se pierde totalmente de vista cuando se trata de la demonizada “Rusia de Putin” con cuernos y rabo.

    Afortunadamente este hipócrita festival desaparece en cuanto comienzan las competiciones y las medallas. Esa fue la experiencia de Pekín en el verano de 2008, donde la presión inicial fue extraordinaria y se está repitiendo en Sochi. Baste recordar todo lo que se dijo entonces sobre la espantosa censura china de internet- que cualquier usuario podía eludir con programas bien simples- y compararlo con lo que hoy se conoce gracias a ese héroe olímpico llamado Eduard Snowden, refugiado en… Moscú.

    El problema es que los juegos son una enorme operación de imagen y cuando los organiza un “país adversario”, hay que machacarlo como sea para contrarrestar esa formidable plataforma.

    Que los de Sochi sean unos juegos seguros, depende de si hay o no atentados integristas, como el último en Volgogrado. Desde finales de los años noventa, en Rusia esos atentados son financiados y sostenidos por los “amigos del Golfo”. Esos amigos no necesitan leyes contra la pedofilia, ni merecen denuncia alguna en materia de derechos humanos, porque son la infantería y el banco (en Siria, en Libia, y antes en Afganistán) de los guardianes de la libertad.

  7. EL RÉGIMEN ESPAÑOL PROTEGE EL GENOCIDIO Y LOS CRÍMENES DE LESA HUMANIDAD
    http://tenacarlos.wordpress.com/2014/02/14/el-regimen-espanol-protege-el-genocidio-y-los-crimenes-de-lesa-humanidad/
    España ya no investigará casos como el del ex dictador chileno Augusto Pinochet.

    Procesos como el del juez Baltasar Garzón contra el general chileno en 1998, que logró tenerlo retenido en Londres, marcaron un hito en la historia de la justicia borbónica y tuvieron una sonada repercusión mundial, aún a sabiendas de que la justicia británica liberaría finalmente al criminal.
    Garzón ganó una enorme publicidad, mientras en la Audiencia Nacional española negaba las habituales torturas y malos tratos que las fuerzas de seguridad del régimen monárquico aplican a los presos de toda condición.

    Pero, ahora, los jueces sólo podrán juzgar delitos de lesa humanidad cometidos fuera de sus fronteras, si el acusado es español o si es un extranjero residente en el país, según una reforma aprobada el martes en el Parlamento que prácticamente entierra la llamada justicia universal.

    El gobierno neofranquista del PP se encargará ahora de la redacción definitiva de la ley, que entrará en vigor en las próximas semanas.

    La iniciativa que sale del Parlamento ordena que todos los procesos en curso que no cumplan este requisito sean inmediatamente sobreseídos.

    Lo que supone el archivo de la mayoría de sumarios abiertos, que no tienen españoles acusados. Es el caso del asesinato a manos de oficiales del ejército de EE.UU. del camarógrafo español José Couso en Irak en 2003 y la matanza de indígenas en la embajada española de Guatemala en 1980.

    La propuesta salió adelante con los votos del Partido Popular y el rechazo de toda la oposición en bloque. La portavoz socialista Soraya Rodríguez dijo que la reputación de España queda seriamente dañada y acusó al ejecutivo de “estrangular la justicia universal” y llevarán el texto al Tribunal Constitucional.

    Sin embargo, debo señalar que ya el ex presidente Zapatero, en 2009, modificó algunos preceptos de la Ley y estableció las primeras limitaciones (que desde 1985 había tenido un carácter absoluto) sobre la competencia de los tribunales españoles para conocer de los hechos cometidos por nacionales o extranjeros, fuera de España, susceptibles de tipificarse como alguno de los siguientes delitos: genocidio y lesa humanidad, terrorismo, piratería y apoderamiento ilítico de aeronaves, delitos relativos a la prostitución y corrupción de menores, tráfico de estupefacientes, etc.

    El principio universal por el que un Estado puede investigar crímenes contra la humanidad fuera de sus fronteras, ha sido una fuente inagotable de conflictos diplomáticos.

    Países afectados como Israel y Estados Unidos han expresado públicamente su malestar con los tribunales extranjeros, al considerar que estaban invadiendo sus competencias.

    España no es ajena a ello, ante las denuncias de la justicia argentina contra criminales y torturadores que han actuado impunemente en la dictadura, la transición y el neofranquismo reinante. El PP consagra así la protección del genocidio y los crímenes de lesa humanidad.

  8. ¿A QUIEN CREES , A LOS INMIGRANTES O A LA GUARDIA CIVIL? Isaac Rosa
    http://www.eldiario.es/zonacritica/Ceuta_inmigrantes_guardia_civil_6_228587157.html
    De entre todas las conclusiones que nos deja la muerte de quince personas en aguas fronterizas de Ceuta, yo me quedo con una derivada nada secundaria: los inmigrantes decían la verdad. Y los responsables de la Guardia Civil mentían.

    Hemos estado una semana escuchando la versión oficial de Interior y de la Guardia Civil: declaraciones, notas de prensa, vídeos y comparecencia parlamentaria. En paralelo, hemos escuchado las voces de los supervivientes, que sostenían una versión completamente diferente a la oficial. Si las autoridades comenzaron diciendo que no habían intervenido, que todo había sucedido en el lado marroquí, y que no habían empleado material antidisturbios, las personas supervivientes hablaban de falta de auxilio, disparos de pelotas y expulsiones en caliente.

    Mientras los inmigrantes han mantenido su versión desde el primer día, los responsables de Interior la han ido cambiando día a día, hasta que ayer el ministro admitió el uso de material antidisturbios también en el agua, y las expulsiones en caliente. Hasta que las pruebas se hicieron incuestionables, se dedicaron a negarlo todo, justificar lo que ya no podía ser negado, y finalmente amenazar con querellas a quienes no tragasen con la versión oficial.

    Es decir: los inmigrantes dijeron la verdad, y los mandos de Interior mintieron. No solo mintieron: insistieron en la mentira durante una semana, desinformaron mediante un vídeo manipulado para culpar a los propios inmigrantes, acusaron a los discrepantes de hacerle el juego a las mafias. Y todavía hoy no estamos seguros de que la última palabra, la del ministro, sea cierta o aparezcan nuevas contradicciones.

    Esto no quiere decir que los inmigrantes digan siempre la verdad, ni que las fuerzas de seguridad mientan siempre. Pero deberíamos tenerlo en cuenta la próxima vez que se nos dé a elegir entre la palabra de un inmigrante y la de un policía.

    Porque lo cierto es que ese tipo de disyuntiva se da a menudo. Llevamos años escuchando denuncias de abusos, malos tratos, detenciones irregulares, violaciones de derechos humanos en los CIE (cuya sola existencia ya es una violación de los derechos humanos), deportaciones de las que no se informa, redadas policiales en las calles, arbitrariedad en las fronteras, agresiones y hasta violaciones a mujeres.

    En todos los casos, las ONG suelen dar apoyo a las víctimas y difunden sus denuncias, pero en demasiadas ocasiones las autoridades rechazan las denuncias, y convierten todo en un duelo de credibilidades: la palabra del inmigrante frente a la palabra del funcionario policial.

    Es cierto que ese comportamiento no solo lo sufren los inmigrantes. Ocurre a menudo con manifestantes golpeados, ciudadanos identificados o detenidos de forma irregular, y de forma sistemática en todas las denuncias de tortura policial, no solo con acusados de terrorismo, aunque especialmente con ellos. Pero en el caso de las personas migrantes su indefensión es aun mayor, cuando se trata de personas a los que se niegan derechos y que a menudo tienen miedo de denunciar, pues acabarán expulsados.

    Lo sucedido en Ceuta debería hacernos pensar en esa indefensión, lo vulnerables que son, y el papel fundamental que juegan las organizaciones que los apoyan y defienden, así como los periodistas que cuestionan la versión oficial y eligen investigar.

    Insisto: no digo que siempre digan la verdad uno y mientan los otros. Pero tengamos en cuenta lo sucedido la próxima vez que nos den a elegir entre dos versiones.

  9. http://www.vnavarro.org/?p=10441
    LA AMERICANIZACIÓN DE LA UE . V.Navarro
    No hay plena conciencia en amplios círculos progresistas de nuestro país de que lo que está pasando en Europa es la “americanización de este continente”, resultado de la generalización de políticas públicas de claro corte neoliberal que los gobiernos europeos están aplicando e imponiendo a sus poblaciones, siguiendo el mandato de la Troika, es decir, del Fondo Monetario Internacional (FMI), de la Comisión Europea y del Banco Central Europeo. Europa occidental era percibida internacionalmente como la Europa social y la Europa democrática, punto de referencia de las fuerzas progresistas que deseaban desarrollar el Estado del Bienestar a través de procesos democráticos. Esta visión había tenido siempre un componente de idealización. Ahora bien, había un componente de realidad, sobre todo cuando se contrastaba con la experiencia en EEUU, donde el capitalismo se manifiesta con toda su crudeza, con escasa protección social y con una democracia sumamente limitada. Pues, bien, lo que está ocurriendo en esta Europa social y democrática es la pérdida de su identidad y peculiaridad, perdiendo su dimensión social y diluyendo su compromiso democrático.

    Veamos en primer lugar qué está ocurriendo en EEUU. Y lo que aparece más rápidamente es la enorme concentración de las rentas y riquezas en un grupo muy, pero que muy pequeño de la población (que deriva sus rentas de la propiedad del capital), a costa del empobrecimiento de todos los demás, es decir, de la mayoría de la población, que obtiene sus rentas del trabajo. Indicadores de ello son los siguientes:

    1. El 1% de la población recibió el 95% de todo el crecimiento de las rentas generado durante el periodo 2009-2012.

    2. El 60% de los puestos de trabajo que han desaparecido durante la Gran Recesión eran buenos puestos de trabajo, es decir, bien pagados, mientras que el 59% de los nuevos puestos de trabajo son puestos de trabajo con salarios bajos. Es decir, los puestos de trabajo con salarios bajos (y muy bajos) están sustituyendo a los puestos de trabajo medianamente y/o bien pagados. En 2020 se calcula que casi la mitad de los puestos de trabajo tendrán salarios bajos o muy bajos.

    3. Los beneficios de las grandes corporaciones han alcanzado niveles record. Las financieras han sido las más beneficiadas.

    4. Las rentas del capital han subido, como porcentaje del PIB, como nunca antes habían subido, mientras que las rentas del trabajo han bajado a porcentajes nunca vistos antes.

    5. Según los estudiosos más respetados en el estudio de rentas en EEUU, Thomas Piketty y Emmanuel Saez, durante los últimos treinta años (iniciándose en la era Reagan) el porcentaje de las rentas que ha ido al 1% más rico de EEUU se ha doblado (y el que ha ido al 0,1% se ha triplicado).

    6. Esta concentración de las rentas que proceden del capital en un sector muy minoritario de la población se ha traducido en un crecimiento muy notable de su influencia política y mediática, que se ha traducido en políticas públicas que le han beneficiado enormemente. Las áreas de especial influencia han sido las políticas fiscales y las áreas de desregulación del capital, consiguiendo una gran desregulación en el manejo y utilización de este capital.

    7. Contribuyendo a este descenso masivo de las rentas derivadas del trabajo, está la estabilidad y descenso del salario mínimo.

    8. La relación entre lo que en EEUU se llama Corporate America (el 1% de la población) y la clase política ha alcanzado niveles de complicidad nunca vistos antes en EEUU. Dicha complicidad ha alcanzado tal nivel que la corrupción ha dejado de definirse como tal. En realidad, la compra de políticos por parte de empresas financieras, industriales o de servicios es legal, y no se considera corrupción. De esta manera, uno de los sistemas políticos más corruptos de la OCDE aparece como uno de los menos corruptos, pues la compra de políticos no es ilegal y es una práctica común y generalizada en EEUU.

    Esta es la situación en EEUU, donde el dominio del capital es casi absoluto, que está apareciendo también en la Unión Europea, y muy en especial en los países del sur de Europa (incluyendo España) donde las fuerzas progresistas son muy débiles y están constantemente divididas.

  10. MENTIRAS ETICAS Y CONCIENCIAS SOMETIDAS. Armando B. Gines
    http://www.rebelion.org/noticia.php?id=180874
    La ética es una vara de medir conductas individuales o sociales móvil, ambivalente y adaptada al escenario político concreto para validar los presupuestos ideológicos del orden establecido. Su campo de acción está delimitado por el discurso oficial o predominante. Dentro de ella caben asuntos, temas o conceptos que no ponen en cuestión el statu quo.
    Aprovecharse de un invidente, tiene censura inmediata. Estamos ante un hecho incontrovertible, que no tiene interpretaciones dispares o enfrentadas en su valoración pública. No ceder el asiento en el bus, el metropolitano o en un consultorio o despacho profesional a una persona mayor o discapacitada, también puede concitar el reproche, cuando menos silencioso, de las personas que observan tal conducta. Son situaciones de convivencia cotidianas, no políticas, sin historia, diríamos que humanas. Hay muchas otras de similar naturaleza.

    Subiendo un peldaño en la exigencia intelectual, alcanzamos la moral o ética que presenta discrepancias obvias o evidentes. Algunos ejemplos: el aborto, el servicio de armas militar, la eutanasia… Los tres son campos de batalla regulados por los poderes públicos, esgrimiéndose que se inscriben o alojan en la misma conciencia del ser humano. Nunca pensamos con detenimiento y reposo que fuera de la ética o moral dejamos sin discusión previa algunas relaciones habituales de mayor calado o importancia vital, sin ir más lejos la explotación laboral, la indigencia o la pobreza estructural y la represión salvaje contra la inmigración. Nadie se atreve a hablar de ética o moral en estas situaciones extremas y dramáticas.

    Esto es así porque la interrupción voluntaria de embarazos no deseados o deseables, ser soldado y defender a la patria o querer terminar dignamente con la propia vida porque la misma ya no da más de sí son aspectos existenciales que se circunscriben al ámbito privado, al íntimo de la llamada conciencia, un lugar escurridizo que mencionamos a tientas sin saber realmente donde se encuentra ni de sus contornos físicos o psicológicos. Todas las luchas en estos frentes desvían la atención de la problemática social, concitando en su discusión energías que debieran reservarse para debates de mayor enjundia sociopolítica.

    Parece que el aborto, la eutanasia y entrar en el ejército son esferas únicas, ideales para que la conciencia entre en ebullición y se haga preguntas radicales sobre lo correcto y lo incorrecto, lo bueno y lo malo en definitiva. Con ellas nunca salen a la palestra el mundo de contradicciones que subyacen al modo de producción en el que vivimos inmersos, el sistema capitalista. Pero es el sistema el que abona y alimenta estas tensiones para llevar la política a terrenos morales alejados de la crítica radical y profunda de la estructura social e ideológica que nos contiene.

    Los debates éticos relatados se ciñen a los intereses de clase hegemónicos, el cuerpo de la mujer como tabú y sometimiento ancestral, la patria como destino tótem irrenunciable de unión espiritual y la decisión libre sobre la propia vida como un asunto trascendente en manos de prejuicios naturalizados y dioses inexistentes. Esta carcasa ideológica admite negociaciones atendiendo a la coyuntura política, van y vienen como resortes de control mental en función de las circunstancias históricas, pero nunca acaba por cerrarse su debate de una vez por todas. Razones de peso impiden que así sea, formando parte de la superestructura ideológica del capitalismo.

    El sistema capital-trabajo pretende dominar las conciencias de las masas para crear resistencias al pensamiento libre. Atrapados en las dudas existenciales, las mujeres son más vulnerables, los ciudadanos más moldeables y las personas más entregadas a fantasmas interiores y fuerzas divinas de origen desconocido. Mientras tanto, el beneficio empresarial aumenta, la distribución de la riqueza es menos equitativa y los inmigrantes y otros en general son despedazados o eliminados a placer sin contestación ni dolores éticos dramático.

    La ética que consumimos a diario está diseñada a propósito para que el capitalismo se reproduzca ideológicamente de modo poco o nada conflictivo. Se trata de un discurso totalizador que no deja huellas tangibles. Se desparrama por el imaginario popular como un barniz incoloro que indica lo que es ético y lo que no es moral de manera sibilina y amable. Su poder subliminal es de gran envergadura: nos dice de qué podemos y debemos hablar, escondiendo los hechos o situaciones vetados al escrutinio de nuestra conciencia, social e individual.

    Se dirá que la ética auténtica y verdadera está para otros menesteres más elevados, sin embargo únicamente la moral práctica y pública es la que tiene efectos en las relaciones sociales y personales. Lo que debiera ser y no es resulta inoperante a efectos de la realidad inmediata y objetiva. La moral no es una bella utopía que duerme en un pedestal inalcanzable, lo que sucede es que bajo su manto de prestigio se desvirtúan los conflictos humanos y estructurales del capitalismo.

    El régimen capitalista, como el dinero, no tiene color moral o ético. Solamente es un sistema de producción y gestión más o menos óptimo de las plusvalías laborales. Su programa ético funcional atiende en exclusiva a esa máxima o prerrogativa constitucional. Todo lo que sale de su cabeza ideológica es contrario a la razón, la ética y la moral, pero necesita de ellas como instrumentos muy valiosos para tapar sus maldades intrínsecas. La explotación del hombre por el hombre únicamente es posible colonizando las conciencias de la masa. Para eso está la ética capitalista, para crear tensiones ficticias, enemigos fantasmales y dudas existenciales de difícil solución. Atrapadas en esta compleja red de atavismos ideológicos, el capitalismo va a lo suyo, reproducir sine die sus esencias conceptuales: vivir para trabajar, trabajar para consumir, consumir para alcanzar sensaciones espurias de libertad. La ética y la moral son herramientas imprescindibles para que el régimen capitalista minimice sus efectos perversos y agrande la ilusión colectiva de libertad. Mientras el individuo se da de bruces con su conciencia, otros se lucran a su costa. La ética práctica, en suma, también es un producto del sistema capitalista.

  11. REINO DE ESPAÑA Y PROCESO POLÍTICO CATALÁN
    La recuperación democrática pasa por plantear la alternativa republicana
    Jordi Borja
    “Mostrad un precipicio a un caballero polaco y veréis como se lanza a él inmediatamente”. El secretario general de los socialistas catalanes se ha creído la broma de que los catalanes son iguales a los polacos, aunque él parece serlo, en el sentido que le da Balzac en una de sus novelas. Cuando la Infanta fue llamada a declarar como imputada, tuvo la ocurrencia de declarar solemnemente: “Ahora más que nunca hay que reforzar la Corona”. El líder del PSOE, su patrón, que no es polaco pero también es suicida, ha dejado bien claro que la Monarquía no se toca y que es necesario salvarla para evitar que se hunda el tinglado que tienen montado con el PP. Solo falta que culminen su complicidad mediante un gobierno de coalición, un posible efecto de las elecciones generales de 2016 si las cosas continúan como ahora, pues será la manera de que ambos gobiernen aunque más de la mitad se haya abstenido y ellos sumados pueden obtener una mayoría merced al sistema electoral que les favorece. Así podrán continuar disfrutando de un poder político pero muy devaluado. Nos ofrecen un futuro que nos llevaría de la actual crisis profunda al precipicio. Como Louis XV, “después de mí el diluvio”.
    El Reino de España hace aguas. Han conducido el país a una situación insostenible. Un sistema económicamente fracasado, políticamente excluyente, socialmente injusto, moralmente miserable. La base del sistema es la Monarquía y ahora se tambalea. Durante años ha mantenido una imagen de dique protector frente a los sectores deseosos de volver al Estado autoritario. Pero la renta obtenida por su (dudosa) defensa del marco formal democrático cuando el 23F (la tentativa golpista de 1981) se les ha agotado. Las nuevas generaciones no asumen los miedos pasados, pero sí pasan factura de los maltratos presentes. Se indignan de los privilegios de la Corona, de las oligarquías políticas que no representan hoy a la gran mayoría de la población, de la corrupción y la impunidad de las elites del poder económico y político, del enriquecimiento y la ostentación de los financieros que empobrecen a la mayoría, de las reformas laborales y del paro, de los desahucios y de la deriva represiva del gobierno, del menosprecio a la ciudadanía a la que se le permite votar de vez en cuando pero con la condición que los cambios se pueden hacer siempre que nada cambie y si hay cambios significativos, como el aborto, vienen los poderes fácticos, como la Iglesia, para volver al peor de los pasados.
    El PSOE ha perdido una nueva oportunidad histórica. En el pasado tuvo la posibilidad de construir una democracia sobre bases sólidas. Su victoria aplastante en 1982 sobre una derecha fragmentada y sin brújula después del 23F le hubiera permitido desarrollar una segunda transición, pues la primera fue formalmente superestructural y afectó muy poco a las bases económicas y culturales de la dictadura. Tuvo miedo, optó por “que España funcione” e hizo suya la consigna decimonónica de Guizot, propia del capitalismo salvaje, “enriqueceos, enriqueceos”. A pesar de todo hubo progresos democráticos, especialmente en relación a los derechos civiles, y sentó algunas bases del Estado del bienestar en educación, sanidad y protección social. Pero invisibilizó la memoria histórica, estimuló la economía especulativa y la desindustrialización, frenó el desarrollo democrático que permitía la Constitución y facilitó la regresión reaccionaria de la Iglesia y de otros aparatos del Estado como la Judicatura.
    Después del lamentable final del último gobierno socialista hubiera podido renovar su discurso y su dirigencia, recuperar su cultura republicana y federalista y proponer algunas alternativas económicas antineoliberales. Hubieran tenido muchas posibilidades de vencer fácilmente las próximas elecciones generales frente a un PP cuyo gobierno extremista e incompetente ha perdido confianza y credibilidad y cuya única fuerza es la falta de alternativa. Pero ha sido incapaz de regenerarse, ni tan solo de parecerlo. El bipardismo oligárquico, la recuperación de la alternancia liberal-conservadora practicada con el PP y la simbiosis del partido con los aparatos del Estado ha incapacitado al PSOE para representar una alternativa regeneradora de la política.
    Ante este páramo político que es hoy el escenario político institucional y una sociedad que se repolitiza en busca de una representación política renovadora emergen en estos últimos años dos elementos nuevos: la crisis de la Monarquía, base sobre la que se mantiene un sistema político agotado y la movilización mayoritaria de Catalunya contra el actual régimen o modelo de Estado que pone en cuestión su integración en él. Dos procesos de signo opuesto, pero por ahora asimétricos. Falta un objetivo que vincule el cambio político en España con el reconocimiento de las aspiraciones de la mayoría del pueblo catalán. Sin lo cual el cambio profundo y necesario no es posible, ni para Catalunya ni para el conjunto de España ¿Por qué no proponer como alternativa una República que se base en una democratización profunda que no sea únicamente de base representativa electoral, una Constitución que desarrolle los elementos de transformación social que apuntaba el actual marco legal y que ha sido pervertido, y un reconocimiento de la pluralidad nacional que ofrezca una relación pactada con los pueblos de España y asuma el derecho a decidir de cada uno de ellos?
    En resumen, los partidos gobernantes de las últimas décadas ofrecen la regresión reaccionaria del PP o el continuismo decadente del actual PSOE. Una nueva fuerza política se construirá con mimbres nuevos e imaginativos y con mimbres viejos y sanos. Para lo cual se requiere que se inscriba en una dinámica movilizadora. Como la que existe en Catalunya, cuyos contenidos y expectativas latentes no se reducen ni mucho menos al “derecho a decidir”. Y como existe en el resto de España que se expresó en el 15M, en las resistencias sociales y culturales ante las políticas agresivas del gobierno del PP y en la sana reacción ante la degeneración del sistema político actual. El punto clave y ahora débil de este sistema es precisamente su base, la Monarquía, garante del poder económico dominante y de la visión metafísica de España. Sin Monarquía la oligarquía política bipartidista y la colusión del Estado con las elites privilegiadas se desmoronan. Por lo cual es absurdo pensar que la actual Monarquía puede servir de palanca para una recuperación democrática. Y es oportuno plantear la alternativa republicana.
    http://www.eldiario.es/contrapoder/Republica-Catalunya-_monarquia_6_229287071.html

  12. http://www.diario-octubre.com/2014/02/16/yo-visto-cosas-que-vosotros-creeriais/
    YO HE VISTO COSAS QUE NO CREERIAIS. Rafael Calero
    Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. No eran naves de ataque en llamas más allá de Orión. Ni tampoco Rayos-C que brillaban en la oscuridad, cerca de la puerta de Tannhäuser.

    No.

    Yo no he visto nada de eso.

    Pero os aseguro que he visto otras cosas que ponen los pelos de punta.

    Yo he visto a familias enteras sobreviviendo con la jubilación de 500 euros del abuelo, pasando hambre y frío, mal alimentados y peor vestidos.

    Yo he visto a mucha gente, jóvenes y ancianos, recogiendo comida de los contenedores de basura para tener algo que llevarse a la boca ese día, peleándose entre ellos por conseguir lo que estuviese en mejor estado.

    Yo he visto a niños y niñas en la escuela sin bocadillos a la hora del recreo porque en sus casas no había dinero para darles de comer y a madres llorando de rabia e impotencia por ese mismo motivo.

    Yo he visto a mujeres viviendo siempre con miedo, siendo maltratadas, violadas, asesinadas por los hombres que una vez las amaron.

    Yo he visto a decenas de inmigrantes muriendo en las costas españolas, tratando de llegar a un país que los desprecia y los explota, o los interna en los Centros de Internamiento para Extranjeros, donde viven hacinados, sin esperanza, encerrados como si fuesen criminales nazis.

    Yo he visto a miles de jóvenes de este país, con licenciaturas y doctorados, largándose al extranjero buscando un empleo que en su tierra se les niega.

    Yo he visto al rey de España matando elefantes en Botsuana.

    Yo he visto a las mentes más preclaras de mi generación destruidas por la heroína, mientras los señores del narcotráfico se hacían asquerosamente ricos.

    Yo he visto a los tíos más tontos de mi generación metidos en la política, haciendo de la política su forma de vida, dirigiendo ayuntamientos, diputaciones, comunidades autónomas, siendo diputados o senadores, sin saber hacer la o con un canuto, pero con el carnet del partido en el bolsillo.

    Yo he visto a los curas siempre del lado de los ricos, jamás compartiendo la miseria y el dolor de los pobres.

    Yo he visto la voluntad popular pisoteada, una y otra vez, por los poderes económicos, que son los que de verdad gobiernan el mundo.

    Yo he visto a los antidisturbios en las calles de cualquier ciudad, reprimiendo brutalmente a manifestantes, lanzando pelotas de goma, repartiendo hostias a diestro y siniestro, sin que les importara una mierda quién las recibía.

    Yo he visto a mujeres acosadas sexualmente en el curro, amenazadas con el despido si no se dejan sobar las tetas y el culo por unos jefes que el domingo, en la iglesia de su barrio o de su pueblo, comulgarán mientras piensan en lo bien que se lo pasan con sus empleadas.

    Yo he visto a cientos de trabajadores afectados por un ERE, despedidos tras haber dedicado media vida a la empresa en la que trabajaban, mientras que los dueños de las empresas se siguen pegando la gran vida.

    Yo he visto a los bancos de este país robando a la gente, echándolos de sus casas, engañándolos miserablemente con productos de riesgo y con cláusulas abusivas.

    Yo he visto cómo despedían a un colega que trabajaba en unos grandes almacenes por participar en una huelga general.

    Yo he visto a los sucesivos gobiernos de este país cagándose en la democracia, en la Constitución, en las leyes, recortando derechos y libertades, rescatando a los bancos y dejando que las personas se hundan sin remedio.

    Yo he visto a los del caso Gurtel, a los del caso Noos, a los del caso Bárcenas, a los del caso ERE, a los del caso CAM, a los del caso Palma Arena, a los del caso Fabra, a los del caso ITV, a los del caso Malaya, a los del caso Palau, a los del caso Banca Catalana, etc., etc.

    Yo he visto a algunos sindicalistas de los dos grandes sindicatos de este país completamente corrompidos, vendiéndose por un caramelo podrido, pactando con los empresarios, traicionando una y otra vez a los trabajadores, e incluso trapicheando con el dinero que la administración destinaba para compensar los despidos.

    Yo he visto la Memoria de los hombres y mujeres que fueron asesinados por el fascismo pisoteada, injuriada, insultada por los descendientes de ese mismo fascismo.

    Yo he visto a los poetas más laureados de mi generación escribir una poesía tan bonita, tan refinada, tan técnicamente perfecta, en definitiva, tan poética, pero tan carente de compromiso con el ser humano que daban ganas de vomitar.

    Yo he visto como se permitía la destrucción del litoral, la quema indiscriminada de bosques y la contaminación masiva de ríos sin que los políticos de turno hicieran nada por evitarlo.

    Yo he visto a miles de españoles dejándose engañar con el cuento de las clases medias, consumiendo sin control, atontados por el pan y el circo, en su versión moderna de fútbol y televisión basura.

    Yo he visto al Gobierno de España cargarse de un plumazo el estado del bienestar, recortando la inversión en sanidad, en educación, en ayuda a la dependencia, en investigación y desarrollo, en cultura.

    YO HE VISTO SEIS MILLONES DE PARADOS.

    Eso también lo he visto.

    Y mucho me temo que todos esos momentos no se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia, sino que cosas como éstas, seguirán teniendo lugar durante mucho, mucho, mucho tiempo.

  13. eddie, grande, qué maravilla tu cosecha de hoy, el último, “yo he visto cosas que no creeríais” es de lo mejor que he leído en mi vida.

    Grfacias y un fuerte abrazo,.

    1. El replicante diría si estuviese en Caspaña que el ha visto cosas que le harían vomitar a un cerdo……
      Me sumo a las alabanzas de Pepe a eddie, leyendo los escritos que aporta y compartiéndolos por la red me paso el día entero, eso es un currante y lo demás son cuentos, jajaja, un abrazo familia.

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