Alberto Garzón, la gran esperanza, no sólo roja sino de toda España

 Publicado el 10 abril 2013 
 No creo que haya otro en el mundo dotado de esta capacidad de escribir irrebatiblemente. He pasado la mayor parte de mi vida actuando ante los tribunales, en donde el éxito o el fracaso profesional depende de tu capacidad de desmontar siquiera sea ínfimamente parte de los argumentos ajenos. Nunca, en los más de 5.000 asuntos judiciales que tramité ante los juzgados, tuve una experiencia como ésta a la que acabo de enfrentarme: este hombre cuyo conocimiento textual provocó mi alborozo el primer día que lo leí, acaba de pergeñar un texto increíble, al que he sido absolutamente incapaz de poner un simple “pero”, aunque fuera el de una coma mal puesta lo que es casi inevitable cuando se escribe tanto.  Y lo que aún me asombra más es que el tema sobre el que él ha escrito, ha sido ya un par de veces machacado por mí: demostrar la radical, la esencial criminalidad del PP, de todos y cada uno de los miembros de esta criminalísima mafia, en su diario actuar en todos los frentes de la política española.  Por supuesto que yo, creo, que conseguí demostrar que lo que estos criminales natos están haciendo con la inmensa mayoría del pueblo español es un auténtico asesinato, puesto que lo que realizan miles de veces, todos los días, es empujar al suicidio a millones de personas que ven como sus vidas se cierran para siempre sin otro punto de escape que no sea la muerte y esto, a no dudarlo, es un homicidio en modo alguno involuntario sino premeditado y ejecutado con total alevosía lo que, según todas las teorías penales del mundo, convierte sus cotidianas acciones en los más viles de los asesinatos.  Esto es así y nadie que no sea un perfecto hijo de puta, el más canalla de todos los malnacidos lo puede negar, pero se puede decir así, de esta forma abrupta y visceral como yo acabo de hacerlo o con la suprema y exquisita elegancia intelectual y moral con que este muchacho que apenas si tiene 25 años lo ha hecho.  Hay que leer no una sino varias veces, hasta que todas y cada una de sus palabras impregnen para siempre no sólo nuestra inteligencia sino también eso que se halla en la entraña de nuestro corazón y que algunos llamamos alma, este texto absolutamente impecable, perfecto, ejemplar que a mí, que me esforzado en leer todo lo que de grande y hermoso se ha publicado en la historia del hombre, me ha asombrado como ningún otro en mi vida.  Creo que lo mejor que puedo hacer es transcribirlo aquí para que puedan leerlo incluso aquellos que, como yo, no sean muy duchos en el arte de manejar los enlaces. Dice así:
 Recordaba el filósofo esloveno Zizek que es «mucho más difícil para nosotros torturar a un individuo que permitir desde lejos el lanzamiento de una bomba que puede causar una muerte mucho más dolorosa a miles de personas». Y es que la clave de un acto violento no está tanto en el método con el que se ejerce como en sus efectos, que son los que verdaderamente permiten valorar el daño real causado a la víctima.  Estamos rodeados de actos violentos. No sólo de aquella violencia que vemos a través de imágenes en los telediarios y en las grandes producciones cinematográficas y que se refieren bien a eventos ficticios bien a eventos lejanos para nosotros. También nos rodea la violencia ejercida desde los despachos de los ejecutivos de las grandes empresas y desde las reuniones de los parlamentos nacionales. Esta segunda violencia no es que sea invisible, porque sus efectos son bien evidentes, pero sí que tiene la apariencia de estar desconectada.  A menudo no es fácil percibir que cuando un ejecutivo firma un despido está en realidad desposeyendo a un trabajador del único medio que tiene para sobrevivir y que, en consecuencia, está empujando al susodicho a un abismo del que quizás no pueda salir nunca. Similarmente, cuando los diputados del Partido Popular presionaron el botón verde para aprobar los recortes en sanidad, robando así a los inmigrantes su categoría de ciudadanos, el efecto real fue cerrarles las puertas de los ambulatorios y hospitales a miles de personas. Ejercieron, sin contacto físico, una violencia inigualable.  Es acertado afirmar que estamos padeciendo una estafa, pero no lo es menos añadir que ésta es también de carácter violento. En nuestro país se están saqueando las arcas públicas para salvar los beneficios de los bancos internacionales, y para ello se están dinamitando los derechos sociales y económicos de los trabajadores. Y una de las manifestaciones más claras de todo este proceso ha sido la inacción de un Gobierno que ha permitido que las sagradas leyes del mercado expropiaran sus viviendas a personas que ya no podían seguir pagándolas. El Gobierno ha permitido, de esa forma, que miles de familias sufrieran que las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado asaltaran sus viviendas y que con extraordinaria agresividad expulsaran a todos los miembros y solidarios vecinos del interior. Un acto, el del desahucio, que sólo tiene como objetivo transferir la propiedad efectiva de una vivienda a los bancos. Bancos, no lo olvidemos, que son los principales responsables de que nuestro país esté en bancarrota. Bancos, también, rescatados con el dinero fruto del esfuerzo de los trabajadores que pagamos impuestos honradamente y que no somos como los Bárcenas, Urdangarines y Borbones varios, cuyos corazones residen en Suiza.  Según las encuestas en nuestro país el apoyo a los escraches está por encima del 70%. Ese es uno de los rasgos de la solidaridad con las víctimas de los desahucios, y que son aquellos que sólo encuentran esta forma para expresar su desesperación ante la violencia ejercida por sus trajeadas señorías. Algunas de estas señorías disfrutan de varias viviendas y cobran 1.800 euros al mes para hacer frente a gastos de mantenimiento. Que ahora se enojen por escuchar los gritos de las víctimas de sus propias acciones es el colmo de la hipocresía y el cinismo. Que con la paz social dinamitada, con autoría en estas mismas señorías, exijan respeto a las instituciones que ellos mismos rompen e insultan, sólo puede servir para disfrutar del estruendo de una enorme carcajada colectiva. Es posible que a los diputados del PP no les guste expulsar a los trabajadores de sus casas, pero lo cierto es que lo promueven. Y, lo que es más importante, podrían evitarlo y no lo hacen.  No, manifestarse ante los diputados para exigir justicia no es un acto violento ni tampoco ilegítimo. Se trata de la reacción lógica de quienes aún desde el pacifismo responden a sus agresores y a quienes legalmente les arrebatan sus vidas”.
 

Alberto Garzón, la gran esperanza no sólo roja sino de toda España

 Publicado el 10 abril 2013

 No creo que haya otro en el mundo dotado de esta capacidad de escribir irrebatiblemente. He pasado la mayor parte de mi vida actuando ante los tribunales, en donde el éxito o el fracaso profesional depende de tu capacidad de desmontar siquiera sea ínfimamente parte de los argumentos ajenos. Nunca, en los más de 5.000 asuntos judiciales que tramité ante los juzgados, tuve una experiencia como ésta a la que acabo de enfrentarme: este hombre cuyo conocimiento textual provocó mi alborozo el primer día que lo leí, acaba de pergeñar un texto increíble, al que he sido absolutamente incapaz de poner un simple “pero”, aunque fuera el de una coma mal puesta lo que es casi inevitable cuando se escribe tanto.  Y lo que aún me asombra más es que el tema sobre el que él ha escrito, ha sido ya un par de veces machacado por mí: demostrar la radical, la esencial criminalidad del PP, de todos y cada uno de los miembros de esta criminalísima mafia, en su diario actuar en todos los frentes de la política española.  Por supuesto que yo, creo, que conseguí demostrar que lo que estos criminales natos están haciendo con la inmensa mayoría del pueblo español es un auténtico asesinato, puesto que lo que realizan miles de veces, todos los días, es empujar al suicidio a millones de personas que ven como sus vidas se cierran para siempre sin otro punto de escape que no sea la muerte y esto, a no dudarlo, es un homicidio en modo alguno involuntario sino premeditado y ejecutado con total alevosía lo que, según todas las teorías penales del mundo, convierte sus cotidianas acciones en los más viles de los asesinatos.  Esto es así y nadie que no sea un perfecto hijo de puta, el más canalla de todos los malnacidos lo puede negar, pero se puede decir así, de esta forma abrupta y visceral como yo acabo de hacerlo o con la suprema y exquisita elegancia intelectual y moral con que este muchacho que apenas si tiene 25 años lo ha hecho.  Hay que leer no una sino varias veces, hasta que todas y cada una de sus palabras impregnen para siempre no sólo nuestra inteligencia sino también eso que se halla en la entraña de nuestro corazón y que algunos llamamos alma, este texto absolutamente impecable, perfecto, ejemplar que a mí, que me esforzado en leer todo lo que de grande y hermoso se ha publicado en la historia del hombre, me ha asombrado como ningún otro en mi vida.  Creo que lo mejor que puedo hacer es transcribirlo aquí para que puedan leerlo incluso aquellos que, como yo, no sean muy duchos en el arte de manejar los enlaces. Dice así:

  “Alberto Garzón Espinosa. LOS GRITOS DE LAS VICTIMAS http://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2013/04/09/los-gritos-de-las-victimas/579619.html

 Recordaba el filósofo esloveno Zizek que es «mucho más difícil para nosotros torturar a un individuo que permitir desde lejos el lanzamiento de una bomba que puede causar una muerte mucho más dolorosa a miles de personas». Y es que la clave de un acto violento no está tanto en el método con el que se ejerce como en sus efectos, que son los que verdaderamente permiten valorar el daño real causado a la víctima.  Estamos rodeados de actos violentos. No sólo de aquella violencia que vemos a través de imágenes en los telediarios y en las grandes producciones cinematográficas y que se refieren bien a eventos ficticios bien a eventos lejanos para nosotros. También nos rodea la violencia ejercida desde los despachos de los ejecutivos de las grandes empresas y desde las reuniones de los parlamentos nacionales. Esta segunda violencia no es que sea invisible, porque sus efectos son bien evidentes, pero sí que tiene la apariencia de estar desconectada.  A menudo no es fácil percibir que cuando un ejecutivo firma un despido está en realidad desposeyendo a un trabajador del único medio que tiene para sobrevivir y que, en consecuencia, está empujando al susodicho a un abismo del que quizás no pueda salir nunca. Similarmente, cuando los diputados del Partido Popular presionaron el botón verde para aprobar los recortes en sanidad, robando así a los inmigrantes su categoría de ciudadanos, el efecto real fue cerrarles las puertas de los ambulatorios y hospitales a miles de personas. Ejercieron, sin contacto físico, una violencia inigualable.  Es acertado afirmar que estamos padeciendo una estafa, pero no lo es menos añadir que ésta es también de carácter violento. En nuestro país se están saqueando las arcas públicas para salvar los beneficios de los bancos internacionales, y para ello se están dinamitando los derechos sociales y económicos de los trabajadores. Y una de las manifestaciones más claras de todo este proceso ha sido la inacción de un Gobierno que ha permitido que las sagradas leyes del mercado expropiaran sus viviendas a personas que ya no podían seguir pagándolas. El Gobierno ha permitido, de esa forma, que miles de familias sufrieran que las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado asaltaran sus viviendas y que con extraordinaria agresividad expulsaran a todos los miembros y solidarios vecinos del interior. Un acto, el del desahucio, que sólo tiene como objetivo transferir la propiedad efectiva de una vivienda a los bancos. Bancos, no lo olvidemos, que son los principales responsables de que nuestro país esté en bancarrota. Bancos, también, rescatados con el dinero fruto del esfuerzo de los trabajadores que pagamos impuestos honradamente y que no somos como los Bárcenas, Urdangarines y Borbones varios, cuyos corazones residen en Suiza.  Según las encuestas en nuestro país el apoyo a los escraches está por encima del 70%. Ese es uno de los rasgos de la solidaridad con las víctimas de los desahucios, y que son aquellos que sólo encuentran esta forma para expresar su desesperación ante la violencia ejercida por sus trajeadas señorías. Algunas de estas señorías disfrutan de varias viviendas y cobran 1.800 euros al mes para hacer frente a gastos de mantenimiento. Que ahora se enojen por escuchar los gritos de las víctimas de sus propias acciones es el colmo de la hipocresía y el cinismo. Que con la paz social dinamitada, con autoría en estas mismas señorías, exijan respeto a las instituciones que ellos mismos rompen e insultan, sólo puede servir para disfrutar del estruendo de una enorme carcajada colectiva. Es posible que a los diputados del PP no les guste expulsar a los trabajadores de sus casas, pero lo cierto es que lo promueven. Y, lo que es más importante, podrían evitarlo y no lo hacen.  No, manifestarse ante los diputados para exigir justicia no es un acto violento ni tampoco ilegítimo. Se trata de la reacción lógica de quienes aún desde el pacifismo responden a sus agresores y a quienes legalmente les arrebatan sus vidas”.

 

 

"Consumatum est", todo se ha acabado.

 “Consumatum est”, todo se ha acabado, el hombre, el único hombre de todos los españoles que se atrevió a plantar cara al amo Real de España, yace en la arena moribundo, no ha podido resistir las lanzadas que le acometían desde todos los ángulos.
 Le decía yo, indirectamente, a ese “socio” del Barça al que yo llamaba por lo menos quintacolumnista, que si creía realmente que todos los barcelonistas somos tontos.
 El tío cara no se cansa de decir que él no va contra el Barça sino contra Rosell. Como si fuera posible ir contra Rosell sin hacerle al propio tiempo la puñeta al Club de fútbol que éste preside. Bien, ya está. Ya ha ganado. El cadáver de su enemigo yace en la sucia arena del circo romano. Y todos los corifeos del emperador bajan hasta allí para escribir sobre su frente un nuevo INRI, que quería decir Iesus Nazareno Rey de los Iudios, aquí dice SRPB, Sandro Rosell Presidente del Barcelona, y, luego, entre parèntesis, el tío que se atrevió a hacerle frente a Florentino Pérez, el nuevo Franco.
 Porque Florentino es el nuevo Franco travestido de acuerdo con la máxima lampedusina. Hoy, día, un Franco auténtico, militar, asesino descarado, fascista irredento, no sería admitido por ese canallesco entorno internacional, de manera que así como Hitler hoy viste de mujer, Franco, hoy, asume el aspecto de un ejecutivo brillante, tan brillante que, como hizo el generalito, ha sepultado en la oscuridad a sus mentores, los March, los hijos de aquel Juan March que fletó el Dragón Rapide, el avión que sirvió para que Franco diera el salto desde Canarias, donde era Capitán General, y comenzara una sublevación contra un gobierno legítimo, que costó, según las crónicas, más de un millón de muertos, pero esto a los March, a Juan March, les dio igual, ellos lo que querían es seguir con sus especialisimos negocios.
 Pero Lampedusa dijo aquello de que es preciso que todo cambie para que todo siga igual. Y esta vez, los March, en lugar de a un general echaron mano de un ingeniero de caminos, pero siguen teniendo un ojo infalible, ha devenido en el hombre absolutamente adecuado para la función. Como el general, no tiene ninguna clase de escrúpulos y piensa, como aquél, que si hay que pasar por encima de un millón de muertos, se pasa, como está demostrando ahora mismo intentando meter millones de millones de metros cúbicos de gas, bajo el subsuelo de nuestro Mediterráneo, a pesar de los miles de terremotos que tal intento ha causado.
 Porque hoy las divisiones acorazadas son las sociedades anónimas y las batallas se ganan sin disparar un solo tiro. Pero estoy absolutamente seguro de que el general no tuvo nunca tanto poder como el que tiene este ingeniero.
 Si alguien se oponía al general, lo más probable es que acabara en el destierro pero la condena de este osado por la prensa nunca era tan unánime.
 Rosell piensa que Neymar es el futbolista esencial de los próximos años y parece que sabe lo que hace porque pensó lo mismo respecto a Ronaldinho, lo trajo y todos sabemos ya lo que ocurrió, por eso cuando supo que el Ser Superior tenía casi en el bolsillo al nuevo astro brasileño, se interpuso y le ganó la partida al amo de España.
 Hay que tener mucho valor para ello porque, como Sandro no sólo no es tonto sino que conoce muy bien con quien se jugaba los cuartos, sabía muy bien cual iba a ser su final.
 Hoy, ya lo sabemos todos y Espartaco yace muerto en medio de la arena del Circo romano, mientras el resto de los presidentes de clubs de fútbol de España gritan estentóreamente “Ave, Caesar imperator, los que no quieren morir te rinden pleitesía”.
 Y un farmacéutico de Olesa, como un nuevo David, vive el mejor de sus días sobre la Tierra porque se ha cargado al gigante.
 Lo peor es que tal vez, al mismo tiempo, ha herido de muerte a ese club del que al menos nominalmente forma parte, contribuyendo decisivamente a ese cambio de ciclo que tanto ansían sus enemigos teóricos, los socios del Madrid, por eso yo, ayer, lo llamaba, con toda la razón del mundo, quintacolumnista y no creo que se querelle por injurias contra mí, porque el citado farmacéutico olesano es, por lo menos, eso.

“Consumatum est”, todo se ha acabado.

 

 “Consumatum est”, todo se ha acabado, el hombre, el único hombre de todos los españoles que se atrevió a plantar cara al amo Real de España, yace en la arena moribundo, no ha podido resistir las lanzadas que le acometían desde todos los ángulos.

 Le decía yo, indirectamente, a ese “socio” del Barça al que yo llamaba por lo menos quintacolumnista, que si creía realmente que todos los barcelonistas somos tontos.

 El tío cara no se cansa de decir que él no va contra el Barça sino contra Rosell. Como si fuera posible ir contra Rosell sin hacerle al propio tiempo la puñeta al Club de fútbol que éste preside. Bien, ya está. Ya ha ganado. El cadáver de su enemigo yace en la sucia arena del circo romano. Y todos los corifeos del emperador bajan hasta allí para escribir sobre su frente un nuevo INRI, que quería decir Iesus Nazareno Rey de los Iudios, aquí dice SRPB, Sandro Rosell Presidente del Barcelona, y, luego, entre parèntesis, el tío que se atrevió a hacerle frente a Florentino Pérez, el nuevo Franco.

 Porque Florentino es el nuevo Franco travestido de acuerdo con la máxima lampedusina. Hoy, día, un Franco auténtico, militar, asesino descarado, fascista irredento, no sería admitido por ese canallesco entorno internacional, de manera que así como Hitler hoy viste de mujer, Franco, hoy, asume el aspecto de un ejecutivo brillante, tan brillante que, como hizo el generalito, ha sepultado en la oscuridad a sus mentores, los March, los hijos de aquel Juan March que fletó el Dragón Rapide, el avión que sirvió para que Franco diera el salto desde Canarias, donde era Capitán General, y comenzara una sublevación contra un gobierno legítimo, que costó, según las crónicas, más de un millón de muertos, pero esto a los March, a Juan March, les dio igual, ellos lo que querían es seguir con sus especialisimos negocios.

 Pero Lampedusa dijo aquello de que es preciso que todo cambie para que todo siga igual. Y esta vez, los March, en lugar de a un general echaron mano de un ingeniero de caminos, pero siguen teniendo un ojo infalible, ha devenido en el hombre absolutamente adecuado para la función. Como el general, no tiene ninguna clase de escrúpulos y piensa, como aquél, que si hay que pasar por encima de un millón de muertos, se pasa, como está demostrando ahora mismo intentando meter millones de millones de metros cúbicos de gas, bajo el subsuelo de nuestro Mediterráneo, a pesar de los miles de terremotos que tal intento ha causado.

 Porque hoy las divisiones acorazadas son las sociedades anónimas y las batallas se ganan sin disparar un solo tiro. Pero estoy absolutamente seguro de que el general no tuvo nunca tanto poder como el que tiene este ingeniero.

 Si alguien se oponía al general, lo más probable es que acabara en el destierro pero la condena de este osado por la prensa nunca era tan unánime.

 Rosell piensa que Neymar es el futbolista esencial de los próximos años y parece que sabe lo que hace porque pensó lo mismo respecto a Ronaldinho, lo trajo y todos sabemos ya lo que ocurrió, por eso cuando supo que el Ser Superior tenía casi en el bolsillo al nuevo astro brasileño, se interpuso y le ganó la partida al amo de España.

 Hay que tener mucho valor para ello porque, como Sandro no sólo no es tonto sino que conoce muy bien con quien se jugaba los cuartos, sabía muy bien cual iba a ser su final.

 Hoy, ya lo sabemos todos y Espartaco yace muerto en medio de la arena del Circo romano, mientras el resto de los presidentes de clubs de fútbol de España gritan estentóreamente “Ave, Caesar imperator, los que no quieren morir te rinden pleitesía”.

 Y un farmacéutico de Olesa, como un nuevo David, vive el mejor de sus días sobre la Tierra porque se ha cargado al gigante.

 Lo peor es que tal vez, al mismo tiempo, ha herido de muerte a ese club del que al menos nominalmente forma parte, contribuyendo decisivamente a ese cambio de ciclo que tanto ansían sus enemigos teóricos, los socios del Madrid, por eso yo, ayer, lo llamaba, con toda la razón del mundo, quintacolumnista y no creo que se querelle por injurias contra mí, porque el citado farmacéutico olesano es, por lo menos, eso.

 

 

 

"J’accuse" o algunas de las cosas por las que los catalanes quieren irse de España

 Como decíamos ayer o antes de ayer, la Justicia oficial, orgánica, estatal es algo que se han sacado de la manga los poderosos para oprimir aún mejor a los débiles.
 Porque yo quiero escribir hoy, si puedo, se me dejan mis escasas fuerzas. de unos delitos que ocupan, o que deberían ocupar, las 1ªs páginas de todos los diarios.
 Se preguntaba Hamlet, en su famoso monólogo ¿qué es mejor para el alma sufrir con paciencia las injurias o adversidades del prójimo o tomando armas contra ellas, acabar con ellas?
 Como todas las citas que hago, ésta también es libérrima.
 Lo que no son tan libres son los comentarios que siguen:
 ¿Qué es peor moralmente prostituir menores o evadir impuestos?
 ¿Qué es peor moralmente mentir en los contratos que se hacen para fichar a un futbolista u obtener de la Aministración pública una concesión administrativa para llenar el subsuelo de una región española con ingentes cantidades de gas para la venta, asumiendo el peligro de provocar continuos terremotos y asegurarse las enormes ganancias con la estipulación de una indemnización increible si la “obra” concedida no llega a realizarse?
 Hablábamos el otro día también del concepto de peligrosidad social y ahora queremos incidir en la obligación que tienen todas las autoridades con poder, y con la obligación, de perseguir los delitos en no hacer distinciones cuando de cumplir con esta obligación se trata.
 Porque no se puede ahora, con un Ministro de Justicia, un Fiscal General del Estado y un Magistrado de la Audiencia Nacional convictos y confesos furibundos madridistas, permanecer impasibles mientras persiguen a muerte a un tipo como Messi,al que cuando les conviene llaman idiota, incapaz siquiera de expresarse, por haber, dicen, defraudado a Hacienda, cosa que por cierto hacemos todos, incluso el ministro del Ramo, todos los días cuando le pagamos al fontanero su trabajo y no le pedimos factura con el Iva correspondiente, no admitiendo de ninguna manera que el argentino no supiera nada del asunto, mientras cuidamos muy mucho de no mencionar siquiera que un delantero del RM ha sido procesado porque alguien en la Administración de Justicia francesa lo ha considerado responsable criminalmente ni más ni menos que de participar en un delito de prostitución a menores, delito que incluso tiene relevancia internacional y admitimos, alborozados que el Fiscal haya pedido su absolución porque el madridista no sabía la edad que tenía la chica a la que estaba jodiendo.
 Decíamos también el otro día que el RM había puesto todo su empeño en configurarse como uno de los poderes fácticos más fuertes del mundo, con la posibilidad de que sus tentáculos lleguen a todas partes, el caso es que la impunidad con la que se desenvuelven todos cuantos funcionan bajo su nombre es patente.
 Así un tal Duarte, jefe de ciertos servicios del RM, o sea parte importante de su organigrama, puede permitirse el lujo de decir, más o menos, que lo que había que hacer es darle al nieto mayor del Rey una bomba y que éste la pusiera en la sede de los sindicatos.
 Pero esto no es delito, como tampoco es tal que El Conseguidor y El Faraón se dediquen a venderse uno a otro el mismo terreno pero eso sí, cuando lo vende el Ayuntamiento vale 4 perras y cuando lo hace el RM miles de millones de euros: esto ¿se parece en algo a lo que dicen que ha hecho Rosell en Brasil?
– Pero ¿qué dice v., hombre, es que no conoce  el principio de universal observancia de la libertad contractual? y no me vaya v. a decir que en este caso se estaba dañando los intereses no sólo de los madrileños sino de todos los ciudadanos del Estado español porque eso es simplemente un disparate.
 Cualquiera que haya ido de putas alguna vez en su vida sabe que los o las mercaderes del sexo lo 1º que ponen en valor es la minoría de edad de sus pupilas, cómo es posible que ahora Benzema creyera que se acostaba con una anciana. ¿esto es que no lo sabe el fiscal francés, un fiscal francés, señores, que habrá estudiado Derecho seguramente subalquilado en una casa de lenocinio y que ahora pide la absolución de Benzema porque dice que éste no sabía que la chica a la que estaba jodiendo era una menor, algo así como lo de Berlusconi? Pero a Berlusconi le ha salido caro el caso, estoy seguro que a Benzema, no. Y Berlusconi no era ni más ni menos que el Jefe del Gobierno italiano.
 Yo, que no soy fiscal ni francés, sí que lo sé, como también sé con toda la certeza del mundo que al fiscal francés como a todos estos fiscales españoles que hacen la vista gorda ante los crímenes más lesivos para la salud de la República, perdón, quise escribir Monarquía, mientras se lanzan como lobos hambrientos contra delitos tales, de tanta peligrosidad social, como manifestarse contra los políticos evidentemente culpables del actual estado de cosas, les han dado las instrucciones pertinentes sus jefes, o sea, los Ministros de Justicia, a través de los correspondientes Fiscales Generales del Estado.
 Y a todo esto la prensa, esa prensa tan activa cuando los sujetos activos del delito son los catalanes, ni una palabra, ni un comentario cuando menos una primera plana que  yo creo que todas estas noticias lo merecen si se ponen en relación con las  catalanes que tanto difunden.
 Y ésta sólo es la punta del iceberg por el que los catalanes quieren irse de España cuanto antes y cuando más lejos mejor.

“J’accuse” o algunas pocas cosas por las que los catalanes quieren irse de España

 Como decíamos ayer o antes de ayer, la Justicia oficial, orgánica, estatal es algo que se han sacado de la manga los poderosos para oprimir aún mejor a los débiles.

 Porque yo quiero escribir hoy, si puedo, se me dejan mis escasas fuerzas. de unos delitos que ocupan, o que deberían ocupar, las 1ªs páginas de todos los diarios.

 Se preguntaba Hamlet, en su famoso monólogo ¿qué es mejor para el alma sufrir con paciencia las injurias o adversidades del prójimo o tomando armas contra ellas, acabar con ellas?

 Como todas las citas que hago, ésta también es libérrima.

 Lo que no son tan libres son los comentarios que siguen:

 ¿Qué es peor moralmente prostituir menores o evadir impuestos?

 ¿Qué es peor moralmente mentir en los contratos que se hacen para fichar a un futbolista u obtener de la Aministración pública una concesión administrativa para llenar el subsuelo de una región española con ingentes cantidades de gas para la venta, asumiendo el peligro de provocar continuos terremotos y asegurarse las enormes ganancias con la estipulación de una indemnización increible si la “obra” concedida no llega a realizarse?

 Hablábamos el otro día también del concepto de peligrosidad social y ahora queremos incidir en la obligación que tienen todas las autoridades con poder, y con la obligación, de perseguir los delitos en no hacer distinciones cuando de cumplir con esta obligación se trata.

 Porque no se puede ahora, con un Ministro de Justicia, un Fiscal General del Estado y un Magistrado de la Audiencia Nacional convictos y confesos furibundos madridistas, permanecer impasibles mientras persiguen a muerte a un tipo como Messi,al que cuando les conviene llaman idiota, incapaz siquiera de expresarse, por haber, dicen, defraudado a Hacienda, cosa que por cierto hacemos todos, incluso el ministro del Ramo, todos los días cuando le pagamos al fontanero su trabajo y no le pedimos factura con el Iva correspondiente, no admitiendo de ninguna manera que el argentino no supiera nada del asunto, mientras cuidamos muy mucho de no mencionar siquiera que un delantero del RM ha sido procesado porque alguien en la Administración de Justicia francesa lo ha considerado responsable criminalmente ni más ni menos que de participar en un delito de prostitución a menores, delito que incluso tiene relevancia internacional y admitimos, alborozados que el Fiscal haya pedido su absolución porque el madridista no sabía la edad que tenía la chica a la que estaba jodiendo.

 Decíamos también el otro día que el RM había puesto todo su empeño en configurarse como uno de los poderes fácticos más fuertes del mundo, con la posibilidad de que sus tentáculos lleguen a todas partes, el caso es que la impunidad con la que se desenvuelven todos cuantos funcionan bajo su nombre es patente.

 Así un tal Duarte, jefe de ciertos servicios del RM, o sea parte importante de su organigrama, puede permitirse el lujo de decir, más o menos, que lo que había que hacer es darle al nieto mayor del Rey una bomba y que éste la pusiera en la sede de los sindicatos.

 Pero esto no es delito, como tampoco es tal que El Conseguidor y El Faraón se dediquen a venderse uno a otro el mismo terreno pero eso sí, cuando lo vende el Ayuntamiento vale 4 perras y cuando lo hace el RM miles de millones de euros: esto ¿se parece en algo a lo que dicen que ha hecho Rosell en Brasil?

– Pero ¿qué dice v., hombre, es que no conoce  el principio de universal observancia de la libertad contractual? y no me vaya v. a decir que en este caso se estaba dañando los intereses no sólo de los madrileños sino de todos los ciudadanos del Estado español porque eso es simplemente un disparate.

 Cualquiera que haya ido de putas alguna vez en su vida sabe que los o las mercaderes del sexo lo 1º que ponen en valor es la minoría de edad de sus pupilas, cómo es posible que ahora Benzema creyera que se acostaba con una anciana. ¿esto es que no lo sabe el fiscal francés, un fiscal francés, señores, que habrá estudiado Derecho seguramente subalquilado en una casa de lenocinio y que ahora pide la absolución de Benzema porque dice que éste no sabía que la chica a la que estaba jodiendo era una menor, algo así como lo de Berlusconi? Pero a Berlusconi le ha salido caro el caso, estoy seguro que a Benzema, no. Y Berlusconi no era ni más ni menos que el Jefe del Gobierno italiano.

 Yo, que no soy fiscal ni francés, sí que lo sé, como también sé con toda la certeza del mundo que al fiscal francés como a todos estos fiscales españoles que hacen la vista gorda ante los crímenes más lesivos para la salud de la República, perdón, quise escribir Monarquía, mientras se lanzan como lobos hambrientos contra delitos tales, de tanta peligrosidad social, como manifestarse contra los políticos evidentemente culpables del actual estado de cosas, les han dado las instrucciones pertinentes sus jefes, o sea, los Ministros de Justicia, a través de los correspondientes Fiscales Generales del Estado.

 Y a todo esto la prensa, esa prensa tan activa cuando los sujetos activos del delito son los catalanes, ni una palabra, ni un comentario cuando menos una primera plana que  yo creo que todas estas noticias lo merecen si se ponen en relación con las  catalanes que tanto difunden.

 Y ésta sólo es la punta del iceberg por el que los catalanes quieren irse de España cuanto antes y cuando más lejos mejor.

 

Quintacolumnista

Así retrata corazónblanco.com el proyecto del nuevo Camp Nou 
Siempre he sostenido que no se puede ser del Real Madrid, RM, y de izquierdas, como no se puede ser blanco y negro a la vez, porque lo impide ni más ni menos que el principio de contradicción.
Porque la izquierda, no me cansaré tampoco nunca de decirlo, es el servicio incondicional a la verdad y la defensa hasta la muerte de la justicia.
¿Ha servido alguna vez el RM a la verdad? ¿Cuándo, cómo, dónde?
Y en cuanto a la defensa de la justicia, sobra todo lo que yo pueda decier.
No es por casualidad que sea el RM el ente directamente culpable de que el precio de los futbolistas se haya puesto por las nubes porque es el prototipo de negociante liberalcapitalista.
El RM ha trabajado desde su fundación para configurarse como un poder fáctico y lo ha conseguido plenamente, cuanto será su poder que el propio presidente de la Fifa, aterrorizado porque una broma que quiso gastarle a Cristiano Ronaldo no fue bien recibida por el RM, ha montado un escándalo tal que ha arruinado para siempre la credibilidad del organismo que preside, haciéndole un daño irreparable no sólo a este trofeo sino a todos los trofeos futbolísticos del mundo, pero el tal Blatter ha preferido todo este daño al fútbol, todo este escándalo antes que enfrentarse al RM porque sabe 2 cosas: 1) que es uno de los mayores poderes fácticos del mundo y 2) que no perdona nunca.
 Un inciso: si el todopoderoso presidente de la Fifa se caga patas abajo ante el RM porque uno de sus muchachos se ha enfadado por una ingenua broma que él le gastó, ¿qué es lo que sienten todos los árbitros, sobre todo los españoles, cuando tienen que arbitrar sus partidos?
 Diarios de Catalunya tildan de siervo de El Conseguidor a ese socio del Barça que ha tirado contra su club la flecha más envenenada posible.
Él se defiende diciendo que su querella criminal se dirige contra el presidente Rosell y no contra el Barça.
 El tío nos considera imbéciles a todos los que leemos lo que dice puesto que lo que afirma supone que el Barça, persona jurídica, tiene una entidad moral pública distinta de aquellos hombres que lo representan.
 Hace como que no sabe que si su querella prospera, el Barça será tildado para siempre de tramposo y Neymar lo mismo puesto que ha participado activamente en la misma trama.
 O sea que a partir de ese momento, las dos grandes figuras de su querido equipo, una, Messi, será un defraudador a Hacienda, cosa que, por cierto, somos todos los hijos de vecino que todos los días participamos de eso que se llama economía sumergida, pagando en negro los servicios menores que se nos prestan,  y el otro, Neymar, un tramposo contractual, ¿de veras piensa este cínico individuo que somos tan idiotas como para creer que él, el querellante, es un ángel de la guarda que sólo trata de preservar los sagrados intereses de los socios barcelonistas mientras hunde en la miseria para siempre la honra del club del que él forma parte, favoreciendo así, descaradamente el RM?
 Estoy seguro de que él lo sabe pero, si no, yo se lo digo: él no es más que un quintacolumnista, que, según Wikipedia es: la expresión que se usa para designar, en una situación de confrontación bélica, a un sector de la población, generalmente minoritario, que mantiene supuestas lealtades hacia el bando enemigo, debido a motivos religiosos, económicos, ideológicos o étnicos. Tal característica hace que se vea a la quinta columna como un conjunto de personas potencialmente desleales a la comunidad en la que viven, y susceptibles de colaborar de distintas formas con el enemigo. 
 O sea que nosotros no afirmamos que este señor sea uno de los dedos de la larguísima mano de El Conseguidor, pero sí que afirmamos que es un perfecto quintacolumnista.