Sobre el porvenir de un tal Elpidio

 Un juez, ¿qué coño de puñetas es?

¿V. se imagina a un tío que, por un quítame allá esas pajas, te puede meter en la cárcel para toda tu vida o arruinarte para todos lo siempres?

Y resulta que el tío ese, además, tiene que comer, y come, todos los días, ha de dormir bajo un techo en una buena cama y bien acompañado, según sus gustos.

Pero es que el payo tiene también ideología política, claro que la tiene, y tan marcada que piensa que el mundo entero está hecho sólo para obedecerle a él, o sea que es más de ultraderecha que el propio Franco, aquel tío que afirmó que lo dejaba todo atado y bien atado.

Y todo esto porque un día se presentó a unas oposiciones y las ganó o porque era un buen abogado o profesor de universidad y se presentó por el turno de juristas de reconocido prestigio.

Y llegó un día a su juzgado y salió a tomar café con sus compañeros y éstos le dijeron de qué iba la cosa: “mira, no es tan difícil como al principio parece”, se trata de seguir siempre un par de reglas: a partir de ahora, tú eres Dios, sí, hombre, sí, todo lo que digas irá a misa siempre que otro de nosotros no lo contradiga, pero, y aquí la 1ª regla de oro de nuestra jodida profesión: lo que un juez hace ni Dios lo deshace en el cielo, lo que, a su vez implica que ningún juez nunca osará tocar a un compañero ni siquiera con la más ligera de las plumas del ala de un ángel, más le conviene antes atarse una piedra al cuello y arrojarse de cabeza al mar; así era, coño, hasta que empezaron a llegar al Gobierno toda esta gentuza que cree que el Estado, o sea, todo el puñetero poder lo tienen ellos; y estás sentado tú, tan tranquilo, en tu despacho y suena el teléfono y es el presidente de uno de los muchos gobiernos que ahora hay o de un Banco, coño, y te dice que tiene mucho interés en que un determinado asunto acabe como a él le conviene, y tú, entonces, ¿qué es lo que puedes hacer, coño? No ya sólo porque todos los meses te llega milagrosamente un sobre con una determinada cantidad de dinero, que eso es lo de menos, sino porque, si no obedeces, tendrás una serie de problemas que seguramente no podrás resolver. Pero es muy difícil hacer siempre todo lo que te sale de los cojones y cuando ya te crees que el puñetero mundo es tuyo, te llama el expresidente de Gobierno y te dice que de empurar a su amigo el presidente de tal Caja, nada, “eh”. Depende de cómo seas tú, en realidad, a mí, cada vez que un jodido chupatintas de estos me dice: “oye, tú, haz esto”, siento el deseo irresistible de hacer todo lo contrario, creo que se llama orgullo profesional o soberbia, no sé, el caso es que yo siempre hago todo lo contrario de lo que me ordenan, coño, porque, si no, ¿para qué coño entonces me hice juez?.

-Esto es lo que le pasó a un tipo como Garzón, que sabía muy bien dónde le salieron los primeros cuernos y se negó a que unos jodidos politicastros le marcaran el camino y ahí está, ejerciendo de abogado de mala manera, pero eso no es nada con lo que le va a pasar a este tal Elpidio, que nadie sabe coño de dónde ha salido, a mí me parece que está totalmente chiflado porque el presidente de Cajamadrid era más que un hermano de Aznar y la mano derecha de Esperanza Aguirre, meterle mano es como intentar joder a todo el PP, yo no sé dónde va a acabar este pobre hombre, ya sé que esto no es los EE.UU., donde un presidente se pone tonto y le pegan 2 tiros a él y a su hermano, el fiscal general, pero de alguna u otra manera sólo Dios sabe cómo va a acabar.

-¿Y tú me dirás, y al tipo ése, el tal Ruz, como lo están dejando llegar tan lejos? No lo sé, este asunto me tiene totalmente desconcertado. A lo mejor ha hecho un pacto con ellos o tienen ya segura una causa de nulidad, como hicieron en el caso Naseiro, y todo esto tan aparatoso que están haciendo no es más que un jodido paripé.

 Y el juez novato se fue a casa un poco asustado.

 

 

 

18 comentarios en “Sobre el porvenir de un tal Elpidio

  1. España, Francia, Alemania, Noruega, Países Bajos, Bélgica, Dinamarca, Italia y Suecia son los países que participaron en el espionaje masivo junto con EE.UU., según nuevas filtraciones de Edward Snowden.
    http://actualidad.rt.com/actualidad/view/114770-snowden-alemania-espa%C3%B1a-espiar-nsa
    Una nueva porción de documentos secretos revelados por el extécnico de la CIA confirma que estos nueve países europeos, denominados como “socios terceros”, entre ellos España y Alemania, trabajaban junto con la Agencia Nacional de Seguridad de EE.UU. (NSA).

    El documento fue revelado por el canal de televisión sueco SVT como parte de un documental sobre la participación de Suecia en operaciones de espionaje, informa ‘The Copenhagen Post’.

    En este contexto cabe recordar la existencia del denominado ‘Club de los Cinco Ojos’, compuesto por EE.UU., el Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda y Canadá. Es una alianza de intercambio de inteligencia que funciona con estrechas relaciones. El sistema tiene alcance sobre un 90% de las comunicaciones mundiales de internet.

  2. http://insurgente.org/index.php/mas-noticias/ultimas-noticias/item/8832-menos-mal-que-no-votamos-a-los-comunistas
    MENOS MAL QUE NO VOTAMOS A LOS COMUNISTAS . Pascual Serrano
    No votéis a los comunistas porque, cuando gobiernen, os quitarán vuestras casas (“Un desahucio cada 15 minutos”). Nacionalizarán las compañías eléctricas y os subirán el recibo de la luz (“El recibo de la luz se disparará más de un 11% en enero”). Se gastarán todo el dinero de vuestros impuestos en nacionalizar los bancos (“El Gobierno destina otros 41.000 millones de dinero público para ayudar a la banca. Los avales del Estado pasan de 217.043 a 258.000 millones”). Y arruinarán a los pequeños empresarios impidiendo que se puedan financiar “(La financiación a las empresas desciende un 10% y también toca mínimos de toda la crisis”).

    El comunismo corrupto utilizará los bancos donde tenga influencia para dar préstamos a sus amigos o familiares (“Recarte se interesó en Caja Madrid por una operación denegada a unos socios suyos de Libertad Digital”; “Bankia cede la gestión de su negocio inmobiliario al fondo buitre del hijo de Aznar”; “Blesa negoció un contrato de intermediario para Aznar en una empresa armamentística”).

    Como resultado de todo ello, vendrán tiempos de pobreza y hambre (“La crisis obliga a ‘millones de personas’ a alimentarse de la basura, según la Fadsp”).

    Además, os quitarán las libertades, como hicieron en Rusia, os multarán si os manifestáis(“Multas de 600.000 euros por convocar una protesta en Twitter ante el Congreso”) o incluso comprarán un camión para disolver con chorros de agua las manifestaciones ciudadanas “(La Policía comprará un camión antidisturbios lanza agua”) .

    Por supuesto, los comunistas intentarán controlar a través del Estado tu vida privada y tus principios morales (“150 organizaciones suscriben un pacto contra la reforma de la Ley del Aborto”; “La asignatura de Religión ‘resucita’ en las aulas”).

    Menos mal que, al final, no votamos a los comunistas. De la que nos hemos librado.

    eldiario

  3. DESOBEDECED , MALDITOS . Javier Gallego
    http://blogs.cadenaser.com/lo-llevamos-crudo/2013/12/20/desobedeced-malditos-2/
    Si la luz sube por encima de nuestras posibilidades. Si hay miles de familias que no pueden pagársela mientras empresas como Endesa ganan más de 2000 millones de euros en plena crisis. Si el gobierno rechaza la propuesta de prohibir que se corte la luz en pleno invierno a las familias vulnerables que no pueden pagarla y dice que es una medida demagógica. Si es demagógico morirse de frío. Si el gobierno además se niega a ayudar a las familias desahuciadas y a aceptar la iniciativa popular de la dación en pago avalada por más de 1 millón y medio de firmas. Si en 2012 hubo una media de 1 desahucio cada 15 minutos. Si nos desahucian de una vida digna.

    Si hay más de 6 millones de parados y les bajan el subsidio de desempleo. Si el paro ha aumentado 1,5 en estos dos años de gobierno aunque Rajoy aseguró que lo bajaría. Si hay dos millones de familias con todos los miembros en paro. Si los sueldos han bajado un 3%. Si 400 mil españoles se han ido del país. Si los cerebros de nuestro país se van para no volver porque se recorta en investigación mientras se aumenta el gasto en material antidisturbios. Si nos pegan palos en los sueldos y en la calle.

    Si están intentando privatizar la sanidad. Si echan de la Sanidad universal a los inmigrantes más pobres y dejan que se mueran sin hacer nada. Si recortan en hospitales y nos obligan a repagar los medicamentos. Si recortan en Educación, echan a profesores, reducen becas, suben las tarifas, eliminan las ayudas de libros y comedor a más de 600 mil familias y nos imponen una reforma educativa ideologizada que no convence a ningún sector de la educación salvo a la Iglesia y a las escuelas concertadas y privadas a las que da ventajas económicas.

    Si nos imponen una reforma del aborto que nos hace retroceder 30 años. Si nos obligan a parir pero reducen drásticamente las ayudas a la dependencia. Si perpetran una reforma laboral que nos arrebata derechos, defensas e indemnizaciones. Si perpetran una reforma de la justicia que deja más indefensos ante la ley a los que no pueden pagarla. Si meten mano en la justicia y en la hacienda para proteger a los corruptos. Si el partido en el gobierno está de corrupción hasta el cuello y se niega a admitirlo. Si el gobierno se niega a admitir preguntas y miente cuando contesta. Si el gobierno se niega a admitir la protesta y quiere aprobar una ley que nos amordace para que no abramos la boca en la calle.

    Si en los dos años que ayer cumplió Rajoy ha incumplido todas sus promesas electorales menos las ideológicas. Si nos gobiernan por encima de nuestras posibilidades y nos quitan toda posibilidad de intervenir y protestar, qué podemos hacer, qué posibilidad nos queda:

    ¿Quedarnos de brazos cruzados? ¿Bajar la cabeza? ¿Ponernos de rodillas? ¿No tendremos que empezar a desobedecer normas injustas? Cuando la ley es injusta es justo desobedecer.

    Los periodistas de Canal 9 obedecieron durante años y terminaron perdiendo no solo la dignidad sino también el trabajo. Los antidisturbios obedecen al gobierno que les congela el sueldo y se han convertido en ejecutores de leyes injustas en desahucios y manifestaciones a los que gran parte de la sociedad rechaza. Cada vez que mentimos o manipulamos por obediencia, que pegamos por obediencia, que abandonamos a los más necesitados, desobedecemos un bien muy superior a la ley: la justicia. Como decía Thoureau, el creador del concepto de desobediencia civil, es más deseable cultivar el respeto al bien que el respeto a la ley.

    Y muchas de nuestras leyes no solo son injustas sino que además están manipuladas y en otras manos que no son las nuestras. Ayer la luz iba a subir hasta un 11% en enero pero la indignación general, el ruido y la protesta han obligado al gobierno a declarar nula la subasta que infló el precio porque había “condiciones atípicas”. Ahora llaman condiciones atípicas a la corrupción, oligopolio y abuso. Ahora vivimos condiciones atípicas. Ante condiciones atípicas se requieren respuestas atípicas. Y esas respuestas pueden obligar al gobierno a rectificar.

    Si no escuchan las respuestas típicas, la manifestación y la huelga, solo nos queda la desobediencia como arma no solo de defensa, también de ataque. Hay que organizar la desobediencia. Desobedeced, malditos, desobedezcamos.

  4. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=178464
    VENDRÁN POR TI. Miguel Sánchez-Ostiz
    Sí, claro que sí, claro que está muy oído y muy citado, pero en balde, porque son unos versos tan repetidos como desatendidos: «Vendrán por ti»… Bertolt Brecht o Martin Niemöller, Blas de Otero en otro poema, ese en el que habla de haber perdido la voz en la maleza… «Vendrán por ti». Algo más que un verso, ese de Otero, que está cada vez más a menudo en boca de muchos. Tu nombre está ya temblando en un papel. Otero, como había hecho antes Rafael Alberti en su conocido «Nocturno» de 1937 o 1938, habla de balas, pero ahora mismo quienes te someten tienen otra forma de matarte: la muerte civil, el despojamiento, la reducción a la pobreza vergonzante y al silencio.

    Vendrán por ti, dices, y sin quererlo añades que no lo harán, si te estás quieto, si estás callado, si agachas la cabeza, sobre todo si agachas la cabeza, no vendrán. Pero eso nadie puede asegurártelo, porque también con la boca cerrada y la cabeza gacha, te pueden detener y agredir de manera arbitraria sin que a ti te quepa defensa real alguna. Vendrán por ti sin avisar y porque sí, por capricho, por no perder mano: rasgos del orden nuevo. El poder judicial no está contigo, no está para protegerte, está para escarmentarte o para coadyuvar al castigo. Han hecho las cosas de tal manera que en sus terrenos no puedes con ellos por mucha ley que lleves en la mano: han puesto muy difícil hacerla valer, acceder a una defensa de calidad, a una defensa a secas. No te alcanza. Un paso detrás de otro te conducen a la resignación, al conformismo, como si fueras una de las reses de las que habla Zitarrosa en Guitarra negra: estabulación y matadero.

    A cambio crean rencor y resentimiento, frustración y odio, pero cuentan con que quien los padece, sabe que esa es mala carga vital y olvida o deja a un lado, para poder asomarse a la ventana o salir a la calle y mirar las cosas y pensar que en el fondo, en el fondo, no pasa nada porque a él no le pasa y que incluso cuando le tratan de manera injusta son «cosas de la vida» o de los tiempos que corren que son muy malos. El aire que se respira está envenenado.

    Entre tanto, el régimen policiaco del Partido Popular avanza como una marea incontenible. Si las semanas pasadas se trató de la nueva Ley de Orden Público o ley Fernández, esta ha sido la de la ley de los Matones o de auténtica inseguridad privada, un peligro para la ciudadanía, a la que le sigue la reforma desproporcionada del Código Penal del ministro Gallardón, y a esta la ley del aborto, y a esta la de regulación del derecho de huelga, y a esta… a esta es fácil imaginar lo que le puede seguir. No estamos muy lejos de la regulación de la libertad de expresión en los medios de comunicación, sean los tradicionales o los que están acogidos en la Red. Tienen que reducir los ámbitos de protesta al mínimo. No hay que forzar mucho la imaginación ni hacerse adivino del porvenir, ya se encarga este de llamar todos los días a la puerta a porrazos.

    Convengamos en que se trata de un régimen policiaco de rasgos nuevos, en la medida en que los poderes más sólidos del Estado se desplazan hacia el capital, al mundo de la empresa o mejor sería decir de los negocios y de los intereses de las elites financieras en todas su ramificaciones. Para muestra, un botón: el de esa nueva ley de matonería privada que otorga poderes inauditos a particulares sin que a ti, como era ya norma, te quepa defensa alguna frente a sus abusos. En España el falso testimonio es una costumbre castiza, una majeza.

    Solo se le oculta al que quiere, que en el negocio multimillonario de la seguridad privada tienen o han tenido intereses económicos, miembros del actual gobierno o cargos públicos del Partido Popular, como Mayor Oreja. La trama de las empresas de seguridad españolas es espesa y no se ha desbrozado jamás. ¿Quién es quién en ese sector? ¿Importa? Mucho en la medida en que hay un evidente trasvase entre lo público y lo privado, y un imparable ir a más. Arbitrariedad e indefensión: negocio.

    No hay duda de que los poderes públicos están al servicio de los partidos que representen intereses de casta y clase, como el PP y UPN. Solo así se entiende que un informe «reservado» de la Guardia Civil haya acabado en manos de esos partidos y que estos lo utilicen para pedir reformas en el Código Penal que castiguen socialmente la ideología, presunta y con descaro atribuida, de los ciudadanos que caigan en su punto de mira.

    Y no solo eso, de ese informe fantasma, solo secreto para los perjudicados, se deduce que un amplio sector de la población ha sido espiado sin orden judicial alguna y sin que la magistratura levante un dedo ante este abuso. Explicación: no la dan, urden una mentira, una tras otra, confiando en que tratan con débiles mentales no porque lo seamos, sino porque así nos consideran.

    Un minucioso programa de represión imparable, cierto, pero una represión que se lleva a cabo con el beneplácito de una parte mayoritaria de la ciudadanía. Conviene no olvidarlo. Una mayoría que no solo no reacciona, sino que aplaude o ve con indiferencia cómo la someten porque se siente a salvo, incluso si ha perdido el trabajo, la vivienda o los ahorros. Habría que concluir que la mayoría de la población era franquista y lo sigue siendo, sin Franco, pero con otro tipo de poder absoluto e intocable, en su culto. La cifra total de víctimas y perjudicados por las políticas gubernamentales es aplastante, pero no aplasta. Ese es el misterio español. Lo advirtió Susan George porque saltaba a la vista. Parecía mentira que aguantasen tanto los españoles, pero así era: baratas cobayas del orden nuevo.

    Hace unas semanas, en Sartaguda, el pueblo de las viudas, una nieta de asesinado de 1936, me dijo: «No nos vamos a rebelar, ¿verdad?». No supe qué contestarle, porque qué podía responderle con verdad, con algo más que no fueran palabras al paso. No he podido olvidar ni su mirada ni la tristeza de esta y de sus palabras.

    Artículo publicado en Diario de Noticias, de Navarra, 15.12.2013

  5. Un extracto de este enlace sobre Gallardón y Blesa
    http://www.eleconomista.es/interstitial/volver/Nuezoct13/opinion-blogs/noticias/5412829/12/13/Carpetazo-judicial-a-las-tropelias-de-Blesa.html

    No afecta tanto al bolsillo, pero el affaire de Miguel Blesa es un autentico escándalo. Javier Romera, nuestro jefe de investigación, desvela hoy en elEconomista que el juez Juan Antonio Toro ordenó paralizar las pesquisas sobre la venta del City Bank de Florida. Blesa pagó por este banco, que intentó utilizar para hacer negocios con Aznar en América, 1.117 millones de dólares. Un coste disparatado, según el Banco de España. La pregunta es donde fue a parar el supuesto sobreprecio abonado.

    Buena cuestión. Es evidente, que no sería tan torpe de enviar una transferencia a un paraíso fiscal a su nombre o el de sus colaboradores. Los pagos se realizaron probablemente por servicios ficticios, como informes de asesoramiento, etc. Por la existencia de estos indicios, el juez Elpidio Silva encarceló a Blesa y solicitó información al FBI sobre varias operaciones y algunas personas que aparecen en los correos de Blesa, como Carlos Agag, hermano de Alejandro, yerno del matrimonio Aznar, que aparece en operaciones en Cuba y Venezuela.

    La Audiencia Nacional jamás dio trámite a la solicitud de Elpidio Silva, lo que obligó a excarcelar al exbanquero, y el magistrado sustituto, que acaba de tomar las riendas del caso, lo primero que hace es parar la investigación. Las sospechas provienen porque quien manda en la Audiencia Nacional es el ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, uno de los grandes amigos de Blesa, como muestran los correos. Gallardón fue su colaborador necesario en varias aventuras empresariales. El exalcalde ofreció, por ejemplo, a Blesa desde el Ayuntamiento, un palacete para albergar la colección de arte del pintor Gerardo Rueda, que Aznar estaba empeñado en que adquiriera la caja.

    Curiosamente, el fiscal de Madrid, Manuel Moix, bajo las órdenes directas de Gallardón, acudió a los medios a denunciar a Elpidio Silva por presunta prevaricación y posteriormente logró apartarlo de la causa. Todo parece obedecer a una cuidada estrategia consistente primero en fabricarle una fama de loco peligroso, después apartarlo del caso y por último paralizar la investigación para que el asunto sea enterrado.

    También habría que preguntar a Gallardón por qué la Fiscalía se niega a abrir diligencias sobre el presunto tráfico de influencias que se trasluce de los correos de Blesa. O por qué el exbanquero se dedica a descalificar al magistrado que lo iba a juzgar sin ningún tipo de pudor. Un comportamiento temerario por parte de cualquier imputado frente a su juez. Se ve que Blesa se siente protegido por Gallardón y por eso es capaz de desafíar a la misma Justicia. El inconveniente es que con ello se encubre a un presunto delincuente.

    Leer más: Carpetazo judicial a las tropelías de Blesa – elEconomista.es http://www.eleconomista.es/interstitial/volver/Nuezoct13/opinion-blogs/noticias/5412829/12/13/Carpetazo-judicial-a-las-tropelias-de-Blesa.html#Kku8OHYmC74y7lUv

  6. BESTIARIO: FELIPE GONZÁLEZ
    Felipe González ha pasado a la historia como rey de las cloacas, señor de las alcantarillas, plenipotenciario de los desagües, emperador de los albañales. Sus frases escatológicas (“Aznar y Anguita son la misma mierda”, “El Estado de derecho también se defiende en las alcantarillas”, “El Estatuto de Cataluña es una cagada porque Zapatero es una mierda”) revelan una inequívoca vocación por lo pútrido, lo hediondo y lo infecto. El adalid del cambio no era tan sólo un político hábil y marrullero, sino un prodigioso alquimista que transformó la inmundicia franquista en inmundicia democrática. Para conseguir este milagro, empleó una fórmula magistral: unas gotas de socialdemocracia, grandes dosis de pasión neoliberal, la persuasiva retórica de un comerciante acostumbrado a vencer las formas más insólitas de resistencia y el ingenio de un tahúr que esconde un Colt debajo de la mesa, mientras despluma a sus rivales con una bajara de naipes marcados.

    Desde niño, Felipe González soñó con bajar a las alcantarillas e inspeccionar sus aguas, embriagándose con su olor a letrina. Algo le decía en su interior que en ese mundo de hedores, turbulencias y penumbras, se hallaba el verdadero poder, ese cetro invisible que determina el rumbo de la historia. Se imaginaba a sí mismo con botas de pocero, un casco y una lámpara, adentrándose en un territorio, donde estorba moral y los principios sólo son argucias para sobrevivir. Ser el príncipe de las tinieblas le parecía mucho más seductor que ser un bobo idealista. Sabía que le esperaba un largo camino y que no llegaría muy lejos sin dotes de comediante, capaz de fingir, aturdir, enredar y seducir. En los sesenta, se apuntó a la pana, el pelo moderadamente largo, los vaqueros de campana y la canción-protesta. Aprendió a cerrar el puño, lanzar arengas y argumentar como un leguleyo curtido en mil batallas judiciales. Se tomó ciertas molestias que consideró ineludibles: participar en manifestaciones ilegales, conocer las dependencias policiales en calidad de detenido, escuchar resignadamente a Mercedes Sosa, hojear ostentosamente El Capital y leer con aparente arrobo a Julio Cortázar. Nunca le gustó Rayuela, pero entendió que un estudiante de derecho antifranquista debía pasearse con una novela experimental debajo del brazo y no ser descubierto con su lectura favorita: Los complots del gran visir Iznogud. Ambicioso, ladino y traicionero, Iznogud era su personaje de ficción favorito y su inequívoco modelo. Aunque González no hablaba inglés, le agradaba saber que el nombre de Iznogud había surgido de un juego de palabras: “He’s no good”. Aún no había descubierto a Nicolás Maquiavelo, el diplomático florentino que iluminaría sus largas noches como Presidente del Gobierno, y los Hermanos Malasombra le parecían demasiado ingenuos, pese a su indudable iniquidad. En cambio, Iznogud se le antojaba insuperable, con sus alfombras voladoras, sus genios embotellados y sus brebajes mágicos. “Ser califa en lugar del califa” era un bonito sueño, pero se conformaba con ser un pocero, un mago que hace desaparecer la porquería con cal viva y perfuma el ambiente con su sonrisa de mercader deshonesto.

    Sus ilusiones comenzaron a materializarse cuando se convirtió en Isidoro y escaló hasta el Comité Ejecutivo del PSOE. Era un paso importante, pero insuficiente. El famoso congreso de Suresnes en 1974 sería su 18 de Brumario. Escoltado por el general José Faura, agente del SECED, el servicio de inteligencia creado por el almirante Carrero Blanco, logró desbancar a la vieja guardia, acusándola de conspirar contra la civilización occidental, con su estalinismo trasnochado. Su pretensión era reinventar el PSOE, extirpando cualquier tendencia utópica y revolucionaria, pero sin despilfarrar las palabras mágicas “socialista” y “obrero”, excelentes cebos para los incautos. Felipe González entendía que aceptar el apoyo del SECED no constituía una traición ni un signo de oportunismo, sino un gesto de madurez y pragmatismo, que serviría de inspiración en el futuro. En 1994, Faura sería recompensado con el cargo de Jefe del Estado Mayor del Ejército. Por supuesto, no hay ninguna relación entre su nombramiento y el golpe de mano de Suresnes. Simplemente, las distintas etapas de la historia se comunican como los canales de una red de alcantarillado. Algunos se obstinaban en no comprenderlo, pero Felipe González ya lo tenía muy claro en 1979, cuando dejó una frase para la posteridad: “Marxismo o yo”. El tiempo demostraría que “marxismo o yo” significaba sí a la OTAN, sí al terrorismo de Estado, sí al encarcelamiento de insumisos, sí a la precariedad laboral, sí a los contratos basura, sí a la reconversión industrial, sí a la guerra contra Irak, sí a la inmolación del pueblo saharaui, sí a la corrupción, sí a la tortura y sí a la dispersión penitenciaria. “Marxismo o yo” significaba renunciar a las veleidades republicanas y rendir vasallaje al Borbón rijoso, beodo y botarate. Por descontado, Felipe González era más inteligente que Iznogud. Por eso, dejó al califa ser califa y no fantaseó con coronarse emperador. Se contentó con pequeños gestos simbólicos, como realizar una excursión de pesca con elAzor, el yate preferido de Francisco Franco. Sólo fue una pequeña debilidad, que no puede empañar su profunda comprensión de los asuntos de Estado. De hecho, su gran capacidad política se puso de manifiesto en su premura por halagar y mimar al califa con automóviles de lujo, motocicletas de gran cilindrada, aviones, helicópteros, barcos y un auténtico harén, con actrices, cupletistas, vedettes y strippers. Por supuesto, todo a cargo de los Presupuestos Generales del Estado.

    Es mejor ser pocero que ser califa, pues el pocero es un verdadero demiurgo, que esculpe su época desde el subsuelo. Los años ochenta y la primera mitad de los noventa siempre tendrán la marca de Felipe González. Es un período de rufianes, arribistas, bellacos, bribones, alcahuetes, granujas y timadores. González reclutó para su guardia pretoriana a los canallas más conspicuos y desalmados: Barrionuevo, un carlista con la piel estragada por la viruela y aficionado a resolver los problemas, enterrándolos dos metros bajo tierra; Solchaga, un tahúr que impulsó la cultura del pelotazo (“España es el país donde es más fácil enriquecerse en menos tiempo”) y confraternizó con los criminales de cuello blanco; Miguel Boyer, amante de las villas ostentosas, lector empedernido del Hola e implacable cruzado contra la clase obrera; José Bono, nostálgico del yugo y las flechas, propietario de un rico patrimonio de origen turbio, españolista histérico y gran admirador del inmundo Manuel Fraga; Enrique Múgica, enredado en la trama del 23-F e inverosímil Defensor del Pueblo; Rubalcaba, embaucador incansable, conspirador discreto, parlanchín con tendencia al sermón moralizante, superviviente nato. La lista de villanos sería inacabable y tediosa, pero no quiero dejar de mencionar ciertos nombres, particularmente los de los facinerosos que se encargaron del trabajo sucio: José Amedo, Rodríguez Galindo, Luis Roldán, Vera, Sancristobal, Corcuera, Damborenea, Elgorriaga. Ninguno de estos malhechores se caracterizaba por su inteligencia o finura. Luis Roldán era un vulgar ladrón, torpe y sin imaginación. Amedo, antiguo inspector de la Brigada Político-Social, pasaba la mayor parte del tiempo en locales del alterne, presumiendo de sus hazañas, con una mano en la bragueta y la otra ocupada en sostener un vaso de whisky barato. Corcuera era un lunático, que resolvía los dilemas morales y legales con una patada en la puerta, y Damborenea un visionario, que acusaba a Amnistía Internacional de boicotear los interrogatorios de la Guardia Civil, cuestionando su derecho a propinar bofetadas, patadas y, de vez en cuando, una inofensiva descarga eléctrica. Todos eran rematadamente estúpidos y perversos, pero sus perfidias disfrutaban del tupido paraguas de Felipe González, un artista del engaño, el fraude y la superchería. Cuando Iñaki Gabilondo le preguntó en una famosa entrevista televisiva si sabía algo sobre los GAL, González respondió con indignación: “Nada, salvo lo que he leído en la prensa”. Desmintió que fuera Mr. X y repudió las acusaciones, asegurando que todo eran calumnias. “Falso, radicalmente falso. Mienten. Falsean la realidad”. Gabilondo arqueó las cejas con incredulidad y Felipe le fulminó con una mirada digna de Fu Manchú. Los creadores de mitos dicen que se limitó a seguir el lema de su adorado Maquiavelo: “Yo no digo nunca lo que creo, ni creo nunca lo que digo, y si se me escapa alguna verdad de vez en cuando, la escondo entre tantas mentiras, que es difícil reconocerla”.

    Felipe González perdió su puesto de Pocero Mayor del Reino en 1996, reemplazado por José María Aznar, un verdadero prócer, que ejerció un hiperliderazgo de tintes sobrenaturales. “Yo soy el milagro”, exclamó el pequeño cesar, encaramado sobre sus zapatos con alzas invisibles. España siempre ha tenido suerte con sus gobernantes, grandes hombres que han dejado una huella imborrable. Después del aznarismo, vino el zapaterismo y ahora el marianismo, que lucha con denuedo contra rojo-separatistas, perroflautas, antisistema y altermundistas. Pero ¿qué ha sucedido en estos años con Felipe González? ¿Echa de menos las alcantarillas? ¿En qué se ha convertido? Increíblemente, en un “jarrón chino”. Con la ternura de un verdugo jubilado, ha explicado su insólita transformación: “Soy como un jarrón chino en un apartamento chiquito. Como se supone que es valioso, nadie se atreve a romperlo, pero estorba en todas partes”. Pobre jarrón chino, que acumula ganancias millonarias como asesor de magnates, políticos y empresarios. Su abultada fortuna personal convive con su sueldo vitalicio de ex presidente, una prebenda que estableció antes de abandonar La Moncloa para asegurar su vejez. Se codea con los grandes: Henrique Capriles, cruzado antichavista y valedor de las oligarquías; Carlos Slim, prestidigitador de los negocios sucios y uno de los hombres más ricos del mundo, y Álvaro Uribe, ex presidente de Colombia, narcotraficante y asesino de masas. Emprendedor infatigable, Felipe González cobra unos 125.000 euros al año como asesor de Gas Natural. A pesar de su éxito como hombre de negocios, su vocación política no ha desaparecido. Cuando hace poco unos felones realizaron escraches contra políticos del PP, reaccionó con ese afán justiciero que siempre le ha acompañado: “¿Por qué un niño va a tener que aguantar una presión en la puerta de su casa?”. Es evidente que los escraches son terrorismo. Se trata de una acción mucho más violenta y despiadada que desahuciar a un menor, un aciano o un discapacitado. ¿Por qué los talibanes de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) no toman ejemplo de los votantes del PP, que pasan hambre antes que cometer la villanía de no pagar una letra? Felipe González, que se define como “un cristiano con minusvalías”, considera que la solución de todos los males consistiría en imitar a los Estados Unidos, donde puedes morir apuñalado en el metro, pero disfrutando hasta el último estertor de una reconfortante libertad. Al igual que a Millán Astray, le preocupa que los anhelos independentistas de Catalunya y Euskal Herria mutilen la indisoluble unidad de la Nación española. En cuanto al paro, coincide con la patronal. La verdadera tragedia de nuestra sociedad es que nadie quiere trabajar. Por eso, se deben vincular los salarios a la productividad o nos convertiremos en “un rincón de Eurasia”, con ridículas pretensiones de igualdad y solidaridad. Es evidente que tanta sabiduría no debe caer en saco roto. La Fundación Felipe González, creada y presidida por Felipe González, se dedicará a estudiar su trayectoria personal, profesional, política e institucional. Es una gran noticia que enseña al mundo la trascendencia de los poceros, infravalorados fontaneros del Estado.

    Felipe González sigue fumando puros superlativos y cuidando bonsáis. Al mirar hacia atrás, piensa con melancolía en la graciosa ondulación de las aguas fecales. Sigue amando el subsuelo, pero agradece su jubilación, pues ya no tendrá que sufrir los baños de multitudes (nunca aguantó el contacto personal con la chusma) ni soportar que le llamen “Felipe”, un gesto de confianza que jamás le agradó. Hace unos días, un periodista se atrevió a escarbar en su intimidad y le preguntó si desearía ser recordado como un nuevo Adriano, el emperador humanista y helenófilo que inspiró una excelente novela a Margarite Yourcenar: “Miré usted –contestó con su inconfundible acento sevillano-. Cité la obra de Yourcenar para quedar bien. El que a mí me gusta de verdad es Iznogud. Me río mucho con sus álbumes. Yo nunca quise ser califa en lugar del califa, pero entiendo su ambición y sus artimañas”. “No le comprendo”, comentó el periodista. “¿Desea ser recordado como una especie de Iznogud?” “Eso es. A mí no me gusta el poder, lo que me gusta es mandar y eso sólo lo consigue un visir. Mandar con las botas y no con los votos. No me interprete mal. Se lo digo sin acritud”. El periodista, estupefacto, le hizo una última pregunta: “¿Añadiría alguna frase? ¿Algo que resuma su visión del mundo?”. “Sólo dos palabras”, respondió González. “Por consiguiente…” Después se alejó, pensando que sus restos merecían un Mausoleo más grande que El Valle de los Caídos. ¿Cuál será el lugar que reservará la Historia a Felipe González? Indudablemente, una letrina. A veces, los sueños se hacen realidad.

    RAFAEL NARBONA
    http://rafaelnarbona.es/?p=6020

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