Las verdades del porquero

Habíamos quedado en que la verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero, Agamenón es Forbes y su porquero soy yo, de modo que el tal Forbes dice que el tío más rico del mundo es Carlos Slim, seguido de ese tipo con la cara llena de pecas que responde cuando lo llaman Bill Gates, pero yo, desde la humildad de mi  porqueriza, digo que no, que mi Papa, o sea, Foucault, cuando estudió como nadie lo había hecho antes el Poder, dijo que una de las características del poder auténtico es que nadie sabe quién lo tiene ni donde está.

O sea que no, que ni Slim ni Gates, los dos eran ya tan ricos o más, cuando un católico irlandés de nombre John Fitzgerald Kennedy, ingenuo él, se empeñó en creer que el poder auténtico es el que él ejercía cuando daba la orden de invadir Cuba por la Bahía de los cochinos.

Pero nadie sabía ciertamente hasta dónde podía llegar aquel tipo irlandés que había empezado a meter sus rubicundas narices en donde no debía, porque pensaba que era guapo, como su mujer, tenía unos hijos encantadores y un padre tan multimillonario que no sabía que hacer con sus millones.

Pero en la aguja de uno de esos rascacielos de Nueva York o de Chicago, un oscuro hombrecillo al que ni siquiera conocía su propia esposa y mucho menos aún su secretaria, pensó que aquel muchacho que él había decidido que ocupara la presidencia de los Usa no había entendido nada de su situación real y creía que el poder auténtico, el poder verídico, el poder esencial era el que él ejercía desde el despacho oval de la Casa Blanca.

No sé, no podemos saber a quién dio la orden y cómo, pero un par de balazos acabaron con la vida de alguien que durante muy poco tiempo encarnó la esperanza del mundo.

Y el hombrecillo de aquel rascacielos de Nueva York o de Chicago, vaya usted a saber, continuó con su rutina de todos los días. No sintió siquiera la necesidad de conocer los detalles de su obra.

Las piezas de aquella infalible maquinaria habían funcionado, como siempre, a la perfección, importándole muy poco que el economista de cámara de los Kennedy, John Kennet Galbraith, escribiera, en los prolegómenos de su obra más importante, La sociedad industrial, que el auténtico poder del mundo reside realmente en las grandes compañía de los EE.UU. y que esto, hasta entonces, sólo habían sido capaces de entenderlo los marxistas.

13 comentarios en “Las verdades del porquero

  1. 1)Foto para la posteridad, es de muchos quilates
    http://elventano.blogspot.com.es/2013/11/rajoy-la-banda-de-valencia-y-las-reglas.html

    2)Más esperpentos
    http://jmalvarezblog.blogspot.com.es/2013/11/invento-espanol-ademas-de.html

    El PSOE propone el uso de drones como alternativa a las cuchillas en Melilla
    http://www.eldiario.es/politica/PSOE-propone-alternativa-cuchillas-Melilla_0_201580173.html

    PD: Gracias Carlos por tus mensajes de Facebook, el ultimo el del tweet de Pakistan,
    eres grande, siento que no me meta nunca en Face pero sigo en la brecha, un abrazo

  2. http://insurgente.org/index.php/template/tribunales/item/8502-ada-colau-acusa-a-la-fiscalia-de-proteger-a-los-corruptos-y-atacar-al-pueblo

    La portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH),Ada Colau, ha salido en defensa de la activista de su organización,Adelina Poyatos -quien puede enfrentarse a un juicio por la vía penal por un escrache que hizo al diputado del PP, Antonio Gallego-, y ha acusado a la fiscalia de proteger a los corruptos y atacar al pueblo.

    En declaraciones a los periodistas en las puertas de los juzgados de El Prat, “es especialmente lamentable. La fiscalía ha pasado este proceso de un proceso de faltas a una denuncia penal”, ha explicado Colau. La denuncia quiere hacer responsable a Adelina de delitos de coacciones y amenazas y de haber intentado entrar por la fuerza en el domicilio de Antonio Gallego, según una información de Europa Press.

    Colau ha considerado que “la misma fiscalía que protege a los corruptos, ataca el pueblo, al que debería defender, por la vía penal”. Para la portavoz de la PAH, “el PP intenta exterminar la disidencia con el miedo y sigue con su campaña de persecución a la PAH, que no tiene base legal, pero se quiere formalizar con la Ley de Seguridad Ciudadana”.

    La portavoz de la plataforma ha defendido a Poyatos al afirmar que “a un diputado que se niega a hablar con las personas afectadas por las estafas hipotecarias, cucaracha es lo mínimo que se le puede llamar”.También la ha acusado de perseguir por la vía penal a los ciudadanos que luchan por el derecho a la vivienda, “mientras retiran la acusación a la Infanta (Cristina) por cosas mucho más graves”.

    “El PP entiende la democracia como una especie de coto privado donde sólo se puede opinar si es para darles la razón. Y lo llevan claro si pretenden intimidarnos y asustarnos; van a conseguir lo contrario: que salgamos a la calle masivamente”, ha añadido.

    Jaume Asens, el abogado que lleva el caso, ha asegurado que “hay que tener en cuenta la legitimidad de los escraches, que están amparados por el derecho de manifestación, y que no hubo coacciones”. El abogado se muestra confiado en que el caso no tendrá más consecuencias. “La jurisprudencia que hay sobre los escraches nos muestra que las denuncias han ido archivando “, ha apuntado. Además, ha explicado que en la denuncia se identifica a personas que ni siquiera participaron de este escrache.

    Mientras, la acusada, Adelina Poyatos, ha explicado esta miércoles ante los juzgados de El Prat que “Antonio Gallego, diputado del PP, me quiere llevar por la vía penal por haberle dicho sinvergüenza, y lo más ridículo, cucaracha”. Es aquí donde vive Gallego y donde el pasado mes de marzo la Plataforma de Afectados por la Hipoteca organizó un escrache frente a su casa.

    Adelina se ha reafirmado al asegurar que Antonio Gallego “es un sinvergüenza y un escarabajo ” y recuerda los esfuerzos de los activistas de la PAH durante meses para recoger las firmas de la ILP de la que, finalmente, no se aprobó ninguna medida. Además, ha insistido en que se ella se presentó a cara descubierta, porque no tenía nada que ocultar. “Gallego salió por la tele diciendo que había habido unos matones en la puerta de su casa, pero yo sólo hago un metro y medio”, ha señalado mientras arranca risas a sus compañeros de la PAH, que cantan “La Cucaracha”.

    elboletin

  3. LOS MANDAMIENTOS DE LA TRANSICIÓN
    http://www.rebelion.org/noticia.php?id=177411
    No hay nada como escuchar a los obispos españoles para convencerse de que Dios ha muerto. Hace unas semanas quien fuera portavoz de la Conferencia Episcopal Española declaraba lo siguiente: “No es moral actuar contra la Constitución”. Se ve que Jesucristo murió crucificado en tierras palestinas para que en la humanidad nadie se atreviese a modificar la constitución española. No sabemos muy bien qué hacer para entrar en el reino de los cielos, pero el señor Juan Antonio Martínez Camino ha dejado claro que no se puede salir del Reino de España.

    Parece que este prelado confunde la moral con el nacionalcatolicismo y mezcla la constitución con el catecismo. La unidad centralista y católica de España aparece como un rito y un mito, igual que le ocurre al Ministro de Asuntos Exteriores, el señor José Manuel García-Margallo, quien resumió todos los derechos y deberes de la ciudadanía en dos preceptos:

    “La Constitución española tiene dos artículos, y sólo dos. El resto es literatura: El artículo 1.2 que dice que la soberanía pertenece al pueblo español en su conjunto, en lo que en democracia plena decidimos, en democracia plena habría que resolver, y por lo tanto la secesión de un territorio tendría que ser aprobada por todo el sujeto constituyente, y el artículo 2 que dice que la Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la nación española, patria común e indivisible”.

    Los artículos fundamentales no son el derecho al trabajo y el derecho a la vivienda, sino la unidad indivisible de España y la moral de su constitución identitaria. Quienes así hablan son los predicadores de la Cultura de la Transición, que conciben la política como dogma y la democracia como un concilio cerrado y excluyente.

    No me cabe la menor duda de que la mayoría de estos sermoneadores piensan que la ciudadanía tiene que cumplir los diez mandamientos de la Transición:

    1- Amarás al monarca sobre todas las cosas.

    2- No dirás el nombre de Franco en vano.

    3- Santificarás la fiesta nacional de las corridas de toros.

    4- Honrarás a los padres de la constitución.

    5- No matarás, pero dejarás que las víctimas se pudran en las simas y en las cunetas.

    6- No cometerás actos impuros contra el texto constitucional.

    7- No robarás, pero podrás evadir impuestos y desahuciar.

    8- No dirás falsos testimonios, excepto que te apoye un gran medio de comunicación.

    9- No consentirás pensamientos, ni deseos impuros, contra la unidad de España.

    10- No codiciarás los bienes ajenos sin el consentimiento de la SGAE.

    Este decálogo de la Cultura de la Transición se encierra en dos mandatos: “Amarás al Jefe de Estado sobre todas las cosas y al Ibex 35 como a ti mismo”. Este es su evangelio, así es su fe. Amén.

  4. LO QUE LOS MEDIOS ESPAÑOLES NO DIJERON SOBRE KENNEDY . V. Navarro

    A raíz del asesinato del Presidente Kennedy en noviembre de 1963, los mayores medios de información españoles han publicado extensos reportajes sobre su figura. Pero como también ocurrió a raíz del aniversario del asesinato de Martin Luther King, dichos medios no han citado apenas las circunstancias de su muerte ni el contexto político en el que ocurrió tal tragedia. A lo máximo que se ha llegado es a señalar que la muerte del Presidente Kennedy dio lugar a un gran número de teorías conspirativas, sin profundizar, en cambio, en ninguna de ellas. Solo un par de rotativos hicieron referencia a la película JFK, del director estadounidense Oliver Stone, en la que se cuenta una de ellas. Por lo demás, se considera (coincidiendo con la sabiduría convencional reproducida por el establishment político y mediático estadounidense) que aquel asesinato fue obra de un asesino, Lee Harvey Oswald, al que los medios cercanos a la derecha estadounidense han presentado como un izquierdista solitario con simpatías castristas. La evidencia existente muestra, sin embargo, que Lee Harvey Oswald no fue un “izquierdista” próximo al gobierno cubano, ni tampoco fue el asesino que disparó el fusil cuya munición mató al Presidente, ni tampoco estaba solo cuando ocurrieron todos estos hechos. En realidad, hay datos más que suficientes para concluir que el asesinato fue realizado por una red próxima a las agencias de seguridad del Estado federal de EEUU, aunque se desconoce todavía el grado de proximidad.

    Como bien señala Michael Parenti (uno de los analistas más agudos del mundo político estadounidense) en su libro Dirty Truths, resumido en su artículo “The JFK Assassination: Defending the Gangster State”, del cual extraigo los datos que presento en este escrito, el Presidente Kennedy, como también lo fue Martin Luther King, era profundamente odiado por las fuerzas conservadoras de sensibilidad ultraderechista, próximas al complejo militar industrial y sus sistemas de seguridad (que incluían desde la CIA hasta la National Security Agency, entre otras), que el Presidente Eisenhower había alertado a la nación del peligro que podría representar para la democracia estadounidense.

    Muchas eran las causas de aquel odio. Una era que tras el fracaso de la invasión militar de Cuba planeada por la CIA, Kennedy rechazó las propuestas de una segunda intervención militar, considerando, en su lugar, iniciar relaciones con el régimen cubano. Otra razón de ser odiado fue que cambió de opinión e inició pasos para retirarse del Vietnam rechazando la propuesta de su Estado Mayor del Ejército de invadir Laos. Sus relaciones con los estamentos militares y las Agencias de Seguridad deterioran en sus últimos años, como consta en Vietnam and the Legacy of the JFK Presidency de Paul Jay (véase también The Kennedy Half Century, de Larry J. Sabato).

    Y otra razón de esa gran hostilidad fue la percepción de que Kennedy tenía poca simpatía por los miembros de lo que se llama en EEUU la Corporate Class, es decir, los propietarios y gestores de las grandes corporaciones que controlan la economía de EEUU. JFK favorecía políticas públicas que reducían los privilegios de las grandes corporaciones estadounidenses, percepción que –como señala Parenti– no fue siempre acertada. Pero lo que cuenta no es si Kennedy era o no anti Corporate Class (es más que probable que no lo fuera), sino cómo era percibido por esta Corporate Class, y desde este punto de vista, sí que la evidencia muestra que amplios sectores en la estructura empresarial le tenían odio, considerándole un traidor a su clase, y así lo manifestaron (su padre era uno de los dirigentes de dicha clase empresarial), una situación que se había dado ya con el Presidente Franklin D. Roosevelt. Pero la mayor animosidad procedía de los establishments militares y sobre todo de las Agencias de Seguridad, habiendo despedido a los tres dirigentes de la CIA, echando pestes sobre tal Agencia

    De ahí que la mayoría de trabajos de investigación publicados sobre el asesinato de Kennedy se hayan centrado en la relación existente entre las fuerzas anticastristas, la mafia y los sistemas de seguridad nacional (desde la CIA hasta el FBI), relaciones que existían y que han sido bien documentadas. El centro de la investigación (el 80% de los trabajos de investigación) ha sido descubrir la relación de tal complejo con el entramado que llevó a cabo el asesinato. Y si este complejo o conspiración respondía a un mandato institucional o, lo que es más que probable, que fuera una red autónoma, actuando independientemente, sin conexión o supeditación directa con los aparatos de la seguridad nacional.

    De todas estas investigaciones se pueden concluir varios hechos que tampoco han aparecido en los medios de información españoles, que paso a enumerar:

    1. Tal como concluyó el comité (House Select Committee on Assassinations), nombrado por el Congreso de EEUU para investigar el asesinato del Presidente Kennedy, en dicho asesinato intervinieron varias personas, y no una sola.

    2. Lee Harvey Oswald no fue el que disparó y mató a JFK, aunque actuó como una tapadera para desviar la atención (“just a patsy”, como él mismo declaró).

    3. Lee Harvey Oswald trabajó para varias agencias federales de seguridad, siendo “su repentina conversión a simpatizante del castrismo” parte de una estrategia diseñada para canalizar la responsabilidad del asesinato hacia el régimen castrista.

    4. Su supuesta conversión al castrismo y al comunismo soviético fue financiada con fondos públicos. Su aprendizaje del lenguaje ruso, por ejemplo, tuvo lugar en una escuela militar.

    5. El FBI tenía amplias conexiones con la mafia y con las fuerzas anticastristas. Su documentada relación con la mafia ha iniciado un movimiento para eliminar el nombre de John Edgar Hoover, el director del FBI (y uno de los personajes más desacreditados en la historia de EEUU), del edificio del esta agencia.

    6. Durante la investigación realizada por el comité del Congreso citado anteriormente, dieciséis personas conectadas con el caso murieron repentina y violentamente.

    7. Jack Ruby, que asesinó a Lee Harvey Oswald, tenía relaciones con el FBI y con los anticastristas, y había trabajado para el Comité de Actividades Antiamericanas presidido por el senador Joseph McCarthy (el infame Comité de “Caza de Brujas”, denunciado por Arthur Miller entre otros).

    Todo ello explica que el 85% de la población estadounidense (es difícil alcanzar un porcentaje mayor) no crea en las conclusiones de la Comisión Warren nombrada por el Presidente Johnson para averiguar quién mató a JFK, y que atribuyó a Lee Harvey Oswald el asesinato del Presidente Kennedy, responsabilizándolo a él. La gran mayoría de la ciudadanía estadounidense cree que el asesinato fue, como en el caso de Martin Luther King, resultado de una conspiración, siendo elementos relacionados con las agencias de seguridad los primeros sospechosos de este asesinato.

    Una última observación. Ha existido un intento de idealizar dichas agencias de seguridad (siendo Hollywood un instrumento importante en este intento), tales como el FBI y la CIA, mostrándolas siempre como los buenos de la película en contra de los comunistas, que eran siempre los malos. Esta campaña, que ha sido exitosa, es cada vez más difícil de sostener. Su participación en hechos delictivos e inmorales está bien probada. Es cierto que este comportamiento no es único. La mayoría, si no todos, los sistemas estatales de seguridad en cualquier país actúan de esta manera. De ahí la enorme importancia de que tengan una supervisión democrática constante, pues gozan de una autonomía e independencia que los hace enormemente peligrosos, pues escapan de todo control democrático. Las escuchas masivas y el espionaje de las agencias de seguridad estadounidenses y de otros países (que ha tenido gran visibilidad mediática) son un ejemplo de ello. Ni que decir tiene que todo Estado necesita de agencias de seguridad. Pero la autonomía que tienen las convierte en una amenaza al Estado democrático, que debe controlarlas sometiéndolas al mandato popular.

    Una última observación

    Sin implicar ninguna comparación entre el Presidente Obama y el Presidente Kennedy, lo que sí es cierto es que nos encontramos en una situación semejante a la que se enfrentó el último, cuando la Administración Obama ha decidido diluir las tensiones con Irán (en la misma manera que Kennedy intentó diluir las tensiones con la Unión Soviética en sus últimos años), enfrentándose con el establishment estadounidense próximo a Israel. Una vez más, el corresponsal de El País, Antonio Caño (del cual he escrito extensa y críticamente) presenta una versión tergiversada de lo que ocurre en EEUU, indicando que todo el mundo en EEUU está en contra de Obama en su política de dilución de tensiones con Irán, en un artículo significativamente titulado “Obama se queda solo”, El País (25.11.13). Tal corresponsal señala la oposición al Tratado de Irán de grupos próximos a Israel (sin aclararlo), olvidando y/o ignorando que, según todas las encuestas, la mayoría de la población estadounidense está a favor de tal tratado, firmado entre Irán por un lado, y EEUU y la UE por el otro. En realidad, tal tratado responde al deseo popular de cambiar el rol de “policía del mundo” que el establishment estadounidense ha asignado al gobierno federal de EEUU. Hay un hartazgo de las clases populares (cuyos hijos son los que luchan y mueren en las intervenciones militares del gobierno federal de EEUU) hacia tantas guerras iniciadas por EEUU, promovidas por el establishment militar-seguridad nacional, cuya financiación se realiza a costa de un gran empobrecimiento de su Estado del Bienestar, uno de los menos desarrollados en el mundo occidental.

  5. Pobre Elpidio
    http://www.eldiario.es/politica/Blesa-contrato-conseguidor-Aznar-armamentistica_0_201929904.html
    El expresidente de Caja Madrid, Miguel Blesa, actuó como intermediario entre José María Aznar y una empresa armamentística, según ha revelado Infolibre que ha tenido acceso a algunos de los correos electrónicos en los que se demuestra la gestación de un contrato para el expresidente del Gobierno.

    La empresa Einsa (Equipamientos Industriales de Manutención SA), contratista con la Administración durante su Gobierno, negoció directamente con el expresidente las condiciones del “contrato de cooperación”. En un email enviado en octubre de 2008 por el consejero delegado de la compañía, Pedro Rodríguez Pla, en el que se disculpa por las “dudas” que le hubieran podido surgir, se explican las atribuciones que tendría como intermediario de la empresa de armas, para quien era “un honor” que el presidente de FAES firmara como “persona física”.

    En concreto, Einsa pretendía que Aznar ayudara a la empresa “a llegar a un acuerdo con los fabricantes de aviones (solo para RUSIA)” pudiendo contar con otro “intermediario”. Rodríguez Pla dejó claro a Aznar que la introducción de otra persona en las negociaciones no supodría una merma en sus comisiones: “El importe de la comisión para este intermediario sería negociada, independiente y complementaria a la de nuestro acuerdo personal, que en ningún caso resultará afectada por la misma”.

    En países distintos a Rusia, la empresa contaba con Aznar solo para “seleccionar, a través de sus contactos, a un Agente Local que nos represente, con quien negociaríamos también una comisión adicional complementaria”. A partir de ahí, el expresidente se limitaría a “ayudar a que las relaciones no se deterioren” y a vigilar posibles cambios que afectaran al negocio armamentístico y ofrecer soluciones.

    Correos electrónicos posteriores demuestran que el consejero de Einsa informaba puntualmente a Blesa de las gestiones de Aznar. Blesa fue consejero de esa empresa entre 1991 y 1997. “Hablé ayer con el presidente y me confirmó que empieza a tener estructura (…) Me confirmó que ya está en marcha en Argelia. Me dijo también, por propia iniciativa, que se pone en marcha en Estados Unidos”, explicó Rodríguez Pla al entonces presidente de Caja Madrid en diciembre de 2008, dos meses después de negociar el contrato con Aznar.

    Uno de los principales intereses de Einsa era Hugo Chávez, uno de los líderes más vilipendiados desde las filas del Partido Popular. “Venezuela confirma una extraordinaria urgencia en tener operativa su aviación de combate y transporte (están operativamente a cero y por ello y por la confianza que les tienen, han pedido ayuda a nuestros amigos de la aviación cubana)”, relataba el consejero delegado de la compañía a Blesa días antes de anunciarle la inminente firma de un contrato con el país latinoamericano “por importe de 27,5 millones de euros (el más grande de nuestra historia)”.

    Los correos que hoy publica Infolibre son algunos de los que el juez Elpidio José Silva solicitó utilizar como prueba para defenderse de la querella que la Fiscalía presentó contra él por su instrucción en el caso Blesa. En el recurso presentado por el magistrado ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid ya apuntaba a una posible relación entre Blesa y la trama Gürtel y los contactos del entonces jefe de Caja Madrid con Aznar y su yerno, Alejandro Agag, sobre operaciones armamentísticas.

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