China y el liberalismo (II)

 

  Es muy triste a estas alturas de la vida, cuando ya se ha dejado atrás el horizonte, encontrarte con que ya no tienes certezas a las que asirte. 

  Ya sé que todas las noticias que nos llegan de China lo hacen a través de los que son sus enemigos mortales. Pero no tengo otras y las que me llegan son terriblemente desalentadoras. Aunque, ahora, no estoy seguro de nada, creo que me alineo entre la gente de la extrema izquierda porque no he tenido otro remedio después de sufrir toda esa persecución sociopolítica que supone haber nacido y vivido entre los pobres de solemnidad.

 Se tiene que ser un tonto irremediable si, sufriendo toda tu vida la explotación inmisericorde de los poderosos de la Tierra y de esa entidad que todo lo justifica ofreciéndote el cielo para otra vida que, según parece, no tiene nada que ver con ésta, seas, encima, como el imbécil de Pangloss, uno de esos gilipollas que van por ahí diciendo que el mundo está tan bien hecho, que vivimos en el mejor de los universos posibles.

El caso es que yo, a pesar de todo, creía en el marxismo porque honradamente no se puede creer en otra cosa, pero entonces vienen un montón de amigos y de amigas que te dicen: “coño, Pepe, pero ¿cómo puedes creer en algo semejante, que ha sido la ideología culpable de la muerte de millones y millones de seres humanos?”.

 Y, entonces, ante esta evidencia, tienes que recurrir a la excusa de que eso ha sido así por culpa de la espantosa iniquidad que aflige esencialmente al jodido ser humano, pero que la idea, en abstracto, es la más maravillosa de todas. Ahí, es nada: darle a la sociedad, a todos los hermanos de la Tierra, todo lo que tienes, sin exigir otro cosa a cambio que lo que es absolutamente necesario para la supervivencia tuya y de los tuyos.

Pero, entonces, los resultadistas vienen en masa y te dicen: “déjese usted de cuentos, coño, hechos, nada de ensueños ni de literatura, el comunismo ha llevado a la ruina y a la muerte a todos aquellos países que lo han adoptado como forma de vida política” y, cuando tú respondes “¿Y China?”, ellos te repreguntan: “China ¿qué, qué coño es lo que está sucediendo en China? Un país en el que siquiera se puede hablar libremente porque te meten en la cárcel para toda tu vida y, en cuanto a su caciquismo, no es ni mucho menos mejor que el que aquí gozamos con Franco”.

Joder, coño, si esto es verdad, que mierda de futuro es el que tiene el mundo. De una parte, el liberalcapitalimo más ruin y canalla, algo absolutamente insoportable que no hay más que mirar alrededor para ver adonde nos lleva, y, de la otra, el cero y el infinito de Arthur Koestler. 

 Y yo, ahora, no puedo demorar la respuesta porque no me queda tiempo, porque se me está acabando el cochino, el asqueroso tiempo. Y los mejores entre los amigos que quiero o conozco incluso se ríen de mí porque piensan que el envejecimiento ha dañado irreversiblemente mis neuronas.

 Pero a mí, me importa un pijo, hablando mal y pronto como lo hacemos por esta mi tierra, pero que a mí me parece la mejor manera de hablar, que estos genios con los que, a veces, debato, aquí, en internet, piensen que estoy chocho o loco.

Lo que yo busco, desesperadamente, es la verdad, para así, con ella, morirme, al fin, tranquilo. En aquellos tiempos, que me parecen ya tan lejanos, uno de aquellos tíos que entonces me leían, cuando yo afirmaba que la izquierda no es sino la búsqueda desesperada de la verdad y la defensa hasta la muerte de la justicia, me dijo “pues lleve usted mucho cuidado, amigo, porque, a lo peor, de tanto buscar la verdad, acaba usted por encontrarla”. 

El tipo aquel era un loco absoluto o, por lo menos, un drogadicto, el caso es que, a veces, atinaba en la descripción de la situaciones. Ahora, cuando creo que me estoy acercando a la verdad, me parece que están a punto de quemarse mis alas con ella. Porque la cuestión, como se la plantearía un hamlet cualquiera, es: ¿está claudicando China frente al liberalismo capitalista en Hong Kong o en Shangai o que coño es lo que está ocurriendo, porque en estas dos ciudades-estado, como en las de la antigua Grecia, no se sabe bien lo que pasa, si el capitalismo cede ante el marxismo o sucede precisamente al revés? 

Yo no he estado nunca en Chima. Uno de mis mejores amigos, bemsalgado, sí y a mí me parece que no ha vuelto demasiado convencido.

A lo peor es que es muy complejo, demasiado complejo, lo que está sucediendo allí Lo que me perturba hasta lo más íntimo es eso de que allí, en China, es donde más se ha perfeccionado el arte de esclavizar a la gente, que aquello de esclavizar a los niños ingleses en las minas de la Gran Bretaña es un juego de niños al lado de lo que ocurre en las inmensas fábricas chinas, en las que se trabaja jornadas interminables hasta que los trabajadores acaban desmayándose en su puesto de trabajo.

¿Esto es verdad? Si lo es, que me den de una puñetera vez mi ración de cicuta. Porque me ha abandonado ya toda esperanza. 

Pero recuerdo cuando Mao inició la larga marcha a través de aquellas inmensas tierras desiertas y veo ahora que el principal problema de los chinos es la contaminación ambiental por el grado de industrialización a que han llegado.

Continuará.

29 comentarios en “China y el liberalismo (II)

  1. UNA SOCIEDAD QUE AVERGÜENZA
    Rosa María Artal (el diario.es)
    La sociedad española parece tener un buche en el que cabe todo. Engulle lo que le echen en tales proporciones que pronto habrá de habilitar esófago, estómago e intestinos para seguir almacenando lo que ingiere. El saco de la suciedad soportable se ha ido llenando al punto que ya desparrama fuera sus excrementos como lo hizo la basura de Madrid. Hasta las más inmensas tragaderas tienen un límite de espacio, no parece en el caso español. Estamos dando como pueblo un espectáculo deplorable.
    Los poderes nos suministran porquería prácticamente a diario. Y la mayoría la ingiere sin mirarle el diente. Es la sentencia del Prestige, que deja la catástrofe sin culpables tras 11 años de dilación para alimentar el olvido. El chapote que sí existió tizna a la justicia y a la propia sociedad complaciente. Son los 45 diputados del PP valenciano –de los 54 electos– firmando una petición de indulto para que no entre en prisión el colega que prevaricó en Torrevieja, según condena judicial –que alguna hay–. Siguen la estela, por cierto, del magnánimo Gobierno central, presto a eximir de la cárcel a toda suerte de corruptos y estafadores de altura, torturadores, y hasta a homicidas al volante que hayan tenido la previsión de contratar los servicios del bufete adecuado. La podredumbre de la vida política actual nos entronca con los periodos más negros de nuestra historia.
    Hemos visto cosas que no creeríamos. No hasta ese punto y con tanta frecuencia. Cada uno de los escándalos desvelados hubiera costado el puesto, la caída del Gobierno incluso, de forma fulminante; la aglomeración parece diluirlos. El aire se enturbia cada día más, lo viene haciendo a golpes continuos de hollín hasta haber llegado al nivel de irrespirable. Mientras, los autores del desastre caminan, erguidos y suficientes, como si nada fuera con ellos.
    Cuando supimos, publicado en prensa y confirmado por él, que todo un presidente del Gobierno intercambiaba SMS de ánimo con su extesorero imputado por corrupción vinculada a su partido, pensamos que todo habría de estallar necesariamente. Sueldos, sobresueldos –hasta en A, que son casi igual de flagrantes–, donaciones al partido de las mismas empresas que reciben el contrato público de cuanto se gestiona y construye en España. Y a las que la justicia no ve relación punible porque no han firmado un escrito en el que diga: vale por un cohecho. Borrado de ordenadores comprometedores que tampoco merecen sospecha judicial. Privatizaciones cuyo tufo atruena. Finiquitos diferidos. Recibís que se firman sin que medie la recepción del dinero, según se atreven a declarar. Ni el más surrealista de los autores de ficción osaría escribir un guión tan zafio e inverosímil. Interpretado, además, por un elenco de actores de tan ínfima categoría que parecen reclutados en un desguace. De Botella a Montoro, pasando por González, Báñez, Mato, Soria, Fabra, Camps, Barberá, Bauzá, Floriano, Cospedal o el propio Rajoy, encabezando la interminable lista.
    ¿Nos toman por idiotas? Puede ser, pero sin duda por mansos, o moldeables. Porque, siguiendo la triste tradición de nuestro país, a quien protesta se le acalla. Por el método que sea. Saben –y ése es su triunfo– que mientras no estalle eso que llaman en términos elogiosos su “mayoría silenciosa”, sumisa, hay margen. Y, si no, se construye el entramado legal y judicial ad hoc. María Dolores de Cospedal avanza ante las NNGG que el PP piensa poco menos que sacar a España de la jurisdicción de los tribunales Internacionales. Y ni se inmuta al decirlo. Ni la sociedad al escucharlo.
    Asistimos al patético episodio de ver en el mismo escenario, al presidente del PP y del Gobierno –que solo habla ante quien le aclama y le corea– aplaudirse a sí mismo por sus imaginarios éxitos, al cumplirse la mitad de su mandato. Tan encantado con su labor está, que promete persistir en ella: nos seguirá empobreciendo y aumentando la desigualdad social con sus “reformas”. Él y los suyos están mejor que hace dos años, no el resto. Sin duda.
    La lista de irregularidades es tan larga que la mayoría la olvida entretenida en su labor de embuchar hasta sapos con púas. Cierto que tanto golpe seguido, tanta desfachatez andante, puede terminar por anestesiar. Si se está enfermo; una sociedad sana no lo toleraría. En ningún país serio seguiría en la presidencia del Gobierno una persona que ha mentido desde la primera a la última de sus palabras y que se halla circundado por SMS y cuentas turbias. No continuarían ni un minuto más en su puesto los 45 diputados valencianos. Ni los órganos de la justicia que alojan en sus estómagos sentencias como la del Prestige y todas las que se avecinan, dando una insufrible sensación de impunidad. No se aguanta esta batería de desafueros en otros países aunque no sean un dechado de virtudes. Se echa a los corruptos. Se van ellos, incluso. Antes incluso del proceso judicial; la sospecha fundada, tanta sospecha fundada mancha.
    En el llamado “escándalo de los gastos parlamentarios” de 2009 en el Reino Unido, se penó el robo de cantidades que aquí son calderilla. La sensible diferencia es que todos ellos fueron obligados a dimitir. Que sus partidos se mostraron férreos con eso. Y que en las calles de Londres la ciudadanía evidenció su enorme rechazo, su irritación, su determinación irrevocable de castigar estas prácticas. Vengan de donde vengan. Aquí no ocurre. Ni por asomo.
    Hace meses que la prensa internacional se pregunta hasta dónde va a aguantar la cuerda a Mariano Rajoy y su partido. En julio decía The Economist: “La corrupción es la piedra de molino del señor Rajoy. ¿Va a hundirlo? La combinación de una mayoría parlamentaria absoluta, una inexplicable tolerancia a la corrupción entre los votantes españoles, escándalos similares que golpean la oposición socialista y un sistema judicial lento significa que probablemente no lo hará”.
    Esa “inexplicable tolerancia a la corrupción entre los votantes españoles” que los medios extranjeros resaltan duele y avergüenza profundamente a los españoles decentes. A los que aún arriesgan su dinero y su trabajo para defender, por ejemplo, la sanidad pública, ahuyentando a los buitres que vienen a comer lo que han convertido o quieren convertir en carroña de la que lucrarse. A los que han dejado unos días la basura en la calle –como metáfora– para no emporcar más los salarios y condiciones laborales de los españoles. A quienes no quieren ser identificados con la España corrupta.
    ¿Cómo ha podido convertirse en normalidad esta inmundicia? ¿Qué puede germinar en esta mugre? Sea cual sea su papel en la obra, protagonista o secundario, si usted es de los que tiene tan empachado el buche que ya se le confunde con el intestino, mírese al espejo y reflexione si ve en él a un ciudadano o qué ve. Sinceramente.

  2. ANA BOTELLA, LA ALCALDESA DE UNA CIUDAD QUE NO EXISTE
    http://rosamariaartal.com/2013/11/18/ana-botella-la-alcaldesa-de-una-ciudad-que-no-existe/
    Se plantó a supervisar la limpieza de Madrid por esquiroles con chaquetón de pieles. Tuvo la ciudad ahíta de basuras y pestilencia durante más de una semana y ahora saca pecho para pedir una nueva ley de huelga que… restrinja ese derecho. Acusa al colectivo de trabajadores de la limpieza de “chantajistas”. Ya conculcado el derecho de huelga con la contratación de esquiroles -esos del pan para hoy y el hambre para mañana, de la indignidad hoy y cualquier día- quiere acabar también con la huelga, como sucedía en el país que añora, ese que se acabó por consunción del dictador hace casi 40 años. Mucho esperar.
    Lo que hiede en realidad son los contratos que el inefable PP de Madrid firma con empresas privadas, amigas del clan. Las basuras han dado de siempre mucho juego a las distintas famiglias desde Nápoles al Levante español. De “La sucia historia de la limpieza de Madrid” da cuenta eldiario:
    “Desde 1996, la privatización de la limpieza en Madrid (proyectada por Esperanza Aguirre) ha llevado aparejada episodios de despilfarro, favoritismo y presuntos delitos
    Una de las figuras políticas centrales de la trama Gürtel, Alberto López Viejo, estuvo al frente del departamento entre 1999 y 2003
    El ultimo eslabón ha sido el recorte que Ana Botella impuso a los contratos y que las empresas adjudicatarias tradujeron en una reducción drástica de plantilla”.
    Con todos estos precedentes, con su chaquetón de pieles y sus huidas a spas de lujo, con su inmerecido sueldo –a menos que se lo pagaran las grandes fortunas madrileñas-, Ana Botella tiene el cuajo de acusar de chantajistas a unos trabajadores que se manchan las manos y a los que querían rebajar en un 43% el sueldo. Esos que han ganado que no se supriman puestos de trabajo en un ERE pero también han sufrido mermas en el acuerdo.
    Ahora se propone acabar con el derecho de huelga en línea con otros miembros de su partido (Montoro también lo dijo) de tan escaso talante democrático, dicho lo de “escaso” con alta generosidad.
    La Sra. de Aznar ha descubierto recientemente el gusto por la notoriedad. Ha interpretado como positiva la popularidad que le dio su ridículo mundial del Relaxing café con leche. Y ahora pretende emular a Esperanza Aguirre en su permanente presencia en los medios. Tan mala persona como ella, es mucho menos lista; mucho más “marquesa” aún, con menos motivos.
    La labor de Botella como alcaldesa de Madrid ha ido orientada a la ciudad que desearía: con varias Millas de Oro para que compren los ricos, ocio de lujo, terrazas de pago y la escoria del populacho apartada de la vista por decreto. Un jardín japonés que no huela a la vida de quienes pagan su sueldo. Y por métodos expeditivos si es preciso: no ha querido adelantar la Campaña del Frío pese a las bajas temperaturas que han llegado de repente a Madrid este fin de semana.
    Ana Botella es la alcaldesa que nos dejó en herencia en Madrid otro conspicuo personaje, Gallardón, de una capital que pierde peso -turismo, riqueza, glamour… limpieza- en despeñe absoluto. En un ciudad que no existe, de un país que tampoco. Aún. Camino lleva. El progreso que quieren cercenar ella, su marido y su partido, permitió a esta mujer de escasas luces salirse del círculo de las “doñas” que toman café y pastas en bandeja de plata con puntillitas despotricando del servicio, y ponerle en las manos una sociedad con más de tres millones de personas que no merecemos este desatino. Ya hace bastante daño maquinando oculta, el colmo es ya que, si no queremos una taza nos dé -con su adquirido gusto por inundarnos de patéticas declaraciones- tres, del más irritante cóctel: estupidez, soberbia e ineptitud.

  3. Barrenderos de Madrid, barredores de tristezas, desde la victoria y la esperanza obrera
    Francisco Gonzalez Tejera
    http://www.diario-octubre.com/2013/11/17/barrenderos-de-madrid-barredores-de-tristezas-desde-la-victoria-y-la-esperanza-obrera/
    La mafia siempre tiene miedo, porque su estrategia se sustenta en la putrefacción. Si luchamos podemos vencerlos. La pasividad es la que genera que se sigan creciendo y machaquen nuestros derechos universales, nos quiten, nos roben cada consecución histórica para ingresarla en sus podridas cuentas corrientes, saqueando en cada nuevo robo, organizado por los sobrecogidos miembros del partido de la vergüenza y el genocidio social.

    Una victoria de la huelga de los barrenderos en el Ayuntamiento de Madrid contra la ultraderechista alcaldesa, Ana Botella y su municipal mamoneo ultra católico, supone un verdadero punto de inflexión, que demuestra que si luchamos lo podemos lograr.

    No valen excusas de miedos estúpidos a perder un puesto de trabajo, que te machaquen a palos. Esta lucha debe ser hasta la victoria o la muerte o de lo contrario acabaremos sin nada, pidiendo comida, sin trabajo, sin esperanza, sin vida, en las interminables colas de Cáritas o los bancos de alimentos.

    En cada lugar de trabajo de todo el estado español, se está produciendo una situación parecida, todos/as al parecer tenemos la soga al cuello, sobre todo quienes luchan y dicen lo que piensan a los cuatro vientos de la libertad y la cordura. Allí la gente se mantiene expectante, nadie dice nada en medio de la apestosa ley del silencio, del terror impuesto a sangre, EREs, fuego, reformas, recortes, privatizaciones, corrupción, talantes patronales antidemocráticos, profundamente corruptos y criminales, ya que despedir a cualquier trabajador/a o bajarle el sueldo es un asesinato premeditado.

    “Esto es lo que hay”, afirman algunos terroristas de estado a sueldo del régimen fascista, “o lo tomas o lo dejas” “¿Qué prefieres seguir trabajando ganando menos o quedarte en la puta calle?” Dicen, nos dicen, nos fusilan con frases, rumores, cifras y noticias que nos apuñalan cada día, con el único objetivo de alienarnos, de robarnos, de que no reaccionemos y les permitamos seguir desvalijando, masacrando, privatizando nuestro patrimonio público.

    Ellos saben perfectamente que si nos organizamos, si luchamos sin miedo como los barrenderos de Madrid los podemos tumbar, por mucho dinero que tengan, el poder obrero puede superar cualquier obstáculo. Nadie podrá pararnos si somos capaces de unirnos hasta la victoria. Una fuerza implacable que nos puede salvar de la basura humana que monta en coches oficiales, esnifa polvo blanco, gasta perfumes caros o se va de putas caras cada noche, gastándose el dinero que nos roban en cada nuevo pelotazo.

    El ejemplo de los barrenderos de Madrid nos debe marcar el camino, una lucha hasta el final, sin nada que perder por la dignidad, la justicia y los derechos elementales de cualquier ser humano, personas de bien que han vencido a la “Cosa Nostra”, que no ha tenido otro remedio que joderse y aceptar la santa verdad, manteniendo puestos de trabajo, retribuciones y renunciar a cualquier bajada salarial.

    Es posible compañeras/os, unámonos, podemos lograrlo, solo hay que masacrar el miedo y no tener nada que perder, la historia de los pueblos heroicos lo demuestra.

    http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com.es/

  4. POR FIN UN PAÍS DE ORDEN, DE
    Juan Carlos Escudier en Público
    Nunca podremos agradecer bastante al PP esa nueva ley de Seguridad Ciudadana que prepara con la que, por fin, volveremos a esos tiempos apacibles del franquismo en la que todos éramos gente de orden y nos vestíamos por los pies. Habíamos caído, hay que reconocerlo, en una deriva antisistema y llegamos a pensar que la calle era nuestra y no de Fraga, ignorantes de que el difunto había testado su inmensa propiedad viaria en favor de la Policía y del Gobierno. Se vuelve, por tanto, al estado natural de las cosas. ¿Cómo habremos de comportarnos en el futuro? Como Dios y Fernández Díaz, su ministro del Opus en la tierra, manden.
    Hemos estado en estos años presos de la anarquía. Protestábamos por tonterías: porque nos despedían o nos bajaban el sueldo, porque algunos políticos o la propia familia real nos robaban al descuido, porque la Justicia es un cachondeo y la ley electoral una basura, porque agentes de uniforme nos dejaban tuertos con una pelota de goma o nos apaleaban hasta la muerte e, incluso, porque querían ponernos una central nuclear o un almacén de residuos en el jardín de nuestra casa. Lo hacíamos además a lo loco, sin pensar en las graves consecuencias que todos esos actos tenían en la marca España y en nuestra reputación como país.
    Para evitar estos desmanes Interior ha diseñado multas disuasorias, con lo que se evita que nos rebelemos por encima de nuestras posibilidades. ¿Que le hacemos un escrache a Ana Botella y le fastidiamos una relaxing cup of café con leche? 600.000. ¿Que además lo hacemos con bufanda porque hace frío? 30.000 del ala. ¿Que grabamos al tiempo cómo nos rompe el bazo un antidisturbios en un claro atentado al derecho a su honor y su buena imagen? Otros 600.000. ¿Que nos acordamos de su familia mientras nos pisa la cabeza? 30.000 más. Como efecto colateral se logra reducir el déficit público que tanta falta nos hace.
    La nueva normativa es un monumento a esa mayoría silenciosa que nuestra derecha reinante tanto aprecia, ya sea en Cataluña o en Montemayor de Pililla, provincia de Valladolid. La mayoría silenciosa es la que no sale de casa, ese lugar donde se está de muerte viendo los documentales de La 2. O si sale, lo hace para lo imprescindible: trabajar, sellar el paro o comprar lotería, si es que a alguno le quedan ganas después de ver el anuncio de ese Joker al que llaman Raphael. Por descontado, siempre en grupos impares menores de tres para no levantar sospechas.
    Esto, y no lo de Zapatero, es verdadera educación para la ciudadanía. Pese a todo, no faltarán quienes vean tras este loable ensayo de formación de las masas un intento de criminalizar a los movimientos sociales que, todo hay que decirlo, son muy pesados y lo ponen todo perdido. Además, si el movimiento se demuestra andando, ¿por qué esa manía de concentrarse y quedarse acampados?
    El catálogo de infracciones es muy exhaustivo, aunque ya puestos debería ser considerado infracción muy grave el lanzamiento de ventosidades en calles estrechas. Y una cosa más. Está muy bien que se multe a quienes deslumbren con dispositivos láser a los conductores. Lo que resulta incomprensible es que no se aplique igual medicina a los que fastidian con el dichoso puntero a Cristiano Ronaldo cuando tira las faltas. Una cosa es que la FIFA le menosprecie y otra que Rajoy le desproteja siendo además del Real Madrid.
    http://blogs.publico.es/escudier/2013/11/por-fin-un-pais-de-orden/

  5. REFERÉNDUM
    Suso de Toro (el Diario.es)
    Seguramente sea cierta todavía la reclamación que hace el PSOE de ser el partido que más se parece a la sociedad española. Desde luego, se le parece en su sentido sociológico, pues la mayor parte de sus dirigentes proceden mayormente de familias de la pequeña burguesía o trabajadores cualificados y de familias que no pertenecen al “barrio de Salamanca”, un perfil distinto de los cuadros del PP. Desde el punto de vista histórico, el PSOE parece representar una reclamación de poder por parte de sectores sociales en ascenso que se lo disputan a los sectores tradicionalmente dominantes, a los que representa el PP.
    En el curso de estas décadas de política profesionalizada y de partidos que se transformaron en máquinas de poder, apareció un espécimen nuevo, el cuadro de partido que no conoce más profesión que la política. Ése es el perfil de quienes se van dibujando como posibles candidatos a dirigir ese partido; son el resultado de una etapa de la historia de España donde ha habido más oportunidades que nunca y que permitió que muchos hijos de familias trabajadoras ocupásemos un lugar inimaginable para nuestros abuelos. Con todo, aun siendo profesionales de la política, no dejan de verse como pertenecientes a los sectores sociales de los que proceden y a quienes representan.
    Pero esa etapa se acabó, la crisis financiera y de nuestra economía, junto con la política de este Gobierno, que es antisocial porque es clasista de un modo consciente y calculado, supuso la crisis de muchas profesiones, empresas, trabajos, familias, personas, y el final para las nuevas generaciones de las expectativas de tener una vida viable, un futuro digno. En suma, en el próximo año terminará este proceso de destrozo social: la debacle económica y moral de los sectores sociales que auparon al PSOE y que todavía siguen expresando sus cuadros y dirigentes.
    El estrambote lamentable de esa época es el espectáculo de la confusión entre el aparato del partido y la administración, nepotismo y corrupción, que duró años en Andalucía y que ahora aflora en los juzgados. Muchos ven ahí inquina contra ese partido y contra los sindicatos, y seguramente también la hay; pero cuando un “exsindicalista” sale de la cárcel pagando una fianza de 200.000 euros, es que ahí han ocurrido cosas tremendamente equivocadas.
    El caso es que habiéndose diluido su base sociológica por la crisis, y fragmentándose la sociedad en sectores que buscan la supervivencia cada uno por su cuenta, no está claro que ese partido pueda renovar las mayorías sociales que necesita para gobernar. En sus cálculos estará el pactar con IU, como hizo en Andalucía; pero gobernar es mucho más que sumar los votos necesarios: se necesita un proyecto y un liderazgo.
    La derecha tenía un proyecto que fabricó FAES y que está llevando a cabo Rajoy, por mucho que Aznar se enfade porque tiene celos, lo cierto es que aquel está llevando a término de modo implacable ese plan de reforma económica y social tan cruel que previamente Aznar y su equipo pergeñaron. Pero el PSOE, aunque su dirección se embriague con los focos de la actualidad de un fin de semana, tras su reciente Conferencia Política no ofrece un proyecto de país.
    Da la impresión de que siguen superados por la realidad y que se refugian en encuestas que auguran que la vida sigue igual, que al final la gente, aunque esté enfadada o confundida, hará un cálculo frío y votará a lo más razonable, o sea, a lo menos malo. Late la confianza en el inmovilismo de la sociedad española y también la cultura de aparato, esto se nota en el recelo hacia las plataformas y organizaciones que nacieron y no paran de nacer para defenderse del desmantelamiento de la protección social del Estado y de los derechos adquiridos. Decir, como se dijo allí, que la gente está en esas plataformas porque el PSOE no hizo lo que debía refleja una percepción equivocada de la realidad y una prepotencia ridícula; el aparato de un partido no debe aspirar a substituir a la ciudadanía.
    Quizá las primarias consigan al fin mover esas estructuras internas, pero seguirá faltando una reflexión profunda sobre un ciclo histórico que está acabado; sin esa reflexión no puede haber un proyecto de país. Lo que han hecho ahora es limitarse a hacer un “programa sindical”: meras reivindicaciones parciales frente a quienes gobiernan ahora. Las alternativas a los recortes sociales y económicos son imprescindibles, las necesitamos; pero gobernar es, a mayores, dirigir a una sociedad en una determinada dirección. Y no hay dirección si no se abordan los grandes problemas del Estado.
    La estructura política del Estado descansa en una Monarquía que está en una crisis total. Los principales partidos estatales, los poderes económicos y los medios de comunicación están conjurados en una defensa de la Monarquía, pero solo esconden la pérdida de autoridad moral del Rey y de la Casa Real. El Rey recibió su autoridad de Franco y consiguió revalidarla e investirla de autoridad moral ante la sociedad a raíz del 23F.
    No entro aquí a analizar su verdadero papel en aquella hora. Aquella autoridad moral está irreparablemente perdida y la gente hoy, con fundamento o sin él, le perdió el miedo al Ejército; sólo queda la autoridad de su origen: aquella investidura por Franco. Y la idea de coronar sin más al Príncipe, que tienta a poderes y medios de comunicación madrileños, no parece nada razonable; ocuparía ese lugar sin autoridad alguna y cuestionado desde el comienzo. Sólo crearía inestabilidad en lugar de tranquilidad.
    Algunos partidos van a plantear inevitablemente el debate Monarquía o República en las próximas elecciones; ese debate no podrá ser obviado, y quien quiera gobernar, que es dirigir, este Estado que ahora se llama Reino de España tendrá que ofrecer a la sociedad una reflexión seria sobre ese asunto y tendrá que ofrecerle la oportunidad de votarlo. La única monarquía futura posible nacerá de una decisión libre de la sociedad, de un referéndum.
    Y el otro gran asunto que tampoco puede ser obviado, de eso se encargará la ciudadanía catalana, que no va a desaparecer mágicamente, es la demanda de votar la situación y relación de Catalunya con España. Igual que la democracia no habría nacido sin la impresionante movilización de la sociedad catalana –quien tenga memoria recuerde a la Asamblea Democrática de Catalunya en el año 1976–, tampoco habrá un futuro alguno para el Estado español que no nazca de un pacto con Catalunya.
    Cualquier proyecto de país, que no se base en la violencia, tiene que integrar a esa realidad que es la ciudadanía catalana. El PSOE está encerrado en su propia ideología y en el marco nacionalista que construye la derecha y la práctica totalidad de los medios de comunicación –la llamada “unidad de España” es un látigo también para ellos–, pero no gobernará sin el apoyo de una parte de los catalanes y éstos quieren una cosa clara: un referéndum también.
    Que si la Constitución es intocable, que si esto o que si lo otro… Cualquier proyecto de convivencia sólo nacerá de perder el miedo, enfrentar la realidad y afrontar los problemas con el diálogo.

  6. Otro capitulo siciliano
    La Xunta “no encuentra” los expedientes que la relacionan con el narcotráfico
    http://jmalvarezblog.blogspot.com.es/2013/11/la-xunta-no-encuentra-los-expedientes.html
    La Administración gallega no podrá remitir al Parlamento algunos de los expedientes que relacionan a la Xunta con el entramado de empresas y sociedades del narcotraficante Marcial Dorado porque al menos cinco de ellos fueron destruidos de forma deliberada tras la inundación sufrida en el edificio en el que estaban custodiados.

    Esos cinco expedientes perdidos deberían formar parte de la numerosa documentación que los grupos de la oposición reclamaron a la Xunta para conocer al detalle todos los contratos públicos y órdenes de ayudas concendidas a las empresas de Marcial Dorado. Pero no serán remitido al Parlamento porque han sido destruidos.

    La pérdida de estos papeles es reconocida por la Consellería de Traballo en una comunicación remitida al grupo Alternativa Galega de Esquerda (AGE) con fecha del pasado día 11 de noviembre. De acuerdo con este escrito, difundido por la viceportavoz de AGE, Yolanda Díaz, los archivos destruidos serían los que se custodiaban en el Centro Integrado de Formación Profesional de Coia (Vigo).

    Al parecer, este centro educativo hacía las veces de archivo administrativo «debido á falla de espazo físico» de las dependencias de las delegaciones provinciales de Traballo. Ahora bien, cinco expedientes relacionados con las empresas Xatevín SL, Efectos Navales Arousa SL, Mitulo e Inmobiliaria Marli, firmas controladas todas por la familia de Dorado, no fueron halladas en dicho archivo, ante lo cual la Xunta hace constar que «tiveron que ser destruidos».

    ¿Y cómo se destruyeron? La propia Consellería de Traballo ofrece la respuesta en la comunicación que hizo llegar a AGE. Sostiene que el centro integrado de FP de Coia sufrió «sucesivas inundacións», especialmente en los años 1998 y 2012, que afectaron «gravemente» a muchos expedientes allí guardados, «ata o punto que tiveron que ser destruídos».

    Yolanda Díaz, la viceportavoz de AGE, solicitó este martes explicaciones por la pérdida de dichos documentos y exigió conocer el nombre del responsable que ordenó la destrucción de los expedientes. Por su parte, el portavoz del PP, Pedro Puy, puso de relieve que la comunicación de la Consellería de Traballo a AGE es la demostración de que la Xunta «contesta exhaustivamente» a los requerimientos de documentación de la oposición.

    Polémicas fotos con Feijoo

    El pasado mes de abril salieron a la luz unas fotos del presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, compartiendo momentos de ocio con Marcial Dorado a mediados de los años noventa. La polémica se agravó cuando se supo que el narcotraficante se había beneficiado de algunos contratos con el Sergas coincidiendo con la época en la que Feijoo era el número dos de la consellería de Sanidade, entonces José Manuel Romay Beccaría. Los grupos de la oposición pidieron entonces documentación sobre los contratos de la Xunta con Marcial Dorado pero muchos de ellos no fueron facilitados y el Gobierno se limitó a explicar que habían sido destruidos.

  7. 20-N, ATADO PERO QUE MUY BIEN ATADO
    http://www.rebelion.org/noticia.php?id=177091
    20 de noviembre, día de aniversarios y de recuerdos intensos: muerte en la cama del criminal Franco. Lo que pudo parecer el fin de un ciclo, simplemente fue una continuación. Eso sí, con una “manita” de pintura por encima.
    Treinta y ocho años después hay muchas cosas aún pendientes de repasar y de decir. Después de tantos años de Transición, el tinglado de la farsa, suma y sigue.

    Al calor de la crisis parece haberse despertado en la ciudadanía una cierta actitud de análisis crítico respecto a este periodo, antes idealizado hasta la más reverente y cateta adoración. La reflexión subió de nivel cuando el movimiento 15-M cuestionó a nuestra clase política, fruto directo y soporte imprescindible del susodicho tinglado. Se cuestionaba así el sistema político resultante de la Transición… “lo llaman democracia y no lo es”.

    Bajo el discurso del miedo como gigantesco chantaje y con los destacamentos socio-económico y militares de la dictadura a los mandos, se construyó este sistema político en el que vivimos.

    Sólidamente cimentados en la dictadura –tal como quiso y dejó ordenado en su herencia política el criminal Franco–, de la noche a la mañana legiones de fascistas, torturadores y personajes oscuros pasaron a ser “demócratas de toda la vida”, o ejemplares “profesionales” al servicio del orden, ahora democrático. Guardias civiles, policías nacionales, torturadores de toda laya, miembros de la Brigada Político Social, jueces del Tribunal de Orden Público… fueron mantenidos en sus cargos ­–o en los correspondientes a los nuevos cuerpos constituidos con idéntica función que sus predecesores– y recompensados puntualmente con ascensos, honores y homenajes.

    Una cierta “izquierda”, ansiosa por pasar a formar parte y beneficiarse del nuevo modelo político, asumió, amplificó e impuso, con violencia cuando fue necesario, el discurso del miedo, la aceptación del chantaje, la exaltación de las fuerzas represivas heredadas del franquismo, la bandera rojigualda y la monarquía, la dejación de todo propósito de ruptura democrática y depuración del aparato de Franco, la subordinación a los EE.UU., la obsequiosidad hacia la Iglesia… La participación de esta izquierda nominal era necesaria para dar credibilidad y caché democrático a la maniobra en marcha y para abortar cualquier movimiento popular que tratase de superar sus límites. Pongámosle nombre a las cosas: estamos hablando del PCE carrillista y de un PSOE que, a toda prisa, se fabricaba, a golpe de dólar y marco alemán, como aspirante a protagonista del bipartidismo, después de haber desaparecido por completo del mapa y de la lucha antifranquista durante decenios­–. En estos años, los adeptos del PCE repartieron leña con entusiasmo y convicción entre los que se atrevían a llevar banderas republicanas, tildándoles de “provocadores” y “antidemócratas” que “hacían el juego a la ultraderecha”. Así iban las cosas en los gloriosos tiempos en los que se cocía la Constitución monárquica por los padres salvadores de la patria. La Santa Madre Iglesia bendecía y metía la mano en la cartera.

    En esos años de “modélica” Transición, más de un centenar de asesinados dejarían su sangre en las calles a causa de la represión institucional o los ataques ultras, amparados y/o organizados desde los mismos aparatos del Estado. Disentir se pagaba caro. No había lugar para cuestionar nada, absolutamente nada, de lo concerniente a la operación de blanqueo democrático diseñada por la CIA y apadrinada por las socialdemocracias europeas.

    Las luchas por la amnistía, aquellas manifestaciones que ocuparon las calles de todas las ciudades a pesar de la represión –mortal con frecuencia–, lograron sacar lentamente a los presos políticos de las cárceles. Pero, a cambio, quedó una ley de amnistía que aún sigue siendo calificada como “ejemplar” por algunos­, y que, de facto, ha significado una ley de “punto final”, un vergonzoso pacto de silencio y de impunidad frente a cualquier futuro intento de justicia por parte de las miles de víctimas de la dictadura. Algo que hoy, gracias a la “Querella argentina”, ha quedado más que demostrado.

    Sólo se cambió lo necesario para poder abordar, con interlocutores cómplices, remozaditos y aplicados, lo que inmediatamente comenzó: la reconversión industrial, el desmantelamiento de cientos de miles de puestos de trabajo, la modernización que necesitaba el aparato capitalista español para no morir colapsado bajo el peso de las rígidas y obsoletas estructuras del régimen político del que se habían amamantado codiciosamente hasta entonces: el franquismo. La banca sigue en las mismas manos, las grandes empresas también. Aquí no ha pasado nada. Aquellos polvos, estos lodos.

    Se dice que, con la Constitución de 1978, la Monarquía se hizo parlamentaria. Más bien fue al contrario, la Constitución se hizo monárquica y, con ella, nos bautizaron a todos como monárquicos sin pedirnos opinión. Los trabajadores no ganamos realmente la libertad, pero el Poder sí ganó una solemne coartada para justificar e imponer sus recortes, sus ajustes, sus leyes represoras, sus pulsiones antidemocráticas. Y ganó también un argumento de hierro para cercenar cualquier desarrollo de libertad, cualquier voluntad popular contraria a sus intereses nacional-clasistas.

    Psicológicamente, la Transición ha sido un gigantesco ejercicio de hipnosis colectiva, de robo de la voluntad, de abandono de la memoria y de adormecimiento en el diván. Hipnotizados por el péndulo monótono del bipartidismo, ahora PP, ahora PSOE, ahora PP, ahora PSOE, iguales, iguales, iguales, iguales, lo mismo, lo mismo, lo mismo, lo mismo… ¿Qué paso? No me acuerdo de nada. No quiero acordarme. No me despiertes. Soy clase media. Dame, dame. Quiero, quiero. Qué bonito sueño tengo, sueño que tengo. Más. Y más. Clase media. Quiero, tengo. Que nadie me despierte de mi sueño, que nadie me desengañe de mi engaño… Que alguien encienda todos los escaparates…

    Pero, ahora, la crisis ha roto el sueño estrepitosamente. La brusca falta de dinero, la pérdida acelerada de posibilidades de compra, ha hecho que millones de personas vuelvan a reencontrarse con la realidad de su lugar social: son trabajadores, y, muchos, trabajadores sin trabajo, que parece menos aun. Nada es suyo; casi todo es de los bancos y esa minoría que, ahora se ve, era quien movía el péndulo.

    No faltará en estos días una marabunta de analistas, profetas, oráculos, pesebreros y enterados en general, que vocearán su perorata acerca de lo bien que somos aunque que mal estemos –definición política de bache–, y que saldremos remando todos juntos en la misma dirección, coreando los gritos del timonel: “Monarquía, Constitución, Unidad, Patria, España, España, España” y, si hace falta, hasta “Toros, toros”. Bla, bla, bla…

    Es momento, de pensar en República, en cómo la queremos, y en qué contenidos le damos: que no sea sólo una ruptura con la forma de Estado, sino con el contenido de ese Estado, con los actores y fuerzas protagonistas de ese Estado… Es momento de ruptura para poder vivir de otra manera, gobernándonos. Es momento de hablar de la independencia de los pueblos, y defenderla. Es momento de hacer justicia, popular, de tod@s, para poder merecer la libertad. Es momento de seguir luchando en la calle, conquistando lo nuestro.

    Fuente: http://www.loquesomos.org/index.php/es/component/content/article/24-la-diana/11020–20n-atado-pero-que-muy-bien-atado

  8. CAPITALISMO MEDIEVAL O NUEVO INTERNACIONALISMO
    http://www.diario-octubre.com/2013/11/20/capitalismo-medieval-o-nuevo-internacionalismo/
    Los que usan la violencia institucional de modo cotidiano (lucha de clases solapada mediante mensajes nacionalistas) son los mismos que abanderan la ideología de criminalizar toda contestación social de las minorías étnicas o culturales, los marginados en general, los pobres y los parados, esto es, de la inmensa mayoría que conforman el común, pueblo llano o clase trabajadora. En esa batalla tienen de su parte a la izquierda asimilada de corte capitalista conservador.

    El debate es antiguo y está teñido de moralina religiosa abundante. Se da la paradoja de que precisamente son las grandes religiones monoteístas las causantes de los mayores genocidios históricos, aquellas que siempre prometen el más allá para que aquí todo siga igual sin cambios de fondo en la estructura política del mundo. Desde la pasividad oriental individualista a la sumisión solicitada por el cristianismo, el islamismo y el judaísmo, las religiones punteras de masas sirven a la reacción que pone diques para alcanzar sociedades más justas, racionales, fraternales y solidarias.

    En los principales países occidentales se considera que la democracia liberal de mercado, sin atributos sociales profundos, es la panacea fin de la historia para contrarrestar todos los males que los aquejan. Lo cierto es que el sistema solo funciona si se llevan a cabo políticas que no ponen en entredicho los valores tradicionales de las clases hegemónicas o pudientes. Si alguien se atreve u osa tocar las prebendas de los ricos existen mecanismos apropiados para frenar las medidas contrarias a los intereses de las castas dominantes, las multinacionales y los empresarios en general. La propiedad y el beneficio capitalista son intocables. Pueden defenderse desde golpes internos no sangrientos a acciones manu militari llamadas guerras humanitarias por la libertad pasando por movimientos financieros opacos que aprieten las tuercas y cierren el paso a políticas progresistas de mayor equidad en el reparto de la riqueza.

    En la actualidad vivimos inmersos en una profunda crisis que se está llevando los ahorros, los empleos y los sistemas públicos de sanidad y educación que daban cobertura a una vida más o menos digna de la clase trabajadora, la única responsable de las riquezas en el mundo. La ideología capitalista oficial (derechas más advocaciones socialdemócratas de diverso signo) con el concurso de las religiones se está empleando con todos sus medios para justificar la realidad mediante un relato plagado de palabras huecas: sacrificio, libertad, democracia y futuro. La violencia capitalista no deja manchas en los autores que gestionan el día a día. Sus manos no disparan directamente a nadie, sus golpes demoledores se esconden en leyes y normativas formales que conducen a la miseria generalizada sin provocar derramamientos de sangre evidentes. Su violencia no deja huellas apreciables de sangre fresca en Occidente, pero en otros lares estratégicos del extrarradio de la globalidad producen centenares de miles de cadáveres mediante conflictos locales alentados por los principales agentes del capital internacional, USA, Unión Europea, OTAN y FMI principalmente.

    Esa violencia estructural y sistemática se lleva por delante a miles, millones de seres humanos, y nunca hay responsables ni cómplices que paguen por ello. La izquierda estética o nominal instalada en el juego democrático pide paciencia, esperanza y no violencia. Dicen que a través de la razón todo volverá a su cauce, que la luz mítica que siempre se avecina al final del túnel volverá a iluminar tiempos de bonanza económica transitoria y alegría colectiva que se esfumará con el próximo ajuste de cuentas de la clase hegemónica una vez retirados los beneficios de rigor.

    Mientras ese amanecer llega, hay que aguantar, ir muriendo poco a poco hasta que el truco irracional del más allá terrenal antes del celestial definitivo tome cuerpo y todo permanezca (o vuelva al edén profético) tal y como dios manda. Las evidencias palpables del desfalco son numerosas e incontestables: los gestores del atropello social se reparten el botín delante de los ojos de los propios damnificados. No digamos ya los banqueros y la jet set financiera. Y aquí no pasa nada. Hay que mantenerse en la no violencia espiritual y ética, llenarse de bagatelas y añagazas morales para convencer a una mayoría electoral domeñada por los poderosos medios de comunicación de que otra sociedad es posible, la misma de siempre con retoques ikea, mediante el diálogo sano y pacífico.

    Nadie quiere la guerra pero la habitamos día a día sin apercibirnos de ella. Solo con mucha policía y dosis increíbles de ideología puede mantenerse esta situación de precariedad absoluta en aumento. El miedo a la quiebra total guarda la viña capitalista. Se puede gritar de mil maneras diferentes, clamar al cielo si se quiere, pero jamás proponer una desobediencia civil, cuando menos, sostenida en el tiempo con propuestas radicales hacia una sociedad con unos mínimos recursos éticos, políticos y económicos que permitan sobrevivir a todos con una dignidad básica.

    Todas las voces que anuncian el estallido social inminente o proponen giros radicales de salón enmoquetado para reverdecer ideas de izquierda genuinas son las mismas que a la vez solicitan pactos quiméricos con los verdugos que dictan la austeridad que mina las condiciones de vida del pueblo empobrecido. Ninguna voz ambiciosa y consecuente pone el dedo en la llaga de las contradicciones capitalistas, nadie se atreve a llamar a las cosas por su verdadero nombre. Hemos sindicalizado en exceso la vida política: hay que tramar negociaciones a la baja y defensivamente a toda costa, llegar a acuerdos ya, aunque en la mesa de discusión la debilidad institucional de los representantes de la izquierda sea más que palpable. No se dan soluciones de largo alcance, la emergencia se mueve entre bandazos efectistas que eluden asuntos también prioritarios: ¿hacia dónde queremos ir?

    En realidad, el pensamiento único capitalista solo ofrece un viaje al pasado con maneras futuristas inconsistentes. Más movilidad laboral y vital a cambio de menos derechos y estabilidad. Otra vez se pretende regresar al crecimiento sin más. Pero, ¿de qué crecimiento económico hablamos? Los contenidos políticos e ideológicos de la izquierda adosada al régimen del capitalismo neoliberal son ya viejos: recetas socialdemócratas y liberales para sortear la coyuntura a velocidad de vértigo al servicio exclusivo de la inmutabilidad social.

    El pasado del bienestar se ha agotado por sus propias contradicciones. La globalidad nos ha mostrado que los salarios de los trabajadores occidentales estaban subvencionados por las condiciones miserables de millones de seres humanos sojuzgados en el Tercer Mundo y la especulación de ingentes riadas de capital en negro que se movían sin control con un simple clic electrónico. Las multinacionales lo sabían a la perfección y ahora con las deslocalizaciones masivas pretenden crear un tercer mundo laboral de ámbito mundial mientras sus beneficios siguen incrementándose exponencialmente. El nuevo mundo que saldrá de la crisis será un territorio feudal o internacionalista, más severo con los trabajadores o más solidario a escala universal. Los planteamientos a mitad de camino están condenados al fracaso. La izquierda institucionalizada o es verdaderamente izquierda o quedará arrinconada en las esquinas polvorientas del pudo ser permanente. Hay que echarle mucha imaginación a la crisis actual: o salimos de ella con energía colectiva renovada o como vasallos del nuevo orden mundial. La encrucijada es apasionante, pero asimismo muy peligrosa.

  9. Entrevista a Esther Vivas y Teresa Forcades
    http://periodismoalternativoblog.wordpress.com/2013/11/24/los-que-mandan-tienen-miedo-de-aquellos-que-desobedecen/#more-46606
    Teresa Forcades, monja benedictina de Montserrat y doctora en salud pública y teología, y Esther Vivas, periodista y activista social, hace meses que recorren Cataluña con el objetivo de sumar voluntades para impulsar un proceso constituyente que fuerce un cambio de sistema económico, político y social. Durante los encuentros del proceso constituyente, plantean la necesidad de tomar conciencia de la violencia del sistema, y de la pérdida de derechos y libertades que se está produciendo en el marco de la crisis.

    La editorial Icaria acaba de publicar en castellano la obra Sin miedo, un diálogo entre Forcades y Vivas en el que reflexionan sobre las causas de la actual situación de crisis, quién sale ganando y quién está perdiendo, y a la vez plantean alternativas, animan a la acción, a movilizarse y a desobedecer para cambiar unas políticas injustas. La sociedad poco a poco comienza a perder el miedo, aseguran, y esta debe ser la clave para que la salida de la crisis responda a las necesidades de la mayoría y no, como quieren los responsables de las políticas actuales, para reforzar los privilegios de unos pocos.

    ¿Cómo se puede perder el miedo cuando uno se encuentra en una situación cada vez más precaria?

    T.F.: De miedos hay de muchos tipos y por muchos motivos. El título del libro hace referencia a un miedo muy concreto: el miedo político, el miedo a sublevarse, a defender las libertades y la dignidad. Este se pierde abriendo los ojos y yendo al fondo: ¿Qué es lo que quiero? ¿Cómo quiero vivir y por qué? Esta toma de conciencia comienza para cada uno de una forma distinta, pero sólo se profundiza tomando parte, junto con otras personas, en las luchas concretas. Perder el miedo no equivale a perder la modestia o la humildad, no equivale a creerse en posesión de la verdad absoluta.

    E.V.: En los últimos tiempos hemos visto que la gente sale a la calle, desobedece leyes y políticas injustas, y que estas acciones cuentan con el apoyo de amplios sectores de la sociedad. Por eso decimos que el miedo comienza a cambiar de bando, porque, al mismo tiempo, desde las instancias gubernamentales se estigmatiza a los que luchan, se los reprime, como hemos visto recientemente con la nueva Ley de Seguridad Ciudadana y la reforma del Código Penal. Es una muestra de que los que mandan tienen miedo de aquellos que desobedecen, y como no pueden aplicar sus políticas de recortes por las buenas, las aplican por las malas.

    El libro comienza apuntando que nos encontramos en una encrucijada. ¿Qué tenemos detrás y que puede venir en adelante?

    T.F.: Detrás tenemos al capitalismo con rostro humano: siempre ha sido una falacia y ahora ya no es creíble. Que diga que siempre ha sido una falacia no quiere decir que los derechos que teníamos en los años 80 no fueran reales; quiere decir que los disfrutábamos porque en el tercer mundo había dictaduras o guerras. Lo que es una falacia es afirmar que el capitalismo puede favorecer a una mayoría, siempre ha favorecido sólo a unos pocos.

    Lo que puede venir delante depende del papel que juguemos: si restamos pasivas, lo que vendrá es más de lo que ya tenemos, acumulación de bienes y privilegios para unos cuantos y sufrimiento, destrucción y muerte para la mayoría.

    E.V.: Debemos tener muy claro que no saldremos de esta crisis como hemos entrado. La crisis se utiliza como una oportunidad por parte de las élites económicas, que cuentan con el apoyo de la mayor parte de la clase política del país, para recortarnos derechos sociales, derechos laborales, derechos democráticos, para comerse este gran pastel que son los servicios públicos… Si salimos de la crisis como quieren aquellos que están aplicando las actuales políticas, saldremos con muchos menos derechos.

    T.F.: Si nos organizamos y provocamos una ruptura, lo que puede venir por delante no será seguro ningún paraíso, pero puede ser un sistema bastante razonable, capaz de repartir riqueza y de asegurar que todo el mundo tenga los mínimos para vivir con dignidad. No puede ser que 1.000 millones de personas pasen hambre en un mundo de 7.000 millones de habitantes que produce alimentos para 11.000 millones.

    ¿Cómo se impulsa el cambio?

    T.F.: Primero, hablando claro: no puede ser un cambio reformista, debe ser un cambio de ruptura. No puede ser una nueva versión del capitalismo, debe ser un modelo anticapitalista. Con este horizonte claro, necesitamos unirnos y organizarnos políticamente para una candidatura unitaria de ruptura que proponga la formulación de un nuevo marco constitucional. Las reacciones, si el movimiento crece, no se harán esperar, y cuando lleguen debemos estar listos para hacerle frente.

    E.V.: Hay un discurso hegemónico que nos quiere hacer creer que somos culpables de esta situación, que somos cómplices. Por eso nos dicen que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, porque si pensamos que esto de la crisis es responsabilidad aceptaremos las consecuencias, que son los recortes. Es importante abrir los ojos a esta realidad, tomar conciencia, para que la salida de la crisis esté en nuestras manos y responda a nuestras necesidades como personas y no a los intereses de unos pocos.

    ¿La sociedad está preparada para un proceso revolucionario de este tipo?

    T. F.: Está preparada para que la idea se vaya extendiendo. El proceso revolucionario no es lineal, puede haber saltos inesperados, es más bien como un magma hirviendo por debajo, que de repente puede hacer erupción. Cuanto más organizadas nos encuentre la erupción, mejor la sabremos aprovechar. Por ejemplo, la huelga indefinida de los maestros de las Baleares fue una sorpresa y podría haber sido el catalizador de una reacción en cadena.

    E.V.: Cuando desde el proceso constituyente planteamos que es necesario sumar a un amplio abanico de personas, organizaciones, movimientos, etc. y planteamos que hay que cambiar las reglas del juego a favor de la mayoría, lo decimos porque hoy este proceso constituyente se está haciendo a la inversa: se está llevando a cabo un proceso de recortes y pérdida de derechos como nunca nos hubiéramos imaginado. Y por lo tanto podemos estar preparados o no para esta situación, pero no nos queda más remedio que enfrentarnos a ella.

    ¿Cómo debería ser la nueva política?

    E.V.: Con una práctica política completamente antagónica a la dominante y la actual, que tenga su centro de gravedad en la calle. Desde mi punto de vista, las cosas solo se pueden cambiar desde la lucha, la movilización y la desobediencia en la calle. Si esto no existe, no hay cambio posible. Desde las instituciones, por sí solas, no se puede cambiar absolutamente nada. La historia nos lo ha demostrado claramente, cuando organizaciones llamadas de izquierdas han llegado al gobierno, hemos visto como se han visto arrastradas hacia las políticas de derechas.

    T.F: Para garantizar las libertades individuales para todos de forma efectiva, el ordenamiento político debe tener por objetivo evitar la acumulación y el abuso de poder. Debe potenciar y diversificar la participación popular. No se trata sólo de institucionalizar de forma efectiva el control popular de los cargos electos y de su toma de decisiones, sino de potenciar la participación popular al máximo.

    E.V.: Lo que es fundamental es que solo con la movilización social no es suficiente, hacen falta nuevos instrumentos estrechamente vinculados a estas luchas para acabar con el monopolio de aquellos que siempre han ejercido la política en las instituciones. Lo que hoy es urgente es convertir esta mayoría social que sufre la crisis en mayoría política.

    Si comenzase a crecer el empleo y la presión sobre los ciudadanos disminuyese, ¿no conllevaría una menor movilización?

    T.F.: Es importante señalar que la crisis no termina. Es endémica en el capitalismo. Puede que a algunas personas les afecte menos, y puede ser que estas personas se desmovilicen. La motivación y el contenido de la revolución no puede ser el beneficio individual, pero cada uno hace camino en esta toma de conciencia a su ritmo.

    E.V.: Hace unos años, ser mileurista era ser un precario, hoy es ser un afortunado. Quieren normalizar la pobreza, la precariedad, y por eso es tan importante aprovechar el momento actual, de emergencia de la indignación, en el cual la gente no se conforma, se rebela, amplios sectores de la sociedad que quizás no se movilizan conectan con el sentir de estas protestas sociales. Creo que hoy hay una oportunidad como nunca para poder cambiar las cosas, y la debemos aprovechar.

    ¿Si la revolución no es global no hay nada que hacer?

    T.F.: Si la revolución no es global no hay demasiado que hacer, pero la revolución sólo será global a partir de las luchas locales. No debemos esperar a que emerja una superorganización revolucionaria a nivel planetario y nos diga lo que tenemos que hacer: la revolución (la local y la global) comienza desde abajo.

    E.V.: Cualquier tipo de cambio sociopolítico que se plantee debe tener una perspectiva clara internacionalista. Se deben crear alianzas con otras organizaciones y movimientos sociales. Y hace falta ocupar las instituciones para disolverlas y abrir un proceso constituyente, en el que el conjunto de la población pueda redefinir las reglas del juego.

    La Marea

  10. Un abrazo,don José.

    He estado unos días missing por culpa del PC,pero bueno,ya estamos por aquí de vuelta.Ánimo y fuerza,nunca jamás se rinda.

    http://politica.elpais.com/politica/2013/11/22/actualidad/1385125293_612649.html

    Mariano Rajoy fue solemne el pasado 1 de agosto ante el Congreso: “El juez determinará lo que proceda sobre cada una de las insinuaciones; pero ya les adelanto yo que en el Partido Popular ni se ha llevado una doble contabilidad ni se oculta ningún delito”, dijo el presidente del Gobierno ante la Cámara baja, reunida de forma extraordinaria para tratar el escándalo del caso Bárcenas. Con retórica más prudente, pero con la misma rotundidad de fondo, el juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz, instructor del caso Gürtel, puso ayer en evidencia esta afirmación presidencial: “El conjunto de elementos bajo análisis (…) permite confirmar, a nivel indiciario (…) la presunta existencia por parte del Partido Popular de una cierta corriente financiera de cobros y pagos continua en el tiempo al margen de la contabilidad remitida al Tribunal de Cuentas”. Es decir, que el primer partido de España manejaba una contabilidad b, según el magistrado.

    Ruz recibió el pasado jueves —un día antes de la fecha límite— un informe que había reclamado a la policía sobre la documentación intervenida en el registro del despacho del arquitecto Gonzalo Urquijo, a quien el PP encargó la reforma de su sede central, en la calle de Génova, 13, de Madrid. Estas obras, realizadas entre 2005 y 2011, fueron abonadas con dinero negro, según la contabilidad secreta del extesorero del PP Luis Bárcenas, publicada por EL PAÍS el pasado 31 de enero. La Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la policía ha hallado facturas, cuadernos y otros documentos que corroboran estos pagos en b, que también fueron reconocidos por el propio Bárcenas en su última declaración ante el juez Ruz, el pasado 15 de julio.

    Los agentes cruzaron los datos intervenidos el pasado 27 de septiembre en el registro de la sede de Unifica —la empresa del arquitecto Urquijo— con las anotaciones de la contabilidad de Bárcenas y con otros documentos aportados por el extesorero popular al juez Ruz. También los cotejaron con la documentación entregada por el PP el pasado 12 de agosto, a requerimiento del magistrado, sobre la obra de remodelación de la sede de Génova 13. El resultado ha sido un informe que certifica la “correlación directa”, tanto de fechas como de cantidades y de personas, entre los papeles de Bárcenas y los papeles de Urquijo.

    Con este ansiado informe policial sobre la mesa, el juez Ruz sostiene que los pagos del PP al arquitecto Urquijo no se reflejaron “ni en la facturación ni en la contabilidad oficial, sino en la contabilidad paralela o b llevada en el seno de la citada formación”.

    El magistrado indica, en definitiva, que los pagos se atendieron supuestamente “con el remanente de capital no contabilizado disponible en la denominada caja b del partido”. Ruz dice que los extesoreros Bárcenas y Álvaro Lapuerta eran los “encargados” de esta contabilidad, que atribuye en todo momento a la formación conservadora. Esta apreciación echa por tierra parte de la línea de defensa política del PP, que se ha empeñado en sostener que las cuentas manuscritas de Bárcenas son un mero apaño del extesorero.

    En un auto —resolución judicial razonada— conocido ayer, Ruz insiste en que “se puede confirmar a nivel indiciario la veracidad de las salidas reflejadas” en la contabilidad de Bárcenas en 2008 con referencia a Urquijo, por importe global de 888.000 euros. Esta cantidad, resultado de la suma de cuatro entregas de fondos al arquitecto en ese año, supuestamente no fue declarada a Hacienda por Urquijo. La cuota tributaria defraudada supera los 120.000 euros, lo que supone un delito fiscal del que Urquijo sería autor. El juez considera que Bárcenas y el exgerente del PP Cristóbal Páez, que fue el ejecutivo del partido que trató más directamente con el arquitecto, deben ser imputados como “cooperadores necesarios o cómplices” del delito fiscal de Urquijo.

    Con este razonamiento, Ruz da luz verde a una serie de diligencias de investigación. El magistrado ha citado como imputado el próximo 16 de diciembre a Urquijo y a Cristóbal Páez. También cita como testigos a dos empleadas del estudio de Urquijo que mantuvieron contacto con los responsables de la obra de Génova 13, y al exjefe de seguridad del PP Antonio de la Fuente. Además, va a practicar una prueba caligráfica sobre las firmas, rúbricas y manuscritos hallados en Unifica, y ha pedido a esta empresa que entregue todos los documentos relativos a la remodelación de la planta séptima de Génova 13, donde los miembros de la cúpula del PP, entre ellos Rajoy, tienen sus despachos.

    Mientras la número dos del Ejecutivo, Soraya Sáenz de Santamaría, evitó pronunciarse sobre el auto y eludió una pregunta al respecto, el Partido Popular no cambia de postura y ayer volvió a negar tajantemente la existencia de una cuenta en b: “Hay una sola contabilidad en el PP, que es la enviada al juez Ruz, y está fiscalizada por el Tribunal de Cuentas. En ella constan todos los pagos”, señalan fuentes populares, informa Francesco Manetto.

    No obstante, dentro del partido hay voces que consideran evidente que en el pasado existió una caja b, aunque la vinculan exclusivamente a los manejos y a los intereses del antiguo responsable de finanzas. Y el error que varios dirigentes reconocen ahora es que en su momento no se hizo nada para frenar a Bárcenas.

    El PSOE exigirá la comparecencia urgente en el Congreso del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, para que dé explicaciones sobre la contabilidad b del PP.

  11. DEFENSA DEL EJEMPLAR CARLOS FABRA
    Isaac Rosa (avance de: El Diario.es)
    25/11/2013 – 21:56h

    Ya que nadie de su partido tuvo ayer valor para defender al delincuente Carlos Fabra (más allá de una tibia apelación a la “presunción de inocencia”), seré yo quien asuma la defensa del “ciudadano y político ejemplar”.

    No, no voy a recoger firmas para pedir su indulto, ni le acompañaré en la puerta de la cárcel (sería además una espera en vano). Solo pretendo dar a cada uno lo suyo, y afirmar lo único que a día de hoy se puede decir bueno de Carlos Fabra: que entre todos los corruptos del PP, es casi el menos malo. No sé si es el más tonto, el más confiado o el más antiguo, pero si lo comparamos con otros pájaros de su familia, no es ni de lejos el peor.

    Si uno coge a toda la fauna de imputados e imputables del PP en los últimos años, Fabra parece el trigo más limpio de todo ese campo de malas yerbas. Apenas tiene vínculos pequeños con Gürtel (y encima le apodaron “el tuerto”), solo sale en los papeles de Bárcenas en un apunte menor (una donación que él hizo al partido), no se le conocen cuentas en Suiza, no ha usado las puertas giratorias que su partido mantiene tan bien engrasadas, y no fue consejero de ninguna caja de ahorros saqueada. ¡Pero si ni siquiera fue a la boda del Escorial! ¡Es un pringao!

    Sí, no hace falta que me recuerden sus méritos: ha sido durante años el cacique de Castellón, ha manejado la provincia como su cortijo, ha usado todos los resortes públicos para colocar gente afín y comprar favores, ha despilfarrado recursos en proyectos ruinosos, se ha chuleado a todos su oponentes políticos, y a lo anterior sumen sus negocios turbios de los que ha conseguido salir limpio hasta ahora, y los delitos fiscales ya condenados.

    Pero aun así, insisto: si lo comparamos con quienes se llevaban sobresueldos y dietas, quienes repartían lo público entre sus amigos, quienes hundieron las cajas y encima se fueron con indemnización, quienes llenaron su región de Calatravadas multimillonarias, quienes trasiegan millones hacia Suiza y otros paraísos, quienes se codean con el poder económico y se ponen a su servicio; comparado con un Jaume Matas, un Bárcenas, un Blesa o un Lamela, Carlos Fabra es un ciudadano y político ejemplar. ¡Si hasta su yerno es más peligroso, ese Juan José Güemes que con su cara de buenecito entregó nada menos que la sanidad pública madrileña al negocio privado!

    Fabra es un cacique, sí. De hecho, es “el cacique”, como una especie en extinción, un vestigio de otro tiempo. La suya es una corrupción antigua, de provincias, de las que ya apenas quedan, frente a la corrupción 2.0 de los más listos. Carlos Fabra enseñándole a su nieta “el aeropuerto del abuelo”. Carlos Fabra colocando gente y reconociéndolo con orgullo. Carlos Fabra engañando a Hacienda con la torpeza de quien no está al tanto de lo último en ingeniería financiera. Carlos Fabra recurriendo al viejo truco del billete de lotería premiado. Carlos Fabra visitando el ministerio de Sanidad para agilizar unos permisos, como si fuera un personaje de Cuéntame.

    Un corrupto de la vieja escuela, que se le ve venir, granuja a la luz del día, un gánster de medio pelo que conserva los códigos de familia (incluida la familia política). Hasta en su percepción de la impunidad era viejuno, confiado en que nunca le iba a pasar nada, y por eso ha acabado cayendo.

    Los suyos están en deuda con él: ha cumplido una función de distracción durante mucho tiempo, se ha prestado a ser el icono de la corrupción pese a no ser el que más ha robado. Ha sido el pimpampún de la prensa y la oposición, con su aspecto de mafioso de comedia, caricaturesco, pese a ser uno más (y no el peor) en una auténtica Tierra de saqueo como la Comunidad Valenciana. Consintió que su aeropuerto de pueblo fuese el símbolo mundial del despilfarro, como si no hubiera derroches muy superiores por todo el país.

    Carlos Fabra es un corrupto de ley, que no falla a los suyos. No como sus compañeros, que le han dado la espalda en cuanto le han caído cuatro añitos de nada. Ya sentirán la mala conciencia y le acabarán dando un indulto de tapadillo. Qué menos.

    1. Aporto un enlace (de varios que hay) sobre Alcasser con 2 videos, el 1º en un programa de hace años en tv
      http://www.rafapal.com/?p=22513

      PD: Curioso, llevaba días rondando en sacar algo de Alcasser, nos pisamos las ideas. Lo voy a leer a fondo , tiene una pinta tremenda, muy bueno Patrick una vez más.
      Un abrazo Futbolin, te sigo leyendo y disfrutando casi todos los dias

  12. Gracias,Eddie,por los enlaces.
    Me voy a poner en serio con el tema.
    Me dió duro en plena adolescencia y siempre me quedé con las ganas de investigarlo a fondo.
    Hay mierda para aburrir,y es otro ejemplo más de que nuestra vida vale 0 para esa panda de malnacidos que nos someten a su antojo.
    Ahora,con la salida del cabeza de turco,habrá movimiento seguro y hay que estar al loro con toda la información asimilada.

    https://mega.co.nz/#!WN8ziRSS!R6sEpnbbCblLpu9YFLmyK3lKHYQKAh0eN5tI52320IE

    Es el libro del criminólogo Blanco,sobre el caso.

    Gracias a la colaboración de una amiga encuentro datos inquietantes sobre tropas israelís,rituales y sospechosas coincidencias zonales el día de actos,aparte de con otras desapariciones similares,incluso el dato de ninguna gota de sangre.

    Le daré una vuelta al tema,si hay algo más en claro,lo postearé.

  13. ¿Y LA CULPA DE QUIÉN ES?
    El PP necesita una España sin dignidad alguna, una sociedad que asuma el peor retrato de sí misma, la España más tenebrosa y la más temible: llena de miedo y de odio

    Suso de Toro
    el Diario.es

    Que éste es un final de etapa histórica lo certifica que dos personas que arrojaron una tarta a otra investigada por delitos de corrupción (caso de las dietas de Caja Navarra) sean condenadas a dos años de cárcel mientras la otra se marcha a su casa tranquilamente y, además, forrada. Éste es el país que es, un país corrupto. La verdadera marca España es la corrupción.

    Lo que acabo de escribir arriba es tremendo. Mírese como se mire, es triste, y tiene implicaciones terribles, pero eso lo da por hecho con naturalidad el Partido Popular. Un portavoz suyo, González Pons, se muestra orgulloso de pertenecer a ese partido, del que dijo que sus miembros y dirigentes son tan honrados como todos, tras conocerse que se financió, y sus dirigentes se lucraron, con dinero negro.

    Conviene saber a quién se dirigía al decir eso, si a los militantes y votantes de su partido o a toda la ciudadanía española. Si se dirigía a su partido, entiendo que les decía: “Claro que somos delincuentes, pero sólo son delitos económicos. Lo normal, los demás también lo hacen. No os preocupéis porque ahora se haya descubierto, no es algo tan vergonzoso”. Les da ánimos para continuar, no miréis a los lados, no escuchéis lo que os digan por la calle, hay que seguir que enfrente están los otros. Un partido que asume eso es peligrosísimo para un país, simplemente es un cáncer político.

    Pero si se dirigía al conjunto de la sociedad entiendo que le dijo: “Pero si aquí todos somos unos sinvergüenzas, no disimuléis. Éste es un país de ladrones, siempre lo hemos sido y a mucha honra, somos vivos y no como esos europeos. Pero, ojo, que son unos hipócritas y también roban, pero más finamente”. Que un país no sea de fiar, con una población envilecida y un Estado corrupto, es lo peor. Un país así no tiene esperanza, es un país que no confía en su capacidad para sacarse adelante colectivamente. Es un país desesperado. Sólo a un país desesperado se le puede hablar con el cinismo que demostró González Pons cuando vino a decir: “Somos tan honrados como todos, ya me entendéis, pero tenéis que agarraros a nosotros porque somos los más eficaces y no tenéis opción”. Me parece que tanto un votante del PP como una persona cualquiera debe sentir que esa declaración es un escupitajo en la cara. ¡Vótanos y calla, perro!

    Pero, ¿realmente somos así? Yo no estoy de acuerdo, conozco a muchas personas honradas, con sentido de la dignidad e incluso del decoro, personas que, caso de incurrir en irregularidades económicas sentirían una vergüenza enorme al ser conocidas. Personas decentes, en suma. Personas que no estafaron a la hacienda pública y que no recibieron dinero negro a cambio de prevaricar o de algún otro tipo de compensación. Personas que no se lucran con sobres llenos de billetes de 500 euros. ¿Por qué las insulta González Pons? Pues porque es lo que quiere, insultarlas. Rebajarlas a su nivel. El PP necesita una España sin dignidad alguna, una sociedad que asuma el peor retrato de si misma, la España más tenebrosa y la más temible: llena de miedo y de odio. Un país lleno de personas resentidas, que esconden su cobardía tras la risotada, el grito y el navajazo. Incapaces de dialogar y crear proyectos colectivos.

    Pero yo sé que González Pons miente, porque sé que existen en la sociedad muchas personas que, además de ser honradas y pagar impuestos cuando tienen trabajo, se comprometen en los asuntos colectivos desinteresadamente, crean asociaciones y redes de protección para quienes van siendo excluidos por la política que practica el Gobierno, se movilizan para parar tantas agresiones y retrocesos sociales y políticos… Y lo hacen sin cobrar, pagando sus gastos. Si González Pons se lo dice a toda la sociedad, miente. Y si se lo dice a los votantes, afiliados y cargos del partido, entonces es que la Justicia tiene que intervenir porque ese partido debe ser investigado en sus intenciones y averiguar si, efectivamente, es una organización creada para cometer delitos monetarios.

    La ciudadanía española no es como quiere retratarla ese señor, pero no hay duda de que hoy por hoy su España es así.

  14. Amigo Patrick: no sabes cuánto me alegro de leerte de nuevo por aquí, tanto más cuanto compruebo que su ausencia se ha debido a un fallo de tu ordenador y no a algo relacionado con la enfermedad de tu padre.

    Por si te consuela de alguna manera, yo llevo ya 20 días sin poder entrar en mi antiguo blog de Bloger y estoy desesperado porque con este incidente parece que se me ha ido mi inspiración.

    Un fuerte abrazo,

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