La involución sistemática, la revolución conservadora, es preciso que todo cambie para que todo siga igual, el emperador Jones, panorama desde el puente, los justos, las manos sucias, cui prodest, decisión final: la confesión de parte.

  Lo he dicho mil veces: no creo en los científicos, que venden su alma al Diablo por un jodido plato de lentejas, no creo en los sacerdotes que drogan a los pueblos, ni a los juristas que dictan leyes que sólo tienden a su esclavitud, sería de locos hacerlo en los militares, meros asesinos vocacionales, o en los políticos, la estupidez más grande de toda la Historia.
 Sólo creo en los poetas, que buscan la verdad a través de sus corazones heridos.
 Hace ya no sé cuántos miles de años que Eugene O’Neill escribió El emperados Jones, con un Obama sangriento huyendo de la memoria de sus crímenes, al propio tiempo que Albert Camus El extranjero, La Peste, El estado de sitio y Los justos, mientras Arthur Miller creaba Las Brujas de Salem y nos mostraba la inmensa tortura del hombre moderno con La muerte de un viajante, contemplando el Panorama desde el puente, lo que llevó a Sartre a experimentar  La náusea.
 Pero, de vez en cuanto, los juristas, sin querer, aprietan la tecla adecuada y erigen como principio inderogable para averiguar la verdad el ¿”cui prodest”?, ¿a quién aprovecha?, que nada menos que Séneca utilizó en el primer acto de su Medea para establecer indubitablemente quiénes eran los autores de los crímenes: “cui prodest  scelus, is facit”, al que aprovecha el crimen es quien lo ha cometido.
 Y todo esto para decir que, para mi, quien ha gaseado a esas víctimas inocentes de Siria que no participan de ninguna manera en la lucha por el poder sino que sólo la sufren, es o son aquel o aquellos a quien ese crimen de lesa humanidad beneficia, o sea, a los Usa o a sus agentes en el conflicto.
 Porque ¿en qué cabeza cabe que el Asad, sabiendo que tiene en contra a la Onu, que puede en cualquier momento declarar una guerra santa contra él, que, en realidad, está deseando hacerlo para así favorecer los intereses de su fundador y sostenedor ecónomico, ofreciera a todos sus enemigos, que son la mayoría y los más poderosos, esta magnifica ofrenda en bandeja de oro?
 Es de locos. Los autores de la gasificación son los mercenarios que las potencias occidentales han enviado a allí para que realicen un trabajo que ellas no pueden llevar a cabo descaradamente porque esto significaría establecer ya para siempre quienes son los culpables del derramamiento de toda la sangre en el mundo.
 Y, ahora, invoco otro de los grandes principios jurídicos: hay que creer aquello que una de las partes en el litigio expone espontáneamente:
 Veamos lo que nos dice libremente ese elegantes “gentleman” que fue Allen Wels Dulles, el dilecto hermano del gran John Foster Dulles, el cerebro que dirigió la política del general Eisenhower cuando fue presidente de los Usa:
«Sembrando el caos en la Unión Soviética sustituiremos sus valores, sin que sea percibido, por otros falsos, y les obligaremos a creer en ellos. Encontraremos a nuestros aliados y correligionarios en la propia Rusia. Episodio tras episodio se va a representar por sus proporciones una grandiosa tragedia, la de la muerte del más irreductible pueblo en la tierra, la tragedia de la definitiva e irreversible extinción de su autoconciencia. De la literatura y el arte, por ejemplo, haremos desaparecer su carga social. Deshabituaremos a los artistas, les quitaremos las ganas de dedicarse al arte, a la investigación de los procesos que se desarrollan en el interior de la sociedad. Literatura, cine, teatro, deberán reflejar y enaltecer los más bajos sentimientos humanos. Apoyaremos y encumbraremos por todos los medios a los denominados artistas que comenzarán a sembrar e inculcar en la conciencia humana el culto del sexo, de la violencia, el sadismo, la traición. En una palabra: cualquier tipo de inmoralidad. En la dirección del Estado crearemos el caos y la confusión. De una manera imperceptible, pero activa y constante, propiciaremos el despotismo de los funcionarios, el soborno, la corrupción, la falta de principios. La honradez y la honestidad serán ridiculizadas [como] innecesarias y convertidas en un vestigio del pasado. El descaro, la insolencia, el engaño y la mentira, el alcoholismo [y] la drogadicción, el miedo irracional entre semejantes, la traición, el nacionalismo, la enemistad entre los pueblos y, ante todo, el odio al pueblo ruso; todo esto es lo que vamos a cultivar hábilmente hasta que reviente como el capullo de una flor.
Sólo unos pocos acertarán a sospechar e incluso comprender lo que realmente sucede. Pero a esa gente la situaremos en una posición de indefensión, ridiculizándolos, encontrando la manera de calumniarlos, desacreditarlos y señalarlos como desechos de la sociedad. Haremos parecer chabacanos los fundamentos de la moralidad, destruyéndolos. Nuestra principal apuesta será la juventud. La corromperemos, desmoralizaremos, pervertiremos (…)».
Allen Wels Dulles
Extracto del libro The Craft of Intelligence (El arte de la Inteligencia, 1963).
Dulles fue director de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) entre 1953 y 1961.

5 comentarios en “La involución sistemática, la revolución conservadora, es preciso que todo cambie para que todo siga igual, el emperador Jones, panorama desde el puente, los justos, las manos sucias, cui prodest, decisión final: la confesión de parte.

  1. LAS ARMAS QUÍMICAS Y LA NOSTALGIA DE LA GUERRA FRÍA

    Pablo Sebastián

    El despliegue de hipocresía al que estamos asistiendo a propósito del uso de armas químicas en Siria responde a los protocolos habituales del calentamiento mediático, previo a las intervenciones militares de los países de la OTAN. Nadie con dos dedos de frente puede pensar a estas alturas que a algún gobierno europeo o estadounidense le importen un bledo las violaciones de los derechos humanos de uno u otro bando y no digamos ya que el uso de armamento repugnante (como el que suelen fabricar y vender los países de la OTAN) pueda desencadenar una costosa y arriesgada operación militar.

    Pero los calentamientos mediáticos sirven para hacer que no se discuta de lo realmente importante, a saber, el interés de los EEUU y sus aliados (Arabia Saudí y Qatar entre otros) de derrocar al régimen de Bashar al-Assad y sustituirlo por un gobierno títere suní. Tal proyecto ya estaba en mente de los halcones neoconservadores cuando atacaron Irak y si no han terminado de atreverse a llevarlo a cabo es tanto por la oposición de Rusia y China, como por las consecuencias imprevisibles de un conflicto a gran escala en la región que podría involucrar a Jordania, Líbano, Irak, Turquía, los kurdos, Israel y por supuesto a Irán, el gran enemigo a batir. Aquí es donde el uso de armas químicas y bacteriológicas por parte de Siria cobraría sentido pero no tanto para usarlas contra la oposición armada sino contra Turquía y ¿por qué no? contra Israel.

    En el apoyo multimillonario occidental a los combatientes y mercenarios internacionales que combaten a al-Assad no ha habido, como es obvio, ningún interés en la democracia, algo que jamás ha preocupado a los países occidentales en sus relaciones con el mundo árabe, sino la voluntad inequívoca de que se produjera, lo más rápido posible, algo parecido a lo que ocurrió en Libia. Como escribió George Corm “en Siria, tras cada kalashnikov, hay una potencia extranjera”. Pero el plan no ha funcionado y ahora parece que toca intervenir directamente. Pero ¿por qué acabar con el régimen sirio? Básicamente para debilitar a Irán pues, como todo el mundo sabe, para llegar a Teherán hay que pasar por Damasco. ¿Tiene ello algo que ver con la democracia o los derechos humanos? Absolutamente nada; responde, por el contrario, a los intereses geoestratégicos de los EEUU y sus aliados cuyos resultados criminales ya hemos conocido en Iraq, Afganistán y Libia.

    Llegados a este punto la gente de izquierdas se pregunta quienes son “los buenos” y quiénes son “los manos” (la derecha lo tiene claro; “los buenos” son los que diga Estados Unidos) pero si incluso esa pregunta resultaba ingenua durante la Guerra Fría, terminada ésta ha dejado de tener sentido. La geopolítica de Oriente próximo hace tiempo que dejó de contar con actores relevantes que representaran proyectos identificables con la izquierda (la humillación sistemática a los palestinos es el mejor ejemplo) y si algunos gobiernos latinoamericanos han establecido alianzas estratégicas con países enfrentados a los EEUU estas tienen poco que ver con la ideología, más allá de la cordialidad de ciertos gestos y del empeño de algunos de disfrazar las necesidades geopolíticas de anti-imperialismo.

    Todavía hoy nuestros gobernantes y sus replicantes mediáticos no pierden la ocasión de denunciar las barbaridades llevadas a cabo en nombre del comunismo al tiempo que justifican y alientan las monstruosidades cotidianas de la dictadura de banqueros que nos gobierna y que condena a la desesperación a cientos de millones de seres humanos.

    Ningún crimen es justificable pero cuando existía la URSS por lo menos sabíamos quienes eran “los buenos”.
    http://blogs.publico.es/pablo-iglesias/437/las-armas-quimicas-y-la-nostalgia-de-la-guerra-fria/

  2. #Anonymous publica la primera entrega dels documents que vinculen el PP amb narcotraficants

    http://ow.ly/ohJaS

    Como parte del compromiso adquirido ante el pueblo de España, Anonymous da inicio a #OpSecretFiles2 y saca a luz pública el caso de corrupción del Gobierno de España, con pruebas contundentes donde se muestra su vinculación con narcotraficantes del mundo entero y como se hace uso del poder del Presidente para que jefes de policía, jefes de aduanas y todo el sistema judicial español sean cómplices de Mariano Rajoy; mientras que el gobierno concede impunidad a los narcotraficantes, estos responden financiando la carrera política de Mariano Rajoy.

    Aquí tenéis las pruebas.
    QUE RUEDEN LAS CABEZAS.

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