Las superwomans (II)

“A Messi hay que pararlo por lo civil o por lo criminal”-Eduardo Inda, director de Marca, el diario de mayor tirada de España.

Si algo es un juez es una voluntad imperante.

Quiero decir algo mucho más que un ser libre porque puede imponer su voluntad a los demás.

La relación de un/una juez con la Ley es única: hace con ella lo que quiere puesto que tiene la facultad de interpretarla libremente.

Usted y yo, no. Usted lee el precepto no matarás y sabe ya que si lo contradice por lo menos irá a la cárcel; un juez, en cuanto juez, no.

Lo que estoy tratando de decir es que, respecto a la ley, todos tenemos que cumplirla menos ellos. 

Ellos la interpretan e interpretar es descifrar, desentrañar el sentido más profundo de las cosas y una cosa, por ejemplo, es la ley.

 O sea que los/las jueces son, como nosotros, unos aprendices de filósofos en el más corriente sentido de la palabra.

 Cuando son honrados, cuando son sinceros, tratan de saber lo que la jodida ley quiere decir. Porque a veces, ellos/ellas dicen que no ha matado en realidad el que lo ha hecho en defensa propia, por ejemplo, y dejan que el criminal se vaya libre. O el que comete un hurto famélico, por poner otro ejemplo, de una conducta prohibida por la ley penal sin pena.

 Pero, otras veces, estos dueños de la ley son extraordinariamente crueles.

 Tomemos el caso de Messi. Puedo afirmar sin temor a error que todos los que piensan mal de Messi son unos canallas.

 A lo peor resulta, luego, que Messi es efectivamente un defraudador y tengo que comerme todas estas palabras, pero para mí Messi será siempre un niño eterno que juega al balón con una puñetera pelota de trapo en su calle.

 Si ahora resulta que también es un tipo asqueroso que ha montado o consentido que le monten un plan para no pagarle a Hacienda los impuestos que debe de todo lo que gana, seguirá siendo un tipo que juega a la pelota incansable y maravillosamente a la puerta de su casa, que es lo mismo que hacía yo en mi infancia sólo que lo hacía muy mal porque no tenía su talento.

 Messi no ha inventado las leyes, ni siquiera una de ellas. Messi, desde que nació, no ha hecho otra cosa que jugar a la pelota incansable y maravillosamente, si los demás han otorgado a esa facultad que él ha tenido siempre la posibilidad de generar ingentes cantidades de dinero él no tiene la culpa. La culpa fue de aquel maldito tango, ya que él es argentino.

 Quiero decir que Messi no tiene la formación fiscal suficiente ni las ganas ni la tranquilidad para ir por ahí inventando la forma de defraudar al fisco mediante trampas más o menos fiscales como ésas mediante las cuales los que más ganan no pagan nunca a Hacienda como presumía Rodrigo Rato de sus amigos ante la interpelación de otro diputado socialista que le acusaba de propiciar una ley para que sus amigos, los de Rato, no pagaran a Hacienda, “mis amigos”, le dijo el ex  director del FMI, “no pagan, no han pagado, no pagarán nunca a Hacienda porque para eso estamos, hemos estado y estarán siempre los expertos fiscales”.     

 Y entonces va una juez o jueza de Gavá y le monta un cirio a Messi porque unos funcionarios de Hacienda, seguramente madridistas y que por tanto aborrecen a ese eterno niño que juega incansablemente con su pelota de trapo, le han pasado unos papeles de los que se deduce que el pequeño e incansable futbolista no le paga a Hacienda todo lo que debe, como todos esos otros deportistas que sí que le caen simpáticos a los funcionarios de Hacienda que mucho me temo que sean casi todos madridistas, pero una cosa es que Fernando Alonso defraude al fisco español como también lo hace su gran amigo, también madridista, Rafa Nadal, como también lo hicieron Arantxa Sanchez Vicario y otros tantos que no tuvieron la desgracia de jugar en ese equipo que se quiere ir de España porque dice que aquí le tratan muy mal sólo porque da la puñetera circunstancia de que es mejor que el Madrid, y otra cosa es que lo haga un maldito hijoputa culé.

 Y la puñetera juez o jueza de Gavá dice que a ella todo esto plin que duerme en pikolín y que el que la hace la paga siempre que no sea del PP porque no sólo hay clases sino también leyes y distintas maneras de entenderlas y practicarlas como decíamos al principio y también ayer, porque ella seguramente es una superwoman que quiere cobrarle a Messi la cuenta de ser un jodido hombre, pequeño y feo, pero que juega al fútbol como los ángeles si es que estos jodidos seres no sólo existen sino que también juegan a la condenada pelota, tal como hacía yo tantos años ha que ya no me acuerdo.

 Jodida superwoman.

 

5 comentarios en “Las superwomans (II)

  1. PD: Creo que lo de Messi pinta muy mal y que el temita viene de más arriba, matas varios pajaros de un tiro , creas un chivo expiatorio fiscal para engatusar a borreguilandia , rompes el binomio leo-neymar, y vuelves a asomar la patita al insurrecto catalan….

    http://insurgente.org/index.php/mas-noticias/ultimas-noticias/item/6003-repensar-el-11-s-ante-el-totalitarismo-emergente
    Ante el totalitarismo emergente…

    La campaña ReThink911 aboga por que al fin todo el mundo conozca la verdad sobre los macroatentados de 2001 contra las Torres Gemelas y el Pentágono estadounidenses. Que llegue a ser de dominio público, por ejemplo, el que una tercera torre del WTC neoyorquino cayó en aquel día fatídico sin recibir el impacto de avión alguno. Y que se comprenda el verdadero propósito de esos bárbaros ataques en el marco del programa imperial de dominación del planeta.

    Con tal fin, ReThink911 tiene prevista una masiva campaña publicitaria para septiembre del presente año en muchas de las grandes ciudades del mundo. Se trata de hacer al fin visible para todos la crítica a la versión oficial. Calles, carreteras, metro, autobuses…, en todas partes está previsto que luzcan carteles y pegatinas proclamando la verdad. Todo aquel que comprenda la importancia del asunto hará bien colaborando en la difusión y financiación de esta campaña. Se ha de recaudar lo necesario para materializar el proyecto. Aquí nos proponemos recordar brevemente por qué merece la pena.

    Consecuencias del 11-S

    Para comprender lo necesario que es conocer la verdad del 11-S, resulta de gran ayuda recordar sus terribles efectos históricos. He aquí los más relevantes:

    –Guerras de agresión imperialista: Con la excusa de castigar a los responsables de los atentados, ya en 2001 se procedió a invadir ilegalmente Afganistán, país que sigue siendo metódicamente destrozado en nuestros días. Irak, Libia y Siria son otros tres países destruidos por el Sistema-Imperio (S-I), que en estos casos siempre invoca en mayor o menor grado relaciones de sus gobiernos con el “terrorismo”, sin duda en la estela del 11-S (como ya sabemos, otra víctima señalada por el S-I es Irán). Buena parte de las condenas morales de Núremberg tras el fin de la Segunda Guerra Mundial son ya papel mojado. Tanto las guerras de agresión y rapiña como las guerras “preventivas” y otros crímenes contra la humanidad se practican hoy en día con el mayor desparpajo. Lejos de recibir castigo alguno, sus responsables se autopremian con el Nobel de la Paz (recuérdese quiénes lo recibieron en 2009 y 2011).

    –Brutales atentados adicionales: Con el objeto de mantener viva la llama inicial, la del 11-S, de entonces acá se han venido sucediendo extrañísimos atentados, o no menos llamativos amagos, en diversos lugares, destacando por su repercusión mediática los acaecidos en países occidentales. Madrid, Londres, Toulouse, Nueva York, Boston… han sido escenarios de casos más o menos masivos y sangrientos, en los que siempre han aparecido curiosas conexiones policiales o con los servicios secretos internos o las principales agencias internacionales de “seguridad”.

    –Severos recortes de las libertades: En Estados Unidos, las leyes PATRIOT, NDAA, Comisiones Militares, entre otras, han restringido derechos ciudadanos básicos que antes se consideraban intocables. No importa que atenten contra la Constitución, pues cuentan con la connivencia de todos los poderes del estado. Principios como la presunción de inocencia o el hábeas corpus son sistemáticamente pisoteados ante la pasividad de la mayoría. A otra escala, pero siempre creciente, normas de ese tipo se vienen aplicando también en muchos otros países, incluidos los controles que en los aeropuertos nos tratan a todos como a presuntos terroristas.

    –Tortura y campos de concentración: Guantánamo, las cárceles de la CIA, prisiones en países conquistados por el Imperio… son recintos donde se practica secretamente todo tipo de horrores contra seres humanos, que además en la mayor parte de los casos no han sido objeto de nada que se asemeje a un juicio justo. Cuando estos gigantescos atropellos a los derechos humanos salen a la luz, la reacción dista mucho de involucrar un escándalo general.

    –“Guerra contra el Terrorismo”: La etiqueta abarca otros puntos de esta lista (casi todos), pero alude en especial a la persecución sistemática de supuestos terroristas en cualquier parte del mundo. El protagonismo principal de estas operaciones corresponde a la CIA. En los últimos tiempos se han centrado en el empleo de aviones no tripulados. El Señor de los Drones, principal cabeza visible del S-I, ha justificado su uso tanto dentro como fuera del territorio estadounidense. Fruto de esta campaña han sido asesinados cientos de civiles, sobre todo en Pakistán, y ha arraigado en todo el mundo una angustia creciente.

    –Espionaje masivo e impune a todo el mundo: Recientemente se ha confirmado lo que era un secreto a voces, relativo a la sistemática violación de la intimidad por parte de los servicios secretos estadounidenses y británicos (cuyos gobernantes son los principales responsables visibles de la presente guerra contra la humanidad). Con la complicidad de las grandes compañías tecnológicas, como Microsoft, Google, Facebook y Apple, millones y millones de correos electrónicos y llamadas telefónicas han quedado grabadas en gigantescas bases de datos del S-I que sin duda buscan tenernos a todos fichados. Cuando se entiende que la intimidad y la privacidad son partes esenciales de la dignidad humana, solo cabe concluir que vivimos ya en los albores de un estado totalitario.

    –Pandemias artificiales: La llamada “gripe A” de 2009, como la aviar de unos años antes, fueron experimentos de control social con las más oscuras intenciones facilitados por el escenario post11-S, obsesionado por la seguridad y signado por una globalización crecientemente autoritaria. Destacado papel en ellos lo tuvo la OMS, esa agencia de la ONU (i.e., del S-I) que supuestamente se dedica a promover la salud en el mundo. Nadie debería descartar que, no tardando mucho, vuelvan a aterrorizarnos con una campaña similar, esta vez aún más sutil y con más éxito, salvo que estemos realmente preparados.

    –Mayor confluencia de los grandes poderes planetarios en pos de unos mismos fines, sintetizables en la implantación de un Gobierno Mundial de carácter totalitario: Con el 11-S, con sus primeras secuelas (guerras contra Afganistán y contra Irak) y con la infusión de terror a escala global, los poderes terrenales consolidaron aún más sus lazos, que ya venían estrechándose desde el fin de la guerra fría. Su grado de cohesión es algo inédito en la historia de la humanidad. La gran banca, las grandes corporaciones, los responsables de las instituciones y organismos globales, los gobiernos de las principales potencias, el sionismo internacional y el Gran Tapado son todos ellos socios en la construcción del Nuevo Orden Mundial. Unos actúan más abiertamente, a otros su silencio los delata.

    –Sumisión al Poder Global de los “contrapoderes” y otros estamentos antes críticos en mayor o menor grado con aquel: Bien porque cayeron en las redes societarias de los grandes grupos económico-financieros, bien porque aceptaron el relato oficial sobre el 11-S (y con él, las premisas para la destrucción general que ahora sufrimos), los medios de información convencionales y las ONG humanitarias más destacadas hoy son básicamente instrumentos del S-I. La prensa, antaño tenida como un poder social relevante en el control del Poder, hoy es su más poderosa avanzadilla, al asegurar una permanente desinformación de sus lectores y espectadores. Ese y no otro es el papel de medios tan poderosos como la BBC, la CNN, The New York Times, The Guardian o El País. Por su parte, organizaciones como Avaaz, Human Rights Watch o Amnistía Internacional han devenido meras agencias del S-I para legitimar en lo fundamental sus campañas bélicas dándoles un barniz “humanitario”.

    –“Crisis económica”: Esencial para la sensación de caos e inseguridad colectiva que acabe demandando un Gobierno Mundial es la presente destrucción económica. El 11-S también puso las bases de todo esto, con las ya citadas leyes liberticidas. Estas fueron pensadas en buena medida para reprimir a quienes protestasen contra las políticas antisociales emprendidas con el pretexto de la “crisis”, que es mucho más que una recesión cíclica del sistema capitalista. Sus metas son tanto destruir el estado del bienestar como minar las bases mismas del estado de derecho (cooperando en esto último con otras estrategias ya citadas).

    –Creciente impunidad de los mayores criminales y de muchos de sus esbirros: Ya hemos visto que los crímenes contra la humanidad son incluso premiados. Además, está claro que la Elite del S-I ha puesto en marcha un plan de adaptación de nuestras mentes a lo que nos tienen preparado. Es un proceso gradual, aunque con periódicos acelerones, y busca que aceptemos sus designios con la mayor resignación posible, persuadiéndonos de que se trata de algo fatal e inexorable. Esa adaptación incluye dejarnos claro que hay dos varas de medir los delitos según que sus responsables pertenezcan o no al Poder (o a sus brazos organizados). De ahí la impunidad de que gozan en general, y salvo excepciones menores, los grandes responsables de la “crisis”, así como sus agentes policiales que reprimen salvajemente al pueblo que protesta contra ellos. El mensaje es evidente: “Que nadie se engañe, estamos resueltos a llegar hasta el final.”

    –Progresiva asunción de una nueva y generalizada cultura de la “violencia justa”: Hemos mencionado ya la aceptación de la tortura y de las guerras (¿dónde quedó aquel aún reciente “No a la guerra”?). Todo esto ha acontecido, irónicamente, durante la Década que la ONU dedicó a la Cultura de la Paz y la No Violencia (2001-2010), detalle ante el que muy pocos se han mostrado escandalizados. Hoy parece darse por bueno que el S-I intervenga donde le plazca para arrasar ciudades (como ocurrió con Sirte, ciudad libia, a manos de la OTAN) o para asesinar personas sin juicio previo mediante drones u “operaciones especiales” (recordemos la que asesinó al pseudoBin Laden). Así, con la obsesión por la seguridad, los pueblos hemos permitido de un modo demasiado natural que el Poder reduzca no solo nuestra libertad, nuestra intimidad y la propia seguridad, sino también la paz.

    –Miedo generalizado: A nivel de calle, no se habla mucho de él (quizá porque da miedo hablar del miedo), pero es un hecho. Prometieron que nos sentiríamos más seguros con las medidas tomadas tras el día fatídico, pero ha sido al contrario.

    En suma, a lo que estamos asistiendo no es a una “Guerra contra el Terrorismo”, sino a una guerra de la ínfima minoría que detenta el poder planetario contra toda la humanidad para hacerla su esclava.

    Repensar y actuar

    Por supuesto, habrá muchos que dirán que vemos fantasmas. No han podido o no se han molestado en recabar información suficiente durante estos años. Son ya, en mayor o menor medida, esclavos mentales del Sistema-Imperio, aunque no necesariamente irrecuperables para la causa de la libertad.

    A esos, especialmente a los más cultivados, habría que preguntarles por qué les resulta tan difícil admitir que el Poder conspira. ¿Tan descaminado estaba Orwell? ¿Se creen que lo de El príncipe de Maquiavelo iba en broma? ¿Tanto cuesta comprender que quien tiene sed de poder siente la propensión a acapararlo, y que para ello miente y trama a escondidas? ¿No nos lo enseña la historia? ¿No nos dice nada Bilderberg? ¿No hemos asimilado lo que ocurrió durante la planificación de la guerra contra Irak y sus célebres “armas de destrucción masiva”? ¿No nos hemos preguntado qué había detrás de aquella gripe A(rtificial) que, según nos decían hace cuatro años, iba a afectar a «entre un 40% y un 50% de la población europea»?

    Cuando hay tanto en juego, nada puede ser más triste que constatar que no asimilamos las lecciones de la historia. De la historia reciente, lo que aún es más grave. Meditar en ellas seguramente nos abriría los ojos. Comprenderíamos al fin que, como dice Elias Canetti, «el secreto se halla en la médula misma del poder» (Masa y poder, Obras Completas I, Barcelona: Círculo de Lectores, 2002, p. 370).

    Naturalmente, que el Poder conspire es necesario pero no suficiente para aceptar que lo hizo en el 11-S. Si sabemos que lo hizo es porque disponemos de infinidad de indicios acerca de ello. Aparte del ‘cui prodest’ (a quién beneficia) y de otras consideraciones sobre el móvil de tamaño crimen, contamos con gran número de evidencias que reducen al absurdo el mito oficial. No hace falta ser arquitecto, ni ingeniero, ni militar para verlas. Ahí están el modo en que cayeron las torres del WTC, o la nula reacción de las alarmas antiaéreas durante más de hora y cuarto, o la caída libre del Edificio 7 sin sufrir “avionazo” alguno, o tantos detalles incongruentes del vuelo oficialmente truncado contra el suelo de Pensilvania (para muchos otros datos y argumentos, véase este dossier). Cualquiera de esos indicios debería llevar, por sí solo, a cuestionar el relato oficial. A poco que se comprendan las tremendas implicaciones del 11-S en el presente siglo belicista y liberticida, ese debería ser el proceder honesto de todo observador.

    La realidad viene siendo mayormente la contraria. Y más en España, donde no recordamos ni un solo periodista de relevancia social, ni un solo político del signo que sea (a excepción, como casi siempre, del honesto Julio Anguita), ni siquiera un solo personaje masivamente conocido que haya asociado jamás su nombre, en los casi doce años transcurridos, al movimiento por la verdad sobre aquellos atentados. En otros países, aunque aisladamente, cabe encontrar ejemplos. En el nuestro, la confusión reinante en torno al doméstico 11-M, “hijo” del 11-S, ha entorpecido la investigación fría y objetiva sobre su “padre”. Confusión enraizada a su vez en la falsa dicotomía “izquierda-derecha”, esa red atrapaincautos tan del gusto del Sistema… Pero nada de esto puede servir de excusa.

    Por eso han de ser los ciudadanos concienciados de a pie quienes, como en la lucha frente a la “crisis”, lleven la voz cantante. Y ese es precisamente el reto de “Repensar el 11-S” (ReThink911), campaña a la que arriba nos referíamos. Seguramente sea la última oportunidad que tenemos de alertar al mundo entero sobre la locura totalitaria y genocida que está en marcha a escala global. La de unos seres endemoniados que juegan a dioses de la peor especie y que algún día se las tendrán que ver con Aquel cuyo lugar usurpan (ver Gálatas 6: 7).

    Fuente: http://lacomunidad.elpais.com/periferia06/2013/6/22/repensar-11-s-rethink-9-11-ante-totalitarismo-emergente

  2. EL SIGNIFICADO ESENCIAL DEL ESPÌONAJE MASIVO . James Petras
    http://www.rebelion.org/noticia.php?id=170089

    Las revelaciones sobre cómo el gobierno de Obama usa a la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, según sus siglas en inglés) para espiar secretamente las comunicaciones de cientos de millones de ciudadanos de EE.UU. y otros países ha generado denuncias en todo el mundo. En EE.UU. no hubo ninguna protesta masiva, a pesar de la amplia cobertura periodística y de la oposición de las organizaciones pro libertades civiles. Los líderes del Congreso, tanto del partido demócrata como del republicano, al igual que los jueces más importantes aprobaron un programa de espionaje doméstico sin precedentes… Aún peor, cuando se hicieron públicas las operaciones de espionaje a gran escala, los líderes principales del Senado y del Congreso reafirmaron su respaldo a todas y a cada una de las intromisiones en las las comunicaciones electrónicas y escritas de ciudadanos estadounidenses. El presidente Obama y su fiscal general Holder defendieron firme y abiertamente las operaciones globales de espionaje de la NSA.

    Las cuestiones que surgen de este vasto aparato policíaco secreto y de la penetración y control que ejerce sobre la sociedad civil, atentando contra la libertad de expresión de los ciudadanos, va mucho más allá de meras “violaciones de la privacidad”, como la calificaron muchos expertos legales.

    La mayoría de los defensores de las libertades civiles se enfocan en las violaciones de los derechos individuales, garantías constitucionales y derechos a la privacidad de los ciudadanos. Estas son cuestiones legales importantes y esta postura es correcta. Sin embargo, las críticas constitucionales-legales no van lo suficientemente lejos: no tocan los temas fundamentales; evitan hacer cuestionamientos políticos básicos.

    ¿Por qué un aparato tan masivo de espionaje global manejado por el estado policial se volvió tan esencial para el régimen gobernante? ¿Por qué el conjunto de los líderes de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial hicieron declaraciones públicas en las que repudiaron todas las garantías constitucionales de manera tan descarada? ¿Por qué los dirigentes electos defendieron el espionaje político global contra la ciudadanía? ¿Qué tipo de políticos existen en un estado policial? ¿Qué tipo de políticas de largo término, de gran escala, a nivel interno e internacional son ilegales e inconstitucionales como para justificar el desarrollo de una vasta red de espionaje doméstico y una infraestructura de tecno-espionaje de billones de dólares manejada por el estado corporativo en una época de “austeridad” presupuestaria caracterizada por los recortes en los programas sociales?

    El segundo grupo de preguntas surge del uso de los datos obtenidos por el espionaje. Hasta el momento, la mayoría de los críticos cuestionaron la existencia del espionaje masivo implementado por el estado pero evitaron el tema crucial sobre qué medidas toman a continuación, o como resultado del espionaje, contra los individuos, grupos o movimientos espiados. La pregunta esencial es: ¿Qué represalias y sanciones se producen como resultado de la “información” que ha sido recolectada, clasificada y aplicada por estas redes de espionaje manejadas por el estado policial? Ahora que el “secreto” del espionaje extendido realizado por el estado policial forma parte de la conversación pública, el próximo paso debería ser la revelación de las operaciones secretas contra aquellos espiados por las redes de espionaje luego de haber sido rotulados como un “riesgo para la seguridad nacional”.

    Las políticas detrás del estado policial

    La razón fundamental para la transformación del estado en un enorme aparato de espionaje es el carácter profundamente destructivo de las políticas interna e internacional implementadas violentamente por el gobierno. La vasta expansión del aparato del estado policial no es una respuesta a los atentados del 11 de septiembre. El crecimiento geométrico de espías, presupuestos policiales secretos y la vasta intromisión en las comunicaciones de los ciudadanos coincide con las guerras globales. La decisión de militarizar la política global de EE.UU. requiere de una redistribución radical del presupuesto, del recorte del gasto social a favor del crecimiento del imperio; de la destrucción de la salud pública y del seguro social para beneficio de Wall Street. Estas son políticas que aumentan drásticamente las ganancias de los banqueros y de las corporaciones mientras que castigan a los trabajadores con impuestos regresivos.

    Las guerras internacionales extendidas y prolongadas fueron financiadas a expensas del bienestar de los ciudadanos. Esta política generó un deterioro en el estándar de vida de varias decenas de millones de ciudadanos y una creciente insatisfacción en la población. El potencial de resistencia social, como quedó evidenciado por el movimiento de breve vida “Ocupar Wall Street”, contó con el respaldo del 80% de la población. La respuesta positiva fue una alarma para el estado y condujo a una escalada de las medidas tomadas por el estado policial. El espionaje masivo tiene como fin identificar a los ciudadanos que se opongan a las guerras imperiales y a la destrucción del sistema de asistencia social; se los rotula como “amenazas para la seguridad” como una manera de controlarlos usando los poderes policiales arbitrarios. La expansión de los poderes presidenciales para hacer la guerra ha sido acompañado con el incremento del tamaño y del alcance del aparato estatal de espionaje: cuanto más ataques con drones se hacen en el exterior bajo órdenes presidenciales, mayor es la cantidad de intervenciones militares, y mayor es la necesidad de una élite política presidencial que fortalezca la vigilancia de los ciudadanos para prevenir un contraataque popular. En este contexto, la política de espionaje masivo es llevada a cabo como una “acción preventiva”. A mayor operaciones del estado policial, mayor será el miedo y la inseguridad entre los ciudadanos y activistas disidentes.

    El ataque al estándar de vida de la clase trabajadora y de la clase media de EE.UU. con el fin de financiar las guerras, y no la llamada “guerra contra el terrorismo, es la causa de que el estado haya desarrollado ataques cibernéticos masivos contra la ciudadanía estadounidense. No se trata solamente de la violación de la privacidad individual; sino que consiste, fundamentalmente, en la infracción estatal de los derechos colectivos de los ciudadanos organizados para participar libremente en la oposición pública contra políticas socioeconómicas regresivas y para cuestionar el imperio. Junto a la proliferación de instituciones burocráticas, con más de un millón de recolectores de “datos de seguridad”, existen decenas de miles de “operadores de campo”, analistas e inquisidores, actuando arbitrariamente para rotular a los ciudadanos disidentes como “riesgos de seguridad” e imponer represalias según sus necesidades políticas de sus jefes políticos.

    El aparato del estado policial tiene sus propias reglas de auto-protección y auto-perpetuación; tiene sus propias conexiones y hasta puede llegar a competir con el Pentágono. El estado policial se conecta y protege a los amos de Wall Street y a los propagandistas de la clase media -¡incluso hasta cuando los espíe (porque debe hacerlo)!

    El estado policial es un instrumento del Poder Ejecutivo, un canal para sus prerrogativas y poderes arbitrarios. Sin embargo, en temas administrativos, posee un grado de “autonomía” para atacar conductas disidentes. Lo que queda claro es el alto grado de cohesión, disciplina vertical y defensa mutua, desde arriba hacia abajo en la jerarquía. El hecho de que un solo denunciante de conciencia, Edward Snowden, emerja de entre cientos de miles de espías, es una excepción solitaria que confirma la regla: Hay menos desertores entre los millones de miembros de la red de espionaje de EE.UU. que en todas las familias mafiosas de Europa y América del Norte.

    El aparato de espionaje doméstico opera con impunidad gracias a su red de poderosos aliados internos e internacionales. Todos los líderes legislativos de ambos partidos están informados y son cómplices de las operaciones de espionaje. Ramas relacionadas del gobierno, como la agencia impositiva (Internal Revenue Services, IRS) cooperan proporcionando información y persiguiendo a los grupos o individuos bajo vigilancia. Israel es un aliado clave del IRS, como ha sido documentado por la prensa israelí (Haaretz, 8 de junio, 2013). Dos firmas israelíes de alta tecnología (Verint y Narus) con conexiones con la policía secreta israelí (MOSSAD) proveyeron el software de espionaje usado por la NSA y esto, por supuesto, abrió una ventana hacia el espionaje israelí en EE.UU. contra los estadounidenses opuestos al estado sionista. El escritor y crítico, Steve Lendman, señala que los amos del espionaje israelí, usando sus “empresas de fachada”, han tenido desde hace tiempo la impunidad para “robar información comercial e industrial”. Y que debido al poder y a la influencia de los presidentes de las 52 organizaciones judías-estadounidenses, los funcionarios del Ministerio de Justicia dieron la orden de suspender docenas de casos de espionaje israelí. Los estrechos vínculos entre Israel y el aparato de espionaje de EE.UU. evitan un verdadero escrutinio de las operaciones y de los objetivos políticos -a un precio muy alto para la seguridad de los ciudadanos de EE.UU. En años recientes se destacan dos incidentes: “expertos” de seguridad israelí fueron contratados para asesorar al Departamento de Seguridad Nacional de Pennsylvania en su trabajo de investigación; y la represión gubernamental “estilo Stasi” contra críticos y ambientalistas (comparados con “los terroristas de Al Qaeda” por Israel). Cuando esto fue revelado, en 2010, tuvo que renunciar el Director James Power. En 2003, el gobernador de New Jersey, Jim McGreevy nombró a su amante, un agente del gobierno de Israel; después, a fines de 2004, renunció y denunció al israelí Golan Cipel por extorsión. Estos ejemplos son una pequeña muestra para ilustrar la magnitud de la intersección entre las tácticas del estado policial israelí y la represión interna en EE.UU.

    Las consecuencias políticas y económicas del estado-espía

    Las denuncias de las operaciones masivas de espionaje son un paso positivo, hasta ahora. Pero igualmente importante es la pregunta “¿qué viene después del acto de espiar?”. Ahora sabemos que cientos de millones de estadounidenses fueron y son espiados por el estado. Sabemos que el espionaje masivo es una política oficial del Ejecutivo que cuenta con la aprobación de los líderes legislativos. Pero solo tenemos información fragmentada de las medidas represivas derivadas de la vigilancia de “los sospechosos”. Podemos asumir que hay una división del trabajo entre los recolectores de información, los analistas de inteligencia y los agentes que hacen trabajo de campo en la vigilancia de “grupos e individuos peligrosos”, basado en un criterio interno que solo la policía secreta conoce. Los agentes de espionaje clave se encargan de elaborar y aplicar los criterios para calificar a alguien como un “riesgo de seguridad”. Los individuos y grupos que expresan posturas críticas de la política interior y exterior del gobierno son catalogados como un “riesgo”; aquellos que protestan activamente están en la categoría de “riesgo mayor”, incluso aunque no hayan violado ninguna ley. La cuestión de la legalidad de las acciones y posturas de un ciudadano ni siquiera entra en la ecuación de los amos del espionaje; ni tampoco la valoración de la legalidad de los actos de espionaje contra los ciudadanos. El criterio determinante de un riesgo de seguridad está por encima de cualquier consideración o defensa de la Constitución.

    Sabemos por una gran cantidad de casos públicos que personas críticas del tema legal, fueron ilegalmente espiadas, arrestadas, sometidas a juicio y encarceladas -sus vidas y las vidas de sus familias y amigos sufrieron un altísimo costo . Sabemos que cientos de hogares, sitios de trabajo de personas bajo sospecha han sufrido redadas tipo “excursiones en busca de quién sabe qué”. Sabemos que familiares, asociados, vecinos, clientes y empleados de los “sospechosos” han sido interrogados, presionados e intimidados. Sobretodo, sabemos que decenas de millones de ciudadanos respetuosos de las leyes, que tienen posturas críticas de la economía interna y de las guerras en el extranjero, han sido censurados por el miedo, con mucho fundamento, a las operaciones masivas ejecutadas por el estado policial. En esta atmósfera intimidatoria, cualquier conversación crítica o palabra emitida en cualquier contexto o enviada por algún medio puede ser interpretada, por espías sin nombre ni rostro, como una “amenaza de seguridad” -y el nombre de uno puede entrar así en la lista secreta, y cada vez más larga, de “terroristas potenciales”. La mera presencia y dimensiones del estado policial ya es intimidante. Mientras tanto, hay ciudadanos que sostendrían que el estado policial es necesario para protegerlos de los terroristas. Pero, ¿cuántos se sienten obligados a respaldar un estado terrorista solo para alejar cualquier sospecha, con el fin de no ser incluido en la lista de sospechoso? ¿Cuántos estadounidenses con mentalidad crítica tienen miedo del estado y jamás van a pronunciar en público lo que susurran en casa?

    Cuánto más grande sea la policía secreta, mayor será su capacidad operativa. Cuánto más regresiva sea la política económica interna, mayor será el miedo y el desprecio de la élite política.

    Incluso mientras el presidente Obama y sus socios demócratas y republicanos hacen alarde de su estado policial y de su eficiencia en el cumplimiento de la “función de seguridad”, la vasta mayoría de los estadounidenses toman conciencia de que el miedo creado hacia dentro del país sirve a los intereses de librar guerras imperiales en el extranjero; la cobardía frente al estado policial solo incentiva mayores recortes en los estándares de vida. ¿Cuándo se darán cuenta que el hecho de exponer el espionaje es solamente el principio de una solución? ¿Cuándo reconocerán que la tarea de terminar con el estado policial es esencial para desmantelar el costoso imperio y hacer que EE.UU. sea una nación segura y próspera?

  3. Lameculos y cobardes
    Pablo Iglesias
    http://blogs.publico.es/pablo-iglesias/277/lameculos-y-cobardes/
    Jorge Moruno me mandó ayer una reflexión del anarquista Errico Malatesta para que la usara en el debate de La Sexta Noche sobre la educación. Decía Malatesta que los que no han trabajado nunca hablan siempre en nombre del trabajo, del mismo modo que los que no se han esforzado nunca, hablan siempre en nombre del esfuerzo. Es difícil encontrar una caracterización mejor de los defensores de las reformas educativas de Wert. Mienten hasta la saciedad y jamás han predicado con ejemplo.
    Dicen que no se han recortado las becas y la realidad es que en los últimos dos años la partida destinada a becas se ha reducido en más de 200 millones de eurosy que el próximo curso casi 100.000 estudiantes tendrán que dejar de serlo. Apelan a Europa y llaman a los jóvenes a ser “aventureros” y a emigrar a ese “extrarradio” de España (no lo olviden, Europa no es el extranjero) al tiempo que las becas erasmus se han reducido un 40% y el próximo curso lo harán en un 70% (de 60 a 17 millones). Si ya era difícil irse de erasmus sin ayuda familiar ¿Quién se podrá ir ahora de erasmus? Sólo los afortunados que puedan pagárselo.
    Al tiempo que alientan que se subvencione la educación privada, acusan a las infrafinanciadas universidades públicas de derrochar, cuando la realidad es que la subida de tasas obligará a millares de estudiantes a abandonar sus estudios. Con un 60% de paro juvenil, 6 millones de parados y el sistema Bolonia que dificulta que los estudiantes compatibilicen trabajo y estudios ¿Cómo demonios van a pagarse la carrera?.
    Aluden, sin habérselo leído, a los datos del informe Pisa sobre el fracaso escolar, ignorando que el mismo informe reconoce los logros de la educación en España a pesar de su escasa financiación; casi a la par con Francia en resultados de conocimiento y por encima de Italia. Ignoran que el informe Pisa de 2009 señalaba que los resultados escolares de los estudiantes españoles de bajos ingresos superaba la media de países de la OCDE y que, en el último medio siglo, sólo Corea del Sur e Irlanda superan la evolución educativa española que tuvo que remontar el desastre que representó el Franquismo. Para que se hagan una idea, el 65% de los jóvenes andaluces superan en titulación a sus padres. ¿Por qué hay entonces tanto fracaso escolar en España? Básicamente por dos razones; unos altos niveles de exigencia inexistentes en los demás países (en España no se puede seguir estudiando sin el título de ESO) y por la estafa del boom inmobiliario que empujó a muchos jóvenes a dejar de estudiar para ponerse a trabajar en la construcción.
    Pero ¿Quiénes son los defensores de las reformas de Wert? Desde luego nadie de la comunidad educativa, unida como un puño (estudiantes, personal administrativo y de servicios, madres y padres, docentes y hasta los rectores) para enfrentarse a un gobierno que está desmantelando la educación pública. No olvidemos que al tiempo que los licenciados más brillantes de nuestro país negaban el saludo al ministro Wert y el alumno con mejor nota de selectividad lucía la camiseta verde de los defensores de la educación pública, la casta gobernante contrata como asesores a los jefes de sus juventudes, como Juan Carlos Caballero, con sueldos de escándalo o premia la prudencia al volante de Ángel Carromero con un nombramiento como asesor en el Ayuntamiento de Madrid. Esos son los defensores de Wert. Ni Carromero ni Caballero recibirán una distinción por su rendimiento académico pero cobran sueldazos al tiempo que exigen a los jóvenes que apechuguen y que asuman que es mejor cobrar 500 euros que no cobrar nada. El caso del más famoso defensor de la política educativa del gobierno, el señor Francisco Marhuenda, es más que llamativo; docente en una universidad pública es materialmente imposible conocer los datos de su rendimiento académico cuando era estudiante. En lo que se refiere a sus tareas investigadoras, nada se dice en la web de su departamento y el portal dialnet aporta magros resultados; todo lo contrario que una mayoría de profesores malpagados que sólo cobran de su actividad docente e investigadora y que se ven obligados a mantener (y a publicar) currículos de excelencia para tener alguna opción de permanecer en la Universidad.
    Lo diré llanamente, el modelo educativo de esta derecha convertirá las universidades en un coto privado de aquellos que puedan pagar y destruirá el mérito para favorecer a una casta de cobardes acríticos y lameculos. No es nada nuevo; así se prosperaba en el Franquismo.

  4. Lo de Messi viene de las cloacas del Estado.
    Pedro Geta,Florentino y Wert,entre otros.
    Por lo civil o lo criminal.
    Son escoria sin la que el mundo sería un lugar un poco mejor.
    País de M.

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