Tristes ausencias

 Un ensayo sobre el amor propio.

 Amor propio es el amor que uno se tiene a sí mismo.

 Parece algo de lo más natural pero no lo es.

 Dicen que el amor es ciego, pero no lo es tanto.

 Nos amamos tanto porque nos novelamos, o sea, hacemos una novela con nuestra propia vida, en la que el personaje principal, nosotros mismos, es realmente apasionante.

 Y creo que hemos llegado al punto neurálgico de la cuestión. Cada uno de nosotros piensa de él que es un tipo realmente interesante cuando realmente no es más que un pobre hombre o una pobre mujer.

 Y, entonce, cuando los demás nos tratan como ellos realmente nos ven, estallamos en cólera y lo mejor que hacemos es romper con ese tipo tan avieso que piensa tan mal de nosotros.

 Pero ¿quién tiene razón, ellos o nosotros?

 Ésta es la pregunta cardinal porque, en lugar de responder, como es debido, ellos, todos, sin excepción, creemos que somos nosotros lo que tenemos razón en ese debate que se abre con los demás respecto a nuestra propia personalidad.

 Y, ahora, es absolutamente indispensable abrir el debate sobre el concepto del valor, o sea, establecer una jodida escala de valores, una axiología.

 Para unos, el valor rey, el valor principal, es la libertad, para otros, la igualdad y para mi, la justicia.

 De modo que los hay que se autojustifican pensando que ellos no le deben nada a nadie porque son libres.

 Y otros que creen sinceramente que hacen más de lo que deben porque, a pesar de que son tan diferentes, aceptan que los otros los traten como iguales.

Pero los hay también, más bien pocos, que pensamos que el valor supremo de todos los valores es la puta justicia.

 Y no la jodida justicia individual, propia y exclusiva, ésa que se concreta en aceptar cada día que lo que tenemos no es más que lo que merecemos, no.

 La auténtica justicia es la universal, la de todos, aquélla que atribuye a cada uno de nosotros lo que realmente le pertenece.

 Y esta justicia es sagrada porque en ella se basa el correcto funcionamiento del universo.

 Pero es casi inalcanzable porque se opone pugnazmente al jodido amor propio.

 ¿Hay realmente alguien que no tenga amor propio?

 No. Todos lo tenemos e incluso es bueno que así sea porque, si no, el asco que nos tendríamos tal vez fuera insoportable porque es muy duro, por las noches, cuando te aseas para irte a dormir, ver a aquel tipo delante de ti, y pensar y saber que es un individuo realmente repugnante.

 Y no sólo se acepta sino que se considera un tipo verdaderamente insuperable.

 Y no es más que una asquerosa piltrafa humana, que no tiene de tal más que la apariencia porque ser humano significa cumplir a rajatabla la máxima de Terencio: “homo sum, et nihil humanum me alienum puto”, soy hombre y pienso que nada humano me es ajeno.

 Sí, está bien, pero ¿cuál es la esencia de la humanidad?

 La esencia de la hombreidad, si se me permite el palabro, es precisamente ésta: ser hombre y serlo significa que todo lo que le hace distinto a los demás animales alcance en él su plenitud.

 O sea, si es un animal político, según el padre de todos nosotros, los que pensamos, actuar en todo momento como tal, como sujeto activo y pasivo de un ser esencial, eminentemente colectivo, lo que, de contrario, supone renunciar para siempre a su jodida individualidad, o sea, coño, renunciar de una puta vez a su egoísmo, a su rabioso amor propio.

 O sea, ser, sobre todo, para los otros, para los demás.

 Coño, que parece que me ha salido algo así como una de las partes del resumen de los mandamientos, aquello de amar a Dios sobre todas las cosas y el prójimo como a nosotros mismos, amén, pero no es eso, no es eso, como diía Ortega.

 Mañana, si puedo, seguiré desarrollando el tema que ya será interesante porque iré repasando, uno por uno, todos los personajes con los que me he cruzado por aqui, en la red y que son ya muchos e interesantes, para bien o para mal, cada uno de ellos ha tenido una influencia decisiva en que yo me comporte como lo hago.

 

19 comentarios en “Tristes ausencias

  1. CUANDO EEUU AMENAZA CON LA CÁRCEL Y LA MUERTE A LOS QUE MUESTRAN LA VERDAD
    Los casos de Bradley Manning, Julian Asannge, Jeremy Hammond y Edward Snowden
    Pascual Serrano
    http://www.eldiario.es/zonacritica/EEUU-amenaza-carcel-muestran-verdad_6_143195696.html
    No sé si somos conscientes de la persecución a la que están sometidas algunas personas en Estados Unidos en lo que está siendo la mayor represión a la libertad de información en ese país. Si cualquier otra nación estuviese planteando cadena perpetua o pena de muerte para personas como Bradley Manning, Julian Assange, Jeremy Hammond o Edward Snowden no dudaríamos en condenarlo y no incluir a ese país entre los estados democráticos.
    Sin embargo, Estados Unidos se lo puede permitir. Algunos países europeos y sus instituciones han expresado su preocupación por los contenidos difundidos pero no han condenado la criminalización y persecución de las personas que han ayudado a descubrir la verdad.
    Bradley Manning está acusado de crímenes por enviar cientos de miles de archivos clasificados, documentos y vídeos a Wikileaks. El vídeo Asesinato Colateral muestra un helicóptero de ataque Apache estadounidense matando a 12 civiles e hiriendo a dos niños en Bagdad en 2007. A continuación, el helicóptero dispara y mata a la gente que trataba de rescatar a los heridos. Por último, un tanque de EEUU pasa por encima de uno de los cadáveres, cercenándolo por la mitad. Estos actos constituyen, por separado, tres crímenes de guerra. En opinión de la expresidenta de la Asociación Nacional de Abogados y subsecretaria general de la Asociación Internacional de Juristas Demócratas, Marjorie Cohn, Manning cumplió con su obligación legal de denunciar crímenes de guerra. No sólo cumplió su deber legal de obedecer las órdenes legítimas, sino también el de desobedecer órdenes ilegales. Cohn ha recordado las legislaciones que así lo establecen:
    El capítulo 499 del Manual de Campo del Ejército dice: “Cada violación de la ley de la guerra es un crimen de guerra”. Las leyes sobre la guerra están en los Convenios de Ginebra.
    El artículo 85 del Primer Protocolo de la Convención de Ginebra explicita que los ataques a la población civil o a personas constituyen una infracción grave. Hacer fuego sobre los civiles y el asesinato que se muestran en el vídeo Asesinato Colateral es una violación de esta disposición de Ginebra.
    El artículo 3 de los Convenios de Ginebra exige que los heridos sean recogidos y asistidos. El artículo 17 del Primer Protocolo establece que la población civil “estará autorizada, aún por su propia iniciativa a recoger y atender a los heridos”. Dicho artículo también dice: “Nadie será dañado… por tales actos humanitarios”. El ataque a los rescatadores que se muestra en el vídeoAsesinato Colateral viola estas disposiciones de Ginebra.
    Finalmente, la Sección 27-10 del Manual de Campo del Ejército establece que “el maltrato de los cadáveres” es un crimen de guerra. Cuando el jeep del Ejército pasó por encima del cuerpo muerto, violó esta disposición.
    En los Asuntos Diarios del Ejército de los Estados Unidos, artículo Nº 27-1 se trata de “la obligación de informar acerca de todas las violaciones de la ley de la guerra”. En su audiencia de declaración de culpabilidad, Manning explicó que había ido a su cadena de mando y pidió que se investigase el vídeo Asesinato Colateral y otros de “pornografía bélica”, pero sus superiores se negaron. “Estaba preocupado por la actuación respecto a los niños heridos”, dijo Manning. También estaba molesto porque los soldados que aparecen en el vídeo “parecía que no valoraban la vida humana al referirse a [sus objetivos] como ‘bastardos muertos'”.
    Sin embargo, entre los cargos que se le imputan a Manning está el de “colaborar con el enemigo”. Los fiscales piden cadena perpetua pero, de ser declarado culpable, el juez podría determinar la pena de muerte. Mientras tanto, ninguno de los militares que aparecen cometiendo crímenes de guerra en la información desvelada por Manning ha sido procesado.
    En cuanto al papel de Wikileaks, su primera actividad de difusión fue el vídeo anteriormente citado. Durante el año 2010, Wikileaks hizo públicos tres enormes paquetes de información más: elAfghan War Diary (Diario de guerra de Afganistán), en el que soldados estadounidenses militares ofrecen la verdad sobre el asesinato por parte de la OTAN de civiles afganos, sus mentiras y secretos, y el apoyo a un corrupto régimen afgano nada democrático; otro paquete similar relativo a Irak, llamado Iraq War Logs (Bitácoras de la Guerra de Iraq), y finalmente, Cablegate, una colección de cables intercambiados entre Washington y en 274 países durante el periodo 1966-2010.
    Otro cable posteriormente publicado como parte de cablegate expone los detalles de una presunta masacre perpetrada en 2006 por soldados estadounidenses en la localidad iraquí de Ishaqi, al norte de Bagdad. Once personas fueron asesinadas. El cable detalla relatos de testigos que afirman que las personas, entre ellos cinco niños y cuatro mujeres, fueron primero esposadas y luego ejecutadas con disparos en la cabeza. A continuación, las Fuerzas Armadas estadounidenses bombardearon su casa, presuntamente para encubrir el incidente. Este tipo de ataques determinaron que el gobierno iraquí decidiera que ya no otorgaría inmunidad a los soldados estadounidenses en Irak.
    La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, consideró las acciones de Wikileaks como “un ataque contra la comunidad internacional”. Su fundador, Julian Assange, lleva casi un año sin poder salir de la embajada de Ecuador en Londres, tras haberle concedido asilo político el Gobierno de Rafael Correa. Ya anteriormente estuvo 18 meses bajo arresto domiciliario, después de haber sido perseguido por todo el mundo por las agencias de inteligencia de EE.UU. Assange y sus defensores temen que su traslado a Suecia facilite una supuesta demanda de extradición por parte de Washington, bajo los cargos de espionaje y alta traición que podrían conducir a la pena de muerte, tal como reclaman las fuerzas ultraconservadoras estadounidenses. Tanto sus abogados, como organizaciones de derechos humanos y el Gobierno de Ecuador están convencidos que el proceso por agresiones sexuales por el que Suecia exige su repatriación es solo una argucia paraatender las exigencias de Estados Unidos, país donde terminaría extraditado .
    De hecho ni Suecia ni el Reino Unido han garantizado a Ecuador que, una vez Julian Assange cumpla sus responsabilidades legales en Suecia, no fuese extraditado a Estados Unidos. Tampoco las autoridades suecas han aceptado tomarle declaración en la embajada de Ecuador en Londres, a pesar de que es una medida perfecta y legalmente posible. Todo ello ha llevado al Gobierno de Ecuador a considerar que “ Assange no tendría un juicio justo, podría ser juzgado por tribunales especiales o militares, y no es inverosímil que se le aplique un trato cruel y degradante, y se le condene a cadena perpetua o a la pena capital, con lo cual no serían respetados sus derechos”.
    El caso de Jeremy Hammond es probablemente el menos conocido. Se enfrentaba a más de 30 años de cárcel acusado de cargos por hackear el sistema informático de una compañía privada de seguridad e inteligencia llamada Strategic Forecasting, o Stratfor, pero aceptó declararse culpable de un cargo de hackeo informático a cambio de una reducción de pena. Según explica su propio sitio web, Stratfor se dedica a “inteligencia geopolítica, previsiones económicas, políticas y militares”. Sin embargo, después de que Hammond, con ayuda de otros colaboradores, filtrara cinco millones de correos electrónicos de los servidores de Stratfor a WikiLeaks, quedó en evidencia que la compañía se dedica ampliamente al espionaje de activistas a solicitud del sector empresarial.
    Coca-Cola contrató a Stratfor para espiar al grupo PETA, Personas por el Trato Ético de los Animales. Dow Chemical contrató a Stratfor para espiar a los activistas que dejaron al descubierto la participación de Dow en el desastre químico de Bhopal, India, en 1984, que se estima tuvo un saldo de 8.000 muertos y miles de heridos. Está previsto que el 6 de septiembre se pronuncie la sentencia de Hammond, que se enfrenta ahora a una pena de hasta 10 años de prisión. Sus abogados solicitaron que se contemple el tiempo de reclusión que ya ha cumplido, 15 meses, algunos de los cuales fueron en aislamiento.
    El abogado Michael Ratner, presidente emérito del Centro para los Derechos Constitucionales y abogado de WikiLeaks y su fundador, Julian Assange, dijo en la puerta del tribunal tras la comparecencia de Hammond: “Esto es consecuencia del martillo de hierro con el que el Gobierno está golpeando a la gente que deja al descubierto los secretos de las corporaciones y del Gobierno, en realidad, los secretos de un imperio”.
    El caso más reciente es el de Edward Snowden, un subcontratado de la CIA y la NSA (Agencia de Seguridad Nacional) para sus servicios de espionaje informático que filtró a The Guardian y a The Washington Post los programas de vigilancia masiva de las comunicaciones por parte del Gobierno de EE UU. Lo sacado a la luz en la prensa fue la existencia de una orden emitida por la Administración de Obama que exigía a la compañía telefónica Verizon la entrega a la Agencia Nacional de Inteligencia (NSA) del registro de decenas de millones de llamadas de sus clientes.
    The Guardian y The Washington Post desvelaron también la existencia del programa secreto de vigilancia PRISM, que autorizaba a la NSA y al FBI a acceder a los servidores de nueve de las empresas de Internet más importantes de EEUU, entre ellas Microsoft, Google, Facebook o Apple. Mediante esta práctica, instaurada en 2008, el Gobierno podía acceder a archivos, chats, audios, vídeos, correos electrónicos o fotografías de sus usuarios. También desvelaron una directiva de la Casa Blanca por la que el presidente ordena a sus agencias de inteligencia establecer una lista de posibles países susceptibles de ser ciberatacados por EE UU. Por último, The Guardian filtraba la existencia de otro programa que permite a la NSA clasificar los datos que recopila en función del origen de la información. Esta práctica está orientada al ciberespionaje en el exterior y sólo en el mes de marzo permitió recopilar 3.000 millones de datos de ordenadores en EEUU.
    Snowden justificó así su decisión de filtrar la información a la prensa: “La NSA ha levantado una infraestructura que le permite interceptar prácticamente todo y capturar la inmensa mayoría de las comunicaciones humanas de manera automática y sin seleccionar los objetivos. Si, por ejemplo, yo quiero ver sus correos electrónicos o el teléfono de su mujer, lo único que necesito es usar métodos de interceptación, que me permiten obtener correos, contraseñas, historiales de teléfono, datos de tarjetas de crédito. No quiero vivir en una sociedad que hace ese tipo de cosas… No quiero vivir en un mundo en el que se graba todo lo digo y lo que hago. Es algo que no estoy dispuesto a defender ni con lo que quiera vivir”.
    El presidente de la Cámara de Representantes, el republicano de Ohio John Boehner, calificó a Snowden como un “traidor” y el Gobierno de Estados Unidos prepara cargos contra el informático, que se encuentra en paradero desconocido. El FBI ha comenzado a interrogar a familiares y allegados de Snowden y el excongresista republicano Ron Paul, entrevistado por el canal Fox Business, afirmó que el Gobierno estadounidense podría recurrir a un avión no tripulado (drone)para asesinarlo.
    Daniel Ellsberg, el analista militar que en 1971 filtró los llamados Papeles del Pentágono sobre la guerra de Vietnam, se ha declarado “impresionado” por la actitud de Snowden, quien a su juicio ha prestado “un servicio incalculable” a los ciudadanos. Si hubiera conocido los programas secretos de la NSA, “habría hecho exactamente lo que ha hecho”, dijo el domingo por la noche a la CNN el responsable de filtrar los documentos que revelaron la auténtica situación de la guerra de Vietnam y lo que pensaba el Departamento de Defensa sobre ese conflicto. Por su parte, Assange dijo que Snowden es un “joven heroico” por revelar estos programas de espionaje cuya “supervisión y políticas son secretas”.
    Un repaso a las informaciones difundidas por estas tres personas muestra que ni pusieron en peligro la seguridad de Estados Unidos, ni colaboraron con el terrorismo, ni actuaron por motivaciones antipatrióticas o de servicio a una país ajeno al suyo. Su delito fue dar a conocer a la opinión pública los crímenes y los atentados a las libertades de su Gobierno y de sus empresas colaboradoras. Cuando eso supone años de prisión y amenaza de pena de muerte es que quizás ya no se vive en una democracia.

  2. RAJOY MORIRÁ EN LA CAMA – Javier Gallego. El diario
    http://insurgente.org/index.php/mas-noticias/ultimas-noticias/item/5911-rajoy-morirá-en-la-cama
    Franco murió en la cama y Rajoy agotará su legislatura. Me temo que así será. Después de un año y medio de gobierno de destrucción masiva, ineptitud y prepotencia del PP, mentiras y corrupciones intolerables y derechona reaccionaria y represiva, no veo signos de una reacción ciudadana masiva que ponga en aprietos a este régimen. Tampoco podemos contar con la oposición. Así que ni siquiera tengo la certeza de que este presidente muera en las próximas urnas. Capaces son la caverna y la desidia de darle otros cuatro años de vida. Franco murió en la cama y Rajoy también lo hará.

    Confieso que durante meses albergué la esperanza de que el gobierno del PP no aguantase más allá de 2013. Hace unos meses creí que el escándalo de Bárcenas y su pésima gestión por parte de Génova, le acabarían dando la puntilla a este pésimo gobierno. Pero ahora creo que me dejé llevar más por mis deseos que por la realidad de este país. Y la realidad es que aquí los caudillos se nos mueren de viejos y los presidentes pueden hacerlo rematadamente mal y aún los volvemos a votar para que nos rematen. En España es tristemente cierto que la mayoría piensa que la democracia es ir a votar cada cuatro años.

    Asumámoslo: la sociedad española en su conjunto es acomodaticia, sumisa, poco participativa y poco dada a disolver gobiernos por la fuerza de la calle. Aquí solo derrocan gobiernos los militares. La miseria tendría que ser insoportable para que hubiera un estallido y nadie desea que aumente la pobreza. Aquí no habrá Tahrir ni Taksim porque hay una anestesia de años de bienestar y falta de cultura de lucha que insensibiliza a la mayoría. Aquí cuando empiezan a pegar nos vamos corriendo, yo el primero. Aunque eso sí: si fuéramos más correríamos menos. Si estuvieran los 6 millones de parados, todos los desahuciados y sus familias en la calle no habría antidisturbio que nos parara. Si todas las mareas indignadas se plantaran juntas en la calle, Rajoy tenía que salir por Pirineos. Pero el caso es que eso no ha ocurrido ni parece que vaya a ocurrir.

    Nos falta coordinación. Nos falta cultura de lucha y resistencia callejera. Nos falta minería y nos faltan décadas de educación asociativa y participativa. También nos falta solidez democrática en los medios de opinión pública y en la ciudadanía. Tenemos mucha partitocracia, mucho clientelismo, demasiado bipartidismo cautivo, demasiado miedo al cambio y poca democracia real. Por eso aquí no caen los gobiernos, caemos nosotros. Aquí no dimite ni dios porque no los hacemos dimitir. En otros países los políticos no dimiten porque sean mejores políticos sino porque tienen una sociedad mejor enfrente. Y eso hace mejores políticos.

    España tiene los políticos que se merece, o sea, tenemos los políticos que la mayoría quiere. A la minoría nos toca padecerlos. Asumámoslo pero no como una derrota sino como un acicate. Ahora más que nunca no podemos dormirnos porque hay mucha gente a la que despertar. Asumamos también que el camino es largo y lento, que los cambios serán pequeños y las frustraciones grandes pero también cada mínimo logro será inmenso. Aplaudo a cada hombre y mujer que se sigue dejando la piel para romper la costra que la mayoría tiene.

    Hago esfuerzos por no ser derrotista pero debo reconocerles que cada semana me cuesta más afrontar esta columna crítica porque siento que ya he denunciado todas las formas posibles de desvergüenza de este gobierno y este sistema. Me ocurre lo mismo al leer a mis compañeros y los comentarios que ustedes nos dejan. Cada semana repetimos las mismas quejas, solo cambian los detalles. Pero no cambia la sensación de que en este país no pasa nada ni pasará por más que la situación sea intolerable. Me pregunto qué tiene que pasar para que toda la sociedad reaccione y estalle. Creo que la respuesta es que la mayoría asume que nunca pasará nada. Y por su culpa, nunca pasa.

    Pero vaya que si pasan cosas. Pasa que en España ya hay mucha gente que tiene hambre como en la posguerra, millones no tienen trabajo, miles han sido estafados, miles han perdido sus casas, miles abandonan el país, pasa que hemos sido engañados, apaleados y robados impunemente por quienes nos dirigen, pasa que nos han quitado infinidad de derechos, pasa que los ladrones andan sueltos y están en todas las instituciones del Estado y pasa que la sanidad, la educación, la innovación, el futuro de este país se van al garete. Pero no pasa nada. La revolución no será televisada porque la mayoría estará viendo el televisor.

    No habrá revolución pero hay rebeliones. Y esas rebeliones pequeñas, diminutas, invisibles y ese 15M agitador son los que están virando poco a poco la dirección de la máquina. Tan poco a poco que nos cuesta ver el resultado. Hablaremos de él en unos años. Mientras tanto asumamos que nos vamos a tener que tragar enterito este gobierno.

    Rajoy morirá en su cama política. Ojalá me equivoque. Si escribo esto es porque quisiera estar equivocado. Si escribo esto es porque quisiera que más gente al leerlo reaccionara y me demostrara que estoy equivocado. Sinceramente creo que hay que ser muy indecente o muy inconsciente para tolerar un gobierno y un sistema como estos sin levantarse, salir a la calle y decir basta.

  3. EL JUEZ DEL CASO BLESA DENUNCIA SER VÍCTIMA DE UNA “PURGA JUDICIAL” Y PIDE AMPARO AL CGPJ
    Gonzalo Cortizo (eldiario.es)
    Elpidio José Silva: “Por no sucumbir a las presiones de ciertas personalidades y autoridades me he visto perseguido, acosado y vilipendiado interna y públicamente en el sistema judicial”
    Silva insinúa que demandará al presidente del Consejo General del Poder Judicial por injurias y hostigamiento en el ámbito laboral
    Elpidio José Silva se ha hartado de las presiones a las que viene siendo sometido tras iniciar la instrucción del Caso Blesa y ha decidido presentar una denuncia y solicitud de amparo ante el Consejo General del Poder Judicial. En un durísimo escrito de 24 páginas, Silva denuncia ser objeto de un “acoso institucional y mediático” desde finales de noviembre de 2012 (momento en el que inicia la instrucción de la causa).
    En la actualidad, Blesa permanece en prisión por orden del juez Silva que ha sido apartado temporalmente de la causa, mientras se resuelve la recusación presentada contra él por la defensa del expresidente de Caja Madrid.
    Según el relato del magistrado, “la presión sobre el juzgado y el juzgador nace y se correlaciona intensamente desde el momento en que se tiene conocimiento de que el juzgado de instrucción número 9 se ha acordado, en noviembre de 2012, la reapertura de diligencias previas de investigación sobre determinadas actuaciones realizadas en el seno de la entidad Caja Madrid”. “En dicha fecha -prosigue Silva en su escrito- tanto la Fiscalía superior de Madrid como el CGPJ abren investigaciones con el objeto de encontrar un punto de apoyo sobre el que pueda sustentarse cualquier tipo de acción administrativa o incluso penal, con el objeto de apartar definitivamente al instructor del juzgado y convenientemente del caso”.
    Silva centra sus quejas en las inspecciones constantes a las que ha sido sometido su juzgado y acusa a la Fiscalía de que “tal proceder se parece más a una tentativa de purga judicial que a la actuación propia de una Fiscalía integrada en un Estado de Derecho”. Según su relato “por no sucumbir a las presiones de ciertas personalidades y autoridades me he visto perseguido, acosado y vilipendiado interna y públicamente en el sistema judicial”.
    A lo largo de su escrito, Silva desvela que la Fiscalía Anticorrupción ha iniciado una investigación paralela del caso Blesa sin atribuciones legales para ello. Según el magistrado, “la Fiscalía Anticorrupción ha iniciado diligencias paralelas a las que se instruyen en el juzgado de instrucción número 9 de Madrid sobre el caso Blesa, llegando a requerir al instructor (Elpidio José Silva) que le remita lo instruido en los autos, sin explicar en absoluto bajo qué habilitación la Fiscalía Anticorrupción formula tal exorbitante, irregular y peregrina petición”.
    Además, el juez del caso Blesa carga contra Gonzalo Moliner, presidente del Consejo General del Poder Judicial. El enfrentamiento entre Silva y Moliner se debe a unas declaraciones públicas del segundo en las que manifestaba su deseo de que el expediente contra el magistrado “llegue a buen fin”. Esas manifestaciones se refieren al expediente abierto que Silva tiene sobre la mesa del órgano rector de los jueces por atrasos y colapso en su juzgado. Moliner, ante los periodistas, fue más allá y afirmó que Silva había sido sancionado en cuatro ocasiones previas, mientras su hoja de servicios señala lo contrario y no recoge sanción alguna. Silva señala en su escrito que “el Sr Moliner ha podido mentir con la innegable intención de que la opinión pública se cebe contra mí”.
    En su escrito al CGPJ, Silva concluye que “tal expediente disciplinario está siendo utilizado como arma arrojadiza para perturbar mi adecuada dedicación y mi debida tranquilidad, sirviendo como punta de lanza para que pueda cuestionarse en los medios de comunicación mi capacidad como juez”. Por todo ello, y al margen del amparo solicitado al Consejo, Silva abre la mano a una posible demanda contra el presidente del CGPJ por injurias y hostigamiento laboral. El magistrado anuncia también su intención de interponer denuncia contra dos fiscales que le señalaron como autor de varias faltas.
    Sumado a lo anterior, el juez del caso Blesa solicita una actuación de oficio contra el fiscal jefe de Madrid, Manuel Moix por los presuntos delitos de calumnias e injurías que habría cometido “al haber convocado a los medios de comunicación para acusarme de prevaricación”.
    En un durísimo alegato final, Elpidio José Silva afirma que “es patente el hecho de que, tras tantas injerencias en mi labor como juez instructor, mi independencia se está viendo totalmente violada y mi persona humillada y vilipendiada, y no sólo por los medios de comunicación, sino desde los mismo órganos públicos”:

  4. Esta en todas las salsas el mentor de don Manuel..

    http://canarias-semanal.org/not/8963/_me_estan_presionando__dice_el_juez_que_lleva_el_caso_blesa/
    ¿Está garantizada en España la separación de poderes? ¿Se respeta la independencia judicial? se preguntaban los periodistas J.Romera y Á.Semprún en un artículo publicado en el diario “El Economista” el pasado viernes 15 de Junio.

    Los mismos periodistas se contestaban :”El juez Elpidio José Silva, el instructor que dictó la semana pasada un auto de prisión contra Miguel Blesa, ex presidente de Caja Madrid, lo puso ayer en duda. Fue durante una ponencia sobre el blanqueo de capitales y sus repercusiones legales, organizada por Iuris & Lex, la revista jurídica de El Economista. “El principio de independencia no se está respetando (…) en un delito de blanqueo el juez debe trabajar con autonomía, y eso aquí ha fallado estrepitosamente”, aseguró el magistrado, titular del juzgado de instrucción número 9 de Madrid. “Injerencias y presiones hay de to do tipo. Muchas, algunas no se pueden ni contar. Esto es público y notorio y nunca debía haber sucedido, es algo que yo no tengo por qué soportar”.

    GALLARDÓN… ¿LA MANO QUE MECE LA CUNA?

    Según el juez Silva las presiones que se están ejerciendo sobre él tienen su origen en diferentes sectores e instituciones. Sin embargo, el juez que instruye la causa contra Blesa declinó proporcionar nombres concretos. Ni tan siquiera cuando se le interrogó sobre si la mano que mecía la cuna era la del ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón el juez soltó prenda. Como se sabe Ruiz Gallardón defendió en su momento la continuidad de Blesa en la presidencia Caja Madrid y no ha tenido pelos en la lengua a la hora de manifestarse públicamente a favor de las actuaciones que ha emprendido sorprendentemente Fiscalía contra la instrucción del juez Elpidio Silva.

    “Desconozco si Gallardón ha sido el mentor de Blesa, eso es algo que sinceramente no me interesa. Sólo me interesa el proceso penal, que debe discurrir por estos términos, porque si no sería no aceptar las reglas del juego que nos hemos marcado con la Constitución”, manifestó el juez cuando se le preguntó acerca de las posibles presiones de Gallardón.

    CRÍTICAS A LA FISCALÍA

    Silva se mostró, en cualquier caso, mucho más tajante cuando se le preguntó por la posibilidad de que la Fiscalía pudiera interponer una querella contra él.

    Aunque el juez Silva dijo no tener constancia de que la Fiscalía tenga la intención de interponer una querella en contra de él advirtió supondría una “injerencia”. “Yo lo interpreto así. Al juez hay que dejarlo trabajar”. No obstante manifestó que una iniciativa en ese sentido “se estrellaría” porque durante su instrucción no está haciendo nada “que se separe un milímetro de la legalidad”.

    INDICIOS DE CRIMINALIDAD

    El juez Silva no acepta que sienta ningún tipo de enemistad o animadversión contra Blesa, que es una de las razones por las que se le ha recusado. “No tengo ningún tipo de enemistad con nadie. El que diga esto tiene un grave error cognitivo. No tengo enemistad”, concluyó.

    Durante su ponencia, Silva ha defendido que los delitos de blanqueo de capitales merecen por parte del derecho penal “una atención especial”, y ha hecho hincapié en la necesidad de profundizar en la elaboración de un “sistema de alertas” que posibilite determinar “el grado de intervención” en estos delitos de las personas implicadas en ellos. Otro de los problemas actuales, según ha señalado, es el hecho de que es “muy difícil” encontrar pruebas directas que los demuestren.

  5. EL DIA QUE ACABO LA CRISIS

    http://blogs.deia.com/rincondelproteston/2013/06/09/el-dia-que-acabo-la-crisis-recomendable-articulo-de-juan-jose-millas/
    Un buen día del año 2014 nos despertaremos y nos anunciarán que la crisis ha terminado. Correrán ríos de tinta escritos con nuestros dolores, celebrarán el fin de la pesadilla, nos harán creer que ha pasado el peligro aunque nos advertirán de que todavía hay síntomas de debilidad y que hay que ser muy prudentes para evitar recaídas.

    Conseguirán que respiremos aliviados, que celebremos el acontecimiento, que depongamos la actitud crítica contra los poderes y nos prometerán que, poco a poco, volverá la tranquilidad a nuestras vidas.

    Un buen día del año 2014, la crisis habrá terminado oficialmente y se nos quedará cara de bobos agradecidos, nos reprocharán nuestra desconfianza, darán por buenas las políticas de ajuste y volverán a dar cuerda al carrusel de la economía. Por supuesto, la crisis ecológica, la crisis del reparto desigual, la crisis de la imposibilidad de crecimiento infinito permanecerá intacta pero esa amenaza nunca ha sido publicada ni difundida y los que de verdad dominan el mundo habrán puesto punto final a esta crisis estafa —mitad realidad, mitad ficción—, cuyo origen es difícil de descifrar pero cuyos objetivos han sido claros y contundentes: hacernos retroceder 30 años en derechos y en salarios.

    Un buen día del año 2014, cuando los salarios se hayan abaratado hasta límites tercermundistas; cuando el trabajo sea tan barato que deje de ser el factor determinante del producto; cuando hayan arrodillado a todas las profesiones para que sus saberes quepan en una nómina escuálida; cuando hayan amaestrado a la juventud en el arte de trabajar casi gratis; cuando dispongan de una reserva de millones de personas paradas dispuestas a ser polivalentes, desplazables y amoldables con tal de huir del infierno de la desesperación, entonces la crisis habrá terminado.

    Un buen día del año 2014, cuando los alumnos se hacinen en las aulas y se haya conseguido expulsar del sistema educativo a un 30% de los estudiantes sin dejar rastro visible de la hazaña; cuando la salud se compre y no se ofrezca; cuando nuestro estado de salud se parezca al de nuestra cuenta bancaria; cuando nos cobren por cada servicio, por cada derecho, por cada prestación; cuando las pensiones sean tardías y rácanas, cuando nos convenzan de que necesitamos seguros privados para garantizar nuestras vidas, entonces se habrá acabado la crisis.

    Un buen día del año 2014, cuando hayan conseguido una nivelación a la baja de toda la estructura social y todos —excepto la cúpula puesta cuidadosamente a salvo en cada sector—, pisemos los charcos de la escasez o sintamos el aliento del miedo en nuestra espalda; cuando nos hayamos cansado de confrontarnos unos con otros y se hayan roto todos los puentes de la solidaridad, entonces nos anunciarán que la crisis ha terminado.

    Nunca en tan poco tiempo se habrá conseguido tanto. Tan solo cinco años le han bastado para reducir a cenizas derechos que tardaron siglos en conquistarse y extenderse. Una devastación tan brutal del paisaje social solo se había conseguido en Europa a través de la guerra. Aunque, bien pensado, también en este caso ha sido el enemigo el que ha dictado las normas, la duración de los combates, la estrategia a seguir y las condiciones del armisticio.

    Por eso, no solo me preocupa cuándo saldremos de la crisis, sino cómo saldremos de ella. Su gran triunfo será no sólo hacernos más pobres y desiguales, sino también más cobardes y resignados ya que sin estos últimos ingredientes el terreno que tan fácilmente han ganado entraría nuevamente en disputa.

    De momento han dado marcha atrás al reloj de la historia y le han ganado 30 años a sus intereses. Ahora quedan los últimos retoques al nuevo marco social: un poco más de privatizaciones por aquí, un poco menos de gasto público por allá y voilà: su obra estará concluida.

    Cuando el calendario marque cualquier día del año 2014, pero nuestras vidas hayan retrocedido hasta finales de los años setenta, decretarán el fin de la crisis y escucharemos por la radio las últimas condiciones de nuestra rendición.

  6. Ex canciller francés asegura que Reino Unido planeó la violencia en Siria hace dos años

    http://www.librered.net/?p=27514

    Así lo afirmó el ex ministro de Relaciones Exteriores de Francia, Roland Dumas, durante una reciente entrevista con el canal parlamentario francés LCP.

    “Voy a decirle algo. Yo estuve en Inglaterra dos años antes de la violencia en Siria por otro asunto. Me reuní con altos funcionarios británicos, que me confesaron que estaban preparando algo en Siria”, empezó Dumas, según lo cita la cadena iraní Press TV.

    “Esto fue en Gran Bretaña, no en Estados Unidos. Gran Bretaña estaba organizando una invasión de rebeldes en Siria. Incluso me preguntaron, aunque ya no era ministro de Asuntos Exteriores, si me gustaría participar”.

    Además, dio a entender que la violencia en Siria tiene mucho que ver con la postura anti-israelí que tiene el Gobierno del país árabe.

    En este contexto, el ex ministro señaló que había sido informado por un primer ministro israelí hace mucho tiempo de que Tel Aviv trataría de “destruir” a cualquier país que no se “llevase bien” con Israel en la región.

    Desde que en marzo del 2011 estalló la violencia en Siria, ya son casi 93.000 las personas que han muerto según el cómputo realizado por la ONU.

  7. ¿EXISTE HOY LA IZQUIERDA TRANSFORMADORA? Armando B. Gines
    http://www.rebelion.org/noticia.php?id=169801

    Hallar ideas de izquierda genuinas en el mundo de hoy resulta una empresa bastante complicada. El paso de las diferentes versiones socialdemócratas por instancias gubernamentales ha dejado un terreno arrasado por connivencias tácitas y expresas con la derecha y los poderes fácticos y por renuncias ideológicas profundas en aras de un pragmatismo posibilista. A ello cabría añadir que el sindicalismo de fábrica clásico no ha sabido adaptarse a las nuevas condiciones de precariedad absoluta del mercado laboral, en buena parte avaladas por pactos regresivos para salvar los muebles de un presente acuciante que pedía respuestas inmediatas. El oasis del estado del bienestar, el gran logro de la socialdemocracia y las huestes sindicales tradicionales, se ha ido volando controladamente sin que la coalición de ambas fuerzas haya sido capaz de defenderlo con acierto ni de oponer una visión de conjunto coherente para hacerlas frente. Hoy vemos como los movimientos sociales van una zancada por delante de la socialdemocracia y los antiguos sindicatos de clase neutralizados como vanguardia transformadora desde hace tiempo al haberse institucionalizado por completo: en maneras de entender la acción política y en ideas que reclamen modelos de sociedad distintos a los representados por las democracias capitalistas.

    La clase media desgajada del concepto histórico clase trabajadora nunca ha tenido la personalidad de su cuna ni el empuje político de su manantial para dar forma y sentido a la lucha emancipadora de toda la sociedad. Se quedó estancada confortablemente en ideas liberales nominalistas (libertad, democracia) desactivando en la práctica sus contenidos fuertes. Su discurso adolecía de capacidad de propuesta y de acciones concretas. Siempre buscaba la conciliación dentro de una armonía idílica llamada democracia. Con consumir había carnaza suficiente. Su meta era emular la estética de la clase alta, mimetizando en cada mirada la ideología de sus protectores y patrocinadores capitalistas. Su yo individual se elevó a cumbres insospechadas en detrimento de los lazos que le unían a sus verdaderas realidades biológicas y culturales: los padres trabajadores, las madres de doble empleo en el hogar y en la calle, el barrio donde vieron la luz, el pueblo rural de sus abuelos… El éxito individual y el progreso material hipotecado o a plazos servían de pantalla para no hacerse preguntas en alto. Esta situación ideológica fue alentada y jaleada con entusiasmo por las advocaciones socialdemócratas más o menos de izquierda, posiciones que penetraron la inteligencia de los dirigentes más señeros del movimiento obrero. Muchas capas de la clase trabajadora se hicieron de la noche a la mañana clase media, arrancando de cuajo sus raíces populares históricas.

    Hoy, con la enésima crisis del capitalismo, cunde cierto desconcierto entre los sindicatos de siempre y el alter ego por antonomasia de la derecha, la socialdemocracia light que coopta los sillones del poder institucional al servicio de los mercados. Los sindicatos están perdiendo fuelle a marchas forzadas: solo les ampara la fábrica, modelo en declive desde hace décadas. Por su parte, a la socialdemocracia ya no le vale su doble apuesta del discurso izquierdista cuando está en la oposición que más tarde permuta por la responsabilidad técnica y la adhesión inquebrantable a los poderes en la sombra. Esa travesura mediática ya presenta desgarros y heridas muy serias. El electorado no traga con ellas. Tampoco las capas más desfavorecidas de la sociedad. Si a ello añadimos el descrédito creciente de los sindicatos, el panorama social presenta un hueco difícil de cubrir. Ese vacío lo han ido llenando movimientos de nuevo cuño y gritos colectivos todavía sin nexos comunes ni planteamientos globales. Responden a iniciativas concretas, parciales y puntuales, pero que ponen en cuestión a los actores tradicionales de la izquierda.

    En este teatro dibujado a grandes trazos, los restos que aún mantienen cierta presencia en lo político y lo social más allá de las lindes socialdemócratas, tienen dificultades extremas para abrir un espacio propio consistente que aglutine a los desafectos con los valedores del régimen de la democracia capitalista. Los movimientos que han saltado a la palestra en los últimos años adolecen de un corpus ideológico estable y sus objetivos, de momento, se basan en un NO rotundo sin afirmaciones de conjunto que puedan ofrecer a la sociedad marcos de referencia omnicomprensivos de la realidad. ¿De dónde partir? ¿Qué tipo de sociedad queremos? ¿Cómo articular una fuerza plural? Tremendas preguntas que aún llevarán tiempo y debates para responder con lucidez y eficacia.

    Marx podría ser un punto de reinicio adecuado, si bien su nombre e ideas provocan un rechazo claro y evidente en muchas gentes que hoy se movilizan contra la crisis. Es lógica y consecuente esa postura emotiva o visceral porque el marxismo ha sido vilipendiado y denostado a conciencia tanto por el sistema capitalista como por las izquierdas cooptadotas del margen izquierdo del poder. Lo cual no quiere decir que a Marx haya que olvidarlo sin más, antes al contrario, habrá que utilizarlo con mesura e inteligencia para conquistar puntos de encuentro y convergencia sólidos y plurales.

    Judith Butler: el otro y el yo social

    El interrogante principal, no obstante, sigue abierto y sin contestar. ¿De dónde partir? Además de aprovechar las experiencias movilizadotas en marcha, sería necesario y oportuno dotar a esa presunta y deseable alternativa de algunas ideas-madre que posibilitaran un desarrollo intelectual compartido de la nueva época ya plenamente en vigor: la crisis permanente de la posmodernidad. La filósofa estadounidense Judit Butler puede ayudarnos en esa búsqueda de nuevas perspectivas para encarar el futuro-presente desde bases originales y seductoras que motiven reflexiones en todos los campos de la acción política de la izquierda.

    Butler parte de una observación que une campos de conocimiento en apariencia lejanos, la biología y la cultura: todos venimos al mundo en precario, necesitamos del otro de forma inminente e insoslayable para alcanzar nuestros propósitos de supervivencia y aprendizaje. El yo autónomo predicado por el neoliberalismo no existe como tal. Todos formamos una unidad denominada yo social, vulnerable de principio a fin, sujeto a infinidad de contingencias imprevisibles. Este arranque biocultural o biopolítico, evidente por lo demás, nos muestra que sin lo social el yo es una entelequia ideológica de sometimiento al orden establecido. Cualquier política de izquierdas debiera contener este principio insoslayable en su contacto cotidiano con la realidad.

    Ese yo social traspasa las fronteras de lo local en la casa-mundo de ahora mismo. Debiera ser una especie de comodín ambivalente para oponerse tanto a las guerras imperialistas como a la explotación laboral. Sería un modo político y ético convincente para reconocer al otro el mismo estatus nuestro. Ahí reside la fuerza de la idea: en el reconocimiento pleno del otro, no como sujeto eterno con peculiaridades fijas sino como marco de diálogo constante con entes cambiantes y móviles sin relaciones de supeditación o superioridad unilaterales.

    En realidad, Butler propone que cambien las actitudes desde sus mismas raíces constitutivas. Occidente no es, como nos dice el mundo unipolar de pensamiento único que habitamos, el cénit de ningún progreso ininterrumpido mágico ni mítico. En todas las culturas conviven prejuicios e intereses corporativos de clase que desfiguran la realidad y crean desde su ideología particular sujetos acabados y ficticios para tener adversarios o enemigos con los que entablar competencia directa y mantener así el statu quo vigente. Una civilización buena contra otra mala. Adeptos a la verdad capitalista contra antisistemas. Moderados amantes del orden contra radicales. Gentes de bien contra malvados agitadores. Modernos contra premodernos. Esas contiendas son inducidas por el sistema para controlar biopolíticamente el cuerpo y la conciencia individual y pulsiones colectivas de las masas.

    Todos los relatos del poder están atravesados de dilemas y dicotomías basadas en los dúos verdad-mentira y bueno-malo. Son discursos estructurados en binomios en los que el sujeto antagonista (el otro frente al nosotros) puede ser torturado hasta la muerte por la verdad-bondad de la cultura occidental, blanca, cristiana y democrática. Esa actitud central conforma sibilinamente el marco general por el que nos alcanza, vemos e interpretamos la realidad.

    Parece sencillo o baladí adoptar el sugestivo punto de vista de Judith Butler, pero la compleja y fractal realidad nos dice que no lo es en la praxis diaria. La categoría de pensamiento que configura al otro es débil en la sociedad actual aunque parezca lo contrario: no hay empatía para reconocerlo en toda su plenitud. El otro es el inmigrante, el extranjero, el crítico, el rebelde, el que exige justicia, el que comparte lo que tiene, la piel diferente, la cultura distinta. Existen muchas prevenciones y prejuicios para entablar diálogo franco con ese otro tan dispar a la vez que tan parecido a nosotros. En este capítulo, las clases altas si tienen asumida a la perfección su vulnerabilidad y precariedad vitales. Por eso se fortifican con ejércitos privados y en urbanizaciones cerradas. El capitalismo actual precisa generar sujetos antagonistas continuamente para mantener su orden injusto. Encerrados en el yo ideológico del otro-malo, prefiguradas las existencias personales y culturales de manera dogmática, resulta imposible tender puentes entre el nosotros autorreferencial y el otro extraño tan alejado de nuestras elevadas emociones, tan ser humano como el yo precario que nos impide columbrar nuestra propia vulnerabilidad particular. El yo o es social o solo será un pequeño barco de guerra a la deriva. El otro puede ser un excelente inicio para una alternativa global verdaderamente de izquierdas.

  8. Mas barbarie..

    http://www.diario-octubre.com/2013/06/17/siria-ese-conflicto-inventado-por-la-otan/

    El ex Ministro de Asuntos Exteriores de Francia, Roland Dumas, indicó que: “Yo estuve en Inglaterra dos años antes de la violencia en Siria por otro asunto. Me reuní con altos funcionarios británicos, que me confesaron que estaban preparando algo en Siria“, según lo cita la cadena iraní Press TV.

    Continúa diciendo: “Esto fue en Gran Bretaña, no en Estados Unidos. Gran Bretaña estaba organizando una invasión de rebeldes en Siria. Incluso me preguntaron, aunque ya no era ministro de Asuntos Exteriores, si me gustaría participar“.1

    Así, nuevamente sale a la luz pruebas relativas a la creación artificial del conflicto en Siria por parte de miembros de la OTAN. Es arrancada esa aparente cobertura de levantamiento civil. Se trata de una guerra civil donde el imperialismo de la OTAN está interviniendo de forma indirecta.

    La OTAN tiene importantes intereses depositados en la caída de Al-Assad, imponiendo un gobierno “títere” a sus intereses en Siria. Éste país tiene intereses principalmente geoestratégicos para EE.UU e Israel. El dominio de esta zona supondría la pérdida de un aliado para Irán y para la guerrilla libanesa Hezbolá; supondría una posición geoestratégica para la invasión de Irán por parte de la OTAN -especialmente los más interesados, Israel y EE.UU-.

    Ante la debilidad de Turquía EE.UU. emplea otra de sus puntas de lanza de la zona: Egipto.

    Además, éste sábado el presidente de Egipto, Mohamed Morsi, ha anunciado la ruptura de las relaciones diplomáticas con Siria. Morsi ha decidido retirar al enviado egipcio en Damasco y ha cerrado la embajada siria en El Cairo. Así mismo, ahora es el que lleva la iniciativa de las medidas y sanciones más duras contra Siria, como la petición de creación de una zona de exclusión aérea.2

    De esta forma mostró su apoyo a los “rebeldes” sirios que combaten al gobierno de Al-Assad. Dice apoyar las “demandas de libertad” del “pueblo ” sirio. Libertades que además no proporciona él mismo en Egipto.

    En estos momentos turbulentos para Turquía -país de la zona que estaba llevando la iniciativa de la ofensiva contra Siria y Al-Assad que no puede seguir ejerciendo su papel- es Egipto quien toma el testigo contra Siria y en pro de los intereses de la UE, de EE.UU y de la OTAN, en su conjunto.

    Mercenarios y criminales presentados como “rebeldes civiles”:

    Los intereses económicos y geoestratégicos de las grandes multinacionales y de la criminal organización OTAN está por encima de las vidas humanas. La OTAN promovió, financió y adiestró3, a grupos de mercenarios nativos de Siria y traídos de otros puntos de Oriente Medio y del norte de África (como los adscritos a Al-Nasra). Grupos criminales que están realizando todo tipo de tropelías y masacres en suelo sirio contra la población civil. Han iniciado una guerra civil para cubrir sus ambiciones económicas.

    Así, al presidente ruso, Vladimir Putin, le espetó al primer ministro británico, David Cameron: “¿Quiere apoyar a los que comen las tripas de gente delante de todo el mundo?”4

    Un hipócrita más en la zona:

    Al igual que la otra punta de lanza de la OTAN en la zona, la Turquía de Erdogán, Morsi debería preocuparse de los conflictos sociales presentes en Egipto, de la represión que ejerce sobre la población egipcia y los graves problemas económicos y sociales existentes.5

    Por ejemplo, a principios de este año reprimió criminalmente a la población egipcia en Port Said como consecuencia de las protestas en la mencionada ciudad, causando al menos 40 muertos y numerosos heridos. Ésta ha sido minusvalorada intencionadamente por los medios medio de comunicación privados y públicos; ninguna crítica se ha producido ni investigación de la ONU para establecer sanciones al gobierno.

    Es evidente que el papel que juega en la zona Morsi, en este momento, es de interés para la OTAN. Por ello le protegen de sus tropelías cometidas en Egipto.6

  9. España es un AVE

    ¿Por qué somos el segundo país del mundo y primero de Europa en kilómetros de AVE? Nuestros gobernantes repiten a menudo el dato como un motivo de orgullo, pero ¿es algo como para presumir? ¿Podemos considerar un éxito que solo China (con un territorio veinte veces mayor) nos supere, y que tengamos más alta velocidad ferroviaria que cualquiera de las grandes economías mundiales?

    Dijo ayer Rajoy que “somos un gran país a la altura de sus obras”. Lo dijo al inaugurar otra línea de AVE, Madrid-Alicante. Y usó la metáfora del tren, la forma en que este ha “despejado el camino” para “abrirse paso en los terrenos más difíciles”. Igual que el tren supera cualquier obstáculo (un río, una montaña, un desnivel), nosotros como país “somos más que capaces de salir adelante”.

    La metáfora es algo más que un arrebato lírico: en efecto, el AVE, con todo lo que significa, puede ser la mejor definición del modelo de país que hemos construido durante las últimas décadas.

    España no es un tren, no cualquier tren: España es un AVE. Un AVE español, para ser más exactos. Nuestro modelo económico, social, territorial e institucional se parece mucho al modelo ferroviario de los últimas décadas. El AVE dice mucho de nosotros, cómo somos, de dónde venimos, cómo hemos llegado hasta aquí.

    Hablamos de un tren carísimo e ineficiente, cuyo coste no se corresponde a su utilización, y que se ha comido más de 34.000 millones de euros, incluido mucho dinero europeo para cohesión. Un tren que refleja la desigualdad económica y social, pues disfrutan de él una minoría para sus negocios y ocios, mientras la mayoría se siente afortunada por montarse un par de veces al año.

    Un tren que muestra también la desigualdad territorial y atiende el centralismo político madrileño en vez de los corredores principales. Un tren que genera transferencias y concentraciones de población y de riqueza, beneficiando a los grandes núcleos urbanos y empresariales, y dejando en la cuneta miles de pueblos.

    Un tren que devora recursos pero también territorio, cuyas exigencias (sin curvas ni pendientes) destrozan el entorno por donde pasa, con grandes túneles, viaductos y desmontes; y que favorece la especulación urbanística al emplazar sus estaciones. Un tren que se ha comido buena parte del ferrocarril convencional, secando los recursos públicos hasta el cierre de líneas y la falta de mantenimiento de las restantes.

    El AVE, metáfora del país, es además una desmesurada obra pública que ha enriquecido a las grandes constructoras, generando una circulación de dinero que en algunos casos acababa en sobres en la sede del partido que adjudicaba esas mismas obras.

    Como se vio ayer, el AVE refleja también el momento actual del país: mientras las autoridades se hacían fotos y pronunciaban discursos optimistas –incluida una alcaldesa imputada y un príncipe al que ya no gritan “guapo”-, en la puerta los ciudadanos protestaban y se llevaban algún porrazo.

    Así dicho, en efecto España se parece mucho al AVE. Pero la alta velocidad habla también del país que pudo haber sido y ya no será, la oportunidad perdida de haber optado en su momento por otro modelo económico y social. Los más de 34.000 millones que se ha llevado el AVE hacen pensar en los planes que en su día se contemplaron de modernizar la red ferroviaria ya existente: por menos dinero tendríamos hoy una red más extensa, a velocidades más que aceptables ( hasta 200 km/h, como tantos trenes europeos), que llegaría a más poblaciones y con precios más asequibles. Planes que se aparcaron en cuanto el gobierno socialista sucumbió a la fiebre del AVE.

    Y no solo miramos hacia atrás: el AVE nos habla también del futuro que nos han reservado como país, un modelo económico que no pasa por la investigación ni la formación ni el bienestar ciudadano, sino por el desarrollo turístico. Dijo ayer Rajoy que la nueva línea favorecerá “la movilidad turística”, y estaba describiendo el país que seremos: un paisaje pintoresco cruzado por trenes veloces desde los que hacen fotos los turistas, y que solo se detiene en los grandes núcleos.

    Claro que todavía puede ser peor: quizás Rajoy, al decir que somos un país a la altura de sus obras, no se refería solo al AVE, y estaba pensando en otros hitos. Así que, volviendo a la pregunta inicial, ¿por qué somos el país de Europa con más kilómetros de AVE y con más calatravadas?
    Isac Rosa en eldiario.es

  10. ESPAÑA ES UN AVE . Isaac Rosa
    http://www.eldiario.es/zonacritica/AVE_tren_modelo_economico_Espana_6_144245591.html

    ¿Por qué somos el segundo país del mundo y primero de Europa en kilómetros de AVE? Nuestros gobernantes repiten a menudo el dato como un motivo de orgullo, pero ¿es algo como para presumir? ¿Podemos considerar un éxito que solo China (con un territorio veinte veces mayor) nos supere, y que tengamos más alta velocidad ferroviaria que cualquiera de las grandes economías mundiales?

    Dijo ayer Rajoy que “somos un gran país a la altura de sus obras”. Lo dijo al inaugurar otra línea de AVE, Madrid-Alicante. Y usó la metáfora del tren, la forma en que este ha “despejado el camino” para “abrirse paso en los terrenos más difíciles”. Igual que el tren supera cualquier obstáculo (un río, una montaña, un desnivel), nosotros como país “somos más que capaces de salir adelante”.

    La metáfora es algo más que un arrebato lírico: en efecto, el AVE, con todo lo que significa, puede ser la mejor definición del modelo de país que hemos construido durante las últimas décadas.

    España no es un tren, no cualquier tren: España es un AVE. Un AVE español, para ser más exactos. Nuestro modelo económico, social, territorial e institucional se parece mucho al modelo ferroviario de los últimas décadas. El AVE dice mucho de nosotros, cómo somos, de dónde venimos, cómo hemos llegado hasta aquí.

    Hablamos de un tren carísimo e ineficiente, cuyo coste no se corresponde a su utilización, y que se ha comido más de 34.000 millones de euros, incluido mucho dinero europeo para cohesión. Un tren que refleja la desigualdad económica y social, pues disfrutan de él una minoría para sus negocios y ocios, mientras la mayoría se siente afortunada por montarse un par de veces al año.

    Un tren que muestra también la desigualdad territorial y atiende el centralismo político madrileño en vez de los corredores principales. Un tren que genera transferencias y concentraciones de población y de riqueza, beneficiando a los grandes núcleos urbanos y empresariales, y dejando en la cuneta miles de pueblos.

    Un tren que devora recursos pero también territorio, cuyas exigencias (sin curvas ni pendientes) destrozan el entorno por donde pasa, con grandes túneles, viaductos y desmontes; y que favorece la especulación urbanística al emplazar sus estaciones. Un tren que se ha comido buena parte del ferrocarril convencional, secando los recursos públicos hasta el cierre de líneas y la falta de mantenimiento de las restantes.

    El AVE, metáfora del país, es además una desmesurada obra pública que ha enriquecido a las grandes constructoras, generando una circulación de dinero que en algunos casos acababa en sobres en la sede del partido que adjudicaba esas mismas obras.

    Como se vio ayer, el AVE refleja también el momento actual del país: mientras las autoridades se hacían fotos y pronunciaban discursos optimistas –incluida una alcaldesa imputada y un príncipe al que ya no gritan “guapo”-, en la puerta los ciudadanos protestaban y se llevaban algún porrazo.

    Así dicho, en efecto España se parece mucho al AVE. Pero la alta velocidad habla también del país que pudo haber sido y ya no será, la oportunidad perdida de haber optado en su momento por otro modelo económico y social. Los más de 34.000 millones que se ha llevado el AVE hacen pensar en los planes que en su día se contemplaron de modernizar la red ferroviaria ya existente: por menos dinero tendríamos hoy una red más extensa, a velocidades más que aceptables ( hasta 200 km/h, como tantos trenes europeos), que llegaría a más poblaciones y con precios más asequibles. Planes que se aparcaron en cuanto el gobierno socialista sucumbió a la fiebre del AVE.

    Y no solo miramos hacia atrás: el AVE nos habla también del futuro que nos han reservado como país, un modelo económico que no pasa por la investigación ni la formación ni el bienestar ciudadano, sino por el desarrollo turístico. Dijo ayer Rajoy que la nueva línea favorecerá “la movilidad turística”, y estaba describiendo el país que seremos: un paisaje pintoresco cruzado por trenes veloces desde los que hacen fotos los turistas, y que solo se detiene en los grandes núcleos.

    Claro que todavía puede ser peor: quizás Rajoy, al decir que somos un país a la altura de sus obras, no se refería solo al AVE, y estaba pensando en otros hitos. Así que, volviendo a la pregunta inicial, ¿por qué somos el país de Europa con más kilómetros de AVE y con más calatravadas?

  11. YA NO ENCUENTRO PALABRAS . Carlos Martinez
    http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article53612

    Nos están robando las pensiones de forma miserable. Nos están robando la sanidad pública y la salud. Nos están robando la dignidad de poder trabajar cerrando empresas, administraciones, comercios o almacenes. Nos están robando poco a poco la democracia ¡Y nadie nos llama a salir a la calle de una vez! Nadie nos grita a saltar ya de una vez. Nadie convoca nada que no sean conciliábulos de debate, asambleas, congresos, conferencias, encuentros. Pero nadie llama al estallido social de una vez.

    Pero claro, en las colas del paro hay silencio y vergüenza. Los y las funcionarias públicas ven cómo se despiden a sus hermanos laborales en silencio y no se les ocurre pensar que ellas y ellos van detrás, especialmente si trabajan en ayuntamientos. Los precarios se alegran por contratos de cinco jornadas a 40 euros día. Los padres no revientan aunque les roben las becas a sus hijos.

    Solo se me ocurre pedir un poco de dignidad. Que no nos roben también el valor y el derecho a ser personas libres e iguales sin rechistar siquiera.

    Hay demasiado sindicalista superado por la situación y sin saber qué hacer. Demasiado cargo público pensando que en los pasillos de un parlamento o el despacho de una consejería se puede hacer algo mientras nos roban y encima insultan. Demasiado facha pepero mandando y sin ninguna vergüenza. Demasiado socioliberal meándose en la memoria de Pablo Iglesias. Demasiado activista perdiendo las horas en facebook solo en su casa, sin juntarse con nadie de su barrio y creyendo el pobre que eso de la brecha digital no es una monstruosa verdad. Demasiado espíritu pequeño burgués imaginando desde internet la revolución, a pesar de que las y los excluidos no tienen internet.

    Hay demasiada reunión y poca unión. Unión en la lucha y lucha social y política, pero en la calle, las plazas, los talleres, aunque sean de pensamiento.

    No os dais cuenta de que nos han recluido en casa. Nos están abrumando de trabajo en los parlamentos. Están acabando con los sindicatos y su espíritu de clase y de lucha, a cambio de negociar derrota tras derrota. No os dais cuenta de que nos están volviendo a ganar, mientras nosotras y nosotros somos incapaces de conquistar ni siquiera las barras de los bares de parados, sub-empleados y esclavos y esclavas varias así como de los pensionistas acabados y esquilmados.

    Ya no hay palabras. Ya lo sabemos todo. Tenemos las soluciones y los programas. Pero nos falta fe, fe en nosotras y nosotros mismos. Fe en el éxito de nuestra lucha y muy pocas ganas de jugarnos el tipo y luchar por un futuro común.

    La gente- lo siento en el estado español no hay pueblo. Los pueblos se forjan y aquí solo hay una masa informe adormecida y demasiado enterado.- ¿La gente no ve acaso lo que está pasando en Grecia? Y que solo vamos entre tres y seis meses detrás de ellos. ¡¡Qué esperamos!!

    Amigas y amigos vamos a montar algo. Vamos a ser dignos. Vamos a luchar ya de una vez.

    Fuente: http://www.attac.es/2013/06/16/ya-n

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