China (IV)

 

 Retomo el tema donde lo dejé.

No es ya sólo que nos estamos dejando engañar mansamente por las tácticas goebbelsianas de toda la prensa vendida y canallesca occidental, que sigue a rajatabla las consignas usanianas, no, es que parece como si a nosotros instintivamente nos repugnara el predominio de la justicia y la igualdad sobre la libertad.

 Lo que no se puede hacer es quejarse amargamente de lo que están haciendo todas las economías occidentes superliberales, teóricamente, claro, porque están viviendo ahora a expensas de ese intervencionismo estatal tan repudiado por la Thatcher y el Reagan, que en lugar de atender las necesidades del pueblo concentran todos sus esfuerzos en salvar a los Bancos, mientras se cargan el Estado del bienestar, al propio tiempo que viven en continua recesión, y, luego, revolverse airadamente contra una economía que está creciendo ahora mismo al 7’7 % de su PIB y cuya redistribución de beneficios es tal que ha permitido a 15 millones, 15 millones, eh, que se dice pronto, de ciudadanos chinos comprarse coche, hace dos años,  más por cierto que el número de usanianos que lo hicieron en el mismo tiempo.

 La política ha sido definida sustancialmente como el arte de lo posible, el arte de lo real, hacer política es, por tanto, conseguir en cada momento, en cada circunstancia histórica, la mayor cantidad de bienestar posible para el pueblo que se gobierna.

 Y resulta que los chinos, en este preciso momento histórico, en esta especialísima circunstancia, con un ciclo económico mundial recesivo, con una crisis mundial galopante que se está cargando todo el bienestar de las naciones, resulta que son el ejemplo universal de crecimiento, llegándose incluso a decir que han conseguido encontrar un nuevo paradigma económico que puede desterrar para siempre, si acaba imponiéndose universalmente, el tan denostado paradigma liberal.

 Lo que ocurre es que, toda la gobernanza mundial, que lo que pretende sobre todo es mantener el “statu quo” económico actual para no poner en peligro sus canallescos privilegios, no admitirá nunca un paradigma que se basa en aceptar la existencia de los mercados pero subordinándolos a un control estatal interno de tal manera que se hagan compatibles la competencia más dura en el ámbito internacional con una redistribución de la riqueza a nivel interno, o sea, una especie de cuadratura del círculo.

 Pero lo queramos o no, lo quieran o no los grandes magnates de la industria y el comercio occidentales, esto es lo que, en este momento histórico, hay.

 

13 comentarios en “China (IV)

  1. Quizás ya no queda casi tiempo para la política …. Nos estamos cargando la supervivencia del hombre en la Tierra. La Naturaleza saldrá adelante, pero es posible que nosotros como especie ya no estemos para verlo.

    LA ÚLTIMA PRESA

    “Los especiales de hoy son ensalada de líquenes, tapa de cucarachas y un entrante de rata asada”. “Ambientalistas alarmistas, y mira que decían que sólo quedarían las cucarachas”

    Queridos lectores,

    Hace pocos días pude comprobar en mi entorno algunas reacciones extrañadas e incluso airadas después de ver ciertas noticias con recomendaciones un tanto sorprendentes hechas por las Naciones Unidas respecto al tema de la alimentación humana, a través de la organización que se dedica a abordar estas cuestiones, la FAO. Efectivamente: si hace apenas un par de semanas la FAO alababa las excelencias de una dieta basada en insectos para proporcionar proteína a los hombres, unos días más tarde una nueva delicatessen marinas nos era propuesta: las medusas.

    No han sido pocos los comentarios jocosos que ridiculizan estas propuestas de la FAO. Poca gente ha profundizado en el problema para comprender el por qué de estos anuncios tan estentóreos y, aparentemente, fuera de tiempo y de medida desde la perspectiva de Occidente. Tales mensajes, sin embargo, son muy sintomáticos de dónde estamos, hacia dónde vamos y, sobre todo, a dónde podemos llegar si no rectificamos a tiempo.

    Merece la pena recordar que estamos sufriendo la tercera crisis alimentaria global en cuatro años, propiciada en muy buena medida por la dependencia de las explotaciones agrícolas de Occidentes sobre los combustibles fósiles. El profesor David Pimentel, de la Universidad de Cornell recuerda a menudo que por cada caloría que llega al plato de un occidental se han consumido 10 calorías de combustibles fósiles en forma de fertilizantes, pesticidas y la energía usada para mover la maquinaria agrícola, el transporte de alimentos y el mantenimiento de la cadena de frío o de conservación. La productividad de las tierras en los países occidentales es muy grande, bien es cierto, pero es gracias al uso intensivo de maquinaria y productos químicos, y sin ellos bajaría de forma rápida y radical. El caso es que la FAO ha hecho repetidos llamamientos de alerta sobre los bajos niveles de reservas de grano y de alimentos en general, sin que se haya producido una concertación internacional apreciable, ensimismados como están los occidentales con la crisis económica.

    Hace dos años analizábamos en profundidad cómo el grado de dependencia de los alimentos importados de los países del Norte de África y Oriente Medio era uno de los factores clave que explicaban el estallido de revueltas que se dio en conocer como Primavera Árabe. Hoy, dos años más tarde las condiciones que dieron lugar a esos estallidos de Enero y Febrero de 2011 se reproducen, con algunos países como Egipto internándose más profunda y rápidamente en el caos más allá de las esperanzas depositadas en los nuevos Gobernantes. Lo cierto es que Egipto ha pasado de ser un exportador neto de petróleo a ser importador justamente en 2011, y sin las regalías del petróleo Egipto no puede pagar por los alimentos que necesita importar. Se ve por tanto en un cruel dilema: o restringe el acceso de su industria o población al petróleo o come. Y ahora se mueve en el filo de la navaja, entre exportar o no exportar.

    Otros países como Túnez consiguen financiación suficiente gracias a los ingresos del turismo, pero se pueden anticipar nuevos estallidos en países cuya principal industria es la producción de petróleo y que difícilmente podrían adaptarse a perder tal fuente de ingresos. Uno de los más amenazados por una inestabilidad nada lejana es Argelia, país que hace tan sólo 20 años sufrió una sangrienta guerra civil auspiciada desde Occidente. La producción de petróleo de Argelia está cayendo alarmantemente, con muchos anuncios de problemas muy serios en las explotaciones y como pasa en muchos países, una incapacidad política de aceptar que la producción de petróleo ya sólo puede caer.

    Una revuelta de gran calado en Argelia puede traer mucha inestabilidad a la región, sobre todo a los países limítrofes, aparte de cortar una de las dos vías principales de aprovisionamiento de gas natural de Europa y fundamental para España (río revuelto de que los adalides del fracking patrio intentarán sacar buen provecho, abusando de la necesidad para consumar esta estafa). Y el círculo de países potencialmente explosivos en este área (Norte de África y Oriente Medio) es bastante amplio: Yemen, Bahrein, inclusive Irán… Países con muchos desequilibrios interiores y una enorme dependencia del exterior en una cuestión crítica como es la alimentación.

    Pero las cosechas de invierno en el hemisferio norte están, ahora mismo, en peligro. Todo depende ahora de que los bandazos asociados a la inestabilidad climática creciente no las den al traste. Este año el verano podría ser relativamente frío, tormentoso e inestable en Europa como consecuencia de un fenómeno bastante singular, como es la inestabilización de la Corriente de Chorro atmosférica que nos da calor y humedad. Singular no porque tal inestabilización no se haya observado nunca, sino porque parece un fenómeno persistente y creciente asociado al rápido deshielo del Polo Norte. Porque mientras el sur de Europa se extraña de ver pasar uno y otro frente borrascoso empujado por el viento polar, en las zonas más norteñas, dentro ya del Círculo Polar Ártico, los termómetros muestran asombrosas temperaturas de 30ºC. Eventos que, aisladamente, pueden reportar los anuarios estadísticos meteorológicos, pero nunca en tantos sitios a la vez y durante tantos días.

    Aunque preocupante, si el verano al final es atropellado e inestable este año no es lo peor; lo verdaderamente grave es si a partir de ahora cada año la situación se reproduce, porque es cuestión de tiempo (y no mucho) que vengan varios años seguidos de malas cosechas. Malas cosechas en una de las zonas más productivas por mecanizadas del Mundo, y el granero del Norte de África y de Oriente Medio. El tiempo parece haber dado una pequeña tregua en la zona de España en la que yo vivo, aunque ya veremos lo que dura. Tendremos que vivir pendientes del cielo a partir de ahora (y mientras no llegue La Tempestad).

    Ya faltan alimentos y su falta se agravará en los próximos años, por el exceso de explotación de algunas tierras, por la falta de combustibles fósiles y por el cambio climático. En este contexto, no es de extrañar que la FAO hable de comer insectos (puesto que el ganado consume mucho grano). Pero, ¿y las medusas?

    La propia FAO avisaba hace más de una década que las capturas de peces habían comenzado su declinación por la sobrepesca. Si se mantuviera la presión actual, el ser humano exterminaría todas las especies de peces (las que no se usan para alimentación humana se usa como harina de pescado para engordar los peces en granjas marinas o piscifactorías) entre 2030 y 2050. A medida que el
    agotamiento de las pesquerías se va haciendo más y más palpable (con bancos españoles faenando en las costas de Somalia o en las islas Malvinas) el mar se va poblando de medusas, por la drástica caída de población de sus depredadores naturales (como el atún rojo en el caso del Mediterráneo).

    Así las cosas no es de extrañar que haya algunos negocios que proponen aprovechar proteínas animales de origen, digamos, inusual; uno de los más veteranos es Edible-shop.com; vayan y sorpréndanse.

    Una vez más el libre mercado triunfante encuentra sustitutos en cuanto se presentan los problemas… Pues no. Hay un problema fundamental: la capacidad de producción de biomasa de una red trófica. La frase suena enrevesada, pero la cosa es simple. Queremos comer insectos, pero, ¿qué comerán ellos? Sin los excedentes actuales, con los campos de cultivo en decaimiento, con un clima más inestable, la cantidad de insectos total será menor. Será aún más costoso cazar la cantidad suficiente de ellos para mantener a los hombres (baja TRE). Y una vez cazados dan pcoo rendimiento, con su exoesqueleto de quitina no aprovechable y más difícil de digerir. Con las medusas pasa algo semejante: ¿qué comen las medusas? plancton, crustáceos, larvas de pez… salvo que nos pongamos a comer el plancton, de todo lo demás ya estamos compitiendo con ellas. Al final, el problema es claro: los animales forman una red compleja de dependencias mutuas, llamada cadena trófica, y si destruimos demasiados eslabones de esa cadena puede colapsar completamente. Al final no podremos comer ni insectos ni medusas porque no habrá bastante, y los exterminaremos como a todo lo demás.

    Los planteamientos discutidos en este post muestra que en el fondo no hay la más mínima intención de cambiar, de variar el rumbo. Vivimos en una continua huída hacia adelante, incapaces de ver la realidad como si los subsistemas fueran independientes del todo. Lo único importante es mantener a ultranza un programa: el del depredador a ultranza, del máximo depredador. Por eso la respuesta de los países más opulentos a la caída de la productividad de sus tierras es el acaparamiento de tierras o land grabbing en otros países. La misma lógica rapaz que estamos aplicando a los alimentos es la que aplicamos a cualquier otro recurso, y así contaminamos ríos y acuíferos para explotar las arenas asfálticas del Canadá desde hace una década:

    Los biocombustibles o el fracking son simplemente expresiones últimas de esa locura crematística, que no piensa pararse ante nada, aunque acabe dejando el mundo como en la viñeta que abre el post.

    Cuando todo lo demás escasee, cuando no haya nada más que depredar, aún quedará una presa. La última presa: el Hombre. En la conferencia de Barbastro hace dos años mencionamos el procedimiento corpse-to-liquids (convertir cadáveres en sucedáneos de petróleo) como salida a la crisis energética, aunque los humanos también se podrían aprovechar como alimento. Visiones de hombres cazados por hombres que cada vez más se nos transmite desde el cine, prefigurando nuestra realidad, incluso en las películas más “serias”.

    Ésta es la lógica final de nuestro sistema económico, el punto de llegada de una carrera que empezamos hace dos siglos.

    http://crashoil.blogspot.com.es/

  2. Mi mayor agradecimiento hacia ti, Lucía, porque todo lo que yo he aprendido a lo largo y ancho de 84 años, sufriendo lo indecible, soportando lo que no se puede aguantar, aprendiendo en mi propia carne y a expensas de mi propia sangre todo lo que este sicario nos cuenta, tú, hoy, lo has traído a mis bogs, expuesto con una sencillez y claridad insuperables, culminando así mi esfuerzo de estos mis últimos años.

    Creo que, a partir de ahora, yo no debería hacer otra cosa que incluir todos los días en mis blogs este mensaje que tú nos has aportado, de un valor absolutamente incalculable y que, si llegara a ser leído por todo el mundo, quizá provocara esa revolución total que todas las personas de bien deseamos.

    Un beso,

  3. http://www.publico.es/456738/barcenas-ingreso-3-8-millones-de-euros-en-metalico-en-sus-cuentas-suizas-entre-2000-y-2005

    Luis Bárcenas ingresó personalmente entre los años 2000 y 2005 un total de 3,8 millones de euros en metálico en sus cuentas suizas. Así lo ha constatado la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía, que atribuye el “aumento desproporcionado” del patrimonio del extesorero del PP a la comisiones que cobraba junto a Francisco Correa, el cabecilla de la trama Gürtel, a empresas “afines” a cambio la adjudicación de contratos públicos.

    A lo largo de un voluminoso documento de 218 folios, entregado al juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz, la UDEF examina los movimientos de las cinco cuentas que Bárcenas tuvo abiertas consecutivamente en el antiguo Dresdner Bank de Ginebra (hoy LGT Bank), y cómo amasó una fortuna que alcanzó su culmen en el año 2007, con 22,1 millones de euros.

    La Policía concluye que, en las cuentas de Bárcenas, existen “indicadores de actividades sospechosas de estar vinculadas al blanqueo de capitales”, como las comisiones que Correa y él cobraban, junto a “otras fuentes de ingresos de origen desconocido en el sistema económico mediante la utilización masiva de efectivo principalmente como medio de pago”.

    En un informe anterior, la UDEF habló de ingresos en efectivo por Bárcenas en sus cuentas suizas de 2,4 millones, pero en el nuevo documento señala que ya tiene constancia de que en realidad, sólo entre 2000 y 2005, los ingresos personales del extesorero en metálico en dichas cuentas se elevó a 3,89 millones de euros, que hizo efectivos durante viajes a Lugano o Ginebra, divididos en al menos 29 ingresos.

    Asimismo, el informe relata como Bárcenas intentó encubrir el origen delictivo de los fondos mediante complejas operaciones de inversión, así como atribuir su procedencia a relaciones con el comercio de obras de arte que no han quedado acreditadas. Entre 1999 y 2011 obtuvo dividendos de las inversiones en bolsa por importe de 4,2 millones de euros. “Las órdenes de inversión están correlacionadas en la mayoría de los casos con las entradas en efectivo en cuenta”, señala la Policía.

    “Los fondos ya blanqueados, vuelven al sector de la economía real del que provenían o a otro diferente como fondos aparentemente legítimos”, dice el informe. De esta forma, “se cierra el circuito de blanqueo que a lo largo de la investigación ha quedado definido por la
    obtención de indicios”.

  4. http://www.publico.es/internacional/456762/el-pp-ve-un-escandalo-el-premio-del-parlamento-europeo-a-la-pah-y-pedira-retirarlo

    El eurodiputado del Partido Popular Carlos Iturgaiz ha considerado hoy un “verdadero escándalo” la entrega del premio Ciudadano Europeo 2013 a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), un galardón que la delegación del PP en la Eurocámara tratará de que se retire. En declaraciones a Efe, Iturgaiz dejó claro que su partido está “en contra” de la concesión del premio a la PAH, a la que calificó de “organización violenta”. Además, explicó que la formación estudiará si existe la posibilidad de dar marcha atrás y hacer que se retire el galardón a la PAH, y adelantó que al mismo tiempo pedirá que se replantee el reglamento por el que se rige el premio.

    En la misma línea, la portavoz de la delegación del PP en la Eurocámara explicó a Efe que el partido pedirá que se “modifique esta decisión”, aunque dijo no conocer aún el procedimiento a seguir. “Lamentamos que el único español que estaba en el jurado -el socialista y ex presidente del PE Enrique Barón-, no haya tenido la valentía de reconocer que los actos violentos de esta plataforma no se corresponden con los valores de este premio”, indicó. La delegación española del PP en la Eurocámara está “de acuerdo con los objetivos, no con los medios” que utiliza la PAH, ha subrayado. La candidatura de la plataforma que lidera Ada Colau fue presentada por los eurodiputados Raül Romeva (Verdes/ALE), Ana Miranda (Verdes/ALE) y Willy Meyer (GUE/NGL).

    El Parlamento Europeo también ha concedido este premio a la Real Academia de la Lengua Vasca (Euskaltzaindia), candidatura defendida por la eurodiputada liberal Izaskun Bilbao, así como a otros 41 proyectos y organizaciones de 21 países europeos. El galardón será entregado en una ceremonia en la sede del PE en Bruselas los próximos 16 y 17 de octubre. Desde el año 2008, la Eurocámara concede este galardón a personas u organizaciones que luchen por los valores europeos, promuevan la integración entre ciudadanos y los Estados miembros y faciliten la cooperación trasnacional dentro de
    la Unión.

  5. Matemática de la rabia (revisitada)
    Publicado el 7 junio, 2013 por Juan Carlos Monedero

    A la memoria de Clément Merric, estudiante de ciencias políticas asesinado por el odio y la impunidad. A todos los que se mueren en silencio porque les están matando los que dicen que no hay alternativa.
    Y un día de estos vamos a sumar los asesinatos de la gente que muere quince años antes de lo que les tocaba porque durante su vida no tuvo trabajo fijo ni seguridad social ni vivienda digna y fue dejando para más tarde ir al médico porque ahora le venía mal; y vamos a sumar los asesinatos de la gente que se quita de en medio por su propia mano porque los bancos les dicen que son económicamente inviables y los servicios sociales se han desmantelado para poder seguir enriqueciendo a los banqueros insaciables; y vamos a sumar las muertes en vida de la gente a las que les han quitado las esperanzas porque no les han dejado estudiar ni hacer planes para su futuro; y vamos a sumar los asesinatos de los niños que no han podido desarrollarse porque no había en casa suficiente comida como para cuidar su sueño y alimentar sus juegos; y vamos a sumar los asesinatos de la gente que ha muerto en trabajos basura, sin seguridad laboral, urgidos por patronos avariciosos o gerentes enloquecidos; y vamos a sumar los asesinatos de las mujeres que han perdido la vida porque el sistema no les dejó otro espacio que ser sumisas, débiles o prostitutas y no encontraron ojos en los que apoyarse cuando se estaban cayendo; y no nos vamos a dejar en la memoria sumar las mujeres que han muerto porque curas inquisidores, varones reaccionarios y políticos hipócritas y hostiles niegan el derecho al aborto y regresan a las catacumbas de la clandestinidad a las mujeres pobres que deciden interrumpir su embarazo; y vamos a sumar los asesinatos de la gente que no resistió respirar el aire sucio de nuestras ciudades, beber el agua contaminada de tantos lugares, comer la escasa y podrida comida que les dejaron los mercaderes; y vamos a sumar a los que se traga el mar queriendo cruzar en balsas de papel el Estrecho huyendo de la miseria que el norte ha creado en sus países y tambien las de aquellos que dejan su sangre en las fronteras que separan a los ricos de los pobres; y vamos a sumar los asesinatos de gentes caídas por balas, misiles, bombas y gases vendidas por traficantes de armas y proveedores de guerras. Y no se nos va a olvidar sumar las muertes de los asesinados por fascistas que quieren volver a hacer suyas las calles, y tampoco de esos asesinos de escritorio que dicen que los movimientos sociales son terroristas y los señalan como objetivos para que sus cachorros rapados terminen el trabajo. Sumando y sumando.
    Entonces, con tantas muertes en la conciencia, se nos va a llenar la boca de odio y los pulmones de tierra y las manos de justicia, y nos vamos a enfadar aún más cuando nos digan que somos nosotros los que estamos sembrando la lucha de clases. Y entonces no van a encontrar bosques tan profundos ni mares tan hondos ni montañas tan altas como para que puedan esconderse y escapar de tanta rabia como nos han hecho acumular y tanta humanidad como nos han robado. Porque ya no hay agua bendita que les lave la indecencia que están sembrando. Porque ni ellos se merecen tener el poder de derrumbarlo todo todo ni nosotros ser el contenedor golpeado que soporte los cascotes. El mal gobierno reclama la respuesta decidida de los ciudadanos que quieren un buen gobierno. Vayamos sumando.

  6. ¿PORQUIE SE HACEN LOS RECORTES?
    Vicenç Navarro
    http://www.vnavarro.org/?p=9026&lang=CA#more-9026
    No hay plena conciencia ni conocimiento a nivel de la población de que los recortes de gasto público, incluyendo de gasto público social, son (además de totalmente innecesarios y contraproducentes para incrementar la eficiencia económica del país y el bienestar de la población) resultado del enorme poder de lo que se llamaba antes la clase capitalista (y que en EEUU se llama la Corporate Class, es decir, la clase de los propietarios y gestores de las grandes corporaciones financieras, industriales y/o de servicios que dominan la economía del país) sobre sus instituciones políticas y mediáticas. Esta clase ha adquirido unos beneficios extraordinarios como consecuencia de unas políticas fiscales que les han permitido alcanzar unos niveles muy elevados de riqueza, a costa de empobrecer al Estado, el cual, a fin de cubrir los déficits públicos (resultantes de la merma de ingresos como consecuencia de los beneficios fiscales a los miembros de tal Corporate Class) están recortando y recortando el gasto público, incluyendo el social.
    Soy consciente de que esta observación será inmediatamente ignorada, marginada o definida por los establishments financieros y económicos (como Fedea y otros centros de investigación económica financiados por la Corporate Class) como “demagógica”, el insulto menos hiperbólico de los muchos que utilizan. Pero veamos los datos, que los que utilizan dicho término sistemáticamente ignoran. Uno de los países donde la información fiscal es más detallada es EEUU.
    El impuesto de sociedades (el impuesto sobre los beneficios) era en EEUU, como promedio, en los años 60 y 70 del pasado siglo, el 52% de los beneficios. De cada dólar que las grandes empresas conseguían como beneficios, 52 céntimos iban al gobierno federal. En realidad, los ingresos procedentes de este impuesto representaban el 33% de todos los ingresos al Estado federal. Pero todo esto cambió con la elección del Presidente Reagan, el gurú de los neoliberales (economistas como Sala i Martín y los de Fedea). Este Presidente bajó dicho impuesto al 35%, con lo cual los ingresos al Estado federal procedentes de este tipo de impuesto bajaron a un 9% de todos los ingresos al Estado federal. Pero además de bajar los impuestos a los beneficios, Reagan facilitó la desregulación de la movilidad de capitales, es decir, facilitó que las grandes empresas desplazaran sus actividades económicas a otros países, con lo cual las empresas dejaron EEUU en busca de mano de obra barata y también en busca de paraísos fiscales o países (como Irlanda) con impuestos de sociedades mucho más bajos, como el 12%. El resultado de todo ello es que las grandes empresas, aunque nominalmente pagan el 35% (uno de los porcentajes más altos de la OCDE, el club de países más ricos del mundo) de sus beneficios en impuestos, en la práctica pagan mucho menos, y algunos de ellos, mucho mucho menos. Entre ellas está Amazon (6%), Apple (14%), General Electric (16%), Coca-Cola (16%), Sheraton Hotels (8%), Carnival Cruise (0,6%), Google (17%), Boeing (7%) y un largo etcétera. El Congreso de EEUU acaba de publicar un informe que ha documentado lo que la población ya sabe, que es que las grandes empresas no pagan lo que deberían. Cerca del 70% de la población de EEUU considera que las grandes empresas pagan muy pocos impuestos (incluso aquellas que están casi cumpliendo lo que se les exige por ley, como Exxon (37%), Whole Foods (35%), Best Buy (35%), Gap (35%) y otras). La bajada de impuestos sobre los beneficios iniciada por el Sr. Reagan significó una gran bonanza para esas compañías y sus accionistas.
    Para compensar las bajadas, el mismo Presidente Reagan subió los impuestos de todos los demás (es decir, del 99% restante de la población) y lo hizo, no solo una, sino dos veces (ver James Livingston, “If Companies Are People…”, The New York Times, 14.04.13). Subió los impuestos sobre la renta y muy en especial sobre la renta derivada del trabajo –a costa de bajar los de la renta derivada del capital- y también subió las cotizaciones a la Seguridad Social, incrementando en la práctica la aportación de los trabajadores. El presidente Reagan fue una bendición para la Corporate Class y una pesadilla para casi todos los demás. Los impuestos sobre la renta del trabajo pasaron a representar, junto con las cotizaciones sociales, el 80% de todos los ingresos al Estado.
    Estas medidas incrementaron la regresividad de la política fiscal de una manera muy acentuada. El Estado pasó a depender en gran medida de las rentas del trabajo, que contribuyeron de una manera muy marcada a las arcas del Estado a costa de que las rentas del capital bajaran su contribución muy acentuadamente. Es más, la carga sobre las rentas del trabajo incrementó también su regresividad, de manera que las rentas más bajas pagaron porcentajes mayores en impuestos que las rentas altas. La manera de financiar la Seguridad Social, incluyendo las pensiones públicas, es a base de cotizaciones sociales sobre el salario del cotizante hasta una cierta cantidad máxima (113.000 dólares), por encima de la cual no se paga. Esto explica que, mientras el 20% de trabajadores con salarios más bajos paga a la Seguridad Social un 7,3% de su nómina, el 1% superior en salarios paga solo un 0,9%. Todos estos cambios han contribuido al enorme crecimiento de las desigualdades que ha ocurrido desde el inicio de la era neoliberal con el Presidente Reagan.
    Argumentos que se dan a favor de las desigualdades
    Estas políticas no podían promoverse con el argumento de que estaban beneficiando a los súper ricos. Aunque los datos son claros y contundentes, la narrativa liberal no puede ser tan clara y cruda. De ahí que deba vestirse de seda. Es decir, se tiene que presentar que estas políticas, aunque beneficien a los ricos (y la evidencia es tan contundente que no pueden negarlo), benefician también a todos los demás. ¿Cómo? Las respuestas son varias. Veámoslas una a una y la evidencia de que la avalen o no la avalen.
    1. Las desigualdades son buenas porque el hecho de que los ricos tengan más dinero quiere decir que ahorrarán más. Con ello habrá más capital para invertir y crear empleo (lo de “crear empleo” siempre aparece en letras mayúsculas). La evidencia existente, sin embargo, no avala este supuesto. En realidad, las tasas de inversión y crecimiento económico en EEUU fue mayor en la época 1960-1980 que en la de 1980-2000. De hecho, uno de los periodos con menor ahorro, menor inversión y menor crecimiento económico fue durante el periodo 2001-2003, cuando el Presidente Bush redujo de una manera muy acentuada los impuestos del capital y de las rentas superiores. Mientras, el incremento de las rentas del capital se tradujo primordialmente en actividades especulativas que configuraron las sucesivas burbujas, siendo la más importante la inmobiliaria. Por otra parte, estos recortes de impuestos significaron un enorme agujero en los ingresos al Estado, determinando el incremento del déficit estructural del Estado federal. Cuando apareció la crisis, al final de su mandato, tal déficit se intentó reducir a base de recortar el gasto público, incluyendo el social.
    2. La eficiencia económica requiere un aumento de las desigualdades a fin de estimular e incentivar el aumento de la productividad. Esta postura que alcanzó niveles de dogma en la sabiduría convencional, ha perdido su credibilidad. Incluso el Fondo Monetario Internacional ha terminado aceptando que el elevado nivel de desigualdades interfiere en la eficiencia económica, obstaculizando el estímulo económico basado en la demanda doméstica, impulsada por una mayor capacidad adquisitiva de la mayoría de la ciudadanía, resultado de medidas redistributivas que transfieran fondos de las clases pudientes con escaso consumo y elevada especulación hacia las clases populares, cuyas elevadas necesidades determinan un inmediato consumo en las áreas de la economía productiva. En realidad, la evidencia muestra que la mejor manera de estimular la economía no es bajando los impuestos (que por regla general beneficia a las rentas superiores), sino subiendo los impuestos de estos sectores pudientes y, con los fondos obtenidos, crear empleo entre los grupos sociales con menor empleo.
    3. No hay que subir los impuestos a los “súper ricos”, pues ellos ya gastan gran cantidad de recursos en pagar impuestos. Este argumento lo hacen economistas liberales que, por regla general, muestran en gráficos como el 1% de renta superior (los súper ricos) ya paga el 20% de todos los impuestos. Hacerles pagar más es un “expolio” –así lo dicen en sus programas televisivos- donde “dan lecciones de economía”. Lo que estos autores no dicen es que este 1% posee el 40% de toda la riqueza del país y más del 20% de toda la renta. Que paguen solo el 20% de todos los impuestos muestra claramente la regresividad de las políticas fiscales, pues si estas fueran progresivas, los súper ricos pagarían mucho más que el 20% de los impuestos.
    La situación en España
    Una de las áreas donde hay más opacidad en España es en quién paga impuestos y cuánto paga. Uno de los indicadores de la baja calidad de la democracia en España es precisamente la falta de información fiscal. Ahora bien, existen más que indicios de que lo que he estado describiendo sobre EEUU es incluso más acentuado en España. Así, el impuesto sobre los beneficios de las grandes empresas es de los más bajos de la OCDE y mucho más bajo que en EEUU. Es un 30% en lugar de un 35% (. Pero, como también ocurre en EEUU, la tasa real, a diferencia de la nominal, es incluso tan baja como la de EEUU (un 10%).
    Otra semejanza es que los gobiernos españoles, incluyendo el del Sr. Zapatero, han bajado los impuestos creando un déficit estructural que se ha intentado corregir a base de recortes. Por ejemplo, la bajada de impuestos del 2006 contribuyó al déficit de casi 27.000 millones de euros de 2008, que más tarde se intentó reducir a base de recortes. Se congelaron las pensiones para conseguir 1.500 millones de euros, cuando podrían haberse conseguido más recursos (2.500 millones) recuperando el impuesto de patrimonio o el impuesto de sucesiones (más de 2.500 millones). Algo semejante ocurrió con el gobierno Rajoy, que ha recortado 6.000 millones de euros en sanidad, cuando podría haber conseguido más dinero anulando la bajada del impuesto a las grandes empresas que facturan más de 150 millones de euros al año, consiguiendo 5.200 millones de euros.
    En cada uno de estos recortes se ve que lo que determina que se hagan es el poder de la clase social que estará afectada con tales recortes. Así de claro. Y de ello no se habla en los medios de mayor difusión. Y a esto le llaman “democracia y libertad de expresión”.

  7. http://lodocommunity.org/2012/12/el-juez-santiago-vidal-un-tercio-del-colectivo-judicial-es-del-opus-dei/

    El magistrado de la Audiencia Provincial de Barcelona y miembro de la asociación Jueces para la Democracia llama a un cambio de todo el sistema judicial y critica el “autismo” en su profesión

    La fiscal Inés Herreros y el magistrado Santiago Vidal, durante la conferencia en el Congreso contra la Represión. @AntirepresionEl magistrado de la Audiencia Provincial de Barcelona Santiago Vidal es consciente de que representa una minoría: “Sólo un 10% de nosotros formamos parte de Jueces para la Democracia y la Unión Progresista de Fiscales, eso quiere decir que el 90% restante son muy conservadores”, ha dicho al arrancar su conferencia esta mañana en el primer Congreso Internacional contra la Represión que se celebra entre ayer y hoy en Madrid.

    Un porcentaje reducido, pero en aparente transformación: “Algo está cambiando”, asegura. Los hechos le respaldan. En los últimos meses un informe de seis jueces del Consejo General del Poder Judicial pedía reformar la Ley Hipotecaria para frenar los desahucios, los 50 magistrados decanos exigían no convertirse en meros “cobradores del frac” de los bancos, 180 firmaron un manifiesto contra el indulto del Gobierno a cuatro mossos condenados por torturas y otro grupo amplio ha decidido aunar esfuerzos para declarar inconstitucional el copago judicial de Gallardón, por poner sólo algunos ejemplos de rebelión entre un colectivo que en España, salvo excepciones, siempre ha mantenido un carácter conservador y reservado.

    “El Centro de Investigaciones Sociológicas refleja que somos los segundos peor valorados ante la opinión pública, después de los políticos. Nos lo hemos ganado a pulso. Es hora de hacer autocrítica porque bajo el axioma de la imparcialidad hemos confundido independencia con autismo. Los jueces somos autistas. Hemos vivido en una burbuja y cualquier contacto con la ciudadanía se

    “Los jueces hemos confundido independencia con autismo”

    consideraba una contaminación”, ha criticado el magistrado progresista, que aboga por una revolución en todo el sistema judicial español: desde el regreso a los juzgados de distritos y la introducción de más juzgados populares para dictar los veredictos hasta el proceso de selección de jueces y fiscales: “Lo único que prevalece es gente con muy buena carrera pero que no saben nada de la calle”, dice.

    Pero sabe que tal vez lo más difícil no sea un cambio de forma sino de fondo: “Hacemos lo que podemos. Hay que tener en cuenta que una tercera parte del colectivo judicial son miembros del Opus Dei. Cuando tratamos casos de matrimonio homosexual, de divorcios, etc. ¿crees que eso no influye?, ha respondido al ser preguntado por la capacidad de los jueces de unirse a otros movimientos sociales al margen de su actividad.

    “¿Creéis que sin ese movimiento indignado Díaz Ferrán estaría hoy en la cárcel?”

    En cualquier caso, y aunque mantiene la esperanza en que los jueces puedan seguir caminando hacia posturas más progresistas, reconoce que el germen de las últimas actuaciones responde al clima de respuesta social que se vive desde el 15M. “¿Vosotros creéis que sin ese movimiento de indignación el señor Díaz Ferrán estaría hoy por hoy en la cárcel? Estoy convencido de que si llega a ocurrir hace cuatro años habría quedado en libertad provisional. Y eso es un éxito de la ciudadanía, no de los jueces y fiscales”, afirmó Vidal.

    Desde el escenario del salón de actos del Ateneo, el magistrado arrancó varias veces los aplausos del público al pronunciarse sobre la necesidad de prohibir a los bancos con déficit repartir dividendos entre sus accionistas, boicotear a las entidades que practiquen desahucios sin comprobar el contrato del hipotecado, regularizar la eutanasia o exigir a la UE la unificación de sus sistema fiscal, bancario y financiero.

  8. GRECIA VUELVE AL COLONIALISMO CON LAS ZONAS ECONÓMICAS ESPECIALES
    Pedro Olalla / Profesor del Instituto Cervantes en Atenas. Dado que el negocio de la “crisis” va viento en popa, se acerca ya el deplorable momento de ver cómo, en Grecia, se convierte en cruda realidad la amenaza de las llamadas Zonas Económicas Especiales (ZEE): una amenaza visible hace ya tiempo, cuando las perspectivas de futuro sonaban para muchos a catastrofismo radical.
    http://www.atlanticaxxii.com/1621/grecia-vuelve-al-colonialismo-con-las-zonas-economicas-especiales#more-1621
    Hace ahora algo más de un año, Philipp Rösler, el joven vicecanciller de origen vietnamita del Gobierno Merkel, visitó Grecia al frente de una delegación de empresarios alemanes y planteó abiertamente ante el Gobierno griego la conveniencia de crear Zonas Económicas Especiales para atraer las inversiones extranjeras. Los ministros Venizelos y Chrysochoidis estuvieron de acuerdo en la idoneidad de zonas como el Epiro, Tracia, el Peloponeso y el Egeo Sur, pero la burocracia de Bruselas ha demorado hasta el momento el asunto, no tanto por principios éticos como recelosa de favorecer la “competencia desleal” dentro la propia Eurozona. No obstante, los muchos entusiastas de la idea (nacionales y foráneos) han seguido adelante, y, en septiembre, el viceministro de Trabajo alemán, Hans-Joachim Fuchtel, se paseó por el Peloponeso sondeando el terreno y la disposición de autoridades y empresarios de cara al futuro inmediato. Claro está, en sus agendas de trabajo se evita aún utilizar abiertamente el término “Zonas Económicas Especiales”, dado que puede despertar suspicacia, como ocurrió este verano en la isla de Leros. Es preferible hablar sencillamente de “inversiones”, de “planes estratégicos de desarrollo regional” y, sobre todo, de “creación de puestos de trabajo”: éste es el cebo con el que todos pican.

    Como, por desgracia, el concepto de Zona Económica Especial está llamado a convertirse en uno de los trendies de los próximos años en los países europeos con dificultades financieras, conviene conocer a las claras lo que significa esta eufemística etiqueta. “Zona Económica Especial” es una zona concreta de un país donde las leyes que rigen en todo el territorio nacional son sustituidas por otras más afines a la conveniencia de los inversores que en ella se instalan. Para atraer el capital, las ZEE ofrecen, por lo general, los siguientes incentivos: importación de equipamientos y materias primas libre de aranceles, reducción drástica de los tipos impositivos o incluso exención de impuestos, legislación laboral elástica, libre circulación de capitales, libre salida del país de beneficios obtenidos, subvención de gastos de transporte, subvención de gastos de contratación de personal, y régimen especial de concesión de licencias. A estos alicientes, se suma también el que el Estado facilita las infraestructuras necesarias en materia vial, de acometidas de agua y electricidad, de telecomunicaciones, de servicios sanitarios, etc. Y por si esto fuera poco, la administración del territorio de la ZEE la ejerce una persona jurídica de derecho privado cuyo principal accionista es, en una primera fase, el Ayuntamiento o el Gobierno regional de la zona donde se instala, y, más tarde, las propias compañías. Es decir, en la práctica, las Zonas Económicas Especiales son zonas del territorio nacional cedidas al control del inversor, que las administra de facto según su conveniencia.

    Inmigrantes y explotación

    Dejémonos de eufemismos y hablemos claro. Las Zonas Económicas Especiales nacieron como un invento de la city de Londres para dar continuidad al colonialismo, necesitado de renovar su imagen victoriana para poder seguir operando con éxito en las nuevas naciones “independientes”. La primera ZEE se estableció a finales de 1979 en Shenzhen, entonces un pequeño puerto al norte de Hong Kong y hoy una selva de rascacielos cuyas cristaleras ocultan la explotación extrema y las muecas grotescas de la corrupción y del abuso como modus vivendi.

    El Gobierno Merkel planteó abiertamente al Gobierno griego la conveniencia de crear Zonas Económicas Especiales para atraer las inversiones extranjeras, a costa de los desequilibrios.
    Desde aquel primer experimento hasta la actualidad –gracias a la progresiva desregulación de los mercados y al progresivo aumento de la dependencia financiera de los Gobiernos–, han sido declaradas en el mundo cerca de 4.000 Zonas Económicas Especiales. La experiencia internacional pone de manifiesto cuál es la realidad en estos territorios: para el trabajador, jornadas laborales de entre diez y doce horas diarias (llegando en algunos momentos a alcanzar las dieciséis, según datos de la OIT), elasticidad de la jornada en función de la satisfacción de estrictos objetivos de producción (en las ZEE de China, se trabaja entre 54 y 77 horas a la semana), prohibición de establecer sindicatos, gran inseguridad laboral, condiciones de trabajo degradadas y ausencia total de posibilidades de promoción; para el inversor, exención casi total de impuestos y de obligaciones de participar en programas de desarrollo del país; explotación del territorio a largo plazo a cambio de porcentajes sobre el beneficio que en muy pocos casos alcanzan el 1%; aplicación de mecanismos (fast-track) para eludir normativas medioambientales, de patrimonio, de consumo y de seguridad; y ausencia absoluta de control estatal, lo que favorece el blanqueo continuo de ingentes capitales.

    Quien quiera argumentar que las ZEE crean puestos de trabajo debe saber cuáles son las condiciones del contrato; y, además, debe saber también que, si bien en un principio se contrata población local para favorecer la aceptación, la experiencia histórica demuestra que la práctica habitual es contratar mayoritariamente a emigrantes internos o externos por períodos no demasiado largos y a través de agencias privadas, que pueden llevarse en comisión hasta la mitad de su salario. Siguiendo la Directiva europea sobre normas y procedimientos comunes a los estados miembro para la repatriación de súbditos de terceros países (2008/115/EC), nuestras legislaciones se están preparando ya para que los inmigrantes ilegales en espera de resolución sobre su caso puedan recibir empleo en zonas concretas señaladas por determinadas instancias oficiales (para el caso de Grecia, Ley 3907/2011 37.5). Lean ustedes entre líneas.

    Ahora que la “crisis” se extiende y se agudiza, que empiezan a buscarse fórmulas para pagar en especie lo que no se podrá pagar en dinero y que las fortunas de los paraísos fiscales reclaman nuevos paraísos de inversión, comenzarán a hablarnos de Zonas Económicas Especiales y de otros eufemismos como supuesto motor de desarrollo y “solución” a los problemas del país. Por eso, conviene abrir los ojos y conocer las experiencias de otras latitudes: para estar preparados, para que no nos vuelvan a engañar, y para no olvidarnos nunca de que esos “paraísos” son la otra cara de muchos infiernos.

    PUBLICADO EN ATLÁNTICA XXII Nº 25, MARZO DE 2013.

  9. La crisis de la socialdemocracia
    Ramón Cotarelo / Catedrático de Ciencias Políticas de la UNED. Al poco tiempo de publicar Eduard Bernstein su provocativa obra Los presupuestos del socialismo y las tareas de la socialdemocracia, en 1899, recibió una carta del sindicalista Eduard David en la que este le decía: “Eres un burro, Eddie, esas cosas se hacen, pero no se dicen”. Y ¿qué cosas tan extrañas eran aquellas? En lo esencial, la propuesta de Bernstein de que el capitalismo no era flor de un día, que la socialdemocracia debía abandonar su programa revolucionario y adaptarse a la realidad de un modo de producción que no se podía sustituir y al cual únicamente cabía ir reformando paulatinamente. La socialdemocracia, decía Bernstein, tenía que dejar de soñar con la transformación radical del orden existente y adoptar una perspectiva reformista, gradualista. Lo resumió muy bien en una fórmula: “El fin no es nada; el movimiento, todo”.
    http://www.atlanticaxxii.com/1617/la-crisis-de-la-socialdemocracia#more-1617
    Fue la primera proclama reformista de la socialdemocracia, en un tiempo en que dominaba el entusiasmo revolucionario, la esperanza de acceder a una sociedad más justa, igualitaria, sin clases, socialista, mediante un acto demiúrgico que nadie era capaz de prefigurar pero al cual todos llamaban reverencialmente revolución. Rosa Luxemburg, mujer muy combativa, asumió la tarea de responder al desviacionista Bernstein con un ensayo cuyo título condensaba la esencia de la polémica, ¿Reforma social o revolución?, y daba la vuelta a la proposición de Bernstein. “El movimiento -decía la revolucionaria polaca- no es nada; el fin, todo”.

    Reformismo o revolución

    Quedaban así formulados los dos polos del movimiento obrero ya en los albores del siglo XX, el polo reformista o socialdemócrata y el revolucionario, que luego sería conocido como comunista. Y formulados en los términos reales que revestirían posteriormente. El reformismo se abría paso con mala conciencia, sabedor de que estaba apartándose de las ideas de los padres fundadores, Marx y Engels. Por eso le decía David a Bernstein que no expresara a las claras lo que estaban haciendo. La opción revolucionaria, en cambio, segura de sí misma, de ser fiel a la tradición, se propagaba a la luz del día, con un discurso radical con tintes milenaristas, quiliásticos. ¿Por qué conformarnos con reformar esta inhumana realidad cuando podemos cambiarla radicalmente por una sociedad emancipada?

    Casi todo el siglo XX aparece marcado por esta polarización: reformismo contra revolución; socialdemocracia frente a comunismo; Popper frente a Lenin. La revolución bolchevique dibujó nítidamente los lados del conflicto, ganó para su causa una gran cantidad de intelectuales que contribuyeron decisivamente a su legitimación, al tiempo que alentaba la formación de partidos comunistas en algunos países occidentales. Por una paradoja de la historia, también contribuyó al fortalecimiento de la socialdemocracia, concebida como una línea de defensa del modo capitalista de producción frente a la amenaza revolucionaria. Era preciso reformar el capitalismo para evitar que fuera barrido por un vendaval revolucionario.

    El hundimiento del comunismo a partir de 1990, su práctica desaparición de la faz de la tierra, replanteó las grandes líneas de la estrategia política. Los partidos comunistas desaparecieron como fuerza organizada con alguna expectativa parlamentaria allí en donde la conservaban y la socialdemocracia emergió como la única opción hegemónica viable en la izquierda. Pero ese su triunfo solo fue posible al precio de una devastadora crisis de identidad.

    La derecha ideológica, arrinconada en los años sesenta y setenta del siglo XX, reaccionó en los ochenta, en paralelo con la crisis y anquilosamiento del mundo comunista y orientó su ataque en lo esencial al Estado del bienestar como una peligrosa deriva socializante del capitalismo. El hundimiento del comunismo puso en el punto de mira de la reacción neoliberal y neoconservadora no ya las sociedades de planificación imperativa del comunismo, sino las de la planificación indicativa del capitalismo de las sociedades industriales avanzadas. De pronto, la socialdemocracia, que se había considerado siempre a sí misma como un punto intermedio entre el capitalismo y el comunismo, se encontró con un pavoroso vacío a su izquierda. Los dos polos del conflicto no eran ya capitalismo/comunismo, sino capitalismo en estado puro/capitalismo regulado por las políticas socialdemócratas del Estado del bienestar.

    Los nuevos centros

    Preocupado por su descenso electoral en los años noventa, el socialismo democrático instintivamente se corrió a la derecha, tratando de encontrar un nuevo y confortable “centro”, no ya entre el capitalismo y el comunismo, sino entre el capitalismo y la socialdemocracia tradicional. Surgieron así las propuestas de las terceras vías, los nuevos centros que defendió una nueva generación de dirigentes socialistas, tan oportunistas en sus planteamientos como faltos de toda consistencia teórica, los Blair, Schröder, en cierta medida, Clinton y, por supuesto, el vacuo Zapatero.

    Si el primer centro socialdemócrata padecía el inconveniente filosófico tradicional de su inverosimilitud (tertium non datur), este nuevo centro, basado en la aceptación de gran parte del mensaje neoliberal, dejaba el socialismo democrático en una situación de inopia teórica y parálisis práctica que equivalía a un percance terminal. La interpretación reformista de carácter keynesiano, que vino a substituir el viejo andamiaje sistemático marxista, hizo aguas ya con la crisis de 1990, cuando apareció el nuevo fenómeno que entonces se llamó stagflation, esto es, estancamiento con inflación. Falto de marco teórico que validara una interpretación del capitalismo, la socialdemocracia acabó en cierto modo integrada en la Weltanschauung neoliberal, como se prueba por el hecho de que no fuera capaz de articular una alternativa al Consenso de Washington que sometió América Latina a las directrices del FMI y a la hegemonía comercial y económica de los Estados Unidos.

    Cuando la situación latinoamericana de los ochenta se trasladó a la Europa del primer decenio del siglo XXI a partir de la crisis de 2008 y el Consenso de Washington se transformó en lo que cabría llamar el Consenso de Bruselas, los europeos se encontraron en la poco envidiable situación de experimentar en sus propias carnes los efectos de las duras políticas de ajustes del FMI a los países en desarrollo. Las políticas económicas neoliberales para salir de la crisis a base de hacérsela pagar a los sectores más desfavorecidos se instalaron indiscutidas en el debate público y la socialdemocracia se encontró con que carecía de toda alternativa creíble.

    De hecho, uno de los fenómenos emergentes de resultas de la mencionada crisis es una especie de resurgir de la acción teórica y práctica de la izquierda no socialdemócrata. Reviven las viejas corrientes más o menos ligadas a la tradición comunista (si bien con otros nombres y marcas) y se constituyen nuevas formas de organización y protesta horizontales, espontáneas, muy influidas por la estructura reticular de las sociedades contemporáneas, caracterizadas por el acceso masivo a Internet. En esta situación, la socialdemocracia se encuentra con un problema que amenaza su existencia: si no es capaz de articular un discurso verosímil sobre la naturaleza del capitalismo contemporáneo y el alcance de las alternativas que propone (si es que propone alguna) su destino puede ser el que ya se ha manifestado en el socialismo griego: la irrelevancia política y el traspaso de su hegemonía pasada en el campo de la izquierda a otras formas más radicales que gozan de creciente apoyo electoral a medida que la crisis avanza, empobrece sectores más amplios de la sociedad y se plantean opciones que superan en mucho el reformismo tradicional de la socialdemocracia, incluso en su formulación más avanzada del llamado “reformismo radical”.

    Derechos humanos y refundación

    Nunca hay fórmulas únicas a la hora de aventurar alternativas sociales, políticas y/o económicas y, a reserva de que surjan otras mejores, la que aquí se propone como refundación de la socialdemocracia consiste en una revisión de las relaciones de la socialdemocracia con su propia tradición y una vuelta a los valores de la revolución francesa. Fue Ésta precipitadamente tachada de “burguesa” por los primeros teóricos del movimiento obrero y necesitada de superación mediante una hipotética “revolución socialista” o proletaria de una naturaleza nueva. Tal cosa no pudo cuajar en la teoría ni en la práctica por incurrir, paradójicamente, en algunos vicios del mismo antiguo régimen al que la revolución francesa vino a poner fin, en lo esencial, la negación del Estado de derecho.

    La socialdemocracia puede articular una nueva propuesta teórica, así como alternativas también nuevas, en la medida en que haga girar su programa de “refundación del capitalismo” sobre el pivote esencial de los derechos humanos. Por decirlo brevemente y, en consecuencia, algo simplificadamente, la insistencia en el desarrollo y plena realización de los derechos humanos es hoy el punto central de un programa reformista radical democrático y socialista que abarque, por arriba, la extensión de la democracia y el Estado de derecho a todo el mundo y, por abajo, la línea de defensa del Estado del bienestar frente a la política reaccionaria de desmantelamiento y privatización que trata de imponer el neoliberalismo con la finalidad de revertir el desarrollo moral y político de la humanidad a los tiempos del antiguo régimen.

    PUBLICADO EN ATLÁNTICA XXII Nº 25, MARZO DE 2013.

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