Replicando a Lucía/Lisístrata

 Son las 4 de la mañana. La vigilia del sueño de mi mujer ha acabado por desvelarme y como estoy enganchado en una amable charla con Lucía/Lisístrata, aprovecho para intentar contestarle a su última intervención que dice así:

 “Lucía M. junio 1, 2013 at 5:50 pm

Demasiadas contradicciones mi estimado D. José y continuo polemizando porque tengo ascendencia aragonesa.

 No aspiro a ninguna pureza y mucho menos sacramental, me basta con la utopía para caminar.

 Pocas cosas sé pero que sin libertad no puede haber justicia ninguna, cuasi estoy segura, diga lo contrario Agamenón o su porquero. Como tampoco puede haber Libertad sin Justicia que es lo que tenemos ahora.

 En cuanto a la igualdad absoluta, eso sí que es un imposible, porque no somos iguales, ni siquiera dentro de una misma familia. La igualdad no existe, fíjese si soy tajante. Lo que hay que exigir a cualquier gobierno porque eso sí es posible, es la igualdad en derechos. Es decir Vd. y yo en una sociedad en la que se hubiese respetado esa igualdad en derechos hubiésemos podido ser registradores o biólogos con solo nuestro propio esfuerzo.

 La canalladas siempre existirán en cualquier sistema, en cuanto a la esclavitud no existiría si no aceptáramos como individuos la servidumbre voluntaria, aquella de la que escribió E. de la Boétie en el siglo XVI.

 Por supuesto que si no hubiera ladrones robando en las arcas públicas y hubiera justicia, se podría mantener un estado social demócrata capaz de eliminar el hambre, la esclavitud y la miseria, no es tan difícil, en los países escandinavos se materializó. Pero no me hablen de comunismo cuando ha fracasado como sistema capaz de crear bienestar y causado tantas muertes y violencia que pone los pelos de punta y esto no lo dicen solo los enemigos capitalistas.

 El comunismo solo sirvió en Occidente después de la 2ª G. M. para meter miedo y que se crearan las condiciones para mejorar las condiciones laborales y crear el estado de bienestar, recientemente desmantelado bajo la atonía de una sociedad consumista y zombi.

 No quería haberme extendido tanto y sobre todo no deseo se lo tome a mal.

Un beso”.

 Veamos:

 “Pocas cosas sé pero que sin libertad no puede haber justicia ninguna, cuasi estoy segura, diga lo contrario Agamenón o su porquero. Como tampoco puede haber Libertad sin Justicia que es lo que tenemos ahora”.

 Mi querida amiga: acabas de poner el dedo en toda la llaga: ésta es la antinomia fundamental a la que se enfrenta el ser humano, los vasos comunicantes de su jodida existencia.

 Citaba yo, el otro día, al puñetero Lenin: “libertad, ¿para qué?”:

 ¿Para que el Estado no pueda intervenir nunca, tal como propugnaban Thatcher y Reagan y sus canallescos seguidores, de modo y manera que los inicuos y ventajistas que se apropiaron no sólo de la superficie de la Tierra, sino que, aprovechando esta apropiación y el subsiguiente enriquecimiento injusto, sólo sus hijos y los hijos de sus hijos gozarán para siempre del privilegio exclusivo y excluyente de ocupar las plazas vacantes en ese orden no escrito que les permite estudiar y titularse en las universidades y aguantar los años que sean necesarios para preparar y ganar las mejores oposiciones a jueces, notarios, abogados del Estado, registradores, diplomáticos, etc. de modo que no sólo ocupen los mejores puestos en el organigrama del Estado sino que, además, tomen posesión igualmente de las plazas de la gobernación política del mismo mediante la ocupación de los puestos señeros de los partidos políticos que, por cooptación, ocuparán igualmente los puestos dirigentes sociopolíticos?

 No, Lucía, no, yo no quiero esta clase de libertad que perpetuará para siempre el “statu quo” social actual sino, todo lo contrario: un intervencionismo estatal de tal clase que nos iguale a todos, a los de arriba y a los de abajo, de tal manera que no haya la menor diferencia en las oportunidades de estudiar de cada uno de los ciudadanos, sea cual fuere su nacimiento, estirpe y procedencia, pero no sólo en el acceso a los centros de estudio y formación mediante esa limosna de las becas, que terminan su asistencia a los desheredados cuando acaban la carrera sino, lo que es absolutamente decisivo, cuando comienzan la preparación de las oposiciones

 O sea que es esa limitación de la omnímoda libertad la que se halla en el origen natural de las cosas, en aquella primigenia unión de los débiles para limitar el poder absoluto de los fuertes, o del fuerte que, al principio, sólo fue uno, en la familia originaria y, luego, en la tribu, después, en el poblado y, luego, en la nación, de modo que la limitación de la libertad podría afirmarse, quizá, que es de derecho natural.

 Y que esa limitación libertaria no tendría otra intención que provocar una situación igualitaria: que todos los familiares, los miembros de la tribu, los aldeanos, los ciudadanos, los habitantes del país fueran radicalmente iguales, o sea, Lucía, que es la tendencia natural a la igualdad la que limitó la libertad, una libertad que era criminal no sólo en su origen sino también en su ejercicio.

 ¿A que ya no te chirría tanto la frase de aquel monstruo de la innovación política que llamaron Lenin?

 Pero hay algo en tu argumentación que me ha dejado perplejo, eso que dices que no eres partidaria de la igualdad, e incluso das un paso más y dices lo mismo que afirmaba rotundamente el ínclito Rajoy, que la igualdad no sólo no existe sino que es imposible, casi, casi, podríamos decir, entonces, si esto fuera cierto, que la desigualdad es también de derecho natural. Y el tío acude, para solidificar aún más su teoría, al maestro de Franco, Gonzalo Fernandez de la Mora y su doctrina de la envidia igualitaria.

 En política, cuando se habla de estas situaciones personales no se trata de circunstancias biológicas, fisiológicas sino de derechos.

 O sea que cuando hablamos de libertad, en realidad, pretendemos obtener el derecho a ser libres, y cuando lo hacemos de igualdad lo que intentamos es conseguir el derecho a actuar siempre, en las mismas condiciones que todos los demás.

 Pero, como en todo lo sociopolítico, es necesario establecer unas prioridades, a mí me parece prioritaria la igualdad antes que la libertad.

 La libertad concebida como el derecho a actuar libremente supone necesariamente el presupuesto de la igualdad de condiciones.

 Yo, en este país de todos nuestros pecados, puedo ser, como soy, muy libre de hacer lo que quiera, sí, pero sólo dentro de mis posibilidades.

Y esta libertad, que incluso puede parecer absoluta, es una absoluta ficción, puesto que no puedo realmente hacer nada si no tengo el dinero que es necesario para ello.

 Y acabamos de tropezarnos con el quid de la cuestión: el dinero, coño, el jodido, el asqueroso capital, ¿te suena?, es algo que preocupó y ocupó casi durante toda su jodida vida a ese pobre menesteroso que sólo pudo sobrevivir, estudiar y escribir gracias a la ayuda económica de su amigo Engels, al jodido Marx.

 Y entramos en lo que más me ha sorprendido de tu exposición. De ella se deduce que no sólo no eres comunista sino, todo lo contrario, ferozmente anticomunista.

 Y te basas, para ello, en la experiencia histórica de todas las concreciones que nominativamente se han apoyado en el comunismo para imponerse políticamente.

 Y es por esto que yo me refería a tu pureza que unas veces he llamado virginal, otras sacramental y otras, ya no me acuerdo cómo. Ah, sí, utópica.

 Creo sinceramente que el origen de tus errores en cuanto a la filosofía política se producen precisamente por esto, a mi entender.

 Partes de una concepción del hombre rigurosamente optimista. Que es precisamente la predominante.

 Los que así pensáis, creéis que el hombre es capaz de hacer algo desinteresadamente. Yo estoy con Aquino y con Hobbes, sólo que éstos también me parece moderados. El hombre no sólo no es desfalleciente como decía aquél ni siquiera una especie de lobo para los otros hombres, como afirmaba éste, sino una jodida mierda seca pinchada en un palo.

 Como no me canso nunca de repetir, a la verdad no se acercan los sabios científicos o filosóficos sino únicamente los jodidos poetas: “me llamo barro aunque miguel me llame, barro es mi profesión (o vocación, que ahora no recuerdo) y mi destino, que mancha con su lengua cuanto lame”.

 Aquí está la esencia del hombre, expresada magistralmente por un jodido pastor de cabras que aprendió a leer, creo, con los sonetos de Góngora.

 ¿Como coño va a triunfar históricamente una ideología que hace todo lo posible porque el hombre, el pueblo, el ciudadano, sea realmente el dueño de su propio destino si el jodido artífice de ello ha de ser por fuerza ese jodido tipo que está hecho del peor de los barros?

 Cuanto más hondamente se base una idea política en el papel del hombre más falible será.

 Son las 5’33 de la mañana y el indicador de páginas dice que ya van 5, creo que debemos dejarlo por hoy.

 El mejor de mis besos para ti, si no por otra cosa porque me has obligado, por 1ª vez en toda mi puñetera vida, a profundizar en cosas, ideas, conceptos, que andaban por ahí, en el fondo, pero que nunca se habían concretado en palabras.

 

Gracias, muchas, gracia, mujer.

 

31 comentarios en “Replicando a Lucía/Lisístrata

  1. http://resizer.abc.es/resizer/resizer.php?imagen=http://cache2-thumb1.pressdisplay.com/pressdisplay/docserver/getimage.aspx?file%3d20192013060200000000001001%26page%3d1%26scale%3d95&nuevoancho=330px

    Portada del Abc para Florenmafias que dice:”El Gobierno ha hecho lo que tenía que hacer,aunque muchos hayamos sido perjudicados”

    Se puede ser más cínico HGP que este infraser???

    Real Mafia más fascismo de la mano.Ah no,que son lo mismo.Un abrazo y buenos días.

  2. No pensará que lo voy a dejar así. Creo que sin intención ha tergiversado casi toda mi argumentación. Tal vez no me he expresado bien.

    Creo que tendríamos que empezar por establecer lo que entendemos por Libertad, concepto éste muy polémico por cuanto tiene demasiadas acepciones. La Wikipedia dice: Libertad es la capacidad del ser humano para obrar según su propia voluntad, a lo largo de su vida. Por lo que es responsable de sus actos.1 Históricamente, en especial desde las Revoluciones burguesas del siglo XVIII y XIX, la libertad suele estar muy unida a los conceptos de justicia e igualdad, aunque la igualdad limita la libertad de unos en beneficio de otros. Supongo que estará de acuerdo con esta definición, yo también.

    Lenin y Vd. preguntan ¿libertad para qué?

    -Sobre todo para luchar contra el abuso de poder y la tiranía. Realmente se puede creer en las ideas de igualdad absoluta pero su materialización, requeriría de un gobierno de hombres sabios, inteligentes y justos. Y esto es precisamente de lo que no hay, por eso necesitamos la Libertad.

    Vd. dice: “es esa limitación de la omnímoda libertad la que se halla en el origen natural de las cosas….” Y yo digo que se halla en el origen de la tiranía y la desigualdad.

    Además, yo entiendo aquella como el acceso a toda la información (limitado en estas pseudo-democracias y limitadísima en cualquier país de corte marxista o comunista), a la cultura y el arte sin censuras. Vd. sin embargo, entiendo que, ve en la Libertad “el libertinaje” de los burgueses capitalistas para adueñarse de la Tierra.

    Dice, “que no eres partidaria de la igualdad”. Por favor, no solo soy partidaria sino que lucho contra la desigualdad con todas mis fuerzas. Mi argumento es contra su asertación de “la igualdad absoluta” de la que pienso que es un disparate. Yo creo en la igualdad de derechos y de oportunidades, y así lo manifesté en mi comentario, que después cada uno ya elegirá lo que más le interese. Pero para alcanzar esa Igualdad que yo refiero es imprescindible que exista Justicia y Libertad.

    No soy ferozmente anti nada, solo soy una convencida antifascista. Si quiere me puede acusar de tener tendencias libertarias (en la Rusia comunista ya me hubieran enviado a Siberia), porque el absolutismo no es mi religión. Un estado fuerte, autoritario y absoluto acabará derivando en cualquier sangría como ya se ha experimentado sobradamente en la Historia. Y no me vaya a decir que los crímenes y violencia en los estados comunistas son “daños colaterales”.

    Yo creo que el Poder debe estar cerca de las personas y que se debe enseñar en las escuelas a ser críticos con él y a controlarlo de cerca. Estará de acuerdo conmigo en que el Poder corrompe.

    Y precisamente porque no creo que el hombre sea capaz de hacer nada desinteresadamente es por lo que no creo en el comunismo como ideal de estado.

    Realmente es agotador el empeño en hacernos entender. Si me lo permite le voy a recomendar una novela que me impresionó y decantó mis ideas sobre el comunismo.

    Es de la escritora finlandesa Sofi Oksanen, joven prodigio de la narrativa nórdica, su título “Purga” fue galardonada con el Premio a la Mejor Novela Europea del Año 2010.

    En este enlace le dejo una síntesis del argumento.
    http://www.salamandra.info/fitxa.php?titol=697

    Un beso.

  3. DIGNIDAD Y CRISIS

    Cuando algo se ha perdido, lo mejor es buscar. También sirve para todas aquellas inmaterialidades que conforman el lado más humano de las personas. Suele venir bien usar esa herramienta llamada ‘diccionario’. Herramienta que resulta muy útil en estos duros tiempos en que se pone a prueba cada día nuestra capacidad de estupefacción, cuando se comprueba cómo los oficiantes del neoliberalismo se esfuerzan con denuedo en construir la neolengua: retuercen los significados de las palabras para que acaben significando lo contrario de lo que en realidad significaban, inventan complicados giros eufemísticos para evitar llamar a las cosas por su nombre… Orwell nunca había estado tan de actualidad.
    No pasa, pues, un día sin que falte un estupefaciente ministro, presidente o presidenta, vice-algo, alcalde, ex-presidente, canciller, obispo o presidente de patronal, cuyas palabras no consigan estupefactarnos más: ley del aborto que criminaliza a las mujeres, ley de justicia que la hace inaccesible, ley de educación que pretende formar emprendedores, ley laboral que pone a la gente en el paro, ley de sanidad que la hurta al más necesitado, ley fiscal que amnistía a grandes evasores… La mejor –entiéndase desde el punto de vista del giro neo– es la ley que pone precio a lo único que creíamos que los patriotas neocon de nuestro país no sacrificarían jamás: la nacionalidad española ha salido a subasta por el precio de dos millones de euros, dejando patente así que la calidad del patriotismo no se valora tanto por la intensidad con que se vivan los colores como se cuantifica por el número de ceros de la cuenta bancaria del solicitante.
    Así las cosas, sólo basta saber leer –gruesamente– entre líneas e inferir la estructura profunda a partir de la superficial para comprender por sus palabras hacia dónde camina este gobierno y para quién trabaja. Pero lo realmente amedrentador es la sociedad que lo sustenta. ¿Cómo es posible que haya aún quien defienda y saque pecho ante las terroríficas medidas que se están implementando? ¿Cómo es posible que aún haya quien no quiera ver las terribles implicaciones de las medidas que se están tomando? ¿Cómo que haya quienes vivan como si nada de lo que pasa estuviera pasando? ¿Cómo que quienes no quieren ver no entiendan lo que su propio silencio cómplice significa? La estupefacción, la confusión neolingüística de los términos, debería arrastrar al individuo a los diccionarios, donde puede volverse “radical”, en el sentido de mirar hacia la raíz, de las palabras, de las leyes, de los problemas, de los conflictos.
    Dos palabras –y la calidad de las relaciones entre ellas– revolotean intentando ajustarse entre sí: crisis y dignidad, ¿qué significan? Dignidad y crisis… ¿Cómo se amoldan a vivir juntas? Sobrevuela una sensación difusa a la que cuesta poner palabras precisas. La crisis arroja a las personas contra los principios y las obliga a clarificarlos, a trazar una línea divisoria que marque el lugar por donde uno no está dispuesto a pasar sin perder la dignidad. Por ello, cuando los conceptos y las preguntas se enmarañan, conviene acudir a un diccionario, cuanto más lejano, más clarificador. Es el caso de los diccionarios etimológicos, como el maravilloso Diccionario etimológico indoeuropeo de la lengua española1, que muestra las sorprendentes conexiones internas entre lenguas y vocablos aparentemente ajenos y lejanos.
    Así, la palabra ‘dignidad’ proviene etimológicamente de la raíz2 indoeuropea de la que derivan el griego δέχομαι3, ‘recibir’, ‘tomar’, ‘aceptar’; las formas griega y latina δεξιός4 y dexter4, ‘derecha’; el griego δοκέω5, ‘parecer’, ‘creer’, y δόξα5, ‘opinión’, que producen vocablos como ‘dogma’, ‘heterodoxia’ o ‘paradoja’; el latín doceō5, ‘enseñar’, [‘hacer aceptar’], de donde ‘docente’, ‘dócil’, ‘docto’, ‘documento’ o ‘doctrina’; el latín decēre6, ‘ser apropiado’, ‘ser aceptable’, de donde nuestro ‘decente’; el latín decus7, ‘decoro’; el latín dignus8, de donde nuestros ‘digno’, ‘fidedigno’ o, finalmente, el latín discō9, ‘aprender’, de donde ‘disciplina’ o ‘discípulo’.
    Por su parte, la palabra ‘crisis’ deriva de una raíz10 cuyo significado genérico es ‘cortar’, ‘separar’ o ‘distinguir’, y produce palabras como las latinas cribrum11, ‘criba’, de donde también ‘acribillar’; crimen12, ‘juicio’, ‘pretexto’ o ‘crimen’; discrimen12 ‘diferencia’, ‘separación’, ‘línea divisoria’; kernō13, ‘cribar’, de donde ‘cerner’, ‘cierto’, ‘acertar’, ‘decreto’ o ‘discernir’; el griego κρίνω14, ‘separar’, ‘decidir’, ‘juzgar’, y los sustantivos ‘criterio’, ‘crítica’ o ‘hipócrita’ o el latín scrῑbō, ‘trazar’, ‘marcar’, ‘escribir’.
    Vistas las relaciones semánticas de ambas palabras por separado, llega el momento de construir en la conciencia un lugar de convivencia. Veamos: la palabra ‘crisis’ se emparenta con aquellas que aluden a la separación, la distinción analítica y la elaboración de un juicio, y, por su parte, la palabra ‘dignidad’ se emparenta con todas aquellas de fuerte carga positiva en cuanto a que se refieren al recibimiento y aceptación de un elemento tan intangible e inmaterial –y por ello tan poco valorado en los tiempos del liberalismo monetario– como la consideración propia y ajena, la decencia y el decoro en el comportamiento humano.
    Si esto resulta así, en lo tocante a la situación actual –leyes y contrarreformas–, el individuo que siente la conciencia agitada por el revoloteo conflictivo entre crisis y dignidad, no tiene más que una única salida digna: comprometerse con la elaboración de un juicio crítico, de un criterio propio, sobre lo correcto y lo incorrecto, que le ayude a discernir y a trazar una línea divisoria que no está dispuesto a cruzar si quiere seguir mirándose al espejo cada mañana. Para ello, el individuo debe trazar esa línea divisoria en el punto de lo absoluto, en el lugar donde una decisión, una ley, una reforma, es moral y humanamente correcta o incorrecta per se, de manera que no dependa su juicio de si afecta, beneficia o perjudica a quien dicho juicio emite. A partir de ahí se construye la talla humana y la valía moral del individuo. Porque el juicio personal sobre la reprensibilidad o aceptabilidad de un comportamiento o ley en términos absolutos y la imitabilidad de una actitud por su valía intrínseca producen la consideración de que dicho juicio o actitud deben ser transmitidos, enseñados e imitados para beneficio, no necesariamente material, de toda la comunidad humana. Dicho más llanamente: oponerse a unas medidas que benefician a los más fuertes a costa de perjudicar a los más débiles es un mandato moral de la conciencia y una manera de respetarnos a nosotros mismos y de educar a los demás en la resistencia activa ante las injusticias.
    En medio de este proceso de discernimiento, –llamado crisis–, entre lo moral y humanamente correcto o incorrecto, los individuos se ven obligados a elegir: o dejar la dignidad por el camino, vendiéndola en silencio al precio de la comodidad, o perder tranquilidad y bienestar pero conservar la dignidad. Ya hay quien no puede hablar porque el yugo del sometimiento voluntariamente elegido ha hecho enmudecer su voz. Ya hay quien huye de la realidad alegando que nada puede un solo hombre. Ya hay quien espera una recompensa como pago por los servicios prestados por su silencio.
    Mirarse al espejo cada día y no despreciarse, saber que se sigue siendo un humano libre y no un esclavo del dinero, no tiene precio, y sí mucho valor: el de la felicidad. Porque no hay Felicidad sin Dignidad.

    http://nesiakrenaia-elenafuentescara.blogspot.com.es/

  4. El Transpacific Partnership y el Gran Mercado Trasatlántico, instrumentos al servicio de la hegemonía estadunidense . Pierre Charasse
    http://www.rebelion.org/noticia.php?id=169073

    El 23 de mayo se concluyó en Lima (Perú) la 17 sesión de negociación del Transpacific Partnership (TPP) entre 11 países de la ribera del Pacífico (Estados Unidos, Canadá, México, Perú, Chile, Australia, Brunei, Malasia, Nueva Zelanda, Singapur y Vietnam), que acordaron poner en marcha dentro de pocos meses una amplia zona de libre comercio bajo la batuta de Estados Unidos. La mayoría de los comentaristas, turiferarios beatos del libre comercio, se alegraron de los beneficios esperados de este acuerdo: más crecimiento, más empleos. Una voz disonante se hizo oír, la del embajador Jorge Eduardo Navarrete en La Jornada del 23 de mayo, quien formula una visión crítica de esta asociación transpacífica y pone en evidencia su dimensión política. De hecho, más que un acuerdo comercial es todo un proyecto político que se inscribe en el contexto de un propósito estadunidense más ambicioso: el de tejer acuerdos de asociación con países del Pacífico políticamente afines como Chile, Perú, México, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, y en América Latina aislar a países como Brasil, Argentina, o los del Alba, que proclaman su voluntad de independencia. México se incorporó muy rápidamente al proceso, sin que nadie supiera cuáles fueron las concesiones que le permitieron alcanzar el avance actual de la negociación.

    Es exactamente el mismo proceso que está en marcha entre la Unión Europea y Estados Unidos, con el nombre de Gran Mercado Transatlántico (GMT).

    Mediante estos acuerdos Estados Unidos busca imponer su propia legislación y forzar a sus socios a eliminar todas las barreras tarifarias y no tarifarias, denunciadas como obstáculos al comercio. Esta estrategia fue concebida por varios think tanks como el Transatlantic Policy Network (TPN), quienes tratan de proponer estrategias para contrarrestar, con cierta impotencia, el declive de Estados Unidos y de Occidente, progresivamente desplazados por las nuevas gran potencias como el BRICS, y especialmente China. Un muy reciente informe del National Intelligence Council, El mundo en 2030 ( cf. el artículo de Ignacio Ramonet en Le Monde Diplomatique edición española de mayo de 2013: http://www.monde-diplomatique.es ) confirma el temor de las agencias de inteligencia estadunidenses sobre la pérdida inexorable de influencia de Occidente en el mundo, en beneficio de China y otros países emergentes.

    Los dos procesos avanzan de manera paralela, pero con dificultades. En Estados Unidos el proyecto TPP se tropieza con la clásica oposición de los republicanos a los acuerdos de libre comercio, y será muy difícil para el presidente Obama obtener una autorización fast track para concluir estos acuerdo en los próximos meses. Por otra parte, varios países, muy cercanos a Estados Unidos, se muestran preocupados por la ofensiva estadunidense porque tienen intereses nacionales que proteger. Es el caso en particular de Japón, quien duda en entrar en este proceso. Sin embargo, es una pieza clave en el dispositivo estadunidense.

    Del lado europeo, después de un inicio laborioso, las cosas se aceleran. El principio de un acuerdo de libre comercio tras atlántico fue lanzado en la cumbre Estados Unidos-Unión Europea en Madrid en 1995, como parte de un acuerdo político más amplio, la Nueva Agenda Trasatlántica (NAT), conjunto de declaraciones de principios que establecen el marco de las nuevas relaciones transatlánticas después del derrumbe de la Unión Soviética en 1991. Naturalmente el NAT tenía un componente comercial, pero sobre todo una reafirmación de sometimiento de la UE a la política de seguridad estadunidense, especialmente por medio de la OTAN, estructura político-militar cuyo campo de intervención no para de extenderse más allá del Atlántico norte. En 2007 se pone en marcha la primera institución del GMT, el Consejo Económico Trasatlántico (CET), encargado de armonizar las legislaciones de los dos lados del Atlántico. Su funcionamiento es todo menos transparente. Sin embargo, se ha establecido un diálogo entre los sindicatos (AFL-CIO y confederación de sindicatos europeos), pero son encuentros muy formales. Lo mismo pasa entre asociaciones de consumidores. Un grupo de trabajo sobre medio ambiente nació muerto, disuelto por George Bush, que encontraba que sus propuestas eran demasiado limitantes para las empresas. En junio de 2010 se creó un grupo de estudio sobre la ciberseguridad y el cibercrimen. En junio de 2012, un grupo mixto entregó un informe que retoma como base de discusión las exigencias estadunidenses y establece la entrada en vigor del GMT para 2015. Como se trata de un acuerdo comercial (aun si su verdadera intención es política), los 27 estados de la Unión Europea deben negociar entre ellos y con la Comisión Europea un mandato de negociación. La Comisión Europea es el único organismo autorizado a negociar acuerdos comerciales: una vez empezada la negociación los estados miembros ya no podrán oponerse a lo negociado, todo el poder lo tendrá la comisión, cuyas orientaciones ultraliberales y pro-estadunidenses son bien conocidas. Varios países tiene objeciones, Francia en especial, que quiere defender su excepción cultural, es decir, el derecho para cualquier país de proteger sus industrias culturales y su producción intelectual y artística. Pero su posición no será de mucho peso a la hora de negociar el mandato, texto de carácter muy general y consensual entre los 27 miembros, lo que deja a la comisión un gran margen de libertad de negociación. El mandato debería estar listo en julio próximo para una conclusión de la negociación en 2015.

    Estas dos amplias coaliciones detrás de Estados Unidos, el TPP y el GMT, tienen un mismo objetivo estratégico: crear un cerco alrededor de China, e impedir la emergencia de poderes que no sean controlados por los occidentales. La ausencia de China en el TPP tiene como excusa oficial que su moneda, el yuan, no es convertible. Pero nadie se deja engañar, y las autoridades y los medios de comunicación chinos no dejaron de criticar esta ofensiva estadunidense directamente orientada contra ellos.

    Numerosos gobiernos y parlamentos aceptan sin objetar acercarse a los estadunidenses, aun si comercialmente no es de su interés, pero no es lo mismo con la opinión pública, muy preocupada por estos acuerdos que tendrán fuerte impacto en cuestiones de medio ambiente, de organismos transgénicos, de libertades públicas, de control de Internet y de limitaciones de los derechos sociales. Por estos motivos, estos acuerdos (el TPP y el GMT) se negocian en la discreción más absoluta, por el temor que tienen los gobiernos de provocar reacciones muy violentas en las opinión pública.

  5. “¿Como coño va a triunfar históricamente una ideología que hace todo lo posible porque el hombre, el pueblo, el ciudadano, sea realmente el dueño de su propio destino si el jodido artífice de ello ha de ser por fuerza ese jodido tipo que está hecho del peor de los barros?”

    Magnifico don José y me preguntó ¿qué es la libertad? este putrefacto sistema occidental nos hace vivir sobre conceptos virtuales como libertad, democracia, solidaridad, redistribución, derechos humanos, separación de poderes, lucha contra la corrupción, periodismo, Justicia, sindicalismo, colectividad social… para que seguir. Muchas gracias por estos debates que nos hacen abrir la mente a gente que lo necesita

    http://www.voltairenet.org/article178725.html
    LA GUERRA GEOPOLITICA SIRIA. Pepe Escobar
    Así que Bashar al-Asad ha hablado, exclusivamente con el periódico argentino Clarín [hay una inmensa diáspora siria en Argentina, así como en el vecino Brasil).

    Viendo a través de la niebla de la histeria occidental, hizo algunas observaciones valiosas. El historial muestra que sí, que el régimen ha aceptado varias veces hablar con la oposición; pero la miríada de grupos “rebeldes” sin una dirigencia creíble y unificada, siempre se ha negado. Por lo tanto no existe un camino al alto el fuego que pueda finalmente acordarse en una cumbre, como la próxima conferencia en Ginebra de EE.UU. y Rusia.

    Asad tiene algo de sentido cuando dice: “Nosotros no podemos discutir una hoja de ruta con una parte si no sabemos quiénes son”.

    Bueno, a estas alturas cualquiera que observe la tragedia siria sabe quiénes son en su mayoría. Se sabe que el Ejército de Caníbales Sirios No-libres, perdón el Ejército Libre Sirio (ELS), es una colección variopinta de señores de la guerra, gángsteres y oportunistas de todo tipo cruzados con yihadistas de la línea dura del tipo de Jabhat al-Nusra (pero también con otros grupos vinculados a al Qaida o inspirados en él).

    Reuters tardó meses en admitir finalmente que los yihadistas dominan el show sobre el terreno [1]. Un comandante “rebelde” incluso se quejó a Reuters, “Nusra es ahora dos Nusras. Uno que sigue la agenda de al Qaida de una gran nación islámica y otro que es sirio con una agenda nacional para ayudarnos a combatir a Asad”. Lo que no dijo es que el grupo realmente efectivo está vinculado a al Qaida.

    Siria es ahora el Infierno de las Milicias; muy parecido a Irak a mediados de los años 2000, muy parecido al “liberado” Estado fracasado libio. Esta afganización/somalización es una consecuencia directa de la interferencia del eje OTAN/CCG/Israel [2]. Por lo tanto Asad también tiene razón cuando dice que Occidente está avivando el fuego y que solo está interesado en el cambio de régimen, sea cual sea el coste.

    Lo que no dijo Asad

    No se puede decir que Asad sea exactamente un político brillante, por lo tanto desperdició una excelente oportunidad para explicar a la opinión pública occidental, aunque sea brevemente, por qué las petromonarquías del CCG, Arabia Saudí y Catar, más Turquía, están interesados en incendiar Siria. Pudo hablar de que Catar quiere entregar Siria a la Hermandad Musulmana y Arabia Saudí sueña con una colonia que sea un “cripto-emirato”. Pudo hablar de que ambos están aterrorizados por los chiíes del Golfo Pérsico que albergan legítimos ideales de la Primavera Árabe.

    Pudo señalar la ruina absoluta de la política exterior turca de “cero problemas con nuestros vecinos”: un día hay una tríada de colaboración Ankara-Damasco-Bagdad, y al día siguiente Ankara quiere cambio de régimen en Damasco y se pone enfrente de Bagdad. Y para colmo Turquía se desconcierta al ver que los kurdos se sienten alentados desde el norte de Irak hasta el norte de Siria.

    Pudo detallar que Gran Bretaña y Francia dentro de la OTAN, para no mencionar a EE.UU., así como sus petromonarcas marionetas, están utilizando la desintegración de Siria para perjudicar a Irán y que a ninguno de estos actores que suministran las armas y mucho dinero les interesan los sufrimientos del “pueblo sirio”. Lo único que importa son sus objetivos estratégicos.

    Mientras hablaba Bashar al-Asad, Rusia actuaba. El presidente Vladimir Putin -perfectamente consciente de que las conversaciones de Ginebra están siendo descarriladas por diversos actores incluso antes de que tengan lugar– envió barcos de la marina rusa al Mediterráneo Oriental y ofreció a Siria una cantidad de ultramodernos misiles Yakhont tierra-mar más una cantidad de misiles antiaéreos S-300, el equivalente ruso del Patriot estadounidense. Además Siria ya tiene misiles antiaéreos rusos SA-17.

    Misiles antiaéreos S-300P.
    Entonces, tratad, cualquiera de vosotros, miembros de la banda OTAN-CCG, incluso dejando de lado a la ONU, de lanzar una mini-Conmoción y Pavor contra Damasco. O de instalar una zona de exclusión aérea. Catar y la Casa de Saud, son un chiste desde el punto de vista militar. Los británicos y Francia están seriamente tentados, pero no tienen los medios, o las agallas. Washington tiene los medios, pero no las agallas. Putin estaba perfectamente seguro de que el Pentágono comprendería su mensaje claramente

    Y no hay que olvidar el «Oleoductistán»

    Asad también pudo hablar de –¿Qué más?– el «Oleoductistán». Le hubieran bastado dos minutos para explicar el significado del acuerdo del gasoducto Irán-Irak-Siria por 10.000 millones de dólares que se firmó en julio de 2012. Este nodo crucial del «Oleoductistán» exportará gas desde el campo South Pars de Irán (el mayor del mundo, compartido con Catar), a través de Irak hacia Siria, con una posible extensión al Líbano, con clientes confirmados en Europa Occidental. Es lo que los chinos llaman una situación en la que no se puede perder.

    Pero no para –¿Quién será?– Catar y Turquía. Catar sueña con un gasoducto rival desde su campo North (contiguo al campo South Pars de Irán), pasando por Arabia Saudí, Jordania, Siria y finalmente Turquía (que se presenta como el centro privilegiado de tránsito de energía entre Oriente y Occidente). Destino final, una vez más: Europa Occidental.

    Como en todo lo que tiene que ver con «Oleoductistán», el punto crucial del juego es dejar de lado a Irán y Rusia. Es lo que pasa con el gasoducto catarí, frenéticamente apoyado por EE.UU. Pero en el caso del gasoducto Irán-Irak-Siria, la ruta de exportación no puede originarse en otro sitio que en Tartus, el puerto sirio en el Mediterráneo Oriental que alberga la marina rusa. Obviamente Gazprom formaría parte de todo el asunto, desde la inversión hasta la distribución.

    Que no quepa duda: el «Oleoductistán» –nuevamente vinculado a circunvalar Rusia e Irán– explica muchas cosas sobre la destrucción de Siria.

    El artilugio de petróleo de la Unión Europea para al Qaida

    Mientras tanto el verdadero ejército sirio –respaldado por Hizbulá– está recuperando metódicamente Al-Qusayr del control “rebelde”. Su próximo paso será mirar hacia el este, donde Jabhat al-Nusra se está beneficiando alegremente de otra metedura de pata típica de la UE: la decisión de levantar las sanciones petroleras contra Siria [3].

    El bloguero de Syria Comment, Joshua Landis, sacó las conclusiones necesarias: Quienquiera que se apodere del petróleo, el agua y la agricultura, tendrá en sus manos a la Siria suní. Por el momento es al-Nusra. El hecho de que Europa abriera el mercado al petróleo impuso esta situación. De ahí la conclusión de esta demencia de que Europa esté financiando a al Qaida”. Llamémoslo el artilugio petrolero de la UE para al Qaida.

    El sudoeste de Asia –lo que Occidente llama Medio Oriente– seguirá siendo un campo privilegiado de irracionalidad. Tal como están las cosas en Siria, en lugar de una zona de exclusión aérea lo que en realidad debería establecerse es “todos vuelan por la paz”, y cada cual y su vecino debería estar involucrado: EE.UU., Rusia, la UE y también Hizbulá, Israel y por cierto Irán, como ha subrayado con entusiasmo el Ministro de Exteriores ruso Sergei Lavrov [4].

    Mucho más allá de la obsesión occidental con el cambio de régimen, lo que la ya problemática conferencia de Ginebra podría producir es un acuerdo según la constitución siria que, a propósito, es absolutamente legítima, adoptada en 2012 por una mayoría de votos del verdadero y sufriente “pueblo sirio”. Eso incluso podría significar que Asad no fuera candidato a presidente en las elecciones programadas para 2014. Cambio de régimen, sí. Pero por medios pacíficos. ¿Permitirán la OTAN, el CCG e Israel que ocurra? No.

  6. http://www.diario-octubre.com/2013/06/02/el-pensamiento-neoliberal-es-una-farsa/
    EL PENSAMIENTO NEOLIBERAL ES UNA FARSA
    El teórico brasileño Theotonio Dos Santos participó en la reunión de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) que concluyó el viernes en Caracas. Durante cuatro días recogió opiniones de expertos sobre el diseño de una política común en defensa de los recursos naturales de la región suramericana.

    “El neoliberalismo como corriente está en su fase terminal. Digamos que está muerto, pero no enterrado. Para enterrarlo es necesario un pensamiento radical acompañado por prácticas fuertes”, dice Dos Santos.

    Considera que Venezuela es un ejemplo de los países que avanzan en estrategias en ese sentido, y habla del Comandante en tiempo presente. Naturalizando el decir popular de que “Chávez vive”: “No hay duda de que Venezuela tiene un liderazgo en este proceso de cambios con una propuesta radical, y Hugo Chávez representa ese grado de conciencia tan alto con un liderazgo y una capacidad política muy determinada y al mismo tiempo muy sofisticada. Igualmente cada vez que va a una decisión política más avanzada utiliza métodos de lucha que indican una capacidad política muy propia, auténtica, muy importante”.

    Se queda pensativo, sonríe y recuerda: “en mis primeras conversaciones con el Comandante Chávez, él me hablaba mucho de que la derecha está frente a una crisis importante y nosotros tenemos que aprovechar esta crisis para entrar en una gran ofensiva. Y realmente él logró mantener esa ofensiva. Él ponía la agenda, él no aceptaba la agenda de la derecha. Eso es muy importante, porque gran parte de nuestra izquierda, sobre todo de clase media, se deja envolver mucho con los planteamientos del gran capital internacional. Muchos de ellos han creído en la visión neoliberal”.

    DEL TERROR A LA ESPERANZA

    —¿Si el capitalismo está en crisis por qué hay gente que sigue creyendo que es un modelo exitoso?

    —Han logrado captar gente diciendo que la política neoliberal ofrecía un cambio total del capitalismo. Siendo ampliamente liberal y con eso el avance económico sería fantástico y mucha gente se ilusionó. Fue una campaña no solo en los medios, sino también en la academia, en la universidad, en la producción del pensamiento teórico. Porque la caída de la Unión Soviética parecía indicar que el mundo iba hacia el fin de la historia. Pero los años 80 y 90 demostraron que es lo contrario. Pero lo más grave es que este pequeño grupo (FMI, Banco Mundial, empresariado y oligarquías nacionales) que implantó las políticas neoliberales no tenían un proyecto de inversión económica. Pero es un grupo que transformó esta gran concentración de capital en un espacio de mundo especialmente para ese pequeño sector de la población que tiene una concentración de empresas colosal.

    —¿Qué estrategia se usó para instaurar la idea de que el neoliberalismo era un modelo alternativo?

    —Principalmente con el uso del terror como instrumento para lograr los resultados económicos. Las políticas económicas neoliberales solo eran posibles a partir de un terror de Estado, porque involucraba incluso el movimiento popular en su conjunto: los sindicatos, las asociaciones de trabajadores, etc. Este proceso viene desde la década del 60 y 70, esto se convirtió en una política sistemática con la guerra en Vietnam, en la cual intervino Estados Unidos supuestamente para enfrentar al comunismo; en la década de los 70 con el derrocamiento militar de Allende, la invasión de las Malvinas y el surgimiento de dictaduras militares de corte fascista que adoptaron el neoliberalismo como estrategia económica, con las recomendaciones de Milton Friedman y los “Chicago Boys”. Después traficaron esa política del terror en toda la región para abrir el camino hacia una política económica muy antipopular, muy contra la población. Después de cierto tiempo comenzaron a creer que ya tenían el control de la situación.El avance de la ideología neoliberal y el terrorismo ideológico que ésta creó con el apoyo de los medios de comunicación, buscaron identificar la modernización con los principios neoliberales. Se llegó a plantear el “fin de la historia” con la imposición global de los principios neoliberales. Un ejemplo interesante es Chile, donde hubo 20 años de terror y ahora de repente la gente empieza a ver lo que pasa.

    —¿Cuál ha sido el papel de los medios de difusión masiva?

    —Los medios de comunicación se convirtieron un sector fundamental del sistema de poder. Siempre lo fueron. Es un aparato de poder realmente impresionante con un gran conocimiento científico de cómo manejar la conciencia. Aún así no han logrado su objetivo. Cuando la cosa va para el plano del voto, de la captación efectiva de la población, ésta en su mayoría se manifiesta sistemáticamente en contra de las políticas neoliberales.

    —¿Terminará de morir el capitalismo?

    —El neoliberalismo produjo una concentración económica brutal entre naciones y dentro de cada país. También una pobreza colosal, exclusión social enorme, incluso, en los países desarrollados la solución que han buscado no corrigió los desequilibrios sino los acentuó, porque apoyan un sistema bancario inútil que vive de la deuda pública, no de financiar al aparato productivo. El pensamiento neoliberal es una farsa, y no puede ser aplicado en la práctica. Lo que existe realmente en el mundo moderno es un mercado monopolista.

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    Recursos naturales y estrategia imperial

    Dos Santos participó en la reciente reunión de Unasur sobre Recursos Naturales y Desarrollo Integral. Para él la importancia de esta instancia de integración radica en que es “una estrategia propia para nuestro desarrollo social, político, económico y cultural. Con Unasur se crea un mecanismo que asegura el desarrollo de un conocimiento nuestro”.

    Explicó que “nosotros en este momento tenemos una fuente de conocimiento de nuestros recursos naturales a través del servicio geológico de los Estados Unidos. Ellos no dan la información exacta y la organizan según sus intereses. El derecho al acceso de los recursos naturales es algo que Estados Unidos ejerce unilateralmente. Las Fuerza Armadas estadounidenses tienen como objetivo garantizar ese acceso. Latinoamérica está amenazada constantemente porque es una fuente muy importante de recursos naturales. Estamos ante la posibilidad de que esos intereses internacionales actúen con creciente violencia”. En ese sentido aplaudió la decisión de Unasur de crear un servicio geológico regional.

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    Biografía mínima

    Theotonio Dos Santos es un científico social brasileño. Nació en Carangola, Minas Gerais, en 11 de noviembre de 1936.

    Actualmente es profesor titular de la Universidad Federal Fluminense y coordinador de la Cátedra y Red Unesco – Universidad de las Naciones Unidas sobre Economía Global y Desarrollo Sostenible

  7. http://www.kaosenlared.net/component/k2/item/58897-los-expertos-y-la-banalidad-del-mal.html
    LOS EXPERTOS Y LA BANALIDAD DEL MAL . Rafael Cid
    Matar se puede hacer de muchas maneras y no todas provocan la misma repulsa. Se puede matar con camisa parda y al paso de la oca, selectiva o masivamente, como han hecho sucesivamente las hordas nazis u otras igualmente dañinas bajo la impronta del patriotismo redentor. Pero igualmente se puede matar de civil, con traje y corbata, desde la legalidad de un despacho y con la impunidad que da estar en el gobierno salido de las urnas. También esta es una modalidad de destrucción conocida a lo largo de la historia. Pero la globalización ha puesto de actualidad una nueva y más mortífera manera de liquidar a los seres humanos superfluos, a escala planetaria, ante la resignación de muchos y con la complicidad inerme de los más. Esta fórmula es la que ahora mismo están aplicando los gobiernos de la órbita occidental con sus falaces “políticas de austeridad”, cuyo trágico balance es miseria, paro, suicidio, degradación, exclusión, desamparo, hambruna, enfermedad y condena a muerte lenta para millones de personas.

    Entre unas y otras formas de exterminio hay diferencias pero al mismo tiempo una traza común: la banalidad del mal. La misma sicología que describió Hannah Arendt en los criminales del III Reich más odiosos, aquellos que asumían su papel de siniestros verdugos con la misma simpleza con que un buen burócrata realiza su planilla para la empresa donde trabaja, se encuentra en el perfil de los genocidas que por mandato de la Troika (FMI;CE,BCE) instrumentalizan los ajustes y recortes. Y es precisamente esa rutina de tendero lo que desarma a muchas de sus víctimas, acostumbradas por la experiencia histórica a intuir en las disciplina cuartelera, los correajes, la fanfarria militar y la parafernalia guerrera a los asesinos emprendedores.

    Craso error, la mística cambia pero la lógica que encubre las degollinas permanece. Hoy, en pleno siglo XXI y con un formato teórico de democracia representativa, los matarifes que ejecutarán a nuestros vecinos, familiares y amigos se sientan junto a nosotros, los vemos todos los días en la televisión y hasta los saludamos por las calles comprando el periódico o tomando el vermú. La banalidad del mal impregna más que nunca sus trayectorias. Los anónimos “mengeles” de antaño son aquí y ahora esos políticos que afirman sin doblez que no hay alternativa al horror económico, los sindicalistas que piden otro voto de confianza para ver si escampa, pero sobre todo, lo que constituye la verdadera waffen-SS del sistema, aquella organización que hace del holocausto un mero ejercicio administrativo de obediencia debida, son esa tropa de expertos, intelectuales, periodistas, sabios, académicos y profesores que ofertan su conocimiento para demostrar con datos, cifras, teorías, estadísticas y juicios de valor la necesidad del sacrificio masivo de los de abajo por el bien de la humanidad.

    Si no existieran esos escribas del sistema que justifican lo injustificable con cuentos y mentiras de cátedra, esa corte de asesinos de fin de semana, el poder tendría que bajarse al ruedo, manchándose las manos de sangre y dejando en evidencia su innata criminalidad. La banalidad del mal, hoy como ayer, permite por el contrario que el genocidio avance sin que despierte el rechazo masivo necesario para hacer fracasar su tétrica cacería humana. Durante el nazismo y el stalinismo, medio mundo en el exterior y gran parte de su población miraban para otro lado cuando los campos de exterminio y el gulag eran una insoportable realidad.

    Ya no basta con decir “preferiría no hacerlo”. Ni refugiarse en el exilio interior. Ni avergonzarse por reaccionar tarde y mal, cuando la medicina que ahora nos quieren aplicar es la misma cicuta que durante decenas de años han aplicado ante nuestros ojos en el tercer mundo. Desenmascarar el protagonismo de la banalidad del mal, hoy en manos de esas clases subalternas del poder que atribuyen propiedades milagrosas a la eutanasia de las pensiones o el harakiri de los jóvenes, es una necesidad vital para frenar la solución final en marcha. Un imperativo ético insoslayable. El dilema es dignidad o extremaunción.

  8. FRAGMENTOS DE LA ENTREVISTA A TALANT DUISHEBAJEV EN jOT dOWN

    http://www.jotdown.es/2013/05/talant-djushebaev-el-futbol-es-mas-politica-y-nacionalismo-que-deporte/
    “En la URSS todos éramos más o menos iguales. Teníamos derecho de medicinas, comida, estudios… Había una capa de poderosos, como en todas las sociedades, pero no había tantas diferencias. La gente, dentro de los límites, vivía bien. No tenías esta preocupación de comer o de luz, o de agua. El Gobierno se encargaba.

    Luego, con la crisis del estallido de la URSS, entonces hubo un caos en el país y la crisis fue furibunda. No había nada en los mercados. Todo era de contrabando. Nosotros éramos felices en una sociedad protegida. De repente llegó un agujero negro. Los niños, en lugar de hacer deporte, estaban en la calle vendiendo periódicos o limpiando coches. Duele. Esa generación de niños se ha perdido en el deporte. Ahora, con la nueva riqueza, también está cambiando la mentalidad y me dicen mis amigos que Rusia empieza a perder ciertos valores.”

    “Todos los deportes tenían posibilidad de existir porque el Gobierno invertía en ellos.”

    “Viví mi infancia en un país de 280 millones, como era la URSS, en Kirguistán había unos cinco millones y medio y, de ellos, verdaderamente kirguís éramos tres millones. Dos y medio eran rusos, ucranianos, alemanes… y nunca vi un problema étnico. Éramos hermanos”

  9. El Gobierno ordena a Hacienda que se abstenga de acusar a la infanta Cristina de delito fiscal por el caso Nóos

    http://insurgente.org/index.php/template/republica/item/5667-el-gobierno-ordena-a-hacienda-que-se-abstenga-de-acusar-a-la-infanta-cristina-de-delito-fiscal-por-el-caso-nóos

    Tanto el presidente de la Agencia Tributaria, Miguel Ferre, como la directora general, Beatriz Viana, ya han recibido instrucciones para que eviten proceder contra la hija del rey. La monarquía es especie protegida.

    La dirección de la Agencia Tributaria tiene instrucciones muy claras de su responsable directo, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, para que los representantes del Fisco en el procedimiento judicial del caso Nóos eviten a toda costa perseguir o acusar a la hija del rey, Cristina de Borbón y Grecia, a pesar de que el instructor de la causa, el magistrado José Castro, la imputó por haberse beneficiado de los delitos fiscales supuestamente cometidos por su marido, Iñaki Urdangarin, en la administración de Aizóon, propiedad al 50% de los dos miembros del matrimonio, y el instrumento que utilizaban para apoderarse de los fondos que lograban de las administraciones públicas, según aseguran fuentes de la Hacienda.

    Y, en este caso, apuntan las mencionadas fuentes, no se trata de una ocurrencia del ministro. Montoro ha transmitido a sus subordinados una decisión colegiada del Consejo de Ministros y especialmente defendida por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

    En el discurso de Navidad de 2011, y a cuenta del incipiente escándalo del Instituto Nóos, el rey Juan Carlos declaró de forma solemne que “todos los españoles son iguales ante la ley”. Olvidó precisar que él es el único ciudadano irresponsable ante los tribunales y que la cuestión de la igualdad no queda tan clara cuando el objetivo de la Justicia se apellida Borbón y, además, es su hija. El Gobierno está decidido, aun así, a minimizar tanto como pueda la grave crisis institucional en la que está sumida España.

    Incluso si el precio es dejar en evidencia al jefe del Estado. El Ejecutivo de Mariano Rajoy ha hecho balance en los últimos días y está dispuesto a transmitir el mensaje de que unos españoles son más iguales que otros ante la ley. A pesar de que el partido del Gobierno vive su particular via crucis con el caso Bárcenas.

    Primero la cadena de mando de la Fiscalía obligó al representante del Ministerio público en el caso Nóos, Pedro Horrach, a recurrir la decisión del juez instructor del fraude a las administraciones a recurrir la imputación de la infanta Cristina, la única integrante del consejo de administración de Nóos que no estaba imputada. Horrach cumplió las órdenes del fiscal general del Estado, Eduardo Torres Dulce y del fiscal jefe Anticorrupción, Antonio Salinas.

    Horrach logró su objetivo cuando la Audiencia de Palma decidió anular la decisión del juez Castro de imputar en la causa principal del caso Nóos, por el que estudia pedir hasta 17 años de cárcel para Urdangarin, una condena que se vería reducida a 4 años si el duque consorte de Palma admite su culpa y devuelve el dinero defraudado a las administraciones. Aún así, de los tres magistrados de la Audiencia que tomaron la decisión, uno emitió un voto particular que defendía la actuación del juez Castro.

    Un fallo abierto

    Y el auto final, a pesar de que desestimaba la imputación de la infanta en la causa principal, sugería que Cristina de Borbón sí podía ser imputada por delito fiscal. Castro aprovechó esta última grieta en el fallo de la Audiencia –que, por cierto, no descartaba definitivamente la imputación de la infanta, sino que invitaba al instructor a recabar más pruebas– y, apenas unos días después la imputó por delito fiscal sin que Horrach pudiera hacer nada porque, al fin y al cabo, el juez estaba siguiendo la doctrina de su instancia superior.

    En las últimas semanas, Montoro se ha mostrado tajante con el presidente de la Agencia Tributaria, Miguel Ferre, y con la directora general del organismo, Beatriz Viana: deben asegurarse de que la Hacienda pública no acusa a la infanta aunque finalmente Castro logre imputarla en el procedimiento. Los responsables de la Agencia Tributaria tienen que aleccionar a todo el cuerpo de abogados del Estado, no sólo a los de Palma.

    Es cuestión de días que Castro remita la parte de la causa que afecta a la Comunidad Valenciana al Tribunal Superior de la comunidad ante la inminente imputación del expresidente de la Generalitat, Francisco Camps, y de la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, ambos aforados porque son diputados autonómicos. Así que la Abogacía del Estado de Valencia también tiene que estar al día de las instrucciones del Gobierno de evitar acusar a la infanta Cristina.

    Está por ver si Horrach recibe instrucciones en el mismo sentido. Su papel de abogado de los Borbón en Palma, a pesar de que el caso ha avanzado por la estrecha colaboración del fiscal anticorrupción con el juez Castro, ya le ha quemado suficiente y, de repetirse, un buen fiscal podría verse carbonizado. Además, aunque el fiscal acuse, si la Abogacía del Estado considera que no ha habido perjuicio para las arcas públicas, es difícil que la infanta llegue a sentarse en el banquillo.

  10. DENUNCIA A LOS LADRONES ESPAÑOLES…FUERA DE ESPAÑA

    http://jmalvarezblog.blogspot.com.es/2013/06/denuncian-los-ladrones-espanoles-fuera.html

    La denuncia es contra Antonio Brufau (foto), presidente de la petrolera española, por pagar sobresueldos con dinero negro mientras expoliaba los yacimientos argentinos.

    La petrolera estatal argentina YPF (Yacimientos Petrolíferos Fiscales) informó el viernes de que tomará acciones legales contra el presidente de la petrolera española Repsol, Antonio Brufau, por presunto fraude cometido durante el tiempo que estuvo a cargo de la compañía argentina antes de su expropiación.

    Esta decisión fue tomada la noche del jueves durante un encuentro que mantuvieron los accionistas de YPF en una Asamblea General Ordinaria y Extraordinaria de la empresa, y según la cual, se buscará demandar a Brufau por “pagos en exceso” de honorarios a directores.

    “Se decidió promover una acción de responsabilidad, por el pago de honorarios a directores por cifras mayores a las autorizadas por la Asamblea de accionistas en años anteriores, contra el expresidente de la petrolera argentina y actual presidente de Repsol, Antonio Brufau, y/o contra los restantes directores que hubieran percibido tales honorarios”, indica una nota emitida por YPF.

    Brufau fue el presidente de la petrolera argentina hasta mayo de 2012, cuando el Gobierno de la presidenta del país latinoamericano, Cristina Fernández, expropió el 51 % del capital accionario de YPF.

    Los supuestos pagos indebidos a los miembros del directorio de la petrolera, que según YPF viola la legislación argentina y el Estatuto de la petrolera, se detectaron entre 2009 y 2011, y han sido estimados en unos 37,8 millones de dólares, según afirma una fuente desconocida de la mencionada compañía, citada por la agencia argentina oficial de noticias Télam.

    Cabe recordar que el Gobierno argentino anunció el 16 de abril de 2012 la nacionalización de la participación de Repsol en YPF por falta de inversiones de Repsol en Argentina durante la crisis energética en el país suramericano.

    Hispan TV

  11. Gracias a ti, eddie, por leerme y comprenderme, lo que no parece nada fácil porque llevo ya más de 4 años explicando esto que, a mi, me parece tan sencillo pero que debe de ser complicado porque, hasta ahora, nadie lo había comentado tan claro como ahora lo has hecho tú, que es exactamente lo que yo quería decir y parece que no he sabido hacerlo puesto que alguien tan clarividente como Lucía no lo ha hecho y no sólo eso sino que incluso dice que yo tergiverso sus argumentos.

    Éste es otro de los muchos motivos que tengo de agradecimiento hacia ti.

    Un abrazo,

    1. Solicito un armisticio. Y gracias por decir que soy clarividente, pero nadie lo somos suficiente.

      Lo que creo es que ha habido malos entendidos entre sus argumentos y los mios, es harto difícil la comunicación. Estoy segura que defendemos los mismos valores y luchamos contra el mismo puto sistema liberal capitalista y obsceno, porque yo también le leo y le comprendo, salvo que hay matices que no se comparten, precisamente porque no somos radicalmente iguales o porque no he sido capaz de explicarme bien.

      De cualquier forma, siento haberle incomodado y espero que en la siguiente polémica no haya agresiones. (Aquí futbolin acabaría con ja, ja, ja).

      Un beso.

  12. EL FRAGMENTO Y EL MIEDO .Sara Rosenberg, escritora
    http://insurgente.org/index.php/mas-noticias/ultimas-noticias/item/5690-el-fragmento-y-el-miedo

    Hay una manera de ver y sentir que predispone a la calma, -o a la apatía- en tiempos de grandes tormentas. Quizás sea el resultado de la pereza o de una especie de ceguera producida, regulada y manejada perfectamente por los medios de desinformación. Es verdad que a los esclavos del sistema capitalista nos dejan pocas horas libres, cada vez menos, para reflexionar. Por eso tal vez al llegar a casa agotados, sólo recibimos pasivamente la información que el amo necesita. Es el perfecto vampirismo que ha dado tanto juego en las masivas y exitosas películas de zombies.

    Si un marinero se cansa y sólo escucha información parcial, sin duda el barco naufragaría porque no sabría medir el calibre de la tormenta y menos su intensidad. Fiel a sus prejuicios no entendería la relación de un viento con otro, tampoco la relación de las mareas y las estaciones y quedaría librado a los detalles más nimios, sin poder reaccionar ni analizar el conjunto de la situación. Perdido en el color de la bandera o en la redondez de los salvavidas, su barco sería destruido y el terminaría ahogado.

    El receptor de noticias catastróficas, el receptor de fragmentos informativos está anestesiado por el volumen y la constancia de las catástrofes. Y ahí radica su incapacidad de poner a dudar el mundo. De cotejar y de pensar.

    En la vieja fábula de Pedro y el lobo, que Goebbels tan bien supo utilizar para crear la opinión que permitió la indiferencia y la aceptación de la muerte concebida como industria, sucede algo parecido. La mentira repetida, fragmentada y constante permite que el lobo se coma a todas las ovejas. Porque el cansancio y la desconfianza en tu semejante ya ha sido provocada y nadie acude entonces a ayudarte. La repetición de una mentira desarma todo vínculo solidario. Y cuidado, el cuento es doblemente cruel porque en nuestro caso no parte del pastor mentiroso y singular, sino de un inmenso aparato financiado con millones de dólares y dedicado específicamente a volvernos sordos y ciegos. Repetidores y cansados ciudadanos o súbditos (en España y en otras monarquías, tales como las monarquías tan amigas de España como lo son las del Golfo Pérsico, ¡oh, casualidad!) que se someten después de intensas horas de trabajo esclavo al mandato y a la mentira al encender la televisión que se suele llamar pública aunque sea una televisión contra todo lo público, contra todo sentido de lo público y de los derechos elementales a saber, a conocer y a compartir conocimiento.

    Cuando un “presunto asesino” con las manos llenas de sangre se coloca frente a una cámara y declara haber matado, el horror es tan grande y el golpe al cerebro tan enorme que se nos pasan por alto, o no somos capaces de indagar un poco más allá de las imágenes y las palabras que la acompañan. El shock consigue el objetivo. Y se empieza a comentar la noticia como cierta. Ese es el campo de la catástrofe y una vez dentro tiene el poder de succionar el pensamiento crítico. El receptor se pierde en los detalles de la supuesta verdad que le han contado, pero ha partido de un lugar falso. Es como el marinero que no ve el cielo ni el mar. El campo ha sido acotado y no puede ver más allá. La triada negro-musulmán-asesino se instala antes de la pregunta por la historia del personaje, y nadie se pregunta tampoco por la construcción del personaje. No hay tiempo para preguntar ¿Quién es? ¿Quién lo ha enviado? ¿Acaso está pagando una deuda con los servicios de inteligencia o con la policía? ¿Acaso está drogado? ¿Qué tipo de drogas están experimentando con él? ¿Quién experimenta? ¿Estaba fichado y lo dejaron actuar? ¿O bien todo esto es otra puesta en escena cuyo protagonista es un descerebrado previamente descerebrado porque se necesitan chivos expiatorios que consoliden cada día más los partidos fascistas en auge en Europa? ¿Acaso se ha perdido la memoria? ¿O este infeliz no se dio cuenta de que lo estaban usando? ¿Acaso le han pagado esta muerte? ¿Cómo es posible que a cien metros de un cuartel militar con centinelas, maten con un cuchillo y un machete a un soldado? ¿Por qué no había policía ni ambulancias? ¿Por qué en el video nadie parece sorprendido? ¿Por qué tanta quietud y grabación televisiva alrededor? ¿Acaso esta atroz noticia es una noticia armada y controlada? ¿Cómo es que nadie actuó para defender a la víctima? ¿Cómo hay tiempo de hablar con las cámaras antes de que llegue la policía o una ambulancia? Puedo llenar páginas con preguntas, y me dirán que estoy haciendo eso que España se llamó “conspiranoia”, término surgido en el calor del 15 M para impedirnos hablar de política seriamente. Para impedir profundizar en la relación de una lucha social con la otra, hasta terminar dividiéndola y fragmentándola –mareas de colores, pero nunca unidad ni programa político- tanto como se fragmenta y se divide la noticia falsa en los televisores y los periódicos de masas. Ese es el patrón de conocimiento y es un modelo altamente peligroso para todos porque está fundando una manera de pensar para no ver el conjunto y ser dominados. La falta de relación entre los hechos nos deja con las manos vacías. El árbol devora al bosque. La noticia del crimen se emite sin cesar durante todo un día, al cabo del cual desaparece sin dejar rastros al día siguiente y se replica en un caso semejante ocurrido en Francia pocos días después. Da para pensar que o bien el guionista está muy cansado o que creen que estamos muy ciegos.

    Cuando la noticia desaparece de las pantallas, en el inconciente queda la imagen de un hombre con las manos llenas de sangre que a plena luz del día sostiene un machete y un cuchillo, que supuestamente es musulmán, evidentemente negro y por lo tanto doblemente dotado para ser asesino, por un simple sistema de acumulación de terror imaginario provocado y ahora consumado.

    Los detalles son escamoteados. La noticia también, porque la día siguiente no se dice nada más, no hay declaraciones públicas, se habla de secreto de sumario. Pero los “presuntos asesinos” que se han declarado asesinos frente a la cámara y han sido baleados en las piernas, no existen más. Se suprime el caso. El efecto se ha cumplido. La acumulación de pensamiento catastrófico es suficiente por hoy.

    Sin embargo no sabremos jamás lo que pasó realmente, de la misma manera que se escamotea y se miente sobre cómo han armado a asesinos y mercenarios en Libia y ahora en Siria y sólo se verán las bombas verde moco de la Otan al redoble de discursos “civilizados” que han hecho del crimen su elemento, y de la desgracia y la guerra su negocio.

    Los medios dirigen y producen el miedo para controlar y para que la organización social de los oprimidos naufrague y deba empezar siempre desde cero.

    Sin embargo lo cierto es que la ultraderecha, nazionalista y xenófoba se ha reforzado y unido. En Inglaterra y en Europa no deja de crecer. Han salido a la calle a cazar inmigrantes y a quemar barrios pobres. ¿Acaso hemos perdido la memoria? Apenas han pasado ochenta años, millones de muertos reclaman que nos preguntemos sobre las razones y los modos de crear este miedo guerrero y totalitario. En tiempos de tormenta hay que unir los datos y no dejar que nos distraigan los colores de las banderas. No hay salvavidas y hay que analizar a fondo las tormentas para no naufragar escuchando con cansancio y apatía el discurso del amo, que sólo sirve para dividirnos, confundirnos y paralizarnos. Es parte de la doctrina del shock y su corazón es el miedo a saber, a preguntar y a pensar con autonomía.

  13. EL FALSO IMPERIO DE LA JUSTICIA . Lucas León Simón

    http://lucasleonsimon.wordpress.com/2013/05/28/el-falso-imperio-de-la-justicia/

    Leí la noticia hace una semana y quedé a la espera. No se ha producido ninguna reacción. Un silencio total de comentarios, opiniones o críticas.

    Una noticia de la agencia EFE del pasado 22 de mayo decía: “Un agente del FBI mató hoy en Orlando a un hombre que era investigado por su supuesta relación con el sospechoso del ataque terrorista de Boston, Tarmelan Tsarnaev, y con grupos extremistas.”

    El fallecido es Ibragim Todashev, de 27 años, norteamericano de origen checheno, que murió en una comisaria donde llevaba tres semanas detenido cuando un agente le disparo a quemarropa tras un interrogatorio policial.

    El policía alega que el fallecido esgrimió un cuchillo de grandes dimensiones y que se vio obligado a disparar para defender su vida.

    ¿Cómo una persona que lleva tres semanas detenida puede tener un “cuchillo de grandes dimensiones”?

    El valor de la persona humana se ha reducido a cero en todo lo que se conoce como “Occidente”. Nada de herencia humanista, ni de los valores de la civilización, la democracia y la persona. ¿Dónde el “habeas corpus”? ¿Dónde los derechos fundamentales de la persona y su declaración internacional?

    Alguien puede ser detenido y, como tenga la desgracia, de aparecer sospechoso de “terrorismo”, puede ser impunemente muerto por cualquier policía nervioso, impulsivo o cansado de un interrogatorio infructuoso. Y ningún exégeta de los valores “de la democracia y la libertad” esbozará una crítica, una censura o una explicación a la autoridad.

    Al fin y al cabo, en Guantánamo hay una prisión aberrantemente ilegal, donde detenidos -¿secuestrados?- sin acusación judicial expresa llevan años recluidos y torturados, sin que nadie se tome la menor molestia en que acabe.

    Vamos camino de la ignominia, de la complacencia en el crimen y la tortura, y del sado-fascismo de los gobiernos y gobernantes corruptos y ladrones. Y una mayoría de habitantes del planeta aceptan, sumisos, este estado de cosas.

    Pero protestaran, clamaran y pedirán largas condenas cuando una decena de jornaleros, sin trabajo y sin pan, rompan un candado y la cerradura de un pozo para ocupar, durante unas horas, una finca manifiestamente improductiva y abandonada.

    La civilización, la democracia y la cultura deberían poder convertirse en armas.

  14. LA DEMOCRACIA SEGÚN BRUSELAS . Rosa María Artal

    http://rosamariaartal.com/2013/06/03/la-democracia-segun-bruselas/

    La noticia lleva desde el viernes en la web de la Cadena SER sin que haya causado mayor repercusión: las autoridades de Bruselas andan preocupadas por la Justicia en España. Nosotros también lo estamos en muchas ocasiones ¿verdad? Pero los mandos de la UE van por otros derroteros. Son cuatro puntos los que les inquietan:

    1) Que las sentencias judiciales frenen las “reformas” de Rajoy como ha sucedido en Portugal.

    2) El decreto antidesahucios de Andalucía.

    3) Las investigaciones abiertas a Cajas y Bancos.

    4) Las pesquisas por la venta de Preferentes.

    ¿Para quién trabaja “Bruselas”? ¿Qué concepto tiene de la Democracia, la Justicia, la ética o los derechos ciudadanos?

    En un año habrá elecciones europeas. El primer paso para erradicar esta plaga que nos está asolando. Porque de hecho, los ciudadanos estamos también muy preocupados por tener estos dirigentes en la UE.

  15. SOBRE LAS CLAVES DEL ANTICLERICALISMO ESPAÑOL CONTEMPORÁNEO(para leer con calma) Manuel Delgado
    http://manueldelgadoruiz.blogspot.com.es/2013/06/anticlericalismo-y-reforma-religiosa-en.html

    En lo que estoy insistiendo a lo largo de estas clases es en la conveniencia de entender las claves secularizantes del anticlericalismo español contemporáneo, a pesar de sus variantes y los diferentes niveles de intensidad en cada fase histórica concreta. Estas constataciones invitan a trasladar la reflexión a un territorio teórico más amplio, del cual extraer una tipificación: la del anticlericalismo de masas en España como variante de corrientes de reforma radical de las costumbres en las que el componente iconoclasta fue vertebral, la inspiración implícita o explícitamente protestante y la orientación modernizadora. Se establece de entrada que los fenómenos de iconoclastia han aparecido casi siempre ubicándose de forma activa en lo que se da en llamar procesos de transición, esto es en fases particulares de la evolución de una sociedad, en que esta encuentra cada vez más dificultades para reproducir las relaciones sociales sobre las que descansa. El objetivo de los actos sacrofílicos es, precisamente, siempre el de desarticular un entramado mítico, ritual y simbólico, un estratégico dispositivo del que depende esa perpetuación de los esquemas que sostienen el orden societario. Quemar templos, derribar imágenes, asesinar mediadores con lo sobrenatural es, allá donde se produzcan los hechos, el medio más eficaz de arrancar de cuajo las raíces que hunden la vida social en el suelo de su propio pasado, hacer añicos sus fuentes de coherencia tanto interna como externa, someterla a una suerte de lobotomización que la desorienta por completo, la «deja en blanco», la pone a merced de los cambios radicales que se avecinan.

    Uno de esos procesos de transición de los que la desarticulación violenta de lo santo ha venido siendo factor casi consubstancial ha sido –y lo es en el caso español contemporáneo– el de modernización, es decir el del suscitamiento de estructuras sociales que vienen determinadas por la diferenciación de esos dos sistemas funcionalmente compenetrados entre sí que cristalizaron en torno a los núcleos organizativos que son la empresa capitalista y el aparato estatal burocrático. Entiéndase por proceso de modernización sobre todo como ruptura con tradiciones que pudieron antojarse casi naturales, homogeneización de normas de acción y de valores y el establecimiento de patrones abstractos de socialización basados en la individualización de los sujetos. Aquí se sostendrá que la iconoclastia anticlerical española es de ese tipo, es decir que figuraría entre los que han acompañado los procesos de traspaso de sociedades tradicionales o premodernas a otras definidas por la centralización política, el capitalismo, la urbanización, la homogeneización cultural, la subjetivización, etc. Dentro de los procesos de modernización, la iconoclastia suele aparecer en los momentos más críticos, aquellos en los que con mayor claridad se percibe la urgencia de amputar traumáticamente los mecanismos de reproducción social tradicionales, basados sobre todo en la creencia en la eficacia de los símbolos rituales.

    En España, las proclamas favorables a la eliminación del catolicismo de la faz de la tierra y los acontecimientos iconoclastas también quisieron afectar el nivel más estratégico de la organización social, aquel de cuya desarticulación dependía la incorporación de España al orden de la modernidad capitalista. El objetivo de las agresiones era, por encima de todo, la eliminación o la desactivación de los elementos del paisaje considerados incompatibles con un orden civilizatorio en proceso de construcción. Los lugares y momentos a aniquilar eran interpretados como focos desde los que actuaban, más allá de la política y la economía, los niveles más profundos y determinantes del sistema de mundo todavía hegemónico.

    La icono­clastia de masas, tal y como se da en España hasta 1936, suce­de como lugar fundamen­tal de una dinámica, ya con­cluida en la mayor parte de países de Europa occidental y largamente apla­zada aquí, que desem­bocaba en la implan­tación de un nuevo estado de cosas social, económico y político, a costa del sacrifi­cio, traumático casi siempre, de los antiguos mo­de­los de insti­tucio­nalización re­ligiosa del orden societario. Las grandes corrientes heréticas y reformistas que recorrieron Europa durante siglos, expresando a su paso un odio cerval contra el clero, deben ser pensadadas en tanto que forzadoras ya del confrontamiento entre una cultura tradicional fundada en la omnipresencia de Dios en el mundo y una cultura de la modernidad centrada en la autonomización de lo mundano. Ese cambio no se había produ­cido en España. Es­pa­ña, sin Reforma, era un país rezagado, pendiente todavía lo que Trevor‑­Roper había llamado la «asignatura pro­testante», una apreciación que, si hubiera que dar por bue­na una lectura secuencializada más o menos homologable del acceso a la modernidad religiosa, podría ser exten­sible a ese otro episodio ignorado que fue el propio milena­rismo en España, que no sólo no conoció las revoluciones puritanas que se extienden por Europa a partir del siglo XVI, sino que tampoco fue escenario de algo que se pareciese a las grandes movilizacio­nes populares de signo apoca­líp­tico que recorrieron el continente durante siglos, con la excepción de los irmandiños del siglo XV, un movimiento quiliásmico de nulo contenido iconoclasta.

    De hecho existe una ideología religiosa que sí asume casi consustancialmente la iconoclastia: el extremismo protestante, con sus nuevas concepciones acerca de la relación entre signo y mundo, animado por la misma necesidad teórica de una nueva pedagogía de la Verdad. Es ahí que cabe reconocer la relación entre el discurso anticlerical español contemporáneo y todas las viejas obsesiones antirromanas del protestantismo más exaltado. Es más, si en España se conocen las formas más brutales de anticlericalismo es posible que sea, a partir de esas consideraciones, porque es aquí donde se despliegan de la manera más taxativa todos los elementos más o menos legendarios del contencioso reformista contra la Iglesia. Las viejas acusaciones de luxuria y avaritia, de idolatría y de paganía, todas las maldades atribuidas al clero por los reformados a lo largo de varios siglos conocían en España su exacerbación, en un país en que la Contrarreforma había constituido un sólido dique contra el avance del protestantismo y, con él, del proceso de modernización. España podía ser imaginada como el campo de batalla en que medían sus fuerzas dos potencias incompatibles que se enfrentaban desde el siglo XVI en Europa, en el que quizás fuera su último y definitivo gran combate. De un lado la subjetivización, el rechazo de la pompa ritual, el culto a la Razón, las luces ilustradas, la secularización, el progreso del conocimiento, las libertades públicas. Del otro, lo que la Reforma llevaba siglos mostrando como las tinieblas del oscurantismo, la ignorancia fanática, el absolutismo…

    El restablecimiento de la Inquisición y la abolición de la constitución en 1812 habían supuesto el fracaso absoluto de que pudo haber sido una reforma religiosa en España encabezada por la propia Iglesia. Carlos III, desde su erasmismo de Estado, había contado, en efecto, con las jerarquías eclesiásticas para completar su proyecto de progreso nacio­nal, y se estuvo de acuerdo en someter a control y a limitación los mismos poderes que se constituirán en el objetivo de la agresión anticlerical más adelante: el clero parroquial, las órdenes religiosas y la desmesura cultual que tanto había propiciado el barroco cató­li­co. Con ese plan, de clara impronta fe­bro­niana, se quiso repetir la reforma con que Ludo­vico, en el siglo XIV, había intentado –valiéndose del peona­je de los franciscanos– hacer realmente de la Iglesia lo que Althusser entendía que era, esto es un apara­to ideológi­co del Esta­do. Es el momento en que se di­funde en toda la Europa el devocionalismo –el culto al Sa­gra­do Corazón, las Cuarenta Horas Eucarísticas, etc.– me­dian­te el que Roma pretendía sustituir la especta­cularidad de los ritos externos por for­mas de participación personal en lo divino y «de­soralizar» la religio­sidad me­diante la divulgación masi­va de catecismos como los de Astete y Ripalda. A los esfuer­zos por simplificar e interiorizar el culto de aquel enton­ces, a cargo de obispos como Bertrán i Climent, Tavira y Al­mazán, con la figura fundamental de Mayans y con inte­lectuales como Pérez Bayer o Enrique Flórez –esto es la co­rriente jan­senista–, le siguieron, ya iniciado el siglo XIX, otros inten­tos de desritualizar la prácti­ca religiosa desde la propia Iglesia, como los de clérigos como Lorenzo Villanueva, Muñoz Torrero, d’Espiga, Abad i Queipo, Torres Amat, Gol­fanguer, Rosales, etc., algunos de ellos –como José Antonio Lorente– también francmasones, y siempre en la dirección de propi­ciar un con­cepto de reli­giosidad sentimental e íntima inspirada en la devotio moderna y el catolicismo holandés del que surgiera en el siglo XVI la figura de Erasmo de Rotterdam.

    De esa expectativa de cambio religioso se pasó a partir de la restauración de Fernando VII y el reinado de Isabel II a un retroceso brutal a posiciones anteriores, empezando por la reinstauración de los tribunales inquisitoriales. En la Europa moderna ese fracaso se concibe a la manera de una catástrofe, una tragedia que debe ser corregida como sea. En ese estado de ánimo que recorre sobre todo medios protestantes angloamericanos juegan un papel fundamental exiliados como Lorente, residentes en Inglaterra durante muchos años como Mendizábal o protestantes como Blanco White, que entienden que la modernización de España es ante todo parte de una labor evangelizadora, es decir, desde el punto de vista protestante, de extirpación de las supersticiones ritualistas y paganas que denunciaban que el país ni siquiera había llegado nunca a ser cristiano. Esa higienización de la vida religiosa española se traduce en los ambientes liberales en un catolicismo modernizado y erasmista, que acabará fracasando en su intento de reformar la Iglesia desde dentro y que asume posiciones laicizantes cada vez más radicales. La revolución liberal se plantea de ese modo como una tarea misionera de cristianización o recristianización de España, en el sentido de conquistar el país para la verdadera religión de Cristo. O, lo que es igual, una batalla por recluir la religiosidad a esa esfera puramente privada en la que cobra sentido y autenticidad, proyecto que es a la vez secularizador y protestantizante. Si se alistan escuadrones protestantes en favor de la revuelta que encabeza Torrijos en 1830 y si se presentan en España misioneros como George Borrow para llevar cabo la Segunda Reforma, es porque se está convencido de que en España se desarrolla en aquellos momentos un auténtico combate civilizatorio y porque ese combate es esencialmente religioso y cristiano. Toda la historiografía angloamericana del XIX, pero también la ficción novelesca, no hacen sino insistir en esa truculentización de España por culpa del catolicismo, un paisaje atroz cuyas fuentes se hallan siempre en los lugares comunes del antipapismo protestante.

    Es de ese molde prestado por la impugnación reformada del que se extraen los estereotipos que trasladan a la España contemporánea todo los tópicos contra la Iglesia que el puritanismo inglés, francés, suizo u holandés, había repetido prácticamente desde el siglo XVI, y que se habían plasmado en la historia en efusiones de violencia contra las imágenes religiosas, los edificios del culto y los ritos externos y sus oficiantes. Son esos lugares comunes del viejo extremismo protestante los que asumen como propios todas las fuerzas modernizadoras, encabezadas por el librepensamiento burgués y secundado en ello por un populismo radical o un obrerismo de izquierdas sin un discurso propio al respecto. La iconoclastia no había cumplido en España una tarea distinta de la que llevaba siglos ejecutando en el resto de Europa, y que no fue otra que la de abrir paso sin contemplaciones a lo que Norbert Elias llamara en su obra maestra un proceso de civilización, es decir un cambio rotundo en la constitución de la sociedad en su conjunto y de los hábitos y comportamientos personales, cambio que se fundaba en el paso de la coacción social a la autocoacción, en el autocontrol sobre los instintos, en la psicologización y en la racionalización. La conclusión no podía ser otra que aquella que acabará presentando ante el mundo, en 1936, a los defensores de la República como los encargados de llevar a cabo la gran reforma de las costumbres que el protestantismo había asumido y asumiría en otras partes y que, ocupando el lugar histórico de éste, conduciría a España por la segura senda de la Política, la Ciencia y el Capitalismo.

  16. Dios los da y ellos se juntan
    Suso de Toro
    Eldiario.es
    El paso de la Transición a las décadas democráticas se celebró con un banquete para el que se sacrificó al carnero que pretendía guiar el rebaño disputándole el lugar al pastor. La restauración se levantó sobre la fosa de ese fantasma, Adolfo Suárez. Entonces se dirimió la tentación de una democracia presidencialista con una monarquía simbólica y quedó establecido el poder tutelar efectivo que tendría el rey. A continuación se definió la arquitectura representativa que tendría la democracia española en la tradición borbónica española: el bipartidismo.
    Desvanecida la UCD con su confusión y su aventurerismo político, la derecha dió un paso atrás y se reorganizó en torno de los que no habían renunciado al franquismo. Eso dió lugar a la excepción española respecto de las democracias europeas, había un único partido que agrupaba a toda la derecha. Es el caso del PP, que vino agrupando a toda la derecha manteniendo dentro y, por lo tanto, atado al franquismo político. Y al otro lado nació y creció el PSOE ocupando tranquilamente el lugar de casi toda la izquierda, el Partido Comunista fue entrando en el desván de la historia.
    Nadie conoce el futuro pero por ahora el PP es el partido fundado por un ministro de Franco y sus dos sucesores, Aznar y Rajoy, formaron en partidos franquistas que combatían esta constitución que ahora sacralizan. Toda la alquimia que practican la casi totalidad de los medios de comunicación y la mayor parte de los comentaristas políticos se basa en ocultar esto: mirar hacia atrás, o sea, conocer nuestra realidad, es tabú. Cosa que les resulta fácil, pues vivimos bajo la maldición de la mujer de Lot. Ese consenso tan ansiosamente invocado estas décadas realmente lo que nos decía era “no remover el pasado, no dejar de jugar este juego”. La política española se basa en la irrealidad y es entonces literatura.
    Todos los estados afectados por esta crisis económica viven también una crisis política y España no va a ser la excepción. Eso quiere decir que el sistema de una monarquía con bipartidismo llegó a su final y sus protagonistas lo saben mejor que nadie, es por eso por lo que de nuevo vuelven a sonar llamadas al consenso político. La sociedad necesita estabilidad consensos internos para vivir cada día y para hacer planes a medio y largo plazo pero también necesita cambios para no ahogarse en un molde y eso es lo que está ocurriendo, todas las encuestas dicen que la mayoría de la sociedad española critica a la monarquía y a los dos grandes partidos estatales en que se basaba el sistema político. La sociedad no es revolucionaria y no desea rupturas pero toda la política que llevan adelante y que unos y otros pretenden consensuar nos rompe el espinazo a cada uno. ¿Quieren abrazarse en un pacto porque es bueno para el conjunto del país? ¿Para apoyarse mutuamente y conservar el statu quo? ¿Las dos cosas?
    En nombre de la gobernabilidad, la responsabilidad y el sentido común, se espera que la mayoría de la población aceptemos este castigo, la destrucción de las vidas que habíamos levantado. La sociedad es sensata y responsable pero no tiene por qué ser idiota, no tenemos por qué firmar nuestra ruina.
    Esas personas a quien la banca les robó su dinero con alevosía y a plena luz del día con el Estado levantando acta de los hechos, los afectados por las preferentes, ilustran de un modo claro lo que nos hicieron y nos siguen haciendo a todos cada día de un modo más retorcido: nos roban lo que habíamos ahorrado, los salarios. Nos roban las vidas que habíamos ido construyendo o que pensábamos construir, nos roban el pasado y también el futuro. Y lo que nos roban no se desvanece en el aire, va a parar directamente a los bolsillos de la burguesía financiera, el gran robo que fue, principalmente, Caja Madrid se tapó y se tapa con nuestros ahorros para que sigan acumulando dinero los mismos que nos robaron. Esos que no están presos.
    No, no se puede pactar esa política. Al contrario, necesitamos que los partidos que ahora están en la oposición digan que si gobiernan harán otra cosa, que volverán a poner la educación pública en su sitio, que devolverán al Estado la sanidad que ahora están privatizando estos. Si no es así, si firman esta política, para qué los queremos.
    Este Gobierno gobernó sin consenso alguno, llevó adelante una política radical antisocial, no hay nada que consensuar. Cuando Rubalcaba pidió la dimisión del presidente del Gobierno tenía razones sobradas para hacerlo, no sería muy hábil desde el punto de vista de las tácticas parlamentarias pero era lo que correspondía so pena de sustituir la racionalidad por la superchería politiquera. Es ahora cuando no tiene razones para pactar una política inaceptable.
    Invocar el bien común para unirse en torno de políticas antisociales es pretender envolvernos en la misma mentira en que se cimentaban estas décadas que hemos vivido.

  17. LOS PIRÓMANOS QUIEREN SER BOMBEROS
    LUIS DE VELASCO
    http://www.republica.com/2013/06/04/los-piromanos-quieren-ser-bomberos_659869/
    Son como dos náufragos que se saben perdidos y se abrazan entre sí como postrero intento de salvación. O mejor, fingen que se abrazan porque en el fondo quieren que sea el otro el que se hunda. Pero al mismo tiempo son conscientes de que el uno necesita al otro en ese momento. Pasado el mismo, vuelta a lo de siempre.
    Los dos náufragos son, seguro que Ud. lector ya lo había adivinado, el PP y el PSOE, los partidos del actual Régimen, así con mayúscula, los partidos de esta nueva Restauración, los nuevos Cánovas y Sagasta. Eso sí, con la adherencia de sus inseparables acompañantes, los grandes beneficiados del sistema a los que hace tiempo entregaron la llave d la gobernabilidad, Convergencia y Unión y el Partido Nacionalista Vasco.
    Han visto las encuestas (seguro que tienen las propias que les confirman sus temores), han visto lo que pasa en el resto de Europa y han visto la insoportable levedad del bipartidismo y la inexorabilidad de su caída. Han olido el peligro mayor que es la pérdida de parcelas importantes de poder. Dicho de una manera que se entiende mejor, la pérdida de cientos de miles de puestos de trabajo, de chollos para ellos y los suyos. Ese es el tema, aquí no se trata de proyectos ni de ideologías, es algo mucho más pedestre y vulgar.
    No se trata sólo de esos dos partidos y sus adheridos. El bipartidismo es mucho más que eso y por eso su declive es mucho más complicado. En torno a ellos, múltiples y poderosos intereses de toda laya desde financieros hasta mediáticos. Eso que se llama el “establishment” que ya está poniendo en circulación, a través de sus múltiples y poderosos altavoces, la nueva milonga de “bipartidismo o caos”.
    Es en este contexto en el que hay que situar el señuelo del Pacto, aquí también con mayúscula. La primera muestra del mismo indica claramente por dónde van los tiros. La famosa transparencia y su vergonzante proyecto ha permitido la escenificación de ese abrazo con la entusiasta colaboración de los nacionalistas que, una vez más, han obtenido lo que querían. Vamos camino de un texto frustrante o mejor dicho de diecisiete textos de “transparencia y buen gobierno”, uno por cada autonomía. Este comienzo en un asunto central define bien el camino por donde quieren llevarnos.
    ¿ Por qué no pactan reformar la ley electoral con proporcionalidad ( una reciente encuesta muestra que eso es lo que quiere cerca del ochenta por ciento de los encuestados), luchar decididamente contra la corrupción tanto política como penalmente, no controlar el poder judicial y los organismo reguladores y supervisores incluido el Tribunal de Cuentas, reformar a fondo las administraciones autonómicas y locales adecuándolas en su tamaño y funciones a las posibilidades y necesidades reales del país, entre otras muchas más cosas, la lista no es exhaustiva? ¿Por qué no acuerdan una reforma de la Constitución que haga posible la imprescindible regeneración democrática y la refundación del Estado que pide la ciudadanía? Al fin y al cabo, hace muy poco acordaron una modificación clave de la Constitución en veinticuatro horas con nocturnidad y alevosía.
    No dejemos que nos engañen. En los próximos meses vamos asistir a una ceremonia, orquestada y con amplio respaldo en los medios dominantes, de búsqueda e incluso logro de un consenso que buscará preservar lo fundamental, su pacto de hierro para mantener la alternancia, a cambio de retoques de fachada y migajas. Pero queda el obstáculo de una ciudadanía que conoce mucho mejor a los protagonistas y su doblez y que no estará dispuesta a que los pirómanos se disfracen y quieran actuar como bomberos. Esperemos que así sea.

  18. ¿Por qué partidos y sindicatos no conectan con las personas jóvenes y precarias? Daniel Ripa

    http://www.rebelion.org/noticia.php?id=169207

    29 años, mujer, asturiana, licenciada universitaria. Eternos cursos de formación se intercalan en una montaña de becas y contratos temporales, públicos y privados, muchos sin relación con aquello que estudió. Su padre vivió uno de los grandes conflictos sindicales que recorrieron Asturies en la década de los 90. Barricadas, movilizaciones, encierros… Lloró y luchó, desde niña, por el futuro de su familia y de su territorio. Ahora trabaja en una empresa de telemarketing. Horas extras no pagadas, sueldos -en la práctica- inferiores al salario mínimo, nula valoración en la empresa, observación permanente… Si intenta cambiar su situación descubrirá que su empresa carecerá de sindicatos, que no conocerá a la mayoría de sus compañeros y que los intentos por fundar una sección sindical se saldarán con despidos repentinos. Cuenta con la memoria y la convicción de la lucha colectiva, pero, ¿cómo organizarse y llevar a cabo movilizaciones? Finalmente, si no es despedida, no tardará en abandonar, ‘quemada’, y esperando que la siguiente experiencia laboral sea mejor. Al marcharse, habrá conocido a decenas de personas entrando y saliendo de ese empleo pero apenas habrá hecho amistad con un par de ellas. En el silencio de esta precariedad, el trabajo no le aportará cohesión ni satisfacción. Tampoco las amistades generadas en éste. ¿Nos parece extraño que no participe en sindicatos o partidos políticos? ¿Podíamos esperar que ‘militara’ como lo hacía su padre?
    La confluencia incompleta

    ‘Indignados’, ‘mareas’ y militantes de partidos y sindicatos críticos confluyen en las movilizaciones. Y sin embargo eso no se traslada en más afiliación ni en nuevas secciones sindicales. Tiene lógica. El sindicalismo combativo (pero también algunos partidos de la izquierda) recibe simpatías por su discurso anticapitalista y desobediente y por su independencia de financiación pública, características que comparte con el 15-M, recuerda el sociólogo Carlos Delclós. Pero ello no lleva por sí solo a representar a la precariedad. Sin trabajo estable, la llegada de afiliación desde los centros de trabajo se reduce y sólo el 20% de ésta es menor de 35 años (Köhler y Calleja, 2009), lo que lo aleja de jóvenes y precarios. Su lugar lo ocupan los trabajadores de modelos clásicos, sobre-representados en los órganos de decisión. Hay más ejecutivas que asambleas abiertas, los horarios de las asambleas dificultan la participación de precarios y el uso de Internet en la toma de decisiones no se corresponde con el que los jóvenes hacen de la red. Como consecuencia, la brecha es profunda: el precariado es minoritario en partidos y sindicatos y las mayorías sociales que están en las calles apenas participan dentro de estos. Así, sin espacio para participar y mientras las estructuras sindicales y políticas no reflejen la diversidad de la sociedad precaria, difícilmente habrá confluencia entre las protestas populares y las organizaciones tradicionales. Pero, ¿en qué ha cambiado esta sociedad?

    Del fordismo a Bob Esponja

    Aunque parezca lejano, hubo un tiempo, en la era industrial o fordista, donde nos definíamos como trabajadores de ‘x’ empresa o como militantes de ‘x’ sindicato. Nos sentíamos ‘ligados’ a dónde trabajábamos pero también a la utopía que construíamos colectivamente dentro de sindicatos y partidos. La restructuración capitalista, desde finales de los 70, destruye ese panorama. Los empleados con estabilidad, sindicación y condiciones dignas van declinando. Serán sustituidos por una base periférica de la plantilla, parcial o totalmente desvinculada de la compañía y de estos trabajadores estables. En algunos sectores –como el de servicios- el cambio es radical: ya no existirá el trabajo como antes se conocía. Será la norma la falta de contacto entre trabajadores, la alta rotación, la externalización de contratos o la ausencia de sindicatos. Para muchos, no habrá lugar para relacionarse y organizarse colectivamente, por lo que la combatividad en el trabajo descenderá.

    El neoliberalismo buscaba desintegrar al sindicalismo y en algunos sectores lo ha conseguido. La precariedad se cebará en jóvenes (y no tan jóvenes) y mujeres, que un día se descubrirán a años luz de partidos políticos y sindicatos. En ellos, el discurso neoliberal hegemónico ha entrado hasta el fondo: Los despidos serán ‘oportunidades para el cambio’ y el ‘éxito’ requiere ‘identificación con la empresa’. ¿El resultado? “Puedes ser muy radical y extremista en la calle, pero en el centro de trabajo eres muy dócil y no tienes que sindicarte, porque crees que sólo vas a estar una temporadita”, explica el sindicalista José Luis Carretero. Peor aún, hemos normalizado la precariedad y hasta los dibujos animados ‘nos preparan’ para ella: Bob Esponja es un “trabajador indefenso de una empresa de comida rápida que vive feliz en una precarización brutal (gana menos de 20 centavos). No tiene estudios, no asciende, no disfruta de ningún derecho sindical y trabaja para un empresario (Señor Cangrejo) brutal y rácano”, apunta el periodista Antonio Baños.

    Una sociedad más líquida

    Si el trabajo sólo aporta precariedad, necesitaremos otros lugares donde construir nuestra identidad (consumo, ocio, amigos). El sociólogo Zigmunt Bauman lo llama ‘sociedad líquida’: Cambiamos de ciudad frecuentemente, tenemos decenas de trabajos en nuestra vida, nuestros amigos o pareja no son para siempre, la ropa dura menos de una temporada, escuchar un mismo disco tres veces nos agota. Es más, la idea de una pareja o trabajo para toda la vida nos espanta. No queremos ‘ser’ sino ‘estar’: Hoy puede ser ‘el 15-M’, mañana otra cosa. ¿Fin de la Historia? Para nada. Marx o Bourdieu están de actualidad: Las posiciones sociales y económicas de las clases sociales se reproducen generación tras generación. Por ello, frente al aislamiento, seguimos necesitando de identidades colectivas, sentirnos parte de algo ‘en común’. El ‘boom de las ONGs’ a principios del siglo XXI fracasó y los jóvenes descubrieron que también estaban cansados de la ‘sociedad líquida’: “Está muy bien tener menos sujeciones, pero necesitamos armas colectivas sobre las que rehacer solidaridades”, resume el Catedrático de Ciencias Políticas de la UAB Joan Subirats (El País, 29 Mayo, 2011).

    El vacío líquido

    Y es que en este ‘vacío líquido’, seguimos teniendo la necesidad de construir relaciones con otras personas, que ya no se harán en el trabajo sino por medio de nuestro entorno cercano (tendremos más interés por viajar, salir de fiesta, conocer gente… que nuestros ancestros) y de las redes sociales digitales (Facebook, Twitter, Tuenti, etc.). Sin esas relaciones, aunque sean temporales, no podemos vivir. En estas redes, nos socializaremos e iremos construyendo una identidad colectiva informal. Evolucionamos en función del ‘refuerzo diferencial’ y el ‘moldeamiento’ que nuestras redes de ‘amigos’ nos hacen. En Facebook, por ejemplo, los ‘me gusta’ (y los silencios) o lo que vemos en nuestros ‘muros’ -según quienes son nuestros ‘amigos’-, generan una norma social de aquello que es adecuado o correcto, de lo normal entre tu entorno social. Un militante de una organización política que use habitualmente Facebook construirá una visión del mundo –y de sí mismo- diferente a la de un músico de un grupo de rock. Sus ‘amigos’ on-line serán diferentes, recibirán diferentes ‘noticias’ en su muro o ‘comentarios’ ante lo que ellos cuelguen. También nosotros fingiremos ser de una determinada manera en las redes sociales (¿somos totalmente sinceros?). Nuestros ‘amigos’ o seguidores online nos darán feedback ante lo que mostremos (‘fungirán’ ante nosotros). En esa interacción –como antes sucedía de manera física- se forjará, transformará y evolucionará nuestra identidad y personalidad. Todo sucederá de manera más rápida y en interacción con un número mayor de personas.

    Las primaveras árabes, el movimiento 15-M, los movimientos estudiantiles en Quebec y en México (Yosoy132)… todos comparten (además del uso intensivo de redes sociales y de la crítica al sistema democrático y a la censura de los medios de comunicación) una necesidad de traslación a lo colectivo. Por ejemplo, el 15-M, ante el malestar generado por una crisis que individualizaba problemas colectivos (creando estrés económico) organizó la solidaridad y el apoyo social (micrófono abierto, generación de relaciones), mitigando el dolor y visibilizando voces que no estaban siendo escuchadas en las organizaciones clásicas. Como me decía un integrante del 15-M, “venir a la plaza me quitó la indignación”.

    El crecimiento de las organizaciones en la sociedad post-industrial

    Buscamos y necesitamos una identidad colectiva, pero ésta ‘se desgasta’ y tenemos que cambiarla. Participaremos en una acción política, por ejemplo contra una línea de alta tensión que cruza nuestro municipio, pero si la condición previa es el hacerlo organizadamente con o ingresar en un colectivo determinado (partido político, sindicato o asociación de vecinos) tendremos más reparos. Juan Carlos Monedero, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid, escribía la siguiente anécdota:

    En una reunión de partido con jóvenes interesados, después de las presentaciones de los recién llegados, que repetían la fórmula, “soy simpatizante pero no militante, soy simpatizante pero no militante”, “soy simpatizante pero no militante”, un viejo afiliado (…) espetó: “Pues miren ustedes por dónde que yo soy militante pero no simpatizante”. ¿Quién es su sano juicio puede aguantar de primerizo o primeriza una reunión de partido? (…) Que necesitamos nuevas formas de socialización política es evidente. (Sin Permiso, 1 Agosto, 2011).

    Sin embargo, la praxis de las organizaciones políticas cuando querían extender una lucha determinada (o extenderse ellas mismas) sería la siguiente: contar con militantes comprometidos de esa zona, realizar difusión de su presencia (carteles, anuncios o presencia en redes sociales) y convocar actividades, charlas o reuniones donde se intentaría acercar a nuevas personas a la organización hasta conseguir su afiliación al colectivo. Desafortunadamente, esto provocará el rechazo de la mayoría. Paradójicamente, el crecimiento de la idea que defiende esa organización y de la propia organización pueden llegar a ser incompatibles. La idea crecerá más si es defendida por personas al margen de esa organización, si se preserva la autonomía de los participantes, si no se requiere asumir una identidad, y si a pesar de ello se conserva la capacidad de decidir sobre el conjunto de ese proceso. Resumamos: Trabajar por rechazar la línea de alta tensión, sí. Afiliarme a una organización para movilizarme ante ello, no.

    En la última década, como decía, se ha producido un creciente alejamiento de las nuevas generaciones ‘líquidas’ ante las organizaciones clásicas (partidos o sindicatos), que en su lugar nutrían al asociacionismo juvenil o a los movimientos sociales post-antiglobalización (aunque la respuesta mayoritaria de los jóvenes ha sido el desinterés político). Pero ello no se plasmaba en el desarrollo de movilizaciones alternativas a partidos y sindicatos. Y es que era extremadamente complicado unir a alguien de Huesca con alguien de Sevilla para una movilización conjunta. Se requería la mediación de una organización (o de un medio de comunicación). Éstas tenían el monopolio de la comunicación entre personas de diferentes territorios y fondos económicos para su difusión. Sus nodos locales y sectoriales eran imprescindibles.

    Ahora, la comunicación se ha convertido en un acompañante constante de nuestra vida diaria, donde los ‘smartphones’ son ya prolongaciones de nuestro cuerpo. Como consecuencia, la sociedad 2.0 altera, inesperadamente, el funcionamiento de las organizaciones. Nada volverá a ser lo mismo. Internet, primero, y las redes sociales, después, han facilitado y abaratado la acción colectiva y la difusión sin mediación. Partidos y sindicatos dejan de ser imprescindibles: es posible organizarse colectivamente sin una ‘organización’. Ya no se necesita una ‘inteligencia central’. Hay un ‘ejército anónimo’ de mentes pensantes, que se auto-organizan, que piensan e innovan, que construyen un entramado ‘creative commons’. Las organizaciones clásicas (partidos e instituciones), explica Joan Subirats (El País, 2 Agosto, 2011), están sufriendo para entenderlo: creen que Internet es un martillo “con el que seguir haciendo lo de siempre, pero de manera más cómoda o más rápida”. Pero para él, “es otra forma de relacionarse y de vivir. Es otro país”, donde se cuestionan las funciones (casi monopolísticas) de instituciones y partidos de “intermediación y control”, de representación de ideales e intereses, de lealtad y límites a la libertad de expresión.

    En ese contexto triunfó el 15-M: identidad individual (pero de la que surgió, a partir de la interacción, un significado compartido y una identidad colectiva -mutable y temporal-), organización difusa y acción simultánea en infinidad de lugares de un movimiento que parecía dormido hasta entonces. Frente a las viejas formas de “liderazgos individuales (narcisistas) y (…) las organizaciones jerárquicas (piramidales)” y centralizadas, surge otro tipo de liderazgo (anónimo) y otro tipo de organización (en red)”, como un ‘enjambre de abejas’, sugiere el profesor de Ciencias Políticas de la Universitat de Girona Raimundo Viejo (Rebelión, 3 Julio, 2011). El 15-M, por tanto, recogía a cientos de miles de jóvenes precarios, parados o trabajadores sin sindicación. Hasta entonces desconectados y sin voz en las organizaciones clásicas, juntos, construyeron una movilización sin mediación, en red. Su foco de lucha no fue el ámbito laboral porque por eso son precisamente ‘precarios’ (temporalidad, debilidad de negociación de sus condiciones laborales, cambio constante de trabajo y sector, o falta de lazos con otros compañeros). Pero la fragmentación laboral y el ‘desinterés’ político se romperá en las plazas y movimientos sociales, que se convertirán en potenciales escuelas de organización de ‘precarios’, hasta entonces divididos. La experiencia del 15-M pasará a los centros de trabajo, donde las Asambleas de las ‘Mareas’ servirán como instrumento de socialización política a médicos, profesores, investigadores o abogados. Las Mareas aparecen y desaparecen, pero en sus picos la participación es masiva e implica a personas que no participaban en el ámbito sindical. ¿Un nuevo modelo de sindicalismo? Eso sugiere el editorial del colectivo Madrilonia (10 Enero, 2013). Según ellos, las Mareas se distinguen por su confluencia entre los ámbitos político, sindical y social. Así, rechazan “la defensa de los servicios públicos como conflictos corporativos que se vinculan de forma exclusiva a las reclamaciones salariales inmediatas de los y las profesionales”, rompiendo la frontera entre usuarios de un servicio y profesionales del mismo. El éxito de la estrategia ha permitido construir una complicidad social bajo la cual la sociedad ha participado en la creación de cuentas en redes sociales, elaboración de carteles, desarrollo de iniciativas por la red o reivindicaciones que trascienden los centros de trabajo y buscan ‘bloquear’ la ciudad. Para Madrilonia, eso no habría sucedido en igual medida en otros conflictos laborales más monopolizados por organizaciones clásicas como la huelga de Metro o el conflicto de Telemadrid.

    Viejos de repente, extraños de repente

    Imaginaros que alguien retirara la ropa de nuestro armario, la música más actual que escuchamos y la decoración de nuestro salón y la sustituyera por ropa, música y decoración de nuestra infancia. Observaríamos con detenimiento unas prendas que veríamos desfasadas y un sentimiento de vergüenza nos recorrería al pensar en vestirlas de nuevo (al igual que cuando alguien comparte una foto nuestra en las redes sociales de hace 10 o 15 años y re-descubrimos cómo vestíamos entonces). La música seguramente nos traería una sonrisa, vinculada como está a sensaciones y experiencias tenidas mucho tiempo atrás. Mirar el salón de nuevo nos produciría una sensación de volver a la casa de nuestros abuelos. Todo, en definitiva, nos parecería viejo, de repente. Si, por el contrario, nos encerraran en una habitación durante dos décadas sólo acompañados con grabaciones de la música y películas de actualidad o pósteres de anuncios de las últimas campañas de publicidad, el día que saliéramos todo nos parecería extraño. Música muy diferente, gente vestida con ropas inimaginables, campañas de publicidad que revelarían otros valores y otra forma de vivir. En este caso, no nos parecería todo ‘viejo, de repente’, sino ‘extraño, de repente’. Ese sentimiento nos inmovilizaría durante un tiempo, no sabríamos reaccionar, no tendríamos claro qué ha cambiado en el mundo, o directamente rechazaríamos el ‘nuevo mundo’ y repetiríamos sin parar que ‘antes todo era mejor’.

    Estos dos ejemplos reflejan cómo la fase post-15-M ha sido percibida por diferentes grupos de la población. Para unas personas, jóvenes o recién llegadas a la política de los movimientos sociales, lo anterior recordaba a otra forma de pensar con la que no se sentían identificadas, sonaba a ‘antiguo’ a ‘estrategias del pasado’ o a ‘mensajes de otro tiempo’. Para otras, luchadoras históricas con años de batallas a las espaldas (pero también jóvenes ‘socializados’ en la izquierda), el 15-M y sus ramificaciones posteriores representaba una forma de actuar y pensar incomprensible, que genera sospechas y reactancias. El uso laxo por los recién llegados de términos que representan el centro de su acción política durante años (‘los de abajo’ en vez de ‘la izquierda’, por ejemplo) les generaba malestar a los históricos (aunque no a todos ellos). El uso repetitivo de esos términos (izquierda, clase obrera) por parte de estos recordaba a ‘los nuevos’ reiteradamente al pasado. La huelga general del 29-M, las críticas al 15-M durante las huelgas mineras (la lucha entre ‘ flores y barricadas’) o el Rodeo al Congreso el 25-S volvieron a mostrar que el conflicto sigue sin cerrar y que sólo puede superarse cuando estas dos visiones de la movilización social aprendan mutuamente. Debemos evitar cerrar en falso este conflicto: buena parte de militancia y direcciones de la izquierda política y sindical creen que del clima de protestas iniciado en Mayo de 2010 derivará una entrada masiva de afiliación a sus organizaciones. De hecho, el activista del 15M y de la Corriente Sindical de Izquierdas, Emilio León, sostiene que “mientras la militancia con ganas de abrir esas organizaciones se ha aproximado al 15M y han dedicado su esfuerzo a las asambleas, los sectores más tradicionales se han mantenido donde estaban sin apenas modificar su concepción y prácticas”. Estos sectores sostienen con vehemencia que las protestas populares no habrían conseguido su objetivo por su falta de ‘organización’, en el sentido clásico.

    Pero, ¿es realmente posible volver sin más a los modelos clásicos de organización y esperar adhesiones masivas de la población? No lo parece. El 15-M, sorprendentemente, consiguió vencer en las primeras semanas de las Acampadas: La mayoría de la población asumió e internalizó sus demandas y metodologías, incluso entre quienes se desmarcaron posteriormente de sus acciones e iniciativas. Como una flor, este movimiento polinizó otras flores de su entorno, algunas cercanas, otras muy lejanas. Por ello, aunque los estudiantes del IES Luis Vives de Valencia no hubieran participado en el 15-M y ni siquiera reconozcan su influencia, cuando salieron a las calles y comenzaron la llamada Primavera Valenciana, consideraron ‘normal’ el no pedir permisos en sus manifestaciones, utilizar las redes sociales o criticar que el dinero se usara para privilegios políticos y no para gasto público. Cuando las Mareas impulsaron un modelo de organización, les parecían lógicas las asambleas de centro o la coordinación en grupos de Facebook. Cuando los jueces y abogados salieron a manifestarse en las calles de Oviedo, no les pareció extraño el hacer una convocatoria ‘alegal’, sin notificar a las autoridades. La influencia del 15-M, como ‘clima’ o ‘sentido común’, no se ve pero existe, y lo hace hasta en sectores muy alejados a ese movimiento.

    Caminando hacia adelante

    Creer que ‘todo lo viejo no está adaptado para la situación actual’ o que ‘todo lo nuevo lo hace perfectamente’ sería un error. Ambos enfoques son necesarios. Estamos en un cambio de ciclo, pero eso no significa que ya lo hayamos hecho o que sepamos cómo hacerlo. Por ejemplo, el asociacionismo ‘formal’ juvenil (como el integrado en los Consejos de la Juventud) sufre la misma crisis de militancia que partidos y sindicatos. Incluso en lo más ‘nuevo’ se repiten errores históricos: El 15-M a veces ha reproducido la forma clásica de organización, patologizándose. Ha sacralizado sus propios métodos, sus normas, su ideología… creyendo que sus problemas internos eran los de toda la ciudadanía. Muchas Asambleas del 15-M rechazaron (paradójicamente para un movimiento que surgió por Internet) la participación no presencial (“la gente no se implica” o “prefiere estar en el sofá”). Ello primaba a quienes acudían físicamente a las asambleas y creaba una diferencia endogrupo-exogrupo. Junto a ello, otros clásicos: luchas de egos, una ‘burbuja asamblearia’ (frente al arisco “exterior”) o discursos en nombre del “Pueblo”, sin escuchar qué es lo que éste quiere en realidad. El 15-M ha olvidado a veces la causa de su éxito: No era una organización clásica –con normas, identidad y autoreferencialidad. Su énfasis era hacia afuera (el mundo de precariedad y crisis que era real para sus participantes, reflejado en recortes sociales y reformas laborales), sus métodos eran difusos y abiertos a la innovación, y su identidad colectiva estaba en continuo cambio.

    Afortunadamente, cada intento del 15-M de constituirse en organización es ‘puenteado’. Como una aguja que tira de un hilo, surgen iniciativas descentralizadas, apoyadas en las redes sociales, que han obligado a las protestas populares a fluir hacia delante, con otros nombres, pero con idénticos modelos. Convocatorias globales como el 15-O en 2011 o el 12-15M en 2012 traspasaron a las asambleas del 15-M. El Rodeo al Congreso del 25-S salió adelante a pesar del rechazo de una parte de las asambleas ‘indignadas’. Las mareas verdes de educación o rojas de parados explotaban con o sin el 15-M. Pero también el propio 25-S fue hackeado con propuestas que surgían al margen de sus Asambleas (como la de bloquear los registros del Congreso). Es lo esperable en las sociedades de redes digitales, que comparten características como la Horizontalidad (‘todos somos iguales’), el Creative Commons (lo que se hace es propiedad colectiva y está abierto a la modificación constante) y la Inteligencia colectiva (‘diez cabezas piensan mejor que una’). Está claro: El ‘universo 15-M’ no puede reducirse a una ‘organización’.

    La rapidez de estas mutaciones rompe con los paradigmas clásicos. Hay identidad, pero muta rápidamente y permite evolución y aprendizaje (la normalización en el uso de palabras como ‘lucha de clases’ o ‘república’ en el 15-M es un ejemplo). No hay organizaciones estables, pero sí organización temporal. No hay normas y estatutos, pero la memoria avanza con los movimientos. No hay militancia, pero hay activistas que mutan entre proyectos e iniciativas. La sociedad ‘líquida’ ha llegado, pero no para fragmentarnos y terminar con la contestación social, sino para articular y dotar de identidad a quienes parecían sumidos en el individualismo del consumo. Es posible desarrollar movimientos masivos y populares, es posible que la consciencia como clase social aumente colectivamente, pero este proceso masivo no sucederá sólo por los medios y formatos clásicos. Necesitamos lo colectivo, pero necesitamos una organización colectiva que refleje cómo somos hoy en día y en qué tipo de sociedad estamos.

    Será crucial reducir la distancia entre organizaciones y movimientos, adaptándose a la diversidad de una sociedad donde muchos segmentos sociales no están representados en las organizaciones actuales. Frente a las ‘ásperas vidas organizativas internas’, cada vez valoramos más la autonomía y la creatividad y tenemos “una alergia profunda al seguidismo acrítico”, sugiere el analista Antonio Gutiérrez-Rubí en su página web. Preferimos unirnos a ‘causas’ que a ‘casas’, ‘estar’ en las acciones pero sin necesidad de ‘ser’ militantes. Aún con todo, estos activistas deben poder decidir sobre la estrategia de las organizaciones (‘quien está en la calle contigo, ha de tener voz sobre el proyecto sindical o político). Los liderazgos serán más colectivos, en red y horizontales, apoyados en un trabajo en red abierto a quien esté interesado en colaborar. La lealtad viene por los fines (la lucha con la que el ‘ejército anónimo’ se identifica), mientras que la ética, la austeridad y la transparencia han de estar en un primer plano. La comunicación ha de alejarse de las ‘líneas oficiales’ y debiera confluir con las redes de comunicación desarrolladas por los movimientos de protesta, lo que requiere frescura, creatividad, innovación y ‘licencia abierta’. Es decir, ha de permitirse la apropiación y modificación del mensaje por los no militantes. En cuanto a las acciones, habrá que normalizar formas clásicas de lucha sindical y política entre los más jóvenes, como sucedió en Asturies tras una huelga minera que desencadenó huelgas indefinidas y mimetizaciones en cadena. Pero más allá, las y los más jóvenes tendrán que re-apropiarse de acciones como las huelgas generales, aumentando su efectividad, sacándolas de las fábricas y dirigiéndolas a bloquear el consumo, las ciudades y el sector servicios. En definitiva, la izquierda política y sindical debería acercarse urgentemente a jóvenes y movimientos de protesta, innovando, renovando sus estructuras y entendiendo la diversidad actual de la sociedad, mientras los segundos no deberían menospreciar la importancia de la lucha en los ámbitos político y sindical. Hay que superar la etapa de ser ‘viejos, de repente’ y la de ‘extraño, de repente’, emprendiendo medidas que reformulen los métodos de funcionamiento de las organizaciones: seguir actuando como si nada hubiera cambiado en la sociedad sería un grave error.

  19. LA OTAN MUEVE SUS FICHAS PARA CERCAR A LAS ECONOMIAS EMERGENTES

    http://www.diario-octubre.com/2013/06/05/la-otan-mueve-sus-fichas-para-cercar-a-las-potencias-emergentes/

    El reciente anuncio de Colombia de ingresar a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan) generó una alerta a las naciones de América Latina y El Caribe, ante el largo historial bélico y de crímenes de lesa humanidad que posee esta alianza militar cuyo origen se remonta a la Guerra Fría.

    “Esa brutal alianza militar se ha convertido en el más pérfido instrumento de represión que ha conocido la historia de la humanidad”, escribió el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, en un artículo titulado con el título “El Papel Genocida de la Otan”.

    La Otan fue creada en 1949, después de la Segunda Guerra Mundial, con una agresiva participación durante la denominada Guerra Fría para contrarrestar la expansión comunista y frenar la influencia internacional de la Unión de Republicanas Socialistas Soviéticas (URSS) y de Europa del Este (cuyo países quedaron dentro de la órbita soviética).

    Actualmente, la Otan cuenta con el mayor arsenal nuclear de la historia, en vista de la desintegración de la URSS, y parece tener otro objetivo estratégico: cercar a las potencias emergentes que hoy hacen vida en la alianza Brics (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica), las cuales promueven la transformación de las instituciones internacionales y la creación de un nuevo sistema multipolar en el que las viejas potencias occidentales tendrían que convivir en condiciones de igualdad, respecto y diálogo con las nuevas potencias.

    Un privilegio que, obviamente, no quieren ceder los Estados Unidos y sus aliados occidentales.

    URSS como excusa

    El Tratado de Bruselas, firmado en 1948 por Francia, Gran Bretaña y lo países del Benelux (Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo) fue el antecedente de esta organización y estaba destinado a cercar a la URSS. Ese mismo año, el Congreso de Estados Unidos aprobó la resolución Vandemberg, que permitía al Poder Ejecutivo consolidar alianzas militares en tiempos de paz.

    Un año después, en 1949, se firmó en Washington el Tratado del Atlántico Norte o Alianza Atlántica, que conforma la unión política de 12 países, entre ellos Estados Unidos y Canadá. Y en 1950 se crea la estructura militar denominada Organización del Tratado del Atlántico Norte.

    El tratado lo firmaron 12 países: EEUU, Canadá, Reino Unido, Francia, Italia, Noruega, Dinamarca, Islandia, Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo y Portugal. Más adelante, en 1952, se unieron Grecia y Turquía. Tres años después lo hizo Alemania y en 1982, España.

    Empleo de la Fuerza Armada

    Entre sus cláusulas, el acuerdo dejó establecido que en caso de una agresión contra un Estado miembro, sus integrantes están comprometidos a tomar las medidas necesarias, incluyendo la respuesta bélica, para restablecer y asegurar la seguridad en la región del Atlántico Norte.

    Para responder al cerco, los países de la URSS y los estados de Europa del Este firmaron el Pacto de Varsovia, en 1955.

    Una vez desintegrada la URSS, la Otan pierde su sentido inicial; no obstante, su expansión no se detiene. En marzo de 1999 ingresan a la organización Hungría, Polonia y Repúblcia Checa. Y desde 2004 en adelante se han unido Bulgaria, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Letonia, Lituania, Rumania, Croacia y Albania, es decir, las antiguas naciones que formaron parte del antiguo Pacto de Varsovia.

    El papel agresivo de la Otan también se intensifica. En 1996 esta organización, sin permiso de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), realizó unilateralmente un criminal bombardeo sobre la extinta Yugolavia.

    Más tarde se le suma la intervención a Afganistán (2001), Irak (2003) y Libia (2011), con saldo de cientos de miles de muertos y heridos, incluyendo parte de sus tropas.

    “La Otan asumió ese papel represivo global tan pronto la URSS, que había servido a Estados Unidos de pretexto para crearla, dejó de existir”, señala Fidel Castro en su artículo.

    Amigos de la Otan

    La Otan no se limita a tener un ámbito de actuación en sus países miembros o en defensa ante presuntas agresiones a sus integrantes. La organización también cuenta con países aliados fuera del Atlántico Norte para garantizar objetivos estratégicos de control militar del planeta, sobre todo de sus áreas geopolíticas más importantes.

    En 1994 la Otan creó el Diálogo Mediterráneo, a través del cual se suscribieron acuerdos de cooperación con Egipto, Israel, Mauritania, Marruecos, Túnez, Jordania y Argelia. Lo que permitió el control sobre el norte de África, rico en recursos energéticos y todo el Mar Mediterráneo. Esta alianza evolucionó, en la práctica, hasta materializar la intervención militar de Libia, en 2011.

    En 2004, la organización firmó la Iniciativa de Cooperación de Estambul con Catar y Emiratos Árabes Unidos. Luego se unieron otros socios del Golfo como Bahréin y Kuwait; posteriormente lo hicieron Arabia Saudita y Omán. Esta alianza permite a la Otan reforzar su acorralamiento a Irán y reforzar la presencia militar en el Golfo Pérsico. Irán, de hecho, ya fue cercado previamente por su frontera este, tras la intervención de la Otan a Afganistán en 2001.

    En 2009, el expresidente del Gobierno de España, José María Aznar, señaló que la Otan debía buscar alianzas sin límites geográficos.

    “La Alianza se ha convertido en una Alianza global en términos de alcance, con operaciones repartidas por todo el mundo. Sin embargo, para ser realmente eficaz, sus acciones deberán basarse en una asociación global. Deberá buscar aliados donde sea necesario, sin límites geográficos”, expresó.

    Rodear a China

    Más allá del Mediterráneo y el Golfo Pérsico, la Otan ha establecido conexiones con países como los ubicados en la región del Pacífico asiático: Australia, Japón, Corea del Sur y Nueva Zelanda, esta alianza fue denominada con el nombre de País de Contacto.

    Con esta alianza en el Pacífico asiático, sumado al trato especial con Mongolia, la Otan ha rodeado a China, la segunda economía del mundo y pilar de los Brics. De este modo, la alianza que lidera Estados Unidos tiene pleno control militar tanto del estrecho de Ormuz como del estrecho de Malaca, las dos vías marítimas por donde China transporta los productos que exporta al mundo entero y sobre todo las vías por donde entra el combustible necesario para alimentar al país asiático que tiene la población más grande del planeta.

    Misiles contra Rusia

    Luego de la desintegración de la URSS, Rusia mantuvo su negativa a unirse a la Otan. En represalia, para enfatizar su dominio militar y bajo la excusa de desviar las posibles amenazas iraníes -enemigo explícito-, esta organización inició la construcción de un sistema antimisiles (DAM, por sus siglas en inglés) en Europa, cerca de las fronteras de países europeos con Rusia, la mayoría ex aliados comunistas durante la Guerra Fría.

    El DAM incluyen emplazar complejos de cohetes antiaéreos Patriot PAC-3 y un complejo terrestre Aegis con misiles SM-3 Block IIA en Polonia; una estación de radares AN/TPY-2 en Turquía; y un complejo terrestre Aegis con misiles SM-3 IB en Rumania.

    Rusia se ha mostrado escéptico ante su preocupación de que el sistema DAM atente contra el potencial estratégico del país.

    Además, actualmente, la Otan fomenta asociaciones consideradas estratégicas en la región de Trascaucasia con Azerbaiyán y Armenia, cercanas a Rusia. Mientras que busca que Finlandia y Suecia ingresen definitivamente como miembros plenos de la organización, lo que garantizaría la presencia militar de Estados Unidos y su aliados en los mares Báltico y Ártico, dominados hasta hora y casi exclusivamente por Rusia.

    Otan cerca de Brasil

    La eventual presencia de la Otan en Colombia, significaría acercarse a las fronteras de Brasil, otro de los integrantes del Brics, la mayor economía de América Latina y la sexta a nivel mundial. Sería esta la primera operación de la Otan para controlar los pasos de la quinta economía del mundo y sin duda líder de las nuevas instituciones latinoamericanas como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños y la Unión de Naciones Suramericanas.

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