Oriol Junqueras se dispone a disputar una dura partida de póker

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Porque esperamos que no haya llegado hasta aquí sólo para degustar un plato de espinacas junto a Mas.
Mas es un cadáver político que yo no sé a quién quiere prestarle sus últimos servicios.
Pero, una vez más, entra en juego la dialéctica histórica.
Se trata de avanzar hacia donde no ha más remedio que ir, si se tiene una auténtica ideología de izquierdas.
Se trata de acercarse un poco más a la verdad y a la justicia que es tanto como hablar de un poco más de libertad.
Y la verdad es que la ultraderecha campa por todas las regiones de España como el dueño por su cortijo.
Lo han conseguido porque la izquierda puñetera que hoy hay en España todavía no ha aprendido que no se puede contemporizar con la derecha porque te traga, porque te come, te devora y ni siquiera deja los huesos.
Si tú admites de buen grado que no hay otro paradigma que el capitalismo más feroz ¿cómo coño vas a plantear reivindicaciones izquierdistas si la izquierda se basa en el paradigma contrario?
Se puede conceder que el capitalismo es necesario porque la empresa no puede funcionar sin capital pero, en última instancia, el producto total de la misma no puede entregarse mansa y totalmente al capital porque entonces éste se crece hasta el infinito y ya no se detiene ante nada.
Habría que mirar un poco más a China, donde, al menos las leyes, son marxistas.
Y esto sé que parece un disparate pero no lo es.
Si tú, a tu enemigo natural, le das la más mínima ventaja, te come por los pies.
si tú le reconoces que el paradigma sigue siendo que el capitalismo liberal tiene siempre razón, estás muerto y lo mejor es que te entierren cuando antes.
Si tú admites paladinamente que el dinero que nos exige que rebajemos Bruselas debe salir de las jodidas espaldas de los más débiles, tan profundamente castigados por la crisis, apaga y vámonos, que para ese viaje no necesitamos ninguna clase de alforjas.
El dinero debe de salir, tiene que salir de donde se amontona inicuamente. De los beneficios de los grandes Bancos y del bolsillo de las grandes fortunas, o sea de los impuestos a la Banca y sobre el patrimonio y las sucesiones.
Si Junqueras no consigue esto que se vaya por donde ha venido a su puñetera casa, pero que no se atreva a malgastar los votos de la izquierda.
Y es que esta partida se comenzó a perder en España cuando Felipe González, traicionando su destino, admitió `plenamente el paradigma de sus amigos liberales Carlos Slim y Carlos Andrés Pérez, “gato blanco, gato negro es igual, lo importante es que cace ratones”, porque no es igual ni mucho menos que el gato sea blanco o negro porque, según sea su puñetero color, cazará los ratones de distinta manera y en distinto sitio.
Y, ahí, está ahora, Chávez, para demostrarlo.
De modo, Junqueras, que tus ratones están en donde han estado siempre, en la jodida Banca y en los impuestos sobre el patrimonio y las sucesiones.
Y que no te saquen de ahí. Porque lo realmente importante, con serlo y mucho, no es que se os reconozca como nación, que lo sois y hay que reconoceroslo, lo verdaderamente importante es que las conquistas sociales de los últimos tiempos no se las trague el sumidero de la Historia.

Proceso por la sombra de un burro, o, en este caso, de un coche

 El otro día, decía yo por aquí, y todo el mundo menos joan martí lo tomaría en broma, que el Derecho es el quicio sobre el que gira toda nuestra vida y que, sin él, sería imposible sobrevivir un sólo instante. ¿A que no, a que cada uno de vosotros, los que no habéis sido profesionales del Derecho nunca o no habéis perdido años de vuestra existencia en los claustros de una Facultad de Derecho, no os lo creéis? Pero es una jodida verdad. Tú, fermosa fembra, sales a la calle y no te asaltan hombres excesivamente libidinosos porque existe el delito de violación, una puñetera creación jurídica, y a ti, jodido presumido, que  tanto te gusta hacer ostentación de tu rólex de oro, te sucede lo mismo, no te asaltan los amigos de lo ajeno porque existe el delito de robo. Pero, hasta este puñetero momento, en el que yo os he obligado a pensar en ello, no erais conscientes de que es el Código penal, puro y duro Derecho, el que os permite vivir normalmente en este mundo tan civilizado.
 Pero no es verdad, coño, no es verdad o, por lo menos, no es enteramente verdad. El Derecho, el Derecho auténtico, ése que está inscrito en la propia naturaleza de las cosas, de las relaciones naturales y de las humanas, de las sociales, de la políticas, es una jodida entelequia porque, para conseguirlo, hace falta la intervención de esos puñeteros animales que llamamos hombres y aquí es donde comienza a estropearse el invento.
 Llevo siglos despotricando contra esos hombrecillos vestidos de negro, joder, qué ocurrencia, como si fueran enterradores, porque pienso, creo, sinceramente que no sólo no están capacitados para ejercer la justicia técnicamente sino también porque no tienen, no pueden tener por su extracción social, por su formación, por su procedencia la ecuanimidad necesaria para dictar justicia.
 Ya lo he expuesto por aquí alguna vez, aquel célebre diálogo entre 2 de las mejores cabezas que ha dado nuestra especie en el que Sócrates, ni más ni menos, le pregunta a Platón, casi nadie, “sí, eso  está muy bien, pero ¿quién juzgará a los jueces?” y el jodido Platón no tuvo más remedio que responder: “los propios jueces”, y, como eran tan listos, los 2 supieron inmediatamente que esa no era ni mucho menos la solución porque yo no sé si ya había hecho fortuna el célebre adagio de “perro no come perro”, pero ellos sabían perfectamente que los jueces no serían nunca imparciales juzgando a otros jueces, unas veces por exceso y otras, por defecto, que se lo pregunten a Garzón.
 De modo que los países más civilizados del mundo han intentado resolver la aporía encargando a los jueces que supervisen el proceso técnicamente pero dejando que sea el pueblo, coño, sí, democracia, pura y dura, el que decida el fondo del asunto.
 A mí, después de 50 años entre jueces, me parece, genial pero es que, además, éstos no deben de ser nombrados entre los memoriones capaces de aprenderse las leyes de memoria, no, de ninguna manera, sino entre aquellos que han demostrado su inteligencia en el arte de buscarlas, entenderlas, exponerlas y aplicarlas, o sea, los jodidos abogados.
 O sea que soy furibundo partidario del sistema anglosajón que considera que la justicia es algo demasiado importante para dejarla en manos de puñeteros empollones que, además, heredaron el puesto de su padre o de los amigos y compañeros de su padre, en lugar de haber sido elegidos por los electores de cada distrito libre y democráticamente.
 Si esto fuera así, tal como yo digo que debería de ser a mí no me sucedería lo que me está ocurriendo. Sufro lo que un genio de la literatura y por lo tanto del derecho porque una buena cabeza lo es para todo lo que sea necesario, escribió aquello tan maravilloso de proceso por la sombra de un burro.
 Obra de teatro de Dünremant que es casi tan buena como El círculo de tiza caucasiano de Brecht pero que no llega tampoco a la genial sentencia de Salomón con fama de ser el más sabio de los hombres, que atribuyó la maternidad de la criatura en disputa a aquella mujer que se horrorizó cuando determinó que la solución era partir al niño por la mitad y dar a cada pretendida madre la suya.
 Descubrir el Derecho aplicable al caso no es cuestión de erudición sino de inteligencia, de inteligencia pura, de discreción y de talento.
 La juez que lleva mi caso de las 16 multas de tráfico por el estacionamiento de mi coche en la puerta de mi casa, en virtud del contrato que para el estacionamiento de vehículos en la zona de residentes tengo contratado con el Ayuntamiento, se ha equivocado decretando que son tantos actos como días estuvo el coche estacionado allí porque se ha basado en una aplicación del Derecho absolutamente mecánica, si el Ayuntamiento ha multado 16 veces son 16 actos los que yo tengo que juzgar, dice la juez, y no es así, precisamente ese enfoque previo es el que ha desencadenado mi ira porque le da la razón al Ayuntamiento antes de entrar siquiera a conocer del asunto, mi hija, la propietaria real del coche a la que yo me traje de Murcia, su residencia habitual, porque ha enfermado tan gravemente que la Mutualidad de la Abogacía la he declarado pensionista por incapacidad total para el ejercicio de dicha profesión, estacionó allí su coche con carácter definitivo, como en una plaza de garaje, y allí ha estado sin moverse todo este tiempo, esto no es una serie de actos que coinciden en su producción con el paso de cada día sino un sólo acto y esto es así que hasta el propio Ayuntamiento lo reconoce en su ordenanza para la regulación del servicio de la Ora, en la ciudad, distinguiendo entre el aparcamiento por horas computadas por parkímetros y el estacionamiento de residentes en el que los artículos 3 y 4 establecen que en este servicio no se tendrá nunca en consideración el factor tiempo. Pero la juez sí que lo tiene porque entiende, inducida por la conducta del Ayuntamiento, que, al retrasarme yo involuntariamente en el pago de la tasa anual del servicio de estacionamiento, éste automáticamente se convertía en aparcamiento, cambio de naturaleza que ni admite la Ley ni en ningún caso se podría producir unilateralmente por decisiòn de una de las partes del contrato, porque lo prohíben terminantemente varios preceptos de nuestro ordenamiento jurídico.
 Pero esta sombra del burro o del coche no es percibida siquiera por la juez porque nunca fue abogada antes que magistrada, porque nunca fue cocinero antes que fraile.

Un mefistófeles de vía estrecha

“ Entre los nombres sugeridos, están Mefotofiles (enemigo de la luz), Mefaustofiles (enemigo de Fausto), o Mefiz-Tofel (destructor-mentiroso).1.
Extendido por el Romanticismo y universalizado por el Fausto, simboliza el proceso de pérdida de fe y concreción a lo práctico según un sistema moral relativista propio de las sociedades avanzadas como consecuencia de la Revolución científica y la industrial”. (Wikipedia).
Primero, cogió a los desheredados de la fortuna catalanes y los exprimió como limones maduros hasta la última gota de su sangre. Cerró centros de salud, esos lugares a los que acudimos los viejos y los enfermos intentando retrasar vanamente el inminente final. Después, intentó acabar con los hospitales absolutamente públicos, que eran los mejores de España, si no los mejores del mundo, porque este pueblo noble, de origen fenicio, siempre estuvo a la cabeza del mundo en lo que a pensar se refiere.
Y, luego, fue a por la cultura, a por la enseñanza, a cegar esa luz popular que todos los canallas, falsamente aristócratas, aborrecen.
Pero advirtió que había quedado seriamente herido políticamente por estas canalladas y decidió lavar sus culpas con ese anhelo que existe en el fondo de esta buena gente de ser, al fin, algún día sólo y nada más lo que ellos quieren ser: catalanes.
Y se apoderó apócrifamente de la noble bandera y se puso al frente de la manifestación, sin dar físicamente la cara, no fuera que se la rompieran.
Y, como es el más cínico de todos los hombres, dijo que él, que no había participado realmente en nada, lo había ganado todo. Y esta vez, sí, se puso al frente de la manifestación, con 62 diputados, a solo unos pocos de la mayoría absoluta, convocó elecciones, creyendo firmemente que iba a arrasar porque le constaba que el 75 por ciento de los catalanes ansía la libertad.
Pero Mefisto no sólo es la mentira sino también la oscuridad. Aborrece la luz, huye de ella como de sí mismo porque no es más que el propio demonio. No supo comprender que, fuera de esa caterva de canallescos usureros que le siguen y estimulan, no le quiere nadie, de manera que las urnas le dijeron todo lo contrario de lo que él esperaba, pobre rufián. De 62 pasó a 50 y ya no le es posible siquiera gobernar, ahora, necesita la ayuda de alguien, pero ¿quién va a ayudar a un tipo así, capaz de vender no ya a su padre y a su madre sino también a sus hijos y a su propia mujer, por conseguir una desmesurada cantidad de dominio, para qué?
Para seguir amasando una mayor cantidad de dinero.
Dicen en mi humildísima tierra murciana que la avaricia rompe el saco. Es decir que, si lo llenas más allá de sus límites, se rompe y todo lo que contiene se derrama.
Mas se enfrenta ahora al peor de los cuentos de la lechera.
No puede gobernar con ERC porque si ésta es realmente mucho más independentista que él, que yo tengo mis dudas de que él realmente lo sea y no la máscara que adopta para adquirir más poder, no tragará nunca con esas canalladas que sus huestes neoliberalescapitalistas le exigen; tampoco puede hacerlo con el PSC porque éste dice que no es soberanista sino tan sólo federalista; le queda, pues, el PP, que es tan nacionalista como ellos sólo que a la vez, madrileño, es decir que, para éstos, “nación” es la España una, grande y libre que soñara José Antonio, que esto es lo más triste de todo, que estamos viviendo en el país esencialmente fascista que se propuso este discípulo dilecto de Hitler y de Mussolini y que llevó a cabo el Caudillo, por eso mantenemos, a cuerpo de Rey,  esa escuela de irredento fascismo que es la FAES.
Y volverá con el PP porque son esencialmente iguales, si no idénticos, apartarán de un manotazo eso que parece que tanto les separa pero que, en realidad, les une, el nacionalismo, madrileño de unos y catalán de los otros, que sólo se distinguen en el color de sus banderas pero que, en el fondo es el mismo capitalismo puro y duro, privatización de todas las estructuras públicas que ostenten una definitiva vocación social, destrucción a ultranza de eso que se llamaba Estado del bienestar y que tanta sangre, sudor y lágrimas costó conseguir, o sea,  acabando de perpetrar esa universal canallada que teorizaron Popper, Hayek y Friedman, emprendieron Reagan y Thatcher, y están consiguiendo Obama y Merkel.
Y cuando el mundo entero no sea sino el más pavoroso de los páramos, cuando los cuervos reinen, este siniestro mefistófeles de la mandíbula cuadrada sonreirá, satisfecho, junto a su baboso compinche.

Las cartas ya están repartidas, si no, al tiempo.

 La escenificación:
“Público, 28 de noviembre de 2012:
Rajoy se lava las manos sobre las supuestas cuentas de Mas en Suiza y remite a CiU a la Justicia
El presidente del Gobierno y Duran i Lleida ‘pastelean’ sobre el supuesto borrador que inculpa al president de la Generalitat y a la familia de Jordi Pujol es cierto y se lamenta de las filtraciones judiciales
JUAN ANTONIO BLAY Madrid 28/11/2012 09:48 Actualizado: 28/11/2012 10:49
Los prolegómenos pronosticaban un choque de trenes de los que hacen época. Pues no, de eso nada. El debate entre el portavoz del grupo catalán de CiU y el presidente Rajoy en la sesión de control a cuenta del informe fantasma que salió a la luz en el diario El Mundo en plena campaña electoral catalana, con graves acusaciones a Mas y Pujol, quedó en nada. O casi nada.
La cosa empezó rara. Duran dio por reproducida la pregunta “por su complejidad” antes que por economizar segundos. Y Rajoy comenzó a contestarle leyendo un texto preparado por sus asesores. De manual. Primera evidencia de que ambos renunciaban a embestirse desde el primer momento. El resultado de las urnas pesaba como una losa en esos momentos.
Rajoy – la pregunta, bastante densa para este tipo de debates, reclamaba qué información tiene el Gobierno sobre el citado informe – dijo que tanto él como el Gobierno “antes de su publicación no tenía ninguna información. Y el día de la publicación el ministro del Interior ordenó una investigación”. “Luego, – agregó – un sindicato entregó un borrador… . Eso es cuanto sé”, dijo al acabar de leer su escrito.
‘Yo sé que usted no sabe’
La intervención de Duran sorprendió a los presentes, propios y extraños: “Me consta que usted, y usted sabe por qué, no sabía nada”, dijo al iniciar sus palabras. Y no aclaró nada sobre el particular, aunque evidentemente puso de manifiesto que ambos, personalmente o por terceros, habían hablado del asunto en plena vorágine electoral. Y al principio de este asunto. Eso quedó implícito en la respuesta del catalán.
Con todo, Duran criticó que el Gobierno no actuase con mayor diligencia al tratarse de un informe “presuntamente elaborado por funcionarios”. “No solo no hizo eso sino que el ministro de Hacienda introdujo dudas, cuando lo correcto hubiera sido decir desde un principio que ese informe no existía”. También criticó la actuación del fiscal general del Estado.
Rajoy no se inmutó demasiado. Siguió leyendo su guión aunque al principio de su última intervención, a la que le sobraron 33 segundos, aseguró que “la filtración es una práctica nociva, yo la he sufrido en la oposición y en el Gobierno… . Y mire, el Gobierno fue diligente al abrir una investigación el mismo día de su publicación”. “Pero – añadió para concluir – es injusto hablar de ataques a un territorio o a cloacas del Estado, eso no lo estoy dispuesto a aceptar”.
No sé por qué, a mí este diálogo entre 2 más que iguales, idénticos, me ha recordado al famoso soneto de Cervantes: “Y luego, incontinente, requirió la espada, miró al soslayo, fuese y no hubo nada”. Por ambas partes, desde luego, pero lo que se dijo y se hizo en plenas elecciones fue demasiado para que 2 cualificados templagaitas vengan ahora y nos digan, “oigan, señores, españoles y catalanes, que aquí, aunque lo parezca, con eso de una cuentas corrientes en paraísos fiscales de los Mas y de los Pujols, no ha pasado nada, son sólo cosas que se dicen en esos momentos porque hay que decirlas, porque las exige el guión, pero, en el fondo, como ya se vio, como ya se ha visto, como se verá, aquí no pasa nunca nada y menos por esto, porque, vamos a ver”,- dijo Rajoy-, “¿quién no tiene una puñetera cuenta en esos sitios?”.
 “Tipicals Rajoys”, ¿no?, ahora que todos estamos aprendiendo inglés a marchas forzadas para no hacer aún más el ridículo de lo que lo hacemos en las reuniones internacionales, estoy completamente convencido de que todo quisque que tenga más de 2 euros y no los necesite al día siguiente para comer o pagar el plazo de la hipoteca o del alquiler, a fin de no tener que suicidarse más o menos pronto, está haciendo todo lo posible por poner su dinero a salvo en donde sea, de manera que enfadarse por eso, [le vino a decir el presidente a su buen amigo, ése tipejo que cuando está en Madrid vive el tío ni más ni menos que una suite del Palace, a costes pagados por todos los españoles, claro, no sólo los catalanes, porque los gastos de este tío, que, como buen católico de misa diaria es uno de los mayores sinvergüenzas del mundo, son como los del Real Madrid, a cuenta del  presupuesto nacional porque intervienen de manera decisiva en la pacificación de España], es de imbéciles, y tú y yo, mi querido José Antonio, no estamos aquí para discutir tonterías,  y, si a eso nos ponemos, yo creo sinceramente que es peor eso que dijisteis vosotros de que la cosa había salido de las puñeteras cloacas del Estado, cuando sabéis tanto como nosotros que no es así, que son cosas de Pedro J., que no podía desperdiciar una ocasión como ésta para zurriros la badana,al fin y al cabo,sois el enemigo oficial, por estas 24 horas, no creo que dure mucho, la verdad”.
 Y tanto que ha durado poco, nada, diría yo, Durán ha dicho “urbi et orbi”, ya, ante el pueblo español, representado en sus Cortes, que él sabe que el otro, o sea, Rajoy no sabía nada del asunto, ¿cómo iba a saberlo?, sería de lo único que se había enterado el zopenco, en todo caso, estaban empatados a uno porque tampoco es moco de pavo ir diciendo por ahí, que ellos, los inmaculados tipos del PP, equivalentes en todo, absolutamente en todo, a CiU, manejan como el que lava las infectas cloacas del Estado cuando les conviene, porque esto es mucho peor que llevarse las perras a Suiza, que todos lo hemos hecho, incluso ese tipo realmente impoluto que es Botín, no las vas a dejar a aquí, por si  no hay más remedio que implantar un corralito si la jodida Merkel se empeña, de modo que, hale, a hacer el paripé con el tipo ese de ERC, con el que no podríais nunca ni ir siquiera al fútbol, a ver al Barça, coño, así que aquí os estamos esperando nosotros, como siempre, ¿o es que ya se os ha olvidado aquello que dijo nuestro jefe real de que él hablaba catalán en la intimidad, coño, como yo, o es que no lo hablo, bona nit?
Y, luego, en el despacho de las Cortes del presidente se dieron un abrazo, sellando así el pacto que acababan de iniciar porque CiU y PP no tienen más remedio que entenderse, en Cataluña y en España porque son lobos de la misma calaña.
 De modo que ERC tiene tanto que hacer como yo en lo que se refiere al gobierno de Catalunya y, si no, al tiempo.

La prensa

'El Periódico' vs. 'La Vanguardia': ¿Tan jugosas son las prebendas para tal sometimiento editorial?

Portadas de ‘El Periódico de Catalunya’ y ‘La Vanguardia’ el 26 de noviembre


Comentario, muy “sui generis”, a las elecciones autonómicas catalanas.

 Como habitualmente soy insuperablemente crítico con la masa electoral, me veo hoy en la obligación de hacer un comentario en el que al látigo de 7 colas, le quito media cola tratando de hacer en esto, como lo hago en todo, un poco de justicia.
 Entre las masas electorales españolas, a las que desprecio cordialmente, distingo a 2 de ellas, la catalana y la vasca, especialmente a ésta última porque no sólo vota como ella cree que debe de votar sino que también, si los resultados obtenidos no le convencen, se rebela y actúa.
 Pero hoy toca escribir sobre la catalana. 
 Partamos de la base de que toda la prensa española está podrida hasta la médula.
 Entonces, es muy difícil, si no imposible, acercarse a la realidad, pero en unas elecciones, si no se han falseado los datos de los resultados, que todo es posible en esta viña del Señor que es nuestra querida España, los datos numéricos están ahí y sobre ellos puede razonarse de alguna manera.
 Lo 1º que llama la atención es que este infame individuo que es Mas, ya dije el otro día que a mí me repugnaba aún más que Rajoy, si bien no ha recibido en las urnas el trato que se merece, que sería haber obtenido un cero patatero, ha perdido ni más ni menos que 12 escaños, sobre 62, ahí es nada, un 20%, teniendo como tenía a su favor no sólo ya la corriente que podíamos llamar histórica de encabezar, como un jodido Moisés cualquiera, la marcha de su pueblo a la tierra prometida de la independencia sino también esa formidable ayuda involuntaria que supone que un tipo como Pedro J. te ataque de la peor de las maneras.
 Pero tenía en contra no sólo a la carcundia nacional, ésa que encarna el PP que es la más fiel de todas las canallescas religiones sino también a toda esa pobre gente que ha sufrido en sus superdoloridas carnes el innobilísimo castigo de este jodido judío para el que el dinero, sí, coño, el canallesco capital, no sólo es Dios sino también su hijo redivivo, de manera que, para él, en favor de dicho taciturno Moloch, sacrificará hasta la última gota de sangre del último de los catalanes que él considera enemigos, todos aquellos que necesitan y por eso piden un poco de protección social, “¿para qué?”, les dice, este asqueroso tirano de la mandíbula prominente, “¿para prolongar 4 cochinos días más vuestras lamentables existencias, pero es que no vais a comprender nunca que es mucho mejor para vosotros, vuestros hijos y los hijos de vuestros hijos, que os muráis cuanto antes, coño, así es absolutamente indudable que sufriréis menos, ¿no?, de modo que nosotros, que os vamos a sobrevivir y no sólo porque seamos mejores, vamos a hacer también negocio con vuestros puñeteros cadáveres, vendiéndoselos a las farmacéuticas a precio de saldo, que todo es aprovechable en esta jodido viña del Señor, va por ti, Durán?”.
 Si hubiera por algún lado un mínimo átomo de justicia en este asqueroso y puto mundo, este canallesco tipo, ya lo he dicho, tendría que haber obtenido 0 jodidos votos porque ni siquiera los puñeteros seguidores acérrimos de CDC le tenían que haber votado porque les estaba traicionando a todos ellos en tanto en cuanto había convocado unas elecciones que era seguro que iba a perder sólo para intentar tapar de mala manera la peor de las gestiones polìticas que nunca nadie haya hecho sobre la Tierra, o sea que el jodido tipo para salvarse él iba a exponerles al más grande fracaso de cualquier partido en la historia, entrar en las urnas con 62 diputados para salir con sólo 50, pero eso sí, él, el puñetero y falso Moisés, podía rasgarse las vestiduras gritando “¿qué culpa tengo yo si este rebaño de tristes y cobardes borregos no me ha seguido?” y claro que la tenía toda la asquerosa y puta culpa porque estaba cantado que los pobres jubilados y parados a los que estaba haciéndole la supervivencia imposible no le podían votar, ni tampoco los convergentes clásicos de toda la vida porque les hacía correr el riesgo de perder el envite, como  así ha sido, entonces, ¿quién coño le iba a votar, los independentistas, sólo por eso, por independentistas, pero si éstos tenían un partido, o dos, si consideramos también al CUP,  que, además de separatistas, eran también mucho más decentes que ellos, los convergentes, ERC, que no sólo es independentista y más radical sino además está mucho más cerca del pueblo que ellos?
 De modo que Mas no sólo se tenía que estrellar sino que había elegido la peor manera de hacerlo, lo que demuestra algo que todos ya sabíamos de sobra, que muy inteligente no es, que si está ahí, a la cabeza de la 2ª peor carcundia catalana es por algo, porque había emprendido siempre la senda por la que quieren transitar todos los hdp de Catalunya, que también los hay, y a montones.

"J’accusse". Proceso a un Ayuntamiento, a un Juzgado y a la prensa

 Proceso contra un ayuntamiento, un juzgado y una prensa.
 Un Ayuntamiento no puede traicionar su misión y en lugar de proteger, cuidar y defender a sus ciudadanos ayuntados dedicarse a perseguirlos sañudamente con indebidos impuestos.
 Los jueces no pueden dedicarse a jugar con 2 barajas y no negarse a  aplicar la ley que los obliga a desahuciar a las familias hambrientas de sus hogares, amparándose en el que es, tal vez, el más viejo de los aforismos jurídicos, “dura lex, sed lex”, la ley es dura pero es la ley, para luego decir que no van a cumplir otras leyes simplemente porque no les gustan.
 Y la prensa, ay, la prensa no se puede dedicar a propugnar el periodismo de investigación para hundir en la miseria a aquellos que no le obedecen ciegamente para, luego, decirme a mí, que ella no está ahí para exponer su opinión sino tan sólo para exponer asépticamente los hechos sin mojarse lo más mínimo, simplemente para no molestar al poder.
 Un Ayuntamiento no puede concederme 2 licencias para el estacionamiento de los vehículos mío y de mi hija en una zona para residentes y, luego, al no haber podido yo pagar no en una cuenta bancaria como se hace ya con todos los servicios del mundo, sino en el lugar en el que él ha establecido para ello, los 2 recibos de 25 euros anuales ya que el correspondiente al coche de mi hija no aparecía por ningún sitio, aprovechar la ocasión para perseguir a ésta, enferma tan grave que ha sido calificada como pensionista suya por una entidad tan restrictiva para ello como la Mutualidad General de la Abogacía, con toda la ferocidad del mundo, imponiéndole una multa de 80 euros diarios por aparcamiento indebido por haber situado su vehículo en su zona de estacionamiento correspondiente, cuando según su propia normativa, la que el propio Ayuntamiento ha establecido para regular conjuntamente el aparcamiento en las zonas sujetas a horario, controladas mediante parkímetros, y las de estacionamiento para residentes que, en ningún modo, estarán sometidas a ninguna clase de limitación en cuanto al tiempo.
 Y un juzgado de lo contencioso-administrativo, ante el que yo recurro estos hechos, solicitando que se conozca de todas estas sanciones conjuntamente mediante su acumulación en un sólo procedimiento ya que el hecho que las motiva es tal como se desprende único, el estacionamiento del coche de mi hija ante los números de policía 13 y 14 de la Muralla del Mar, esta vía sólo tiene una acera, sin moverlo un sólo milímetro, tal como se desprende no sólo de los propios impresos en los que se consignan las multas sino de la documentación que aportamos demostrativa de que, para llevar el automóvil a pasar la ITV, hubo que sustituir la batería destruida por un estacionamiento tan prolongado y emplear 692.49 euros además en repararlo para poderlo mover.
Nunca agradeceremos bastante, a esa legión de informáticos, la posibilidad que nos han dado de defendernos aquí, en internet, de toda clase de ataques.
Tal vez todo lo que hoy voy a escribir, aquí, sea demasiado largo o demasiado técnico. Tal vez. Pero estoy convencido de que tengo que hacerlo. Llevo demasiado tiempo gritando por aquí, por todas las esquinas de la web, que el mundo, la vida y el hombre no son más que una puñetera mierda y ahora, que los tengo cogidos por los mismísimos cojones a los 3, callarme como un puñetero cobarde.
Antes, existía el delito de desacato, que se cometía cuando se criticaba a un juez, ahora, ha desaparecido de los Códigos penales de todo el mundo, de manera que también lo ha hecho del nuestro. Ahora, parece, digo “parece” que a los jueces también se les puede criticar,  y a fondo.
Todo esto comenzó el día que yo fui al Banco de Sabadell a pagar los recibos de las tasas por el derecho de estacionamiento de los coches mío y de mi hija, que también pusimos a mi nombre, sólo para eso, en la zona para estacionamiento para residentes de mi calle y sólo me cobraron el mío porque el de ella no logramos encontrarlo. Yo seguí apareciendo por allí intentando pagarlo hasta que lo conseguí, pero, mientras tanto, los tíos de la Ora, el servicio privatizado, cómo no, por el Ayuntamiento, comenzaron a extender denuncias por estacionamiento indebido del coche de mi hija, 16, en total.
El quid de la cuestión, por tanto, estriba en si la colocación del coche de mi hija ante los números 13 y 14 de la calle Muralla del Mar es un solo acto único o son varios desde el punto de vista sancionable.
Y aquí como decía el célebre Giulio Andreotti respecto a la política del entonces presidente de Gobirno de España, Felipe González, al juzgado  “manca finezza”, le ha faltado finura, finura jurídica.
 En el caso que nos ocupa concurren dos clases de unicidades desde el punto de vista ontológico: unicidad fáctica y unicidad jurídica, o sea unicidad de hecho y unicidad de derecho.
 Y ambas son extraordinariamente relevantes para decidir la cuestión que nos ocupa.
 Al establecer categóricamente el artículo 34 de la LEY REGULADORA DE LA JURISDICCIÓN CONTENCIOSO-AMINISTRATIVA, LJCA, que:
“1. Serán acumulables en un proceso las pretensiones que se deduzcan en relación con un mismo acto, disposición o actuación. 
2. Lo serán también las que se refieran a varios actos, disposiciones o actuaciones cuando unos sean reproducción, confirmación o ejecución de otros o exista entre ellos cualquier otra conexión” lo que está haciendo, en realidad, [aunque lo haga con una muy deficiente técnica en unos legisladores que, al ser múltiples, deberían ser más precisos en sus expresiones jurídicas, ya que el término “pretensiones” no es rigurosamente técnico puesto que el concepto es exactamente “acciones”, en tanto en cuanto se refiere a las facultades que asisten a los sujetos jurídicos en orden a la posibilidad de solicitar la apertura de un proceso para la tutela se unos determinados bienes jurídicos o derechos], es introducir los conceptos de unicidad fáctica y unicidad jurídica, o sea unicidad de hecho y unicidad de derecho en la discusión filosófica que nos planteamos.
 Y la cuestión, planteada en estos términos, puede parecer únicamente retórica pero no lo es, porque se incardina en el centro absolutamente lógico de la cuestión, ya que de lo que se trata, desde el punto de vista del ejercicio de la facultad sancionadora del Ayuntamiento de Cartagena, es de determinar si la infracción cometida por mi hija cuando estaciona su coche ante los números de policía de la calle Muralla del Mar puede ser considerado un hecho único o es en realidad múltiple porque de la solución que demos a la misma depende que lo que están haciendo tanto el Ayuntamiento como el Juzgado sea correcto o, al menos desde el punto de vista del Derecho, una aberración.
 Para mí, al menos, la cuestión es de     una claridad meridiana.
 Para determinar si una actuación humana constituye un sólo acto o una serie concatenada de éstos hay que recurrir a un elemento decisivo: el tiempo.
 No es ni más ni menos que recurrir de nuevo a la célebre aporía de Aquiles y la tortuga: si el tiempo y el espacio son divisibles hasta el infinito, Aquiles no rebasará nunca, en su carrera, a la tortuga porque siempre habrá entre ellos una parte del espacio que dividir en un tiempo que será igualmente divisible “ad infinitum”.
 Si descomponemos el acto de mi hija estacionando su coche en la puerta de mi casa, no cabe la menor duda de que, filosóficamente, lógicamente, no es un acto único sino una serie concatenada de éstos, pero es que el Derecho, así, con mayúscula, crea, para la inteligencia humana, un nuevo mundo con unas nuevas normas o leyes que lo reinventan todo.
 Para el Derecho que divide la actividad humana en hechos, actos y negocios jurídicos, de acuerdo con la mayor o menor penetración en ellos de la voluntad del sujeto, el tiempo se constituye como el factor esencial, de manera que el hecho de morirse una persona, completamente independiente de su voluntad, tiene una serie de consecuencias jurídicas, del mismo modo que lo hace un acto humano en sí mismo que aún siendo plenamente voluntario en su producción, las consecuencias que produce no sólo pueden ser independientes de su voluntad al realizarlo sino incluso contrarias, un ejemplo típico de esto son las faltas y los delitos, y, por último, la categoría reina de los actos del hombre, los negocios jurídicos en los que sus efectos no sólo son plenamente voluntarios sino precisamente los expresamente deseados o buscados por sus sujetos jurídicos.
 Pues, bien, el acto de mi hija estacionando su coche en la zona que para estacionamiento de residentes tenemos contratada con el Ayuntamiento será un acto único o múltiple, atendiendo al tiempo.
 Y esto es tan así que hasta una mentalidad tan rudimentaria como el legislador municipal no ha tenido más remedio que comprenderlo.
 Y, así, no tiene más remedio, al darse de bruces con la propia realidad, que admitir, respecto a la manera de posicionarse jurídicamente ante la colocación de sus coches por los usuarios en la vía pública que existen, por lo menos, 3 posibilidades de hacerlo:
 1) la de aquellos que los sitúan en una zona a la que todavía no ha llegado la regulación urbanística, en la que el estacionamiento o aparcamiento es libre;
 2) aquella otra en la que los automóviles se someten a un rígido control horario en cuanto a su situación en ella, control que se lleva a cabo mediante los llamados parkímetros;
 3) otra zona que el propio Ayuntamiento denomina de estacionamiento para residentes, en la que los automóviles autorizados para estacionarse no tendrán nunca ninguna limitación respecto al tiempo.
 De acuerdo con estos parámetros, las 16 sanciones que el Ayuntamiento le impone a mi hija por estacionar su coche absolutamente inmóvil en la puerta de mi casa, zona para estacionamiento de residentes, existiendo entra ambos un contrato para ello, estarán o no justificadas si:
 1) si el acto de tal estacionamiento no es único sino múltiple, tal como pretende el Ayuntamiento, que ha dividido el tiempo de estacionamiento por días como si se tratara de un coche sin licencia para estacionarse en dicha zona y por lo tanto sometido al régimen general de aparcamiento temporal regulado por los parkímetros
 2) para lo que ha tenido que recurrir al abuso del derecho que supone  dar por caducado el contrato suscrito entre ambas partes unilateralmente sin la intervención de un juez o tribunal que dirima procesalmente la cuestión, lo que supone imponer la vieja ley de la selva, la de juan palomo, yo me lo guiso, yo me lo como, pasándose por salva sea la parte no sólo todo el ordenamiento jurídico español sino también todos los tribunales de España, consciente como es de que por ello no le va a suceder absolutamente nada;
 3) y es que, además de los preceptos legales ya citados, el ordenamiento jurídico español tiene otros muchos aplicables también al caso y que es seguro que la notabilísima y abundante nómina de letrados que paga el Ayuntamiento conoce, ayer leíamos que Botella tiene en el de Madrid ni más ni menos que 70, como son los siguientes:
 A) el que es absolutamente básico y sitúa fuera de juego no sólo al Ayuntamiento de Cartagena sino también al Juzgado de lo Contencioso-administrativo de la misma localidad, que debería de abstenerse de conocer de este asunto y declinar su competencia a favor de los juzgados de 1ª instancia según se deduce del Real Decreto Legislativo 3/2011, de 14 de noviembre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Contratos del Sector Público: Artículo 4. “Negocios y contratos excluidos: 1. Están excluidos del ámbito de la presente Ley los siguientes negocios y relaciones jurídicas: a) La relación de servicio de los funcionarios públicos y los contratos regulados en la legislación laboral.-b) Las relaciones jurídicas consistentes en la prestación de un servicio público cuya utilización por los usuarios requiera el abono de una tarifa, tasa o precio público de aplicación general”.
  Y esto lo explicaba muy bien el Consejo de Estado cuando decía en su Dictamen nº 740, de 25 de mayo de 1995, que “la resolución supone la extinción del vínculo contractual por cualquier causa distinta de su conclusión y cumplimiento. Presupone, pues, la aparición de alguna circunstancia en la vida del contrato que impida o haga inconveniente su prosecución hasta su extinción normal.-En relación con la resolución de los contratos administrativos, la jurisprudencia mantiene la aplicabilidad de los principios contenidos en el Código Civil, por lo que la facultad de resolver se entiende implícita a favor de la parte que cumple y en contra de la que incumple sus obligaciones, si bien para que LA ACCIÓN DE RESOLUCIÓN PROCEDA es preciso que la parte que la ejercite haya cumplido con las obligaciones que le incumben (vid. SSTS 3-10-1979, 27-9-1985 y 25-11-1985).
  Y el Código Civil dice:
a) las obligaciones que nacen de los contratos tienen fuerza de ley entre las partes contratantes y deben cumplirse a tenor de los mismos (art. 1.091)
b) la validez y el cumplimiento de los contratos no pueden dejarse al arbitrio de los contratantes (art. 1.256)
c) los contratos se extinguen por su cumplimiento, su rescisión o su resolución
d) “La facultad de resolver las obligaciones se entiende implícita en las recíprocas, para el caso de que uno de los obligados no cumpliere lo que le incumbe.-El perjudicado podrá escoger entre exigir el cumplimiento o la resolución de la obligación, con el resarcimiento de daños y abono de intereses en ambos casos. También podrá pedir la resolución, aun después de haber optado por el cumplimiento, cuando éste resultare imposible.-El Tribunal decretará la resolución que se reclame, a no haber causas justificadas que le autoricen para señalar plazo”. Articulo 1.124.
e) Artículo 1171:”El pago deberá ejecutarse en el lugar que hubiese designado la obligación.-No habiéndose expresado y tratándose de entregar una cosa determinada, deberá hacerse el pago donde ésta existía en el momento de constituirse la obligación.-En cualquier otro caso, el lugar del pago será el del domicilio del deudor”.
  Es evidente que entre el Ayuntamiento y yo existía un contrato que me permitía el estacionamiento en la zona A de residentes de Cartagena y que dicho órgano administrativo, en lugar de recurrir a los tribunales civiles ordinarios se ha tomado la justicia por propia mano, haciendo caso omiso de ese Etado de Derecho que la Consitución dice que hay en España y el Juzgado de los contencioso-administrativo nº 1 de esta ciudad lo apoya en tanto en cuanto dice  en su Auto de 12-11-12 , PARTE DISPOSITIVA ACUERDO : No haber lugar a la acumulación pretendida y en único procedimiento de las impugnaciones contra diecioho resoluciones administrativas, debiendo seguir el presente procedimiento referido al primer Decreto impugnado en la demanda EXP. OR. 2012 NUM 907 de fecha 9-4-12 y requerir a la actora para que presente, si a su derecho conviene, por separado y en el plazo de treinta días los distintos recursos contra los distintos actos impugnados, esto es los restantes Decretos dictados….., apercibéndole de que si no lo efectuase, se tendrán por caducados los diferentes recursos.