Los árbitros le vuelven a abrir la veda al Real Madrid.

Lo que caracteriza al hombre es su esencial deslealtad intelectual, lo que hace de él un perfecto miserable, porque miserable es el que comete continuamente actos indicadores de su profunda indigencia moral.
 Y este comienzo sería más digno de una crónica política propiamente dicha pero lo es de una narración ¿deportiva?
 Llevo siglos escribiendo que los nerones actuales son mucho más peligrosos que aquel tipejo histórico que le pegó fuego a Roma para inspirarse y escribir un poema..
 Y la doctrina Nerón dice que al pueblo hay que darle “pamen et circenses”, o sea, el famosísimo “pan y circo”, pan y juegos circenses, con muchos gladiadores y muchos leones.
 La gentuza que hoy escribe en los diarios deportivos no son sino los peores esbirros del poder político porque están cumpliendo al pie de la letra aquel mandato explícito que el gran canalla le dio a uno de sus ministros: “Y, Fulanito, un último consejo, haga v. como yo, no se meta nunca en política”.
 La negación de la política como tal es el primer síntoma que da el canalla perfecto. Volvemos al canalla típico, Lampedusa, y su “es preciso que todo cambie para que todo siga igual”, es la máxima expresión del más canallesco de los conservadurismos.
 Nuestra jodida y ajetreada vida no es sino una puñetera lucha por el poder: desde el poder de poder comer  un poco todos los días, el poder a que aspira ése que “llamamos hombre de la calle”, al poder omnímodo de un canallesco Obama que ordena asesinar de mala manera a otro ser humano a pesar de que los suecos le habían dado el premio Nobel de la paz, si será cínica la puñetera Academia, no en vano uno de los hombres más honrados que ha dado nuestro especie les dijo que se metieran su premio en los cojones.
 Ya sé, ya sé que todos no podemos ser como Sartre, pero al menos deberíamos intentarlo. Y no hacer como esa gentuza que en masa escribe hoy en los diarios, bajo la égida que marcan hombres como el citado Franco, el Rey, Aznar y Rajoy.
 Decía el genial Rilke que todo ángel es horroroso y yo me apresuro a afirmar que todo madridista es un fascista, aunque él no lo sepa o no quiera saberlo. Porque un fascista es el que detenta injustamente el poder para abusar de él todo lo que pueda. 
 El poder en el fútbol radica, como es lógico, en el absoluto dominio de todas sus estructuras. ¿Qué son las estructuras? Dice ese jodido y pequeño canalla que es Artur Mas que el va a crear poco a poco en Catalunya estructuras de Estado.
 Franco creaba estructuras políticas incluso sin querer. Cuando descubrió que aquel equipo que vestía de blanco era lo único que algunos admiraban fuera de España, decidió convertirlo en el eje de toda su política, de aquella política que él aconsejaba tan ladinamente no hacer. Porque no disponía de ninguna otra cosa que pudiera exhibir con cierto orgullo fuera de las fronteras sobre las que extendía tu terrible poder.
 Y ordenó que todo el país girara propagandísticamente, publicitariamente, alrededor de lo único que le parecía exportable de su execrable régimen, lo que le otorgaba a aquel equipo de fútbol auténtica licencia para matar. Y mató.
 Y, como España es, para nuestra desgracia, el país más atávico del mundo, aquel equipo de matones continúa matando. Ayer, en Sevilla, dos argentinos, convenientemente nacionalizados, Higuaín y Di María, cuando les convino, agredieron salvaje y alevosamente a dos contrarios a escasos metros del “juez” de la contienda el más madridista, que ya es decir, de todos los árbitros, como el que lava, porque lo 1º que les enseñan a todos los jugadores que llegan al Real Madrid es cuáles son sus poderes, entre los que se encuentran la facultad de agredir impunemente a cualquier contrario, lo que les atribuya una superioridad anímica considerable.
 El caso fue tan escandaloso que alguno de los diarios madridistas, no tiene más remedio que resaltarlo: “Higuaín debió ser expulsado”, dice Andújar Oliver en el inicuo Marca, pero otros, como El País llegan incluso a ignorarlo totalmente.
 O sea que ya estamos en donde estábamos la Liga pasada: total complacencia de los árbitros hacia el Madrid que puede hacer absolutamente todo lo que quiere.

Rajoy se sale con la suya


 En la sección ENTREVISTAS DIGITALES de El País, del 14 de septiembre de 2012, Gustavo García Herrero, Director del albergue municipal y la casa de amparo de Zaragoza, contesta así a esta decisiva pregunta:¿Por qué hay tanta desigualdad en España?
“Según el Coeficiente GINI que mide las desigualdades, España alcanza un 31,7 en 2007 frente al promedio del 29,2 de la UE-15. Y según  los más recientes datos de EUROSTAT, España es el tercer país europeo con mayor desigualdad entre la Europa de los 27. Lo grave es que tanto en tiempos de bonanza como en estos años de crisis, las desigualdades siguen aumentando según todos los indicadores. ¿Porqué? Sin duda alguna, por la fiscalidad tan regresiva que tenemos en España; en nuestro pais, el 44% de los ingresos del Estado provienen del IRPF y de ellos el 83% procede de rentas del trabajo. Y un 32%, hasta ahora, del IVA. En definitiva, ser rico en España sale muy rentable. Si tuviéramos la misma fiscalidad que en  Suecia, tendríamos 200.000 millones de euros más al año. Se acaban los problemas de la deuda y los recortes”.
Empiezo a creer que algunos de los que me leen pueden llegar a pensar que yo le tengo manía a Rajoy y no es así, a mi, este tipo, al principio, me caía bien por ese aire entre cínico y despistado que él ha cultivado muy eficazmente, pero ahora es de tal inconmensurable magnitud la tragedia que está provocando, muy conscientemente, en las clases trabajadoras de España, que lo que me inspira es el mayor de los rechazos posibles y un odio mortal en el sentido literal de la palabra.
Ya son 2 los tipos que han logrado inspirarme un odio capaz de desearles la muerte, el 1º fue Franco y, ahora, este individuo.
Gironella, que era de natural optimista, escribió su famosa novela Un millón de muertos, en un evidente momento de ceguera casi total.  Los muertos en el haber de aquel siniestro personaje superan, con mucho, el millón, yo creo que todavía están muriendo, estamos muriendo, muchos de los agredidos tan salvajemente por aquel cuidadoso asesino .
Franco mató, como dice un falso marxista que anda por ahí, porque su oficio era matar. Una especie de verdugo múltiple y muy cualificado. Horroroso y repugnante pero encuadrado dentro de la lógica de una profesión execrable admitida en todas las naciones de este asqueroso mundo.
Pero lo de Rajoy es inconcebible y absolutamente inadmisible.
Rajoy es un muy bien colocado registrador de la propiedad. Un registrador de la propiedad, de su antigüedad,  gana más de 3 millones de pesetas mensuales.
¿Hay quién dé más?
¿Qué necesidad tenía entonces de entrar a sangre y fuego, con toda  ferocidad, en esa cruelísima batalla que se ha desatado contra las inmensas legiones de menesterosos que buscan desesperadamente un lugar para sobrevivir por todos los desolados caminos del mundo?
Es ese instinto, que no me atrevo a calificar, el que anima a todos estos supermultimillonarios-ayer publicaban todos los diarios nacionales las ingentes fortunas de la mayoría de los que nos gobiernan-que no podrían ya malgastar sus tesoros por mucho que se lo propusieran.
 Es el afán de hacer daño por hacerlo. Cospedal y su marido obtienen por sus indeseables servicios una cantidad de euros tal que supera los 50 millones anuales de las antiguas pesetas, mientras ella decreta que los inmigrantes paguen una tan enorme cantidad por operarse que yo no me atrevo a citarla aquí porque me asusta realmente su cuantía, amén de casi 600 puñeteros euros por cada noche pasada en el hospital.
 ¿Cómo podemos denominar un acto en el que, con premeditación y alevosía, se le exige a un hombre, que no tiene ni para comer porque no trabaja, una cantidad exorbitante para su asistencia médica, lo que significará, en muchos casos, su condena a muerte?
 A lo peor, por este post, el Fiscal General del Estado, el inefable Torres Dulce, amigo y compañero del ínclito Gallardón, ordena que me imputen.
 Ayer un díario, conceptuado como de extrema izquierda, se negaba a publicarme un comentario hasta que no fue expulgado convenientemente, hoy no sabemos lo que podrá pasar, en esta bendita tierra en la que brilla como en ninguna otra la sacrosanta libertad de expresión.

La censura de Público

 Acabo de llevarme la sorpresa de mi vida.
Ya había recolectado 4 o 5 rechazos a mis posts en medios tales como El Confidencial, El País, etc., pero no podía siquiera imaginarme que iban también a rechazármelos en Público.
Es posible que la edad y el proceso degenerativo tipo alzheimer hayan debilitado mis neuronas hasta tal límite que ya sea incapaz de comprender dónde está lo imperdonable del siguiente post:
“A veces, muy pocas, uno se lleva pequeñas alegrías intelectuales como ésta de haber denunciado a Rajoy como un auténtico supermultimillonario, lo que nos coloca a todos, o, por lo menos, a todos los que lo votaron en la misma situación que aquellos  imbéciles que no se les ocurrió otra cosa que poner al zorro a guardar a las gallinas.
He venido escribiendo una serie de posts denunciando la obscena e indebida riqueza del tío que ahora tiene la llave de todas nuestras calenturas y que no hará nunca nada, absolutamente nada, que perjudique a los ricos lo que no es sino lo mismo que favorecer a los pobres, o sea, que es el  zorro el que está guardando los intereses de todos los demás que sólo somos unos gallinas:

El sistema

                                                       El primer Rockefeller
 Pero ¿dónde está el tío que maneja el jodido sistema?
 Releyendo mi post anterior parece que deduzco que el sistema nos venía impuesto por la propia naturaleza de las cosas. Porque el lenguaje es tan innato como el ladrido de los perros.
 Y creo que estoy en condiciones de afirmar que el lenguaje es el sistema. ¿O es al revés?
 Éste es el tema que más me preocupa de todos los que he tratado en mi vida.
 La 1ª vez que me ocupé de él en serio fue en Mérida, donde mi adorada hija Cristy trabajaba en la Comunidad de Extremadura, antes de aprobar las oposiciones a la Universidad.
 Fue una revelación tal que casi me caigo de la cama.
 Por 1ª vez me di cuenta de que todo, absolutamente todo, lo que decimos está marcado con el jodido tinte de la mentira.
 Es mentira que yo sea el tío éste que ahora está escribiendo todo esto. Mi verdadero yo se ríe de este estúpido idiota. Si yo pudiera de verdad ser lo que quiero probablemente sería ese jodido actor de moda que las lleva locas y que ahora no recuerdo como se llama o, todavía mejor, ese maravilloso poeta que fue Miguel Hernández, porque probablemente Rilke era técnicamente mejor pero mucho menos humano, porque tener siempre a nuestra disposición una de esas espléndidas mujeres que parecen irreales tiene que ser divino, pero escribir desde lo más profundo de mi corazón “me llamo barro aunque miguel me llame, barro es mi corazón y mi destino que mancha con su lengua cuanto lame”, yo creo que es mucho mejor aún.
 Aunque dudo mucho que lo prefiera absolutamente a haber escrito “¿quién, si yo gritara, me escucharía entre las jerarquías de los ángeles? Todo ángel es horroroso.” porque, precisamente, aquí, en estas jodidas 16 palabras, está compendiado todo este poderoso discurso que entre todos estamos tratando de dilucidad: nuestros gritos, nuestros desesperados gritos son desoídos por esa inmensa, inacabable multitud que es la humanidad, porque esta canallesca muchedumbre no es más que un maldito sistema que nos comprende, nos abraza y nos ahoga como una poderosa boa constrictor.
 Y la culpa ¿la tiene aquel jodido neardental o cromagnon que se inventó las primeras palabras para dominar por completo a su pareja o a su hermano que probablemente se llamaba Abel y que no le hizo caso cuando él le propuso algo imposible?
 Ahora, algunos se empeñan en que Caín se llama Rockefeller o Botín o alguien que está sobre los 2 y que no quiere siquiera que sepamos su nombre. Hace bien. Porque así se ahorra todos esos millones de maldiciones. Pero él sabe muy bien que las merece.
 Pero el problema, mi problema, al menos, es: y este tío ¿a qué coño juega?
 ¿A tener más dinero, para qué, si sólo puede comer una vez cuando le toca, si sólo puede dormir en el mejor de los lechos del mundo, si sólo puede enviar a sus armadas, a sus ejércitos, a sus flotas de aviones teledirigidos, a machacar a un pueblo, cuyo sistema de vida no es el que él propone?
 Joder, me parece que no soy capaz de penetrar en el cerebro de un tipo semejante, aunque recurra a la poderosa ayuda de Foucault y sus estudios sobre el poder.
 A no ser que el poder por el mismo poder sea como el sexo, algo inexplicable que parece basarse en una especie de instinto mortal, mediante el cual el hombre puede llegar a considerarse a sí mismo divino.
 Si es así, resulta todo tan inexplicable como esa taberna que un día nos mostrara Sastre, en la que cada uno trata de ser el peor de todos, de acuerdo con esta canallesca condición humana.

Matrix.Tratando de escapar al sistema.

 “eddie en septiembre 11, 2012 a las 3:21 pm dijo: Editar
Dedicado a Pepe
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 Responder ?
eddie en septiembre 11, 2012 a las 3:29 pm dijo: Editar
Ahí va, el anterior comentario no es válido, me salió mal…
 “Tienes que comprender que la mayor parte de los humanos son todavía parte del sistema.
Tienes que comprender que la mayoría de la gente no está preparada para ser desconectada.
Y muchos de ellos son tan inertes, tan desesperadamente dependientes del sistema, que lucharían para protegerlo.”
 (Morfeo a Neo)
The Matrix”.
Decía yo el otro día por aquí que no creo en los sacerdotes, ni en los políticos, ni en los médicos, ni en los científicos, ni siquiera creo en los seres humanos, o sea, ni en mí, ni en ti, ni en ti, en ninguno, que sólo creo en los puñeteros, jodidos, canallescos poetas, coño, porque hablan sólo con el corazón y hablando con esta víscera, coño, no se puede mentir.
 El puñetero autor de Matrix, que no tengo ahora tiempo ni ganas de ir a mirar al Google quién es, lo clavó para siempre: “tienes que comprender que la mayor parte de los humanos son todavía parte del sistema”, es absolutamente genial pero, aún así, incompleto, porque hay que preguntarse inmediatamente: si sólo es la mayor parte la que todavía forma parte del sistema es porque hay un menor parte que no lo es. Falso. No hay nadie que no forme parte del sistema, ya que en el mismo momento en que se plantea esta cuestión está afirmando la casi total vigencia del sistema que no es otra cosa que afirmar su  existencia para siempre.
Pero el jodido sigue diciendo aún más: “Tienes que comprender que la mayoría de la gente no está preparada para ser desconectada”.
Falso también. Nadie está preparado para ser desconectado del sistema porque fuera del sistema NO SE PUEDE VIVIR.
Todo esa parafernalia de la película con el sometimiento de sus protagonistas a una serie de manipulaciones químicoquirúrgicas es eso, ciencia ficción, dicen los jodidos filósofos, en los que tampoco creo, que somos seres para la muerte, claro que sí, se quedarían calvos los tíos, pero todavía lo somos más aún para la esclavitud, para el sometimiento, si no, ¿para qué coño creéis que se nos dio el lenguaje?
El lenguaje es el mayor instrumento de dominación, con él se nos va infectando el cerebro desde que nacemos y antes de que nos demos cuenta, si es que nos la damos, no servimos ya para otra cosa que no sea que para que nos laven el cerebro con las canallescas palabras desde todos los ángulos. También desde Matrix, desde luego.
 “Y muchos de ellos son tan inertes, tan desesperadamente dependientes del sistema, que lucharían para protegerlo.”
 Por supuesto que sí, pero ¿es que podríamos vivir un sólo instante fuera del sistema? Sólo los anacoretas se lo han propuesto y mira cómo les ha ido.
 En realidad, de la única posibilidad de escapar al sistema, ya hablamos el otro día: la esquizofrenia, pero es algo mórbido, insano, una salida falsa, irreal, tan falsa e irreal como la propia Matrix.
 En realidad, no hay salida, ésta sólo es el sueño del hombre. Como titulábamos el otro día: No hay solución, ni siquiera metafísica.
 Por eso es tan meritorio, tan admirable, pero al propio tiempo tan descorazonador que todavía hayan, hayamos, locos capaces de creer que es posible escapar al sistema o, por lo menos, reformarlo de alguna manera.
 Una vez más, gracias, eddie, por traernos estos temas, tan interesantes, absolutamente decisivos.

Esquizofrenia

 Mi gran amigo, eddie, comenta mi post de ayer  “No hay nada que hacer”, en WordPress, así:

Es curioso , pero con todo esto uno tiene la sensacion viendo a mucha gente como si se conformase cada vez con menos, no sé si por su condición no confesada de tener alma de esclavo , si por el miedo y el temor diario al que se nos aboca y les hace conformar con el placer de tomarse una jarra , comentar el ultimo fichaje de tu equipo favorito o las imbecilidades del cr7 de turno, rajar en privado de algo o alguién y ya está y se ha cumplido. De verdad, soy profesor(lo intento) y cuando me manifiesto por los recortes en la educacion ,lo hago porque el cuerpo me lo pide (sobre todo) por la situacion general global tan degradante y no tanto por la cuestion educativa concreta que es consecuencia de esa barbarie general (como muchos de mis colegas que se manifiestan movidos en muchos casos pq les afecta a ELLOS individualmente en su situacion laboral, pero ven las ramas y no el tronco podrido que genera todo lo demás). No sé, el grado de adentrismo es enorme , nos hemos convertido en individuos absolutamente aislados, atomizados y faltos de cariño interpersonal(antaño solidaridad) y cuando veo grandes multitudes parece que sólo veo rebaños compuestos de bultos sospechosos repetidos y sin alma, dando grandes dosis de verguenza ajena. En fin , parece que uno tiene que decir que cuanto peor mejor….paciencia.
PD: Je,Je, que yo sepa todavía no me veo con esquizofrenia..
Un abrazo a todos y brillantes como siempre”.

  • Yo no estaría tan seguro, querido Eddie, de eso de la esquizofrenia. El mero hecho de que vengas por aquí a escribir pidiendo solidaridad es una prueba evidente porque es absurdo pedir solidaridad al que no la tiene, al que no la puede tener porque ha sido educado, o formado, precisamente para que no la tenga.
    Si el hombre no fuera tan mierda como yo sostengo que es, no toleraría nunca, ni una sola vez, la violación de ese maravilloso principio que el clásico consagró con su “homo sum et nihil mihi alienum puto”, soy hombre y no considero que nada humano me sea ajeno, el primer día, que el primer hombre toleró impasible que a otro hombre lo maltrataran inicuamente nació todo esta insensibilidad social que sufrimos ahora, de modo que no es sólo el bueno de Nash el que sufría de esquizofrenia, sino que la padecemos todos nosotros, que tenemos en nuestras casas respectivas un rincón donde jugamos todos los días como los niños que no hemos dejado de ser,  unas aventuras maravillosas que nunca viviremos realmente, como la de ser intérpretes de los lenguajes cifrados del enemigo, que no necesitan, por cierto, que nadie los descifre.
    Un abrazo muy fuerte, Eddie, y gracias por enriquecer mi blog con tus magníficas aportaciones,

No hay solución

                            John Forbes Nash, jr. Nobel de economía 1.996, por 7 folios sobre la teoría de los juegos y protagonista de Una mente maravillosa.
 Como se ve, estoy en plena racha pesimista, ayer decía que estamos todos castrados y hoy afirmo que no hay solución y lo peor es que tanto ayer como hoy tenía razón.
John Forbes Nash, protagonista de Una mente maravillosa,  ganó el Nobel de economía con un trabajo de apenas 7  folios sobre la teoría de los juegos, imponiéndose a autores de obras con miles de páginas. Pero es que Nash era un prodigioso matemático, esquizofrénico perdido, pero un gran matemático, quizá las matemáticas, en este mundo de hoy, sean el camino más rápido y seguro hacia la esquizofrenia.
Hoy, yo, también, voy a escribir de pura matemática.
La doctrina democrática tal vez se haya impuesto ya para siempre.
Desde el punto de vista de la ética política y, sobre todo, de la moral social, parece realmente irrebatible eso de que todos somos iguales, aunque le pese al fariseo Rajoy, de tal modo que, políticamente, cada hombre es igual a un voto y la mayoría de los votantes determina inexorablemente quién debe de gobernar.
Ay, amigos, que aquí está precisamente el origen de todos nuestros males. Si Rajoy, el apóstol, el profeta, el mesías de la desigualdad gobierna hoy en España es porque nadie ha leído, con la suficiente atención, sus teorías expuestas en El Faro de Vigo. De haberlo hecho, nadie, seguramente, hubiera ido a votar porque resulta realmente el más grande de los sacrilegios que el voto de él, de Rajoy, seguramente uno de los hombre más serios e inteligentes del mundo si es realmente cierto eso de que sólo lee el Marca, valga exactamente igual, políticamente hablando, que el de un patán de esos que sólo sabe destripar terrones, aunque también su única lectura sea el jodido Marca, cuando lo puede leer, si es que sabe, en la jodida tasca a la que va a emborracharse, por la noche, cuando deja de cavar. 
Es absolutamente canallesco, es para maldecir al cielo o a quien sea, en cualquier idioma, coño, incluso en arameo, que el más jodido de los tíos que no creen en la igualdad de los hombres, el canallesco apóstol, el mesías de la desigualdad, ahora nos gobierne a todos, como borregos, precisamente por eso, porque las jodidas leyes que nos impuso su padre intelectual, aquel maldito Fraga que le ordenó que para triunfar políticamente como lo ha hecho, se casara ya, de una puñetera vez, para acabar con los rumores, lo han permitido, estableciendo una normas electorales que impiden al pueblo votar a quien realmente le representa.
Pero el hecho decisivo, fundamental, ni siquiera es éste. Me duelen ya los dedos de tanto escribirlo: el hombre no es que sea un puñetero ser desfalleciente como nos decía ni más ni menos que el Doctor Angélico, ni tampoco ese lobo para el hombre que propugnaba Hobbes, ni el animal político de Aristóteles, sino lo que yo vengo diciendo ya tanto tiempo sin ningún éxito quizá porque suena muy mal y huele mucho peor: una puñetera mierda seca pinchada en un palo.
Si el hombre no fuera una mierda no se dejaría engañar miserablemente por todos esos jodidos, por falsos, flautistas de Hamelin, que dirigen todos los medios de comunicación del mundo, por gentes tan absolutamente despreciables como los Murdoch, Berlusconis, Laras, Condes de Godo, y el canallesco tipo ése de Intereconomía que, ahora mismo, no recuerdo como se llama, 
Y no votarían en masa, que no es sino echarse de cabeza al río exactamente igual como los niños que seguían al siniestro flautista,a  esos canallas y cínicos individuos que los van a llevar directamente al hambre, la miseria, la desesperación y la muerte.
Pero lo es, es una puñetera mierda, que no sabe realmente leer ni oír, que no es capaz de discernir a un hombre honrado de un jodido y detestable mentiroso, que, en su suprema ignorancia, no enteramente culpable porque en las escuelas, los colegios y las universidades en lugar de aclararle el alma se la han emponzoñado con las peores ideas del mundo, los auténticos dueños del cotarro, esos que tienen como por castigo, los miles de millones que se necesitan para lanzar al aire una emisora de radio o tv, o editar uno de esos canallescos diarios que sólo se proponen engañarnos a todos y que lo consiguen con la mayoría, y contra los que no se puede luchar porque los miserables, los parias de la Tierra, la famélica legión, si no tiene siquiera para comer, cómo va a tener nunca para editar un diario.
O sea, que, matemáticamente, no hay solución, otra solución que no sea la de quemarse a lo bonzo, o tirarse por un cejo, como decía la santa de mi madre.
Y estoy seguro que por esto que acabo de escribir a mí no me van a dar ningún premio Nobel ni siquiera éste que le acaban de dar al inicuo Vargas Llosa, aquél al que tuvo los cojones de renunciar Sartre.

Castrados

 Iba a escribir, si seré ingenuo, el nazismo que viene pero, coño, si está aquí, si nunca se ha ido, si nunca se irá porque para ello necesitaríamos todos los españoles unos atributos que no tenemos.
 El Valle de los Caídos se construyó con el trabajo forzado de muchos de los prisioneros del franquismo, ahora, el nazifascista éste de Rajoy, el supremo defensor de la desigualdad, “los sueldos de jefe del PP y del Gobierno y la mitad de los honorarios del Registro de la Propiedad de Santapola, para mí, por ser yo quien soy, hijo de mi padre, presidente de la Audiencia de Pontevedra, y de mi madre que por algo se llamaba Brey, por haber tenido el dinero y el tiempo suficiente para estudiar Derecho y hacer una oposición, gracias al imperio precisamente de la desigualdad”, y la miseria de los 400 euros provisionales del paro para todos vosotros, jodidos envidiosos, que no otra cosa es el comunismo igualitario, joder, de modo que joderos, como decía la hija de mi amigo Fabra e iros a picar, digo apagar fuegos, o a la puñetera calle, a la mierda gandules, que eso es lo que, en realidad, sois todos vosotros, escoria de la humanidad.
 Éste es el pensamiento real del supermultimillonario Rajoy y los suyos y esta condena a trabajos forzados como apagafuegos de todos los parados mientras el ministro del ramo se escaquea, no es sino la forzosa consecuencia, la inevitable consecuencia de tal pensamiento nazifascista.
 Que su Dios y el de su ilustre paisano, Rouco, nos coja confesados porque acabarán poniendo a los parados a limpiar las calles, e incluso el culo de todos ellos, cuando vayan al wáter, pero, como decía antes: esto se debe a que nos han privado ya, totalmente, de todos nuestros atributos.
 ¿Cuántos afiliados tiene el SAT? ¿Son éstos los únicos sensatos que hay en España? ¿O son los únicos que tienen realmente sus atributos bien puestos?
 Estos interrogantes son absolutamente decisivos para que pueda resolverse adecuadamente el problema esencial de nuestro país: un reparto de la renta nacional más justo.
 Si los únicos tíos que en este país tienen los atributos suficientes para echarse a la calle en busca de una adecuada justicia social son éstos del SAT, apaga y vámonos de una puñetera vez porque no hay nada que hacer.
 Pero es triste, muy triste comprobar que los que planearon la castración colectiva de 24 millones de varones españoles lo hicieron todo tan bien. 
 Porque no es sólo la descoordinación lo que nos mantiene inactivos ni siquiera tampoco la falta de una efectiva solidaridad que supere el ámbito meramente familiar sino la ausencia total del coraje suficiente para decir “basta” en cualquiera de  los ámbitos en los que estemos insertados.
 Como decía hace muy poco un egregio comentarista, es la falta de huevos, es triste, muy triste reconocerlo pero entra la Iglesia, las escuelas y las universidades del régimen nos han castrado a todos pero bien.

Rajoy, el hombre más poderoso de España

Si quiere Rajoy, el atroz suplicio de millones de personas se atrasará hasta que pasen las elecciones en Galicia y el país vasco y no exista ya peligro de que la palabra rescate hunda sus perspectivas electorales.

 Decía lord Acton: el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente.

 Pero ¿qué es el poder y cómo corrompe?

 Resumiendo mucho, el poder es la facultad de hacer algo. Y todos, aún los más míseros, que no miserables, tenemos alguno. Ese pobre hombre que vive ya sólo a expensas de lo que a los contenedores tiran los otros, también tiene un sólo, único poder: tirarse por ese desnivel y acabar con todo. ¿Por qué no lo hace?

 Tal vez sea por miedo a no matarse del todo y que su existencia sea aún peor o acaso el miedo ése tan espantoso a lo absolutamente desconocido porque somos muchos los que pensamos ya que nuestra vida puede empeorar ineluctablemente.

 Pero existe también, desgraciadamente para todos nosotros, los desterrados, los hijos de Eva, un poder mucho más alevoso y criminal del que ayer escribíamos, ése poder político que no tiene otro objetivo que el propio engrandecimiento personal, porque un tipo supermultimillonario, como Rajoy, ¿qué coño quiere más?

 ¿La gloria, pero si se está cubriendo de mierda y él lo sabe?

 ¿Entonces?

 Sí, señor, lo ha adivinado usted: el poder por el poder.

 Lo está pasando mal, ha adelgazado muchísimo, cuesta comprender como un tío con esas enormes responsabilidades logra incluso dormir.

 Pero dicen los que lo han experimentado, en la medida en que lo hayan hecho, que es seguramente el mayor de todos los placeres del mundo, ése de saber que todo depende de lo que a ti se te ocurra decidir.

 O sea que enviar a la miseria, al hambre y a la más absoluta desesperación a millares, a millones de personas, puede resultar agradable incluso para tíos que no sean psicópatas, ¿o es que lo son?

 O tal vez el secreto se halla en esa sencilla pero tan terrible afirmación de lord Acton: el poder corrompe.

  Tal vez, en lo más hondo del alma humana, subyace ese afán de saborear el dolor ajeno, una manera de aproximarse a los dioses.

 Casi todos nosotros tenemos enemigos. Hasta el punto de que el que no los tiene tal vez sea porque, realmente, no exista.

 Yo conscientemente no he hecho nunca mal a nadie y las pocas veces que, por error, he perjudicado a alguien lo he corregido inmediatamente.

 Lo que no significa que sea uno de esos tontos de baba.

 Sé, creo que lo he sabido siempre, con quién me juego realmente los cuartos, cuando trabajaba 7 horas diarias en la Telefónica y cuando pasaba casi todo mi tiempo en los pasillos de los juzgados.

 Fui un jodido proscrito en ambos ambientes y la mayor parte de mis compañeros se aprovecharon inicuamente de mí, utilizaron mi vocación de servicio a los demás para que me dieran en la propia cara casi todas las hostias.

 Fui, he sido y seguramente seré siempre, todavía, aún, perseguido por ello, a veces, la jodida persecución se detenía en la simple maledicencia, en el insulto zafio y ramplón, pero muchas, muchas veces se llegó incluso a la agresión física.

 No soy, ni mucho menos, masoquista, tengo demasiada sensibilidad física, de modo que los golpes recibidos no me agradaban, pero nunca los rehuí a cambio de la indignidad.

 Casi siempre he sido perseguido, en todos los ambientes, y creo que aún lo soy, puesto que cotidianamente me expulsan de algunos de los sitios a los que acudo a debatir. Y no ha sido sólo en los llamados ambientes retrógrados sino en algunos que se consideraban a sí mismos el colmo de la progresión.

 Es por eso por lo que no hago caso a mis mejores amigos, que me aconsejan que emplee el poco tiempo que me queda en ver cine. 

 No tengo tiempo. Creo que mi principal, si no única, obligación es luchar cada día en la medida de mis escasas fuerzas porque este mundo sea un poco mejor.

 Lo contrario que hacen ésos que, como Rajoy, son absolutamente poderosos.

Un asesinato que quedará impune

 Asesinato es, según la Academia de la lengua, (De asesino).

 1. tr. Matar a alguien con premeditación, alevosía, etc.

 Soy cabeza de familia de una de 4 miembros, todos ellos ya, incluso yo, absolutamente incapacitados por enfermedad. Mi pensión mensual actual es de 1.485 euros mensuales.

 Y mis gastos fijos, insoslayables, son: 150 euros de comunidad, 200 más de consumo eléctrico, 50 de agua, otros 50 de gas y 80 más de teléfono. 530 euros, pues, de gastos fijos.

 Pero, como digo, todos estamos enfermos de cierta gravedad. Mi mujer, con un alzheimer avanzado, no reconoce ya a sus hijos y apenas si puede hablar porque ha olvidado ya todas las palabras, precisa de unos 12 medicamentos, alguno de los cuales como el Exelon, importan 200 euros, por los que la Sra. Ana Jaguar Mato me saca ya ni más ni menos que 20 euros mensuales por una sola de las medicinas que antes eran gratuitas, mientras se tuesta impunemente la epidermis bajo sus rayos Uva, y mis hijos satisfacen el precio de los mismos en su integridad.

 O sea que, prácticamente, no tenemos ya para comer y, encina, ahora nos amenazan con bajarnos la pensión por la que contribuí ni más ni menos que 60 años.

 Será, pues, la crónica de una muerte anunciada que, por supuesto, tiene sus autores.

 Para que yo y los míos, y casi 20 millones de personas más, nos muramos de hambre es absolutamente necesario que Rajoy, Soraya, Cospedad, Arenas, Gindos, Montoro, etc., y toda la casi interminable lista de enchufados del PP amasen unas fortunas totalmente incalculables que se incrementan exponencialmente y se sitúan en los mas seguros lugares del mundo.

 Es, pues, un autentico asesinato puesto que se nos está privando de la vida premeditada y alevosamente para lucrarse con todos esos bienes a los que tenemos el mejor de los derechos.

 Pero lo hacen con alevosa impunidad puesto que todo lo que ponen en acción lleva la coartada de la legalidad, para ello, el supremo mentor de todos ellos cuidó de crear un documento que santificara no sólo la expropiación de todos nuestros derechos sino también nuestro exterminio.

 Su tarea avanza a pasos agigantados, cada día, leemos en la prensa un golpe nuevo más a nuestra integridad física que implica al propio tiempo el enriquecimiento exponencial de algunos de ellos, así, si nos limitan la asistencia sanitaria universal, sus hospitales se enriquecen paralelamente, como también sucede con las modificaciones que están introduciendo en la enseñanza, en el transporte, etc.,  todo lo cual no sólo está pasando a manos privadas sino que se encarece tan progresivamente que asusta.

 Y detrás de cada expropiación y subsiguiente apropiación absolutamente indebida está ese malvado plan político dirigido por esos diabólicos personajes que se visten con los ropajes de la dignidad gubernamental, cuando sólo son, en realidad, los más repugnantes verdugos.
 Obama, Merkel, Hollande, Monti, Cameron, y, sobre todos ellos, Rajoy no son sino la cara, el infumable rostro necesario para que todas esas  canallescas decisiones que, cada día, llevan a la miseria y a la muerte a millones de inocentes, puedan tener efecto con una apariencia de legalidad que ni siquiera los convence a ellos.

 Mientras, niños, ancianos y menesterosos, enferman y mueren ya sin aquella apariencia de humanidad que le proporcionaba a ese infinito e interminable asesinato, la infame coartada que alguien llamó irrisoriamente Estado del bienestar, hoy, incluso esa máscara sanguinolenta les parece ya demasiado y se apresuran a destruirla sin ningún rubor, estando convencidos de la total impunidad de sus criminales conductas.

 Y, mientras, una humanidad absolutamente aborregada hace como que no se entera de nada, conviviendo con la miseria, el hambre y las más radicales injusticias, tolerando este universal asesinato que no sería posible sin su repugnante colaboración.