Justicia inmanente o en el pecado llevan la penitencia.

 Corrupción, corrupción, corrupción hasta en el Palacio del Tribunal Supremo: donde su presidente se escapaba en larguísimos fines de semana con un amigo demasiado íntimo.

 De modo que Europa nos interviene, al fin,  por lo que no debe.

 Apenas si se han extinguido los gritos de “Rajoy for president!!”.

 La mujer el César no sólo debe ser honesta sino parecerlo, y el César no digamos…

 La justicia oficial, la justicia pública es el quicio sobre el que gira la ética de una nación

 En un mundo dominado por el liberalismo=”laisez faire, laissez paser”, dejar hacer, dejar pasar, ¿qué moralidad se puede exigir a sus gobernantes? 

 Si la codicia y la avaricia se santifican ¿qué clase de ética se puede exigir a los que mandan?, en todo caso, sólo será la “virtud” de la hipocresía, o sea, que roben tan bien que nadie pueda dejarlos luego en evidencia.

 Tenemos los gobernantes que nos merecemos: ¿si hemos primado para que nos gobiernen a los que organizaron el caso Naseiro, el tamayazo, el Gürtel, y así hemos llegado hasta Bankia, qué  resultados podemos exigir ahora?

 Y nadie absolutamente nadie, en este desvergonzado país, se puede llamar a engaño.

 Nuestro presidente es un tipo que, como todos ellos, lo 1º que hizo es apalancarse muy bien: se hizo registrador de la propiedad, o sea, un tipo que gana varios millones de las antiguas pesetas al mes por prácticamente no hacer nada, y se dijo, “bueno, ya está, ahora, a mí, ahí me las den todas. ¿Qué es lo que me falta?, la política, leche, la política, las alfombras rojas para que yo las pise, los honores para que me los rindan los militares, el poder legislativo para que yo, como un Berlusconi cualquiera, fabrique leyes que me hagan impune a todas las tropelías que se me ocurran, por ejemplo, la de seguir siendo registrador de uno de los mejores registros de España por la cara, cobrando la mitad de los honorarios del mismo, mientras me lo gestiona uno de mis mejores amigos que, qué casualidad, es el registrador de Elche, que linda por todas partes con el mío, he dicho muy bien, “el mío”, porque es de mi jodida propiedad y a quien le pique, como a ese cabrón de abogado murciano, el tal Mazón, que se rasque si es que puede el muy cabronazo, que le ha salido el tiro por la culata cuando ha intentado deshacer esa obra de arte que yo he pergeñado legislando desde el poder, otorgado por todos esos mamones a los que yo y mis amigos explotamos inicuamente, guiados por la segura mano de Berlusconi o de uno de sus mejores amigos, Aznar, de tal manera que la LEY, “dura lex, sed lex”, la ley podrá ser todo lo dura que al tal abogaducho le parezca, pero qué jodidos somos nosotros, da la casualidad que es le puñetera LEY, de modo, mi queridísimo picapleitos, ajo y agua, pero ¿qué se creía v. so infeliz, que íbamos a dejar ese cabo mal atado incumpliendo al pie de la letra la máxima señera de nuestro eximio maestro que lo dejó todo atado pero que muy bien atado?

 Y todo esto quedó muy bien expuesto en lo único que este jodido tipo que sólo ha leído el Marca en toda su puñetera vida ha escrito con gran esfuerzo y muy mal estilo en 2 señeros artículos en El Faro de Vigo: el hombre no sólo es desigual sino que así debe de serlo, toma del frasco, Carrasco, y, entonces, va este canallesco pueblo de borregos y lo vota, en masa, coño, en masa, con mayoría absoluta.

Como lleva haciéndolo con la Cólera de Dios, la simpar Esperancita Aguirre, creo que la llamaba su padre, al lado de la cual, el registrador autoregistrado no es más que una mierda de aprendiz de tirano.

Esperancita llegó al poder mediante lo que mejor sabe hacer, trampas. Pero, en honor a la verdad, desde entonces, ha ganado siempre con una inmensa mayoría absoluta, no en balde estamos hablando de Madrid, supongamos que hablo de Madrid, la capital de nuestro imperio, donde reside el equipo de fútbol en cuyos dominios nunca se pone el sol, por eso, por cumplir con esa excelsa misión representativa pagamos todos sus exorbitantes gastos todos los españoles a escote, como sabe mejor que nadie la excelsa Esperancita. Punto y aparte.

Esperanza es la presidenta de la Comunidad autónoma en la que se halla Bankia, antes Caja Madrid. ¿Qué es, que era Caja Madrid, hoy, y ya para todo el mundo mundial Bankia?

Al fin, ha saltado a la luz la nómina, la interminable nómina de los mil, dos mil, tres mil, empleados, superempleados, con sus fabulosos sueldos pagados por todos nosotros, el resto de los españoles, que los miembros del PP, no lo olviden, Partido Popular, Partido del Pueblo, están todos ellos, o alguno de sus familiares, para que nadie, absolutamente nadie de dicho partido pueda protestar.

Y esto, lo saben muy bien todos esos millones de borregos que los votaron en masa, no es sino el mismo esquema que se repite en todas la grandes empresas españolas, en todos los ministerios, en todas las comunidades autónomas, en todas las diputaciones, en todos los ayuntamientos, sus listas, sus interminables listas están ocupadas no ya por la crema y nata del PP sino por los últimos eslabones de la cadena.

De modo que el PP es la España oficial, por eso gritan con tanto fervor a la menor oportunidad ¡Viva España!, pero parece que va a ser que no.

A pesar de haber puesto al frente de la Economía española a uno de los hombres mejor preparados el mundo, un ilustre miembro del equipo de mando que llevó a la quiebra ni más ni menos que a Lehman Brothers, la espita que inició el desastre económico mundial actual, que parece que no tiene arreglo de ninguna manera, estoy hablando, claro, de De Guindos, ayudado en la tarea por gentes tan preparadas también como ese ministro de Defensa que hasta hace un momento fabricaba bombas de racimo y que, por lo tanto, no puede tener interés alguno en que hayan guerras, muchas guerras, para vender más bombas, etc.

Y, por último, el pueblo, de Madrid, principalmente, pero también de Valencia y de Murcia, de La Coruña y de Valladolid, gente toda que ha visto cómo las gastan sus ídolos, porque los conoce mejor que nadie.

Así que, ahora, más responsables aún que los actores principales, los citados ya y otros muchos, Rato, Arenas, Cospedal, Sáez de Santamaría, Montoro, etc., son las tropas, la gente de a pie que prefiere, a lo que parece, morir, pero morir matando, porque si bien se busca, siempre se encontrará en su progenie un buen militar.

De modo que nos hemos ganado a pulso que nos intervengan, que nos quiten de las manos lo menos que puede tener un pueblo decente, su propia soberanía, de manera que una vez más se cumple aquello de la justicia inmanente, o dicho de otra manera mucho más vulgar: en el pecado llevan la penitencia.

El factor humano


Dedicado a Fernando Mora.
 El problema de Marx es que era demasiado filósofo, demasiado economista, le faltaba el factor artístico, el jodido factor humano, el de la maravillosa novela de Graham Greene.

 Tú puedes tener el mejor escalpelo del mejor de los cirujanos y abrir y cortar hasta llegar al fondo mismo de la puñetera materia, sí, pero ¿y  el jodido espíritu?

 Ah, ya, no me acordaba, que el jodido espíritu ni siquiera existe, pues va a ser que sí, que sí que existe esa inconsútil sustancia inmaterial que rige verdaderamente nuestra asquerosa vida, porque no es ya que tiren más 2 tetas que 2 carretas, es que, cuando las tetas se vuelven flácidas y ya no sirven para nada como tu jodido pene de mierda, queda algo allá, en el fondo de nuestros ojos que tira de nosotros mucho más irresistiblemente que nunca, sí, coño, y han dado en llamarlo amor.

 Yo no sé, ni quiero, saber cómo se llama, sólo sé que existe y que yo lo siento y que, por ello, todos los días de mi vida, 1º, lo sirvo a él porque ha sido, es y será lo más maravilloso que ha sucedido en mi vida, y, después, si puedo, atenderé lo que venga, por ejemplo, esto que tanto me gusta de pasarme un rato por aquí, a charlar con vosotros de todo lo divino y de lo humano.

 Y esto, coño, es lo que le falló a Marx, si no hubiera sido tan condenadamente materialista, si hubiera sido capaz de ver que en el ser humano hay algo más que puñetera economía, que puñetera materia, quizá ahora estaríamos hablando de otra cosa, en otras circunstancias y de otra manera.

 Porque ha sido el jodido espíritu el que se ha cargado a la omnipotente materia y de qué modo.

 Y aquí es donde entra con una fuerza no sólo incontenible sino absolutamente destructiva ese otro genio maniático, el Segismundo Freud de los sacrosantos cojones.
A lo mejor, si pudiera leerme, el tal Segismundo, daría saltos de indignación en su tumba porque él, seguramente, tampoco creía en el  jodido espíritu, como no lo hacen todos esos millones de discípulos/as que el muy cabrón tiene.

Para este grupo de selectisimos individuos/as lo que yo llamo “espíritu” no es más que el producto de una serie de reacciones químicas en mi puñetero cerebro, y una mierda, les digo yo.

Estoy de acuerdo en que mi puñetero cerebro no es más que una máquina y en que funciona por esas substancias químicas que hasta él llegan pero lo que no admito ni siquiera por un instante es que cuando termina la reacción química se acaba todo porque ahí están para demostrarlo esos puñeteros cerebros que se alojaron en las cabezas de Rilke y Miguel Hernández que, a lo peor, se pondrían los muy jodidos de parte de los antiespiritualistas, y que gracias a sus respectivos corazones lograron ir más allá, mucho más allá, joer, de la química y de la física hasta un espacio en el que no hay nada material ya que no sea más que el papel, la pluma y la tinta para escribir las 2 famosas elegías, la dedicada a Ramón Sijé y a Duino.

De modo que a Marx se le jodió el invento porque no tuvo en cuenta el jodido espíritu del canallesco animal humano que no tiene ni el más mínimo atisbo de solidaridad, de compasión, de modo que si trabaja colectivamente, siempre, siempre, siempre, actuará de manera que estafe a sus compañeros de trabajo, lo que hace que el jodido comunismo, por las buenas, sea realmente imposible.

 De modo que el jodido comunismo no tiene más remedio, para funcionar, que utilizar la fuerza, Cuba y China, porque si al canallesco animal humano lo dejas elegir preferirá la ruina y el hambre antes que la solidaridad y la compasión porque a este asqueroso bicho Dios o la naturaleza lo han hecho así. Que lo jodan.

3ª o 4ª guerra mundial, un marxismo rampante, la inversión total de los valores

 El más viejo, y listo, de los filósofos economistas dijo aquello de que el hombre, arrastrado por su irresistible codicia, el jodido ánimo de lucro, creará riqueza para todos al buscar únicamente su propia riqueza, gracias a la infalible mano de los mercados y se quedó tan fresco.

 Y, luego, el otro sabio economista, incansable trabajador, concluyó la tarea diciendo aquello tan simple y al propio tiempo tan esclarecedor de que todo es economía.

 Así las cosas, los 2 puñeteros sabios economistas prepararon el camino para que los canallescos políticos comenzaran a escribir nuestra historia que no es otra que la de una serie de guerras para hacerse con el dominio del mundo.

 Para que haya guerra son necesarios por lo menos 2 bandos, la izquierda y la derecha, el ying y el yang, el bien y el mal, o como coño quieran vds. llamarlo que, a la postre, es igual, ahora la cosa anda entre los Usa y sus adláteres y China y Rusia y los suyos, la buena, o mala, cosa es que se ha inventado la bomba atómica y, ahora, el peligro de que nos vayamos todos a la mierda es real.

 Si toda esta gentuza no se ha liado ya a bombazos atómicos es porque sabe a ciencia cierta que ellos, búnqueres incluidos, se irían todos a esa misma mierda.

 Entonces, se trata de hacer la puñetera guerra por otros medios que no sean los tanques, los aviones y los cañones, o sea, mediante el puñetero dinero, el jodido capital.

 Pero el dinero no es más que un fantasma, un jodido papel representativo de la fuerza real, la económica, de modo que estamos, otra vez, con el puñetero Adam Smith, el jodido ánimo de lucro y sus mercados, y con el no menos puñetero Carlos Marx y su revelación universal de que todo no es más que puñetera economía.

 Y, ahora, concluida la filosofía, comienzan las matemáticas: si todo es economía, ganemos la batalla económica, o sea, la 3ª o 4ª guerra mundial, que yo ya he perdido la cuenta.

 Y comienzan las guerras a muerte en los diferentes mercados. Hay mercados reales, en los que se compran y se venden, cosas tan tangibles como la carne y la sangre no ya sólo de los animales sino la de todos nosotros, los mercados de materias primas y los del trabajo, pero hay otros mucho más poderosos en los que lo que se vende es algo mucho más sutil y esotérico, el auténtico poder, el capital, el dinero, pero el jodido dinero, al fin y al cabo, ¿qué coño es?

 Se equivoca el que piense que el dinero, el capital son esos dichosos papelitos con los que nos pagan el sueldo, al que lo tenga, o la pensión al que la tenga todavía que todo se andará. El dinero es el puñetero crédito, o sea, el poder, he aquí la canallesca palabra.

 Si el dinero fueran los jodidos billetes, el problema se hubiera solucionado hace ya mucho tiempo, poniéndonos todos a hacer funcionar como locos las prensas en las que se fabrican los billetes, coño, no, que eso son sólo papeles, el capital es todo lo contrario, lo que está detrás del tío que da la orden de poner esas máquinas a funcionar.

 Vuelvo a escribirlo, el capital es el poder. ¿O habría que escribirlo al revés? Si yo, China, puedo fabricar lo mismo que tú pero mucho más barato, soy yo, China, la que puedo invadir el mundo con mis pacíficos ejércitos de mercancías y con esas puñeteras mercancías hacerme con todo el dinero, los jodidos papelitos, del mundo.

 Y una vez que tengo todos tus jodidos papeles, llamémosles dólares,  si ya tengo incluso más dólares que tú, que eres el que los fabricas, coño, te puedo sustituir en todo el mundo con el mismo billete verde, con el jodido Lincoln, con el que tú pagas todo lo que compras, entonces, ¿quién es más poderoso, quién es más rico, tú, que me debes ya más de la mitad de lo que realmente tienes o yo, que no te debo nada a ti?

 De modo que, en Siria, por poner un ejemplo, China y Rusia le han dicho a Usa que no, que allí no se puede hacer lo mismo que en Libia, porque Siria no es Libia, la situación geoestratégica no es la misma, así que de invadir Siria, nada, y ese genocida canallesco e increíble puede seguir masacrando a un pueblo que lo detesta, con la mayor tranquilidad porque sabe que a él no le va a pasar nada, todavía.

 Pero Siria, hoy, ahora, somos todos, si v. se fija lo suficiente comprobará que El Asad y Rajoy con idénticos, incluso, si se fija un poco mejor, verá que, en realidad, son el mismo jodido tipo, un inmoral esencial, un tipo al que le da igual ocho que ochenta, con tal de mantenerse en el poder, a costa, claro está, de machacar a su pueblo, y a un pueblo se le puede machacar de muchas maneras, una a sangre y fuego, El Asad, otra mediante la opresión económica hasta límites tales en los que la gente se vaya muriendo de pura hambre a chorros y  en medio de la calle, mientras él, Rajoy y los suyos siguen cobrando millones y millones de euros por arruinar un poco más cada  día al país porque eso es lo que han decidido allá, arriba, los que realmente mandan a este lado del muro, que no es el de Berlín sino otro mucho peor aún.

 De modo que El Asad tiene a sus generales y Rajoy a sus ministros, pero si nos fijamos bien no es que se parezcan es que son los mismos: si El Asad, el canalla genocida tiene un ministro de la guerra o de defensa que no es más que una especie de asesino distinguido, aquí, tenemos como ministro del ramo a un tío que fabricaba bombas de racimo, coño, ¿dónde está la jodida diferencia, en que al genocida ministro de El Asad quizá algún día le pueda juzgar un tribunal internacional, pero quién coño juzgará a un tío sin el que en algún lugar del mundo no se podían lanzar sobre las masas indefensas las bombas de racimo, el mismo tribunal que va a juzgar a Aznar por haber lanzado sobre Irak las más grandes tormentas de fuego de la historia?

 Sí, amables lectores, nos hallamos en presencia de la 3ª o 4ª guerra mundial de la historia sólo que, ahora, además de las bombas reales, a las masas se las castiga con el hambre y la miseria hasta que se consigan los nuevos objetivos militares: que el precio del trabajo del hombre sea el que los empresarios quieran realmente pagar en cada caso, o sea, libertad absoluta de contratación laboral, la vuelta a la puñetera Edad Media o tal vez más lejos aún, a aquélla en la que los más famosos jurisconsultos de la historia no sólo permitían sino que regulaban la esclavitud.

Irse de España no es la solución

 xrigaru dijo…
 “……..Cuando yo era joven había futbol, ahora solo hay ‘partidos del siglo’, ‘del año’, ‘de la historia’, es decir, partidos basura en que el resultado suele estar decantado en los despachos.
 Guardiola, aún admitiendo su aseveración de que es flojo, no tiene otro remedio que marcharse. Porque si conoce algo es el carácter de los españoles de cebarse siempre con el ídolo caído, y los catalanes no son muy diferentes a este respecto. Efectivamente, Guardiola ha detectado claramente (ya lo había identificado hace un año probablemente) que el ciclo del Barca esta llegando a su final y ha preferido marcharse y dejar un hueco.
La opción que Vd. indica, permanecer y luchar, es estéril, porque la guerra ya está decidida y no quiere terminar como Leónidas y sus 300.
 Un saludo,
27 de mayo de 2012 11:26″.  

 Se nota que es v. un hombre mayor por su tranquila clarividencia.

 Su comentario yo lo suscribiría plenamente si no fuera por su resignación ante los acontecimientos.

 Verá, yo nací en el 1.929, de modo que hasta bien entrados los cuarenta no hice otra cosa que pasar las peores calamidades del mundo: hambre, frío, miseria a manta, piojos por todos sitios, por la cabeza, negros y por el cuerpo, blancos y translúcidos, mostrando la sangre que nos acababan de chupar.

 Pero, a mi alrededor, no todo el mundo sufría lo mismo, los había que vivían como este Rey nuestro de ahora, manejaban el dinero a paladas gracias a un invento canalla que se denominó el estraperlo, que consistía en vendernos lo indispensable para comer a precio de oro.

Este fue el inicio de muchas de nuestras actuales superfortunas.

 En aquellos años, llegué a estar tan hambriento, cansado, humillado y desesperado que pensé seriamente tomar ese consejo que acuñó Albert Camus cuando afirmó que, para un hombre cabal, la única salida digna en este mundo es el suicidio: El hombre rebelde. Iba a escribir que sólo Dios sabe por qué no lo hice pero yo también lo sé.

 Para matarse hay que tener un valor incalculable. Y me viene a colación el inefable Freud, la jodida pulsión de Eros es infinitamente superior a la de Tánatos. También andan por ahí los libros sagrados: hay un tiempo para vivir y otro para morir. Y ahora ya sé que es un profundo error abandonar en medio del camino, aunque lo hayan hecho gentes a las que admiro como Walter Benjamin, Stefan Zweig, Arthur Koestler, Larra y Ganivet.

 Salvadas las distancia, no tantas como a 1ª vista parece, ahora sucede algo parecido lo que ocurre es que a v. y a mí, esta vez nos ha cogido en el buen lado del muro.

 No me considero con el conocimiento real suficiente, no me cortan ya la luz como entonces, no tengo que ir a comer aquella infecta comida que nos daban en los comedores del Auxilio Social, no duermo en habitaciones sin cristales en las ventanas, tapándome con mantas desechadas por los animales. Pero estoy completamente seguro de que hay millones de semejantes nuestros que incluso sufren peores condiciones que aquéllas que soporté yo.

 De modo que no sólo no puedo conformarme, es que no me resigno. Porque, entonces, en mi suprema ignorancia, ni siquiera sospechaba que todo aquello que yo sufría era el matemático resultado del enriquecimiento de los otros, que estaban en el machito.

 Ahora, lo sé, ahora, sé que, para que existan esos millones y millones de parados hambrientos, de millones de niños muriéndose de hambre,  tiene que haber gente como Florentino Pérez, que el año pasado pagó 50 euros a Hacienda, Esperanza Aguirre y Rodrigo Rato para los que el dinero es una especie de maldición que cae sobre ellos, hagan lo que hagan, incluso llevando a la ruina todo lo que tocan, sólo porque les ha tocado estar a este lado del muro que es mucho peor que aquel tan famoso de Berlín.

 Cojamos Bankia: para cuya salvación le van a insuflar ni más ni menos que 30.000 millones de euros, cinco mil cien BILLONES de pesetas, la cifra es tan astronómica que tengo la impresión de que me he equivocado en su cálculo.

 Si dividimos 5.100.000.000.000. de pesetas por los 40.000.000 de habitantes, comprobamos que cada uno de los españoles quedará gravado hasta Dios sabe cuándo con con 510.000 pesetas, todo ello para que Esperanza, Rato y Florentino hayan amasado unas fortunas tan incalculables que ni siquiera ellos saben realmente cuánto tienen y, para que vdes. se den una perfecta idea, del único del que se conocen los datos fiscales, Florentino Pérez, la declaración de la renta le ha salido positiva, o sea, a pagar, la terrible cantidad de 50´-euros. Es verdaderamente escandaloso, es para irnos de aquí, de este asqueroso país echando pestes. No en balde le contestó Rato a un diputado del Psoe que le dijo que la  ley que presentaba como ministro al Congreso para su aprobación, no tenía otro objetivo que el de que su amigos no pagaran impuestos: “Pero qué mal informado esta v., señoría, mis amigos hace ya mucho que no pagan impuestos”. Y el ínclito Floren seguirá fichando figuras como la de Cristiano Ronaldo porque sabe que se las vamos a pagar a escote todos los españoles. 

 Sí, creo sinceramente que Albert Camus tenía toda la razón, en un mundo como éste la única salida digna es el suicidio.

 Para que esta gigantesca cifra se haya producido ha sido necesario que TODA, absolutamente TODA la cúpula nacional del PP, con algunas incrustaciones del Psoe a título justificativo, se incluyera en su abultada e insuperable nómina y además que todas absolutamente todas las instituciones fascistas, neofranquistas, mafiosas del país hayan mamado también de la misma teta.

 Esto es un escándalo de tales proporciones que, en un mundo normal, casi decente, en el que todos, absolutamente todos, los Estados nacionales no tuvieran también tanto que tapar, el resto de las naciones nos hubieran expulsado de todas las organizaciones en las que, como Estados decentes, participáramos, pero no lo han hecho.

 Porque este increíble y espantoso aquelarre, en el que todo el que tiene la más pequeña responsabilidad se halla involucrado, es universal porque se basa en los principios en los que se asientan todos los sistemas sociopolíticos de nuestro mundo, de manera que nadie puede tirar la 1ª piedra porque todos ellos están involucrados.

 -“Coño”-, me dirá v.-“y todo esto porque yo he dicho que Guardiola ha hecho bien yéndose”. 

 Pues, sí, exactamente por eso. Lo decía yo literalmente en uno de estos posts, vivimos en un estado de guerra total, pero no de cualquier guerra sino de una guerra mortal que sólo acabará cuando uno de los 2 combatientes desaparezca totalmente de la faz de la Tierra.
 A v. y a otros muchos, tal vez, esto le parezca apocalíptico pero es la jodida, la puñetera verdad.

 Lo están haciendo con una gradualidad tan exquisita que casi no se nota. Hoy, nos quitan una cosa que, además, parece muy pequeña, que paguemos un euro, por ejemplo, por cada receta, pero esto sólo es el principio de un inmenso camino que no tiene realmente fin, hasta llegar adonde ellos realmente pretenden: la desaparición total de la seguridad social porque entonces todos tendremos que ir a morirnos, si tenemos dinero para pagarlo, a sus condenados hospitales particulares, privados.

 Y esto lo están haciendo como pensaron sus maravillosos e inteligentísimos  maestros, entre los cuales no me canso nunca de citar a Lampedusa y Goebbels, que dijeron coas tan inteligentes como que es preciso que todo cambie para que todo siga igual y que una mentira mil veces repetida se convierte en una verdad incuestionable, de modo que la SS no sólo no es efectiva sino totalmente insostenible, pero su supresión hay que hacerla de tal manera que sean precisamente sus beneficiarios los que la pidan a gritos.

 Y, en todo esto, tiene que ver y mucho el inefable G., el hombre del pico de oro que, además, mea colonia porque ha marcado la senda del más justificado de los escapismos: “me voy porque estoy muy cansado, realmente, vacío, de modo que, si me quedara, sería una rémora intolerable, que sólo serviría para incrementar nuestra tragedia”. A mí, esto me parece un insuperable acto de cinismo.

 Y usted, mi querido amigo no sólo lo admite sino que también lo aplaude pero yo, como Raimon, grito NO, coño, No, hay que quedarse por aquí haciendo todo lo que se pueda, ya sea escribiendo posts como éste, en los que se incita a la más jodida de las rebeliones, pero de verdad, de esas que sólo avanzan a sangre y fuego, ya sea convenciendo a toda la masa azulgrana de que es mejor irse de aquí, a otra liga con más decencia aunque inicialmente se pierdan miles de millones de euros, que quedarse aquí para que toda esa gentuza fascista, mafiosa, franquista siga aparentando ante todo el mundo que son precisamente todo lo contrario: “miren, si no, como el teóricamente perjudicado por esa conspiración que vdes. denuncian no sólo calla sino que, además, se conforma y no rompe la baraja y se va, sino que se queda aquí y encima nos felicita por lo bien que los estamos aplastando”.
 NO, NO, NO y mil veces, NO.

 Y lo siento. Una sola cosa más, lamentaría mucho que v. se sintiera ofendido de alguna manera.

Confesiones de un abuelo del siglo

JOSE LOPEZ PALAZON
jlpalazon0@hotmail.com
 Mis hijos y mi mujer no comprenden cómo ni por qué paso tantas horas delante de este maldito chisme y yo no sé muy bien por qué no trato siquiera de convencerlos de que todo lo que hago ahora y aquí es precisamente aquello en lo que reside ahora toda mi vida.

 Es más, mi hija Cristina, Doctora en Informática, profesora de la Universidad de Extremadura y Vicedecana de su Facultad, sostiene, ante los otros miembros de mi familia, que yo ya no soy otra cosa que una especie de drogadicto que se halla de tal manera enganchado a esta droga que ya no podría vivir un sólo momento sin ella.

 No sé, a lo peor estoy tan cerca del bosque que los primeros árboles del mismo me impiden verlo en toda su maravillosa extensión. Pero a mí me parece que he perdido esos larguísimos 80 años de mi vida, luchando ciegamente por esto mismo por lo que creo y lucho ahora, pero de una manera deslavazada y caótica y que sólo es ahora, precisamente, cuando estoy haciendo lo que debo: 1º) estudiar, por ejemplo, como ahora mismo lo hago, La Teoría crítica de la Sociedad de Habermas, del profesor Enrique M. Ureña, que subtitula La crisis de la sociedad industrializada, a fin de intentar comprender qué es lo que ha fallado en la teoría y la práctica del marxismo, para que la humanidad se encuentre ahora ante una crisis que la puede mandar al puñetero infierno de una vez; y 2º) intentar aplicar lo que he estudiado a los acontecimientos políticos diarios, para comprenderlos y asimilarlos, desde el punto de vista de una teoría y prácticas marxistas.

 Es lo que hago todos los días, no sólo porque me guste, sino porque creo que es lo que debo de hacer, profundizar hasta lo posible en mis ideas sobre la vida, para aplicarlas, después, a nuestra realidad cotidiana, intentando informarla de la mejor manera posible, para así quizá trasladarla a otros que piensan y se preocupan por lo mismo que yo.

 Y, hasta hace muy poco, creía, estaba convencido de que mi tarea, que tanto esfuerzo me cuesta, era absolutamente inútil, que nadie o casi nadie me leía y que los que lo hacían no se interesaban por el enorme esfuerzo que estaba realizando un viejo que se encuentra mucho más allá que aquí y, de pronto, descubro gozosamente que tenía razón el puñetero Rilke cuando escribía aquello de que toda existencia se realiza, que cada vida tiene su secreto, porque han comenzado a aparecer por mis blogs gente que dice esto:

 Adrián Massanet En mayo 26, 2012 a las 10:39 amEnlace permanente | Responder | Editar
Creo que la verdadera amistad tiene bastante más que ver con comprender que con cualquier otra cosa. También creo que a pocos escritores he leído tan furibundos contra uno mismo, tan lúcidos, y tan desesperadamente descarnados como a usted. Por último creo fervientemente, incluso más que las otras dos afirmaciones anteriores, que el hecho de tener interlocutores inteligentes no tiene nada que ver con la suerte.

Hace un tiempo, se asombraba usted de que yo me asombrara porque, en un momento dado, a ambos nos dios por hablar y escribir sobre Clint Eastwood y las ramificaciones morales y éticas que supone su obra maestra ‘Sin perdón’. En realidad, tenía usted razón: no había ninguna razón para asombrarse. Poco tiempo después escribía yo en mi blog que las personas inteligentes y sensibles tienen de aislarse en su propia isla de la calma porque la realidad es demasiado insoportable, demasiado terrible. Hoy pienso que el verdadero mundo al que pertenecemos, sin necesidad de salir de nuestra isla interior, es al mundo intelectual que compartimos con nuestros iguales, con nuestros semejantes, con aquellos con a los que podemos entregar nuestras ideas más valiosas, muchas veces suponiendo un enfrentamiento o un debate, pero quizá precisamente por ello son más valiosas y más importantes de transmitir a nuestros amigos.

No existe mayor muestra de respeto que el que se profesan dos samuráis que están a punto de matarse el uno al otro. Porque ambos son iguales, y porque en el fragor del combate se conocen, quizá, como nadie les conoció jamás.

En este encanallado país, en el que (lo cito como ejemplo personal) atacar una película con argumentos te puede ayudar a contraer enemigos de por vida; en esta mierda de país, en el que el fanatismo ha agusanado las mentes hasta un punto quizá irremediable para las próximas diez generaciones; en esta vergüenza que es mirarse al espejo y ser español porque sabemos de sobra que no hay un Cid ya que pueda salvarnos de nuestra miseria moral, es necesario y es increíblemente estimulante que existan blogs como el suyo, JL.
Un abrazo fuerte, y a seguir luchando”.

  “Patrick Bateman dijo…

Hace un par de meses que leo esta página.La descubrí,gracias a los links de Futbolín,con el que coincido en el blog de Carlos.

Y he de decir que en este tiempo esta página ha sido de lectura imprescindible,porque aparte de compartir la gran parte de las ideas,se siente que el autor se deja el alma en querer transmitirlas.

Estoy seguro,que como yo,hay gente para usted desconocida,que valora el esfuerzo que supone plasmar lo que uno piensa sin tapujos,cuando además no nos encontramos bien de salud o ánimos.

Deseo de corazón que esté mucho tiempo dando guerra y diciendo lo que dice,pensando lo que piensa y dando lecciones de valores y princupios a mi humilde parecer.

Este acto de hoy de pedir perdón,le honra aún más como persona y me ha decidido a postear estas palabras de agradecimiento y apoyo a su forma de entender la vida,que ya digo,que estoy seguro que muchos,en gran parte,compartimos.

Un abrazo y un saludo desde Asturias.

26 de mayo de 2012 21:37″.

 Seguramente soy un  gilipollas, además de viejo, pero estos 2 generosos amigos han motivado con sus posts que yo me sienta suficientemente justificado y estimulado para seguir trabajando todos los días.

Mea culpa, mea culpa, mea maxima culpa

JOSE LOPEZ PALAZON
jlpalazon0@hotmail.com
 Decididamente soy un auténtico desastre.

 He tenido por aquí, por internet, maravillosos amigos y amigas, algunos de los cuales permanecerán para siempre en el mejor de los lugares de mi corazón, pero para la convivencia diaria en el trabajo conjunto de la tarea revolucionaria, he comprobado ya que los he perdido para siempre: Fernando Mora, CarmenRM, Alienado, camarada y otros que en este momento no recuerdo.

 Mi mujer que me conoce mejor que nadie, incluso que mi madre, aquella que me decía “qué docilico eres, qué docilico”, cuando yo me defiendo de esta incapacidad mía de perder a mis mejores amigos, a la gente que más aprecio, me dice que lo hago porque soy un grosero, “tú te dices sincero, pero lo que eres es grosero, y un grosero resulta  absolutamente intratable”.

 Yo paso las 24 horas del día en trance de investigación: buscando el secreto, el quid que motiva la sucesión de las cosas y lo hago con ese distanciamiento metódico del que pretende averiguar la verdad, sea como sea, y este tremendo impulso que me mueve es seguramente el que a veces me hace no guardar las formas, esas formas en las que consiste la buena educación, y en el profundo trance al que me someto, como me hallo desnudo ante mí mismo, creo, erróneamente, que los demás me ven como me veo yo: sin la menor intención, ni por asomo, de ofender a nadie, todo lo contrario, cuando debato con alguien, lo que hago es tender entre él o ella y yo un puente del más absoluto de los afectos.

 Esta vez, creo que ni Futbolín, ni Joan, ni, por supuesto, corazón, ni siquiera mi nuevo y buen amigo antoni torrent, se me van a ir como tantos otros entre los dedos de mis manos por esa grosería esencial que me hace no medir lo que digo porque todos ellos saben ya un poco como soy y me perdonarán, estoy seguro, todas esas continuas faltas de la más elemental educación.

 Porque, una vez entonado, este sincero mea culpa, apelo decididamente a su buen sentido.

 Ahora mismo, para mí, resulta más imprescindible Futbolín que yo mismo, porque estoy en el más profundo proceso de liquidación física: mis piernas me fallan ya de tal manera que necesito ayuda para levantarme de la cama y de las sillas, apenas si dentro de un instante recordaré todo esto que estoy escribiendo ahora, tengo enormes dificultades para tragar y no consigo dormir a mis horas y en cambio me duermo cuando no lo hace nadie.

 Futbolín hace en mis blogs lo que ya es seguro que yo no podré volver a hacer. Y lo hace con una alegría y simpatía tan sinceras e innatas que me ha arrebatado incluso el cariño que yo más apreciaba. Bueno. Está bien, son leyes de la vida, que yo no tengo más remedio que aceptar. Pero suplicaría a todos que tengan un poco de compasión con un viejo que a cada minuto se va desvaneciendo en el tiempo, que se aleja definitivamente de todo y de todos, que cada vez que golpea una de esas malditas teclas piensa que quizá sea ya la última vez.

 Es muy duro, os digo, trabajar todavía así, pero tengo que hacerlo porque creo que en el mismo momento en que lo deje, todo se habrá acabado para mí.

 Así las cosas, ¿qué queréis que os diga? Que me ponga a contestar a mi nuevo amigo, antoni torrent, cuya misiva, después de la que hace ya algún tiempo me dirigió Adrián Massanet, es una de las mayores alegrías de esta etapa de mi vida y que sea tan torpe que en lugar de aplaudir el enorme valor que ha tenido para desarraigarse de todo e irse a un mundo que por nuevo tiene por fuerza que serle muy ajeno, un acto no ya valiente sino heroico, y, en conclusión, le diga, más o menos, que lo que ha hecho es un acto de cobardía, si no fuera fruto de una especie de enajenación mental más o menos pasajera, no tendría perdón de Dios ni de los hombres.

 Que reprenda a Futbolín porque insiste en defender posturas en las que no sólo cree sino que son precisamente las que lo hacen lo que realmente es, una especie de samaritano, joder, no tienen, no pueden tener perdón de ninguna clase, por muy sincero que sea mi comportamiento, por mucho que sea precisamente el hecho de considerarlo como parte no ya de mi familia sino de mí mismo.

 En fin, que me he vuelto a equivocar otra vez y espero que la sanción a mi conducta no sea la que me aplicaron amigas y amigos a los que tanto echo de menos como CarmenRM y Fernando Mora.

Contestando a mi amigo Antoni Torres:

De vez en cuando, muy de vez en cuando, casi nunca, recibo un comentario como el que transcribo a continuación. Y lo hago, porque en él, se da cumplida respuesta a varios de los interrogantes que me he planteado algunas veces.
Tengo instalados 3 o 4 contadores de visitas y por ellos compruebo que casi nunca bajan de 100 mis visitantes y, como vdes. saben son  muy pocos los comentaristas.
Alguna vez, he expuesto ya por aquí, mi idea de por qué sucede esto.
Y lo que dice literalmente mi amable comentarista de hoy lo corrobora. Mi trabajo diario es un considerable esfuerzo, por la ingente cantidad de energía que consume, por la escrupulosa exactitud que trato de imprimirle, por las horas de estudio que dedico a su preparación. Trato de que el texto no supere los 2 folios, pero pocas veces lo consigo porque mi método es analítico, no descriptivo. En realidad, lo planteo como una especie de demostración matemática, todo lo exigente que yo puedo conseguir.
Entonces, no es fácil penetrar en ese mundo de un razonamiento silogístico puro, porque un discurso así agota realmente la materia, si uno escribe 2+2=4, ¿qué más se puede decir? 
Nuestro buen amigo, porque lo es de verdad, ya que piensa exactamente igual que nosotros, el 99’99 % según él, nos lo dice casi literalmente: “Hace meses que le leo e incluso diría que espero con verdadera ansiedad sus puntuales post, he de decirle que coincido en lo que usted dice en un 99,99 % de lo que dice, quizás por esta razón hasta hoy ni siquiera he tenido necesidad de comentar o debatir alguno de ellos. Mas bien los uso para mejorar mi argumentación en los inevitables debates a que me veo sometido por no aceptar este canalla y miserable, como diría usted, pais en que nací”.
Pero mi post de hoy sobre Guardiola le ha hecho romper su aquiescente silencio. Él, como Guardiola, no se ha sentido capaz de aguantar más este terrible ambiente que nos rodea y ha aprovechado su matrimonio con una colombiana, para emigrar a allí e intentar rehacer su vida, lo que no parece fácil, pero sí que ese intento va a producirse en unas mejores condiciones ambientales desde el punto de vista político.
No quisiera parecer ventajista porque creo que no lo soy. Pero les diría a mis entrañables Futbolín y Joan Martí que este hombre, nuestro Antoni Torres, es un paradigma de uno de los términos de una correcta relación marxista, puesto que se siente portador de una mala conciencia, piensa, y dice, y ha sido mi texto el que le ha hecho sentirse aludido, que él se ha portado tan cobardemente como Guardiola por haberse ido de aquí, en donde se libra la batalla sobre el destino de todos los españoles.
Y es verdad absolutamente. Hace ya algún tiempo, Arturo González, con el que tengo tan poco en común que no le leo, se despidió de su actual blog en Público por, dijo, desavenencias con sus comentaristas y porque se aburría con ellos. Yo le escribí una carta abierta diciéndole que no me parecía de recibo una actitud así en un tío que se declaraba de izquierdas porque lo que hacía era realmente una deserción en medio de la batalla. Un tío de izquierdas tiene que luchar hasta el último aliento por aquello en lo que cree y, si no lo hace, es simplemente porque no es de izquierdas.
No voy a ser tan presuntuoso para pensar que el tal Arturo no lo dejó por mi carta. Pero a todos a quienes me dirigí en el mismo sentido, siendo todos ellos esencialmente diferentes entre sí, no menciono sus datos por si les molesta, no se fueron de aquí, del debate abierto en internet, sino que continuaron aquí, dando el callo, con mayor o menor  efectividad, con mayor o menor audiencia, es igual, porque la obligación se cumple viniendo por aquí, a escribir, a debatir, todos los días, se tenga o no eco.
Lo que no se pude hacer es marcharse a Nueva York o a Colombia. Si se puede materialmente, si la situación familiar no se ha hecho absolutamente insostenible, uno debe de seguir aquí, luchando con uñas y dientes porque todo aquello en lo que uno cree y por lo que tanto lucharon aquellos que nos precedieron hasta la sangre y la propia muerte, no se hunda por falta de defensores.
Así es, al menos, como yo lo veo. Y lo digo con sinceridad y sin el menor atisbo de reproche porque cada uno de nosotros sólo debe de hacer aquello que su propia consciencia le dicte.
Pero considero una obligación esencial mía exponer mi pensamiento al respecto, sin que ello suponga ninguna clase de descalificación a los que no comulguen con mis ideas.