Los nuevos suicidas, antropofagia, Rajoy y la iniquidad, la Constitución, los canallescos tahures hacen trampas con la jodida baraja, los cipayos de un desconocido poder, Potemkin.

La vida es un fluido constituido por personas que discurre por los cauces de la familia, el municipio y la nación y así como cada individuo tiene su vida propia, sucede lo mismo con su familia, su ciudad y su país.

Me paso todo el tiempo que puedo leyendo la prensa. Sé que ésta miente esencialmente porque está escrita por los asalariados de las grandes fortunas, pero si lees atentamente  y tienes la paciencia para hacerlo entre líneas, puedes ir hasta el fondo de lo que está sucediendo no sólo en este desdichado país sino también en el no menos desdichado mundo.

 Y ayer leí 2 noticias sobrecogedoras: 1) ha aumentado en número de los suicidios descarados, quiero decir de aquellos que se matan y no sólo nos lo dicen sino que, a veces, nos dicen por qué, y 2) ha aumentado también el número de los suicidios vergonzantes, de aquellos que se quitan la vida y están tan acobardados por ella que ni siquiera se atreven a decirnos que se van de aquí voluntariamente, porque ya no soportan tanta iniquidad.

 Iniquidad, quizá sea ésta la palabra esencial en mi post de hoy. Como no lo sé ciertamente no tengo más remedio que recurrir al Diccionario de la Real Academia de la Lengua, dra, que nos dice concisamente que iniquidad es: (Del lat. iniquitas -atis). 1. f. Maldad, injusticia grande.

 A mí, que por mi formación esencial y primaria como jurista, modestísimo jurista, pero es lo que soy, bebí intensamente el derecho romano, “iniquitas”, lo derivo del prefijo “in”, que significa no o sin, y de equitas, equitatis, que significa igualdad, equidad.
 O sea que iniquidad es esencialmente la falta de igualdad.

 Igualdad, la palabra, el concepto que tanto disgusta a nuestro presidente de gobierno. Como signo es el rey de los signos matemáticos, el principio esencial de todo razonamiento.

 Como concepto es el esencial de todo el edificio que constituye el Derecho, tanto que todas las Constituciones políticas del mundo lo consagran muy específicamente, la nuestra dice, Artículo 14, que los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquiera otra condición o circunstancia personal o social.

Oiga, por favor, no se rían ustedes, coño, que no podía, que no puede decir otra cosa.

He escrito ya algunas veces por aquí, que nuestra Constitución no es sino el trampantojo que una serie de fascistas integrales pergeñaron para cumplir con la canallesca fórmula de Lampedusa, es preciso que todo cambie para que todo siga igual, y aquí aparece, otra vez, la jodida palabra, “igual, igualdad”.

 La puñetera igualdad o no significa ni representa nada o quiere decir que esencialmente todo bicho humano viviente, por el mero hecho de haber nacido, por haber sido traído a aquí, a la fuerza, sin su permiso, se hace, se ha hecho acreedor a una serie de derechos así como se le somete ferozmente a una serie interminable de terribles obligaciones.

 Lo que no se puede hacer es trampas, toda clase de trampas con la jodida baraja, a mí no se me ha podido obligar, cuando ellos lo consideraban conveniente, a ir a la puñetera mili y perder dos de los mejores años de mi vida, sirviendo ¿a quién, a la patria, pero qué coño es esto de la patria?, la patria no son sino ellos, los jodidos tipos que se esconden detrás de todas esas instituciones que te obligan constantemente a hacer lo que no quieres, el alcalde de tu pueblo que te impone una serie de cargas económicas sólo para que él y su familia y amigos vivan mejor, y no te digo nada del jodido presidente de la comunidad, el tipo que nadie ha sabido explicar todavía qué es lo que realmente hace además de vivir en un palacio, viajar en los mejores coches y tener más de un millar de sirvientes oficiales, y para qué voy a perder uno de mis preciosos minutos hablando del inefable Rajoy, el tipo que se considera esencialmente diferente a mí porque es hijo de un juez y se aseguró un magnífico porvenir haciéndose registrador de la propiedad, ¿qué otra cosa mejor se podía hacer el tío?, que es un enchufe consistente en cobrar varios millones de pesetas mensuales por no hacer absolutamente nada.

Ésta es la mitad de la iniquidad, la otra mitad es ese despojo humano que ¿vive? en los suburbios de las grandes ciudades, muerto de frío o de calor y hambriento, irremediablemente hambriento, un pobre hombre que se muere varias veces al día, entre otras cosas de rabia y vergüenza, con las manos y los pies sucios porque no tiene dónde lavárselos ni la energía necesaria para hacerlo, con la cabeza hirsuta, con su pelo desarrapado y sucio, con su mirada de perro hambriento mucho más sucia aún.

 Y lo peor es que, por la desaforada explotación de los que lo tienen todo, el suburbio crece exponencialmente hacia el centro de todas las ciudades, y dicen los cínicos hipócritas que sólo hay 6 millones de parados, cuando yo en la pequeña esfera en que me muevo conozco a miles de ellos que ni siquiera se apuntan en sus canallescos registros, en los registros de la infamia.

 Y esto me recuerda al Potemkin, a aquellos desesperados subiendo las escaleras de la muerte frente a los fusiles y las bayonetas de los cipayos del poder, de ese poder del que sólo conocemos a sus malditos testaferros, porque el Rajoy no es más que otro cipayo, del cipayo del cipayo, un cipayo baboso y repugnante, en fin, porque el que manda realmente ni siquiera es el jodido Obama, ni mucho menos la asquerosa Merkel, que no saben realmente lo que tienen que hacer y que por eso andan por ahí, dando palos de ciego en nuestras doloridas espaldas, de modo que los espabilados han comenzado ya a estrellar sus coches en un suicidio productivo que llevará las sustanciosas indemnizaciones a su doloridas familias que experimentarán tristeza y asco al comprender que lo que hacen no es sino una especie d antropofagia ya que lo que devoran realmente no es sino su propio padre.

Karanka

El fascismo se basa en el odio, en un odio incoercible, irreprimible, que lo invade, que lo pudre todo y que no sólo impulsa a un máximo dirigente de publicaciones del Real Madrid a propugnar que se acuchille a los sindicalistas, y que se envíe a ese precoz aprendiz de artificiero que es el tal Froilán, el nieto del Rey, con una buena bomba a la sede de los sindicatos para que no quede de ellos ni siquiera el rastro, sino que induce a su portavoz, en este caso al infame Karanka, a comentar la caballerosa despedida de Guardiola diciendo textualmente que “ha habido liga, hay liga y habrá liga sin Guardiola”, al propio tiempo que toda la prensa mundial, sin excepción, y todo el mundo del fútbol, también sin ella, lo despedía con las mayores alabanzas que yo, que soy tan viejo, recuerdo.

 Y es que lo que no pueden tolerar estos recalcitrantes fascistas es que haya nadie que les supere en nada ni siquiera en educación y buenas maneras que, por cierto, es algo que ellos aborrecen, véase, si no, lo que le dijo Uli Hoeness, presidente del Bayern de Munich, a Jupp Heinkes, su entrenador: “Tenéis que ganarles a estos jodidos arrogantes porque nos han menospreciado en la comida de directivas”.

Y así lo hicieron.

 El problema es que el que se denomina a sí mismo, “the special one” se ha visto sobrepasado en todo por un aprendiz que sólo tiene en su curriculum, antes de hacerse cargo del primer equipo del Barça, haber entrenado SOLO UN AÑO, a un insignificante equipo de 3ª división, mientras que el Dios de dioses de todos los entrenadores del mundo, venía de entrenar y de ganar con todos ellos a los mejores equipos de Inglaterra y de Italia.

 ¿Cómo es posible, entonces, que este jodido advenedizo se haya atrevido no sólo a plantar cara al mejor entrenador del  mundo sino a ser declarado por todo el universo futbolístico no ya sólo el mejor entrenador sino un innovador radical del fútbol  a la altura de Rinus Michel, Helenio Herrera, Arrigo Sacchi, Fergurson, Bill Sandkly, “et altri”, sino incluso superándolos a todos ellos, ya que ha revolucionado no sólo la táctica sino también la estrategia para siempre, marcando su impronta en este popular deporte?

 Hay que asomarse un poco al alma de este repugnante personaje que es Mourinho para comprender el odio infinito que este acontecimiento futbolístico mundial le ha producido, que él, que degustaba la exquisitas mieles de ser considerado no ya sólo el número uno sino además especial, se vea desplazado para siempre de todas las portadas de los diarios deportivos para que se entronice en ellas  un tipo que no sólo lo barre para siempre de tal puesto sino que le da la lección de retirarse en la cúspide de la fama, desechando las insuperables ofertas de los mejores clubes del mundo y de las mejores selecciones nacionales.

 O sea que él, Mourinho, ha sido apeado para siempre de un trono que, en realidad, nunca le perteneció pero que  usurpaba alevosamente ya que él nunca fue otra cosa que un arrivista que utilizó para auparse donde estaba todas la malas artes del mundo, presionando, coaccionando, intrigando, calumniando a compañeros de profesión y a los árbitros, además de a todas las autoridades balompédicas, o sea que él, en realidad no fue, no es, no será sino un condenado ventajista y que, por contraposión, este jodido advenedizo de marras lo ha desenmascarado para siempre.

 O sea que el odio, por mucho, por insuperable que sea, está plenamente justificado porque, a partir de ahora, el “number one”, el “special”, ya no podrá volver a ser él, mientras ande por este mundo de los vivos un tipo que ha merecido en todas las publicaciones específicas larguísimos estudios y ensayos de los mejores especialistas que lo han situado en la cima de la pirámide.

 Es por eso que, ciego de rabia y despecho, ha enviado a su infame marioneta a decir eso de que antes de Guardiola, con Guardiola y sin Guardiola, la liga española de fútbol ha 
existido y seguirá haciéndolo, sólo que, decimos nosotros, fluyendo por la senda que este genio irrepetible del fútbol, Guardiola, ha marcado ya para siempre.

 Tiene que ser muy duro, insoportablemente duro, haber vendido tu alma al diablo millones de veces para ser el mejor y ver cómo llega de la nada, de un equipillo de 3ª división, una especie de jodido mequetrefe y te expulsa definitivamente del reino de los elegidos sin insultar a nadie, felicitando a todo el mundo, cuando pierde o gana, sonriendo sinceramente, sin una mala cara, sin un mal gesto, como deben de jugar, ganar y perder los que son por naturaleza unos caballeros. Tiene que ser insoportablemente duro. Tanto como para enviar a ese tío que yo creo que es todavía más ruin aún, el tal Karanka.

El hombre que no sabe absolutamente nada

 Lo confieso paladinamente: a pesar de los buenos esfuerzos de ese ángel que ha entrado en mi vida, el jodido Futbolín, hoy estoy más atemorizado que ayer pero menos que mañana, ya que he descubierto que he pasado de ser el hombre que sabía demasiado al tipo que no sabe absolutamente nada y todo ello porque ese maldito fútbol me indujo a recordar en mi debate contra ese 99’99 por ciento que afirman no sólo que el Barça es el mejor equipo del mundo, que yo también lo creo, sino también, de lo que discrepo rotundamente, que Guardiola es igualmente el mejor entrenador de la historia, dado que ha traído un nuevo concepto a este deporte consistente en marear y marear la jugada hasta que el propio balón se aburre de dar tanta vuelta y para acabar con este insoportable tormento se decide y, al fin, entra, todo aquello que leí hace ya algunos años de que el pensamiento no sólo está absolutamente derrotado, Finkielkraut, sino que, como consecuencia de esta derrota, se ha quedado definitivamente débil, Vattimo, Rovatti, Eco y otros.

 Pero no fue esto realmente lo que me asustó sino que leí que un tal Pedro Duarte, director de no sé que centro de publicaciones del Real Madrid, RM, había comenzado a publicar en Twitter una serie de mensajes para los seguidores de este equipo que, como todo el mundo sabe, son millones, incitándoles a que, como heroicos hamlets, echaran mano de las armas y acabaran con todos esos jodidos tipos tan peligrosos como los sindicalistas, ni más ni menos que acuchillándolos y, para que no quedara rastro de su estirpe, propugnaba también que se proveyera al tal Froilán, ese nieto de nuestro monarca tan aficionado al uso de las armas que se ha pegado un tiro en su propio pie, a que fuera con una bomba del tamaño necesario a las sede de los sindicatos y la volara.

 La cosa puede parecer de risa pero les aseguro, dados los antecedentes, que no lo es. Estamos hablando del RM, en cuyo palco de su estadio concurren, los días de partido, gentes tales como alguien de la familia real, ese genocida que no tuvo reparo alguno en falsificar datos para que murieran ni más ni menos que un millón largo de personas en Irak, Rajoy, la Botella, el apoderado general de los tipos que trajeron de Canarias al Caudillo para que nos machacara durante 40 años, y casi todos los ministros de esta pandilla de fascistas que nos gobierna, entre los cuales destaca ese tal Wert, que aseguran que escribe cartas con faltas de ortografía, que odia a muerte a todo lo que signifique promover la cultura y que precisamente por eso Rajoy lo ha hecho ministro de educación, porque él, Rajoy, también la aborrece sólo que mucho más, ya que sabe de la buena mano de aquel tipo que fue ni más ni menos que el mentor de Franco, Gonzalo Fernández de la Mora, que todo lo que signifique cultura y su promoción pondrá en grave riesgo su propia ideología ya que favorecerá que el pueblo español sea capaz de distinguir entre perfectos canallas convencidos de que ellos, por el mero hecho de ser hijos de sus padres tienen derecho a todo y los demás, hijos de vaya usted a saber quién, no tienen otro derecho que el de servirlos a ellos hasta la muerte.

 Aquel Fernández de la Mora, el ideólogo de Franco y de Rajoy, escribió sus obras cumbres El crepúsculo de las ideologías y El Estado en obras, casi al dictado del  Caudillo, lo que anticipa lo que en ellas se compendia, que no es sino la idea fundamental franquista de que las ideologías políticas son el cáncer de la vida natural de las naciones, “Fulanito, haga v. como yo, no se meta nunca en política”, principal recomendación del genocida a sus ministros, pasando así a consagrarse como la Biblia del franquismo.

 Para una completa comprensión de lo que significa este individuo consignaremos que él, junto con el inefable Aznar, cuentan entre los más fervorosos anticonstitucionalistas, habiendo afirmado rotundamente este enemigo esencial de cualquier ideología que abandonaba la estela de Fraga porque no estaba de acuerdo en dotar a España de una constitución ya que nuestro país estaba muy bien constituido tal como lo había configurado la obra de su ídolo, Franco.

 El caso es que a mí me había acometido el miedo por mor de un comentario insultante de un tío que se firmaba Orbe novo, trasunto fidelísimo de aquel Ordine nuovo, italiano tan canallesco y criminal, y pensé escribir algo sobre el inminente advenimiento del fascismo y pergeñé lo que sigue, antes de darme cuenta de que podía tener la ayuda de una de las cabezas mejor amuebladas que he conocido que, además, es historiador:

 “Estos neo nazi, fascistas, franquistas del PP están siguiendo al pie de la letra los pasos iniciales de  aquellas ideologías fascistas que acabaron con Hitler, Mussolini y Franco en el poder.

 Ya el viejo Aristóteles nos habló de la evolución imparable de las formas de gobierno y desde entonces han sido muchos los pensadores que, de una u otra forma, han planteado una especie de retorno o repetición de las mismas, Vico, Nietzsche, Marx, Spengler y es que la evolución histórica de dichas formas tiene una íntima relación con la especial constitución de la naturaleza humana que se mantiene esencialmente idéntica y la similitud de las formas en que se produce su adaptación a los diversos estadios políticos de las sociedades.

 No es, pues, extraño que los grupos sociales copien unos a otros sus posturas y enfoques cuando se enfrentan a similares circunstancias político sociales:”.

 Y, aquí, afortunadamente, me detuve y recurrí a Javier Traité con una carta abierta en la que le preguntaba si él creía, como yo, que el fascismo viene inevitablemente. He aquí su maravillosa respuesta:

Carta abierta a Javier Traité:


                              Bertold Brecht
Ayer, escribía yo por aquí, que participo de esa corriente “nueva” de pensamiento que se autotitula “débil” y, hace unos pocos días más, decía que no creo en los científicos, ni en los filósofos, ni en los jueces, ni en los gobernantes, que sólo creo en los poetas. Se me olvidó decir que también creo en los historiadores si son jóvenes y, sobre todo, honrados y tú, creo, eres ambas cosas.

 Verás, el caso es que, ayer, ojeando, como todos los días, la puñetera prensa, me entró un ataque de pánico porque leí que los ultraderechistas del PP habían comenzado a designar con su casposo y repugnante dedo a sus juventudes hitlerianas, a todos aquellos que somos sospechosos de un pensamiento heterodoxo, entre los cuales, por desgracia, me encuentro.

 Es triste, a estas alturas de la película, descubrirse a sí mismo como un jodido cobarde, aunque sea un cobarde especial, porque no temo por mi vida sino por el desamparo en el que dejaría a mi mujer y a 2 de mis hijos tan enfermos como ella.

 Hace un par de días, un tal Pedro Duarte, titular de uno de esos puestos de propaganda del Real Madrid, RM, que, como todo el mundo debería de saber, no es sino la punta de lanza del fascismo español, véase, antes de ayer, en el palco del Bernabeu, junto al Ser superior, al genocida Aznar y a su esposa, la alcaldesa de la capital del Reino, lanzaba desde su twiter una serie de arengas a esa muchachada que odia todo lo que se opone al imperio pacífico del fascismo, decía concretamente que había que acuchillar a todos los sindicalistas y que había que darle, a ese nieto del Borbón que se llama Froilán, una bomba para que la arrojara en la sede de estos organismos sindicales.

 No considero una casualidad que apareciera por aquí, por mis blogs, un tipo que se firma Orbe novo (la resonancia del canallesco y criminal Ordine nuevo es inevitable) para insultarme desaforadamente, mostrando un odio capaz de cualquier cosa, ya que soy, sin duda, el tipo que más ha hecho por desenmascarar a esa punta de lanza del fascismo que, como vengo escribiendo, es el RM.

 Y, ayer mismo, leí que una militante de un partido de izquierda que no sé dónde se había atrevido a denunciar no sé que tropelía de un jerifalte muy cualificado del PP, había sido señalada ostensiblemente por uno de ellos ante sus hitlerianos cachorros, para que actuaran en consecuencia , lo que la había obligado a ella ¡A DENUNCIAR EL CASO ANTE LOS JEFES DE ESOS MISMOS CACHORROS QUE ESTABAN SIENDO AZUZADOS CONTRA ELLA!

 Esto sería cómico si en realidad no fuera trágico, porque estoy seguro, con toda la seguridad de mi antigua experiencia, de que las represalias contra este mujer y contra mí mismo, no tardarán en llegar y cuando vayamos a denunciarlas ante la policía y los tribunales, las carcajadas de los que nos atiendan llegarán hasta el cielo y rebotarán.

 Pero me estoy yendo, como siempre, más allá de los cerros de Úbeda.

Lo que yo quería consultarte es hasta qué punto es posible la aparición de un nuevo fascismo, sin máscaras ya de ninguna clase, en esta sociedad actual, es decir, si tú, como historiador, crees posible que estos fascistas irredentos que nos gobiernan, y que pueden llegar legalmente hasta donde les salga de los cojones, se van a considerar obligados a promover la llegada de otro dictador de hierro, no por nada sino porque así quemarían muchas etapas.

 Y no me parece un obstáculo para un razonamiento tan débil el hecho de que en los Usa mande Obama y en Alemania, Merkel, porque ambos han dado suficientes muestras ya de que ven con buenos ojos el poder más totalitario.

 Si se me aprieta un poco, incluso soy muy capaz de pensar, débilmente desde luego, que detrás de todo esto se halla la famosa Cía, a la que, sin duda, no le debe gustar nada que por estos lares europeos subsistan todavía partidos que no se hurten de llamarse comunistas, porque como acaba de demostrar Sarkozy, en su discurso de ayer, a él le honra sobremanera que un periódico de raíces comunistas le llame fascista.

 O sea, que estamos, otra vez, en lo mismo, fascismo versus comunismo, teniendo mucho cuidado en no olvidar que el comunismo no sólo es una ideología prohibida en los Usa, sino que allí, cuando se quiere demonizar a alguien y condenarlo a la hoguera, se le llama simplemente comunista.

 Seguramente estoy exagerando pero creo que ya ha comenzado a escribirse aquí el famoso poema de Bertold Brecht, sobre el tipo que se mantenía inactivo porque las SS iban, uno por uno, llevándose a no se sabe dónde, a todos y cada uno de sus vecinos, hoy, es posible que el tal Orbe novo que entre otras cosas me decía “VÁYASE USTED Y TODOS LOS RASTREROS A LA MIERDA.AMARGADO!!!!!!”, esté maquinando con sus colegas algo contra mí.

Lo cierto es que tengo miedo porque estoy seguro de que este país está lleno hasta reventar de gentes como estos Pedro Duarte, director de publicaciones realmadridistas, y el tal Orbe novo, que no admiten la más mínima posibilidad de que en este país existan sindicalistas o gente que se autotitula comunista.

 Espero, Javier, una respuesta tuya que me tranquilice.

Hasta entonces, un abrazo,


http://www.agarzon.net/?p=1817

Debate cuasi filosófico sobre la aproximación a la verdad.

 Nunca antes me había enfrentado a un debate semejante. Tengo en contra al 99’99 por ciento de todos los implicados y frente a mi directamente a 2 adversarios dialécticos de extraordinaria magnitud.

 Uno se apoya ni más ni menos que en la señera creación de uno de los pensadores a quien más admiro, Jacques Derrida y su teoría de la deconstrucción y el otro ni más ni menos que en la física cuántica.

 Frente a todo esto ¿qué puedo hacer yo?

 No tengo otra salida que apoyarme en algunos de los libros que más me han impactado: La derrota del pensamiento, de Finkielkraut, y El pensamiento débil, de Vattimo, Rovatti, Eco y otros.

 Según el 1º, el pensamiento se ha ido a la mierda, porque se han implantado asquerosamente todos esos puñeteros sofistas que son capaces de darle la vuelta a cualquier argumento, de tal manera que ha llegado a afirmarse ni más ni menos que por ese 99’99 por ciento de todo el personal que ya no se participa en una competición deportiva para ganarla sino tan sólo para convertirla en una especie de ballet, lo que entre otras cosas implica que el principio olímpico de “citius, altius, fortius” se ha ido a hacer leches.

 Y todo esto no es verdad y no lo es porque ellos mismos lo dicen no ya con su lengua sino con lo que se ha llamado el lenguaje corporal, si fuera verdad que el fútbol ya no es un deporte o un juego en el que se participa para ganar, desde los tiempos de Píndaro, 518 antes de Cristo y sus epinicios, hasta ahora, ellos no tendrían que apesadumbrarse porque el 5º clasificado de la Premier nos haya eliminado de la Champions con 3 jodidas únicas escapadas, así como el Madrid, RM, nos ganara en nuestro propio campo con otra jodida escapada de Cristiano, que, como Torres en la Champions, se quedó absolutamente solo, frente a Valdés, porque esto sólo son, en su concepción del juego, nada más que insignificantes incidentes que no tienen nada que ver con el resultado de esa obra artística que es un partido del Barça.

 Y, aquí, es donde entra en acción mi adscripción a lo que se ha dado en  llamar “pensamiento débil”: no es ya que no haya verdades absolutas, no es ya que haya desaparecido toda noción de fundamento, es que incluso el puñetero lenguaje, de pronto, hemos descubierto que no sirve para nada, como los condenados sofistas nos acaban de demostrar, no sólo en el fútbol sino, en lo que es mucho peor, en la propia y jodida vida, de tal modo que ha sido posible, es puñeteramente posible que los autores del expolio económico que hoy sufre trágicamente la humanidad, vengan los jodidos y canallescos tíos y nos digan: “ojo, señores, que nosotros somos los únicos capaces de resolver esta catástrofe precisamente porque somos los que la hemos creado” y no, no es cinismo ni sinvergonzonería rampante, no es sino la aplicación a la situación que padecemos de las normas que rigen el pensamiento fuerte: “sólo tiene la capacidad de deshacer una cosa aquel precisamente que la ha creado”, si bien se fija uno es el primer razonamiento que se aplica para demostrar la existencia de Dios.

 De modo que el pensamiento fuerte no sirve absolutamente para nada, según Vattimo, Rovatti, Eco y amigos, porque, empíricamente, es el que nos ha traído hasta a aquí, de modo que no tenemos más remedio que cuestionarlo, ya que es evidente, desde el punto de vista de la teoría general de la prueba, que no nos sirve para nada, vistos los resultados.

 ¿Entonces? Veamos qué nos dice el pensamiento débil.

 No se trata de ser los mejores del mundo haciendo algo, no se trata de ocupar las cátedras de economía de las mejores universidades sino sencilla y llanamente de ganar, de nada le sirve al desarrapado que se muere de hambre, frío y miseria, en los arrabales del Vallecas, que dirijan la economía española los más grandes teóricos, pensamiento fuerte, sino que sería mucho mejor para todos que lo hicieran aquellos que, sin escribir los mejores libros sobre la materia, sin haber accedido por rigurosa oposición a las cátedras de nuestras mejores universidades, pensamiento débil, fueran capaces de arreglar unos desajustes económicos que parece que nos llevan inexorablemente a  la peor debacle.

 “La expresión ‘pensamiento débil’ no es el emblema de una nueva filosofía: es una manera de hablar provisional y quizá contradictoria que señala un camino posible, un camino que se aleja de la razón- dominio, aunque con la imposibilidad de abandonarlo definitivamente”.

Contraportada de El pensamiento débil, Ediciones Cátedra, Colección Teorema, 1988.  Madrid.

Desgraciadamente, yo tenía, tengo razón

 Mi querido Futbolín, mi querido Joan, mis queridos todos aficionados del Barça, resulta que en esto también tengo razón.

 El admirado Guardiola, como vengo diciendo desde mediados del año pasado, es el cáncer del equipo, no ése que desde hace tanto tiempo está afligiendo a Abidal.

 El fútbol es un juego de efectividad no de posesión y lo que todo entrenador tiene que buscar es la efectividad, no la posesión.

 Yo llevo viendo, y jugando modestamente, fútbol casi 80 años, tenía que ser muy bruto para no haber comprendido la esencia de este juego.

 No se puede intentar traspasar a él conceptos, estrategias y tácticas de otros deportes porque la cosa no funciona. Las canchas de baloncesto y fútbol sala, hacen a sus deportes esencialmente diferentes del fútbol.

 En este juego es más importante aún que el ataque, la defensa porque los resultados de baskett y futbol sala se caracterizan por el enorme número de tantos que se marcan, entonces, prima el ataque sobre la defensa, en un deporte como el nuestro, no, porque es dificilísimo marcar un gol entre equipos parejos, de modo que lo decisivo es mantener tu portería a 0 y, después, lo que sea.

 Bien, hace unos días escribía yo por aquí del 1º de los grandes entrenadores que revolucionó totalmente la estrategia de este juego: si lo importante, si lo decisivo es marcar, por lo menos, un gol más que tu adversario, mantener tu puerta a O es absolutamente esencial porque así, por lo menos, no te ganan.

 En cambio, si tú cifras tu estrategia en atacar y atacar, el contrario, mucho más inteligente que tú, poblará su zona de defensa con todos sus jugadores, creando una espesísima barrera natural de piernas, imposible de salvar, tanto más si a las del contrario se suman las tuyas propias. El resultado es que marcar un gol deviene casi  imposible, mientras que a ti es facilísimo que te lo marquen porque al concentrar a tus hombres en campo contrario, dejas una serie de enormes autopistas para que jugadores rápidos, buenos atletas, libres de marca, corran hacia el gol con todas las garantías.

 Esto es tan evidente que no necesita racionalmente demostración, pero es que, además, ahí está la realidad real para constatarlo. Los últimos partidos del Barça crean una evidencia.

 Sólo tengo, racionalmente, un problema: el Barça ha gando 13 de los 16 campeonatos en los que ha participado y, además, Valdés, su portero, ha sido 3 ó 4 años premio al menos goleado de todos los porteros.

Claro que sí, con 8 de los campeones del mundo, de los mejores futbolistas, probablemente, de la historia, no se podía hacer otra cosa que ganar.

En cambio, Italia ha ganado no sé cuántos campeonatos del mundo, haciendo precisamente lo que yo propugno. Una defensa casi infranqueable, el famoso “catenaccio”, y, luego a esperar que sus delanteros aprovecharan los numerosos espacios libres de los que iban a gozar.

 La penúltima copa de Europa la ganó también un equipo Italiano con una plantilla que ahora da verdadera pena, jugando un fútbol en el que incluso  delanteros prodigiosos, como Etoo, jugaban de defensas.

Como decía yo el otro día, me avergüenza escribir todo esto porque son las verdades de Perogrullo.

 El mito del Barça de Guardiola se desvanece y no por culpa de los jugadores sino de un “técnico” sobrevalorado. Con otro entrenador solamente humilde y sensato, este equipo no hubiera perdido estos últimos partidos. 

El que no lo vea así, es porque no lo quiere ver.

Yo no sé si viviré lo suficiente para deciros a ti, Futbolín, y a ti, Joan, ¿veis como tenía yo razón? Este equipo del Barça de ahora no tiene 8 campeones del mundo, ni al genio más grande de la historia, pero no es tan fácil, tan asquerosamente fácil marcarle un gol.


La edad exige su tributo. Arturo González y Orbe novo.

 De pronto, me he encontrado indefenso de tantas cosas como tengo que hacer y de tan poco tiempo y fuerzas como tengo para hacerlas:

 1) el más firme de mis apoyos se ha pasado al enemigo, es broma: Futbolín, que el otro día quiso ya que leyera no sé qué cosa de Arturo Pérez Reverte, hoy me viene recomendando que lea algo que ha escrito ese otro Arturo que se apellida González y que tiene un blog en Pùblico, no sé qué  sobre las mujeres y que ha convencido de tal manera a Futbolín que cree el tío sinceramente que todos los problemas de este desdichado país se van a resolver sólo con que las mujeres se echen a la calle; como una premonición, escribía yo ayer, creo, que el peor problema del hombre es su incapacidad para admitir aquellas verdades que no le interesan; cuando Goethe escribió Las afinidades electivas, estaba poniendo negro sobre blanco que nos movemos casi siempre por el interés que nos promueve todo aquello que nos afecta personalmente; Arturo González, como antes, otros con los que yo he entrado en relación en esta especie de extrañisimo mundo cibernético, dijo un día que se iba, que dejaba su blog  porque se sentía incómodo, prisionero como estaba de una serie de zombis, muertos sin sepultura, procedentes, en su mayoría del chat de Saco, ellos se autodenominan sáquidas, al comprobar que la que él quería santa casa estaba literalmente invadida por unas gentes que no buscan otra cosa que la propia satisfacción que les produce encontrar lectores para las serie de paridas infumables que la mayoría de ellos escriben; era una decisión cobarde que yo combatí,demostrándole que lo suyo era simplemente una huida injustificable desde el punto de vista de un sedicente izquierdista que debe de hacer todo lo que puede en orden a la prevalencia de  la verdad y la justicia; sea por lo que fuere, no voy a ser tan pretencioso como para creer que mi razonamiento le convenció, el caso es que el famoso Arturo, se desdijo y volvió, pero eso, sí, a partir de ese momento no consintió nunca que yo volviera a entrar en su blog, censuró a rajatabla todos mis intentos de hacerlo, lo que me ha obligado a replantearme su ideología política que creo que no es de izquierda sino tan derechista como la de su buen amigo el tal Wert, compañero de tertulia suyo en la de Concha García Campoy  y ahora el peor de los ministros de educación que nunca haya existido en un país civilizado; entonces, yo creo a rajatabla que el tal Arturo tiene de demócrata lo que yo de cura, porque, para mí, la democracia tiene como carácter esencial aquel que el gran Voltaire expresó para siempre de una manera incontestable: odio lo que v. dice pero daría mi vida para que v. pudiera seguir diciéndolo, la cita, como siempre no es literal; entonces, mi querido Futbolín, no me vengas a citarme a este tío como fuente de autoridad porque, para mí, es como si citaras al tal Wert; 

 2) ayer también, creo, irrumpió por mi blog de WordPress, como cerdo, ya sé que el aforismo no se refiere precisamente a este animal, por cacharrería, un tal Orbe novo, lanzándome toda una serie de viscerales insultos por el hecho, imperdonable, de haberme metido con el Real Madrid, RM, dichos insultos, a veces, son incluso contradictorios porque me adscriben al gremio de los fascistas al propio tiempo que al de los rojos y comunistas, creo; a mí, inmediatamente, se me encendió esa puñetera lucecita de mi cerebro de que el nombre del tipo en cuestión me recordaba algo y esta vez sí que tuve que recurrir al jodido Google y allí lo encontré, Orbe novo, es el infame, y lo digo por la falta absoluta de clase ética e intelectual del individuo, trasunto de aquel jodido engendro promovido en Italia por locos y asesinos que se denominó a sí mismo Ordine nuovo y cuya lista de atentados y asesinatos incluiremos al final mediante un enlace; no es por casualidad, no creo en las casualidades, que hayan irrumpido en el mundo del Real Madrid, RM, tan agresivamente, dos locos neonazis, fascistas, franquistas, como este Orbe novo y ese ex director de publicaciones del mismo, Pedro Duarte, que propugnaba acuchillar a todos los sindicalistas españoles y mandar a Froilán, el nieto del Rey, a poner una bomba en la sede de dichos sindicatos, todo esto no es sino la salida a la luz de esa madriguera de reptiles que es el propio RM, donde se incuba cuidadosamente todo lo que de detestable tiene el ser humano en cuanto a los más perverso de sus instintos de dominación totalitaria, que no son, ni con mucho, exclusivamente deportivos, como se deduce de todo lo propugnado por ambos individuos.

 Mañana, si puedo seguiré con la relación de los temas cuyo planteamiento me agobia.