La huelga (II). El cojo Manteca. ¿Cuántos cojos Manteca va a crear el ministro Wert?

Ayer, contaba yo por aquí que, al pensar en la huelga, me había venido a la cabeza, irresistiblemente, la secuencia aquella, una de las más impresionantes que he visto, de la película “Al volver a la vida”, de Byron Haskin, en la que Burt Lancaster destroza todo lo que hay en el despacho de Kirk Douglas, ante la cínica mirada de éste, porque el personaje de Kirk se niega a darle lo que aquél cree que ha ganado con sus 14 años de prisión, protegiéndole, mientras el otro se enriquecía, como hizo esa clase media que ahora se niega a devolverle a los trabajadores, siquiera sea con su apoyo, todo lo que les debe.

 Ayer, también, yo, con mis 83 años, mi cojera y mi muleta, y mi mujer con sus 81 y su alzheimer, nos unimos a la manifestación huelguística en la calle  Mayor de Cartagena y participamos en ella, unos 60 metros.

No fue mucho, efectivamente, pero a mí me dio tiempo a llorar de alegría como no había llorado nunca antes. Sólo se me ha quedado en la memoria uno de los gritos: “Rajoy, bandido, estás perdido”.

 Pero el quid esta vez reside en mi muleta, que me llevó de la mano a aquella manifestación de estudiantes en enero de 1987, en la que el cojo Manteca, destrozó con la suya el cartel del Metro de Banco de España y un reloj-termómetro que había también por allí.

 ¿Por qué mi mente relacionó automáticamente mi breve andadura por la manifestación con la virulenta actuación de aquel pobre muchacho que, a consecuencia de unas descargas eléctricas de alta tensión, había perdido una pierna y seguramente mucho más puesto que fue de cárcel en cárcel hasta morir de sida en un hospital de Orihuela e incinerado su cadáver en Torrevieja?

 Creo que fue por mi muleta y la soterrada violencia que de aquellos pacíficos manifestantes emanaba.

 Ah, la violencia. Hay muchas clases de violencia si por ésta entendemos la privación por la fuerza a alguien de aquello que por derecho le pertenece. Y la fuerza puede ser activa, operante, en cualquier momento, pero también y, sobre todo, pasiva, estructural, quieta y aparentemente inactiva.

 Para mí, que estoy loco y que lo sé, hay mucha más violencia, pasiva desde luego, en privar al cojo Manteca de su derecho a una vida decente, que la que él ejerció rompiendo el cartel del Metro y el reloj, él creía que tenía derecho a vivir como los demás, y que quien se lo impedía era precisamente aquello que podía leerse en el cartel de la Estación del Metro del Banco de España. E hizo en aquella situación lo único que podía, la emprendió a muletazos contra aquellos artefactos que no eran sino el símbolo de lo que él creía que tanto lo oprimía. Violencia física, activa, contra violencia estructural, institucional, aparentemente pasiva pero mucho más dura y efectiva que aquella otra. 

 Él acabó visitando muchas  cárceles, el gobernador del Banco de España, Mariano Rubio, sólo visitó una cuando lo condenaron por evasión fiscal.

 ¿Qué fue, qué era más dañino para la convivencia social de todos los españoles, el cojo Manteca destrozando un rótulo luminoso y un reloj, o el hombre que dirigió una de las instituciones básicas de nuestra economía y que no tuvo reparo alguno en defraudar ese mismo Tesoro que el teóricamente administraba? ¿Era, fue violencia, la actitud de Mariano Rubio, estafando gravemente a nuestra sociedad, o sólo fue un acto tan pasivo como delictivo? ¿Cuál de ambas conductas era más peligrosa, más dañina para la sociedad española?

 ¿Qué será más dañino para nuestra actual sociedad, que Rajoy siga suprimiendo las conquistas sociales que millones de españoles consiguieron que se instituyeran con su sangre, su sudor y sus lágrimas, con sus miles de horas y de días en las negras mazmorras de la más fascista de las represiones, algunos incluso siendo fusilados una triste mañana, al amanecer, por los esbirros de un capitalismo tan poderoso como ciego, o que yo hubiera roto con mi muleta de aluminio el cristal de la puerta de una entidad bancaria junto a la que pasé, en esos 60 escasos metros en los que estuve en la manifestación, mientras lloraba de alegría al comprobar que el pueblo, mi pueblo, la gente, mi gente, no estaban muertos ni mucho menos sino tan sólo, desnortados, sin auténticos líderes que dirigieran su tarea?

 Tal vez yo sea un delincuente potencial y no lo sepa, tal vez me equivoque cuando pienso que habría que decirles de alguna manera a los Bancos que no estamos de acuerdo cuando desahucian a la gente a la que han engañado con sus canallescas hipotecas ni cuando se han quedado con los ahorros de toda una vida entregándole a cambio a los ingenuos ahorradores el título de unas obligaciones preferentes que no obligan al Banco a nada si él no reparte beneficios, lo que depende únicamente de la libre voluntad de su consejo de administración, un robo impune, como fácilmente se deduce, una estafa legal que puede llevar a esos viejos e ingenuos ahorradores hasta el suicidio.

 Pero a Botín, el presidente del mejor Banco de España, el TS lo ha absuelto ya varias veces, mientra que el Cojo Manteca estuvo en muchas de las cárceles de España. Sí, hay muchas clases de violencia.

La huelga: Se trata sólo de que nos dejen volver a la vida

Lo peor de los tipos que hemos pasado más tiempo en las salas de cine que en cualquier otro sitio es que todo lo sentimos, que todo lo pensamos, sin querer, a través de imágenes cinematográficas, y a mí, esta mañana, vaya v. a saber por qué, las primeras imágenes que me han venido a la memoria, en este día de huelga general, son las de Burt Lancaster, barriendo como un loco, arrojando al suelo y destrozando todo lo que encuentra en el despacho de su antiguo socio de fechorías gangsteriles, Kirk Douglas, a cuyo triunfo económico ha dedicado aquel ni más ni menos que 14 años de cárcel.

Un director de cine alcanza la cima de su arte cuando una secuencia de una de sus películas queda en la memoria de los espectadores como el culmen de una pasión: la rabia, la ciega rabia con la que Lancaster va barriendo todo lo que encuentra en el lujoso despacho de Douglas, había quedado en mi alma, y yo no lo sabía, como la imagen más completa de la rabia insuperable con la que un compañero de trabajo se revuelve contra el canalla que se ha aprovechado de la paz que el otro ha contribuido a proporcionarle para medrar y ahora, cuando el otro necesita de su colaboración para rehacer su vida, se rié en su cara y le llama iluso: “pero ¿que quieres, que yo arriesgue todo lo que tengo por ayudarte a ti?, tú estás loco”.

 Y el piquetero, Burt Lancaster, arremete contra todos aquellos objetos que llenan el despacho de su compañero al que él protegió de la ley y que gracias a ello ha conseguido toda aquella riqueza con la mejor y mayor explosión de rabia que yo recuerdo haber visto en el cine.

 Hoy, hay en España, una huelga general. Una huelga general contra un gobierno de fascistas al que un pueblo desnortado por el “panem et circenses”, por el opio que representan fenómenos tan denigrantes como Belén Esteban y Cristiano Ronaldo, e intoxicado por la prensa más canallesca del mundo, ha votado en unas elecciones generales para llevarlos a un poder que están utilizando y que utilizarán para acabar hasta con el último vestigio que haya en este desdichado país del llamado Estado del bienestar, de unas conquistas sociales que se ganaron con siglos de lucha, con mares de sangre, sudor y lágrimas, hoy todo el pueblo, toda esa gente de bien a la que el más canallesco de todos, el sin par baboso, invoca con tanta frecuencia, todo aquel que conserve aunque sea en lo más recóndito del fondo de su alma un átomo de decencia no sólo debe de echarse a la calle para marchar, hombro con hombro, con todos sus compañeros de tantas fatigas, sino que debe de revolverse como una fiera contra todos esos esquiroles que van a hacer todo lo posible para que este genuino movimiento de masas en lucha por su auténtica libertad, ésa que sólo se puede adquirir cuando uno no está forzado a vender a cualquier precio lo único que realmente tiene, su fuerza de trabajo, fracase estrepitosamente de tal modo que nunca, nunca, nunca el pueblo herido vuelva a pensar en una huelga como el único remedio verdadero para todos sus males.

 A lo peor, si alguien que no debe, lee esto, me denuncia por incitar a la violencia a los piqueteros, no hay tal, yo a lo único que incito, con todas las fuerzas de mi viejo y herido corazón, es a salir a la calle con toda la energía del mundo laboral a luchar por el derecho más sagrado del hombre, el de trabajar en tales condiciones de salario y seguridad que le hagan una especie de ángel fieramente humano, porque estará luchando no sólo por sí mismo sino por todos por los que, de hoy en adelante, estarán en su misma situación, desamparados ante un gobierno de plutócratas fascistas que trata de ponerlos de rodillas para siempre ante los empresarios, que no son sino ellos mismos, los que han aprovechado la confusión del pueblo para auparse a un poder que ya están ejercitando con todo el descaro para perjudicar al pueblo mismo.

 Sólo eso, nada más que eso, y este pueblo herido y acosado, que durante tanto tiempo luchó para que ahora esas clases medias traidoras a su propio origen pudieran trabajar en tales condiciones que ahora se ven tan por encima de la pobreza que se sienten enemigos jurados de la misma, de aquellos de entre los cuales se alejaron quizá para siempre, no permitirá, no debe consentir que estos desclasados canallescos boicoteen el ansia de libertad que los levanta contra tanta opresión.

 Se trata, pues, sólo de eso de que a este pueblo, tan herido que puede ser incluso de muerte, le dejen manifestar en paz, su ansia de justicia, de pan y libertad frente al capitalismo más salvaje de la historia.

 Nada más, ojalá los esbirros de ese ministro de Interior del Opus, la secta más retrógrada de España, nos permita cumplir con el derecho de huelga en paz. Si no, sólo él será el responsable de todo lo que ocurra.

Ladrones, matones y macarras. Una terrible pesadilla.

 He despertado horrorizado, un sudor frío afligía mi cuerpo, he tratado de lavarme la cara y no he podido porque del grifo no manaba agua sino un líquido negro y pestilente porque mi ayuntamiento dice que con lo que pago no puede proporcionarme otra cosa.

 He ido a la puerta de mi casa y he echado las 2 vueltas a la cerradura y he apoyado contra ella los 2 sofás que tengo en el cuarto de estar. Estoy tan aterrorizado que ya no sé lo que hago, pero no es para menos.

 Resulta que ayer intenté sacar el dinero que tengo en mi cuenta en el Banco y el director me dijo que no me lo daba, le amenacé con volver con un notario y no sólo se río de mi sino que me dijo que estaba borracho:

 -¿Un notario, a mí, pero si todo los días le pago miles de euros por todos los protestos de letras que me hace, qué requerimiento es el que me va a hacer, que no le entrego su dinero a v., pero es que realmente cree v. que su dinero es suyo, definitivamente usted está borracho, el dinero de ustedes, los cuentacorrentistas, no existe realmente y todos deberían ya saberlo, se trata de un crédito que nosotros les damos para que puedan comprar, con las tarjetas, todo eso con lo que los tenemos bien agarrados por los cojones?

 -Y ¿los que no tienen dinero ni tarjetas?

 -Esos ni siquiera existen, de verdad se lo digo. Y no lo hacen porque hoy, sin tarjetas, no se puede vivir, de manera que todos ellos han muerto.

 Y no era sino la puñetera verdad. Las calles estaban llenas de zombis, unos seres horribles con la cara de Pepe, el defensa del Real Madrid, pero cayéndosele a pedazos de tan podrida, de modo que fui corriendo a la comisaría y comprobé asombrado que el policía de guardia que me atendió también tenía la cara de Pepe, oiga, le dije, que el director de mi banco se niega a darme mi dinero, se ha vuelto v. loco, me contestó, cómo quiere que el director le dé su dinero, primero, porque ya no es suyo y, segundo, porque v. se convertiría en una especie de terrorista pasivo cuando los ladrones criminales se enteraran de que v. tenía su dinero en casa, la asaltarían y le torturarían a v. y a los suyos hasta que se lo entregaran y entonces los matarían porque habían visto sus caras y eran capaces de reconocerlos no sólo ante nosotros sino también ante el juez, entonces, le pregunté mi dinero, el producto de toda una larguísima vida de trabajo, ya no es mío, claro que no, nunca lo fue, sólo ha sido la ilusión necesaria para que continuara trabajando, parece mentira que sea v. tan viejo y no sepa casi nada, el dinero no existe realmente, es una puñetera ficción, v. trabaja toda la vida como un perro y, para que lo haga pacíficamente, su empresario le entrega unos papeles que no sirven casi para nada porque v. no puede hacer otra cosa que trabajar y trabajar, siempre, indefinidamente, porque, si no lo hace, le aplicarán esa terrible ley de vagos y maleantes y no es que vaya v. a la cárcel, en donde comería gratis, no, es que lo echarán a v. a la calle de todos los sitios y ni siquiera encontrará v. una maldita cueva que compartir con los piojos y las ratas, de modo que se morirá pronto de asco, allí, sin agua y sin luz y serán sus compañeras las ratas las que realizarán la labor sanitaria de acabar con sus restos.

 No me convenció el razonamiento del policía, de modo que fui a ver al juez pero no llegué a entrar porque en la puerta leí lo siguiente: “No existe nada tan justo, docto e incorruptible como los tribunales españoles, y si a ese carácter general añadimos el del sacerdocio católico, nos convenceremos sin ninguna necesidad de pruebas, de que no puede haber en el universo nada más tranquilo, circunspecto y humano por naturaleza que el tribunal de la Inquisición”. Firmado, el juez Varela, instructor de la causa contra Garzón, en el Tribunal Supremo, por haber intentado ayudar a los familiares de los asesinados por el franquismo en las cunetas de las carreteras españolas, a encontrar los cuerpos de sus deudos, en virtud de una denuncia presentada por Falange Española, aquella que fue precisamente la que los asesinó.

 De modo que no tuve otro remedio que elevar mis ojos al cielo y decir Señor ¿por qué me persigues de esta manera? y El me contestó, ¿persecución? Pero si no te he dado aún la infinitésima parte de lo que te mereces y entonces fue cuando me desperté horrorizado, viendo como Sergio Ramos, oyendo las notas del himno nacional, elevaba sus ojos al cielo, rezando.

 Y entonces llegó el bueno del ministro Wert y dijo voy a suprimir las becas porque no es justo que estudien esas larguísimas carreras universitarias los que luego no van a tener sitio donde ejercerlas, evitemos a los hijos de los pobres un esfuerzo tan inútil y el ministro se fue al Bernabéu porque, según confiesa, es forofo del Real Madrid.

Los amos de España

 El otro día escribí un post que titulé “El amo de España”, refiriéndome, claro está a Florentino Pérez (FP) pero es que yo soy, siempre lo he sido, y siempre lo seré, un maldito ingenuo.

 España no tiene un sólo amo, son varios. La propiedad de un país es la propiedad de sus tierras y la de sus bienes y FP ha luchado bravamente por hacerse el amo de todas las constructoras, incluso de Hochtief, la mayor de las constructoras alemanas, la mejor de las constructoras del país económicamente más poderoso del mundo porque es el dueño de la mayor cantidad de patentes, la base de la propiedad industrial, y, ahora, sostiene una lucha a muerte por hacerse con Iberdrola, la mayor compañía eléctrica española, de modo que pronto será el amo de todos los negocios que tengan que ver con la construcción española y con todo lo que se refiera a la electricidad de nuestro país.

 Pero no es el único amo de España, hay más, está, por ejemplo, Rodrigo Rato, que dejó ni más ni menos que la dirección del Fondo Monetario Internacional, el “sancta sanctorum” donde se cuece todo lo que se refiere al dominio económico del mundo, para venirse ¿a dónde?, a Caja Madrid, algo tan goloso, tan rentable desde todos los puntos de vista pero sobre todo el político, que hubo una pugna a muerte entre él, Rato, y nada más y nada menos que la mujer más poderosa de España, sí, exactamente, ésa, Esperanza Aguirre, a quien yo llamo “Aguirre o la cólera de Dios”, con permiso de Herzog, ganó quien tenía que ganar porque, al final, detrás de todos estos personajes, está él, el hombre que puso los pies sobre la mesa, casa Bush, y al que éste premió colocando su amistosa mano sobre el hombro en la fotografía más famosa de los últimos tiempos, la de las Azores.

 Cuando Aznar decidió pasar a más altas funciones que la presidencia del gobierno español, como las cosas le pueden salir mal hasta a los más grandes genios de la política, no hay que olvidar aquel “el milagro soy yo” cuando le preguntaron por el milagro español, resulta que unos moritos hicieron explosionar unos vagones de ferrocarril en la estación de Atocha, pero a él, a Aznar, no le convenía que fueran moros los     autores del atentado y se dedicó a llamar a todos los directores de periódicos del país para decirles: “Oye, Fulano, ya lo sabes, lo de Atocha es cosa de Eta, eh”.

 ¿Por qué llamaba Aznar a los directores de los diarios españoles? Porque la prensa en este país no sólo es canallesca sino, además, como no puede ser de otra manera, de derechas porque para sacar a la calle o al aire un medio de comunicación hacen falta muchos millones de cualquier moneda.

 Acabo de leer que FP, ha llamado a dichos directores para decirles que centren toda la información sobre los últimos acontecimientos desastrosos de su equipo en Casillas, el portero.

 ¿Por qué? FP apuesta siempre muy fuerte, sabe que ésa es la mejor manera de ganar  y él apostó por Mourinho, que hasta el momento de su adscripción al Real Madrid (RM) lo había ganado todo, por eso le pagó al Inter por su ficha casi tanto como por Cristiano Ronaldo.

  Pero resulta que no, que vino Mou y el jodido Barça lo volvió a ganar todo. Y a pesar de que le terrible presión sobre los árbitros ha dado todos sus frutos y éstos han favorecido al RM y perjudicado al club catalán todo lo posible, el fútbol es un puñetero juego en el que intervienen una serie de imponderables y sucede que el Málaga y el Villarreal, aprovechando unas pésimas alineación de Mou,  le empatan al RM en los minutos finales, cuando ya los árbitros no pueden hacer nada para revertir la situación y la prensa cavernaria y mesetaria, defraudada en sus ilegítimas aspiraciónes de ver a RM campeón, pierden los nervios y se los hacen perder a Mou, que junto a sus pretorianos monta ante el mundo mundial, que lo está viendo todo por la Tv, un escándalo de mil pares de cojones lo, que la prensa mundial, deportiva y generalista,comenta adecuadamente, porque hasta allí, hasta el extranjero, todavía no llega el poder del puto amo,  FP.

 Esto hiere profundamente su sensibilidad, se ve él, el Ser Superior, a los pies de los caballos ya que resulta que es su fichaje superestrella, en gran Mou, el causante de todos los males del RM y esto no puede ser, de modo que siguiendo la onda de su ídolo, el tal Aznar, llama a los directores de los periódicos y les dice que, bajo pena de exclusión de la publicidad de sus empresas y derivadas,  deben de variar el punto de mira de sus críticas, centrándolas en el que, hasta ahora, era el hombre más admirado de España, ni más ni menos que El Santo, el más famoso de todos los famosos de España, Iker Casillas, el hombre que duerme con Sara Carbonero, los Ojos.

 Y los directores obedecen y los articulistas dicen todos, con rara unanimidad, que Casillas pudo hacer más, mucho más en los 2 famosos goles, de modo y manera que “su” Mou, el hombre que él, FP, trajo para destruir al Barça no es el culpable de nada, sino que sigue siendo el mejor, “The special One”, el mejor entrenador del mundo y, por ende, el adecuado para el mejor equipo del mundo, el RM, sólo que eso sólo se dice y se escribe ya en el RM y sus cipayos, el resto del mundo hace ya mucho que proclama que el mejor equipo del mundo es el Barça y el mejor entrenador, el suyo, Guardiola. 

 “Sic transit gloria mundi”, así pasa la vida del mundo.

La psudoizquierda fascista no está de acuerdo con la alianza Psoe/IU

 
 No tenemos nada que hacer mientras esta puñetera izquierda que se autoaplaude piense con las tripas o con los cojones.

 Ninguna de ambas cosas se ha hecho para pensar.

 Daba pena, una inmensa pena contemplar en el chat de Saco, cómo la inmensa mayoría de sus pobladores proponían la abstención, conclusión a la que sólo se puede llegar cegando las fuentes de la verdadera inteligencia, ésa que ordena perseguir el mal menor en aquellas situaciones en las que situados en el mal es inevitable, como la mejor manera de luchar contra él, favorecer que el mal menos malo o más pequeño se imponga al GRAN MAL, AL MAL DE TODOS LOS MALES.

 Ésta es una idea sencilla, casi de silabario, pero aún así parece que resulta inalcanzable para las maravillosas mentes de esa falsa izquierda que, en realidad, es un fascio disfrazado y que se caracteriza por el odio cerril e indiscriminado a todo el que no comulga con sus insanas ideas, su postura se concreta en ese abominable razonamiento de cuanto peor, mejor, o dicho de otro modo, “vayámonos todos al puñetero infierno para que la gente, bien quemada, comprenda que sólo nosotros los del fascio pseudoizquierdista somos la solución” sin detenerse ni un momento a pensar que el infierno es una entidad absolutamente irreductible y que de allí, por definición, no se sale nunca, si no es de la mano de un Führer, un Duce o un Caudillo, o sea, de un jodido salvador de la patria.

 De nada sirven a estas cerradas molleras los ejemplos no tan distantes de Venezuela y otros países suramericanos que están haciendo la revolución desde donde ahora sólo puede hacerse, desde arriba, después de haber ganado las elecciones generales, pero para ello, antes, hay que ganar el número de elecciones parciales suficientes para que la gente vea con sus propios ojos que hay soluciones fuera del campo que ocupa la derecha.

 Por favor, señores, falsos señores de la ultraizquierda, aquélla que ni siquiera está conforme ya con IU, la puñetera pseudoizquierda de siempre que no es sino puñetero fascismo disfrazado, bajen de una jodida vez a la arena o suban ustedes al ring en donde se libra realmente la batalla, miren, por ejemplo, a Francia, donde nació la libertad, y donde la cultura forma parte de su propia naturaleza,  y vean cómo su ciudadanía se apresta a dar su voto a la única izquierda hoy viable en Europa, no finjan que sueñan con algo que no existe, que ya no puede existir porque el tiempo devora lo imposible.

 La abstención y el voto en blanco de generalizarse en Andalucía y en Asturias, habrían dejado el camino libre a una derecha que cuando se asienta en un territorio casi siempre lo hace para la eternidad y yo no quiero que nada se eternice porque la eternidad me aterra casi tanto como la nada.

 Y la nada es lo que ustedes, nazifascistas de la pseudoizquierda, proponen.

"De cómo equivocarse siempre en el momento justo": Castoriadis, en su disputa con Sartre.

          Castoriadis, editor de “Socialismo o barbarie”.

Si hay algo que me fastidia sobremanera es tenerle que dar la razón a un tipo de derechas y creo que el autor del artículo de referencia, el tal Carlos Sánchez, subdirector de El Confidencial, lo es.


Pero el tipo tiene razón, por lo menos, en la parte esencial del artículo, ésa en la que dice:

“Al margen de la agria diatriba mutua, lo relevante de la polémica es que pone de relieve hasta qué punto entender el momento histórico es esencial para articular el discurso político. Pero este no es el caso español, enfrascado en toda suerte de corruptelas y de mediocridades que sólo añaden ponzoña a la salida de la crisis. La España clientelar, lejos de huir de viejos errores e inercias, los repite de forma sistemática. Probablemente, por un cierto desconocimiento de su propia historia, que ha demostrado hasta la saciedad que el favoritismo y la arbitrariedad sólo conducen al fracaso colectivo.

El mismo Consejo de Ministros que pone en valor la transparencia de las administraciones públicas, nombra como consejeros de Estado electivos a cuatro retirados de la política que además de cobrar sus dietas y engordar su currículum, asesorarán al Gobierno, lo cual resta credibilidad a cualquiera dictamen firmado por Tocino, Laborda, De Palacio y Michavila

Pero este Gobierno, como el anterior, lo olvida en ocasiones. Y sólo así se explica que en el mismo Consejo de Ministros en que se pone en valor la transparencia de las administraciones públicas, se decida nombrar como consejeros de Estado electivos -no permanentes- a cuatro retirados de la política que además de cobrar sus dietas y engordar su currículum, asesorarán al Gobierno, lo cual resta credibilidad a cualquiera dictamen firmado por Tocino, Laborda, De Palacio y Michavila, además del propio presidente del Consejo de Estado, Romay Beccaría, uno de los padrinos políticos del presidente Rajoy. Si el antiguo Consejo Real no sirve para nada, es mejor echar el pestillo para siempre.

Esta endogamia de la actividad política explica, igualmente, que el rey esté fuera de la ley de transparencia con un argumento peregrino que insulta ciertamente la inteligencia. Dice la vicepresidenta del Gobierno que la Casa Real no es pública ni privada, lo cual la convierte en una figura jurídica de carácter asexuado -ni carne ni pescado-.

Esta consideración digna de la monarquía imperial del Japón anterior a 1945 es, en realidad, el origen del ‘caso Urdangarín’, que refleja lo que sucede cuando una cierta sensación de impunidad es el caldo de cultivo ideal para todo tipo de podredumbres. Si el rey no forma parte del sector público, no tiene sentido que reciba asignaciones. Pero como sí las recibe, parece evidente que debe estar sometido al filtro fiscalizador. Otra cosa muy distinta es su inviolabilidad en términos penales, como proclama la Constitución,

Tanto dislate no tendría nada de particular si no fuera porque pasa factura no sólo en términos políticos y éticos, sino también económicos. Y sin duda que los graves problemas de déficit público que padece este país tienen mucho que ver con a calidad del sistema institucional, que es, en última instancia, lo que diferencia  a los grandes países de los que no lo son. Y el hecho de que un consejero de Hacienda, como el de Madrid, se equivoque en 1.000 millones de euros a la hora de contar lo recaudado; o que Fomento siga adelante con el proyecto de AVE Madrid-Lisboa pese a que las autoridades portuguesas han dicho que no se construirá ni un kilómetro más en su territorio, sólo pone de relieve la incapacidad de un cierta clase política para entender el tiempo que les ha tocado vivir. La verdad, como decía Gramsci, siempre es revolucionaria.

Despido fulminante

El caso del consejero madrileño Percival Manglano es, sin duda, el más relevante. Si fuera director financiero de cualquier empresa, hubiera sido despedido de forma fulminante por incapacidad manifiesta; pero ya se sabe que el sistema de responsabilidades no existe en el sistema político español, donde los causantes de tamaño desmán son promocionados dentro de su partido, y ahí está el caso de Ruiz-Gallardón, que ha dejado sin pagar facturas por más de 1.000 millones de euros. Su caso no es, desde luego, el único.  Decenas de políticos defenestrados tras las últimas elecciones generales o autonómicas forman parte del Congreso o del Senado en una suerte de incentivo inverso. No se premia la gestión sino el acatamiento.

El caso del consejero madrileño Percival Manglano es el más relevante. Si fuera director financiero de cualquier empresa, hubiera sido despedido de forma fulminante por incapacidad manifiesta; pero ya se sabe que el sistema de responsabilidades no existe en el sistema político español, donde los causantes de tamaño desmán son promocionados dentro de su partido, y ahí está el caso de Ruiz-Gallardón

Habrá quien piense que ‘pelillos a la mar’. Que la existencia de una baja calidad de las instituciones no cuesta dinero al erario público. Pero no es cierto. Detrás del nuevo zarpazo de los mercados  a la prima de riesgo española, se encuentra, sin duda, la escasa credibilidad de un sistema político -y esto afecta tanto a administraciones socialistas como del Partido Popular-, que un día dice que el déficit es del 6%; otro, del 8%, y, finalmente, del 8,51%. Y cuando están cerradas esas cuentas -así se comunica a Bruselas-, resulta que tampoco es verdad. La Comunidad de Madrid -el espejo en que se mira Montoro y por eso fichó a Beteta- dice que su déficit será mayor que el previsto, y nadie se cree las cuentas de Andalucía, la comunidad autónoma con más población del país, y cuyo presupuesto huele a patio de monipodio.

No se trata de un problema menor. La baja calidad del sistema político puede arruinar decisiones de carácter económico que van en la buena dirección.

Esta incapacidad del sector público para decir la verdad penaliza a la economía española, y ahí está el caso de la reforma del sistema financiero. El ministro De Guindos dijo en su día que la nueva ronda de fusiones no costaría un euro a los contribuyentes. Pero la realidad es bien distinta. La operación Unicaja-Caja España-Caja Duero- necesitará recursos públicos -por culpa de la legislación anterior- por cerca de 2.000 millones de euros, y es probable que no será la única fusión regada con dinero público.  Como dijo Manuel Conthe en 1994 tras desvelarse la implicación del Gobierno socialista en la creación de los GAL: ‘lo que habéis publicado [en El Mundo] nos ha costado 25.000 millones de pesetas’ en términos de prima de riesgo.

La baja calidad de las instituciones explica, como diría Ortega, buena parte de lo que nos pasa. Pero en lugar de profesionalizarse el sector público se opta por tirar de voluntarismo creando meros entramados jurídicos que no responden a su finalidad fundacional. Hoy la mayoría de las instituciones son simple cartón piedra que únicamente dan apariencia de legalidad, pero poca cosa más. Y eso resta credibilidad al discurso político. Y explica ‘lo que nos pasa”.

Lo único que le falta al razonamiento de Sánchez es la explicación de las causas: ¿por qué la los españoles nos ocurre todo esto?

Sencillamente porque hemos vivido siempre bajo el dominio de la más intransigente de las derechas.

El Real Madrid y la decencia. Nobleza obliga.

Yo no sería más yo, no me llamaría José López Palazón, ni enarbolaría todos los días, por aquí, la bandera de la decencia, si ahora, después de haber leído lo que dice un madridista en el jodido As, no le diera aquí, en mis blogs, toda la publicidad que merece.

No todo está perdido en el fútbol español, a pesar de Relaño, Florentino, Mourinho y adláteres. Hay gente decente en las filas del  RM, depende de su número que lo que está haciendo esta gentuza no ya sólo con el RM sino con todo el fútbol español, tenga remedio.

Ojalá. Nadie se alegrará más que yo, que pasé gran parte de mi desvalida juventud, sufriendo hambre y frío en las gradas del 4º anfiteatro de Chamartín, así se llamaba entonces el ahora Bernabéu, viendo jugar a aquella maravillosa delantera de Kopa, Didí, Di Stéfano, Rial y Gento, hasta que las canalladas que se perpetraban un domingo sí y otro, también, hicieron que la venda se me cayera de los ojos.

“Algunos madridistas no nos rendiremos
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Guillermo Ruiz del Castillo | 25/03/2012
Dice Florentino Pérez que el madridismo jamás debe rendirse. Así es, estoy totalmente de acuerdo. Algunos madridistas no dejaremos de asombrarnos cuando Jose Mourinho, nuestro entrenador, agrede a un compañero de profesión, cuando espera al árbitro en el parking del estadio al finalizar un partido ante el Barcelona en el Camp Nou o decide que nadie pase por rueda de prensa ni hable en la zona mixta después de un encuentro. Ni dejaremos de poner el grito en el cielo cuando comprobemos con estupor que el presidente de nuestro club acata tantas agresiones a nuestra imagen sin rechistar. Insistiremos en evitar que nuestros jugadores culpen de todos los males del equipo al colectivo arbitral y trabajaremos para que ningún portavoz de nuestro entrenador se mofe públicamente de equipos rivales ni de insituciones madridistas como Jorge Valdano, tan tristemente despachado al finalizar la temporada pasada. Señor Pérez, efectivamente, algunos aficionados del Real Madrid no nos rendiremos nunca y lucharemos con insistencia mientras podamos para recuperar la grandeza deportiva de nuestro club, el Real Madrid”.