Cosmología (I) El poder absoluto.

Me gustaría que mis razonamientos fueran como esa escala de las demostraciones matemáticas en las que cada proposición se deriva de la anterior con esa inevitabilidad con la que una canallada se deriva de otra.

 La 1ª de las características del poder es la invulnerabilidad. Si un poder es vulnerable ya no es poder puesto que hay algo que no sólo escapa a su acción sino que incluso puede dañarlo.

 La 2ª característica es el dinamismo, el poder nunca se detiene, siempre está en movimiento, joder, qué palabra, cuántas connotaciones implica.

 La 3ª es su invisibilidad, si un poder es visible no sólo puede ser individualizado, identificado, sino también atacado y destruido.

 Por supuesto que hay poderes y poderes, poderes que ni siquiera pueden ser localizados y otros tan evidentes que no hace falta siquiera nombrarlos, entre éstos últimos están los judiciales y los de las fuerzas de seguridad pero éstos son poderes falsos puesto que no tienen entidad por sí mismos sino que representan siempre a otro poder que, a veces, ni siquiera es el mismo.

 El poder puro y duro es el poder supremo, ése que nadie sabe dónde está y quién lo ejerce, pero que determina que en los Usa el presidente va a llamarse Bush y, luego, Obama, o, si lo quieren, en España, Zapatero o Rajoy, pero ustedes se imaginan un auténtico poder encarnado en Bush, Obama, Zapatero o Rajoy, éstos son poderes crepusculares que sólo sirven de espantajos y que lo que dan es auténtica risa.

 El poder auténtico es ése que provoca la muerte en Siria, Irak o en Afganistán y ese hambre infinita de Africa y al que ni siquiera pueden oponerse esos podercitos que he nombrado antes, éstos son poderes, no quiero que se subleven ustedes, de risa, de una risa trágica, escalofriante, diabólica, pero risa al fin por lo que tienen de malos payasos o de pintamonas, a mí, personalmente, no me dan miedo ni Obama, ni Merkel, ni Sarkozy cuando mucho menos me dará Rajoy, por mucho que eche a la calle a millones de funcionarios y trabajadores porque no es él realmente el que los echa sino ese otro jodido poder que es desconocido, dinámico e invulnerable y que no sabemos dónde coño está pero que se halla en algún sitio, moviendo todos los siniestros hilos de la trama que hace que Obama, Merkel, Sarkozy e incluso el indolente Rajoy actúen así.

 Porque no tiene otra explicación lo que está sucediendo, no tiene explicación que Obama no se atreva a implantar una seguridad social general en su país que le daría todos los votos de los pobres que, siempre, son mayoría y por lo tanto los votos que precisa para su reelección, ni que Merkel y Sarkozy estén perdiendo tanto tiempo antes de hacer lo que no tienen más remedio que hacer, si no quieren  que Europa se disuelva como una azucarillo en un vaso de agua, y el Rajoy éste de nuestros pecados se pase todo el tiempo esperando que alguien le diga, por favor, qué hace con la recesión y con el déficit porque él, el mismo lo ha dicho, está hecho un lío.

 Porque lo que el poder real, realmente, quiere es esto: que nadie sepa realmente de qué va la cosa, por qué las Bolsas suben o bajan sin ningún aparente motivo que no sea el de su real voluntad, una vuelta de tuerca más en un escondido rincón del mundo, en el que El disfruta ejercitando un poder tan feroz como inextinguible, que no se sacia nunca y que, por eso, sigue y sigue y sigue, apretándonos a todos las clavijas porque no otra cosa es el verdadero poder, el que no tiene objeto, ni ojos, ni carne, el que no es ejercido por ningún hombre vivo, sino por una especie de Dios todopoderoso que, además, el puñetero es inexistente, de modo que cómo lo vamos a localizar y perseguir hasta arrancarle su último aliento.

 Por eso, precisamente por eso, éste es el auténtico poder.

 P/S: Y, ahora, cuando releo esto antes de colgarlo en la Red, me doy cuenta de que vs. van a decir “pero cómo este tío es capaz de decir que es de risa el poder de un Bush, que decide una guerra en Irak en la que mueren alrededor de un millón de personas”.

No, esto es una tragedia tal que para lamentarla no bastaría el llanto de todos los habitantes del mundo llorando de aquí a la eternidad, lo trágicamente risible está en que ese pertinaz alcohólico, que algún hijodeputa de demiurgo hizo presidente de los Usa, tuvo que ver luego como aquel mequetrefe, coño, que no tenía mérito alguno para sucederle a él, que había sido el Rey indiscutible del mundo ¡incluso era negro!

Fraga y la Constitución, contestando a Andrés

 Andrés dijo…

Por favor, he leído el artículo entero y pocas veces he visto tanta ignorancia y demagogia junta, pero bueno, para demostrar que todo lo que dices aquí es una soberana estupidez me quedaré con la conclusión. Dices que gracias a la constitución el partido de Fraga (AP en el 78) se hacía absolutamente necesario para hacer reformas de la misma o del tribunal constitucional. Pues si miras un poco la Historia y tienes un conocimiento del sistema democrático de este país de 4º de primaria, cosa que dudo mucho, deberías saber que para modificar la Carta Magna hace falta 2/3 de los votos de los diputados y AP por aquel entonces sólo tenía 16 escaños de 350 que para que te enteres, amigo mío en menos de un 5%, es decir, ni pinchaba ni cortaba en el momento que la constitución fue votada (por todos los españoles). Los mismos españoles que quisieron que años más tarde Fraga pasara a liderar la oposición y más tarde su partido llegara al gobierno.

Soy estudiante de Medicina y como tal me preocupo por los problemas de la gente así que te voy a dar una recetita de un medicamento que funciona divinamente contra tu problema:

Píllate un buen libro de Historia y léete un capitulillo todas las noches antes de acostarte. El consejo es gratis”.

15 de febrero de 2012 20:59

 “Suaviter in modo, fortiter in re”, que, por si no sabes latín, parece que lo tuyo es la simple aritmética electoral, significa: suave en la forma, muy duro en el fondo.

En realidad, si voy a dedicar un poco de mi precioso tiempo, a los 83 años, ya no se deben de hacer escarceos inútiles por muy tentadora que sea la proposición, no es por ti, respetado Andrés, sino por mis propios muchachos, los que me leen, los que me siguen, que se lo merecen todo.

¡Ay, amigo, la historia! Pero ¿cuál? Porque hay tantas historias como intereses, y no es la misma historia para la Faes y los preclaros César Vidal o Pío Moa, ese tipo que fue miembro del Grapo y ahora es la voz divina de la fascista ultraderecha española y yo, por poner el más modesto de los ejemplos. Verás, Andrés, cada uno de nosotros es un historiador, por lo menos, de sí mismo y toma nota, la mayor parte de las veces, involuntariamente, de todo lo que le va ocurriendo y eso, ésa, es precisamente su historia, su memoria, la única que, de verdad, vale, cuenta para él.

Incluso podríamos hablar también un rato de ese libro de historia que acaba de editar, o propiciar, la Academia de la historia y que da hasta risa, porque, creo, sólo creo, me vas a perdonar, pero casi no recuerdo nada ya de tanto como me ha ocurrido, alguien dijo algo así como que la historia sino era la gran puta, sí que era hija de la gran puta, y otros, mucho más corteses y educados “historia est magistra vitae”, dijo Cicerón, que yo te aseguro, Andrés, que es exactamente lo mismo, porque en lo que sí creo que estarás de acuerdo conmigo es que la vida es una gran putada, con más de la mitad de la población de España disfrutando de la más absoluta pobreza, con la gente que, en Grecia, ha empezado a suicidarse, al echarlos a patadas de sus viejos empleos, y, en general, el mundo entero preparándose para la gran tragedia que supone ese capitalismo que lleva en sí mismo el germen de su propia destrucción, lo que sería cojonudo si el jodido no nos implicara a todos en esa suprema tragedia que engendra la canallesca avaricia humana, ésa que tanto ensalzaron “sabios” tales como Smith, Popper y Hayek,  pero, por favor, perdona, Andrés, que ya estoy cayendo, una vez más, en la maldita demagogia.

Y sólo se trataba de hablar un poco de la historia de la aritmética electoral. Verás, Andrés, estoy totalmente de acuerdo contigo, en que yo soy un asqueroso demagogo, pero convendrás conmigo en que tú no eres más que un puñetero sofista porque te refugias en la lógica de los números, ésos que dicen que, si de 2 personas, 1 se como un pollo, la ciencia de los números, afirma contundentemente que, en el grupo en cuestión, cada uno de sus componentes se ha comido medio pollo.

Tú no dices que el tío más repugnante que ha parido madre y que se llamaba Fraga, Manuel, Iribarne, asesino de manifestantes inocentes que pretendían, que pedían democracia, ¿o era demagogia?, y por eso los mataron sus condenados esbirros, porque como les gritaba, la calle sólo era suya y nadie más que él podía hacer en ella lo que le diera la gana, eso para poner en práctica todo lo que de asesino aprendió de su admirado maestro, su caudillo, al que sirvió fielmente hasta que lo han puesto bajo tierra, y por lo que mi mujer y yo nos negamos terminantemente a darle la mano, a estrechar la suya, no por nada sino para que no se nos mancharan de sangre las nuestras, y, ahora, dime si todo esto no es más que historia, la puñetera historia de España que escrita por los Vidales y los Moa, o ese otro aún más repugnante, Sánchez Drago, que ha presumido de practicar sexo con niñas, esto también tengo que probarlo históricamente, después que ellos no se cansan de repetirlo.

Pero, te decía, que Fraga había servido fielmente a su caudillo hasta que a él, Fraga, lo pusieron bajo la condenada tierra, que ya los tiene en su seno a los dos, que por eso es por lo que yo creo en otra vida, porque, si no, ésta sería absolutamente insoportable al tolerar la suprema, la insuperable injusticia de que tipos así escaparan a una mínima condena, a un mínimo castigo por todas esas ingentes canalladas que hicieron.

Pero tú vienes ahora, tratándose de quienes se trata, y me hablas de aritmética, que justifique, exiges, cómo Fraga, que sólo tenía, “in illo tempore” no sé cuántos diputados, el 5% sólo, creo que dices, pretendía el muy jodido canalla, dominar una asamblea como la del Congreso que consta de 350, “e pur si mouve”, porque hay una cosa que se llama prospectiva, algo que tú practicarás cuando acabes medicina y estudies cómo las enfermedades tienen un diagnóstico, sí, pero también un pronóstico, de modo que un puñetero cáncer que, al principio, no es nada más que una minúscula y jodida célula, dentro de una cantidad exacta de días, que tú no sólo podrás predecir con total exactitud, sino que incluso comunicarás a sus deudos, acabará con el enfermo en la tumba, exactamente igual, tu ídolo, Fraga, sabía que aquella pequeñísima, infinitésima enfermedad que él estaba inoculando en la sociedad española, con lo que él llamaba “Constitución”, entonces sólo era una pequeña célula de sólo el 5% pero que, un buen, o mal, día, aquella espantosa semilla de muerte iba a crecer y a inundarlo todo hasta ese increíble pero absolutamente seguro no sé cuántos por ciento que ahora supone sus canallesca, al propio tiempo que terrorífica, mayoría absoluta, que da vergüenza humana por lo que de suprema ignorancia del hombre como género supone sobre lo que realmente le conviene hacer, de modo que, te lo aseguro, Andrés, que él, Fraga, con aquella hermosísima cabeza en la que, según Felipe González, le cabía todo el Estado, sabía, estoy completamente seguro, hasta el exacto  porcentaje que sus cachorros alcanzarían, algún día, en el engendro horripilante que él acababa de crear.

Y estoy completamente seguro también de  que esto, como yo lo acabo de contar, por supuesto que no estará nunca en los libros de Historia, cómo lo va a estar si supone la mayor ignominia del hombre, que planifica con la más criminal de las antelaciones necesarias y tomando todas la precauciones pertinentes para que así ocurra necesariamente y la historia, coño, esto hasta los más elementales becarios de Faes lo saben, deben necesariamente saberlo, que la Historia, sí esa gran puta de la que antes hablamos, la escriben los vencedores que, además de esto, son unos perfectos canallas.

Ya te advertí, Andrés, que iba a ser “suaviter in modo, fortiter in re”, muy suave, suavísimo, en la forma, pero muy duro, en el fondo. Lo siento, pero es que la Historia, mi historia, es así, por eso mi mujer y yo nos negamos no ya a darle la mano a Fraga sino tan siquiera a saludarle, lo veíamos, ya ves tú, rodeado de un halo de sangre, de sangre inocente, por supuesto.


La Constitución española una trampa para cazar elefantes.

Nuestra democracia es una trampa para cazar elefantes, Fraga y sus secuaces sabían muy bien lo que hacían, conocían perfectamente el mandato de Lampedusa, es preciso que todo cambie para que todo siga igual, de modo que se aprestaron a la tarea de confeccionar un texto sagrado y, como tal, intocable en el que se consagrara para siempre un estado de cosas absolutamente abominable, en el que 4 familias, entre ellas, claro, las de ellos, nos gobernaran para siempre: la Constitución.

 La constitución española, no cabe duda de que es una obra maestra, sí, claro, pero de la regresión, por donde quiera que vayas, te coge el toro de la ultraderecha y, al propio tiempo, que te está empitonando te dice “pero, coño, ¿qué quiere v., si lo que le estamos haciendo es lo constitucional, lo absolutamente democrático?”.

 -Sí, oiga, pero es que la puñetera constitución no es más que un trampantojo que ustedes confeccionaron para tenerlo todo atado y bien atado como quería su auténtico mentor, aquél que no estudió Derecho ni politología pero ahora resulta que sabía más que todos ustedes juntos, porque eligió cuidadosamente para cada tarea al hombre prodigiosamente adecuado, y, a la cabeza de todos a Fraga, al gran Fraga, ése que nos acaba de abandonar para siempre, dejándonos inmersos en la mayor orfandad, porque ¿quién nos va a hacer ahora la pirula, las pirulas que sean necesarias para que todo quede como está?

 Para mí, Fraga siempre fue un hombre tosco y brutal, pero jodidamente listo, desde el primer instante comprendió que, para sobrevivir, hay que estar al lado de los poderosos y que éstos te protegen hasta la saciedad si tú los obedeces incondicionalmente, de modo que les preguntó: “¿qué queréis?” Y ellos le respondieron: “que todo siga igual por los siglos de los siglos, amén”.

Y él, obediente, disciplinadamente, con el brazo y la mano extendidos con la palma hacia abajo, se puso a la tarea, miró a su alrededor y vio un conjunto de naciones sedicentemente democráticas regidas  todas por sacrosantas constituciones políticas y dijo: “esto es lo que nos hace falta a nosotros para que seamos iguales que todos ellos y, entonces, convenció a todas las fuerzas políticas, incluso a sus enemigos naturales, los comunistas, de que lo que había que hacer para que, al fin, todos pudiéramos vivir juntos y pacíficamente sobre la jodida piel de toro, era una puñetera constitución, ¿no era eso precisamente lo que tenían todos los otros?”.

Para unas gentes honradas y constructivas, que querían honestamente salir de los 40 abominables años de piedra, no había otra solución y hasta ese viejo, casi eterno, zorro, Carrillo, aceptó la propuesta que el otro viejo, no tan eterno, a lo que parece, le hacía, al fin y al cabo, para los comunistas, ya era un progreso que no sólo les dejaran andar por España, incluso sin peluca, sino también que les dejaran hablar, hablar, coño, sin estar al día siguiente en la puta cárcel, creo honradamente que no podían hacer otra cosa y se sentaron, ellos, uno sólo, Solé Tura, frente a todos esos otros ladrones de cuerpos que eran los otros padres constituyentes que, encabezados por Fraga, sólo representaban a la peor de las carcundias del mundo, Alianza Popular, todas las fuerzas regresivas del país, convenientemente reunidas bajo la égida del tal Fraga, más la Falange, sí, la Falange, aquel movimiento nazifascista inventado por José Antonio Primo de Rivera, con unas pocas gotas de otro movimiento falsariamente autotitulado Convergencia democrática de Cataluña y el partido socialista que acababa de renunciar a lo único que tenía bueno, el marxismo, porque, si no, no lo dejaban jugar a aquel esplendoroso y prometedor juego de la política nacional.

 De modo que Fraga, el viejo zorro, los sentó a todos alrededor de una mesa y les dijo, “sí, claro, al fin, vamos a ser como todos los demás y vamos a tener una constitución, pero, ojo, una constitución constitucionera, o sea, lo mío, para mí, y lo vuestro también para mí, como decía aquel bueno y viejo león de la fábula, una constitución esencialmente leonina en la que yo tomaré la 1ª parte porque me llamo Fraga, la 2ª, me la daréis a mí porque soy el más fuerte, ahí, lo tenéis, el Ejército, en pleno, está conmigo, la 3ª, porque, como veréis, soy el más listo y la 4ª, ay, la 4ª, el peor de los males le sucederá a aquél que toque siquiera la 4”.

 De modo que nuestra constitución consagró aquello tan democrático de que al país lo gobernarían los que ganaran unas elecciones mediante voto popular, directo, libre y secreto, pero eso, sí, con unas circunscripciones electorales conformadas de tal manera que, por ejemplo, ese pérfido partido comunista, nunca, nunca nunca, pudiera ganarlas porque cada voto suyo costaría 5 ó 6 veces más que uno de ellos, los buenos desde siempre, los de Fraga, porque era Fraga, a través del Rey y del Ejército el que realmente mandaba y todos los demás, especialmente, aquel comunista que, luego, se hizo socialista para tocar poder, sólo pudieran aplaudir las decisiones que democráticamente, claro está, a partir de entonces, tomara la ultraderecha convenientemente travestida y apoyada por ese falso, más que Judas, partido de izquierda, pero de la izquierda democrática, ojo, que para eso había abjurado del marxismo, los socialistas que, haciendo una buena pinza, como Dios manda, pactaron los artículos necesarios para que nunca, nunca, nunca, cambiara nunca nada en este país porque, todo estaba ya, mediante aquella constitución tan atado y bien atado que para todo, para modificarla, para nombrar a los jueces que la vigilarían, para todo, absolutamente para todo, se necesitaría un número de votos en el puñetero Congreso que no podría alcanzarse nunca, nunca, nunca sin el concurso de las 2 fuerzas que se habían conformado para siempre jamás como mayoritarias: el partido ultradechista de Fraga, llamárase como se llamara y esos jodidos tontos útiles que seguirían llamándose partido socialista y, para que colara mejor, obrero y español.

 Resumiendo: que Fraga, el viejo cocodrilo de la ultraderecha se tragó a todos los ¿incautos? otros padres constituyentes de tal manera que, para reformar o sea, cambiar la constitución, había que contar con su partido, para nombrar a los jueces del tribunal que iba a decidir lo que era constitucional, o sea, democrático, había que contar con su partido de una manera absolutamente decisiva o sea que el Fraga, franquista, que miraba arrobado con ojos de la más auténtica veneración al que fue su mentor, Franco, había cumplido a rajatabla su mandato y todo quedaba por siempre y para siempre, atado y bien atado, como éste le ordenara.

 Y ¿los demás? A joderse, coño,a joderse, malditos esclavos.

‘Lo que está pasando en España es espantoso’

El Mundo
DOPAJE | Richard Pound, miembro de CIO
‘Lo que está pasando en España es espantoso’
‘Creo que deberían reflexionar y tener una posición más fuerte’, avisa
Sebastian Fest (Dpa) | Madrid
Actualizado lunes 13/02/2012 10:08 horas
Richard Pound. (EFE)
Viejo conocedor del deporte y de la lucha contra el doping, el canadiense Richard Pound no tiene dudas acerca de lo que sucede en España: “Lo que está pasando allí es espantoso”.

Miembro del Comité Internacional Olímpico (CIO) y ex presidente de la Agencia Mundial Antidoping (AMA), Pound cree que España “no hace mucho” contra el doping y que “protege a sus deportistas”, algo que podría terminar perjudicando a la candidatura de Madrid para los Juegos Olímpicos de 2020.

“Si tienes un país en el que está claro que no están haciendo mucho contra el doping, que protegen a sus deportistas y cosas como ésa, puedes llegar a decir: ‘Sí, bien, quizás debamos ir a un sitio donde eso no sucede'”, dijo Pound durante una entrevista telefónica con la agencia dpa.

Ex nadador olímpico, Pound siguió esta semana desde sus vacaciones en la Florida la definición del caso de Alberto Contador, que se cerró con una suspensión de dos años por parte de la Corte Arbitral del Deporte (CAS) debido a un positivo de clembuterol.

Pero también prestó atención a la sanción al ex ciclista alemán Jan Ullrich, vinculada a la “Operación Puerto”, una gigantesca investigación de una trama de doping que se paralizó en la justicia española, aunque en los próximos meses debería revivir.

El italiano Francesco Ricci Bitti, presidente de la Federación Internacional de Tenis (ITF), colega de Pound en el CIO y miembro del comité ejecutivo de la AMA, dijo esta semana a dpa que el hecho de que la “Operación Puerto” no haya ofrecido resultados concretos genera un “daño a la imagen de España”.

“Estoy completamente de acuerdo, creo que lo que está pasando en España es espantoso”, dijo Pound, de 69 años, que presidía la AMA cuando se conoció la “Operación Puerto”.

“Me dije: ‘¡Oh, por fin vamos a dar un gran salto!’. Pero después la justicia española cerró las compuertas. Es muy malo para la reputación de España”, añadió el canadiense, que insistió en los problemas que el asunto puede generar a Madrid en su lucha con Bakú, Doha, Estambul, Roma y Tokio por ganar la sede de los Juegos de 2020.

“Creo que deberían estar pensando en esto, es una carrera ajustada, porque hay otras buenas candidatas. Si apoyas los principios olímpicos, uno de ellos es que el deporte debe estar libre de doping”.

Pound no retorcede un ápice cuando se le pregunta si realmente ésa es la impresión suya y de otros altos dirigentes del deporte: que España no hace lo suficiente y protege a deportistas dopados.

“Ésa es la impresión. El hecho de que en la ‘Operación Puerto’ sólo se descubriera a ciclistas y, más extraño aún, sólo ciclistas extranjeros, no es muy convincente. Creo que deberían reflexionar y tener una posición más fuerte”.

El “caso Contador” y unos videos satíricos del Canal+ francés en los que se presentaba como dopados a estrellas españolas como el propio Contador, el futbolista Iker Casillas y el tenista Rafael Nadal, encendieron esta semana los ánimos en España.

“Las autoridades nos tienen que defender”, dijo el jueves Nadal. “Es una campaña en contra del deporte español”. Al día siguiente reaccionó la número dos del gobierno español, Soraya Sáenz de Santamaría, que garantizó esa “defensa”.

Fue la misma semana en la que Alejandro Blanco, presidente del Comité Olímpico Español (COE) y máximo responsable de Madrid 2020, se mostró “partidario” de “revisar” el principio de la “responsabilidad objetiva”, piedra angular del actual sistema de lucha contra el doping.

Pound rechaza de plano la idea. “Es muy importante que eso no se cambie”, dijo a dpa el canadiense.

“Es imposible probar la intención, y a veces la intención no importa. Incluso si el deportista no supiese que la sustancia está en su cuerpo, el hecho es que tuvo una ventaja, los otros competidores debieron competir contra un atleta dopado”.

Eso sí: Pound estaría a favor de establecer un umbral, una cantidad a partir de la cual el clembuterol se considera doping. Ese matiz no existe actualmente, y hubiera muy probablemente evitado la sanción a Contador.

“¡Claro que sí! Hay muchas sustancias que, detectados en un nivel mínimo, no implican doping. Pero esto de los umbrales es algo que da vueltas desde hace mucho tiempo. El ‘ratio’ (de doping) para la testosterona solía ser de 6 a 1, ahora es de 4 a 1… Estas cosas cambian, pero no el principio de la responsabilidad objetiva. Eso se respeta estrictamente: si está en tu cuerpo, es tu problema”.

Fascismo puro y duro, o sea, deporte y política. Del “panem et circenses” neroniano, al pan y fútbol franquista.


 Una ola de falsa indignación ha recorrido el país porque los franceses nos han quitado la careta de un manotazo,  atreviéndose  a decir no lo que todos dicen sino lo que todos piensan: España es un país tramposo no sólo ya por vocación sino también por necesidad, porque necesita tapar de alguna manera toda esta asquerosa mugre de vejación y de explotación que practica con respecto a sus ciudadanos.

 Los franceses tienen razón, claro que sí, porque ellos inteligentes y racionalistas, no se han dejado y no se dejarán nunca embaucar por sus gobernantes porque tienen muy presente que el deporte, como nos enseñó Marx, no es sino una superestructura económica, de manera que acabará dominado por los que tengan la supremacía en esta materia.

 Estoy completamente seguro de que hubo una reunión en los altos estamentos del deporte español, en la que el máximo responsable advirtió que había que hacer algo urgente para que el deporte español no dejara de ser el mayor, o quizá, el único orgullo nacional, y se tomaron medidas decisivas para que se aflojara el control de dopajes y para que esa apabullante hegemonía del Club de Futbol Barcelona acabara de una puñetera vez porque la gente estaba perdiendo interés por el deporte rey y ésa podía transformarse en una depresión de incalculables consecuencias: si la gente deja de ocuparse del Barça, de Nadal, de los Gasol, de  Contador y demás comenzará a preocuparse por otras cosas y eso no nos conviene a nosotros, los que gobernamos, de ninguna manera. De modo que el deporte se convirtió en la 1ª tarea nacional, como en los buenos y plácidos tiempos de Franco.

 Dicho y hecho: el Madrid lo ha ganado todo menos sus partidos directos contra el Barça, a pesar de que los árbitros lo han intentado  con todas sus fuerzas.

 Este de los árbitros es el signo más representativo:

 Todo el mundo está de acuerdo en que el Madrid juega al contraataque, o sea, que sólo está en el área contraria el tiempo suficiente para marcar y que el Barça, por el contrario, tiene casi un 80& de posesión del balón, o sea que mientras uno pasa por el área contraria como un rayo de sol, el otro prácticamente vive allí, pues, bien, las faltas en el área contraria, penaltis, pitados a ambos conjuntos son:

 El Madrid ha recibido once penaltis consecutivos a favor y ninguno en contra

El Madrid suma once penas máximas a favor, diez en esta Liga y una en la anterior desde su último penal en contra

Undiano Mallenco la lio con una expulsión rigurosa a Iborra que supuso el empate a uno de penalti.

 Sport. Redacción | 13.02.2012 | 04:05h
“El Real Madrid ha reforzado su liderato también desde los once metros. Hasta once penaltis consecutivos lleva acumulados desde que le pitaron el último en contra, frente al Barça en el Bernabéu.
Desde el 1-1 de la pasada temporada contra los azulgranas el 16 de abril, no han recibido ninguno más en contra, mientras que el Barcelona apenas ha contado con cuatro a favor. Demasiada ventaja si se tiene en cuenta que todos han sido pitados en el estadio blanco, salvo ante el Sevilla en el Sánchez Pizjuán. Getafe, Osasuna y Levante anoche, además de Athletic, Rayo y Atlético, en estos tres casos incluso por partida doble. En el recuerdo quedan además las manos no señaladas de Higuaín ante el Valencia y de Pepe con el Getafe.
 Y la misma diferencia abismal se observa en el conjunto de faltas señaladas a favor d euno u otro equipo Y ES UNA VERDAD COMO UN TEMPLO ASUMIDA POR TODOS QUE LAS LIGAS NO SE PUEDEN GANAR CONTRA LOS ARBITROS y esto lo reconocen los de afuera, así el entrenador de más prestigio Mundial, Ferguson, dice literalmente que “Creo que el Barcelona sigue siendo el mejor equipo de Europa”, a pesar de que en la Liga se encuentra ya a 10 puntos del Madrid, no dice por qué, seguramente p orque se lo impide el fair play inglés, pero los franceses, al fin y al cabo, latinos, dicen las verdades como puños, en España, los deportes son la fiel expresión de la podredumbre que nos invade plenamente porque esa gentuza que nos gobierna desde hace muchos años, sabe, porque así se lo enseñó su Caudillo, que el deporte debe de ser la tapadera que todo lo oculte”.

Porque resume de modo admirable cómo y por qué se ha producido esa inversión de la tendencia ganadora a favor del Madrid, a continuación incluimos el artículo publicado por Emilio Pérez de Rozas, 13.02.2012 | 04:05h, diario Spor:

 “Ha ganado. El Barça debería de hacerle el pasillo en el Camp Nou. Ha ganado. Es un monstruo. Vaya pájaro, vaya manipulador, ¿vaya técnico? Bueno, dejémoslo. Pero ha ganado. Llegó y esgrimió la misma estrategia que hizo en cuantos países visitó, entrenó y ganó la Liga. Criticó a todo el mundo, especialmente la ley del fútbol que se utilizaba en ese campeonato, dijo que le maltrataban, que le tenían manía, que beneficiaban a sus rivales y, sobre todo, destrozó al gremio arbitral.
 Y los árbitros se asustaron, pensando que, en efecto, de la mano de quien fuese, ser superior o no, les podía pasar algo. Y, llegada la segunda temporada, aquella que él siempre define como la mejor suya, la ideal, aquella en la que recoge los frutos sembrados, empezaron a ayudarle descaradamente. Por eso son buenos sus segundos años. No porque ya tenga implantado un sistema de juego o acierte con la alineación (todos hemos coincidido de que la formación ideal del Real Madrid le ha salido por chiripa a su `míster¿, cuando estaba contra las cuerdas), sino porque los colegiados ya pitan atemorizados.
 Ha terminado ganando y aquellos que siempre, siempre, siempre, han respetado a los árbitros, han sido peor tratados que aquellos que siempre, siempre, siempre les faltaron al respeto. Ha ganado, que se le va a hacer. Llegó y a todos nos sorprendió que fuese tan osado como para acorralar al gremio arbitral, al Comité de Competición, a la Liga, a la Federación y hasta a quien pone los horarios televisivos de los partidos. Creímos, ingenuos nosotros, que eso le pasaría factura. Pero, no. El pícaro ha ganado y se encamina a conquistar un nuevo título en un nuevo país. Sombrerazo para este mago portugués que, encima, se ríe de todos nosotros.
 Lo que anoche ocurrió en el Bernabéu, donde el Real Madrid, digámoslo ya, de José Mourinho, amo y señor de la `Casa Blanca¿, por delegación y entrega de Florentino Pérez, demuestra que `Mou¿ sabía lo que hacía: los árbitros han terminado comiéndole en la mano. Cierto, el Barça se ha dejado un montonazo de puntos en la Liga, casi todos ellos jugando, o no, porque a veces no ha jugado, como visitante, pero lo que anoche hizo Undiano Mallenco, en la noche donde, efectivamente, se empezaba a decidir todo, o casi, fue besar la mano que les insultó, que les maltrató. Porque Sergio Ramos debió de ser expulsado (al igual que ocurriera con Lass frente al Barça) a un minuto del descanso por agredir, sin balón, por la cara, porque quiso, porque iba de blanco, a Del Horno. Y el Madrid tuvo que jugar con diez (0-1) desde ese instante. Y el penalti de Iborra no merece la segunda amarilla, pero se la enseñaron y el Levante jugó toda la segunda parte con diez. Así es la vida en el micromundo de `Mou¿. Un monstruo, la verdad”.

Garzón, sí, otra vez, pero, en este caso, se trata de una discusión filosófica

 Como uno, aunque quiera, no puede dejar de pensar, acabo de darme cuenta que el debate entre Joan Marti, el abogado de Gandía y yo, no es sino el viejo pleito entre relativistas, yo, y fundamentalistas, él, yo no creo en nada que no sea la vida misma, o sea, la naturaleza y él cree en las construcciones humanas, en este caso nuestro, en el Derecho positivo, o sea, la Ley, si la ley dice algo, este algo es verdad no por otra cosa sino porque lo dice la ley.

 Así como hay un fundamentalismo religioso, Dios existe porque lo dicen el Papa, o los concilios, o el Ayatolá Jameini, o los equivalentes a los concilios de Irán,  la ley es la ley y tiene un valor universal porque la dicta el Congreso, y todos los seres civilizados de este mundo tenemos que aceptarlo así porque, si no, todo se va al carajo. Y dicho así no cabe la menor duda de que todo es perfecto y funciona como un puñetero reloj. ¿No?

 En cambio, para mí, no hay más verdad que la que se deduce de la naturaleza de las cosas, o sea  iusnaturalismo frente a iuspositivismo. Para mí, Garzón no es más que un pobre ser humano más atrapado en su circunstancia humana, juez que actúa en España, y, para él, Garzón es una especie de ángel caído al que hay que condenar porque lo dice la ley.

 Oye, ¿y a mí que este debate de ahora me gusta mucho más, aunque sea el mismo, que todo ese lío de leyes y de artículos?

 Y es que así como la religión no es más que un lío de sacerdotes y de mandamientos, el Derecho no es más que otro lío de jueces, abogados, fiscales y de leyes.

 Por eso yo creo que soy un abogado especial,muy especial, porque no creo en las leyes, ni en los jueces, ni en los fiscales, ni, por supuesto, en nosotros, los abogados, que no somo sino la encarnación moderna de aquellos jodidos sofistas griegos que vivían, los puñeteros, de demostrar un día una verdad, y, al día siguiente, la contraria.

 Pero la verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero, por supuesto que, en este caso, el porquero soy yo, simplemente, porque soy el que está frente a la autoridad de los jueces, pequeños, o grandes, quién lo sabe, agamenones.

 Y ya me parece estar oyendo a millones de millones de contradictores que me gritan: “Oiga, pero si la verdad absoluta no existe” y yo les respondo sin gritar, “claro que no y eso es precisamente lo que yo digo, por eso digo también que soy un relativista”.

 No le demos más vueltas, señores, Garzón ya no es más Garzón sino simplemente la víctima propiciatoria, el sacrificio que todos hemos ofrecido a los dioses y que éstos, gracias a Dios, han aceptado, al fin, de modo que el ciclo ritual ha acabado y él, qué paradoja, se encamina, resignado, a su destino en la Corte Penal Internacional, mientras los sacerdotes del ritual español, descansan, al fin, profundamente, reclinados en los magníficos sitiales de nuestro Tribunal Supremo porque ellos, pese a quien pese, incluso a ellos mismos, han cumplido con su misión, castigar al impío Prometeo que se había atrevido a arrebatar el fuego sagrado del Derecho a los dioses, para intentar aproximarlo a los hombres, haciéndose, pues, reo de la más alta de las traiciones a su propio destino que, está claro ya, no es sino el de ser, por siempre y para siempre, juez.

 De modo que, lo reconozco, el juez Varela tenía toda la razón del mundo cuando decía aquello de que “Dios había venido 2 veces al mundo, una, en Judea, Cristo, y, otra, en Jaén, Garzón”, y los 2 han sido virulentamente crucificados.

 Pero qué le vamos a hacer, si así es la vida. Ya lo decía el que, para mí, es el más divino de todos los hombres, el jodido, el puñetero, el canallesco Marx : todo no es más que jodida economía y es por ésta por la que se mueve el mundo a través del no menos jodido materialismo dialéctico, de manera que Garzón se halla, al fin, donde tenía que estar, en un sitio donde no pueda hacer mucho daño porque el jodido tipo se había creído de verdad eso de que los hombres pueden ser realmente dioses, o sea, jueces, dueños de la vida y de la fortuna de los pobres hombres.


Garzón, cosas de letrados


 Joan Marti, el compañero letrado de Gandía,vuelve sobre el caso Garzón y, a pesar de que tal vez a ustedes ya les está cansando el asunto, no tengo más remedio que atenderle:

 Amigo Joan: acuso recibo a tu cariñoso comentario que, en principio, iba a dejar sin respuesta por no alargar esto demasiado que ya lo es y mucho y, por tanto, debe tener muy cansados a nuestros lectores, por cuestiones que, además, a lo peor no les interesa demasiado, quiero decir absolutamente nada ya que, ahora, sí, se trata de simples cuestiones de picapleitos.

 Pero, al hacer, como es mi costumbre, una relectura de tu texto, veo un par de cosas que me parece incluso temerario no aclarar porque, al fin y al cabo, estamos actuando ante la opinión pública.

 A) dices tú refiriéndote al recurso de Liaño ante el TEDH de Estrasburgo que: “Incidentalmente, en el tema de gómez de liaño, incurres en error manifiesto, supongo que involuntario, ya que en julio del 2008 el TEDH en relación a su juicio declaró que «ha habido violación del art. 6.1 del Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales.. que establece que toda persona tiene derecho a que su causa sea oída … por un tribunal independiente e imparcial”. Como jurista debes saber –y aclarar a los lectores en vez de decir que sólo condenó al estado a pagarle 5000€- que el citado TEDH no pudo anular las sentencias del tribunal supremo ni del constitucional porque carece de competencias para ello, limitándose a imponer al estado la multa de 5.000 euros en concepto de daños morales, ya que el mismo, como sin duda sabes, no tiene atribuciones para anular normas, actos dministrativos, ni sentencias judiciales, limitándose sus competencias examinar y declarar la vulneración de los derechos recogidos en el convenio por parte de los estados parte, y en su caso a conceder a la parte perjudicada una satisfacción equitativa”.

Mi respuesta:

a) Empiezo yo a dudar también de tu imparcialidad objetiva (es broma, eh) porque veo que omites en la superficialísima reseña que haces de la sentencia del TEDH de Estrasburgo, aquellos extremos que no convienen a la tesis que tú mantienes.

Por supuesto que el TEDH no tiene competencia para anular las sentencias, o sus efectos, mejor dicho ,que ante él se recurren porque ello supondría 2 cosas: 1) que las circunstancias socioeconómicas y personales de los litigantes sufrieran una alteración fundamental contrariando el precepto de cosa juzgada lo que la necesidad de mantener la seguridad jurídica no soportaría de ninguna manera  y 2) la falta de soberanía que de ello se derivaría respecto al Estado demandado.

Pero lo que no le está vedado de ninguna manera el TEDH es hacer una sentencia sólo declarativa en la que establece taxativamente las infracciones cometidas por el tribunal “a quo” al propio tiempo que determina igualmente una compensación pecuniaria al afectado por la infracción de las garantías que suponen los derechos fundamentales.

 Pero aún hay más en contra de tu posición. La llamada imparcialidad objetiva, cuando concurre una circunstancia en la persona de uno o varios de los jueces que conocen de un asunto que supone no la presencia de una causa real y comprobada de falta de imparcialidad sino tan sólo su apariencia, haber participado de alguna manera en cualquier actividad a lo largo del camino de la causa que le hubiera hecho así adquirir algún interés personal en el resultado del juicio, no sólo es una especie de “delicatessen” jurisdiccional tal que no da pie siquiera a entrar en el fondo del asunto, como sería la obligación de cualquier tribunal, sino que, además, la sanciona con la ridícula indemnización al perjudicado de CINCO MIL EUROS.

 Y es que, como tú sabes muy bien, esta doctrina de la imparcialidad objetiva de los jueces, es una exquisitez jurisdiccional que unos jueces supersofisticados  y aristocráticos se sacaron de la manga, creo yo, que como demostración de la extraordinaria finura de sus análisis jurídicos por que, como tú habrás comprobado ya personal y profesionalmente alguna vez en tu ya dilatada vida activa ante los tribunales, éstos son sumamente remisos a aceptar la existencia de causas de pérdida de la imparcialidad hasta el punto de que a mí, en casi 40 años de ejercicio, sólo se ha aceptado una vez no ya la recusación que eso, como tú sabes muy bien es casi inconcebible, sino la abstención, porque la judicatura en general piensa que es un baldón para ella el hecho de que se dude siquiera de la posibilidad de la posibilidad de que uno de ellos pueda asumir su función jurisdiccional, consciente de su pérdida de imparcialidad o de su incursión en la terrible fragilidad que supondría que un juez admitiese que no era capaz de reprimir su instintiva simpatía por uno de los contendientes.

Creo que tú y yo, que hemos actuado ante los tribunales mucho tiempo, sabemos que si alguien de la curia comete el error de atribuir a un miembro de la judicatura la posibilidad de no reprimir sus simpáticos instintos o su insuperable fobia hacia uno de los litigantes, mediante el planteamiento de la abstención o subsiguiente recusación, más le vale atarse una piedra al cuello y arrojarse de cabeza el mar porque, a partir de ese momento, va a ser muy difícil que los jueces, si pueden, no le hagan pagar duramente su atrevimiento.

 Tan es así que incluso tú no tienes más remedio que reconocer que el propio TEDH no declaró la existencia de vulneración de derechos fundamentales del procesado con la entidad suficiente para anular la sentencia, cosa que en estricto derecho no puede hacer porque no tiene las pertinentes soberanía y competencia, limitándose a la ridículez de condenar al Reino de España a indemnizar con 5000 euros de los perjucios ocasionado por su jueces a lo largo de todo un procesa que había significado ni más ni menos que la expulsión de un juez ciertamente prestigioso de la carrera judicial.

 B) Otra cuestión interantisima que tambiénplanteas es la de que a Liaño se lo llevaron por delente las influencias que el grupo Prisa tenía tanto en la Acudiencia Nacional, como enel Supremo y en el Constitucional, que, como no has leído todos mis posts sobre esta cuestión, es el fondo de mi postura ante la jurisdicción española, que, a todos los niveles se halla totalmente sometida, no sé si sometida es la palabra adecuada, ya que lo hace con sumo gusto, a todo lo que signifique poder.

 C) Dices también “resulta contradictorio tu discurso posterior sobre la injusticia de la sentencia en base a consideraciones semánticas y de filosofía moral del derecho. Como sabes, en primero estudiamos derecho natural y en quinto filosofía del derecho, y la retórica y juegos de semántica y semiótica en torno al derecho natural, positivo, etc., en ambas asignaturas “marías” es bien conocida, (como en el derecho internacional público los principios de no injerencia, etc.) pero luego en el foro y en la práctica queda el principio de que “justo es lo que dicen los jueces y justicia es lo que establecen las sentencias”, al igual que se invaden y asolan países (irak, libia..) a despecho de convenios, declaraciones y tratados. Por tanto, la sentencia de garzón, desde un punto de vista formal y legal es exquisitamente justa y en este punto te haré un par de aclaraciones sobre mi punto de vista que me parecen imprescindibles para saber dónde estamos.
Invocando o no cuestiones de lege ferenda, ratio legis o las enseñanzas del proceso de nuremberg, el mantener la antinomía justo/legal es un argumento inválido, dicho sea con todos mis respetos, porque, como te digo, cualquier abogado sabe que “justo” es lo que establece una sentencia, sin más historias”. (¡¡¡¡¡) “La cosa, admirado amigo, es bien sencilla: A) Si se acepta el estado de derecho, hay que aceptar sus reglas; sus tribunales legalmente constituidos y sus resoluciones, porque ellas son las justas Y NO NUESTRO CRITERIO y B) Si no se acepta, el resto sobra, y ya no vale la pena hablar de jueces y sentencias injustas, prevaricaciones.., porque huelgan las tipologías penales que – como refirió marx- no son otra cosa (en este contexto y punto) que la superestructura ideal/literaria que fija los mecanismos y sistema de dominio de una clase sobre otra ejercido a través de su policía y sus tribunales. (Yo personalmente, por si no me habías filiado, soy seguidor de esta segunda tesis desde los 16 años por lo que no será necesario que me convenzas de la irracionalidad del sistema). Sin embargo, lo que no se puede hacer en términos dialécticos y de elemental honestidad intelectual es mantenerse en la ambigüedad y, aceptando unas reglas de juego, abandonar la partida cuando uno no gana……
En fin, amigo, aunque respeto y comprendo tu punto de vista, creo que la gente de izquierdas nos debemos a la racionalidad discursiva más que a pulsiones y emociones, y desde luego no comparto tu último párrafo cuando dices “De modo que, para mí, Garzón, en este caso de las escuchas, tal vez teóricamente violó unas leyes que intentaban proteger a unos delincuentes de tal manera que pudieran seguir cometiendo delitos como el blanqueamiento de sus capitales delictivos, violación sólo formal del Derecho positivo, mientras intentaba evitar la realización de un delito que la Justicia natural universal no debe dejar sin castigo., ya que sobre la premisa de que estamos en un estado de derecho” (¿?)”las leyes hay que respetarlas, y lo mismo sucede con el derecho de defensa, confidencialidad con el abogado y principio de acusación y obtención de pruebas para la acreditación de la verdad material. Lo contrario lleva a un estado policíaco donde el fin justifica los medios y para eso obviamente sobran jueces, fiscales y abogados; basta sólo con la policía y huelgan procedimientos legales y demás gaitas, ..o a un estado revolucionario donde el sistema se reequilibra y cambia radicalmente toda esa normativa, los tipos penales, etc… pero eso es otra historia, no?.Un saludo afectuoso desde la discrepancia”.

Respecto a todo esto, amigo Joan, sinceramente no tengo nada que decir porque creo que tú lo has dicho todo.

 Un abrazo, por que las discrepancias, son la sal de la vida.


Garzón, nuevo juicio extrajurisdiccional sobre su sentencia condenatoria por su prevaricación en el caso Gürtel

 abogadosturnodeoficiodegandia dicen, en un comentario a mi post “Garzón, el prevaricador prevaricado”.febrero 10, 2012 a las 8:57 am  (Editar):

“Amigo Palazón.
Te escribo esto por la coincidencia de un amigo-lector común (severiano bocanegra) que nos sigue a ambos y que me dice que entre los dos lo liamos.. Veamos pues el lío o debate.
Yo también soy abogado y ejerzo desde hace 27 años. De modo que conozco como tú los líos entresijos, funciones y disfunciones de la justicia. Suscribo al 100% los cuatro primeros párrafos de tu escrito, pero creo que yerras en los restante, salvo que no hayas leído la sentencia o te ciegue la pasión o la mal entendida ideolgía en términos apriorísticos..Te transcribo en ese punto el borrador de un post que próximamente pondré en mi blog (http://joanmarti.wordpress.com/) donde expongo mi postura, como persona, militante de la izquierda sin siglas, y como abogado”.

 A lo que yo respondo, allí: febrero 10, 2012 a las 8:18 pm  (Editar):

“Si me lo permites, amigo y compañero Joan, voy a intentar responder, punto por punto, a tu amabilisimo escrito, como si se tratara de una demanda, pero lo voy a hacer no aquí, en este espacio y en este momento, sino en la 1ª página de mis blogs. Hasta luego, un fuerte abrazo”:

 PRIMERO.-

A)”Una de “memoria histórica” selectiva; Garzón VS Gómez de Liaño

Tras la sentencia condenatoria de garzón, se están produciendo en cascada declaraciones de sus amigos y fans, quienes no tienen inconveniente en situarlo por encima del estado de derecho”.

CONTESTACION:

Ni en uno sólo de los trabajos que he colgado yo en la Red, sobre el juez que nos ocupa,  he dejado de exponer que, para mí,Garzón no es sino un juez más, con todos los defectos que esto implica, de modo que no he tenido inconveniente alguno en decir que es narcisista y prevaricador, de hecho, mi último post, al que tú precisamente te refieres, se títula: “Garzón, el prevaricador prevaricado”.

 B).”La cosa para ellos es así de clara: Los 7 magistrados del tribunal supremo que le han condenado por unanimidad resultan ser crueles y fascistas, y ellos, los firmantes y amigos, son los justos, y los que, con el conocimiento de causa que les da el no haber leído ni un folio del sumario, le hubieran absuelto de todas todas, ejerciendo la pura justicia; garzón, es simplemente un mártir, un chivo expiatorio de algunas fuerzas ocultas innombrables, simplemente porque lo dicen ellos”

 CONTESTACION:.

Si tú fueras uno de mis lectores habituales y hubieras leído los 10 ó 12 posts que he publicado ya sobre este asunto, sabrías que yo efectivamente pienso, aunque no quiera hacerlo, que los 7 magistrados de TS, que le han condenado son muy crueles y, además, fascistas, y este pensamiento yo, te lo prometo, no lo he buscado sino que se me ha impuesto por las indeclinables leyes de la lógica:

Definición de fascista, según el DRAL:1. adj. Perteneciente o relativo al fascismo-2. adj. Partidario de esta doctrina o movimiento social. U. t. c. s.-3. adj. Excesivamente autoritario.
fascismo.(Del it. fascismo).-1. m. Movimiento político y social de carácter totalitario que se produjo en Italia, por iniciativa de Benito Mussolini, después de la Primera Guerra Mundial.
2. m. Doctrina de este partido italiano y de las similares en otros países.
totalitarismo.
1. m. Régimen político que ejerce fuerte intervención en todos los órdenes de la vida nacional, concentrando la totalidad de los poderes estatales en manos de un grupo o partido que no permite la actuación de otros partidos.

 Para mí, como persona o ente dotado de razón, cuyos dictados se imponen a las falsas impresiones o apariencias, el régimen que el dictador totalitario Franco, impuso en España sigue plenamente vigente, a veces, incluso a través de las mismas personas, el Rey, de modo que el aparente sistema democrático español es precisamente eso, una simple apariencia, o ¿cómo enjuiciarías tú a un sistema en el que se permita no sólo la existencia de asociaciones que no esconden no ya sólo su  origen plenamente fascista, como Manos Limpias o Falange Española, que no sólo no las suprimen de los registros de asociaciones o fundaciones sino que les permiten incluso ir por ahí dando lecciones de democracia y juridicidad cuando deberían de estar perseguidas a muerte por la propia Ley y el Derecho como copartícipes de los delitos de genocidio y otros contra la humanidad que tú y yo sabemos ciertamente que se perpetraron en este desdichado país.

 Que estos organismos o entes fasciosos, que ni siquiera se han preocupado de intentar enmascarar su origen no sólo vivan, estén vivos y habiten todavía entre nosotros, sino que como diría el propio Cicerón, señalen con sus dedos a todos y cada uno de los que entre nosotros les estorban no es sino una de dos, o una aberración histórica que todos nosotros debemos desechar inmediatamente o, es precisamente al revés, que la aberración histórica somos precisamente nosotros, los que nos llamamos y pretendemos demócratas y no somos sino unas criaturas ficticias que ellos, los sempiternos fascistas, se han sacado de la manga para que se cumpla al pie de la letra el mandato tan hipócrita como canallesco de Lampedusa que decía aquello tan siniestro de es preciso que todo cambie para que todo siga igual, de modo que son ellos, lo hijos de carne y de hueso o sus discípulos más convencidos los que siguen ejerciendo en este país las mismas magistraturas que funcionaban incluso con los mismos nombres que cuando “reinaba” el propio Franco y no este fantoche cuasi lusitano que nos dejó no atado sino atornillado en el trono.

 O sea, amigo Joan, que lo siento, pero para mí, los magistrados de TS, como todos los jueces españoles o son  fascistas por naturaleza y gracia o se tienen que hacer fascistas sino quieren seguir el camino del propio Garzón, que ésta es otras de las cosas perseguidas con este sentencia, la advertencia a todos los jueces para que se anden con cuidado si no quieren seguir su ejemplo.

 C) “En concreto, el portavoz de justicia del psoe, aunque, según dice, “desde el partido socialista se respeta y se acata la sentencia de todo tribunal y si se trata del Tribunal Supremo español, si cabe, todavía más.. tengo que decir que no nos gusta.. y que, curiosamente, además, sea el primer condenado en una trama gravísima de corrupción y es el juez instructor la primera persona que resulta condenada..”. Cayo Lara, por su parte, concluye en que es “Es un día triste para la justicia española y para los demócratas”. Pues amigo cayo, si demócratas son los que defiende antes a un juez que a la ley y la igualdad de todos los ciudadanos, pues eso, bórrame de la lista”

 CONTESTACION:

 El socialista casi dice lo mismo que tú, de modo que no hay cuestión.

 En ncuanto a lo que dice Cayo Lara, es tan poco que casi no merece comentario alguno y esto a tí incluso te parece demasiado, de tal modo que pides que se te borre de la lista de demócratas simplemente porque este hombre no está de acuerdo con una sentencia que él, considera, con todo derecho, creo yo, que lesiona la justicia y la democracia..

 D) mayor comentario parece que te merece lo que afirma Jiménez Villarejo

 “Otro que de la cueva sale es jiménez villarejo, ex fiscal y ex magistrado, quien, llevado por su amistad con garzón suelta lo de que “Hoy es un día de vergüenza para el sistema democrático, para el sistema judicial.. ojala nunca hubiéramos llegado a esta situación. Por encima de todo quiero destacar mi absoluta solidaridad con un juez inocente, baltasar garzón, frente a otros que yo creo que son mas culpables en el supremo, en el cual hay y dos miembros, luciano varela y marchena, que nunca deberían haber formado parte de esa sala. Es evidente que han acreditado su enemistad expresa o implícita con el juez baltasar garzón.. los magistrados del Supremo son una casta de burócratas al servicio de la venganza institucional”. Este hombre, también fiscal vedette y estrella en su día, tristemente se mueve en la línea de la pura enajenación mental transitoria, en la de un hoolligan que transita por la frontera del desacato, inimaginable en quien durante tantos años ha formado parte de salas y tribunales que dictaron tantas sentencias, justas o injustas”.

 CONTESTACION:

 Yo no sé si tú eres plenamente consciente de que cuando atribuyes a Jiménez Villarejo la condición de fiscal vedette y estrella en su día y afirmas que se mueve en la línea de la pura enajenacióln mental transitoria que linda con la frontera del desacato, figura que, por cierto, ha desaparecido totalmente del ordenamiento jurídico español, nos atribuyes también a todos los que pensamos como él la misma condición.

 En la consideración de la situación jurídica de los magistrados Varela y Marchena respecto a formar parte de un tribunal que juzga a un inculpado al que ellos han instruido las diligencias correspondientes a causas contra él, yo, personalmente, voy mucho más allá que el ex-fiscal, creo que si desde el punto de vista jurídico procesal es una aberración que lo hagan, pero desde el punto de vista ético me parece sencillamente abominable porque subjetivamente su mente está llena de prejuicios lo que les impedirá conservar su imparcialidad.

 E) “A todos estos que ahora levitan de santa indignación contra la injusticia porque ha condenado a su amigo o colega, (sin necesidad de recordar la actividad “democrática” de garzón con los vascos, la ley de partidos y otras cosas), habrá que refrescarles la memoria de cuando el asunto del juez gómez de liaño; de aquel juez, –también de la audiencia nacional y a la sazón amigo del mismo garzón que luego se la clavó doblada-, que se atrevió –tremendo pecado y herejía!!- a procesar a polanco, juan luis cebrian y a todo el consejo de administración de sogecable por apropiación indebida, y acabó siendo él empitonado por prevaricación, humillado y apartado de la carrera judicial, lo que conmovió el mundillo judicial y de los abogados, siendo luego condenado el estado español por el tribunal de derechos humanos de estraburgo que hubo de restablecer los derechos de este hombre. Y dónde estaban entonces estos garzonistas solidarios?, o es que gómez de liaño era menos juez o fue menos injustamente condenado?. Tal vez es que el pecado de gómez de liaño fue ir contra el falsimedio PRISA y contra polanco; poderes absolutos del estado en aquella época junto con botín, al igual que hoy, de cuya mano bebían y beben los mismos garzonistas de ayer y de hoy? Pues no sé, sigamos, sigamos pensando, porque cuando estos se autodenominan de “izquierdas” me hacen sentir incómodo, pues tambien así me considero yo y me producen un poco vergüenza ajena”.

 CONTESTACION:

 No es en modo alguno imputable a ti el hecho de que no hayas leído todo cuanto yo llevo ya escrito sobre este asunto, pero si lo hubieras hecho, tal vez te hubieras ahorrado escribir este último apartado.

 Creo, como tú, que Garzón no tuvo un comportamiento ni mucho menos ejemplar en su actuación respecto al que entonces parecía ser su amigo, ya que la actualidad gráfica de los medios de comunicación madrileños nos los mostraban, casi todos los días, saliendo juntos de la Audiencia Nacional a desayunar, y que su actuación como testigo contra él fue fundamental en orden a la condena por prevaricación de su compañero y amigo.

 A propòsito de esto, me parece advertir cierta contradicción entre los propios términos en los que se produce tu postura, de una parte afirmas que hay que confiar en los jueces simplemente porque son jueces como si no fueran también seres humanos sujetos a sus filias y a sus fobias, de las que están llenas las historias de estos jueces que han instruido las causas contra Garzón respecto a él, y, luego, tú mismo pones de manifiesto, con toda justicia a mi juicio, la actitud que yo considero incluso prevaricadora del juez en cuestión, cuando no dicta resolución de abstención a lo largo de todos las causas que continuó instruyendo contra sus compañeros del gobierno de Felipe González cuando era evidente que incurría en amistad íntima o enemistad manifiesta.

 Pero, volviendo al tema, me ha parecido entender que defiendes la actitud de Gómez de Liaño en su intento de cargarse la dirección del grupo Prisa.

 Y esto sí que no lo puedo entender. Que Prisa se mereciera la instrucción de un proceso criminal por cientos de motivos, vale, pero que no lo merecía en aquel caso es evidente, con toda la evidencia del mundo. El caso contra Prisa se fraguó en los restaurantes de lujo, en plenas comidas entre Liaño, su mujer y el inefable Jaime Campmany, creador, factotum  y todo lo que haya que ser de ese prodigio de independencia informativa que fue y es Epoca, que tú, un tío que se autotitula de izquierdas, defiendas aquel engendro de instrucción procesal cuya decisiones absolutamente arbitrarias e injustas fueron apeladas 2 ó 3 veces ante la Audiencia Nacional, que se cargó las resoluciones de Liaño reiteradamente, ordenándole que normalizara la situación de los encausados, decisión de su superioridad que dicho magistrado desobedeció flagrantemente varias veces, de modo que la prevaricación de Liaño no es que estuviera clara es que era tan evidente que saltaba desde los folios judiciales hasta el cielo.

 Tú dices ahora, y no me lo puedo creer, siendo tú  lo que dices que eres,  que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo, en adelante TEDH,  le ha dado la razón a Liaño, lo mismo que dice toda la prensa de ultraderecha española, cuando lo que hizo Estrasburgo fue  sencillamente imponer al Estado español una indemnización  de 5 mil euros,  no entrando siquiera a conocer del fondo del asunto.

 Hasta ahí el post previsto, ahora sigamos con el debate.

 F) “Circunscribir todo, como haces, a una supuesta enemistad personal o profesional de los tres instructores de las tres causas (Varela, Marchena y Barreriro; ya es casualidad en los tres!!), y a la misma animadversión de los 7 magistrados que han sentenciado por unanimidad me parece insostenible en términos racionales. No sé si sabes que el prestigio profesional y la acreditación democrática de los instructores, al menos de Luciano Varela, es bien conocida y poco susceptible de catalogarse de derechas, sino más bien al contrario; ya andaba en jueces para la democracia y otras historias cuando ni Garzón ni yo habíamos hecho la carrera. En mi opinión, Garzón es un ciudadano y como tal debe ser juzgado, absuelto o condenado, y eso es lo que ha sucedido. La sentencia de 70 páginas acredita los hechos y razona jurídicamente con suficiencia -hay que leerla- y, como sabido es que doctores tiene la iglesia, cada uno puede tener su opinión; tú la tuya y yo la mía, pero la que vale es la del tribunal legalmente constituído, o no?. Muchas veces el TS ha dictado sentencias de efectos políticos perversos que no he compartido (caso Bildu, por ejemplo) pero nunca he utilizado el discurso de la descalificación genérica y ágrafa; eso es propio de tertulianos, editorialistas y “creadores” de opinión y campañas, pero no de profesionales de ésto y mucho menos de la gente con la cultura racionalista de la “izquierda”.

En la sentencia se razona jurídicamente y se interpreta el tipo de la prevaricación, subsumiendo la conducta de garzón en el mismo. Y resulta innecesario recurrir a la retórica o la filosofía moral del derecho; basta con ir al tipo penal y contrastarlo con los hechos (dictar resolución injusta a sabiendas); Garzón autoriza la escucha y grabación a pesar de las advertencias expresas de las fiscales en dos ocasiones, especifica y aclara su intención de escuchar y grabar a los abogados e imputados a los policías, y el material grabado pasa ilegalmente a la policía y a las fiscales, con lo que se lamina el derecho de defensa y el derecho de confidencialidad de unos abogados sobre los que no existía imputación, ni sospecha ni seguimiento.. Me he leído la sentencia de cabo a rabo y eso es así, y así está probado, y frente a ello sólo cabe decir o que el fín justifica los medios.. (aunque imagino que si hubieras sido tú el abogado tu respuesta no sería esa) o que se es amigo o seguidor gregario de garzón y él ha de estar por encima del estado de derecho, del bien y del mal, que las leyes son para los otros.. Pero un profesional, honestamente, no puede confundir a la gente. Si lo que se quiere es que Garzón sea inimputable, el camino es otro: hagamos una ley especial al efecto o nombrémosle rey de España. En un estado de derecho lo justo y acatable es lo que dicen los jueces y tribunales de acuerdo con la legalidad procesal, aunque muchas veces no nos guste”.

 CONTESTACION:

 No voy a repetir, ahora y aquí, todo lo que he expuesto en una serie de post, creo que fueron 2, muy recientes, por cierto, en los que expongo la que estoy seguro que tú considerará disparatada idea de que los jueces españoles siguen siendo más franquistas que el propio Franco; si tú quieres conocer el asunto en detalle, ve a uno de mis blogs y busca estos posts que figuran bajo el título de “Garzón y Teixeira, fascismo y mafia (I) y (II)”.

 Pero creo que, aparte nuestras impresiones personales como profesionales del Derecho de muchos años ambos,el asunto puede enfocarse desde un punto de vista exclusivamente profesional.

 Como dices, tú sostienes la misma teoría que el TS en su sentencia, yo discrepo totalmente de ella, por discrepar creo que ni siquiera debió de tramitarse la causa ya que no había fundamento legal para ello puesto que el CP define la prevaricación como el acto en el que el funcionario dicte a sabiendas resolución injusta, como sabes, el legislador a instancias de la jurisprudencia del TS ha suprimido en la última redacción del artículo tipificador  el adverbio “manifiestamente” injusta, pero, de todos modos, vale, porque injusta es una resolución que, según el DICCIONARIO DE LA REAL ACADEMIA DE LA LENGUA, autoridad decisiva en materia lingüística,  dice:”injusto, ta. (Del lat. iniustus).1. adj. No justo o equitativo. Apl. a pers., u. t. c. s”. y “justo, ta.(Del lat. iustus).1. adj. Que obra según justicia y razón. U. t. c. s. 2. adj. Arreglado a justicia y razón” y “justicia.(Del lat. iustitia).1. f. Una de las cuatro virtudes cardinales, que inclina a dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece”. ¿Le corresponde o pertenece al procesado el derecho a que le dejen realizar, ayudado por su letrado, lo necesario para poner a salvo el dinero obtenido con sus delitos?
 De modo que una de dos, o cometemos la insuperable deficiencia técnica de igualar lo injusto con lo ilegal, lo que sería una auténtica aberración jurídica, o admitimos paladinamente que el  legislador español se equivocó de pleno al redactar este artículo, que es lo que yo creo personalmente, ¿sabes por qué?, porque me he tomado la molestia de acudir a la legislación comparada y he hallado que todos los Códigos Penales a los que he accedido no hablan de resolución injusta sino ilegal tal como ocurría también con nuestra propia legislación: así el articulo 451 la primera ley punitiva se acordó por las Cortes el 8 de junio de 1822 dice que son prevaricadores: “Primero: los Jueces de derecho ó árbitros de la misma clase, que á sabiendas juzgan contra ley”.

 ¿Por qué se ha cambiado la tendencia de considerar la prevaricación un delito contra la Ley, o sea, el Derecho positivo, a un delito contra la Justicia, el Derecho natural, el auténtico Derecho?

 Los hay que opinan que el cambio se basa en el Derecho alemán, que reflexionó profundamente sobre la materia a partir del Tribunal de Nuremberg y su enjuiciamiento a los criminales de guerra nazis, que actuaban de acuerdo con leyes nazis, y que, por tanto, sus actuaciones eran legítimas desde el punto de vista del Derecho positivo, pero esencialmente injustas, canallescas, absolutamente aberrantes desde el punto de vista de la justicia universal. No creo, amigo Joan, que sea éste el momento ni el lugar para que nos enfrasquemos en una pesquisa histórica que, además, no será del todo producente, el hecho es que el precepto del CP español está ahí con su claro y contundente “resolución injusta”.

De modo que, lo queramos o no, los juristas tenemos que enfrentarnos, sin ninguna clase de complejos respecto a nuestros compañeros que constituyen el TS, al dilema de si el artículo punitivo que estudiamos sólo debe de aplicarse a los que contravienen disposiciones injustas o sólo aquellas que violan preceptos legales concretos.

 Yo, siguiendo la estela marcada por el Tribunal de Nuremberg, que instauró las bases del moderno Derecho internacional penal, considero que hay que atenerse a la noción cuasi metafísica de la Justicia, sin desdeñar ni mucho menos el Derecho positivo concreto, o sea, la Ley, porque, si no, los jueces de Nuremberg nunca hubieran podido condenar a los criminales de guerra alemanes que actuaron de acuerdo con leyes promulgadas precisamente por ellos para que ampararan los crímenes que iban a cometer.

De modo que, para mí, Garzón, en este caso de las escuchas, tal vez teóricamente violó unas leyes que intentaban proteger a unos delincuentes de tal manera que pudieran seguir cometiendo delitos como el blanqueamiento de sus capitales delictivos, violación sólo formal del Derecho positivo, mientras intentaba evitar la realización de un delito que la Justicia natural universal no debe dejar sin castigo.

Y punto, porque hemos sobrepasado ya los 6 folios, lo que es un auténtico delito también.


Garzòn, intentando explicar lo que a muchos les parece inexplicable

 Me he cansado hasta dolerme los dedos de darle al teclado para escribir unas cuantas verdades que, a lo que veo, nadie ha leído, pero, lo que es mucho peor aún que parece que nadie tampoco haya deducido de su cotidiana propia experiencia:

 1ª) ultraderecha=PP=legisladores=jueces, todos los jueces, sin ninguna excepción;

 2ª) los jueces se extraen, en su mayoría, de entre su propia clase, de entre ellos mismos, quiero decir que constituyen la casta más endogámica del mundo, para ingresar en la cual sólo hay que terminar, como sea, la carrera de Derecho, aunque sea aprobando una asignatura en una universidad distinta, en aquella, cada cual, en la que es más fácil, luego, la oposición que es durísima para los extraños, es un trámite para los hijos del cuerpo; 

 3ª) los jueces, a través de sus padres, sus hermanos o sus hijos, promulgan las leyes sólo para proteger sus propios intereses, de tal modo que puede afirmarse con toda razón que el ordenamiento jurídico de este país, a lo peor, es el de todos los países del mundo, sólo tiene el propósito de defender los derechos de los poderosos;

 4ª) o sea que el Derecho o lo que se suele llamar también la Justicia tiene como misión esencial que todo permanezca tal como está, en este sentido a mí, por lo menos, me irrita, aburre, entristece y me asombra que haya todavía gente honrada que espere algo de la Administración de justicia;

 5ª) la de los jueces es también una profesión eminentemente esotérica, es decir, hunde sus fundamentos en una espiral evolutiva que tiende por su propia naturaleza a hacerse cada vez mas abstrusa y difícil de interpretar pero, al propio tiempo, más ambigua, más anfibológica, de modo que pueda siempre ser interpretada como al propio intérprete más le convenga;

 6ª) pero no son las leyes escritas del llamado ordenamiento jurídico lo que hace tan peligrosa esta función para el común de los mortales, sino las leyes no escritas pero inexorables que la rigen con una estructura tan férrea que a mí me permitió saber que Garzón iba a ser condenado incluso mucho antes de que se iniciaran las causas contra él porque había infringido algunas de éstas terrible leyes primigenias de su propia profesión: A) la intangibilidad del poder auténtico ya que si se atacaba a cualquier clase de poder se instauraba un peligrosísimo precedente que podría conducir a que un día se agrediera también a su propio poder, el jurisdiccional, de modo que a)de ninguna manera podía atacarse el poder más auténtico de todos los poderes, el económico, fuente primigenia e intangible de cualquier auténtico poder, lo que situaba bajo el manto de la mayor de las intangibilidades a toda organización que, de alguna manera, proteja o encarne dicho poder, entre las cuales se encuadran los partidos políticos que tienen por objeto ocupar la cima de los llamados poderes del Estado, entre los cuales, como no, se halla el Partido Popular, PP; b)por la misma razón esencial pero con un sentido aún más combativo porque implica la defensa inmediata, sin ninguna clase de intermediarios, de los intereses específicos de la propia clase jurisdiccional, se prohibía cualquier acto que implicara lesionar no ya los derechos sino incluso las meras expectativas de las personas físicas concretas que ejercieran la jurisdicción de tal modo que actuar en contra de los intereses de cualquier clase de otro juez, sería considerado como el peor de los crímenes, de modo que Garzón era reo de muerte profesional desde que con su testimonio en la causa contra su compañero y ex-amigo Gómez de Liaño, fue decisivo en la condena de éste por ese mismo delito de prevaricación;

 7ª) pero hay otra norma también no escrita, no expresa pero ferozmente exigida que veda al juez su propia publicidad, el poder tiene una exigencia consustancial a su instinto de máxima supervivencia: la ausencia de presencia, el poder ha de ejercerse del modo en que menos se perciba, siendo perfecta su actuación cuando resulte plenamente invisible, y Garzón ha buscado siempre en todas sus actuaciones el máximo de publicidad, ha buscado, a veces desesperadamente, que lo que hacía fuera aireado a los 4 vientos, porque quizá, en el fondo, su auténtica vocación fuera la política; tal vez sea por eso que haya resultado tan fácil hallar tantos jueces, en puestos tan altos, capaces de arrostrar para siempre la ignominia de haber acabado con él, a cambio del supremo placer de hacer sangre al tipo que más odiaban en el mundo;

 8ª) con estas premisas qué otra conclusión podía producirse tratándose de un tipo que:

 A) había actuado contra un compañero de profesión siendo instrumento fundamental para su condena como prevaricador, caso Liaño;

 B) había iniciado una serie de actuaciones encaminadas a la condena del PP por una serie de delitos contra la llamada salud de la República como son los de financiación ilegal y venta de las concesiones administrativas para la explotación de los servicios públicos: caso Gürtel;

 C) pero, sobre todo, se había atrevido también a iniciar actuaciones judiciales que, de prosperar, hubieran concluido con la condena del que era fundamento esencial y próximo, inmediato, de su propio poder, el de todos ellos, como ejecutores de una justicia emanada directamente del poder franquista.

 Así las cosas, Garzón estaba muerto, como juez, desde el mismo momento en que cometió el 1º de los actos prohibidos por su propio estamento y esto es algo que no acabo de entender cuando defienden su inteligencia como individuo, Garzón no es, no puede ser inteligente si aceptamos de la inteligencia la definición que de ésta hacía el gran Jean Piaget como la facultad que tiene el hombre de adaptarse a sus circunstancias, ya que nuestro hombre no lo hizo nunca, quiso vivir siempre por encima de las suyas lo que le ha llevado inexorablemente adonde ahora está. Fue su biografía, por otro lado, tan clara, la que me hizo pronosticar su triste final mucho antes incluso de que siquiera se dibujara en el horizonte.

Garzón, el prevaricador prevaricado

El juez Baltasar Garzón responde a la sentencia dictada por el Supremo: “No se ajusta a derecho y me condena de forma injusta y predeterminada”

“Anónimo dijo...
 Espero que esté bien Sr Palazón.
Por otro lado, aunque ya sabíamos que Garzón sería sentenciado, nos gustaría conocer su opinión.
Saludos,
9 de febrero de 2012 17:24″.  

Mientras pueda, no voy a defraudar a los que me siguen y a los que esperan algo de mí. Efectivamente, amigo anónimo de las 17’24 del 9-2-12, no estoy en mis mejores momentos de salud, no sé qué me pasa ni quiero, pero ando flojo de fuerzas, todos los días, alrededor de las 12, me hundo físicamente y hasta luego, a las 8 o 9 de la tarde no me recupero, de modo que tenía un montón de asuntos pendientes a los que no pude dedicarme, pero, hoy, lo de Garzón es inaplazable porque es uno de mis temas favoritos.

Los que me sigan desde hace 3 años saben que ya entonces dije que  Garzón estaba condenado y todas estas personas que, dentro y fuera de España, mostraban esperanza a mí lo que me provocaban es mucha pena porque demostraban un total desconocimiento de la realidad. Llevo ya varios días escribiendo que el nuestro es un país sin vergüenza absolutamente dominado por una caterva de cínicos. Y sólo desconociendo totalmente esta realidad, se podía esperar algo positivo en el caso Garzón. Yo, no, yo no albergué nunca la menor esperanza porque la mayor parte de mi vida activa la he pasado entre jueces, desde las 10 de la mañana hasta, a veces, últimas horas de la tarde, y aunque la judicial es una casta endogámica, esotérica y muy reservada, un tipo cercano y silencioso, pero buen observador, puede aprender mucho.

No me gustaría aburrir a mis lectores, de tanto repetirme, pero el oficio hace al hombre y un oficio como éste de ser juez es, creo, el más desmoralizador de todos los posibles. Terminé Derecho con no menos de los que luego serían 7 jueces. Y algunos de ellos eran magníficas personas, gente cabal, buena, preocupados sinceramente por los problemas sociales sobre los cuales querían actuar para colaborar a resolverlos. Tan buena gente eran que algunos de ellos todavía me aprecian a pesar de todas las críticas que he formulado sobre ellos públicamente. Por supuesto que, personalmente, no tengo nada contra ellos, todos los que me he encontrado en mis casi 40 años de ejercicio profesional ante los tribunales, se han comportado conmigo exquisitamente, es cierto que nunca estuvimos de acuerdo en casi nada y que, como ya he dicho un millón de veces, todos los años, por Navidad, me honraban concediéndome el premio Limón, lo que es uno de mis pocos timbres de gloria, aparte, claro, de las cariñosas campañas que me ha dedicado la jauría del chat de Saco.

Pero hay algo en la función judicial esencialmente desmoralizador, creo que el hombre no está programado, por Dios o por la naturaleza, para ejercer una función que realmente es posible que sea sobre humana, porque, ya lo he dicho muchas veces también, pero es requisito indispensable para lo que voy a escribir sobre el caso Garzón, no es éticamente aceptable que se admita que hombres como el propio Garzón, capaz de actuar bajo impulsos tan espurios como la venganza, arremetiendo contra la cúspide del Ministerio del Interior de González, que él pretendió sin éxito ocupar, persiga tan ferozmente a sus ex compañeros políticos, que concluya empujándoles hasta la misma cárcel.

El caso de Garzón, aquí, es el mismo que el del Juez Varela principal promotor e impulsor de la destrucción que se va a perpetrar en el Supremo contra el propio Garzón. Tiene que ser muy profundo el odio que aquél siente hacia éste, cuando cuentan que todos los años que Varela dedicó a la preparación de examinandos a jueces, comenzaban los cursos hablándoles del ahora inhabilitado, poniéndolo como ejemplo de lo que no debe de ser uno cuando viste una toga: “Dios ha venido al mundo 2 veces, una en Belén, Cristo, y otra, en Jaén, Garzón”.

Sé que me arriesgo a perder muchas de las simpatías que me tienen los que vienen a leerme de vez en cuando, pero no tengo más remedio que hacerlo porque, si no, no dormiría tranquilo esta noche: si una acción convierte a un hombre en algo para siempre, Garzón es un prevaricador pero no por lo que ahora ha dicho el Supremo sino por algo que hizo una vez impulsado por ese mismo odio que ahora Varela a esgrimido contra él, y volvemos, otra vez, a la razón de mi oposición a este jodido oficio de juzgar a otros hombres, que ya preocupó tanto a insignes pensadores de la talla de Platón y de Sócrates, por supuesto que el mundo no podría funcionar sin jueces pero el problema es quién va a controlar la actividad de estos señores que viven en perpetuo estado de prevaricación, lo que ya nos apuntaba Sócrates cuando le preguntaba a Platón: “¿qui custodiet custodes?”, quién vigilará a los jueces,obligando a uno de los padres de toda la puñetera filosofía a mentir como un bellaco: “Ellos mismos”.

He aquí la cuestión, que uno de los dioses de la filosofía griega no se atrevió a afrontar, porque le aterró la entidad casi insuperable del problema: sin jueces, no podríamos vivir, pero con estos jueces, tampoco. O, por lo menos, eso digo yo, porque lo pienso, con estos jueces, que ahora nos juzgan no vamos a ningún sitio porque están demostrando que no son siquiera jueces, porque un juez no es ni más, ni menos, que aquel que aplica la ley al caso concreto que se le propone y los jueces del Supremo que han condenado a Garzón, echándole a patadas de un juzgado en el que incluso se ha jugado la vida, no son siquiera jueces porque el artículo 446 del Código Penal, en adelante CP, dice que: “El Juez o Magistrado que, a sabiendas, dictare sentencia o resolución injusta….” y el 536 sanciona a la autoridad o funcionario público o agente de estos que, mediando causa por delito, intercepte las comunicaciones o utilizare artificios técnicos de escucha, transmisión, grabación o reproducción del sonido, de la imagen o de cualquier otra señal de comunicación, con violación de las garantías constitucionales o legales”, y, efectivamente, está probado en la causa que Garzón ordenó hacer esto,  pero no lo hizo caprichosamente para enterarse de lo que los procesados hablaban con sus letrados sino porque tenía la firme convicción de que alguno de éstos estaba siendo utilizado por su cliente para blanquear el dinero proveniente de los delitos por los que se le perseguía.

Así las cosas lo que la ley, el CP, sanciona es:

 1º) que el instructor en este caso, o sea, Garzón dicte a sabiendas, o sea conscientemente, una resolución, la de interceptar las conversaciones, injusta, lo que no concurre, de ninguna manera, en este caso porque

A) no es injusto, sino todo lo contrario, hacer lo necesario para que el delincuente no pueda gozar de los resultados pecuniarios de su delito,  otra cosa muy distinta es que sea ilegal por prohibirlo una disposición de esta naturaleza, pero, ojo, que el CP dice literalmente “injusta” y el DICCIONARIO DE LA REAL ACADEMIA DE LA LENGUA dice:”injusto, ta. (Del lat. iniustus).1. adj. No justo o equitativo. Apl. a pers., u. t. c. s”. y “justo, ta.(Del lat. iustus).1. adj. Que obra según justicia y razón. U. t. c. s. 2. adj. Arreglado a justicia y razón” y “justicia.(Del lat. iustitia).1. f. Una de las cuatro virtudes cardinales, que inclina a dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece”. ¿Le corresponde o pertenece al procesado el derecho a que le dejen realizar, ayudado por su letrado, lo necesario para poner a salvo el dinero obtenido con sus delitos?

B) otra cosa bien distinta sería que el CP hubiera dicho ilegal, que es simplemente lo contrario a la Ley, pero no lo dice, luego, faltan 2 requisitos esenciales en la tipificación del delito: a) la presencia de una injusticia de fondo, de hecho, y b) que el sujeto de la acción, o sea el juez Garzón tuviera plena consciencia de que realizaba algo injusto, que es ni más ni menos lo que significa la locución “a sabiendas”.

O sea que la sentencia, ésta sí que es radicalmente injusta, por mucha que haya sido la unanimidad de los jueces, que éstos sí que tenían plena consciencia de lo que estaban haciendo no sólo porque se lo decía su oficio, ejercido durante muchos, muchísimos años, sino también el abogado defensor de Garzón e incluso el propio Ministerio Fiscal.

Y estos jueces sí que se han saltado la justicia ésa que reza el propio CP que se escribió de acuerdo con lo que dice la Real Academia de la Lengua, a la que también han hecho caso omiso.