Pero ¿de qué nos quejamos, si, al final, hemos conseguido todos vivir en una maravillosa sociedad abierta?

                                                                  Karl Popper
                                                                   Hayek
No podemos y, por lo tanto, no debemos quejarnos de nada.

Hoy, más que nunca, es verdad eso de que cada pueblo tiene los gobernantes que se merece.

Poco a poco, hemos consentido que un grupo, cuidadosamente elegido de pensadores, haya ido imponiendo sus ideas que no es que sean ultraconservadoras es que son absolutamente regresivas.

El Papa intelectual, el Papa del nuevo pensamiento político es Karl Popper, que, en la sombra, y soplándole al oído las ideas económicas, tenía nada menos que a Hayek y con estos supremos popes del pensamiento ¿cómo nos iba a salir la tortilla?

Popper: en su obra cumbre “La sociedad abierta y sus enemigos”, se carga de varios plumazos ni más ni menos que a Platón, Hegel y a Marx y se erige él mismo como la luminaria que va a incendiar el mundo utilizando la mayor y mejor de las trampas para engañar a todos esos papanatas que llenan las calles de todas las ciudades: la libertad, sí, la libertad, eso que todos queremos pero ¿cómo y para qué?

La libertad requiere un montón de inexcusables condiciones para establecerse: yo no puedo ser libre de ninguna de las maneras si no tengo asegurado permanentemente, o sea, para siempre, mi propia subsistencia, si yo no tengo para comer, para vestir y para guarecerme de la intemperie, ¿qué  libertad es la que tengo, la de entregar 14 horas de trabajo diario a quien quiera contratarme, que, además, se reserva el derecho de despedirme cuando él, sí, él sí es libre para despedirme, quiera? ¿Puede alguien ser tan sinvergüenza como para llamar a esto libertad?

Pues, resulta que sí, que hay millones de millones de tíos que afirman que esto es la verdadera libertad y que lo que hay en Cuba o Venezuela, donde todo ciudadano por el mero hecho de serlo tiene su subsistencia asegurada al mismo nivel que los demás y, por lo tanto, todos son verdaderamente iguales y pueden hacer realmente lo que quieran siempre que no sea alterar las condiciones sociopolíticas, que rigen el funcionamiento de una sociedad estructurada sobre el principio real de la igualdad.

Pero Popper dice que no, que la sociedad tiene que estar abierta totalmente a las iniciativas libres de los emprendedores que pueden acudir libremente a los mercados de trabajo y contratar también allí libremente a unos trabajadores que no son libres de ninguna manera para otra cosa que no sea aceptar las condiciones que les ofrecen los dueños del capital y que, si no las aceptan, claro que son muy libres, pero para morirse de hambre, eso, si es que hay trabajo para todos y no una bolsa de casi 6 millones de parados como gran reserva laboral para que los empresarios jueguen a su favor con las estrictas reglas del mercado que consagrarán que el precio del trabajo lo fijen libremente, sin ninguna intervención estatal, las duras pero justas leyes de la oferta y la demanda, o sea, que el porvenir de los parados es o morir de hambre porque no tienen donde trabajar y el Estado no puede ni debe alimentar gandules por lo que se suprime el subsidio de paro, o trabajar casi de balde interminables jornadas laborales por 300 euros, los famosos “minijobs”,  o esto ¿es quizá demasiado para lo que se merecen todos estos vagos profesionales que, en su día, no quisieron esforzarse preparándose para trabajar más y mejor?

Supongo que no habrá nadie que se atreva a decir que Popper, ese Papa del nuevo pensamiento ultraliberalista neocons, no tiene razón, sobre todo si apoya y se apoya en ni más ni menos que Hayek, aquel tipo que dijo que la economía planificada y socialista conducen al totalitarismo y a la ausencia de la libertad para el desarrollo individual, como sostiene en “Camino de servidumbre”. 


“Durante sus años en Londres tomó una gran notoriedad y fama en el ámbito académico, tanto por sus publicaciones y estudios, como por su rivalidad con Keynes y la beligerancia en contra de sus ideas. Pero durante los años 30, fueron las ideas de Keynes las que se impusieron y también tras la Segunda Guerra Mundial triunfaron gobiernos socialdemócratas o socialistas, con lo que Hayek perdió relevancia y mucha de la fama que había ganado de joven. Las críticas de Hayek no iban dirigidas tan sólo hacia los sistemas de economía planificada, sino en general hacia cualquier intervención del estado en la economía, que para él significaba un socialismo progresivo”. (Thatcher y Reagan). 

“Hayek argumentaba que sin propiedad privada, se crea una dependencia tan grande del Estado que nos convierte prácticamente en esclavos. El estado debería tener tantos poderes que necesariamente tendría que repercutir en la sociedad. En una sociedad planificada, debe haber alguien que ejerza el poder, que controle el estado. Para imponer unos objetivos comunes a una sociedad, aunque se quiera hacer de manera bienintencionada, es necesario imponer estos objetivos a las personas que no estarán de acuerdo. Para imponerlo, se deberá coaccionar y tomar medidas represivas en caso de que no acepten a la autoridad central, por lo tanto el dirigente se verá obligado a tomar decisiones “desagradables” como el arresto o el asesinato. En consecuencia, los que llegarían al poder serían los que estuvieran dispuestos a tomar estas medidas, y estos serían asesinos y criminales y a partir de aquí estas personas utilizarían el poder para su beneficio personal.

Según Hayek, las instituciones de la sociedad, como las leyes, los mercados o el gobierno, incluso el sistema de precios o el lenguaje, no eran un invento o diseño humano para responder a unas determinadas necesidades, sino que era fruto de un orden espontáneo que consideraba un resultado de la acción humana pero no de su diseño. Así, el ser humano, en un proceso de prueba y error, ha visto como ciertas acciones hechas de forma inconsciente le servían para cierta finalidad. Las acciones que sirven para algo perduran y su combinación también espontánea acaba dando lugar a instituciones humanas, que aparecen sin que el hombre se haya planteado deliberadamente su creación. Es por eso que defendía que no debían haber interferencias en la acción individual espontánea y consideraba que la idea del racionalismo de intentar diseñar conscientemente el mundo era una amenaza para la civilización, ya que esta precisamente había nacido a partir del orden espontáneo.

Dicho de otro modo, Hayek concluirá que el surgimiento y desarrollo de las normas morales que permitieron el surgimiento y crecimiento de sociedades extensas fue producto de un azar evolutivo aún en curso, considerando entonces al orden espontáneo que permite tales sociedades inabarcable para la razón humana, no en el sentido de comprender su funcionamiento, sino en el controlar su dirección, por lo que rechazará todo racionalismo constructivista que pretenda guiar o rehacer racional y completamente tal evolución natural del orden social.

Necesaria sería, para Hayek, la coexistencia de la primitiva moral colectivista propia de los grupos pequeños y muy cohesionados que perviven dentro de la sociedad extensa, con su contraria moral evolutiva individualista que garantiza el funcionamiento y crecimiento exitoso de la sociedad humana extensa. Como un intento de imponer la primera sobre la segunda definirá al socialismo, deduciendo de ello que la búsqueda de tal orden social expresaría una aspiración involutiva o retrógrada y su consecución implicaría la imposibilidad de sustentar la numerosa población humana creciente”.

Como fácilmente se percibe,  a simple vista, a pesar de la multitud de libros y de artículos escritos por Hayek sobre estos temas, lo esencial de sus teorías radica, como luego hiciera Rajoy en sus teorías rechazando la igualdad en sus artículos de El Faro de Vigo, en una concepción del hombre y de la vida esencialmente irracionales: todo lo que no puede explicar razonando lo remite a la propia y espontánea evolución de la vida y de la naturaleza, pero la popularidad de sus apoyos radica en que ambos se basan en lo peor y más inhumano del hombre, en sus canallescos instintos que lo empujan hacia el egoísmo más desaforado y la ausencia total de fraternidad, en ningún momento, ninguno de ellos lo menciona, pero la base de su teoría está en Hobbes y la idea de que el hombre es un maldito lobo para los demás hombres, pero que es este instinto esencialmente criminal y caníbal, antropófago, el que hace progresar “la sociedad abierta”.

Nota: la base central para elaborar este artículo, en lo que se refiere a Hayek, ha sido recogida de Wikipedia.

Garzón y Teixeira, víctimas de las mafias (II).

 El Real Madrid, RM en lo sucesivo, es la marca comercial deportiva más importante del mundo; el RM es el mejor club deportivo del siglo XX, el RM es el emblema por el que a España se la conoce en el mundo, si no fuera por el RM la inmensa mayoría de la humanidad ni siquiera sabría que nuestro país existe. El RM, pues, es la institución deportiva más importante de nuestro país.

A lo peor ustedes piensan que exagero, pero Florentino Pérez, en lo sucesivo FP, es, sin duda, el empresario más importante de España, capaz, según parece, hasta la fecha, de conseguirlo todo. ¿Cómo? Ah. El caso es que la doctrina se divide y unos lo llaman el Ser Superior y otros, el Conseguidor. La última hazaña de FP es haberse hecho con la mayor de las constructoras alemanas,  Hochtief, uno de los estandartes de la locomotora del mundo.
 Y resulta que el presidente del RM es FP, la conjunción estelar era, en teoría absolutamente irresistible, pero….Ah, pero ¿hay un pero? Sí, lo hay porque el puñetero Destino nos hace, a veces, jugarretas increíbles. Un equipo del 3 al 4º, perdido casi a la orilla del mar, dirigido por 4 chalados, Gaspart, Laporta y, ahora, un tal Rosell, resulta que amenaza consistentemente en arrebatarle esa rutilante primacía al RM.

¿Qué harían ustedes, si fueran el RM y presidieran este insuperable club?

Veamos lo que dice al respecto el DRAL: mafia es cualquier “3. f. Grupo organizado que trata de defender sus intereses. La mafia del teatro.-4. f. P. Rico. Engaño, trampa, ardid”.

Se trata, pues, de defender los intereses del RM, al que dirige el que es, sin duda, el mejor empresario de España, el Ser Superior, el Conseguidor, que aplicara al problema la táctica con la que ha solucionado todos los  que se le plantearon en su carrera para ser el mejor empresario del país y uno de los mejores del mundo.

 La prensa. Hemos dicho ya reiteradas veces que la prensa es el 1º de todos los poderes políticos. Si la prensa se propone, en su generalidad, algo, no cabe duda de que lo consigue, ya sea derribar a Felipe González, que llevaba ya 3 o 4 legislaturas seguidas, ya sea que el RM vuelva a ser el mejor club de fútbol del universo, que dice ahora todo el mundo que es el Barcelon, Barça, en lo sucesivo.

Una buena campaña de prensa tiene que ser dirigida por alguien tan competente como dicen que fue aquel tipo, Joseph Goebbels, que consiguió convencer a todos los alemanes de que Hitler era el  hombre predestinado para dirigir los destinos del mundo.

 En este caso, parece que ha habido más de un Goebbels: por una parte, ese genio total, Alfredo Relaño, que ha sido capaz de convencer al mundo futbolístico de que los árbitros a quien realmente favorecen es al Barça, a pesar de que ahora mismo, por ejemplo, el RM goza de 9 penaltis, pena máxima se les llama, por 3 del Barça, en el penúltimo partido contra el Bilbao, cuando la cosa estaba muy tiznada, el árbitro le pito a favor ni más ni menos que 2 penaltis.

 Pues, bien, Goebbels-Relaño, ha sido capaz de implantar en toda España la teoría del Villarato, o sea, ha convencido al país de que la Federación, órgano tiránico que dirige con mano de hierro nuestro fútbol y que tiene ocupados todos sus puestos directivos por furibundos madridistas y que preside Villar, de ahí lo de Villarato, el hombre que llegó a abofetear a Johan Cruiff, santo y seña, del barcelonismo, ha hecho objeto único de su vida implantar y mantener la supremacía del Barça sobre el RM, mediante las órdenes impartidas por éste a los árbitros para que favorezcan al Barcelona.

 Importa muy poco que la realidad real nos diga todos los días de partido lo contrario, que los árbitros a quien favorecen descaradamente no sólo en los partidos en los que juega el RM sino también en los que lo hace el Barça, es al equipo que se ha llamado del Règimen y que ha dado origen a un grito espontáneo de las aficiones de todos los campos de España: “así, así, así gana el Madrid”, siguiendo los principios de Goebbels, Relaño continúa diciendo incansablemente que sucede precisamente todo lo contrario porque sabe muy bien que el más conocido de dichos principios afirma que una mentira, repetida mil veces, se convierte en una verdad.

 Pero FP, el Ser Superior, el Conseguidor, hizo algo más que reunirse con Relaño y con Inda, entonces director de Marca, contrató como entrenador, manager y factotum ni más ni menos que a Mourinho, un tipo que ha conseguido ganar, en todos los países en los que ha entrenado y manageado, los títulos más importantes en juego mediante el procedimiento o ardid de desencadenar furibundas campañas contra todo aquello que se mueve y que no favorece a su equipo, consiguiendo amedrentar de tal modo a árbitros, comités y otros órganos de que, si no favorecían a sus equipos, estaban muertos.

 Y, ahora, el razonamiento esencial, tú puedes ser, según toda la prensa del mundo, menos la española, el mejor equipo no ya del mundo sino de la historia, que si los árbitros no quieren, tú no ganas nada, de modo que la presión de Goebbels-Relaño y del ínclito y no menos goebbelsiano Inda, se concentró de tal modo sobre estos jueces deportivos, que presas de un pánico frenético pitan ostensible y descaradamente en todo caso a favor del RM pero eso no basta, vean, si no, lo que ha sucedido con el árbitro que pitó el último partido entre ambos equipos y que, incluso la prensa española dice que el colegiado favoreció al RM: COPA DEL REY | BARCELONA-REAL MADRID

AS.com | 27/01/2012

La polémica actuación de Teixeira Vitienes en la vuelta de los cuartos de final de Copa del Rey entre Barcelona y Real Madrid sigue trayendo cola. Después de las quejas de algunos jugadores blancos, el colegiado cántabro reflejó en el acta que el segundo tanto azulgrana, obra del brasileño Alves, se produjo en el minuto 44 del primer tiempo, cuando en realidad llegó dos minutos y medio después del tiempo reglamentado, a pesar de que Teixeira había marcado un solo minuto de prolongación. Lo demuestran las imágenes del partido emitido por Canal +. Además, también reflejó en el acta que mostró la cartulina amarilla a Casillas en el 45′, y por tanto tras el gol de Alves, cuando en realidad fue al revés.

 Pero Teixeira es reincidente, según informa hoy la página web ‘Defensa Central’. No es la primera vez que el colegiado cambia los datos en el acta del partido. En el Villarreal-Barcelona de mayo de 2010, permitió al conjunto azulgrana continuar con once jugadores sobre el campo a pesar de haber sacado dos cartulinas amarillas al barcelonista Busquets, que sin embargo no vio la roja y pudo ser sustituido por un compañero.

Teixeira se dirigió al centrocampista catalán para amonestarle y solicitar que abandonara el terreno de juego. Pero el hecho de no mostrarle la roja, permitió que fuera sustituido por un compañero. Así lo demostraron las imágenes de Canal +.

“Posteriormente Teixeira reflejó en el acta que la amarilla había sido para el futbolista del Villarreal Llorente, por lo que se aprecia que Teixeira es reincidente” y que en ambas ocasiones favoreció al Barcelona, explica ‘Defensa Central’”.

Si a un árbitro que debió de expulsar a 3 jugadores del RM por comportare reiteradamente como auténticos matones, y que, además, lo favoreció descaradamente en todos los lances del juego, lo tratan así, acusándole no sólo de cometer el delito de falsedad en documento público  sino que además es un consumado reincidente,  qué no harán con un árbitro que se atreva a hacer un arbitraje imparcial.

 Insistimos: la presión sobre el estamento arbitral es tan desmesurada que adquiere la condición de eminentemente mafiosa, impartiendo, lo que es una de las características esenciales del comportamiento mafioso, tal terror que ya ni siquiera los organismos oficiales en los que se agrupan éstos jueces deportivos se atreven a defenderlos.

 Es exactamente la misma táctica que la de los jueces con Garzón: “Ojo”-le dicen a todos los otros jueces españoles-“si con este juez tan significativo, tan representativo de la judicatura española, si con el que es, sin duda, el mejor juez español según todas las opiniones técnicas internacionales, hacemos esto qué no haríamos con cualquier otro que se atreviera a hacer lo que él y fuera un juez cualquiera”.

 De la misma manera As y Marca, siguiendo la línea marcada por la web  del Real Madrid, “Defensa Central”, le está diciendo a todos los árbitros españoles, “Eh, señores, que todavía no es suficiente con todo lo que están haciendo ustedes a nuestro  favor y en contra del Barça, hay que mojarse mucho más, hay que pitarles de tal manera que ya no se atrevan no ya a jugar sino siquiera a respirar. Y, ojo, que es nuestra última advertencia”.

Garzón y Teixeira, víctimas de las mafias (I).

 Estoy completamente seguro de que muchos de los que hayan leído esta serie de posts que acabo de escribir sobre la mafia piensan que o estoy totalmente equivocado o que, por lo menos, exagero.

 No quisiera, en modo alguno, ofenderles, pero los que están equivocados son ellos. Según el DRAL, mafia es cualquier “3. f. Grupo organizado que trata de defender sus intereses. La mafia del teatro.-4. f. P. Rico. Engaño, trampa, ardid”.

De modo que cualquier organización que utilice engaño, trampa o ardid para defender sus intereses es una mafia.

Lo que ocurre es que las mafias son instituciones sociales legalmente invisibles pero el hecho de que sus estatutos, sus normas de actuación no se publiquen no significa que dichas instituciones no existan.

Que los jueces, por ejemplo, tienen varias instituciones u organizaciones encaminadas a defender sus intereses es no sólo normal sino incluso natural, las Francisco de Vitoria, Asociación profesional de la Magistratura y Jueces para la democracia, lo son y además están plenamente reconocidas.

Pero a los jueces dichas instituciones no les parecen suficientes para defender íntegramente todos sus intereses porque hay algunos de éstos que no pueden exhibirse a la luz pública:

1) la endogamia, o sea, el hecho de nutrirse a expensas de sus propias familias, es una norma que no puede admitirse legalmente porque lesiona claramente preceptos constitucionales como el de la igualdad de todos los ciudadanos ante la Ley, pero es una norma no escrita que se cumple férreamente: no he visto ningún hijo de juez que haya opositado a la judicatura que se haya quedado sin plaza y esto es algo absolutamente normal, que los compañeros de sus padres los aprueben, hoy por ti y mañana por mí;

2) el corporativismo, esta condición no es específica de los jueces ni mucho menos, existe en todas las profesiones, pero en el ámbito judicial llega hasta el paroxismo, porque el juez quiere por encima de todo, necesita como el aire que respira la intangibilidad, porque un juez no sólo puede arruinarte sino mandarte a la puñetera cárcel por toda tu vida y esto lógicamente engendra odios africanos hacia su persona que buscarán cualquier medio para perjudicarle, yo he visto casas de los jueces arrasadas por las llamas y a algunos de ellos a los que les han disparado, pero lo normal es que a los jueces se les ataque sin arriesgar tanto y el mejor modo de hacerlo es llevándolos a ellos ante los tribunales y aquí es donde viene a cuento ese corporativismo exacerbado que ponen en práctica los jueces: para éstos la 1ª norma, la norma de normas, la palabra divina, el sumo sacramento es que ninguno de ellos puede ni debe colaborar en el ataque que se realice contra otro juez, de modo que el que quebrante esta norma está absolutamente perdido;

3) otra norma importantísima pero de mucho menos rango es la de la intangibilidad del “statu quo” social: los jueces son todos, por naturaleza y gracia eminentemente conservadores, el mundo, para ellos, no sólo está bien hecho, sino que es una creación ideal, este concepto está implícito en su propia ideología personal porque hay que ser muy conservador para considerar admisible que un hombre, con todas sus flaquezas, sus inmensas debilidades, sus fobias y su filias absolutamente irresistibles, asuma impertérrito la tarea de enjuiciar a otro hombre, esto es absolutamente antinatural de modo que el hombre que no sólo asume sino que desea dedicar su vida a juzgar a los otros, es, por lo menos, un tipo especial.

Así las cosas, comienza a ser plenamente inteligible el caso Garzón.

En el carácter de Garzón existe un claro componente narcisista, él se considera a sí mismo un magnífico juez y yo creo sinceramente que lo es. Pero no ha acabado de comprende cuáles son las características del mundo en el que se desenvuelve, a él le parece suficiente para actuar como él lo hace la convicción de que la razón está de su parte y, como acabamos de exponer, el mundo de la judicatura es un mundo aparte con leyes no escritas ferozmente salvajes, que él se ha empeñado en desconocer, primero, tomando parte muy activa en el proceso contra Gómez de Liaño, su compañero de despacho en la Audiencia Nacional, que nunca hubiera sido condenado sin su testimonio en la causa que se le instruyó, infracción para la magistratura absolutamente imperdonable de la más esencial de sus normas no escritas. Segundo, iniciando procesos penales ni más ni menos que contra el franquismo, crimen de lesa majestad que quizá sea más imperdonable aún.

De modo que Garzón ya está no sólo juzgado sino también condenado porque la judicatura no se puede arriesgar a que un juez que ha quebrantado sus normas esenciales no impresas, sea absuelto porque entonces ninguno de los jueces habría escarmentado en cabeza ajena, y el ejemplo, mal ejemplo de Garzón podría proliferar.  

Crónica de la destrucción de un hombre

Los artistas son seres eminentemente intuitivos que, por mero instinto, llegan a la verdad por caminos que, para los demás, están vedados.

Digo esto porque Serrat declaraba hoy a la prensa que Pepe no es que actúe siempre bordeando el Reglamento futbolístico sino el Código penal.

Efectivamente, Serrat, que yo creo que no ha tenido dicho texto legal en las manos en toda su vida, acierta de pleno. 

El artículo 617 del Código penal dice:…..

2. El que golpeare o maltratare de obra a otro sin causarle lesión será castigado con la pena de arresto de uno a tres fines de semana o multa de diez a treinta días.

Pepe, en la ida de los cuartos de final de la Copa, celebrada en el Bernabeu, estando el juego detenido, pisó alevosamente la mano de Messi con la intención de dañarle físicamente.

La acción no sólo está probada sino que mediante las filmaciones televisivas convenientemente archivadas en los departamentos correspondientes de las cadenas de Tv, goza de la conceptuación de hecho probado definitivamente frente a todos, dándose, además, la circunstancia de que este mismo hecho, pisotón alevoso de un futbolista a otro caído en el suelo, se produjo también en el transcurso del partido del Manchester City contra el Tottenham, el mismo día, en Inglaterra, donde Ballotelli pisa la cabeza de un contrario, siendo objeto de enjuiciamiento por el organismo pertinente que tiene a su cargo la vigilancia sobre los hechos producidos en un terreno de juego que escapan, por cualquier motivo, a la visión y sanción por el árbitro del encuentro.

A) queda, pues, meridianamente claro y suficientemente probado que Pepe cometió una infracción de las tipificadas  en el  Código penal  y que debió de ser sometida al tratamiento procesal establecido por la legislación específica sancionadora de la Federación Española de Fútbol, para lo cual existe precisamente el juez único de competición que no tiene otra finalidad que ésta, complementar la posibilidad de sanción de las actuaciones ilícitas cometidas por los futbolistas que escapen al control de los árbitros, como, por cierto, hizo este mismo juez único con motivo del incidente producido cuanto el entrenador del Real Madrid, en adelante RM, le metió un dedo en el ojo al 2º entrenador del Barça;

B) tenemos, pues, un hecho sancionado por nuestro Código penal, cometido ante 400 millones de telespectadores y sometido expresamente a la jurisdicción de este juez único, creado exclusivamente para sancionar este tipo de conductas que escapan a la visión de los árbitros de los partidos;

C) ¿cuál debió de ser la conducta de este juez único? Cumplir con la función para la que fue establecido, pero no lo hizo, infringiendo así sus propios precedentes y la jurisdicción comparada, en este caso con la Liga inglesa;

D) todo esto, como llevamos diciendo, en esta ya larga serie de posts bajo el título de “Fascismo y mafia”, se debe precisamente a esto, al funcionamiento en nuestro país de una mafia nazifascista instaurada por el dictador Franco y que no ha sido desmontada por esta sedicente democracia en ninguno de sus diversos estamentos: político, judicial, policial, económicofinanciero y deportivo; habiendo dicho también que es un error fundamental de los autores que se plantean el análisis de los fenómenos mafiosos tardofranquistas, menospreciar el referido precisamente al fútbol, fenómeno sociológico que, por su cuantificación, supera en mucho a otros que sí que son estudiados en profundidad por los autores, obviando hechos tan significativos como por ejemplo que son las mismas personas, los mismos individuos los que se sientan en la directiva del club de fútbol y en los consejos de administración de las grandes empresas españolas y, lo que es más significativo aún, en el consejo de ministros, que, actualmente, alberga en su seno ni más ni menos que 6 madridistas confesos sobre un total de poco más de una docena de miembros;

E) como tal organización típicamente mafiosa, la directiva del RM ha penetrado exhaustivamente todos los órganos sociales que, de alguna manera, tengan algo que ver con este deporte, comenzando, como es lógico, por el que nosotros consideramos como primer poder, la prensa, de acuerdo con las tesis establecidas por Joseph Goebbels, ministro de propaganda de Hitler y el ideólogo de cabecera de todo mafioso que bien se precie; de esta manera, y de acuerdo con los principios goebbelsianos, toda gestión ejecutiva en cualquier campo, antes de ser puesta en práctica, será convenientemente preparada por la actividad propagandística correspondiente;

F) así, si en el terreno futbolístico que ahora nos ocupa, nos hallamos con que el equipo del régimen, auspiciado desde su nacimiento por el franquismo, por una de esas carambolas del destino, ha topado con la inopinada existencia del que se está considerando universalmente como el mejor equipo de la historia por la conjunción en sus filas de los mejores futbolistas del mundo que son, además, muy jóvenes, de modo que la mafia sociopolítica ha decidido que puesto que no se puede ganar por juego a dicho equipo, se debe aplicar en este campo lo que ya es regla común en todas las otras actividades del país, la actuación sobre las autoridades que tienen a su cargo la dirección del juego para que, sistemáticamente, favorezcan directamente al RM en aquellos encuentros en los que éste intervenga como uno de los contendientes pero igualmente perjudicando a su directo antagonista en todos los partido en los que éste tome parte, o sea, que el adversario del RM no juega, en realidad, contra éste sino contra toda el organigrama que tiene a su cargo no sólo la regulación de la competición sino también el enjuiciamiento directo de todos sus encuentros;

G) de modo que los árbitros de todos los partidos de la liga de fútbol española son convenientemente dirigidos por sus superioridad en orden a que el RM gane todos los encuentros en los que interviene directamente al propio tiempo que los que dirigen los partidos de su rival son también convenientemente adoctrinados para que hagan lo posible para que éste pierda el mayor numero de encuentros, lo que es ciertamente difícil dada la extraordinaria calidad del que todos dicen que es el mejor conjunto de la historia;

H) pero los árbitros de fútbol son también personas, seres humanos, dotados de instintos y sentimientos naturales que los impulsan a actuar de acuerdo con su conciencia, de modo que hay algunos, cada vez menos, dada la irresistible presión a la que están sometidos, que en los arbitrajes no actúan ciegamente de acuerdo con las instrucciones o presiones recibidas y entonces interviene esa fuerza descomunal, realmente irresistible que constituye la prensa; veamos: 

I) en el último encuentro celebrado entre el RM y su eterno y por ahora invencible rival, el árbitro, como siempre, actuó deforma descarada a favor del RM pero aún así no pudo vencer a su antagonista, lo que ha motivado que el árbitro en cuestión esté siendo sometido a una presión realmente inhumana, absolutamente insoportable; vean, si no, lo que le ha caído encima al último árbitro que ha tenido la desgracia de juzgar el último partido del RM que ha empatado en casa de su eterno rival:http://www.as.com/futbol/articulo/teixeira-falseo-acta-favor-barca/20120127dasdasftb_15/Tes

J) al sr. Teixeira, árbitro en cuestión, se le acusa inapelablemente de un delito de prevaricación consistente en adoptar reiteradamente decisiones injustas a sabiendas en contra del RM y está acusación se le hace teniendo sumo cuidado en advertir que se trata de un caso de reincidencia, acusación que tiene sin lugar a duda las siguientes consecuencias:

1ª) la ya apuntada de someterle a una presión social intolerable por parte de sus convecinos que se ejercerá no sólo sobre él sino también sobre su mujer y sus hijos y que puede hacer necesario como ya ha ocurrido en algunos casos de tener que asignarles protección policial;

2ª) el total desprestigio que ello supone, que puede llegar a producirle perjuicios no sólo dentro del ámbito específico de su carrera profesional, sino incluso originarle un daño psicológico que puede llegar a ser no sólo condicionante de toda su vida personal sino también irreparable, 

3ª) estos 2 aspectos han sido tenidos en cuenta por el legislador cuando tipificó 2 delitos de nuestro Çódigo penal, la calumnia y la injuria, que se configuran como atribuirle a una persona falsamente la comisión de un delito, en este caso el de prevaricación, así como la comisión de hechos que, aun siendo ciertos, lo que no concurre en este caso, atentan no sólo contra su buena fama u honor sino también contra su propia estimación;

4ª) en el artículo de As que antes citábamos, se afirma contundentemente que Teixeira no sólo le aplicó al RM las normas reglamentarias injustamente de manera absolutamente consciente, elemento constitutivo esencial de la prevaricación, sino que, además, lo hizo reiteradamente lo que añade al delito la agravante de reincidencia.

Yo quiero, en este instante, dirigirme a las conciencias de todos los que me puedan leer: ¿qué estará pasando ahora mismo por la cabeza de este hombre, qué no le estará reprochando su mujer: “Tenías que hacerte el héroe, ¿no?, qué te importaba a ti lo que lo que estabas haciendo iba a representar para tu mujer y tus hijos, tú tenías que cumplir con tu jodido deber, y ahora qué, qué hacen los niños mañana, cuando vayan a sus colegios, cómo responderán a todos esos insultos que les hacen, a las agresiones”, ¿cómo será posible que se atreva ni él ni ningún otro de sus compañeros de profesión a no beneficiar aún más descaradamente, como lo están haciendo, los intereses del RM en cualquier partido, intervenga él o no en éste?

De este modo, As, siguiendo al pie de la letra los principios de Goebbels, habrá acabado de redondear su propósito: que ningún árbitro español no ya se atreva a sancionar las infracciones importantes que cometa el RM sino que no pretenda favorecerle en todo lo que pueda no ya sólo cuando le arbitren directamente sus encuentros sino incluso en aquellos partidos en el que él no intervenga directamente pero sí lo haga su eterno rival.
Es tan absolutamente maquiavélico como esencialmente canallesco y repugnante, es una maquinación que sólo puede llevarse a efecto por cerebros nazifascistas, franquistas, mafiosos, ésta actuación absolutamente calculada, cuidadosamente preparada, concienzudamente ejecutada, con la plena seguridad de la consecución de los efectos que querían producirse y todo el país, España entera, ve y calla, en una situación parecida a lo que está sucediendo con Garzón, allí también, la injusticia de los que proceden contra él es manifiesta, palmaria, tiene la condena de todas las instituciones internacionales y no obstante sus ejecutores continúan con su tarea, aquí, también, todos esos organismos e instituciones que conforman el marco por el que discurre el campeonato nacional de fútbol de 1ª división, ve, comprueba, contempla con inmediación todo lo que está ocurriendo ante sus ojos y calla, lo tolera, mucho más aún que en el caso de Garzón, porque, no lo olvidemos, ambos casos suceden en el mismo país en el que la subsistencia de una mafia nazifascista franquista sigue campando libremente por sus respetos.

La Inversión absoluta de todos los valores

A lo peor a alguien le ha parecido exagerado que yo diga que vivimos en pleno dominio del nazifascismo, al propio tiempo que,como lógica consecuencia de ello, sufrimos una organización mafiosa de la sociedad. 

La mafia es la estructuración de un poder onmímodo fuera de los cauces legales. O sea, que si la ley dice que son los jueces los que deben de juzgar a los delincuentes, es absolutamente mafioso que éstos, mediante un control subterráneo o subrepticio de la sociedad pero no por eso menos exigente, obligan a ésta a hacer precisamente todo lo contrario, o sea que, como dice la sabiduría popular vemos cómo los pájaros disparan a las escopetas. 

El mundo que nos rodea no sale de su asombro contemplando cómo el más famoso y eficiente de nuestros jueces está siendo juzgado criminalmente por los admiradores de ese otro insuperable nazifascista que fue Franco, al que rinde pleitesía y servidumbre, sin ningún reparo, toda la judicatura española, a instancias precisamente de lo peor y más descarado del franquismo, que sigue imperando plenamente, de modo que Garzón, el hombre que estuvo a punto de lograr que se juzgara a uno de los peores criminales contra los derechos humanos, Pinochet, lo que no consiguió gracias a los buenos oficios del inefable Aznar, que ordenó retener en un cajón, en el Ministerio de Asuntos Exteriores, la orden dirigida por el juez a la policía internacional, la famosa Interpol, para que se detuviera al referido repugnante criminal que se había atrevido a salir de su guarida para visitar a su querida amiga, la Thatcher, que concluyó la canallesca obra de Aznar, desactivando definitivamente la captura internacional de uno de los más perversos criminales que ha dado el género humano.

¿Cabe, pues, la menor duda de que es el nazifascismo más radical, a través de los herederos y admiradores de Franco, Fidel Castro “dixit”,  el que sigue gobernando en este desdichado y degenerado país?

Y si esto sucede en una materia de la mayor importancia y gravedad para cualquier sociedad decente como es el mundo de la justicia estatal, qué no sucederá en otros campos como el de ese señuelo, esa metáfora que es la encarnación actual del aforismo de los canallescos emperadores romanos, el “panem et circenses”, el maldito trampantojo con el que los numerosos seguidores de Goebbels tratan, y lo consiguen, de adormecer para siempre la consciencia de un pueblo cuyo vergonzoso sometimiento a la tiranía es la vergüenza de la humanidad.

Estoy escribiendo del fantasma, detrás de cuya blanca sábana, se esconden las mayores tropelías que, en este momento, se están cometiendo contra nuestro pueblo, el fútbol, el maldito, el canallesco fútbol.

La poca gente decente que queda en este país, si es que queda alguna, sabe que el Real Madrid es seguramente el mejor y mayor de  los instrumentos que un Estado totalitario nazifascista como el creado por Franco utilizó para goebbelsianamente embrutecer y adormecer la consciencia de este desdichado pueblo para siempre.

Un paréntesis para denunciar que, cuando todos esos falsos intelectuales se niegan a tratar este tema, no hacen sino colaborar decisivamente en la tarea franquista, al no dedicar parte de su empeño, de su tarea a desvelar cuál es realmente la función del que es, sin duda, el instrumento favorito del dictador para embaucar a este pueblo.

Se calcula que en este asqueroso país hay unos 20 millones de madridistas, o sea, 20 millones de personas que prestan su consentimiento a que la prepotencia y la hipocresía esté pervirtiendo para siempre el modo de ser de esa importante cantidad de españoles.
Y es precisamente la importancia sociológica de esta cifra la que determina todo lo que está sucediendo. En el fútbol, ese comportamiento mafioso de los activistas nazifascistas franquistas campa a sus anchas porque goza de la cuasi impunidad que le otorga su lejanía al núcleo esencial de  las preocupaciones sociopolíticas internacionales.

La conciencia crítica internacional, piensa erróneamente, como los intelectuales españoles, que el fútbol es un fenómeno sociológico que carece de importancia. Craso error que tal vez los inhabilite definitivamente para la realización de su función crítica. En España, por ejemplo, el periódico con más tirada nacional es un diario deportivo, Marca, o sea que un sector cuantitativamente muy importante de la sociedad concentra toda su actividad lectora en un medio de comunicación que se dedica casi exclusivamente al fútbol.

Es por eso que yo nunca comprenderé esa actitud abstencionista de una intelectualidad que a mí, a veces, me parece más falsa que Judas.

Despreciar olímpicamente el fútbol no sólo es un error craso sino lo que es mucho peor aún, entregarle al enemigo natural del progreso el que sin duda es el mayor campo de acción en el que ahora mismo se lleva a cabo la lucha por el dominio de la mentalidad popular.

Cuando los goebbels del fútbol, Relaño, de la Morena, Inda, “et alteri”, pastan sin ninguna oposición por ese terreno casi exclusivo que representa el fútbol en nuestro país, están consiguiendo no sólo que el Real Madrid, “alter ego” del PP, haga exactamente lo mismo que éste, y atribuya a su enemigo natural, el Barça, toda las malas prácticas que él utiliza de la manera más desvergonzada, sino que se profundice cada vez más en esa tarea que la falsa intelectualidad denuncia pero que no mueve un sólo dedo para combatir, el dominio de la mentalidad ni más ni menos que de 20 millones de españoles que, si se acostumbran al saqueo, el bandidaje y el pillaje en el fútbol, no tendrán, lógicamente, ningún reparo en extender este comportamiento al campo estrictamente político.

Fascismo y mafia (VI). La metáfora pura y dura. Rebelión. El silencio de los borregos o el tambor del Bruch.

“Ahora mismo enhebro esta aguja
con el hilo de un propósito que no digo
y me pongo a remendar. Ninguno de los prodigios
que anunciaban taumaturgos insignes
se ha cumplido, y los años pasan de prisa.
De nada a poco, y siempre con el viento de cara,
qué largo camino de angustia y de silencios.
Y estamos donde estamos, más vale saberlo y decirlo
y asentar los pies en la tierra y proclamarnos
herederos de un tiempo de dudas y de renuncias
en que los ruidos ahogan las palabras
y con muchos espejos medio enmascaramos la vida.
De nada nos vale la añoranza o la queja,
ni el toque de displicente melancolía
que nos ponemos por jersey o corbata
cuando salimos a la calle. Tenemos a penas
lo que tenemos y basta: el espacio de historia
concreta que nos corresponde, y un minúsculo
territorio para vivirla. Pongámonos
de pie otra vez y que se sienta
la voz de todos solemne y claramente.
Gritemos quién somos y que todos lo oigan.
Y al acabar, que cada uno se vista
como buenamente le apetezca, y ¡adelante!
que todo está por hacer y todo es posible”. Marti i Pol.

A mí, francamente, no me entra en esta testaruda cabezota que un tío capaz de leer y admirar hasta el límite este poema, sea el mismo que decía ayer que si el Camp Nou repetía lo de Figo con ese asesino nato que es Pepe, es que los catalanes no habían entendido nada y que él, Guardiola, lo sentiría mucho más que si eran eliminados de la copa del Rey y resulta que el que no ha entendido nada es precisamente él, Guardiola, pero ¿en qué clase de puñetero mundo vive y ha vivido este hombre, qué clase de puñetero intelectual es él, cómo puede ir por la vida con responsabilidades evidentes un tipo que ni siquiera se ha enterado todavía, a los 40 y no sé cuántos años, de que el mundo y la vida van en serio, como le dijo Gil de Biedma, que no son uno de esos juegos de niños, que no son más que una lucha a muerte del bien contra el mal, contra el que, si sólo utilizas una arcangélica bondad como instrumento para tu defensa, no sólo es que vas a perder la partida es que, además, vas a hacer el ridículo más espantoso del mundo, el que cometen todos los idiotas que quieren vencer a los gigantes diciendo que sólo son molinos de viento, y todavía mucho más aún, habrás contribuido como colaborador necesario lo que, en realidad, te convierte en coautor del más asqueroso de todos los delitos, el de la cobardía total, en un juego eminentemente dialéctico en el que en cada partida hay que entrar a jugar con todas las armas posibles porque, si no, no sólo es que pierdes la batalla sino que, al final, has colaborado de la manera más eficiente en el triunfo más repugnante y asqueroso de la peor de todas las injusticias, el asesinato con premeditación y alevosía consiguiendo que, encima, todos acaben riéndose de ti?

Pero este tío, el tal Guardiola, ¿es que está totalmente ciego o es que es realmente tonto, como parece que son tontos todos esos otros tíos que constituyen la directiva del Barça y la dirigencia políticosocial de Cataluña así como toda su prensa?

Tú no puedes subir al cuadrilátero, al ring, en el que se decide el futuro definitivo de todo aquello por lo que luchas, en el que te espera sonriente, viéndote que actúas como el tonto más tonto de todos los tontos, un rival que no sólo porta la mejor de las armaduras protectoras, toda la prensa nacional, la central lechera como la llaman, sino que además se halla definitivamente protegido no sólo por los estamentos federativos competentes en la materia, cuyo juez único y supremo que tiene que enjuiciar una de las agresiones más flagrantes que han podido ver más de 400 millones de personas, el pisotón de Pepe, el asesino, al gilipollas de Messi, y se inhibe o abstiene de enjuiciar porque dice que a éste absoluto gilipollas no le han amputado los dedos que el criminal aquél le pisó, porque si así lo haces toda la lógica del mundo te escupirá a la cara, porque tú has colaborado decisivamente a que en todos los partidos que tú juegues contra el Real Madrid, éste  te trate a patadas y pisotones tal como está haciendo, pero, coño, ¿qué clase de lógica es la vuestra, qué espíritu tan miserablemente cobarde es el vuestro, no podéis decir que eso es actuar con educación, con urbanidad, porque éstas lo 1º que exigen es adoptar todas las medidas necesarias para que las salvajes agresiones no se reproduzcan y, si lo hacen, actuar dónde y cuándo proceda para que se procure su represión?

¿O es que lo que queréis realmente es perder, es que sólo aspiráis verdaderamente a dar lástima, es esta jodida estupidez la que pretendéis, qué clase de masoquismo es éste, porque los resultados NO PUEDEN YA ESTAR MÁS A LA VISTA:

1) todos los árbitros, que, por supuesto, no son tontos, han comprobado ya que meterse con el Barça, es decir, no pitarle un penalti ni a tiros, pitar sistemáticamente contra él, no sólo sale gratis sino que es DECISIVAMENTE alabado por esa canallesca prensa nacional nazifascista franquista madrileña, de modo que si quieren vivir tranquilos y que su mujer y sus hijos puedan ir al supermercado y al colegio sin que nadie se meta con ellos, sin que los maltrate, como ellos, los árbitros no sólo no son héroes sino que tampoco tienen por qué serlo, hacen como haríamos tú y yo, lo que les es ya absolutamente necesario para sobrevivir, pitar a favor del Real Madrid, que no es, por otra parte, sino lo mismo que haríamos nosotros, porque el heroísmo es patrimonio de muy pocos, casi de nadie?

2) y, para llegar a esta conclusión de que la actitud del entorno del Barça y del propio Barça en sí mismo no conduce sino al más seguro de los suicidios, no hay que ser un marxista esencial, como lo soy yo, no hay que haber sufrido durante 83 años en toda mi puñetera carne este asqueroso nazifascismo franquista que nos asola y que nos empeñamos en no ver, pretendiendo como el avestruz, que si no vemos al monstruo éste dejará de existir, sino una persona normal, con las luces intelectivas normales, que está comprobando experimentalmente, que es precisamente como se comprueban las verdades elementales en todas las ciencias, que las cosas son como son, como no tienen más remedio que ser, que si a tu enemigo mortal, que ha hecho objeto de su vida matarte, le ofreces tu pecho, tu corazón inerme, acabará indefectiblemente matándote y que, si no lo ha hecho todavía es porque una racha, increíble y absolutamente improbable respecto a su continuación, de suerte te está favoreciendo injustamente, porque a la suerte no debe de tentársela tanto descarada y gratuitamente, porque, ante las agresiones, el que no se defiende con todas las armas a su alcance, no sólo es tonto del culo sino, además, el más miserable , repugnante y despreciable de todos los cobardes;

3) de modo que basta ya de ingenuas tonterías que el mundo no es  sino  la más dura de las luchas para sobrevivir y el que no se defiende no sólo está traicionándose a sí mismo, y a sus hijos y a los hijos de sus puñeteros hijos, sino que también está traicionando a todos los que, en este mundo, cumpliendo a rajatabla con esa función dialéctica que nos ha encomendado la historia,  luchamos en pos de la verdad y para el establecimiento o el imperio de la justicia, de modo que ni Guardiola, ni el Barça ni la prensa catalana ni las autoridades catalanas, ni la sociedad catalana, pueden inhibirse, abstenerse,  abdicar, traicionar, incumplir  ese derecho de defensa que, además, es una obligación, o sea, que no les pertenece a ellos solos sino que es patrimonio de toda la humanidad y que exige la autodefensa antes los criminales ataques de la injusticia y que, de no hacerlo efectivo, lo que realmente se hace es colaborar con dicha injusticia, lo que los convierte ni más ni menos que no ya en cómplices sino en coautores de dichos crímenes, de dichos asesinatos que permiten que un juez, un juez deportivo pero un juez, pueda incluso cachondearse de ellos y decir que intervendrá de oficio en el caso Pepe/Messi cuando a éste tengan que amputarle los dedos por el canallesco, alevoso y criminal pisotón de aquél y esto ante un hecho que han presenciado en directo, a través de la Tv, ni más ni menos que 400 millones de telespectadores, y, ante esto, adoptar la actitud del gentelman, del caballero de la triste figura, no sólo es una gilipollez descomunal sino un auténtico crimen contra la humanidad, porque está contribuyendo directamente a que la injusticia siga propalándose impunemente en el mundo.

Porque frente al atropello por parte de ese Estado central que actúa como el más puro heredero del nazifascismo franquista más recalcitrante, ese Barça, que pregona ser más que un club, puede hacer lo que realmente debería de hacer, predicar con los hechos y  no con las palabras, darse de baja en la Liga de fútbol española y causar alta en la francesa, pero, claro, esto supondría una drástica reducción de sus ingresos, de modo que, como la pela es la pela, continuarán por siempre y para siempre, aquí, en este asqueroso valle de lágrimas que es este canallesco país. Pues, amigo, con su pan se lo coman todos ustedes.

Fascismo y mafia (V). El poder en la sombra.

La historia se nos mostraba como una sucesión de acontecimientos absolutamente convulsa en la que las luchas continuas implican una enorme pérdida de fuerzas y de sangre, por eso los más grandes filósofos de la humanidad se han esforzado en analizarla y comprenderla, Aristóteles, Marx y Popper, por poner a 3 de los más representativos de un pensamiento que de alguna manera puede considerarse totalitario.

 Aristóteles nos describe la política como una serie sucesiva de fases que experimenta un organismo vivo como son las sociedades políticas.

Marx, por distintos caminos y con otra técnica, llega a la misma conclusión, el motor de la historia es el materialismo dialéctico

Y Popper, el maléfico Popper, que es el que, al final, se ha impuesto, nos dice que la única manera de resolver todos esos ingentes problemas que sufren el mundo y la vida es aplicarle  las recetas del peor de los liberalismos y nos habla de lo que él llama “la sociedad abierta y sus enemigos”, entre los cuales, claro, no sólo se encuentran los otros 2 filósofos que acabamos de nombrar sino otros muchos y tan importantes como ellos.

Pero el más importante de los pensadores políticos postmodernos, un oscuro príncipe italiano, que se parece como una gota de agua a otra a un Papa o a un capo mafioso, por su sibilina oscuridad, estableció las bases para el desarrollo ulterior del nazifascismo mafioso.

 Como decíamos ayer, el nazifascismo no sólo está vivo sino que impera bajo el amplisimo paraguas del liberalismo usaniano, una de cuyas normas, tal vez la norma de normas, se debe a ese silencioso y oscuro italiano que dijo aquello tan sencillo que ha cambiado el mundo: es preciso, orden tajante, que todo cambie, hay que imponer el reinado de la apariencia, para que todo siga igual, el objetivo final, que la situación de predominio de los poderosos se consolide para siempre, por eso ayer hablábamos del señuelo y de la metáfora, señuelo, la democracia y la metáfora, el deporte.

El deporte sublimiza la lucha sociopolítica que ya no se desarrolla en el campo de las armas sino en el de una pugna que a 1ª vista parece únicamente simbólica.

El señuelo tal vez haya cerrado las bocas para siempre a los que nos hablaban de revolución como el método para llegar a ese indiscutible desideratum que es el gobierno del pueblo no sólo para el pueblo sino llevado a cabo por el propio pueblo. Democracia=elecciones generales, o sea, de todo el pueblo que puede votar, para designar a los representantes de un pueblo que, por sí mismo, no puede gobernar.

Y la metáfora es el hallazgo de ese procedimiento por el que el instinto pugnaz del ser humano halla una válvula de escape que parece realmente inofensiva, el deporte, “citius, altius, fortius”.

Pero todo ello, no lo olvidemos, obstinadamente dirigido a conquistar, mantener y aumentar el poder de las clases dirigentes sobre las oprimidas. Esto se puede hacer o intentar de una manera descarada o absolutamente subrepticia, o sea, mediante políticos profesionales o la mafia. Pero el poder político supremo siempre lo tendrá la mafia.

Una de las características esenciales de la mafia es su invisibilidad, el capo di capi, el jefe supremo, el jefe de jefes, nadie debe de saber realmente quién es, aun cuando parezca que el hombre de paja, interpuesto por ellos, es el que manda realmente.

El nazifascismo actuó así y esto tiene sus indiscutibles ventajas. Si no hubiera actuado mediante personas interpuestas, Hitler, Mussolini y Franco, ahora, esa formidable fuerza que mueve realmente la historia se habría desactivado pero sucede precisamente todo lo contrario, es más poderosa que nunca.

Nadie ha sabido cuál era realmente la fuerza que movía al Führer, ni al Duce, ni al Caudillo, de éste último sí que alguien ha apuntado a ese capo del contrabando que se llamó Juan March y que le envió a Canarias el famoso Dragón Rapide para que diera el gran salto. Pero de los otros yo no he sabido nunca quienes eran sus patrones.

Y es que a los españoles, como dijo Andreotti siempre nos ha faltado finura, “manca finezza”, de cualquier modo ahora parece que la mafia española vuelve por donde solía y los March, si es que son ellos los que realmente mandan, tienen a su hombre de paja que estúpidamente se está haciendo famoso con el Real Madrid. O sea, la metáfora.

La mafia, dicen, es un Estado dentro de otro Estado, ha conseguido crear un mundo completamente aparte del otro mundo real que, por cierto, es aun mucho más mafioso que éste, es como esas magnificas historias que nos han narrado Mario Puzzo y Coppola, en las que vemos cómo los diversos capos se reparten sus respectivas zonas de actuación, “yo me encargo de las drogas, tú del juego y del alcohol y éste de la “protección personal” y del crimen superorganizado” que no se va a detener ni ante un presidente del gobierno como fue el propio John Fizgerald Kennedy y, por favor, que nadie haga como que piensa que aquel mundo está muy alejado de éste, en otro país normal, sin la pesada y actual carga del franquismo mafioso, un juez hubiera podido abrir causa criminal contra los evidentes reductos de éste y no le hubiera pasado nada, nada, no ya sólo le hubieran permitido continuar sus investigaciones como instructor sino que ni siquiera se les hubiera ocurrido que podía procesarsele por ello, yo mismo fui un día a denunciar ante la policía una de estas increíbles persecuciones mafiosas y quedé plenamente asombrado cuando los agentes me advirtieron que ni yo ni mi familia éramos en absoluto invulnerables, que lo sabían todo no sólo de mí sino también de los míos, entonces, ¿qué es lo que puedes hacer que no sea callarte como un muerto, pero como un muerto no sólo enterrado en una tumba ignorada u olvidada, sino un muerto del que parece que no hay ninguna clase de noticia, que es como si nunca hubiera pasado por este mundo tan siniestro?

De modo que el gran mafioso es como aquellos maestros de ajedrez capaces de jugar partidas multitudinarias y ganarlas todas, de manera que la del fútbol es una cosa de risa para él, que incluso le ha ganado la partida a la que parece la dueña de Europa, Merkel, arrebatándole la que era la joya de la construcción alemana.

Frente a un rival así la solución es el acobardamiento absoluto, que no es sino la plena convicción de su total desamparo: el entrenador perseguido dice: “y¿ para qué quieren uves. que critique a los árbitros, para qué serviría, si acaso para que la persecución sea aún más dura, más implacable, está, además, el caso de mi seguridad personal, soy marido y padre y tengo la suprema obligación de proteger a mi mujer y a mis hijas. Pero ¿qué quieren que haga yo si incluso el anterior jefe del gang, del grupo, de la banda ha expresado públicamente, a través de la prensa, sus temores por su propia vida y la de su familia, si el único entrenador que se ha atrevido a oponérseles abiertamente y que incluso llegó a llamar al 2º de los capos “canalla”, qué es lo que le habrán hecho, qué es lo que le habrán dicho que le van a hacer a él mismo o a los suyos que, ahora, es el más sumiso de los “amigos” que el 2º de los capos tiene?”.

Fascismo y mafia (IV)

El nazifascismo lo pudre todo y no es sino un instrumento para llegar al poder a través del señuelo y de la metáfora.

Hoy, trataremos sólo del señuelo, dejando para otro día la metáfora.

El señuelo es la democracia: nos dicen que vamos a gobernar nosotros, o sea, el pueblo, mediante un procedimiento de esencial transformación en  el que hacen como que somos nosotros realmente los que elegimos a los que dicen ser nuestros representantes, pero nada más lejos de la realidad.

Las elecciones se celebran para elegir a los diputados y éstos, una vez elegidos, designan, por mayoría simple al presidente de gobierno que, a su vez, nombra a los ministros, palabra que quiere decir servidores, y que se encargan del gobierno efectivo de la nación.

Pero, como dijimos, todo está esencialmente podrido.

La putrefacción es la descomposición de un organismo muerto para el objeto que lo constituye y el Congreso de los diputados está esencialmente podrido porque está muerto en cuanto a gobernar a la nación en beneficio del pueblo, que es para lo que, en teoría, se constituye, pero lo que realmente hace es todo lo contrario, sirve de camuflaje para la opresión de las clases desfavorecidas.

Es por eso que hablamos de nazifascismo,  una ideología que se quitó la máscara bajo el impulso de 3 grandes cínicos.

Para Hitler, Mussolini y Franco, el Estado como organización política de la nación no tiene otra misión que alcanzar la felicidad de los pueblos y a ello ha de someterse la totalidad de la acción política que debe de penetrar hasta el último rincón del mismo. No hay nada que escape a la voracidad invasiva de la acción de gobierno que debe de extenderse hasta el dominio de los espíritus, de las conciencias.

Se trata, pues, de una ideología totalitaria y absolutamente poderosa en cuanto lo penetra todo con un ejercicio abusivo del poder.

Y el instrumento para alcanzar el poder es el partido político que, al principio del nazifascismo tendía a ser único, hasta que la historia les demostró que este postulado era un error.

Desde Aristóteles y la consagración de la evolución de las formas de gobierno la ciencia política tendió a considerar a la democracia como la forma cuasi perfecta de la organización y el ejercicio de la actividad política.

Pero la democracia, como la historia ha demostrado, es un desideratum absolutamente inalcanzable. No se puede gobernar al pueblo, mediante el mismo pueblo y a favor de éste porque el pueblo, por su propia esencia, es inorgánico y, por lo tanto, ingobernable por sí mismo.

El pueblo no sólo no puede gobernar sino que tal vez sea ingobernable por lo que la solución estriba en tiranizarle que es lo contrario de la gobernación.

Pero la tiranía no tiene buena prensa ni tampoco buena teoría de modo que hay que camuflar su presencia, de aquí a decantarse por los caudillos populares sólo había un paso que se dio con el resultado catastrófico que muestra la historia a través del resultado de los nazifascismos declarados.

Entonces, la cuestión estribaba en ejercer una tiranía que aparentara ser democrática, en la que el pueblo pareciera que elegía a sus gobernantes y los falsos teóricos de la ciencia política alumbraron el trampantojo de las elecciones, tratando por todos los medios de obviar aquello de “nihil volitur qui precognitur”, no se puede querer lo que no se conoce o sólo se puede querer lo que se conoce, lo que situó definitiva y absolutamente el verdadero poder en manos de los medios de comunicación.

Y, como ya hemos dicho un millón de veces, para alumbrar uno de estos medios se necesita ingentes cantidades de dinero que sólo se encuentran, por definición, en manos de los poderosos, si consideramos como poder auténtico al económicofinanciero, porque realmente no hay otro.

Así las cosas, se consagra una nueva forma del nazifascismo: la detentación del poder político por aquellos que son dueños del dinero, o sea, del capital, y se impone en todo el mundo una especie de capitalismo salvaje que se cubre con el falso manto del liberalismo.

Pero su estructura real es idéntica a la que ejercieron Hitler, Franco y Mussolini. El Estado se constituye como el objetivo a conseguir y con suprema hipocresía se tiende a deslegitimarlo con estrategias tales como demonizarlo en aquella frase del binomio diabólico, Thatcher-Reagan: “el Estado no es la solución sino precisamente el problema”, tesis que apenas ha durado un minuto, hablando en términos históricos, como demuestra el método utilizado para resolver la crisis que actualmente padecemos, el Estado se ha configurado como el único medio de salvar a esas empresas que aspiraban a la libertad de mercado.

Y hemos llegado, al fin, adonde queríamos ir: todo no es más que una gran mentira que tiene por objeto engañar, embaucar a los pueblos, por eso hemos dicho antes que la democracia es el gran señuelo, el trampantojo con el que se nos está engañando a todos y se hace a través de los medios de comunicación, que se hallan en manos de capitalistas tan acérrimos como los Murdoch, los Belusconi, los Lara, los Godó, por citar gente que conozca todo el mundo, pero, una vez alcanzado el poder, éste se utiliza para lo de siempre, oprimir y esclavizar al pueblo, intentando convencerle, además, de que este ultracapitalismoliberal es la única forma lógica y lícita de gobernarse.


En el post anterior hemos quedado en que el nazifascismo se ha convertido en un neofascismo que asume la forma de un captilalismo salvaje.

Pero el pueblo percibe que no es él, ni mucho menos, el que lleva las riendas de la gobernación y siente, en el fondo de su alma, que le están estafando, que todo ese tinglado que se ha montado y que hemos quedado en llamar nación, pueblo, Estado, no le pertenece ni mucho menos, se trata pues de engañarle, para que se calme y resigne, hay que proporcionarle una metáfora de su libertad, algo que le convenza de que es él quien realmente decide.

El truco hace muchos siglos que había sido inventado, el famoso “panem et circenses”, pan y juegos circenses  romano, ahora, pan y fútbol.

El fútbol, pues, no es sino una metáfora de la libertad, puesto que yo no soy realmente libre para nada que no sea suicidarme, elijo libremente el equipo de fútbol de mi pueblo, o sea que, al principio, el panorama futbolístico nacional estaba constituído por 14 equipos que eran como el Atletic de Bilbao, estaban formados por los chicos de la ciudad cuyo nombre llevaban.

Pero el ultraliberalismo capitalista neocons, ya lo hemos dicho mil veces, pudre, corrompe todo lo que toca.

Si el fútbol era y es una metafora del espíritu popular, si el equipo de cada ciudad o región iba a constituirse en el más genuino de los representantes de su pueblo, región o ciudad, había que hacerlo el mejor de todos, invencible, si esto era posible.

Y claro que lo era para los que tenían en sus manos el poder, todo el  poder.

Franco, un nazifascista nato, convencido, lo entendió así en seguida.

La única manera de santificar un régimen podrido hasta la médula era sublimizarlo a través de un trampantojo, de una buena metáfora.

Y ¿qué mejor metáfora que el equipo de fútbol que llevaba el nombre sacrosanto de la capital de la nación, de su Estado totalitario?

Así se gestó el inicio del mejor club de fútbol de la historia. El Real Madrid no ha sido un club de fútbol normal y corriente sino el santo y seña de uno de los Estados fascistas más emblemáticos del mundo.

Franco dio las órdenes oportunas y todo el mecanismo de aquel Estado superfascista se puso al servicio de dicha ideología.

Yo, que por mi absoluta pobreza, nunca tuve un solo juguete que llevarme a las manos, jugaba como un poseso, a ser posible todo el día, con los balones de mis amigos. O sea que me hice el más acérrimo de todos los futbolistas y no lo hacía mal del todo, el problema residía en que por la falta de alimentos no tenía fuerzas para empujar al balón de manera que era éste el que me despedía para atrás a mí cuando yo lo golpeaba. De modo que, por falta de condición física, no pude hacer carrera futbolistica pero la afición se me incrustó en el alma para toda la vida. De manera que aquel fabuloso equipo en el que, gracias a la superfinanciación del régimen político, jugaban siempre los mejores jugadores del mundo,  Kopa, Didí, Di Stefano, Puskas y Gento, me absorbía el poco seso que disfrutaba un mozalbate de muy pocos años.

Pero el ser humano tiende por naturaleza a la compasión y yo completé mi formación moral en el 4º anfiteatro del estadio que entonces se llamaba Chamartín.

Igual que en el cine todos acabamos identíficandonos con el bueno, yo acabé también allí, en medio de aquel frío horroroso, a veces, muchas veces calado hasta los huesos por esa fría lluvia que cae sobre la capital de España, situándome al lado del bueno, que siempre era aquel equipo de provincias al que estafaba el Real.

Ésta es precisamente una de las incógnitas que todavía no he logrado despejar: cómo el resto de espectadores de aquellas canallescas estafas no experimentó una evolución ética y estética semejante a la mía. Porque a todo bien nacido el abuso de la fuerza física, de la fuerza bruta del absolutamente poderoso, debe de repugnarle intrínsecamente, pero no era así, no fue así, no es así.

De modo que así estamos. Toda la organización administrativa del país se ha estructurado para que se produzca inevitablemente el dominio del que indudablemente sigue siendo el equipo del Régimen, porque el Regimen sigue siendo el mismo como también el equipo.

Que el nazifascismo frnquista no sólo sigue vivo, de tan bien atado como el tirano lo dejó, creo que no caben muchas dudas que no sean esencialmente interesadas.

Cualquier persona honrada que atisbe el panorama futbolistico del pais, comprueba que la Federación, organismo oficial que rige el mundo de este deporte, está constituida, desde su presidente al conserje que vigila la puerta principal, por personas que, en su absoluta totalidad, son o han sido de algún modo empleados madridistas, dicho de otra manera, la Fereración no es sino una sucursal del Real Madrid. Del mismo modo, de la misma manera, se han estructurado todos los organismos, todos los estamentos que rigen el funcionamiento de este deporte, con funcionarios que son o han sido esencial, radicalmente madridistas, de modo que el manager del Madrid agrede cobarde y alevosamente al entrenador de otro equipo rival ante 400 millones de espectaadores, acto que deja a la altura de los caballos a todo el deporte nacional, cuando, por ejemplo, en Inglaterra actuaciones en absoluto comparables como que un jugador le haga a otro un comentaario racista implican la separación del agresor verbal durante una decena de partidos.

Esto que, a los no aficionados al fútbol puede parecerle banal, no lo es en absoluto, todo lo contrario es radicalmente representativo del nazifascismo que nos sojuzga, puesto que igual que lo que sucede con Garzón,es esencialmente significativo de como las estructuras esenciales del país continúan ocupados por tardofranquistas, así un tipo como Mourinho, el más fascista de los individuos que yo conozco, puede permitirse impunemente una campaña de coacción a los árbitros que los ha transformado en simples marionetas madridistas, ante la pasividad universal de todos los españoles.

De modo que el nazifascismo se extiende como un pesado manto de opresión y de silencio sobre todo el país, porque el franquismo,uno de los 3 nazifascismos esenciales, sigue plenamente vigente en él.

Fascismo y mafia (III)

Una sociedad, un país, un Estado da el paso definitivo al nazifascismo cuando sus delincuentes denuncian judicialmente a sus víctimas. Es esta inversión de la legalidad lo que imprime carácter definitivo a la situación, cuando los criminales delincuentes de la Gürtel consiguen sentar en el banquillo de los acusados a su propio juez, cuando los canallescos agresores en el terreno de juego, en el campo de fútbol amenazan a sus agredidos, a sus propias víctimas con llevarlas ante los tribunales si se atreven a exteriorizar sus protestas, el nazifascismo no es que haya tomado carta de naturaleza en el país, es que lo ha invadido todo como una gangrena incurable que no se sabe ya hasta dónde puede llegar.

Cuando el conspirador, el político traicionero, el hombre que no ha dicho una sola verdad en toda su vida, el sinvergüenza capaz de mentir continuamente con el mayor cinismo ha llegado a presidente del país, tal como lo hiciera en su día el propio Hitler, el nazifascismo campa por todo el Estado y ha desaparecido, quizá para siempre, cualquier asomo de seguridad jurídica porque el Derecho no es que sea ya perseguido en este país, es que, además, causa irrisión y es totalmente escarnecido.

Cuando la decencia, la honestidad, la honradez son consideradas como auténticos crímenes, la sociedad justa y el Estado de Derecho no es que corran auténtico peligro, es que realmente han desaparecido y, entonces, no es que vivamos tiempos de oscuridad, como en su día escribiera Hannah Arendt, es que el más espeso de los mantos de negrura cubre, quizá para siempre, nuestro cielo.

Por eso a mí me parece absolutamente criminal ese optimismo social que piensa que vamos a salir del agujero gobernados,dirigidos, auspiciados por gentes así, cuando el presidente del gobierno rompe cínicamente su contrato social, ése que le ha llevado a la cumbre del poder ejecutivo y la 1ª medida que toma es subir los impuestos, siendo así que la mayor parte de su campaña electoral estuvo presidida, dominada por acusar a sus enemigos políticos de que lo 1º que iban a hacer, si continuaban detentando el poder, era subir los tributos, todo atisbo de decencia procedimental en el gobierno de la nación no es que desaparezca, es que supone una auténtica locura porque los indecentes no pueden transmutarse de ninguna manera, aunque realmente lo pretendieran, que no lo harán nunca porque el nazifascismo franquista no puede cambiar nunca su propia naturaleza.

Casi parece irreverente, escribir ahora y aquí, también de fútbol, pero como todo el mundo debería de saber ya, nosotros somos marxistas, pensamos que todo, absolutamente todo, no es más que una superestructura económica, que a una economía superliberalcapitalista neocons como la que reina desdichadamente en este país corresponden unas estructuras sociopolíticas absolutamente  acordes con esta nueva apariencia que ha asumido el nazifascismo, en nuestro país, de manera que así como se ha permitido socialmente, apenas con unas débiles protestas sociales, que sólo eran meramente testimoniales, que los sucios delincuentes de la Gürtel y los canallescos asesinos franquistas que poblaron de víctimas absolutamente inocentes las cunetas de las carreteras y las tapias de los cementerios, hayan llevado ante unos nuevos tribunales de orden público al juez que se ha atrevido a iniciar contra ellos una causa criminal, así, también, los nazifascistas del fútbol amenazan ahora a sus machacadas víctimas con llevarlas ante los tribunales si se quejan, si se atreven a decir siquiera que son tales víctimas, que están siendo perseguidas inicuamente por una conjunción increíble de la federación, los árbitros, los comités de competición e incluso esos falsarios organismos que en España dicen que se han constituido para atajar la violencia.

Es el signo de los tiempos esta especie de asquerosa jactancia con la que los nazifascistas abusan cínicamente de su poder en todos los ámbitos, amparados por esa insensibilidad moral que han conseguido imbuir a la gente, al pueblo, a la masa con esa constelación fatal de unos medios de comunicación que se hallan en su casi totalidad en manos de una ultraderecha sin vergüenza, que no tiene reparo ni inconveniente alguno no ya en falsear  descaradamente la realidad sino en imponer la mentira total como método para dominar completamente a las masas.

Que Dios, o quien sea, tenga piedad de todos nosotros, porque en un mundo como éste, en un país así, en una sociedad como la que hemos permitido que se construya de esta vergonzosa manera, no es que lo vayamos a necesitar es que nos resulta ya imprescindible incluso para respirar.
-¿En qué se basan Pepe y usted para decir que el pisotón fue un acto involuntario?
-Si quiere llamar a Pepe mentiroso está en su libertad y luego acepte las consecuencias. Hágalo y asuma lo que pase.


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Lo de este hombre es puro matonismo de chuloputas o macarra de bar, no sólo manda a sus jugadores a amedrentar, cosiéndolos a patadas, a los jugadores  contrarios, habiéndoles antes, con sus ferocísimas campañas de prensa, asegurado su impunidad ante los árbitros, sino que ahora amenaza a quien se atreva a desmentir su clamorosa mentira, contemplada en directo por 400 millones de telespectadores, con las terribles represalias que el hombre más poderoso de España desde el punto de vista económico puede tomar con quien se atreva a contradecirles, represalias que no serán tan sólo económicas e incluso físicas (no hay más que ver cómo el propio entrenador del Sporting, Manolo Preciado, un tío valiente, donde los haya, se arrugó hasta límites increíbles,después de haber llamado a este individuo lo que indudablemente es, qué tipo de coacciones habrá recibido desde todos los ángulos, como en su día le sucedió a Del Bosque, que confesó ante de la Morena que tenía miedo a lo que pudiera pasarle) sino también incluso judiciales. Se trata, pues, de una situación no ya sólo nazifascista sino también mafiosa.